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La lampara encendida

Yo estuve allí

Yo estuve allí

Foto Heraldo / Sociedad Noticia.

Sería en el Palacio de Deportes, que llamamos el Huevo, en la Romareda, durante un festival de jóvenes cristianos, la primera vez que oía canciones como “Saca a Dios de los templos”, “Dios está aquí, / tan cierto como que respiras”.  Aquello me sonó a totalmente novedoso. Después vendría la parroquia de Nuestra Señora de Begoña, la visita de Juan Pablo II, mi asistencia en Roma a una audiencia de los miércoles, con mis amigos Camilos y unas amigas. Mi cercanía a Benedicto XVI por un amigo común a Olegario González de Cardedal, su compañero de estudios. El empaparme en la catequesis de Francisco a través de un grupo sinodal.

Siempre hay una primera conversión. Estos días hemos visto bendecir a niños, extasiarse a jóvenes ante mensajes que nunca habían escuchado, profesionales de los medios emocionados. “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación” (Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Viaje apostólico del papa León XIV a España). Lo mismo ante los reyes, el Congreso de los Diputados, el pueblo de Dios de todas las edades, la comunidad religiosa, los inmigrantes, la cárcel o los abusos, las personas con diversidad funcional, el mundo de la cultura y del deporte.

“En el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza, de verdad” (Encuentro “Tejer redes con el mundo de la Cultura, el Arte, la Economía y el Deporte”). Misa del Corpus en Cibeles, vigilia con los jóvenes en la Plaza de Lima, en el Santiago Bernabeu, homenaje a la Virgen de la Almudena, oración del Rosario en Montserrat, la inauguración de la Torre de Jesús en la Sagrada Familia… Y allí me recuerdo con mi pareja y Disminuidos Físicos de Aragón, cuando el interior era gruesas columnas y algunas fachadas estaban por terminar.

La realidad migrante en Gran Canaria o en la Plaza del Cristo de la Cruz en Tenerife. “En el lenguaje bíblico, el mar puede ser imagen de amenaza, oscuridad y caos. (…) Pero la fe no se queda paralizada ante el poder del mar” (Encuentro con las realidades de acogida de los migrantes). León XIV nos ha hablado a todos al corazón. “Alzo la mirada, / mis ojos en Jesús. / Alzo la mirada, / clavada en la Cruz”.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 14 de junio de 2026).

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