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La lampara encendida

La columna dominical

Aragonesa ilustre

Aragonesa ilustre

Foto Heraldo

La hemos visto, o la han visto, por algún bar del Campus, en alguna fiesta nocturna y en tiendas del Actur. El pasado octubre juraba la bandera, tras hacer su ofrenda a la Virgen del Pilar con otros compañeros cadetes de la Academia. Los diarios nos han mostrado fotos de sus maniobras militares. Pero lo de esta semana ha sido diferente.

Comenzaría el homenaje en la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón, única construcción hispanoárabe del reino de taifas, palacio con los siglos de las diversas dinastías aragonesas y que tantos secretos guarda para mí desde niña. Ante el presidente del Gobierno, la ministra de Defensa, el delegado del Gobierno, entre otras autoridades, y los diputados, firmaba en el Libro de Oro Leonor: “Muchas gracias por concederme la Medalla de las Cortes de Aragón en este Palacio de la Aljafería, que fue casa de los Reyes de Aragón”.

El siguiente paso, la distinción de Leonor de Borbón Ortiz como Hija Adoptiva de Zaragoza –Laura Gómez-Lacueva, Cristian Álvarez, Joaquín Carbonell o José María Lacarra lo fueron anteriormente–, ante la presencia de Natalia Chueca y el resto de la corporación municipal. Nueva firma en el Libro de Oro del Consistorio y lectura del acuerdo.

Por último, la imposición de la Medalla de Oro en la catedral de La Seo, monumento histórico religioso cuya belleza tampoco termino de escudriñar. Entre el Ayuntamiento y La Seo, la emoción incontenida de tantos ciudadanos por ver y saludar a la princesa. Y ya en el templo, los vicepresidentes y consejeros del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón y nuestro arzobispo, Carlos Escribano, bajo la marcha de Juan II, que escuchamos solo el Día de San Jorge. Y las palabras de nuestra sucesora: “En Zaragoza, en Aragón, me he sentido en casa, acogida y acompañada, en una tierra que siempre formará parte de mi vida”.

Salvando muchísimo las distancias, alguien que ha recibido la Medalla a los Valores Humanos del Gobierno de Aragón, el reconocimiento del Ayuntamiento en el Día del Libro o el premio Moisés Calvo del Centro Soriano de Zaragoza, intuye cómo pudo sentirse el pasado martes Leonor. Una joven cadete, una muchacha, un mujer comprometida con la ardua labor que le viene encima, suya y de sus sucesores. Te admiramos, princesa.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Foco", domingo 25 de mayo de 2024).

Mis eurovisiones

Mis eurovisiones

Foto www.pincarest.es

Se celebró por primera vez en 1956, con el ánimo de ser un eslabón de unión cultural en la Europa de la Guerra Fría y el Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Solo siete países participantes, con dos canciones cada uno. Mucho ha llovido desde entonces.

Entre el festival de bandas militares francesas Les Nuits de l’Armée y el Festival de la Canción de San Remo (Italia), mi primer recuerdo es de 1968. Estábamos en el salón de la calle Delicias mis papás, mis tíos y una niñita de corta edad. Lo visualizo como si fuera anoche. “¡Que les pasa! ¡Que pasa!” –gritaba el tío Fermín–. “Y mira esta chica, tiene los ojos como platos. Nunca se duerme”. Ganó Massiel; al año siguiente le tocó a Salomé. Debíamos de estar en buena onda.

El programa televisivo más antiguo, potencialmente con miles de millones de espectadores. Para participar, ser miembro activo de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), tanto del Consejo de Europa como del Área de Radiodifusión Europea (incluidos países no europeos: Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Iraq, Jordania, República Árabe Siria, Turquía, Ucrania…). Y si bien tradicionalmente el rey era el pop, hoy se da mezcolanza de géneros, como árabe, dance, tango, reguetón, heavy metal, pop-rap, punk, rock, electrónica o rumba.

Y aquí es donde muchas personas de mi generación empezamos a ver con gafas de abuelo cebolletas. Ganadores o no, Nana Mouskouri, Raphael, Massimo Ranieri, Mocedades, Olivia Newton-John, Betty Misiego, Albano y Romina Power, Baccara, Franco Battiato, Paloma San Basilio, Umberto Tozzi, Sergio Dalma, Pastora Soler o el triunfador Abba, marcaron estilos inolvidables.

De cuando no había televisión por satélite a la revolución digital, o los últimos efectos especiales, la vida nos ha dado un vuelco. Ya no cuenta tanto la actuación del solista, grupo o coro, como el escenario. Se puede ser de género bi-, homo- o no binario. Y la política, que no me digan, sí que suma o resta puntos (véase Ucrania, Países Bajos o Israel).

Y una ve que el grupo Nebulosa defiende su mensaje con la palabra ‘zorra’: “Mamífero cánido de menos de un metro de longitud, incluida la cola, de hocico alargado y orejas empinadas”. O que Nemo destruye su trofeo tras triunfar. Y no comprende nada. “Yo canto a la mañana / que ve mi juventud, / y al sol de cada día / que trae nueva inquietud”.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 19 de mayo demingo 19 de mayo de 2024).

Beethoven

Beethoven

Foto https://es.wikipedia.org El monumento a Beethoven en Bonn, Münsterplatz.

“Un 7 de mayo de 1824 se estrena, en el Kärntnertortheater de Viena, la novena sinfonía, considerada una de las obras más importantes de Ludwig van Beethoven y la última sinfonía completa del compositor alemán”, leemos en la web de Cultura del gobierno argentino. El pasado martes hicieron doscientos años. Trompas, triángulo, platillos, coro y solistas. Desde muy joven había querido musicalizar el poema “Oda a la alegría” o “Himno a la alegría” de Schiller. Una obra maestra que Ludwig ya no pudo escuchar.

Ludwig van Beethoven​ (Bonn 1770 ​– Viena 1827), de familia humilde, de origen campesino y formación musical. Cuentan cómo su padre, admirador de Mozart, empezó a enseñarle piano, órgano y clarinete, soñando hacer de él otro niño prodigio. Una infancia consagrada a la música, sin apenas relación con otros niños y cansado en la escuela. A los siete años dio su primer concierto.

