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Disfrutar con la danza nos acerca al centro y a los otros

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Foto Anaís Isarre

Anaís Isarre. Educadora, danzaterapeuta, clown

Disfrutar con la danza nos conecta al centro y a los otros 

Atraída por la música y el baile, comenzó en la danza jazz, el claqué y los bailes de salón. Después, el mundo del clown y la danza vivencial. Expresión creativa, experiencia interior, terapia, inclusión social… Anaís y Pirueta, su alter ego payasa, maestras en bienestar.

María Pilar Martínez Barca

Graduada en Educación Social –mención en Atención a Personas en Riesgo de Exclusión Social–. Miembro de la Asociación Oficial Española de Personas Altamente Sensibles (APASE). Animadora sociocultural, coach, danzaterapeuta, profesora de bailes de salón, monitora de aeróbic y actividades de tiempo libre. Madre de tres hijos.

Al ritmo de la vida

P. ¿Define cada baile una personalidad?

R. Según cómo somos, sentimos mayor atracción hacia un tipo de música y baile u otro; de alguna forma sí está relacionada la disciplina y la personalidad. No obstante, hay personas de todo tipo en cada disciplina.

P. ¿Cómo entró en este mundo?

R. Siempre me sentí atraída hacia la música, y hacia la idea de que la gente se sintiera mejor. De joven, a raíz de un fracaso amoroso y la necesidad de encontrar mi camino, busqué actividades reconfortantes y comencé a bailar. Me inicié en la danza jazz, el claqué y los bailes de salón. Años más tarde, me adentré en el mundo del clown y la danza vivencial: se me abrió un mundo de posibilidades, a nivel personal y profesional.

P. Relación entre música, danza y otras artes

R. El arte es expresión creativa y podemos expresarnos de multitud de formas, me encanta la complementariedad. Unir distintas formas de arte desde una mentalidad abierta. En las terapias creativas es habitual apoyarnos en otras artes. La danza y la música están estrechamente relacionadas, aunque también podemos bailar con los sonidos de la naturaleza o el sonido de nuestro organismo. Al dibujar, nuestra mano baila mientras crea una obra plástica. Y tras danzar podemos plasmar en un papel lo que hemos sentido… o pintar con los pies mientras bailas…

P. ¿Qué alumno es más agradecido?

R. Cada edad tiene sus características y vive la música de forma diferente. Hay que saber orientar las propuestas a quien van dirigidas. La persona más agradecida es la que conecta realmente con la música y la danza, con su cuerpo, con el sentimiento… Te das cuenta.

P. ¿Educar con la música? 

R. Sí, buscando propuestas abiertas que permitan la creatividad, y sobre todo disfrutar con lo que están haciendo. Ofreciendo un entorno de confianza en el que la persona pueda sentirse libre de expresar, bailar, cantar...

P. ¿Nos hacer más sensibles?

R. Cuando conectamos con la música aparecen emociones que pueden trasportarnos a distintos estados de ánimo. Aprendiendo a escuchar, dejándonos sentir dentro, podemos percibir la emoción de la persona que la creó y también de la que la interpreta.

P. Un momento especial.

R. Los momentos decisivos en los que he escuchado a mi corazón y he dado un giro a mi vida profesional.

Un clown en el aula

P. Madre por tercera vez, se dedica a los niños. ¿Cómo viven la música?

R. Siempre me interesó la infancia; ahora me dedico a la población adulta. Me di cuenta de que una forma importante de mejorar la calidad de vida de los niños es que los educadores se sientan bien consigo mismos. Los peques tienen una espontaneidad y autenticidad maravillosas. Les gustar el juego y el movimiento, así que se implican enseguida.

P. Se ha dedicado a actividades extraescolares…

R. Empecé en este mundillo impartiendo danza en colegios, institutos y casas de juventud. Comencé con danza jazz y años después me reorienté hacia la danza creativa y el clown. Más tarde pasé a trabajar como coordinadora de proyectos educativos.

P. ¿La danza como asignatura obligatoria?

R. Expresarse con la música y el cuerpo es muy enriquecedor. La música y la danza deberían estar en el sistema educativo en todas las edades. De momento, nos conformamos con que no nos quiten las pocas horas tenemos. La música cuenta con una asignatura; la danza ni eso, solo unas horas en educación física.

P. ¿Están nuestros poderes públicos por la labor?

R. El sistema educativo está completamente obsoleto. Vivimos en el siglo XXI con un sistema del siglo XIX al que se le han ido haciendo “apaños”. Necesitaría una remodelación. No hay interés real desde los poderes públicos para acometerla.

