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Eurovalores

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Foto fotograma del videoclip

No sé si fue sorpresa o nos tocó a todos el corazón. El pegadizo rap “Stefanie”, interpretado por la Kalush Orchestra ucraniana, resultaba vencedor de Eurovisión por un abrumador voto del público: “Stephanie, mamá, mamá Stephanie, / el campo florece y se vuelve gris”. Reino Unido gana con “Space Man”, la visión de un astronauta de la tierra, y Chanel ganó el cobre para España con su espléndida y emotiva puesta en escena de “SloMo”.

Raphael, Massiel, Salomé, Julio Iglesias, Karina, Betty Missiego, Azúcar Moreno, Sergio Dalma, Serafín Zubiri… y en el nuevo milenio David Civera o Rosa López. La edición de 2022, tras una devastadora pandemia, en un mundo convulso y regresivo y una Europa, ha sido algo más que lucha el triunfo, pasiones desatadas y vítores de  fans.

La ruptura amorosa de Cornelia Jakobs (Suecia); el mantra espiritual de la canción serbia –Mens infirma in corpore sano. / Animus tristis in corpore sano. / Mens desperata in corpore sano–; los “escalofríos” de la italiana; el intérprete con síndrome de Asperger y homosexual; la ternura encarnada en Rumanía… Ha pasado la moda de la estética por la estética, los frikis de penúltima generación, los efectos especiales vacuos. Algo nos ha cambiado muy adentro.

La expulsión de Rusia del festival, la media docena de países desconectados de la votación por irregularidades en la fase previa, hablan por mil imágenes. Las rabietas de Putin, soltando fósforo blanco sobre más civiles, masacrando inmisericordemente Kiev, disponiendo a su antojo de los prisioneros de la acería de Azovstal, expulsando a diplomáticos españoles y europeos, dan buen testimonio de la más peligrosa esquizofrenia de quien quiere erigirse en zar del cosmos.

Cortar puentes, amenazar a los inminentes miembros de la OTAN, sembrar de miseria y cadáveres el cosmos. Una madre militar trasladando a una niña a lugar seguro, el vídeo que la orquesta Kalush ha grabado en Bucha, Irpin, Borodyanka, Kostomel y otras ciudades bestialmente devastadas. El himno de la guerra.

“La sociedad rusa solo despertará si hay una derrota militar” (Maxim Ósipov, escritor ruso exiliado en Alemania). Pensábamos que la música amansaba a las fieras. No a un psicópata.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 22 de mayo de 2022).

22/05/2022 19:52 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Sinónimos

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Foto Chema Moya, EFE / Heraldo

Victoria: “Superioridad o ventaja que se consigue del contrario, en disputa o lid” (Diccionario de la lengua española). Comenzábamos la semana celebrando el Día de la Victoria. Para Europa y Ucrania, contra el nazismo o nacionalsocialismo: “Movimiento político y social del Tercer Reich alemán, de carácter totalitario, pangermanista y racista”. Para la Rusia de Putin en pro de la desnazificación, vocablo no recogido aún por la Fundéu. No veo sinonimia en los conceptos.

En los días siguientes se producía un auténtico combate de sinónimos a nivel nacional, a consecuencia del relevo de la directora del CNI –“Acción de relevar o cambiar la guardia”–.

Y ahí comienzan los mil y un vericuetos léxicos. Porque se habla de sustitución: “Acción y efecto de sustituir. Nombramiento de heredero o legatario que se hace en reemplazo de otro nombramiento de la misma índole”. Mi no entender. Hay fallos y errores en los sistemas informáticos o telefónicos: “Decisión tomada por persona competente sobre cualquier asunto dudoso o disputado”. Y cambios o “permutas” en el funcionariado y los puestos de responsabilidad. Pero a su vez “no ha cambiado nada”, ya que se trata de “3.000 hombres y mujeres responsables, trabadores, profesionales, generosos”.

No es destitución, “acción y efecto de sustituir. Separar a alguien del cargo que ejerce. Privar a alguien de algo”. Ni tampoco cese, “hecho de cesar. Documento en el que se consigna el cese en un empleo o cargo”. Porque hay una política de continuidad: “Unión natural que tienen entre sí las partes del continuo. Cualidad o condición de las funciones o transformaciones continuas”.