La enfermedad se cebó en la familia, un tiempo oscuro. Segundo hijo de Johann y Maria Magdalena, tras Ludwig Maria van Beethoven, que murió a los seis días de su bautismo. El matrimonio tendría otros cinco hijos, de los que sobrevivieron dos.

Los editores se disputaban sus obras y la aristocracia austriaca le asignó una pensión anual. Pese a lo cual no pudo librarse aún bastante joven del aguijón de la sordera ni de los desencuentros amorosos. Debido a la merma de sus capacidades auditivas, se entregó febrilmente a la creación.

Sonatas, música de cámara, conciertos, música sacra, lieder, incidental, ballet… Beethoven entabló relación con el inventor Johann Mäzel, que le fabricó instrumentos para paliar sus dificultades: cornetas acústicas, un sistema para escuchar el piano; su obra orquestal La victoria de Wellington fue compuesta para ser interpretada con panarmónico, otro de los inventos.

De Miguel Ríos a himno oficial de la Unión Europea, creo que todos admiramos la novena sinfonía. Compartió discapacidad con Francisco de Goya y Luis Buñuel, nuestros dos grandes aragoneses, tan del pueblo. “La música se desliza por la sala de conciertos como una mano enguantada en seda por la piel de una mujer hermosa” (Ana Alcolea, Beethoven y el silencio atronador).

A veces, las capacidades diferentes suelen ser magistrales.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", dmingo 12 de mayo de 2024).

Madres

Madres

Foto https://bebegadis.es

Se es madre desde que la célula femenina es fecundada por la masculina, hasta más allá del proceso de morir. Se es madre para siempre, sin remedio.

Diversas antropologías, terapias psicológicas o métodos seudocientíficos y biológicos, clásicos o de ahora mismo –constelaciones familiares, bioneuroemoción, etc.--, tratan a la familia en su conjunto, desde generaciones precedentes, incluidos los hijos y los abortos, espontáneos o no, que ha tenido la mujer. Oriana Fallaci lo expresa en Un sombrero lleno de cerezas: “… me sorprendía con frecuencia pensando en el pasado de mi existencia: buscando allí las respuestas con las que sería justo morir”.

Solo una madre sabe lo que es perder a un hijo en el seno de su vientre, aunque haya parido a otros seis: “Fue un momento de dolor sobrecogedor y que nunca había vivido. Era desconcertante todo aquello, no entendía” (Ana Palacios). Al margen de concepciones religiosas, el embrión tiene forma, corazón y sistema nervioso humanos al segundo mes de gestación.

Concebir, engendrar, dar a luz, alumbrar, parir, dar vida. Y criar, y cuidarlos, y enseñarles a amar, a crecer sin ser madre helicóptero –todo el día encima–, a hacerse fuertes. Y verlos abandonar el nido y desearles toda la plenitud.

Y ver llegar los nietos, y aceptar agradecida la vejez. Y ser cada vez más pequeñita, con arrugas y canas y heridas silenciosas. Mientras vas olvidándote del ahora reciente, y te vas refugiando en el pasado, como si el tiempo no hubiera transcurrido.

Y es entonces cuando tú, hayas parido o no, te conviertes en la madre de tu madre; reemplazáis los papeles para que la vida continúe. “Tengo miedo. Qué larga esta noche”. Y no sabes si darle un beso; o rezar como ella el padrenuestro; o acostarte a su lado, como hacía contigo de pequeña; o escuchar por enésima vez que se quiere ir al pueblo con su hermana y su madre.

“Yo me voy a morir. Te vas a quedar solita”. Y puede ser peor, cuando se pierda en su propia casa, cuando no te reconozca o haya que cambiarle los pañales. Pero ella no sabe, quizá nadie sepamos a esa edad del retorno, que nunca morirá mientras tú vivas; mientras los nietos de sus nietos sigan reproduciéndose. Será siempre la madre que nos  dio vida.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 5 de mayo de 2024).

Luis Larrodera

Luis Larrodera

Foto Toni Galán / Heraldo

Lo recordaba de “Saber y ganar”, “El ministerio del tiempo”, “La báscula” o el nuevo “Un dos, tres”. Pero no conoces a un personaje público hasta que no convives siquiera un ratico con él. Presentador de radio y televisión, director, humorista… El Centro Soriano de Zaragoza le entregaba la pasada semana el XIII premio Moisés Calvo, fundador del Centro y alma gestora de Ágreda Automóviles.

La gala de entrega en el Gran Hotel es un lujo entrañable para los soriamaños. El cóctel de entrada te sirve para saludar a los amigos. Y luego en el comedor, donde compartimos mesa con la pintora Iris Lázaro y el empresario Elidio Rodrigo, galardonados en años anteriores. La trayectoria de los 14 años del premio, se va intercalando con el menú –marmita gratinada de pescados, codillo braseado con crema de zanahoria, tiramisú y vino Viña del Vero– y con la presentación de Luis Carlos Larrodera Sanz.

Nacido un 16 de septiembre en Zaragoza, después de que su cigüeña pasara por Valosandero y San Saturio, de muy pequeño se aficionó al cine con su padre y su hermano David. Guionista y actor de largo y cortometrajes, se estrenó en Radio Fuentes con 15 años. Pequeños espacios en televisiones locales, acompañado de David, traspasaron la frontera nacional. Hasta el espaldarazo con Chicho Ibáñez Serrador.

De las sanjuaneras a la Bajada de Jesús de Almazán o los pilares, siempre solidario con los sin voz. “Soria para mí es dormir en agosto / tapado con una manta, / mientras se escucha a lo lejos / marcar las horas las campanas”. La presencia de sus cuatro mujeres, Isidora, la madre –de Quintana Redonda–, Laura, la esposa, y Marina y Jimena, fruto del matrimonio, daría a la entrega de Epona, diosa celta de los caballos y símbolo de Soria y del Moisés Calvo, un brillo especial.

