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Chuletas

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Foto revista Lavel

“Ha sido la primera vez que he venido a esta casa con chuleta”. Presentaba mi primer poemario en el Aula Magna de Filosofía. Aurora Egido, Rosendo Tello, Javier Delgado –a quien despedíamos el otro día–, y demás asistentes se rieron. Obviamente, jugaba con la doble acepción de “apunte que se lleva oculto para copiar en los exámenes” y “nota o conjunto de notas que utiliza quien habla en público para recordar algunos puntos de su exposición”, según el Diccionario de la lengua española de la RAE.

La intertextualidad entre distintos autores aporta riqueza y mayor comprensión. Otra cosa es extrapolar una cita clásica a nuestros días, o, el peor pecado de la era digital, copiar y pegar. Título de un libro en cursiva; una parte del mismo o un artículo, entrecomillado. Se usan comillas “para enmarcar la reproducción de citas textuales”.

Nos lo recalcaban machaconamente en la Facultad; y en los cursos de teletrabajo o diseño de páginas web: palabras de otro, siempre entrecomillar, y explicitar el nombre de su autor o autora. A nadie se nos ocurría poner en el curriculum académico un título o un máster que no hubiésemos logrado con esfuerzo –minoritarios los segundo–. Es más, a algunos se nos repetía la pesadilla de tener pendiente una asignatura, pese a haber terminado la carrera.

Me da igual la inclinación política o ideológica, si es presidente del Gobierno, del Senado o papa. Hay actitudes que deberían estar penadas como delito intelectual: “presentar el trabajo ajeno como propio, incluir frases de otros autores sin citarlos, no usar las comillas en las citas literales, dar información incorrecta sobre la verdadera fuente de una cita, parafrasear a un autor sin citarlo, parafrasear de forma abusiva aunque se mencione la fuente y el autoplagio, presentar un trabajo propio ya publicado como si fuera nuevo” (Javier Chicote, ABC).

Y volvemos al Diccionario de la RAE: plagio, del latín tardío plagium, ’acción de robar esclavos’, ’acción de comprar o vender como esclavos a personas libres’. Y plagiar, ‘robar cosas ajenas’. ¿Pactos, coalición de prueba o nuevas elecciones? Solo sé que a principio de curso dan muy mal ejemplo; a no ser que los jóvenes quieran matricularse en la carrera de chulo, ‘que habla y obra con chulería’; o de chuleta, diminutivo despectivo de chulo, ‘presumido’. ¡Así vamos tirando!

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 20 de septiembre 2019).

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