Salvando mucho las distancias, es como comparar incapacidad laboral, “carencia de aptitud legal para ejecutar válidamente determinados actos, o para ejercer determinados cargos públicos”, con discapacidad: “Situación de la persona que por sus condiciones físicas o mentales duraderas se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social”. Y hemos avanzado, respecto a subnormal, minusválido o disminuido.

Mi propia definición de persona con discapacidad: “Relativo a una persona, que padece [presenta] una disminución [disfunción], física, psíquica [intelectual] o sensorial, que le incapacita [limita] para el trabajo y otras actividades de la vida cotidiana”. ¿Cómo destituir vocablos obsoletos?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 15 de mayo de 2022).

15/05/2022 23:12 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Cuerdas de violín

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Foto portada El peligro de estar cuerdas

“Era una vez un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que él era muy extraño. Otros, que era sobrenatural”. Así comienza el cuento que relata la hazaña del músico: cómo fueron quebrando tres de las cuatro cuerdas, sin dejar que cada nota cesase de fluir del alma del instrumento y del artista. Hermosa metáfora en estos tiempos sedientos de belleza.

Frente al tsunami de precariedad y mentira en el que parece nos hundimos, repunte de contagios, programas Pegasus, violencia doméstica o esa otra salvaje de Afganistán y Ucrania, violaciones indiscriminadas, desempleo de autóctonos y refugiados, el planeta al borde del cataclismo… esta semana he podido degustar el discurso de dos grandes maestras, María Antonia Martín Zorraquino y Rosa Montero, que con solo dos cuerdas, lenguaje y creatividad, transforman el dolor en armonía.

Citando a su vez a sus maestros, Emilio Alarcos y Eugenio Coseriu, junto a célebres estudiosos y profesionales del periodismo, Fernando Lázaro Carreter y Mariano de Cavía, nuestra querida catedrática diferencia entre incorrección idiomática e inadecuación o agresividad lingüística. Incomprensible la primera tras cincuenta y dos años de educación general obligatoria en España, intolerable la segunda en una Europa culta y acogedora.

“Siempre he sabido que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza”, comienza Rosa Montero El peligro de estar cuerda, su tercer libro híbrido tras La loca de la casa y La ridícula idea de no volver a verte. La propia experiencia, numerosos estudios de psicología y neurociencia y autores literarios, le llevan a una conclusión: “lo verdaderamente raro es ser normal”. Ya lo decía Sócrates: “Ningún genio es grande sin un toque de locura”.

La vocación creativa no siempre va unida al talento, sí a ciertas peculiaridades del cerebro que nos hacen proclives a la bondad y a la belleza. Kafka, Proust, Valle-Inclán, Juan Carlos Onetti, Agatha Christie, Rousseau o Freud entre otros lo confirman. También muchos artistas de a pie.

“Es una lástima que los locos no tengan derecho a hablar sensatamente de las locuras de la gente sensata” (William Shakespeare). Muramos de pasión, no de heridas de guerra.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 8 de mayo de 2022).

08/05/2022 22:16 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Galimatías

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Guillermo Mestre / Heraldo.

“Confusión, desorden, lío”. Y también: “Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas”. El Diccionario de la lengua española a veces da en el chiste. ¿Quitárnosla? ¿Ponérnosla? ¿Y si vas tú solo en el ascensor? “…se recomienda un uso responsable de la mascarilla en los espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan o permanecen un tiempo prolongado” (Real Decreto de 19 de abril).

Hospitales, centros sociosanitarios, farmacias, trasporte público, para los trabajadores de residencias y personas con dificultad respiratoria… ¿Y lo demás? Nos sorprendió la princesa Leonor en el encuentro de ciberseguridad, rodeada de jóvenes. La entrega del Cervantes sería el primer gran acto a rostro descubierto. “Los versos no salvarían a los que mueren por las bombas y los misiles en la culta Europa” (Cristina Peri Rossi). Tampoco de la covid.