“Desde hace años observamos el tremendo cariño que Luis Larrodera siente por Soria”, afirmaba Luis Carramiñana, presidente del Centro Soriano. Honor inmerecido compartirlo con Larrodera, Gustavo García, César Moreno o Vicente Jiménez Zamora, nuestro arzobispo emérito. Me queda solo agradecer y disfrutar. “Mí, no comprender”.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuma", domingo 28 de abril de 2024).

Guerra en Gaza: Hijos de la noche

Guerra en Gaza: Hijos de la noche

Foto Heraldo / ABIR SULTAN

En la primera contienda mundial (1914-18), el imperio alemán y austro-húngaro frente a la Triple Entente –Reino Unido, Francia, Rusia y añadidos–. Revoluciones como la rusa, germen de la Unión Soviética, los nacionalismos y el fascismo, llevarían irresolublemente a la segunda (1939-45): las potencias del Eje, con la devastadora Alemania, frente a los Aliados finalmente vencedores.

El aparente oasis de paz no lograría mitigar la guerra fría entre la URSS y EE.UU. Ni la ONU podría evitar que el Estado de Israel y las palestinas Gaza y Cisjordania fuesen enemigos hasta nuestros días. Y eso que el pueblo judío, el “elegido”, sufrió en carne propia la diáspora y la destrucción, desde los romanos, turcos y otomanos, al genocidio nazi. No se termina de entender.

“A partir de 1933, el barrio de Rehavia, en Jerusalén, establecido como ciudad jardín a principios de la década de 1920, se convirtió en epicentro de la comunidad judeoalemana de Israel” (Thomas Sparr). Escritores como Else Lasker-Schüler, Gershom Scholem o Martin Buber huirían de la persecución. Después, y con el progresivo desarrollo, vendría la revancha: los asentamientos se comieron literalmente a la población árabe.

El bestial atentado del pasado octubre, la violencia que no cesa contras Hamás –hasta sumir a miles de niños palestinos en la muerte o la hambruna–, y el ataque de drones iranís con armas nunca antes utilizadas, es más de lo mismo. Estados Unidos y Europa, incluida España, más Australia, pro israelís; una gran mayoría árabe, Venezuela o Chile, pro palestinos.

La historia se repite una y otra vez. Cafarnaún, Betsaida, el Templo de Jerusalén, el propio Santo Sepulcro… No quedó piedra sobre piedras. Santa Helena de Constantinopla, San Francisco de Asís, reconstruyeron y dieron vida nueva. Los hijos de la luz. Y quizá esa noche oscura de la humanidad, de la que ya escrib San Juan de la Cruz, sea fruto de nuestra historia. “Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese Día os sorprenda como ladrón, pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas” (Primera carta de San Pablo a los tesalonicenses, 5-6).

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 21 de abril de 2024).

la sierpe entre las flores

la sierpe entre las flores

Foto https://gstatic.com

“La dulce boca que a gustar convida / un humor entre perlas destilado / (…) amantes, no toquéis si queréis vida, / porque entre un labio y otro colorado / Amor está, de su veneno armado, / cual entre flor y flor sierpe escondida” (Luis de Góngora). El tópico “serpens inter floribus” hunde sus raíces, amén de la Biblia, en los clásicos Virgilio y Ovidio, el renacentista Bernardo Tasso, o artistas barrocos como Calderón, Cervantes, el propio Góngora o Velázquez. Y el Barroco puede parecernos un tiempo oscuro, pero no tan lejano.

Me impresionaba el otro día esta noticia: “’Lavanda’: la Inteligencia Artificial que usa Israel para decidir quién vive y quién muere en Gaza”. Más de 33.000 palestinos muertos en la Franja de Gaza –los otros, también una barbaridad–. El moderno sistema algorítmico determinó la muerte de casi 40.000 milicianos de Hamás, todo inteligentemente programado. La extinción de las células malignas y terroristas era casi segura.

Se contemplaban unos 20 segundos antes de autorizar el bombardeo. Solo había un mínimo margen de error, el diez por ciento de los casos podrían ser personas que tuvieran una vaga conexión con grupos militares islamistas o inclusos ninguna relación. Ahí entrarían civiles, mujeres, ancianos, niños. ¿Cuántos miles? ¿Qué proporción por cada miliciano?

Sin contar los hospitales y refugios masacrados, las ambulancias y convoyes de comida salteados, el sistema de agua y saneamiento colapsado, las infecciones sin cuento, la hambruna atroz. ¿Mejor morir de hambre o de un misil? Ni siquiera Rafah ni el mismo Egipto son lugares seguros, como en tiempos bíblicos y mesiánicos. Si a Tántalo se le retiraban las manzanas, lo pequeños de Tierra Santa tienen prohibido todo tipo de alimento.

Lavanda, símbolo de buena fortuna y de salud; Bálsamo de Fierabrás para afecciones nerviosas, estomacales, rehumáticas, respiratorias… Una de las plantas más hermosas que florecen en verano. La serpiente o el áspid entre las flores, emblema de falsedad e hipocresía, sigue siendo un motivo terriblemente actual: “Asesinado por el cielo, / entre las formas que van hacia la sierpe / (…) / Con el árbol de muñones que no canta / y el niño con el blanco rostro de huevo” (Federico García Lorca, Poeta en Nueva York).

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 14 de abril de 2024).

Javi Sánchez

Javi Sánchez

Foto Heraldo

Comenzó muy joven en esto de la música. Franciscano, sacerdote diocesano, capellán de Hospital, Magíster en Bioética, responsable de Pastoral Familiar en la parroquia de San Pío X, comunicador en diversos medios. Sería una falta de respeto tratarlo de usted.

