La otra cara
Estudiantes universitarias iraníes en la década de los 70. Foto www.bbc.com
Pensaba dedicar mi columna de hoy, 8 de marzo, a la lucha que libramos, durante décadas, las niñas y mujeres con diversidad funcional. En mi generación, y las anteriores, a la mujer con discapacidad se le enseñaba, como mucho, a coser realizar labores manuales. Los estudios, elementales o superiores, les estaban vetados. Y no digamos la afectividad y sexualidad.
Con los años, las jóvenes fueron accediendo a una escuela normalizada, con muchas menos barreras, de todo tipo, y con profesores de apoyo llegado el caso; hoy inclusiva. Conozco a excelentes bibliotecarias, profesoras, médicas, psicólogas, madres, con todo tipo de diversidad, física, intelectual o sensorial. La esterilización genital pasó, gracias al sentido común, a mejor vida; y normativas como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la ONU (2006), o la Ley de Derechos y Garantías de las Personas con Discapacidad en Aragón (2019), nos amparan.
La humanidad avanza. Sin embargo, no siempre ni en todos los sentidos. Una nueva guerra se ha encendido en Oriente Próximo y Medio, espoleada ahora por Estado Unidos e Israel y la participación de la Europa unida. ¿Conflicto regional, global, mundial? Preocupan, desde luego, las armas nucleares; la prepotencia del todopoderoso Trump y sus potenciales o reales enemigos; el petróleo y el cierre del estrecho de Ormuz y del tráfico aéreo. Llega a cuestionarnos, claro que sí, España.
Van ya cientos de muertos que sepamos, miles seguramente. Pero nadie está hablando en esta guerra, estos días, del sufrimiento de niños y mujeres. ¿Lo damos y por hecho? ¿Nos habituado a la barbarie y al genocidio? Se hablaba de cambio de régimen como posible detonante. ¿Quita el sueño a Netanyahu o Trump lo que Maduro y Jamenei hicieran con sus súbditos?
Aunque la mayoría iraní no sea islámica, el gobierno sea un híbrido República-Jefe Supremo y no viviese la bajada de telón talibán de Afganistán, las mujeres siguen siendo reprimidas bajo el hiyab. Sin poder viajar solas, ni tomar decisiones sin el esposo, bajo pena de muerte según la indumentaria… Un retroceso respecto a décadas anteriores. En 2026 de la era cristiana es inaceptable un esquema medieval.
María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.
(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 8 de marzo de 2026).
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