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Historia Sagrada

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Foto Roger Navarro/Heraldo

Así se llamaba por entonces a la enseñanza religiosa. Autodidacta en mi propio domicilio, antes de acceder al Bachillerato a través del INBAD, todavía pude ver el rótulo de esa asignatura en los libros de Ingreso de mi padre –últimos cursos de Primaria y primero de Secundaria más o menos de ahora–. Adán y Eva, Caín y Abel, Sansón, David y el gigante Goliat… Algunos de los dibujos que recuerdo.

Antiguo Testamento, pero también los Evangelios, junto a las Tablas de la Ley y las virtudes cristianas. Así es cómo mi madre se ganó en la escuela del pueblo el juego de “Los Pecados Capitales”, tablero La Oca a lo divino. La genética influye tanto como la educación sentimental.

Sin actualizan el Paraíso, ¿cómo saborear la Anunciación de Fra Angélico en las clases de COU de la profesora Rosa Palacios? ¿Y a Vicente Aleixandre en la poesía de posguerra? ¿Cómo entender el Polifemo de Góngora sin habernos metido mínimamente en Las Metamorfosis ovidianas? Verrocchio, Botticelli, Rubens, Giotto, Bernini… o tantos autores medievales, renacentistas, de los Siglos de Oro o del Barroco. ¿Podríamos rozarlos siquiera con la punta del alma o la curiosidad?

Derogación de la Ley Wert, implementar una nueva disciplina: “Valores cívicos y éticos”; quitar las reválidas de final de ciclos… Yo sigo defendiéndome en mis cuentas sin calculadora ni ordenador. La memoria también es importante, junto a la comprensión. Los padres antes que el Estado, y antes los profesores. Si no, los ciberataques y el transhumanismo, del que hablaba Rosa Montero, nos vienen más veloz que un patinete.

Viajamos y los jóvenes no saben explicarse la musculatura ni las barbas de Moisés. Ni los pasos castellanos y andaluces. Ni los ricos abalorios-lágrimas de las vírgenes de Sevilla. O el Cristo tenebrista y bellísimo de Zurbarán.

De La Sagrada Familia a Aránzazu, estamos en peligro de confundir reiki y quiropraxia con milagros, y ver la guerra santa como normal. Latín, romance riojano precastellano y euskera, ¿son óbice para que La Rioja hable vasco? “Háganos Dios omnipotente / hacer tal servicio que / delante de su faz / gozosos seamos” (Glosas Emilianenses). La cultura es acervo espiritual.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 16 de noviembre de 2018).

16/11/2018 15:12 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

España y sus nuevos rostros. Un destino común

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Foto Humanizar

Migración, mujer, interculturalidad

España y sus nuevos rostros. Un destino común

Carla, Jeannette, Fátima, Clementina. Cuatro de las miles de mujeres que dejan su tierra para escapar de la falta de recursos y la violencia, construirse un presente digno, reagrupar a sus familias y luchar por sus sueños. Ellas, El Salvador, Marruecos y Nicaragua, nos narran sus porqués y sus metas más íntimas.

María Pilar Martínez Barca

Un punto de partida

¿Qué te trajo a Europa?

“Me trajo mi padre por reagrupación familiar” afirma Fátima, natural de un pequeño pueblo de Marruecos. Carla Calderón, de El Salvador, vendría por “cambiar mi situación económica y personal. Para mi edad, unos 40, allá no hay trabajo”. Su compatriota Jeannette Cabezas alude a la violencia en las calles: “Buscando mejores oportunidades salariales y por el motivo delincuencial que vive el país”. Clementina Romero, nicaragüense, resume las razones esenciales: “Mi situación económica y la de Nicaragua; la falta de empleo. He llegado por trabajo”.

¿Te gusta España?  ¿Qué diferencias ves entre tu país y el nuestro?

“Sí, me gusta mucho –afirma Carla–. Culturalmente, los españoles son más respetuosos (dejan sitio en el autobús a personas que lo necesitan); y socialmente, hay mucha más libertad y seguridad”. Y Jeannette: “Me gustan España y Zaragoza, son muy tranquilos, multiculturales y acoge muy bien a los inmigrantes”. Subraya diferencias: socialmente, más limpieza, los autobuses regulados; mejores niveles salariales, y de educación, más avanzados y a más temprana edad. “Son distintas las culturas, y mucho mejor aquí en lo económico”, asegura Fátima.

