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La lampara encendida

En capilla

En capilla

Foto: 

Interior de la capilla de la Facultad de Geografía e Historia. / Samuel Sánchez (El País).

Estar en capilla: “Dicho de un reo. Estar desde que se le comunica la sentencia de muerte hasta la ejecución, en cualquier pieza de la cárcel dispuesta como capilla”. O también: “Dicho de otra persona. Hallarse en el trance de pasar una prueba o de conocer el resultado de algo que le preocupa”. Don Quijote pasó la noche en la improvisada capilla de la venta antes de ser armado caballero.

Expresiones y usos obsoletos, trasnochados, casposos. Capilla: “Edificio contiguo a una iglesia o parte integrante de ella, con altar y advocación particular”. Y puede ser: “En los colegios, junta o cabildo que hacen los colegiales para tratar de los negocios de su comunidad”. Significados que muchos universitarios ignoran, aunque no todos por fortuna. En la vigésimo tercera edición del Diccionario de la RAE, la definición de más candente actualidad quizá sea “Oratorio privado”. Y tan privado.

Privado: “Que se ejecuta a la vista de pocos, familiar y domésticamente”. “Particular y personal de cada individuo”. “Que no es de propiedad pública o estatal”. No deja de asombrarnos que en un centro educativo, público y superior, como la Universidad Complutense de Madrid, cuna de ideologías y movidas, mareas y partidos, en contra de cualquier privatización, se quiera relegar a lo privado la expresión de la fe, comunitaria en sí, y se prive a alumnos y profesores del derecho a celebrarla en grupo o sociedad. Privar: “Desojar a alguien de algo que poseía”. “Prohibir o vedar”.

Como anécdota, la asociación Auxilia en Zaragoza, que tanto nos ayudó a muchos discapacitados de los años setenta y posteriores, tuvo su sede en la casa de Pastoral Universitaria, con don Gregorio Muñio de consiliario, hoy miembro del Cabildo Diocesano. La fe no está reñida con la lucha social, los Derechos Humanos ni el progreso. “A Dios rogando y con el mazo dando”. Siempre lo hizo Jesús.

Lo que más chirría, que mientras se defiende el velo hasta con sangre o se condena por una caricatura de Mahoma, aquí se clausuran capillas, se quitan o fríen crucifijos  o se prohíben procesiones católicas, y no pasa nada. ¿Por qué roto o bolsillo de los vaqueros se nos cayó el espíritu? ¿Y el orgullo cristiano?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 1 de agosto de 2014).

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