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Árabe y cristiana

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Foto: Neri

París y Charlie Hebdo, recientemente Copenhague, Madrid y el 11 M o Al Ándalus en el punto de mira. “Las acciones integristas en países europeos no deben cambiar nuestra forma de ser. El mundo árabe no es sinónimo de terrorismo; la mayoría árabe musulmana practica su religión pacíficamente. Y hay árabes cuya religión no es musulmana, como mi padre”. Es Nerida Naser Marco, licenciada en Comercio y Económicas, coordinadora del pabellón de Emiratos Árabes en la Expo 2008, casada y madre de dos niños.

“La mujer no es nada, un objeto de sexo, un clínex, de usar y tirar” (en un canal islámico de televisión en nuestro país). “Mujer, ¿nadie te ha condenado? Yo tampoco te condeno. Vete en paz, y en adelante no vuelvas a pecar” (Juan 8, 3-11). “El tema de la mujer es un tabú. Pero a la mujer se le tiene mucho respeto, y más si son mamás y abuelas. Hoy son casi todas universitarias. Terminados los estudios, encuentran obstáculos para encontrar trabajo. Pero la mujer árabe está logrando que se reconozcan sus derechos”. Vivió su infancia y primera juventud en Palestina y Jordania.

Las tres religiones monoteístas convivieron en nuestro suelo geográfico, alguna coincidencia existe: “Y acordaos de cuando Moisés dijo a su pueblo: ‘Oh, pueblo mío, en verdad habéis obrado mal con vosotros mismos tomando al becerro para adorarlo” (surah 55 de El Corán). “El conflicto es más de las personas, de quienes no respetan a los demás, a la diversidad”, afirma Neri.

Su vocación, la infancia: “Una educación desde la infancia es crucial. Es una etapa que hay que vivir intensamente, y permitir a los niños jugar, explorar, imaginar y descubrir sin miedos ni prejuicios. Mis recuerdos van ligados al juego con mis hermanas y primos en el jardín de casa, construyendo mundos paralelos y dejando fluir nuestra imaginación. No teníamos muchos juguetes, convertíamos la escoba de mamá en caballo, las ollas en cascos de soldados…”.

Hija de cristiano ortodoxo y de católica, la convivencia no supuso problema: “No se juzga a una persona por de dónde es o por su fe; sino por como es y actúa. Dios es tolerancia y respeto”. Una buena reflexión, ya sea en Cuaresma o Ramadán.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 27 de febrero de 2015).

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