Fátima y Clementina coinciden: “Me guata Zaragoza más que otros sitios” –asegura la primera–; “si me gusta España, su gente y su cultura, aunque no es tan diferente a la cultura de mi país. Zaragoza es muy importante para mí, puedo decir que la amo tanto como a Nicaragua y la ciudad en que nací; aquí traje a mis hijas y encontré el amor”.

¿Te ha costado adaptarte?

“Un poco, porque he vendo muy pequeña” (Fátima). Para las migrantes latinas, en general, la integración es más sencilla. Clementina nos cuenta el secreto: “No me ha costado. De hecho, cuando llegas pesa más la carga en el corazón que la maleta; el calor humano que recibes te da fuerza para seguir.

En el mismo barco

¿Algún tipo de rechazo?

“No he percibido de momento ningún tipo de rechazo” –Carla, unos meses en nuestro país–. Y Jeannette: “Por el momento, no he vivido ningún rechazo. Al contrario, me han apoyado mucho, los españoles y personas latinas”. Clementina puntualiza: “España es muy grande y cada comunidad tiene su hábitos. En Zaragoza, me sentí una más; ahora vivo en Cataluña, Tarragona, y si se percibe rechazo. Una vez me enfadé mucho en el autobús, porque un tipo me dijo que debía aprender catalán, que el castellano es una lengua de paletos. “Hay mucho rechazo por el tema de la religión  musulmana para encontrar trabajo”, comenta Fátima.

¿Piensas que las personas migrantes se adaptan a su nuevo país? ¿Siguen con sus costumbres? ¿Las imponen?

            “Procuro acostumbrarme” (Fátima). “Normalmente, nos cuesta adaptarnos a una nueva cultura; pero sería bueno tomar todo lo positivo de cada una de ellas y unirlas, nuestras costumbres y las del nuevo país” (Carla). “Los inmigrantes debemos adaptarnos al lugar que nos acoge. En su mayoría lo hacemos, pero España muestra una diversidad cultural muy rica y hay personas que mantienen sus hábitos. Aunque no se imponen a nadie, se convive con los de tu misma cultura” (Jeannette).

            Clementina puntualiza: “Creo que no todos llegamos a adaptarnos. Tuve una compañera de piso que nunca lo logró, hasta el punto de que fue a Emigración a pedir que la deportasen. En la policía le dijeron que esperara y la llamarían. Ella toda feliz esperó una semana, no la llamaron y todos los días iba a preguntar. Terminó conociendo a todos lo que trabajaban en Emigración. Y sí, algunos intentan imponer sus costumbres; no me parece. Es como que te aloje en mi casa y llegues a imponer tus reglas y querer cambiar mi manera de vivir.

¿Crees que está cambiando Europa con la llegada de tantos extranjeros? ¿Es positivo?

“Sí, está cambiando. Por los comentarios que he escuchado de algunos españoles, se ve negativo”, comenta Carla  “No sé en qué sentido”, duda Jeannette. Clementina apostilla: “Sí, creo que va cambiando. De estadística no sé; pero sí de que cada día por un niño que nace de padres españoles, de emigrante nacen diez, y eso con el tiempo se notará. Sinceramente, soy emigrante, pero no lo veo positivo. En España se pierden ingresos por falta de contratos como es debido. Y está la gente que cobra ayudas del gobierno y luego tiene trabajo en negro. Eso es muy dañino”.

¿Una cuestión política?

“Sí, realmente hasta la política afecta al cambio; eso es perceptible en todos los países, no solo España o Europa” (Carla). “No sé, cada vez se ponen las cosa peor” (Fátima). “La política siempre influye en la inmigración, si se tienen políticas restrictivas se dificulta el acceso para el inmigrante” (Jeannette). “Sí está involucrada la política; ya sabes, esas cosas se mueven con dinero” (Clementina).

Un futuro diverso y compartido

Háblanos de tu familia.

“Mi familia, muy buena. Somos mis padres y cuatro hermanos, el pequeño de 13 años. Y mi marido, tenemos una niña preciosa”, nos cuenta Fátima. Tengo dos hijas, Carla, como yo, y Daniela, de 19 y 12 años. La mayor marcha este curso a estudiar a Rusia, con una beca; son muy inteligentes”.