Lo entrevistaba hace un tiempo para la revista Humanizar, sus respuestas fueron contundentes. “Comencé a componer en la adolescencia, aunque no me decidí a actuar en público hasta años después. Música y vocación han ido siempre de la mano, sosteniéndose, complementándose y alimentándose”. Estudió en Teresianas, en el barrio de Las Delicias. De ahí al Seminario, y de cura a Andalucía, para volver después a la zaragozana parroquia de San Pío. Mi amiga Elena, de mi grupo de vida de Hora 3 casi desde la adolescencia, y ahora madre de dos preciosos niños, me hablaba fenomenal de él.

Cantar era sinónimo de predicar, pese a su timidez deseaba editar un CD desde muy joven. Tendría que esperar. Y si San Francisco alababa a Dios en las criaturas, Javi afirmaba: “Hemos perdido la capacidad de alabanza, porque hemos perdido nuestra capacidad de agradecer. Si cada día hay mil razones para la desesperanza, el creyente encuentra una sola razón para la esperanza: el Señor ama y cuida a todas sus criaturas”.

No consideraba al sacerdote como un gurú o chamán, sino como un instrumento del Señor. “Hace ya tiempo que la Iglesia perdió a los jóvenes, como a los trabajadores. Decimos muchas cosas, pero no comunicamos. Mi mayor preocupación es no perder a las familias, especialmente a los niños. La catequesis y la misa familiar son aspectos fundamentales que debemos cuidar, porque lo que se vive de pequeño y en familia es lo que queda en la vida de adulto”. Para él era esencial la Primera Comunión, y el tiempo de después.

Capellán de hospital, sabía del sufrimiento muy de cerca. La alegría en el rostro, lo conocí en persona en uno de los múltiples conciertos de Arte y Oración. El “cura rockero” no se consideraba un buen cura, nos sonreímos. Comprender vida y muerte, desde la luz pascual, es volver del revés el calcetín. Sigue velando por nosotros, amigo Javi.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 7 de abril de 2024).

¡Resucitó!

¡Resucitó!

Escultura jardines de la iglesia del Primado de Pedro, junto al mar de Galilea (Tabgha, Israel. Foto www.alamy.es

De pequeña, acompañaba a mi madre y a mi tía a visitar los siete monumentos reglamentarios, la tarde del Jueves Santo y la mañana del Viernes. Las mujeres bisbiseaban oraciones inentendibles, que a mí se me hacían eternas. Venían de una cultura de luto y tenebrario, de obligación y miedo.

Tras de mi adolescencia y primera juventud en la parroquia de Begoña, pasé a vivir y compartir la hoguera pascual en el monasterio de La Oliva, Uncastillo, Navarrete, el santuario de La Misericordia o Mosqueruela. “Hacía niebla, y frío, y honda noche / ribera del Moncayo. (…) Se prendiera / el corazón hirsuto de unos leños / y el aire, de repente, se hizo llama…” (En luna llena).

Fue mi educación sentimental. Mi ensayo progresivo para ir maridando alegría y dolor; mi formación universitaria, al albor de unos hermosos versos: “… La mesa, el pan de oro y un rayo azul de luna / en las miradas” (Rosendo Tello). Camino de Emús, acompañada siempre por otros peregrinos: familia, amigos, compañeros, profesores, maestros.

Y, junto con la luna de Nisán, se me dio comprender que la gente sufría; que la tierra gemía con dolores de parto prolongado, o interrumpido; y que yo misma a veces me partía por dentro. Sobre todo en la hora de la muerte de los seres queridos, transfigurada en aceite que embalsama. “Se rompieron los diques de todos los océanos, / se estremeció la tierra hasta su abismo último. / Y el útero sangrante de la luna se cerró para siempre” (Pájaros de silencio).

Y tenía que llegar. A finales del 22, en nuestra peregrinación a Tierra Santa: la entrada al amanecer, el Cenáculo, Getsemaní, San Pedro en Gallicantu, el Pretorio, la subida en sillas al Calvario, el Santo Sepulcro. Y retorné al origen. “Una extraña figura turbó la soledad: / en las manos llevaba una azada y su rostro / parecía sereno. / Se me quedó mirando fijamente a los ojos, / como alguien que me amara desde una luz antigua” (Flor de agua). La roca circular termina abriéndose, y es posible la paz.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 31 de marzo de 2024).

Eccehomos

Eccehomos

Fotos Basílica de Getsemaní o de las Naciones (Jerusalén)

Hasta en el Martín Martín y en el Rincón había semana palmitas de colores, para que los pequeños de la casa cuelguen sus caramelos y sus chuches. Sigue mandando la tradición. Y es que hoy, Domingo de Ramos, es fiesta grande. Jesús el Nazareno entra por la Puerta Dorada –siglos después tapiada por los musulmanes–, justo detrás la salida del sol, a Jerusalén, para unirse a los suyos y celebrar la Pascua.

Sin embargo, la lectura de este domingo es atroz, cruenta, escalofriante. De pequeña no la soportaba. Me cercioré en la Basílica de Getsemaní, contemplando el hermoso mosaico, de la oración en el Huerto y el prendimiento, que sirve de girola al altar. Se me clavaba cada espina de la corona en el alma. ¿Una niña hipersensible, solitaria y soñadora?

Se le venía todo encima. Hasta nuestra visita a la cisterna subterránea no conocía el tipo de martirio, por inmersión, ahogo, asfixia o desgarro muscular y pulmonar. Y luego los azotes con látigos de hierro que se incrustaban en las carnes, la subida al Calvario con un madero enorme, la Crucifixión. Su cuerpo y su rostro, fortísimo y tan bello, quedaron totalmente destrozados.

¿Cómo transmitir el primer anuncio de un Dios aparentemente fracasado? Pienso en tantos inmigrantes que no llegan a la costa, en los masacrados de las guerras y las mujeres y niñas violadas, en los hijos matados por violencia vicaria, en el anciano solo que se siente morir, en los discapacitados tirados en un rincón. Ellos, mientras les quede un hálito, no pierden la esperanza ni la sonrisa.

La piedra del sepulcro sabía a hierbas y preparados aromáticos, los ojos que lo vieron morir no se cerraron en la noche, su madre y otras mujeres velaban en silencio, la vida no podía parar. Siguieron amándose y procreando todas las criaturas.

