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La lampara encendida

Muerte en Venecia

Muerte en Venecia

Foto www.nuevatribuna.es

“Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos. / Con qué trajín se alza una cortina roja / o en esta embocadura de escenario vacío / suena un rumor de estatuas, hojas de lirio, alfanjes, / palomas que descienden y suavemente pósanse. / (…) / El moho en mi mejilla recuerda el tiempo ido / y una gota de plomo hierve en mi corazón” (Pere Gimferrer, “Oda a Venecia ante el mar de los teatros”).

Hay poemas que tatúan el alma. Túa Blesa, en la asignatura de Teoría de la literatura, nos relacionó este texto del poeta novísimo con la película “Muerte en Venecia” de Visconti, inspirada en la novela homónima de Thomas Mann. El artista maduro, Gustav von Aschenbach, enamorado en silencio del adolescente Tadzio, del hotel a la playa de Lido; la epidemia de cólera y el trágico suceso. El amor y la belleza más poderosos que la muerte.

No me imaginaba que realidades tan actuales aun hoy hundieran sus raíces en Fedro o el Banquete de Platón. Que August von Platen (siglo XVIII) escribiese: "Quien ha contemplado la belleza con sus propios ojos está consagrado ya a la muerte". Y que el tema se retome una y otra vez por diversos autores: “A la muerte, en Venecia, / la llevan a pasear / como a una novia” (Meira Delmar).

Canta Jorge Urrutia: “Si suave es el mar, lo arrastra todo / con una voz muy tenue, / como surge la duda o crece la sospecha”. Y es que ya sea el tiempo ya el cambio climático, Venecia se nos hunde. Aquella Venecia que visitamos en el viaje de estudios: Alpes suizo-alemanes, Ginebra, Innsbruck, Zürich, Florencia, Milán, retornando por Francia. La góndola junto a mis compañeros. ¡Inolvidable!

También he sentido la nostalgia de Gimferrer, recordando los mármoles o la obra de Pound. Y he creído revivir con La muerte de Tadzio, de Luisgé Martín, al adolescente adulto que intenta retornar al paraíso.

Amor platónico, belleza, inmortalidad. Trasunto del paso irreversible del tiempo, la caducidad humana. “Los humanos envejecen, mueren; las ideas son eternas”, confía la anciana creadora de Barbie a su muñeca. Y Guillermo Carnero, en Dibujo de la muerte: “En el silencio de los claustros reposa / la luz encadenada por la epifanía del tiempo. / Florece la altísima tumba / en blancos capullos de escarcha”. Versos inspiradores de Epifanía de la luz, en mis orígenes creativos. ¿El eterno retorno a la belleza?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 13 de agosto de 2023).

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