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Cambio de luz

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Foto Jesús Alba Enatarriaga

En la esquina del palacio del Marqués de Velamazán, en mi pueblo –el pueblo de mis padres–, pervive un reloj de sol grabado en piedra, con números romanos. Cuando ellos nacieron estaba ya allí. Supongo que era el que marcaba, junto con las campanas de la iglesia, el ritmo rutinario de las faenas aldeanas. Excepto en verano, ya que venía amaneciendo y anocheciendo una hora antes desde 1918.

“De sol a sol” tenía diferente significado en época de labranza que en tiempo de siega. ¿Por eso las noches eran interminables, se hacían tantos hijos, se ponían a jugar a la brisca –o “briesca”– y hacer calceta? Todo cambió. La guerra no solo terminó con las esperanzas y arruinó al país, sino que la dura posguerra y la alianza con Hitler trastocaron hasta el huso horario. Quien dictaba decidió que los españoles trabajasen y comiesen –es un decir– cuando los alemanes y franceses, y no según Portugal, Irlanda o Reino Unido. Que el meridiano de Greenwinch o GMT –“Greenwich Mean Time”– se lo pasaba, como tantas cosas, por ahí.

Se olvidó unas décadas; pero por los 70, a raíz de la guerra de Yom Kipur o árabe-israelí, y la crisis del petróleo y otras energías no renovables, volvimos a marear el tiempo. Cuando al paso del milenio toda Europa parecía estar de acuerdo, cambiamos otra vez de coordenadas.

Y dicen que en España hay más desfase. Que trabajamos mucho y nos rinde poco, que comemos muy tarde, trasnochamos y apenas hay conciliación familiar. Menos niños por aula, más aulas con móviles, portátiles y tabletas en la Universidad. A estas alturas del avance informático, superado el Plan Bolonia y en plena era de la posverdad, la luz no influye tanto en el ahorro de energía como en la salud. Ignoro si mi abuela se regía por su ritmo circadiano; sabía la hora exacta del día por cómo avanzaba la sombra en el portal.

Si me dan a elegir, me quedo con el horario de verano –más horas de lectura, las terrazas…–. Aunque también la noche y un radiador caliente ayudan a crear. Como ven, podría hacer un máster o una tesis con copiar y pegar. Estamos en otra hora.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 28 de septiembre de 2018).

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