No lo reconocieron. Solo al compartir los panes ácimos y el pescado de San Pedro del mar de Tiberiades. Su rostro volvió a transfigurarse ¡Era Él! Y cada uno de nosotros.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 24 de marza de 2024).

Los trenes de mi vida

Los trenes de mi vida

Foto Jesús Alba Enatarriaga

Falta mucho por hacer. Compañeros del Foro de Vida Independiente comentaban: “Estos servicios llegan a ser humillantes, con un trato vertical, autoritario e infantilizante. ¿Por qué tenemos que ir media hora antes que el resto a las zonas de embarque de aeropuertos y demás para hacer el checking?”. Mis recuerdos de infancia son felices: “Cogíamos el tren en plena noche. ¿O era a la tarde acaso? No sé. Pero cenábamos, conversaba mi madre, y la tía –siempre, o casi siempre, subíamos las tres–, con nuestros convecinos de vagón, pasábamos largos ratos en silencio, corridas las cortinas” (“Trenes en sepia y luz”).

Íbamos de Delicias a la Malvarrosa, naranjos, mucho sol, aroma a mar. Años después, el autobús de Auxilia, el viaje de estudios a Innsbruck, Taizé, Viena… Hasta no hace demasiado con Disminuidos Físicos de Aragón –hoy Discapacitados–, los buses no disponían de plataforma elevadora.

En avión, Mallorca, Roma, Tierra Santa… Te suben y desplazan hasta tu asiento en una sillita y, aunque como dice un amigo y denunciaba Pablo Echenique, “¿por qué la silla de ruedas viaja en la bodega del avión, con el habitual riesgo de que se dañe o vaya a la Cochinchina?”, yo me sentía flotando en cada vuelo.

Estos últimos años, con el AVE, el acompañamiento de Atendo desde antes del embarque a la llegada, la rampita con ruedas con la que te suben y te bajan, me venía la imagen de mis trenes de infancia, y del coche correo en el que viajaba mi padre, repartiendo las cartas, con su maleta de madera. “Por fin, esclarecía tras la lonilla leve, en la ventana. Y comenzaban a dibujarse los contornos: los asientos de escay, separados por altos cabezales; los viajeros, severos, cabeceando a veces en la penumbra; y arriba, el equipaje. Pasaba una vez más el revisor”. Algo hemos avanzado.

Y aun así, en muchos trenes solo hay un asiento H para sillas de ruedas; en otros ninguna. No puedes viajar con un amigo ni con un familiar también en silla. Que me lo expliquen.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 17 de marza de 2024).

Aborto versus feminismo

Aborto versus feminismo

Foto Ayuntamiento de Zaragoza / Heraldo de Aragón

Celebrábamos este viernes el Día Internacional de Mujer. Universidad y Ayuntamiento parecieron obviar las diferencias, abusos y el trato todavía humillante, y resaltar a la mujer en positivo. Y es que todos y todas hemos tenido madres, tías, abuelas, hermanas, amigas, compañeras, profesoras… que nos han marcado.

Sin embargo, está esa otra realidad. No hay duda de que las niñas son más vulnerables que los niños a una violación, aun en el entorno familiar. Cada vez más las jóvenes tienen menos autonomía en la pareja y más control. Tras una excelente formación sigue existiendo el techo de cristal. En cualquier guerra, las vejaciones femeninas son mucho mayores. La violencia de sexo y doméstica sigue a la orden del día.

En cuanto a las niñas y mujeres con diversidad funcional, ya no hay esterilización ni prohibición de voto en las adultas con discapacidad intelectual. Pero la violencia verbal, la falta de asistencia adecuada, abusos subrepticios y embarazos no deseados, mayor exposición al maltrato y dificultades añadidas para desarrollarse como mujer, madre y persona, son temas vigentes. La elección en la supervivencia de varoncito o hembra en según qué países se ha superado, pero ya apenas nacen niños con síndrome de Down.

Y en este contexto, se aprueba en la Constitución francesa el derecho al aborto. Mujeres de alma y cuerpo, que nos pertenecen por completo. No cabrían relaciones forzadas, prostitución a la fuerza y por engaño, ni si me apuran vientres de alquiler. ¿Parir un hijo para dárselo a otra?

La presidenta de la Asamblea de Versalles, una mujer. Y a la misma llegó el hijo de Simone Vell, superviviente de Auschwitz, ex ministra de Sanidad, que aprobara la primera ley de interrupción voluntaria del embarazo, y presidenta del Parlamento Europeo. Todo humanamente correcto. Si no olvidásemos un nimio detalle: la selección humana. El sacrificio de los niños con tara en el monte Tageitos, de los primogénitos en el torrente Cedrón, el nazismo anti semita o la superioridad del pueblo israelí sobre el palestino, tienen que ver con esto.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 10 de marzo de 2024).

Guerrera en paz

Guerrera en paz

Foto Europa Press / Contacto / Omar Ashtawy

Hace dos años, no nos creíamos que la guerra estallase en Europa, entre Ucrania y Rusia, poco antes hermanas. Nos conmocionaba cada cuidad, pueblo y edificio derruido, tan cerca de nuestras seguridades. Muchos lograron escapar, a los primeros fuegos, y tuvimos de vecinos a personas refugiadas como Natalia y Eugenia, mientras sus hermanos, maridos, padres, se quedaban obligatoriamente a pie de lucha. Y nos horrorizaba los hospitales y refugios bombardeados, y tantos niños masacrados, muchos de ellos bebés.

Seis meses ya que Hamás atacó una celebración festiva israelí, y mató indiscriminadamente a jóvenes y adultos tras la barra del bar, o en el camino de huida. Fue la gota que colmó el vaso, o la espoleta que disparó el odio de los dirigentes israelís contra el pueblo palestino, la franja de Gaza, el paso fronterizo de Rafah. Maternidades y hospitales como blancos preferidos, bajo la excusa de encontrar los túneles del grupo terrorista. Miles de civiles y niños masacrados. Se cerraron los lugares santos, Nazaret, Belén, Jerusalén. Yo apagaba la televisión. Allí, donde meses atrás, había descubierto el edén, me veía a mí misma muerta.

