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Teresa

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Foto: óleo Y el almendro floreció, de Isabel Guerra.

La vida es el mejor premio. Si no, que nos lo explique Teresa Romero en su lecho del ébola. “No sé si esa muchacha / amamantada de temor, de dolor, de terror, / puede ser a la vez otras muchachas”. Es Antonio Colinas (Canciones para una música silente), XV Premio de las Letras Teresa de Ávila.

Colinas describía a la Santa como un caleidoscopio de espejos que se miran entre sí: “… una mujer aguda, viva, inteligente, osada y, a la vez, extremadamente paciente. […] una persona caracterizada por el recogimiento y el trance. La Teresa luchadora, extrovertida y viajera es la misma que ha encontrado la paz interior”. ¿Cuál me sedujo?

En COU comencé a leer: “El tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara, si yo no fuera tan ruin, con lo que el Señor me favorecía, para ser buena” (Libro de la Vida). Un modesto premio literario (1982) sería el detonante. Mi anhelo juvenil por cambiar los esquemas, de mirar hacia adentro… Teresa me desvelaba mil claves escondidas.

Segundo de carrera, un pequeño estudio sobre Las Moradas: “ considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas”. Compañera de viaje, junto a Benito Hernández –profesor de Auxilia–, hasta Ávila y La Encarnación. Y surgió el éxtasis lírico:  “Y en el centro traslúcido de la morada última / la certeza indecible de sabernos amadas” (El corazón en vilo).

No conocía aún la savia que nutrió a la santa y la mujer, desde los Padres de la Iglesia al Tercer Abecedario de Francisco de Osuna (Tomás Álvarez, Cultura de mujer en el siglo XVI). Ni la afirmación de Aurora Egido: “Los trabajos de la mística, como los de la escritura, conforman un camino de perfección lleno de escollos” (El águila y la tela). algo la intuición de Antonio Mas: “Según santa Teresa, la comunicación de Dios al hombre se produce en la historia general de la humanidad y en la de cada uno de nosotros” (Acercar el cielo).

Patrona de los escritores, en su nombre se entrega el Premio Planeta: Jorge Zepeda Patterson, Milena o el fémur más bello del mundo. ¿Misterio versus mística? Prefiero caminar hacia el Castillo en el V Centenario.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI",  viernes 17 de octubre de 2014).

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