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Tiempo de Pascua

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Corea y Estados Unidos se amenazan con la guerra total. El Pentágono dice poseer la madre letal de todas las bombas y Rusia le responde en versión paterna. Los narcos siguen produciendo víctimas, ETA no promete nada claro, y en Arkansas adelantan la pena de muerte por no echar a perder las inyecciones. No es fácil celebrar el triunfo de la vida cuando todo parece hablar de muerte. “Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía” (Juan 19, 41).

Regímenes totalitarios y populistas y potencias mundiales jugando al ajedrez. Oleadas de inmigrantes en el Mediterráneo, matanzas en Siria… Pero las imágenes de Anthony Lake, llorando ante cadáveres de niños, valen mucho más. Hombres y mujeres asesinan a sus parejas, aunque lo espeluznante es ver matar en Facebook. ¿Seguimos sin creer lo que no vemos? “… Fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra…” (Mateo 28, 1-2).

Siguen naciendo niños con síndrome de Down y otras alteraciones, menos por el diagnóstico prenatal. Se crean drogas potentísimas para evadir a jóvenes. Se muere en la carretera y por cáncer, aún no está la vacuna; y en el mejor de los casos, cumplimos años, envejecemos y morimos. ¿Ampliar la ley por una muerte digna? “Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos en el suelo y el sudario con que le habían envuelto la cabeza” (Juan 20, 6-7).

El único condenado de la Historia que ha sido torturado y crucificado. Dicen que tenía un cuerpo atlético, una mirada que transfiguraba y un interior curtido por la oración. Hay evidencias científicas, ninguna que obligue a creer. La fe, la tanatología y el encuentro íntimo sí coinciden. “No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán” (Mateo 28, 10).

Todo vuelve a cobrar sentido, como los hilos de un bordado que ahora solo vemos del revés. Ante tanta tragedia, humana, colectiva, internacional, “no hay un muro, sino un horizonte” (papa Francisco).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 21 de abril de 2017).

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