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La lampara encendida

Leonor

Leonor

Foto EFE Madrid

“Tus acciones –todas– deberán guiarse por el mayor sentido de la dignidad y la ejemplaridad, por la honestidad y la integridad, por la capacidad de renuncia y de sacrificio; por el permanente espíritu de superación y por tu entrega sin reservas a tu país y a tu pueblo”. Leonor, Princesa de Asturias, Girona y Viana, recibía de manos de su padre, el rey Felipe VI, el Toisón de Oro –un lacito y la miniatura del vellocino–. ¿Discurso grave para una preadolescente?

Sucedía en al escenario de una España dividida, cerca de un Parlament donde se desplegaban tiendas de campaña; a un tris de una Europa fraccionada con grupúsculos “desinculturadores”. A los doce años, se intuye lo relevante de la vida. Millones de matrimonios infantiles; un aluvión de niñas sin derecho a formarse; obligadas a trabajos indignos. Muchas, más jóvenes que Leonor.

“Servirás a España con humildad y consciente de tu posición institucional; y harás tuyas las preocupaciones y alegrías de los españoles”. Superada una guerra civil y su posguerra –cuando mis abuelos, alguna se casaba también niña–; vencida la escasez, con jovencitas de catorce ayudando a sus familias… ahora hemos pasado a consumarlo todo enseguida, al control de la pareja, a vejaciones que no sanan.

“Deberás respetar a los demás, sus ideas y sus creencias; y amarás la cultura, las letras y las ciencias”. Leonor se siente heredera de Isabel de Portugal y Felipe III (S. XV); de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg; de don juan de Borbón y doña María de las Mercedes; de su abuelo don Juan Carlos y de su padre. No faltan pepes grillos que critican su docta erudición. “Te guiarás permanentemente por la Constitución”. ¿Legítimo el derecho sucesorio? “Tu familia estará siempre a tu lado, especialmente tu madre y Sofía; también tus abuelos y, por supuesto, yo, tu padre”.

A su edad yo jugaba con muñecas y torres de letras. “De pronto, se sintió embriagada de vida: / cumplía aquel septiembre sus doce primaveras” (Historia de amor en Florencia). Muchas niñas sueñan ser princesas; solo algunas lo serán dignamente.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DIN", viernes 2 de febrero de 2018).

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