Guardo una simpática anécdota con Rosa Montero. Cuando la conocí en una de sus presentaciones en Zaragoza, en una de sus dedicatorias –le llevé varios libros– pondría lo siguiente: “A mi querida guerrera…”. ¿Habíamos coincidido en una vida anterior? Porque no se refería a la segunda y tercera acepción del diccionario: “Que guerrea. Que tiene genio marcial y es inclinado a la guerra”. Ni siquiera a sus sinónimos: traviesa, revoltosa, alborotadora, lianta, enredadora. Sino a mujer fuerte, valiente, aguerrida.

Y me sentí emocionada y desnuda, e identificada con Agua Fría de Temblor, Airelai de Bella y oscura, o Bruna Husky, la replicante de su trilogía. Y ahora, esta guerrera no comprende que queden cicatrices en las calles, los cuerpos y las almas; que aun en guerra se mate a quienes piden un poco de comida; que penda sobre nosotros y el planeta la espada de Damocles nuclear. Sería necesario para entenderlo una inteligencia demoniaca.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 3 de marzo de 2024).

Mi tractor amarillo

Mi tractor amarillo

Foto www.letras.com

“Tengo un tractor amarillo, / que es lo que se lleva ahora”. Cuando el grupo Zapato veloz estrenó esta canción en el 92 el campo estaba ya mecanizado. Hacía por lo menos décadas que el tubo sinfín subía automáticamente el grano del remolque al granero; y alguna más que las primeras segadoras habían sustituido a la hoz y la zoqueta. Los agricultores tenían sus seguros, por si no daba la cosecha.

Pero el campo seguía siendo duro y pobre. De sol a sol, y algunas noches a guardar la era. Siete días a la semana, sin descanso; como mucho, la misa del domingo y la brisca. Y aun así, algunos aldeanos, como mi abuelo, tenían hasta una vaca que les daba rica leche. “Tengo una vaca lechera, / no es una vaca cualquiera. / Me da leche merengada, / ¡ay!, qué vaca tan salada” (canción infantil).

Ordeñar, esquilar, cuidar los animales, las gallinas, los conejos, los cerdos, nunca fue fácil. Y menos si no llegan los ahorrillos. Escribía en mi primera novela, El ramito de azahar: “Y recoger la leña en el invierno, y acarrear las cinas, de chiquillos, llevar el almuerzo a Padre, hasta los montes, ir por agua a la fuente o echar a las gallinas”.

Lo heredé, me lo contaron, fui testigo. Siempre fue duro, por más que cantores y poetas idealizasen el cuido del campo y el ganado: “Tengo yo una ovejita Lucera / que de campanilla le he puesto un collar” (Pepe Mairena, pasodoble).

Hoy un tractor, por mucho GPS, no da para un descapotable; ni la vaca da leche condensada. Los productos del mercado suben, pero ni al agricultor ni al ganadero les llega una materia prima de calidad; y menos unas ganancias que le permitan mucho más que sobrevivir, autónomo como es.

Y con todo, siempre resurgen creadores que cantan la riqueza del fruto, en la noche de la luna y la miseria: “¡Al polo norte de tu limón amargo / desde tu altura azul, cociente higuera! / Al polo norte del limón subiera, / que no a tu sur, y subo sin embargo” (Miguel Hernández, Perito en lunas).

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 25 de febrero de 2024).

Valentín y el matrimonio

Valentín y el matrimonio

Foto cartel de la película Priscilla

El pasado miércoles celebrábamos san Valentín de Roma, sacerdote y mártir, decapitado por Claudio II (siglo III d. C.) por casar en las mazmorras a los soldados y sus prometidas. ¿Seguiría enfrentándose hoy a las cabezas del poder?

La fiesta de San Valentín cobró gran relevancia en los primeros siglos de la Iglesia, dotando de valor religioso las paganas lupercales; y desde el amor cortés medieval al amor-consumo y sexo de nuestros días, ha pasado por múltiples variantes. Si Pablo VI la suprimió del calendario litúrgico, Francisco ha revalorizado el don sagrado de la entrega. El mismo que ha aprobado la Declaración “Fiducia supplicans” sobre la bendición de parejas en situación irregular: personas separadas, del mismo sexo, etc.

No es rito matrimonial. Siempre me cautivó la relación entre el poeta Manuel Pinillos y su musa eterna Margarita, casados primero por la Iglesia y años después por lo civil. Eso sería impensable en España desde el Acuerdo entre el Estado y la Santa Sede, de 3 de enero de 1979. “Los efectos civiles del matrimonio canónico se producen desde su celebración” (art. VI).

Y aquí entra la trampa y el cartón. Jóvenes viudos y viudas con hijos, o ancianos que vuelven a enamorarse, no tienen derecho a rehacer sus vidas. Les quitarían una de las pensiones.

Gran invalidez, pensiones no contributivas o dis-capacidades de más del 65%, son otros baremos. Para un matrimonio, su PNC común –dependientes y que no han podido contribuir a Hacienda–, es de unos 1122,20 euros mensuales. El SMI de una asistenta y sin Seguridad Social.

La prestación por Hijo a Cargo sí es compatible con el matrimonio, si eres mayor de 18 no incapacitado, con más del 65%, unos recursos básicos y convives con papá (según RD del 11 de noviembre de  2005).

Al final bendición, mucho más rentable, aunque permanezcamos en situación irregular, víctimas y pecadores del sistema. San Valentín y Jesús de Nazaret, el amigo del novio, no tenían prejuicios.

María Pilar Martínez Barca esdoctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna"., domingo 18 de febrero de 2024).