“Somos una familia que siempre luchó por mantener ingresos –comenta Jeannette–, como comerciantes informales de diversas índoles. Por mejorar mis condiciones económicas y las de mi familia decidí ir a la Universidad. Me gradué y obtuve un empleo en el gobierno, lo que me facilitó la vida. Pero, pese a estar doce años en la misma institución, no hubo ningún incremento salarial ni promoción, lo que me desmotivo y obligó a buscar salidas. Intenté colocarme en otras empresas, cursos e incluso realicé mi post grado, pero las condiciones laborales no mejoran en El Salvador. Decidí dejar mi plaza en el gobierno y aquí estoy, feliz de mi decisión”.

Bueno, cuando vine a España llegué sola, no tenía ni amigos. Y mira, ya ahora tengo marido y una nieta –es Clementina–. ¿Ves que estamos cambiando Europa?”.

¿En qué trabajabas en tu tierra?

“Soy técnico analista programador de sistemas y ejercía como gerente de sucursal de una tienda de ropa” (Carla). “Empleada administrativa en la Dirección de Estadística de El Salvador” (Jeannette). “Del 94 al 99, trabajé como psicóloga infantil; luego lo dejé por mis hijas, para pasar tiempo con ellas, monté una peluquería y una  librería, las ganancias eran pocas“ (Clementina).

Si mejorare la situación de tu país, ¿volverías?

“Sí, volvería”, asegura Fátima. “Políticamente, no creo que mi país mejore”, afirma Carla. “Difícilmente mejorará el nivel político, pero aunque existiera algún cambio, yo no regreso a El Salvador, dado que tomé una decisión que pienso mantener”, nos convence Jeannette. “La situación política en Nicaragua está delicada, y es un tema extenso; no creo que convocando nuevas elecciones resolviera algo. La gente quiere un cambio que el gobierno no le da. Ni la ONU ha podido hacer nada –denuncia Clementina–. ¿Volvería? De visita  o vacaciones. Pero a vivir no”.

¿Qué deseas para tus hijos?

“Una mejor vida mejor que la mía” (Fátima). “Que mis hijas estén en conmigo acá en España” (Carla). “No tengo aún, pero cuando vengan que cuenten con mejores condiciones de vida” (Jeannette).

“Mis hijos son chicos de bien. A veces me sorprendo porque pienso que no he sido buen ejemplo. Pero cuando por la calle encontramos a un sin techo y una de mis hijas entra a un supermercado a comprar víveres para esa persona, veo que van por buen camino. Ahora solo deseo que se terminen una carrera universitaria”, nos confía Clementina.

Tres grandes sueños.

Fátima: “Tener un trabajo fijo para mantener a mi familia; poder visitar la ciudad donde falleció nuestro Profeta; montar un negocio para mis hijos”.

Carla: “Un trabajo estable seguro; traer a mis hijas conmigo; tener una vida tranquila, un trabajo, un piso, un salario”.

Jeannette: “Reunir a mi familia en Zaragoza; obtener la documentación y mejorar mi calidad de vida; visitar mi tierra”.

Clementina: “Que cambie la situación en mi país; que haya más gente, también en el gobierno, que ame a las personas, los animales y el planeta en general. Más humanos”.

 

SUMARIOS

“Cuando llegas, pesa más la carga en el corazón que la maleta”

“Por un niño que nace de padres españoles, de emigrante nacen diez”

“Una mejor vida mejor que la mía, para mis hijos”

 

(Humanizar, Nº 161, Madrid, noviembre-diciembre 2018).

16/11/2018 02:47 pilmarbarca Enlace permanente. Humanizar No hay comentarios. Comentar.

La primera Eva

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Sahlework Zewde en su toma de posesión en Addis Abeba.

Foto Tiksa Negeri (REUTERS) - El País

Indira Gandhi, Rigoberta Menchú, Malala, Asia Bibi. Algo nos suenan. Joyce Banda, Ellen Johnson-Sirleaf, Sahlework Zewde, ni por el forro. La última de rabiosa actualidad, pese a nuestra ignorancia y cerrazón de ojos.

Políticas, víctimas y activistas, premios Nobel reconocidas. La pasada semana, Sahlework Zewde se convertía en la primera presidenta de Etiopía, tras sus cargos de directora general de la ONU en Nairobi y representante especial de su secretario, António Guterres, ante la Unión Africana.

