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Otoño

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Foto Jesús Alba Enatarriaga

“Me siento bien dentro de mi corteza, / con algunas hojas amarillas / y el corazón en sepia, por ese polvo de oro / que nos dejan la vida y sus crisoles”. Salía hace tres otoños en Ahora que calienta el corazón, antología de la Feria Internacional de Poesía de Madrid, a raíz del Premio Juan Alcaide por Pájaros de silencio (Editorial Verbum).

Hoy seguramente no escribiría lo mismo. ¿Quién nos secuestró la primavera? Más aulas en cuarentena y colegios cerrados, la atención primaria al borde de la saturación, ¿confirman los expertos una segunda ola del tsumami? A más de eso, tras unas semi vacaciones en las que algunos nos aventuramos por el contorno o a lugares más o menos seguros, el ocre de este otoño se ha transformado en negro, por eso de la moda en mascarillas esta temporada.

Dicen que son más recias y anti-covid, imitación portuguesa, en las que el virus revota y va al aire. El caso es que la edad de los contagios ha bajado, y ya no solo hay niños y jóvenes asintomáticos, como decían antes. ¿O edulcoraban la píldora?

Las articulaciones se resisten, tras el confinamiento y lo que vino después; la mirada, sin máscara, deja entrever un vaho de tristeza; y el alma nos duele como nunca. ¿Hemos envejecido prematuramente? “Presiento la estación de los despojos, / de los ocres penúltimos, antes de que la lluvia nos transfigure en tierra y humus cálido”.

Se vuelve a la cultura con un hambre insólita, al cine y al teatro; se reabren algunos restaurantes. Rosa Montero, Ignacio Martínez de Pisón, Ángel Guinda, Manuel Vilas, Miguel Mena, Margarita Barbachano, Sergi Allepuz, Pilar Aguarón, Ana Alcolea… la Bella Durmiente de la Literatura parece despertar. Y una lluvia de oro cae sobre la frente de Luisa Gavasa en forma de merecido galardón.

El martes presentábamos De la noche al Ángelus; y el jueves día 1 será En luna llena, Premio Acordes de Poesía, en la Fnac. Agradecimiento, emotividad, una bocanada de aire fresco. Ahora la alegría es más caduca que nunca: un día moriremos, como el último ocre de la hoja.

“Pero antes / de reposar eterna en otro círculo, / han de seguir creciendo mis raíces / hacia un cielo más hondo, más auténtico”. Parafraseando a Carbonell: el poeta no es un hombre que hace poemas bellos, sino quien se compromete el hombre, desde su noche oscura a un último destino en esperanza.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 25 de septiembre de 2020).

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