Una nueva civilización
Foto www.rtve.es
En julio del 69 acabábamos casi de comprar la tele, yo era muy pequeña y apenas lo recuerdo. Sí por las imágenes que echaron poco después, e irían repitiendo una y otra vez por televisión. La nave espacial Apolo 11 llevaba por primera vez a tres seres humanos a la Luna, Collins, Aldrin y Armstrong, que dejó boquiabiertos a millones de televidentes, caminando, con su escafandra blanca, durante seis horas por su superficie. “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.
En plena Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, cuatro años después de asesinar a Kennedy, el presidente impulsor del proyecto –yo ahí con un añito, mis papás no tenían tele en el salón–, tras varios intentos fallidos y alguna que otra tragedia. Un gran hito sin duda en la historia del hombre sobre la Tierra, y en ese momento concreto.
Sin embargo, no faltaron los negacionistas. Pero después llegaron y avanzamos en los conocimientos. Y ahora, desde el 1 de abril, ha sido el no va más hasta la fecha. Cuatro astronautas –dos varones blancos, uno de color y una mujer– han protagonizado el proyecto Artemis II en la nave Orión. Análisis de la microgravedad en nuestro organismo, la seguridad de los sistemas, la radiación solar o esa otra cara del satélite que nunca vimos. La diversidad y el bien por la humanidad estaban servidos.
Y encontraron más luz que la esperada, destellos sorprendentes, polvo lunar en estado puro, tonos terrosos, cráteres y eclipses solares. Pero no vida como la conocemos. Todo ello en el contexto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, más ardiente que nunca. Permitido causar centenares de cadáveres y heridos libaneses, pertenecen a otro sub grupo humano.
Una sueña a veces con hacer un viajecito: no a la Luna, a Marte. Pero dadas las últimas investigaciones sobre el cambio biológico en los potenciales colonos –“pérdida acelerada de masa ósea, atrofia muscular, problemas cardiovasculares, problemas de visión y estrés”–, más cerca estamos de la destrucción de toda una civilización, que profetizaba Trump, si no abrían Ormuz. Sería la extinción del Homo Sapiens.
Julio Verne soñó en sus novelas, de la ficción y la sátira al detallismo científico, una Luna que quizá nunca lleguemos a intuir ni visitar.
María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.
(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 12 de abril de 2026).
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