Asia, África, América… Dicen que los primeros homínidos y hominidas provenimos del continente negro, y que todas y todos estamos cortados con el mismo patrón. “Si alguien piensa que hablo mucho sobre mujeres, que espere a escuchar todo lo que tengo que decir. (…) Cuando no hay paz en el país, las madres se sienten frustradas, por lo que tenemos que trabajar a favor de la paz por el bien de nuestras madres”, declaraba la nueva presidenta Etíope.

La premio Nobel de la Paz Ellen Johnson-Sirleaf fue la primera jefa de Estado en un país africano (Liberia, 2006-2018); la segunda, Joyce Banda, que dirigió el destino de Malaui (2012-2014). Directora de Asuntos Africanos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, embajadora en Francia y Yibuti, Sahlework Zewde es consciente de lo mucho que falta por hacer.

El movimiento #Metoo, en África, todavía con menos fuerza todavía que en EE. UU. y Europa, va denunciando los abusos sexuales y el “apartheid profesional” contra muchas mujeres. Y en un descampado de Guediawaye (afueras de Dakar), está La Casa Rosa, único centro especializado para niñas y adolescentes víctimas de violaciones en Senegal. “Muchas veces son los padres, los tíos, los hermanos, la gente que frecuenta su casa quienes las han violado”, asegura su directora.

Pobreza, promiscuidad, creencia de que el hombre puede poseer a la mujer… Los abusos dentro del matrimonio no son delito. En la República Democrática del Congo la violación es un arma de guerra; en Sudáfrica una mujer es violada cada 26 segundos.

Para muchas feministas africanas hay importantes desafíos. Uno de ellos, acabar con la mutilación genital. Mientras tanto, ¿costillicas de Adán?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 9 de noviembre de 2018).

09/11/2018 13:59 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Los otros santos

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El entonces arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, entrega una fotografía de Grande como obsequio al papa Pablo VI.

Foto www.romerotrust.org.uk

Pablo VI, Óscar Arnulfo Romero, Francisco Spinelli, Vicente Romano, María Catalina Kasper, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, Nunzio Sulprizio. Las últimas canonizaciones de la Iglesia el pasado octubre. Papas, arzobispos, fundadores; de todas las nacionalidades; e incluso exiliadas de nuestra Guerra Civil, o laicos lacerados por la enfermedad.

¿También se ha actualizado el pasaporte a la santidad? “Jesús sigue diciendo: «Vende lo que tienes y dáselo a los pobres»”, resaltaba Francisco en su homilía. Los más cercanos, acaso Pablo VI y Monseñor Óscar Romero. Continuador del Vaticano II, cercano a las fábricas, impulsor ecuménico, conocedor de Europa Oriental y América Latina… Y el santo salvadoreño de los pobres, asesinado en plena Eucaristía en octubre del 79.

“El 12 de marzo de 1977, el padre Rutilio Grande, S. J., amigo íntimo de Romero, fue asesinado en la ciudad de Aguilares junto a dos campesinos”. Sería el detonante. Cuatro años de párroco en la humilde aldea; responsable como jesuita de las Comunidades Eclesiales de Base campesinas; enfrentado a los gerifaltes del poder. “…me doy perfecta cuenta que muy pronto la Biblia y el Evangelio no podrán cruzar las fronteras. Sólo nos llegarán las cubiertas, todas las páginas son subversivas” (sermón de Apopa). Fusilado a los 48 años. Su proceso de beatificación se abre en 2015.

Una madre de familia y sus ocho hijos, campesinos y sencillos comerciantes textiles, son testigos directos de la muerte del querido párroco y confesor. También de la masacre de El Mozote, 900 hombres mujeres y niños ejecutados, el mayor holocausto latino y occidental de hoy. “A las doce del mediodía ya habían matado a todos los hombres”, declaraba Rufina, única superviviente.

Una de las hijas me contaba: “Yo tenía 13 años, al final de la guerra civil salvadoreña. Íbamos en autobús de Aguilares a San Salvador, y en Guazapa tuvimos que parar. La guerrilla estaba disparando. Nos ocultamos tras una pila de tusas de maíz, logramos escapar”. Es Carla, mi asistenta personal.

Siria, Venezuela, Nicaragua… ¿Nos veremos los hijos de Dios de a pie resplandecer? La película “Voces inocentes” es una puerta al alba.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 2 de noviembre de 2018).

