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La lampara encendida

Los muros de mi patria

Los muros de mi patria

Foto https://almazan.es

“Miré los muros de la Patria mía, / si un tiempo fuertes, ya desmoronados, / de la carrera de la edad cansados, / por quien caduca ya su valentía” (Francisco de Quevedo). Hoy cobran vivo dramatismo estos versos de uno de nuestros grandes hombres y escritores del Siglo de Oro.

Dos breves fogonazos en los medios: “El derrumbe del Palacio de los Hurtado: esplendor y caída de un edificio gótico abandonado a su suerte”. En 1949 se cerraría el uso del edificio como casino, se bajaría el magnífico piano de cola descolgándolo con cuerdas por el balcón; y desde entonces sus cinco propietarios lo mantuvieron cerrado, contra la normativa de mostrar de vez en cuando el patrimonio histórico y cultural al público y a los turistas. Una desidia más de la Villa de Almazán, de la Soria vaciada y de las muchas riquezas de Castilla-León.

“El derrumbe del Palacio de los Hurtado: esplendor y caída de un edificio gótico abandonado a su suerte”. Cinco años de historia convertidos en piedra en su segundo desmoronamiento. Declarado Bien de Interés Cultural en 199i1, comparte espacio en la Plaza Mayor con la iglesia de San Pedro, y sus mayores tesoros se encuentran en su galería del gótico tardío, que da precisamente al Ebro. Entre ellos, las tablas del pintor flamenco Hans Memling, conocidas como el Tríptico de Almazán, en las que se representan a San Francisco de Asís, San Bernardino de Siena, Santa Isabel de Hungría y San Pedro.

Las tablas de Memling eran favoritas de la reina Isabel la Católica, que pasó y residió en el palacio en dieciséis ocasiones, especialmente en 1496, cuando los Reyes Católicos lo aceptaron como regalo de mayoría de edad de su hijo Juan, y que luego pasaría a ser su Corte. “El imponente palacio de don Antonio Hurtado de Mendoza y Zúñiga, conde de Monteagudo y señor de Almazán, así como su estratégico emplazamiento, resultaron determinantes para que los Reyes Católicos se decidieran por él y aceptasen complacidos el ofrecimiento del conde” (Pedro Mozas Rello, Las tablas de Isabel).

Almazán, “el fortificado”, no será derruido por hijos de Alvargonzález. Pervivirá por siempre en nuestro corazón, patrimonio e historia.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 13 de septiembre de 2026).

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