P. Niños con capacidades diferentes.

R. Los niños y niñas disfrutan mucho con la música y el movimiento, solo es cuestión de adaptarlos a sus capacidades. Descubrirse haciendo cosas que “se supone” no están a su alcance; es importante para su autoestima; de pronto pueden hacer todo como todo el mundo.

P. ¿Ayuda la música a estudiar?

R. Sí, incorporar la música nos ayuda a mejorar la atención. Si cuesta centrarse, antes de ponerse a estudiar puede ser buena idea escuchar música, cantar y/o bailar. Una sola canción puede servir para “soltar energía” y relajarse. Una música suave, puede servir para crear un clima de estudio agradable.

P. ¿Qué papel desempeña el clown?

R. El clown es pasión, espontaneidad, ternura y autenticidad. Cuando estamos en clave clown nos expresamos desde una mirada tierna y espontánea, se vive muy intensamente. Resulta apasionante el encuentro con la música y la danza desde nuestra parte payasa. Puedo reírme de mí y de mis dificultades desde el cariño, moverme como quiera…

Danzando por dentro

P. La danza, ¿diversión o terapia?

R. La danza es expresión, por lo tanto puedo expresar cualquier emoción, bailar no solo tiene que ser divertido. Es verdad que tiene un gran componente de diversión y que es estupendo divertirse bailando, compartir, celebrar juntos acompañándonos por la música… Por otra parte, danzar es terapéutico, beneficioso y saludable.

P. ¿Qué es Danza Vivencial?

R. Un tipo de danza que se centra en la experiencia, lo que sentimos y cómo lo sentimos. No trata de coreografías, no busca la estética, sino la autenticidad de la expresión. Existen numerosas terminologías con distintos matices: danza vivencial, creativa, expresiva, integral…

P. ¿Qué le dicen los nombres de Jesús Jara y Víctor Orive?

R. Es escuchar sus nombres y aparece una sonrisa de oreja a oreja. Son dos personas a las quiero mucho, y siento un gran agradecimiento. A Jesús Jara lo conocí por su libro El clown, un navegante de las emociones. Me “enganchó”. Cambió mi vida, me introdujo en el universo clown, gracias a él existe mi payasa, Pirueta. Con Víctor Orive encontré otra forma de vivir la música y la danza; y empecé a soñar la posibilidad de reorientar mi trabajo. Mi primer curso de danza vivencial con él fue una experiencia intensa, junto al descubrimiento de la música y la danza terapéuticas.

P. Dejarnos llevar por el ritmo…

R. Puede verse así. Llega a mí un estímulo y reacciono ante él de una forma u otra. La clave está en dejarme sentir y fluir con la música según lo que siento.

P. En su grupo, ¿hay personas con discapacidad?

R. En la formación que acabamos de terminar ha participado una persona en silla de ruedas, y en los talleres creativos de bienestar también han asistido personas con silla.

P. ¿Se adapta la música al cuerpo?

R. Cada cuerpo siente la música de forma diferente y reacciona, se mueve desde ahí, desde dónde y cómo se encuentra. Tenemos en cuenta las limitaciones, pero nos centramos en las capacidades.

P. ¿Con qué palabra la definiría?

R. Trascendencia, arte, fluir, belleza, armonía, unión… Y añadiría libertad, autenticidad, movimiento, pasión…

P. ¿Puede la danza sanar patologías?

R. Ayuda a conectar con tu interior, a conocerte, a tener en cuenta posibilidades y limitaciones; a aceptar lo que no puedo y descubrir los logros obtenidos. Todo esto, unido a la satisfacción que produce, hace crecer la autoestima. Por otra parte, la salud física también mejora y “se rompen” bloqueos emocionales relacionados con enfermedades.

P. ¿Y a nivel de inserción social?

R. En un grupo de danzaterapia cada persona es igual a las demás. Para las personas en riesgo de exclusión, es muy positivo. Encuentran reconocimiento y apoyo, sienten que forman parte, son importantes, pueden expresarse desde el movimiento y relacionarse de otras formas diferentes.

P. ¿En qué ámbitos ha trabajado como danzaterapeuta?

R. Con grupos normalizados de personas adultas con y sin discapacidad física, con infancia y con jóvenes con inteligencia límite.

P. ¿Anaís o Pirueta?

R. Sin Anaís no existiría Pirueta… y Pirueta hace feliz a Anaís.

 

(Humanizar, N.º 153, Madrid, julio-agosto 2017).

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