“Arde Nötre Dame”, en los cines Aragonia, y la espléndida puesta en escena de “La Traviata” de Guiseppe Verdi en el Auditorio, han marcado un antes y un después. La película, y su logrado hilo argumental, refleja esa sensación de irrealidad de quienes salvaron de la quema un monumento milenario. La misma sensación de un sótano cuando han sonado las sirenas, o en la UCI. Que se lo pregunten a Resines. O a Violetta, la protagonista de la ópera, del brindis por la vida y el amor a su postración en el lecho por la tuberculosis.

¿Valoramos de verdad lo que tenemos? ¿Aceptamos la fragilidad? Semana Santa ha supuesto un destape, un desnudarnos de las máscaras. El envés, una rápida escalada de la incidencia, hospitalizados, fallecidos. Quinientos sanitarios contagiados no es para que toquen las campanas. Sanghái y Pekín nos quedan demasiado lejos, como Wuhan. Pero ahí están.

“Me ingresaron en UCI, me relajaron y sedaron, y sólo sé que desperté con la duda de si era yo, un sueño, me encontraba con vida y respirando” (Juan Antonio Riesco, médico internista). ¿Y quienes se quedaron por el camino en la más absoluta soledad? ¿Y las mentes que no han vuelto a sonreír? ¿Síntomas persistentes o gripalización? Solo algo cierto: No sigamos jugando con la vida. Tenemos las de perder.

María Pilar Martínez Barca

(Herado de Aragón, "Tribuna", domingo 1 de mayo de 2022).

06/05/2022 23:54 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Libros, calles, vidas

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Foto Raquel Labodía / Heraldo

Ayer celebrábamos el Día del Libro, en honor de Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega –el autor mexicano tocayo de nuestro poeta de Toledo–. De nuevo en el Paseo Independencia, en plena calle abierta, sin mascarillas, sin pasillos embudo ni vallas que separen al autor de sus lectores. Mari Paz y Ana María hubiesen disfrutado. Teresa pudo hacerlo junto a Olena, su amiga ucraniana paralímpica.

Más de 90 mesas, 200 autores. Comuniter, Librería París, Antígona, Prames, Cálamo, Libros del Innombrable, Central, Prensas Universidad de Zaragoza, Olifante, Pregunta… Nos firmaron sus obras Juan Domínguez Lasierra, José Luis y Alejandro Corral, Luis Zueco, Ana Alcolea, José Luis Melero, Sergio del Molino, Magdalena Lasala… Cuando escribo estas líneas dan previsión de lluvia, confiemos.

El pasado agosto fueron el parque y la calle dedicados a Teresa Perales, nuestra excelente nadadora y Premio Princesa de Asturias, y Ana María Suárez, fallecida en el atentado yihadista en Cambrils. Ahora les ha tocado, en la prolongación de Tenor Fleta con Ronda Hispanidad, a sendas calles con los nombres de Damiana Gramontel y Cabal, maestra escolapia y discípula de sor Paula Montal –pioneras en la educación femenina allá por el siglo XIX–, y María Paz Monserrat Blasco.

Cuando tienes una capacidad diferente desde niño te sale ayudar a los otros, por defecto. Así era Paz. La recuerdo de Frater, Disminuidos Físicos de Aragón, Cai Deporte, Adaptado, la micro amarilla, Aragua, el Rosario de Cristal – Dama de Honor de la Virgen del Pilar–, las procesiones de Semana Santa o en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Su artrogriposis múltiple no le impidió los 140 títulos nacionales, o las decenas de medallas conquistadas, siete de ellas entre Suecia 83, Barcelona 92 y Malta 93.

Las cosas de palacio… Lo solicitamos en 2016, y el 30 de junio del 17 se decidió “… incluir en la Relación de denominaciones (…) la denominación de M.ª Paz Monserrat Blasco, (1956-2015), nadadora paralímpica, reconocida mejor deportista aragonesa con discapacidad del 2009”. Ojalá el próximo San Jorge también lo celebremos, con libros y claveles, en su calle.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 23 de abril de 2022).