01/11/2018 19:26 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Cartelera

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Foto: cartel de la película

No sé si será casualidad, o si los documentales duran menos, o está todo estudiado según los beneficios que revierten. “El papa Francisco. Un hombre de palabra”, de Wim Wenders, ya no está entre nosotros; “El reino”, de Rodrigo Sorogoyen, se mantiene varias semanas en cartel.

La mirada cercana a Francisco y su labor humana y pastoral, de la ONU y la Zona Cero a Yad Vashem, el Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto en Jerusalén; frente a Manuel, un influyente vicesecretario autonómico a punto de dar el paso a la primera línea nacional, hasta que se destapa la trama. “¿Se arrepiente? En realidad no era esa la pregunta: ¿Quién es usted”, inquiere al político la comunicadora. “Cuanto más poderoso seas, más humilde”, afirma el seguidor del Pobrecito de Asís. ¿Dos formas de comprender el mundo?

La pobreza, centro del Evangelio; enfermedades de la Iglesia: el poder, encerrarse en sí misma, no escuchar a los otros, atesorar riquezas, la inseguridad y pobreza espiritual… “Prevaricación, fraude continuado a la administración pública, estafa y falsedad y concurso y tráfico de influencias. ¿Algo que declarar?”.

“Nos dice que no podemos servir a dos señores, o servimos a Dios o servimos a las riquezas”, se atreve a denunciar el Papa. “En la familia hay dificultades, pero esas dificultades se superan con amor”. ¿Conceptos trasnochados? “Si de verdad quieres cambiar las cosas, se hace así, desde dentro, y con poder”, alecciona Manuel López Vidal al nuevo candidato a líder nacional. ¿Nos suena más?

Vivir acelerados enferma la mente, el espíritu y el cuerpo; acariciar a los niños y los abuelos… “¿De verdad se considera un ciudadano normal? ¿Puede dormir tranquilo por las noches? ¿Puede mirar a los ojos de su hija después de todo esto?”. Estamos socialmente habituados. La más pobre de todos los pobres, la madre Tierra; Lampadusa y los conflictos migratorios; catástrofes naturales; la libertad, el sufrimiento y el amor; pederastia, tolerancia cero. “La manera de escapar del consumismo, de la corrupción, de la competitividad, del estar aprisionados por el dinero, es lo concreto del trabajo cotidiano”. ¿Mensajes nuevos? Ficción y realidad. ¿O viceversa?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 26 de octubre de 2018).

26/10/2018 01:38 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Con buen pie

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Foto Cortes de Aragón

La política no ha parado en Pilares. El pasado 3 de octubre se celebraba, en la Sala “Giménez Abad” de las Cortes de Aragón, el trámite de audiencias legislativas sobre el Proyecto de Ley de Ordenación de los Derechos y Garantías y la Atención a las Personas con Discapacidad. Siete días después, en la Comisión de Ciudadanía y Derechos Sociales, el debate y la votación de la Proposición no de Ley núm. 206/18, sobre Asistencia Personal, presentada por el G. P. Podemos Aragón y ratificada por todos los partidos.

El CERMI da voz a diversas asociaciones. “Planteamos que las personas sordociegas cuenten con recursos y materiales adecuados y accesibles, como cartelería adaptada, referente sanitario, o una figura de apoyo como un mediador comunicativo o intérprete de signos” (ONCE). “Nuestra entidad representa un colectivo muy heterogéneo de personas sordas, independientemente de que su forma de comunicación sea la lengua de signos o la lengua oral con apoyos” (Agrupación de Personas Sordas de Zaragoza y Aragón).

La Federación de Salud Mental pide apoyo familiar, medios adecuados en la rehabilitación psicosocial y la inclusión social y laboral. Plena Inclusión, apoyo en lo jurídico y social, atención a alumnos y trabajadores con necesidades especiales y un profesional de referencia. COCEMFE denuncia la falta de asistencia incluso en el entorno sanitario.

Zaragoza Vida Independiente: “Somos la voz de todas aquellas personas que ni siquiera han podido levantarse de sus camas esta mañana por no disponer de los apoyos más básicos”. ASPASCIDE o Asociación de Padres y Amigos del Sordociego y Plataforma DI-SI subrayan la figura del mediador.

