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Autismo

“Repliegue patológico de la personalidad sobre sí misma”. O también: “Síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno”. Julio, vecino del pueblo, va siempre que puede con su hijo Jorge, aquellos aires le sientan bien. Te lo encuentras cantando, a su aire; si le saludas te sonríe. ¿Qué le pasa, papá? La explicación de mi hermano a sus hijos superó a la de la RAE: “Está como en su mundo, como cuando soñamos. Pero es feliz así”.

¿Patológico? ¿Infantil? Lo que ya me dejó hecha trizas fue esta noticia publicada en El Mundo –extraída a su vez de Toronto Sun–: “Una lamentable sorpresa recibió una abuela en Canadá luego que al abrir la puerta de su casa se encontrara con la carta de una vecina pidiéndole que le aplicara una eutanasia a su nieto autista de 13 años”. Los vecinos alegan: “¡Niños llorando, música, incluso ladridos de perro son ruidos normales! ¡Él no lo es!”. La madre de Begley, nuestro protagonista, sufre esclerosis múltiple, por lo que le es imposible bajar con el hijo a la calle.

Lo colgué inmediatamente en mi Facebook y las reacciones no se hicieron esperar. –Mi hijo es autista, ¿y qué? si no sabe hablar, tiene derecho a gritar. Y si molesta pues lo siento mucho, pero no le puedo hacer entender que no hay que chillar por la calle –comentaba mi amiga Mónica. –¿Y por qué no se aplica ella la eutanasia que a lo mejor molesta más?  También yo tengo un nieto autista… ¿molesta? –le respondieron. Aquí somos más civilizados.

Cuál no sería mi sorpresa al leer en La Opinión de Tenerife: “La Policía Nacional de La Laguna investiga varias denuncias por un supuesto delito de tortura y otro contra la integridad moral cometidos en tres centros para menores con autismo y con discapacidad”. Hombros rotos, arrastramientos por el suelo, frases “Te hago esto porque te quiero”, posibles vejaciones sexuales… “Los policías creen que los detenidos tenían un plan preconcebido para mediante la fuerza psíquica y física dominar a los menores a su cargo”.

Jorge es muy capaz de planchar, cocinar a la perfección o encontrar setas donde nadie las ve. ¿Olvidamos que Albert Einstein y Bill Gates convivieron con el Síndrome de Asperger? “Hay seres humanos que sólo viven para amar y ser amados” (Amando Carabias, en Cuentos desde la diversidad).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El meridiano", martes 3 de septiembre de 2013).

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