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La lampara encendida

Aragonesa ilustre

Aragonesa ilustre

Foto Heraldo

La hemos visto, o la han visto, por algún bar del Campus, en alguna fiesta nocturna y en tiendas del Actur. El pasado octubre juraba la bandera, tras hacer su ofrenda a la Virgen del Pilar con otros compañeros cadetes de la Academia. Los diarios nos han mostrado fotos de sus maniobras militares. Pero lo de esta semana ha sido diferente.

Comenzaría el homenaje en la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón, única construcción hispanoárabe del reino de taifas, palacio con los siglos de las diversas dinastías aragonesas y que tantos secretos guarda para mí desde niña. Ante el presidente del Gobierno, la ministra de Defensa, el delegado del Gobierno, entre otras autoridades, y los diputados, firmaba en el Libro de Oro Leonor: “Muchas gracias por concederme la Medalla de las Cortes de Aragón en este Palacio de la Aljafería, que fue casa de los Reyes de Aragón”.

El siguiente paso, la distinción de Leonor de Borbón Ortiz como Hija Adoptiva de Zaragoza –Laura Gómez-Lacueva, Cristian Álvarez, Joaquín Carbonell o José María Lacarra lo fueron anteriormente–, ante la presencia de Natalia Chueca y el resto de la corporación municipal. Nueva firma en el Libro de Oro del Consistorio y lectura del acuerdo.

Por último, la imposición de la Medalla de Oro en la catedral de La Seo, monumento histórico religioso cuya belleza tampoco termino de escudriñar. Entre el Ayuntamiento y La Seo, la emoción incontenida de tantos ciudadanos por ver y saludar a la princesa. Y ya en el templo, los vicepresidentes y consejeros del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón y nuestro arzobispo, Carlos Escribano, bajo la marcha de Juan II, que escuchamos solo el Día de San Jorge. Y las palabras de nuestra sucesora: “En Zaragoza, en Aragón, me he sentido en casa, acogida y acompañada, en una tierra que siempre formará parte de mi vida”.

Salvando muchísimo las distancias, alguien que ha recibido la Medalla a los Valores Humanos del Gobierno de Aragón, el reconocimiento del Ayuntamiento en el Día del Libro o el premio Moisés Calvo del Centro Soriano de Zaragoza, intuye cómo pudo sentirse el pasado martes Leonor. Una joven cadete, una muchacha, un mujer comprometida con la ardua labor que le viene encima, suya y de sus sucesores. Te admiramos, princesa.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Foco", domingo 25 de mayo de 2024).

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