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Política y lenguaje

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Foto Marical/EFE

Nada es baladí, y menos el lenguaje: verbal, gestual, corporal, simbólico, numérico. La semiótica a día de hoy, y más con las nuevas tecnologías, lo abarca todo.

Comencemos por la semántica, es decir, el significado de las palabras y unidades lingüísticas. Según la RAE: Vice-, ‘que hace las veces de’. ¿Hasta cuatro personas en lugar del ‘que preside’? Memoria Democrática, ‘facultad psíquica de recordar el pasado` + ‘relativo a la democracia’. Derechos Sociales –‘facultad de las personas para hacer u obtener algunas cosas, con arreglo a las reglas morales, a las leyes positivas o a las instituciones sociales’ (Julio Casares, Diccionario ideológico)– y Agenda –‘calendario’ o ‘relación de temas’– 2030. ¿Y por qué no centrarnos en el presente de los viernes? Transformación –‘correspondencia entre elementos de dos conjuntos’– Digital. Transición –‘acción de pasar de un modo de ser a otro’– Ecológica y Reto –‘acción de amenazar’– Demográfico.

Luego vienen los momoministerios: Seguridad Social, Sanidad, Trabajo, Hacienda, Exteriores, Industria, Agricultura, Defensa, Interior, Educación, Ciencia, Universidades, Cultura. “La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje” (Real Academia Española). Sin embargo, las en ese momento ministrables prefirieron prometer por guardar y hacer guardar el secreto de la toma de decisiones en el Consejo de Ministras.

Cuatro vicepresidencias que conjugan a la perfección con los veintidós ministros –‘persona que ejerce algún oficio, empleo o ministerio’– del actual Ejecutivo. 22, como el del Dúo Sacapuntas o “los dos patitos” de la lotería. Y aquí entraría la simbología de los números, no tanto la eficiencia. Aunque si la raíz etimológica de ministro, “minister”, significa ‘criado, servidor, subordinado’, estaremos atendidos como nunca.

La pose cada cual con su cartera; llevar o no corbata, el cuello de camisa o el emblema rojo en la solapa; inclinarse o permanecer de pie. Y prometer con la mano sobre el artículo 100 de nuestra Constitución, por el que el Rey nombra o suspende cada cargo, para guardar las formas.

Y está el lenguaje de los actos: concertar fechas de investidura o reunión de Consejo, proponer Fiscal General… Protocolo y comunicación, al orden del día.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", vienes 17 de enero de 2020).

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