La citada PNL incide en la asistencia personal (art. 19 de la Ley Autonomía y Dependencia de 2006). “En otras comunidades, existen Proyectos de Vida Independiente que cubren esta necesidad. Autogestionados y sostenidos por las arcas públicas, ofrecen a las personas con discapacidad una vida autónoma, independiente y libre, a un coste mucho menor que una residencia”. Diez años ha costado a ZAVI en Aragón que los políticos puedan ver y escuchar. ¡Levántate y anda! Cada asistente personal es nuestras manos y nuestros pies.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 19 de octubre de 2018).

19/10/2018 13:31 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Hispanidad

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Foto de Jesús Alba

Nuestra ventana del hotel daba a la Hermandad de la Candelaria. Hornacinas con vírgenes en las calles, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, columnas retorcidas, piedad de lucernario y de piedra antiquísima, mezcolanza de estilos y civilizaciones.

Parroquias de El Salvador, Santa Cruz, del Sagrario, San Lorenzo Mártir… La catedral, la mayor del mundo, cuyos restos almohades de la mezquita o aljama no solo se perciben en la Giralda –alminar– o el patio de naranjos. Mudéjar, gótica, flamígero renacentista, barroca… Los sepulcros de Cristóbal Colón, Pedro I el Cruel o Alfonso X el Sabio son algo más que restos.

Cervantes y los lugares de Rinconete y Cortadillo o Cipión y Berganza; Cernuda y su jardín cerrado, con limoneros y magnolios; Bécquer y su amor imposible, actualizado en las hojas volanderas de cada nuevo otoño. El Real Alcázar, edificio civil de la España cristiana, hoy patio nocturno de comedias, influido por la Alhambra granadina. Parque de María Luisa, Jardines de Murillo, y el éxtasis sublime: el Cristo Crucificado de Zurbarán, cuerpo dormido en luz sobre la noche oscura.

Bartolomé Esteban Murillo y sus Inmaculadas, ternura hecha carne en lienzo pleno; y los dos pilares: Santas Justa y Rufina, sosteniendo a Sevilla en su Giralda. El Divino Salvador, como una segunda catedral, con columnas emblemáticas: Nuestro Padre Jesús de la Pasión, Nuestra Madre y Señora de la Merced o los retablos centrales.

En la plaza de la Alfalfa, salmorejo, choco y solomillo al Pedro Jiménez, sabores de la tierra. Torres del Oro y de la Plata, faros del comercio a ultramar, conviven con calesas, patinetes eléctricos y tranvía; y a veces con las sillas de ruedas que pasan por el ojo de aguja de calles con historia.

Albero en la Maestranza o la Macarena, repujadita en lágrimas, con escenas de la vida de la Virgen y una imagen de la Pilarica. O la plaza de España y sus 48 mosaicos, uno por provincia, que recuerdan el Pueblo Español de Barcelona, patria chica de la Caballé. Unamuno o Maeztu precursores, el 12 de octubre de 1935 se celebra en Madrid la Hispanidad; Sevilla inaugura el XXVI Congreso Internacional de Americanistas. Memoria histórica universal.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 12 de octubre de 2018).

12/10/2018 16:26 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Pilares

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Foto www.youtube.com

Comunicación, cultura, deporte, empresa, ciencia y educación, cuidados del hogar, infancia y juventud. Siete mujeres que representan a todo el colectivo femenino –feminista tiene otras connotaciones quizá más restrictivas– de Zaragoza y Aragón harán mañana el pregón de nuestras fiestas más genuinas, y al tiempo universales.

Y es que en esta dichosa sociedad, en la que cada día saltan más a los medios los casos de abusos, falta de respeto y violencia de género, de sexo o doméstica, nosotras también contamos, Pilares y otros nombres. Me siento una o uno de ellos.

Y desde mi espacio de bajita o sentada reivindico: Que los Gigantes y Cabezudos puedan seguirlos todos; que el Teatro Arbolé y el de Feria, el espacio Río Juego y el Árbol de los Cuentos, no tengan cortapisas para ningún pequeño, y ojalá el Tragachicos se hiciese accesible en cada barrio.

Que tanto en los espacios para jóvenes, en los diversos puntos de la ciudad, como en la sala Multiusos, Zity Valdespartera o Príncipe Felipe, existan amplificadores de sonido, indicaciones en braille y lugares, nunca aparte, donde poder bailar con bastones o ruedas. Que en los conciertos de la plaza del Pilar, la del Justicia y las placicas de Casco se nos abra paso; no porque seamos más majicos, sino visibles.

