De provinciana a cosmopolita
Foto Francisco Jiménez / Heraldo
Zaragoza ya no es la chabacana ciudad de provincias de mediados del pasado siglo, con la cultura a la altura de las suelas de los zapatos. Ni la de finales de milenio, cuando los primeros rostros de colores diversos, y de orígenes y hábitos variopintos, llegaron para quedarse. Hemos cambiado, y mucho, para sumar.
Eventos deportivos, artísticos, musicales; convenciones de maquinaria agrícola, de IA, sanitarias… Ferias del Libro y del Libro Antiguo. Hay días que sales a la calle y no puedes dar un paso, esto parece ya Madrid. Y no hace mucho me contaron cómo una usuaria de silla de ruedas automática le rompía la pierna a una señora. ¡Ni en los esperpentos de Valle-Inclán!
La vengadora de las mujeres, comedia muy poco conocida de Lope de Vega, en nuestro Principal, magistralmente interpretada por el Teatro del Temple. El empoderamiento de la mujer, ya en el siglo XVII, con nuestra perspectiva y visión de hoy. el patio de butacas y los palcos a tope. Pero en la calle tampoco podías avanzar, ni a ruedas ni a pie. ¿Era acaso el Pilar, Navidad, Semana Santa?
El taxista que nos trajo de vuelta nos contó una señora que vino a la FIMA (Feria Internacional de Maquinaria Agrícola) se había tenido que ir a pernoctar a Ateca; en Zaragoza capital le pedían no uno, sino los dos ojos de la cara.
Los sinsabores del Real Zaragoza también atraen, quieras que no; y los triunfos y esperanzas en el Casademont femenino de baloncesto, con más motivo. Más aparte, congresos industriales o de tecnología al servicio de la industria, del automóvil, Salón Aragonés del Turismo, 50 años de Fundación DFA. Y este fin de semana la recreación y las fiestas goyescas.
Aquí mismito tenemos la capital, las aglomeraciones, las mil y una actividades. No es necesario que vayamos a Madrid. Y así nos evitamos cortes de vías y catenarias, bajas velocidades y retrasos insufribles. Ni es obligado corresponder a la visita del Papa. Que entre Rosalía y el nuevo Jesucristo Super-Trump, que no Superstar ni Supertramp –recuerden, Rick Davies, Camilo Sesto y Ángela Carrasco–, el más alto misticismo está al alcance de un clic.
Ojos para ver, años para vivir. ¡Si Don Quijote levantase la cabeza!
María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.
(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 26 de abril de 2026).
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