24/04/2022 22:59 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Luz de Pascua

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Foto Jesús Alba

De pequeña me ponía nerviosa. El relato de la Pasión no es un cuento para niños –después he descubierto que tampoco Caperucita roja, Hansel y Gretel y otros–. Relacionaba la flor de la pasionaria con las espinas, y me ponía triste. Una niña harto fantasiosa y solitaria.

Después, al integrarme en la parroquia, al proceso no se le llamaba todavía inclusión, me fui haciendo adicta a las pascuas juveniles. Pasé por varias, del Monasterio de La Oliva al Santuario de Misericordia. Mis compañeros de camino lo recordarán. Y de aquellas plácidas experiencias saldría posteriormente mi libro En luna llena: “Se prendiera / el corazón hirsuto de unos leños / y el aire, de repente, se hizo llama, / silencio en las miradas, brisa lenta,  / reposo allá en el centro de los árboles”.

Iríamos creciendo, no queda otra. A mi padre y luego a mi pareja de siempre le han gustado las procesiones, tan arraigadas a esta tierra de cierzo y de contrastes. Más allá del ruido estruendoso de los tambores, que emocionan y conmueven, el Señor Atado a la Columna, la Oración en el Huerto, la Verónica, Nuestro Padre Jesús de la Agonía, las Lágrimas de Nuestra Señora, parecen mirarme a los ojos y transmitirme un mensaje bellísimo.

Este año, al contemplar al Nazareno, a María, en su camino de vida y muerte, o viceversa, lo que siento es ternura, conmiseración, misericordia. Y una tristeza incontenible. En su escultura humana veo reflejados a tantos pequeños y mujeres que sufren violencia, a miles de inmigrantes sin destino, familias sin empleo, al enfermo, al anciano, al moribundo. Y mucho más, a los niños soldados, a todos los civiles masacrados, a esposas y madres que huyen a un refugio que puede ser un túnel o una trampa, sus matrices vaciadas para siempre.

La escuché y casi me hace llorar: “Mamá, esta carta es mi regalo para ti por el día de la mujer. Gracias por los mejores 9 años de mi vida. (…) Te deseo buena suerte en el cielo, espero que vayas al paraíso. Intentaré portarme bien para ir al paraíso también. Muchos besos”.

Lu Luz traspasa rocas, ruinas, fosas comunes. Esta mañana, Cristo Resucitado se encuentra con Nuestra Señora de la Esperanza. Es nuestro destino.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 17 de abril de 2022).

17/04/2022 20:18 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Ramos para todos

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Foto www.elmundo.es

Este domingo, Domingo de Ramos, se llenarán los templos, igual que el Miércoles de Ceniza, o estos días llenaremos las calles con las esperadas procesiones. Y es que la tradición cristiana sigue conformando nuestra esencia.

También de los que se confiesan alejados, defienden contra marea y viento un anticlericalismo trasnochado, y llevan a sus hijos a escuelas religiosas. Cuando Jorge Mario Bergoglio subió al pontificado sabíamos que algo cambiaría, pero no tanto. Porque el papa Francisco, el mismo que puso patas arriba las cuentas vaticanas, metió el dedo en la llaga de la pederastia o consagra a María a Ucrania y Rusia –que el Padre hace salir el sol sobre todos--, es quien convoca el Sínodo de la Sinodalidad 2022-2023. ¡Menuda palabreja!

“La identidad de la Iglesia es evangelizar. Sueño con opción aún más misionera, que salga al encuentro del otro sin proselitismo”. Ahí es nada. Sínodo, del griego ‘sýnodos’ y del latín tardío ‘synödus’, “concilio de obispos”, “junta de eclesiásticos para examinar a ordenados y confesores”, “conjunción de dos planetas”, según Aristóteles y Plutarco. Algo muy grande en definitiva. Sinodalidad, empero, connota e implica caminar juntos, obispos, personas religiosas, creyentes de a pie o sobre ruedas, que también.

