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Juglar del siglo XXI

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Visitaba hace poco el Museo Nacional de Escultura, en Valladolid. Sillerías de coro de la época de overbooking de los monjes cantores, vírgenes y piedades, retablos de pan de oro… La Adoración de los Reyes Magos de Alonso Berruguete, el Entierro de Cristo de Juan de Juni, el Cristo yacente de Gregorio Fernández, el Juan Bautista de Alonso Cano o la ensimismada Magdalena Penitente, que llegó a encandilarme, de Pedro de Mena. Salidos todos ellos de los libros de mi bachillerato para abrazarme ahora a tamaño real.

Y pensaba si nuestros chavales se emocionan en el dormitorio frente al mar de Rosalía de Castro, ante el piano con rosa de Chopin o pasada la puerta de la Encarnación, tan íntimamente teresiana. Cada tiempo, su método y su sensibilidad. Hoy mola mucho más la música bajada de Internet y el juego de la imagen.

Javi Sánchez, cantautor y sacerdote, acaba de sacar un nuevo disco: “A tu aire”, doble CD de veintidós canciones que recopila trabajos anteriores junto a creaciones nuevas. El autor del Cantar de los Cantares o San Juan de la Cruz, ¿juglares a lo divino o cantores de coro? Sobran las etiquetas, como en Javi, juglar del siglo XXI de lo humano y divino, lo social, lo ecológico, la mística cotidiana, el amor y la muerte, la esperanza.

¿Dónde encajar por ejemplo la canción que da título al álbum? “A tu aire se vive mejor, pero más expuesto / a la duda, a la incomprensión, a ver al descubierto”. Aparecen los salmos: “Será un día glorioso, / los luceros del alba cantarán unidos / y los hijos de Dios exultarán de alegría”. Y el Pablo más genuino: “¿De qué me sirve / todo el saber, / si en mi vida no hay sitio / para el amor?”. Pero sin obviar nunca el dolor más actual y lacerante: “Le quitaron mucho más / que la ropa y su poder. / Le quitaron mucho más: / las ganas de ser mujer”.

Un canto al amor, hecho grano de trigo y odre nuevo, con un lenguaje muy de nuestros días, clásico, universal. Soledad, sinsentido, pero también hermoso misticismo cotidiano. “Al amor más sincero, / al amor sin fronteras, / al amor que dio su vida por amor / encontré un día cualquiera”.

Siempre pensé que la espiritualidad no debe ser asignatura obligatoria. Se trata al fin y al cabo de esa paz inefable que cabe en un silencio, la única paz que sana; o de las muletas que nos llevan y se hicieron con madera de la cruz. Javi Sánchez lo revela en su música.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Día a día", miércoles 26 de junio de 2013).

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