Una guerra tras otra
Foto www.vientosur.es
La lucha política, racista y militar del film de Paul Thomas Anderson –“Una batalla tras otra”–, ganador nada menos que de seis Óscar, tiene sus consecuencias familiares y sociales más allá de una generación. Lo peor es que la lucha y la tragedia no se quedan en las páginas de Vineland, del escritor estadounidense Thomas Pynchon, ni en la película.
La historia de Israel es una perpetua historia de conflicto. Desde la creación de la antigua Tierra Prometida, a la diáspora judía, el holocausto, la instauración de los dos estados, israelí y palestino, tras la Segunda Guerra Mundial, la independencia del Estado de Israel en 1948 y el cruento conflicto árabe-israelí interminable.
De la conquista a eslavos y vikingos, el Imperio Bizantino o el Ducado. Del poder de los zares, a las guerras contra Napoleón y de Crimea. De las revoluciones proletarias a la del 17, y la creación de la Unión Soviética. De la Perestroika al poder de Putin a la anexión de Chechenia. La masacre ucraniana no es sino un eslabón más en la cruenta lucha de poderes.
Israel-Palestina-Franja de Gaza. Estados Unidos e Israel contra Irán y Líbano –y los consiguientes enfrentamientos entre aliados y potencias–. Estados Unidos versus Rusia; y China abriéndose a mil por hora un espacio en el mapa. Crisis económica mundial en el estrecho de Ormuz; mientras los enemigos van muriendo a fuerza de misiles, frío y hambre. Guerras civiles en Asia y África. Conflictos más o menos larvados en Latinoamérica. El mapa de la Tierra en guerra, grosso modo.
Léase, miles de cadáveres, mujeres, niños y ancianos rotos y sepultados; millones de vidas destruidas; miseria y destrucción que tienden al infinito. ¿Por qué? ¿Con qué misión? A beneficio sin duda de oficiales y mandatarios como Steven J. Lockjaw --Leonardo DiCaprio en la película–, que no acaban como él consumidos en el fuego.
Perfidia Beverly Hills, militante desde la juventud de “El 75 francés”, escribe en su ostracismo a su hija Charlene: “Nosotros no supimos hacer un mundo mejor. Acaso tú lo consigas”. Al menos, en España y Europa, las personas inmigrantes van siendo mejor consideradas.
María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.
(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 19 de abril de 2026).
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