De Águeda a Valentín

De Águeda a Valentín

Foto Guillermo Mestre / Heraldo

Nos pasamos el año en un pienso y este ha venido bisiesto y redondito y. De los turrones de noviembre a las comidas navideñas; del mazapán, los champanes y el panetone, al roscón de Reyes; del ventolero y rosconero San Valero, a los dulces bendecidos por San Blas; de Santa Águeda al restaurante, a falta de bolsillo para joyas, en San Valentín.

Y da igual si las navidades nos pintan la sonrisa algo triste y nostálgica; nos inclinemos más a la “res” pública que a los Magos de Oriente; y obviamos la historia de Valero, de Blas o las lágrimas del Etna por la mujer casta y ultrajada. Jamás olvidaremos la nata, el chocolate ni al conde de Salchichón.

Porque además, esta próxima semana San Valentín, el médico y obispo que casaba a los novios a contra orden en época romana, coincide con Miércoles de Ceniza. Y mientras enterramos la sardina, y vamos despidiendo a don Carnal para recibir a doña Cuaresma, los chicos y no tan chicos podemos seguir disfrutando del Carnaval.

Desde el pasado jueves, música, disfraces y el popular dicho aragonés: “Jueves Lardero, longaniza en el puchero”. Asada o frita, en bocadillo o ensalada; con calamares, gambones, arroz, costilla o quesos. En Soria, con huevos, torrezno y choricillo; en La Rioja, bollo preñado de chorizo; en Guadalajara, más típica la tortilla; la butifarra catalana; el hornazo andaluz…

Ya no se lleva comer pescado los viernes de Cuaresma. A no ser por tradición y dieta alimenticia sana. La Iglesia y sus líderes, incluido el papa Francisco, y todo el Pueblo de Dios, cambiamos con los tiempos. Desfacedor de abusos, artífice del Sínodo de la Sinodalidad, amante del cine aragonés –ahí está “Teresa”, de Paula Ortiz–, acogedor de todo tipo de parejas que lo sean por amor. Hace mucho que el pulvis –eris latino se cambió por conversión.

Sigamos disfrutando, cada cual a nuestro modo, de San Valentín; de esta nueva Cuaresma que nos a un renovado camino de esperanza, hacia la Pascua; de los gusto culinarios y recetas de cada época. ¿Desde cuándo es pecado ser feliz?

María Pilar Martínez Barca
doctora en Filología Hispánica y escritora

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 11 de febrero de 2024).

Zaragoza accesible

Zaragoza accesible

Foto Jesús Alba

Si retrotraigo la mirada unas décadas atrás, me veo en un silloncito de plástico aprendiendo la cartilla, en un cuarto piso de la calle Delicias, sin ascensor. Los niños sentaditos, o con alguna circunstancia añadida al hecho de ser niño y dependiente de mamá y papá, no íbamos al colegio. Demasiadas escaleras, apenas profesores que rompieran una lanza por nosotros.

Tampoco llegué a ir al instituto, ilusionada como estaba. Auxilia y el INBAD suplieron la carencia, y, ya en la Universidad, la rampa empinada y asesina que comunicaba con Filología salvó las escaleras imposibles de Filosofía y Letras. Para acceder al campus había que subir algún que otro bordillo, y a falta del Centro de Apoyo a la Discapacidad, los compañeros me subían al Aula Magna 2, me bajaban al sótano, me cruzaban al Interfacultades o al ICE. Parece la prehistoria.

Ni en teatros ni en cines se dejaban espacios para sillas o personas de menor movilidad, a nadie se le ocurría poner rótulos bajos en las exposiciones, y lo normal eran bares y locales con escalón de mínimo medio metro para no dejar entrar el agua de la lluvia.

Más fácil cambiar los corazones que urbanizar las calles de la ciudad. Cuando empecé a salir con mi pareja, de Avenida Valencia al centro, por no citar los barrios perimetrales, todo aceras sin rebajes. Mi silla electrónica era vehículo de calzada, cuando aún no se habían inventado los patinetes ni los carriles bici.

Poco a poco, los distintos partidos consensuaron, según las necesidades ciudadanas. Nueva acera en obras, bajadas simétricas de bordillos, zona de baldosas rojas para bastones. La Expo 2008 supuso un punto de inflexión, pese a que al principio no hallásemos un triste ascensor y hubiera que justificar la discapacidad con un carnet –ir en silla no valía–.

Se hicieron más visibles puntos braille en edificios y espacios públicos, bandas amplificadoras de sonido, bastones roriblancos para sordociegos. Los pictogramas de lectura fácil se fueron imponiendo y normalizando paulatinamente.

La nueva ordenanza de accesibilidad del pasado año ha sido todo un logro. Vamos ganando pasos sobre ruedas. Nuestra alcaldesa, Natalia Chueca, recibía el Premio Nacional de Discapacidad Reina Letizia, por un Zaragoza “amable, accesible, diversa, inclusiva”. ¡Estamos de enhorabuena!

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 4 de febrero de 2024).

Valero, cabeza de Aragón

Valero, cabeza de Aragón

Foto https://zaragenda.com

Estamos todavía en la primera fase o fase débil de la AI, o inteligencia artificial, según Rosa Montero. Podemos visitar un museo, la basílica del Pilar, la catedral de  La Seo o el Parque Grande. Podemos hacer un viaje virtual, crear efectos especiales en La sociedad de la nieve o intentar ganarle al robot ajedrecista. Hay aplicaciones positivas, como en la medicina, las máquinas y recursos que nos sirven para vivir mejor, la domótica.

Y ha empezado a crearse una portada, un gráfico, un libro entero por la combinación permutatoria de vete tú a saber qué cifras y logaritmos. Y artistas y editores temen ya por la integridad de sus derechos y su obra.

Es solo el principio. En una carrera hacia la generalización y la superinteligencia, los drones que nos traigan el pan se mezclarán con los coches autónomos y los clic que se incrusten en el cerebro, como hoy las gafas o los audífonos.

Ante esa tesitura, y antes que sea demasiado tarde, me gustaría descubrir por una secuencia de ADN, el cúbito o un huesecillo del cráneo, la personalidad de San Valero y el contexto histórico que le tocó vivir.

