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La lampara encendida

Indiferencia empática

Indiferencia empática

Foto EP / Heraldo de Aragón

Se trata de un verdadero oxímoron: “Combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido”. Y es que a veces los seres humanos, de tan complejos, tendemos a la contradicción.

Guerra de las Malvinas, de Irak, los Balcanes, Siria, Afganistán… múltiples conflictos latinoamericanos… Los veía lejanos, distorsionados por el efecto embudo, a miles de años luz de mi realidad de cada día.

Cuando estalló la guerra ruso ucraniana algo viró por dentro. Europeos y blancos, hermanos entre sí hasta hacía bien poco. Nuestra suerte también estaba echada. ¿Y si una mano funesta apretaba el botón? Además, dos vecinas de barrio y de parroquia, Natalia y su hija Virginia, huyeron del horror a los primeros estallidos. Su relato ponía la carne de gallina y el alma en vilo.

Cuando has estado en el lugar, lo sufres mucho más que si te lo cuentan en carne viva. El enfrentamiento israelí palestino me ha destrozado el alma. Obreros que salían a pie y a escondidas a ganar su jornada de trabajo; muchachos que subían al autobús para volver a casa del instituto; esos pequeños huérfanos que acogían las Hijas de San Vicente de Paúl, apátridas y posesión del Estado de por vida. Hace un año, como hace lustros, décadas, ya cantaban los asentamientos, y la división insalvable de esos dos pueblos por un muro infranqueable. Pero ahora…

La guerra se ha cebado con los menores, niñas y niños arrancados de sus familias, mujeres y civiles masacrados. Tantos años sin derechos humanos ni sociales, la rabia condensada en la punta de un cuchillo o un fusil, la larva del terrorismo integrista a fuego lento. Y los más poderosos, cultos e inteligentes, que no ceden un ápice ni por unas migajas de humanidad.

Muertos por miles, casas que no existen ya para nunca; rastreo y bombardeos de hospitales y campos de refugiados, como Yabalia, en busca de los malos. Esa niña con parálisis cerebral sin poder comer ni respirar. ¿Dónde el derecho internacional que protege al inocente en una guerra?

“Yo tenía cierta esperanza en algo llamado humanidad, pero me sorprende que esto esté pasando a los ojos de la comunidad internacional”, afirmaba Raúl Incertis, miembro de Médicos sin Fronteras que ha logrado salir de la boca del Infierno por Egipto. Vislumbra epidemias, hambre, destrucción de un estado sobre la faz del mundo. ¿Podrá salvarnos la empatía?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 5 de noviembre de 2023).

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