En nuestra diócesis, 4000 personas trabajando, unos 400 grupos. Y Francisco, nuestro hermano, consciente de lo que hace, al nombrar como segunda del Vaticano a una mujer, Raffaella Petrini –hermana franciscana de la Eucaristía--, modificar el párrafo I del Código del Derecho Canónico para contar con acólitas y lectoras –reservado varones--, o elegir a la teóloga aragonesa Cristina Inogés, alma viva del Sínodo.

Caminar, celebrar la fe, laicos, mujeres, descartados. Un gesto sencillo vale más que mil enciclopedias. ¿Cómo llegar al corazón del joven? ¿Accesibilidad para las personas, creyentes o no, con diversidad funcional?

Entregábamos el jueves los premios del Certamen “Luz de interior” de Poesía, convocado por la Asociación para el Diálogo Interreligioso en Aragón. La gente tiene sed de Dios, de su don que es Espíritu, de su Hijo encarnado en cada uno de nosotros. ¿Portaremos las palmas por amor?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", martes 12 de abril de 2022).

12/04/2022 11:52 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Miguel Herández

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Foto www.eldiario.es

El lunes 28 conmemorábamos 80 años de la muerta de Miguel Hernández en la cárcel reformatorio de Alicante, enfermo de tuberculosis. “Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, tristes”. Comencé leyendo su gongorino Perito en lunas, en uno de aquellos libros de Editorial Losada, no sé si prestado de la biblioteca del Aula Colectiva de Auxilia. ¡Qué años! “Este paisaje sin mantel de casa / gris, ¡ay, casi ninguno en accidentes!: / los pastos pobres… la colina escasa / de trigo… los cristales no corrientes…”.                                                                                                            

Miguel tuvo su educación humilde y exquisita, su adolescencia, sus ovejas y sueños de alto vuelo. En su segundo viaje a Madrid (1934) se codea con Neruda, Aleixandre, Cossío, Alberti, Lorca, Cernuda, Dámaso Alonso… Carmen Sender me enseñó a asombrarme con su Elegía a Ramón Sijé: “Quiero minar la tierra hasta encontrarte / y besarte la noble calavera / y desamordazarte y regresarte”. Con los años, la dediqué en su partida al tío Fermín, que se me murió como del rayo entre Zaragoza y Velamazán, su pueblo y el mío.

Al estallar la Guerra Civil, el poeta es invitado, como Comisario de Cultura, por el Ministerio de Instrucción Pública de Moscú al V Festival de Teatro Soviético. Al año siguiente, Viento del Pueblo. En la cárcel escribe a su segundo hijo, Manuel Miguel –el primero fallece de bebé–, “Nanas de la cebolla”. Mil recuerdos.

Estos días, la “Canción del esposo soldado”, único documento de voz grabado en París, se ha hecho viral: “Para el hijo será la paz que estoy forjando. / Y al fin en un océano de irremediables huesos / tu corazón y el mío naufragarán, quedando / una mujer y un hombre gastados por los besos”. Y una carta de su sobrina nieta a la hermana, Elvira Hernández Gilabert: “Hace más de 25 años que te fuiste y hoy se cumplen 80 de la última vez que viste a tu hermano Miguel con vida, pero no he olvidado las anécdotas que me contaste una y otra vez”.

Lástima no traspasar la casa museo de Miguel Hernández, en Orihuela, fuimos lunes. ¿Pero cómo olvidar a un poeta hermano que te ha sembrado el alma?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 3 de abril de 2022).

03/04/2022 21:15 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Empatía

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Foto Imane Rachidi / Heraldo

Me duelen los huidos de la guerra de Siria, que pese a todo hallaron entre nosotros un hogar. Me cuestionan las mujeres y hombres venezolanos, que de un nivel de vida aceptable pasaron a la cárcel, la miseria o la emigración. ¿Y tantos niños y jóvenes marroquíes muertos en el intento? Imposible olvidar a todas las afganas ultrajadas, violadas, asesinadas bajo el régimen talibán.

Cientos, miles, millones. La guerra ruso ucraniana ha batido récords. Son muchos los que quedan y resisten: soldados y civiles defendiendo el país, madres que velan por los huérfanos, enfermos y discapacitados que no pueden escapar ni refugiarse en sótanos. Y los que huyen, hacinados durante días y semanas en un centro comercial o un teatro, a expensas de la covid o de las bombas. Con mucha suerte, algunos hallan un lugar seguro. ¿Por cuánto tiempo?