Que en los actos y festejos religiosos, como el Rosario de Cristal, se respeten los puestos reservados para movilidad reducida –como debería ser en el empleo–. Que en la muestra de artesanía, tenderetes de productos varios, la Carpa de Aragón o las casas regionales, haya siempre una rampa a mano. ¡Y ya vale de mezclarnos con máquinas en la sala Mozart!

Que en el bus o el tranvía, cuando puedan cogerse, nos respeten los lugares para sillas, y evitemos tapones y accidentes idiotas. Que seamos también flores y frutos, en una ofrenda de colores: bebés, niños y adultos con capacidades diferentes, morenitos, latinos, ojos claros del este… Y utilizo el genérico –nosotros y nosotras–.

Quizá fuese una forma, se me ocurre, de hacernos todas y todos más visibles, abiertos a la fiesta y la inclusión.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 5 de octubre de 2018).

05/10/2018 15:05 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Unas manos sin nombre

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Averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata. Recordar la textura, las caricias, el nombre de sus manos.

El lado más estrecho sobre el ancho. Tengo vagas imágenes de esas manos, más jóvenes, anudando una corbata a rayas. Hay un brillo en los ojos y una promesa. De detrás adelante para ir dándole forma. Hay un niño en la cuna y una corbata de óvalos. ¿Es ahora una fiesta? Corbatas estampadas, las uñas de un carmín provocativo. Hay hastío en los ojos. El nudo ya casi terminado; pero sus manos tienen asperezas, vacío. Una corbata violeta con el nudo impecable.

Las miradas parecen despedirse, yo la bajé a las manos.

Una nueva esperanza, la carretera, prisas… Cuando me desperté del accidente, este cuarto blanco; y unas manos serenas, envejecidas, haciendo y deshaciendo este nudo gris, mi historia, los olvidos.

(Relatos en 90 segundos, Zaragoza, La Fragua del Trovador, 2018).

01/10/2018 01:34 pilmarbarca Enlace permanente. Cuentos No hay comentarios. Comentar.

Cambio de luz

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Foto Jesús Alba Enatarriaga

En la esquina del palacio del Marqués de Velamazán, en mi pueblo –el pueblo de mis padres–, pervive un reloj de sol grabado en piedra, con números romanos. Cuando ellos nacieron estaba ya allí. Supongo que era el que marcaba, junto con las campanas de la iglesia, el ritmo rutinario de las faenas aldeanas. Excepto en verano, ya que venía amaneciendo y anocheciendo una hora antes desde 1918.

“De sol a sol” tenía diferente significado en época de labranza que en tiempo de siega. ¿Por eso las noches eran interminables, se hacían tantos hijos, se ponían a jugar a la brisca –o “briesca”– y hacer calceta? Todo cambió. La guerra no solo terminó con las esperanzas y arruinó al país, sino que la dura posguerra y la alianza con Hitler trastocaron hasta el huso horario. Quien dictaba decidió que los españoles trabajasen y comiesen –es un decir– cuando los alemanes y franceses, y no según Portugal, Irlanda o Reino Unido. Que el meridiano de Greenwinch o GMT –“Greenwich Mean Time”– se lo pasaba, como tantas cosas, por ahí.

Se olvidó unas décadas; pero por los 70, a raíz de la guerra de Yom Kipur o árabe-israelí, y la crisis del petróleo y otras energías no renovables, volvimos a marear el tiempo. Cuando al paso del milenio toda Europa parecía estar de acuerdo, cambiamos otra vez de coordenadas.

Y dicen que en España hay más desfase. Que trabajamos mucho y nos rinde poco, que comemos muy tarde, trasnochamos y apenas hay conciliación familiar. Menos niños por aula, más aulas con móviles, portátiles y tabletas en la Universidad. A estas alturas del avance informático, superado el Plan Bolonia y en plena era de la posverdad, la luz no influye tanto en el ahorro de energía como en la salud. Ignoro si mi abuela se regía por su ritmo circadiano; sabía la hora exacta del día por cómo avanzaba la sombra en el portal.

Si me dan a elegir, me quedo con el horario de verano –más horas de lectura, las terrazas…–. Aunque también la noche y un radiador caliente ayudan a crear. Como ven, podría hacer un máster o una tesis con copiar y pegar. Estamos en otra hora.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 28 de septiembre de 2018).

29/09/2018 00:42 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.


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