Mujer e Iglesia

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Llevamos 50 años celebrando en España celebrando el Día de la Mujer, desde que debía pedir permiso al padre o al esposo, desde comprar el frigorífico a hacer cualquier gestión social. Mi madre también me comentaba que en las monjas había clases: si alguna no tenía ni dinero ni estudios, la ponían a fregar.
Lo primero ha cambiado muchísimo, y lo segundo puede ser una exageración. Pero que vamos a años luz de otros países nadie lo duda. Me llegaba el otro día un bonito artículo, “El saber no ocupa lugar. Hacia una Iglesia de la sinodalidad”, de Cristina Inogés. De cara al Día del Seminario, el próximo 19, afirma la teóloga cómo en muchos claustros de formación de los futuros sacerdotes parece que “se ignora no solo el magisterio del papa Francisco, sino que se ‘reinterpreta’ la recepción del Concilio Vaticano II”. Mientras en universidades romanas imparten clases profesoras y doctoras en Teología, de diversas órdenes religiosas, en España se obvia la presencia femenina.
Mientras el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño) y la CLAR (Confederación Latinoamericana de Religiosos), en Hispanoamérica, apuestan por una formación más sinodal, entre nosotros familia, vida y afectividad, quedan ancladas en dos papados anteriores. No en vano, en el Sínodo para la Amazonía (2019) se propuso que, tanto diáconos permanentes casados como mujeres, pudieran celebrar y dar los sacramentos, “en situaciones extremas”, en la Iglesia local.
Aunque ha sido el Sínodo de la sinodalidad (2021-24) el que ha marcado un antes y un después. Crear dicasterios y órganos de gobierno femeninos, y aceptar el voto de mujeres, religiosas y laicas, en una asamblea mayoritariamente episcopal no se había visto nunca. ¿Que falta mucho? Sin duda alguna. El pasada 2 de marzo el movimiento Creyentes y feministas por una Iglesia en igualdad se manifestaba en Murcia y en la plaza de La Seo; y hoy domingo 9 en Cantabria, Madrid y otras.
El aldabonazo de Francisco, nombrando en el hospital a Raffaella Petrini presidenta de la Ponticia Comisión y Presidenta de la Gobernación para el Estado de la Ciudad del Vaticano, siempre antes un cardenal, suscita esperanza y júbilo. Teresa de Jesús, Catalina de Siena, Teresita de Lisieux, Hildegarda de Bingen, las cuatro grandes. María Magdalena fue restituida en la Historia, según Alejandro Tamayo. Volvamos al origen: “Yo fuera para ti, desde una luz antigua, / esa eterna mujer a quien siempre tendiste / la mano y la esperanza” (Flor de agua).
María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora
(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 9 de marzo de 2025).
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