Ministerios, ONGs, asociaciones de inmigrantes… Es insuficiente. Autobuses y furgonetas a Polonia que los traen a Zaragoza, Calatayud, Utrillas… Impacta el silencio de los niños, la mirada perdida de los viejos. Los móviles que no dan respuesta. ¿Qué habrá sido de los padres, amigos, familiares?

¿Le perseguía a James la desgracia? Murió en un tiroteo en la cola del pan. Su esposa, Iryna, enferma de esclerosis múltiple, necesitaba tratamiento, y los pacientes del hospital de Chernígov algo de comida. La paralímpica ucraniana Olena Lurkovska, parapléjica, logra huir del horror con sus hijos mellizos, un pie roto y dos gatos. Otros tienen familia española.

Vitaliy fue un niño de Chernobyl, adoptado gracias a la Asociación de Ayuda a la Infancia por unos padres oscenses; ahora viaja a la frontera con Polonia en rescate de su hermano biológico y su familia. La odisea más difícil y hermosa de sus vidas. Y Natalia, huérfana de Chernobyl y sin pasado, que venía también todos los años por verano y Navidad, y encontró la plenitud en el amor del esposo y de la hija. Ahora ellas aquí, él en la guerra, enseñando a coger un fusil a adolescentes. Su enfermedad cardiaca es lo de menos.

¿Habré madurado en empatía? “Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. ¿O es que vemos encima la espada de Damocles nuclear?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 27 de marzo de 2022).

27/03/2022 20:55 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

¿Dónde las bibliotecas?

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Foto www.pinterest.com

Nos aterran los atentados civiles de Kiev, Járkov, Mariupol, Odesa… Los bombardeos indiscriminados, la huida a sótanos y al metro, la toma de televisiones y centrales nucleares, la migración de millones de familias, una triste maleta abandonada en medio de cuerpos destrozados, la masacre en hospitales materno infantiles, tantos crímenes de guerra. ¿Un alivio que no hayan derruido todavía el monasterio de las Cuevas o la catedral de Santa Sofía, el Teatro de la Ópera de Kiev, la Filarmónica Nacional de  Ucrania o los museos?

En la guerra de Siria se destruyeron multitud de estatuas de la antigua Palmira, los Templos de Baalshamin y Bel, varias tumbas, el Arco Monumental… Parece que la mítica Biblioteca de Alejandría (siglo III a. C., período helenístico del Antiguo Egipto) no fue violentamente devastada por un incendio, sino por un largo proceso de purga de intelectuales y bibliotecarios; no llegó a nuestros días. Sí su herencia helenística, arquetipo de biblioteca universal, vaso de barro, emblema de fragilidad y de supervivencia.

Resaltaba Rosa Montero el ejemplo de la biblioteca, sin techumbre, del Blitz londinense (terribles bombardeos nazis, septiembre 1940 – mayo 1941). En la foto, tres figuras siguen buscando libros entre las ruinas de cuarenta mil cadáveres y un millón de edificios. ¿Huida del horror? Mejor continuación de esa cadena de dignidad que heredamos y tenemos el deber de transmitir.

La vida humana es siempre sagrada; pero también esa vida interior que reflejan los libros, la cultura. Podrán quemar mi cuerpo, no arrebatarme el alma. Imaginemos el peor de los escenarios: cientos de cabezas nucleares, armas biológicas, el apocalipsis. ¿Dónde guardar los libros?

Hablaban de un material indestructible en el que migrar nuestra sabiduría a otro planeta. Catástrofes, epidemias y guerras hubo siempre: “Es, además, un libro de viajes. Una ruta con escalas en los campos de batalla de Alejandro y en la Villa de los Papiros bajo la erupción del Vesubio…” (Irene Vallejo, El infinito en un junco).

La Plaza Roja o el Monasterio Novodévichy, en Moscú, son también Patrimonio de la Humanidad. Pervivamos en ellos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 20 de marzo de 2022).

20/03/2022 22:33 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.


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