En cuarentena
Foto Jesús Alba
Cuaresma, cuadragésima, cuarentena. “En algunas Iglesias cristianas, tiempo litúrgico de preparación de la Pascua de Resurrección, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, y que se caracteriza por ser un período de penitencia, ayuno y abstinencia” (Diccionario de la lengua española). Cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, llevado del Espíritu y tentado por el Demonio, al inicio de su misión mesiánica, tras su Bautismo.
El simbolismo del cuatro, presente asimismo en las cuatro coronas de Adviento preparatorias de la Navidad –sea de tradición arcaica, cristiana primitiva, medieval o alemana del siglo XIX–. ¿Y quién no recordamos la canción infantil “Las cuatro esquinitas de mi cama”?
Alterna con el diez: los diez Mandamientos de la Ley de Dios –las tablas recibidas por Moisés–; y los diez de la Iglesia. El doce: los doce hijos varones de Jacob –tuvo al menos una hija, Dina–, y las doce tribus de Israel. Y sobre todo el siete: los siete brazos de la menorá o candelabro judío; los siete pecados capitales y las siete virtudes –juego que le regalaron a mi madre en la escuela–, los siete sacramentos, los siete dones del Espíritu Santo… Y con el tres, cuando según la tradición y las lecturas Cristo resucitó.
Pero volviendo al cuatro. ¿Será casualidad que sean cuarenta días los de la presentación de Jesús bebé en el templo y la purificación de María tras el parto –cuando la mujer está limpia de hemorragias–, y cuarenta los que Jesús adulto pasó en el desierto? Lugar de recogimiento y meditación, donde cuatro siglos más tarde San Jerónimo traduciría la Biblia Vulgata, del hebreo y el griego al latín. En cualquier caso, según la RAE, cuaresma es sinónimo de cuarentena: “Aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas, animales o cosas”.
Y nuestra sociedad está muy enferma, de guerras, violencia contra las mujeres, mentiras de políticos, danas mal atendidas, trenes que descarrilan por fallos de gestión… ¿Qué podemos hacer? “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias” (Mensaje de Cuaresma de León XIIV).
María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.
(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 22 de febrero de 2026).
0 comentarios