¿Fue realmente diverso funcional, con problemas de habla como Demóstenes?  ¿Por qué no fue condenado en Valencia? ¿Cómo se desenvolvió en el concilio de Elvira, Granada? ¿Cuál su misión en Roda? ¿Exasperaba a Diocleciano?

La casa de Rosalía, Valldemosa y Chopin, el  Monasterio de Yuste como retiro de Carlos V, la Encarnación, Tierra Santa… Siempre tuve facilidad para ponerme en los muros y en la piel de quienes allí habitaron, sin más inteligencia sentimental que la mía propia, condimentada de historia y fantasía.

Es bueno saber navegar por las redes, aprender tecnología punta, abrirnos a la última y a caminos nunca antes imaginados. Pero una generación que jugó en la calle, con balones, palos y muñecas que no lo hacían todo, tiene mucho que enseñar. En tiempos de Valero tampoco habría muchas técnicas más allá de su propia voluntad y su tesón. No necesito mucha inteligencia artificial, sí empatía. Mañana, en su fiesta, que podamos compartir un buen roscón.  

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 28 de enero de 2024).

La sociedad del fuego

La sociedad del fuego

Foto Netflix / Heraldo

Veía el otro día “La sociedad de la nieve”, de Juan Antonio Bayona, excelente y estremecedora película sobre la tragedia de los Andes, vivida por un grupo de jóvenes jugadores de rugby uruguayos en 1972. Nominada a varios Óscar, grabada en Sierra Nevada y con los mejores efectos especiales de empresas Zaragoza y Huesca, la historia humana que relata siempre me impresionó.

Que de 43 pasajeros en el avión sobreviviesen 17 me ha hecho reflexionar esta semana. Al accidente aéreo se iría uniendo el frío, la falta de bebida y alimento, el progresivo deterioro de los órganos que produce el orín negro, la embestida de aludes y el enterramiento que provoca el deshielo, las heridas por congelación. Una situación humanamente límite que nos lleva a otras muchas tragedias de este 2024 recién nacido.

Israelíes y Hsmás se siguen aniquilando sin piedad ni ley de guerra alguna. Rusia administra narcóticos a sus soldados y así masacrar con la conciencia limpia al enemigo. EE. UU. y Reino Unido destruyen misiles de los hutíes yemeníes, que intentaban barrer e incendiar el Mar Rojo. Jóvenes periodistas iraníes son represaliadas bajo pena capital por no vestir con decoro el hiyab; mientras Pakistán arremete contra Irán por humanitarismo y en defensa propia. Irán ataca objetivos del EI en Irak y Siria. ¿Apretará Corea el botoncito?

La mancha roja e inflamada llega a Latinoamérica. Guatemala elige presidente enfrentados pueblo y congreso. Ecuador ha de vérselas con los narcos. ¿Superará Argentina su debacle económica? Venezuela en su hundimiento de lustros. Salpica y nos salpica. En Europa se mata a niños palestinos; y a Cataluña y Mérida nos llegan células yihadistas. Y la UE no se moja, es cuestión de sillones aquí también.

Y una en su ignorancia se pregunta: ¿Qué hay detrás? Y vislumbra miseria, epidemias, hambrunas, llanto y muerte de niños que deberían estar jugando y divirtiéndose. Y situaciones límite donde se es capaz de todo. Hasta donar tu propio cuerpo, tus propias vísceras, para que el otro viva. Y comer  de tu amigo para sobrevivir.

“No hay amor más grande que el que entrega la vida por sus amigos”, escribe en la película uno de los protagonistas, que también perece. ¿A qué nos recuerda en nuestra tradición judeocristiana? En situaciones límite sacamos lo peor y lo mejor de nosotros mismos. A no ser que esta sociedad del fuego y la violencia nos destruya definitivamente, como el volcán Fagradalsfjall de Islandia cuanto toca.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 21 de enero de 2024).

Ciudadanos con dis-capacidad

Ciudadanos con dis-capacidad

Foto www.mpr.gob.es

“Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos”. Así reza el artículo 49 de la Constitución española, de 29 de diciembre de 1978. Aún no tenía yo la mayoría de edad.

Cursaba por entonces segundo de BUP en el INBAD, ayudada por los profesores voluntarios de Auxilia. Uno primeros logros en mi currículum, un larguísimo camino por recorrer.

Nadie teníamos móviles, redes sociales ni Internet; me examinaban oralmente y con mi vieja máquina eléctrica, que ahora reposa tranquilamente en el pueblo. Ha sido en la última edición digital del Diccionario de la lengua española donde he consultado el término ‘disminuido’: “Que ha perdido fuerzas o aptitudes, o las posee en grado menor a lo normal”. Sus sinónimos dejan que desear: reducido, encogido, minusválido, discapacitado.

La mayoría de nosotros, sentaditos o con bastones, cuando no todavía ‘subnormales’, cobrábamos la LISMI, una pensión con la que no llegaba ni para pipas. Lo de Hijo a Cargo para padres, con un menor o mayor con discapacidad en la familia, vendría después, con Mariano Rajoy como ministro. Y se fue imponiendo, tras mucho llover, la palabra ‘discapacidad’: “Situación de la persona que, por sus condiciones físicas, sensoriales, intelectuales o mentales duraderas, encuentra dificultades para su participación e inclusión social”.

En la propuesta de reforma del artículo 49, de 11 del 5 de 2021, que este mes prometen aprobar PSOE, PP, Sumar y demás fuerza, leemos lo siguiente: “Los poderes públicos realizarán las políticas necesarias para garantizar la plena autonomía personal e inclusión social de las personas con discapacidad. Estas políticas respetarán su libertad de elección y preferencias…”.

Se velará por nuestros derechos y deberes. “Se atenderán particularmente las necesidades específicas de las mujeres y niñas con discapacidad”. Y aquí las feministas guardan silencio. El Movimiento de Vida Independiente habla de personas con diversidad funcional, superado el modelo médico rehabilitador. Espero comerme el roscón de San Valero con la propuesta consensuada.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 14 de enero de 2024).