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Maixabel

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Foto Cartel película

Segundas partes nunca fueron buenas. Fernando Aramburu ha postergado la continuación de Patria por otro tema de rabiosa actualidad: la tentación de suicidio de un profesor de instituto en Los vencejos. Sin embargo, la película de Icíar Bollaín sigue siendo necesaria para la sociedad vasca, española y toda colectividad humana que se precie.

La acción comienza en el Casino de Tolosa –recreación fílmica de la cafetería del frontón, Beotibar–, cuando Juan María Jauregui, ex gobernador civil de Guipúzcoa, en asesinado por el «comando Buruntza» de ETA mientras toma café con un amigo. Ibon Etxezarreta, ‘Potxolo’ –Luis Tosar–, es el cabecilla, mientras Luis María Carrasco y Patxi Xabier Makazaga cometen el brutal crimen.

Maixabel Lasa –Blanca Portillo–, esposa de Juan Mari, y su hija María – María Cerezuela–, viven en primera persona la tragedia. Una mujer todavía joven a punto de celebrar sus bodas de plata; una niña de 18 años que vuelve del sur de vacaciones a ver a sus amigos. El remordimiento inicial y el no poder comprender: “¿Por qué ese día no estuve yo en el Casino? No le habría dejado sentarse en esa mesa”.

Catorce años después, la mujer se entrevista con Luis Carrasco y con Ibon, en su petición de perdón a las víctimas. “¿Sabes que Juan Mari estuvo en ETA? Nunca aceptó la lucha armada”. Protestas anti Proceso de Burgos, ETA VI Asamblea, concejal de Tolosa, gobernador civil, afiliado al Partido Comunista y al PSOE, responsable de una empresa privada en Canarias y en Chile… Y un joven Etxezarreta, adscrito a bandas independentistas internacionales veinte años después. “Prefiero ser la viuda de Juan Mari que tu madre”.

Legorreta, Tolosa, San Sebastián… Playa de Ondarreta, isla de Santa Clara, ante el hotel Ezeiza, tienda de comestibles en aquel tiempo convulso, junto al monte Igueldo. Lugares entrañables, historias que te van ido llegando por amigos y familia cercana, cicatrices que precisan sanación. “… la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político” (Fernando Aramburu).

María Pilar Martínez Barca

(>"Tribuna", domingo 17 de octubre de 2021).

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