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La lampara encendida

La columna dominical

Sin móvil

Sin móvil

Foto www.forocoches.com

En algunos campamentos de verano ya se practica. Y no sé si Macron y Pedro Sánchez tratarían del tema, pero me parece una buena medida que en institutos de enseñanza secundaria no se permita el móvil en horario de clase. Por diversos motivos.

Haciendo limpieza, poco antes de los caloríferos rigores que parecen de momento amainar, me encontraba con el primer dispositivo de telefonía inalámbrica que cayó en mis manos. Sería frontera de los dos milenios. Un Motorola Amena, con las teclas de encendido-apagado, ok, volumen y flechitas a izquierda y derecha para buscar los números guardados. Lo demás, bajo una tapita que yo no podía manejar.

Una antigualla, sí. Aunque de hace dos días. No hace tanto celebrábamos muestro 25 aniversario de licenciatura. Ni búsquedas por Google, ni portátiles ni nada parecido. Servidora y su máquina eléctrica y su memoria de pobre paquidermo y tan campante. ¡Bendito aquel Mackintosh que me ayudó con la tesina!, pese a aquellos disquetes que había que meter y que sacar y cuya capacidad hoy parece irrisoria.

Y si retrocedemos unas décadas más, muchos de nuestros padres, de seguro, festejaron por carta. En bastantes pueblos castellanos, no entraría el cableado telefónico –y si me apuran el agua en las casas– hasta bien entrados los 70. Que catalanes y vascos siempre fueron por delante. Y en época de guerra, y de antepasados aún recientes, ¿cuántos meses tardaba una misiva en llegar a su destino?

Una comida o reunión sin whatsapp es impensable. Ver el fútbol sin consultar el móvil no es lo mismo. ¿Quién resiste más de 20 minutos? Te quedas relegado si no envías o recibes un mínimo número de mensajes.

La inmediatez nos manda, mucho más que una imagen. Madurar aprisa, el sexo urgente, tener respuesta con un simple clic.

Acumulamos mucho sin procesar apenas; a los jóvenes les urge; los pequeños se las saben todas. A cambio, perdimos la cultura del esfuerzo, de la paciencia que acrisola, del saber discernir si mejor mis propias zapatillas o las de marca. Para amigos, los dedos de una mano; no los miles de Facebook.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 10 de agosto de 2018).

Helados

Helados

Foto Jesús Alba

Cuando éramos pequeños solo había helados en verano. Porque en invierno rondaban las anginas, y teníamos que estarnos junto a la estufa, con el televisor en blanco y negro y muy poquito más. Por eso, el que mamá comprase para mi comunión helado de corte, con su galleta a ambos lados –aunque a mí me lo echasen en un platito–, fue ya toda una fiesta.

Era además el tiempo de los barquillos y los cucuruchos, también de obleas en la plaza del Pilar. Polo nunca tomé, se calaban los dientes y era más incómodo. Y pocos Flash, que debían sostenerme el plastiquito y era una lata; aunque a mis amigas en el pueblo y a mis hermanos, ya por los 70, les encantasen.

Y con todo, los polos ponían la nota de color. Porque el helado helado, de nata y de vainilla; de fresa y chocolate, menos veces. Y así seguían siendo aquellos cucuruchos que me compraban los tíos en la playa, pese a que habían tenido que pagar el viaje y el hotel. ¡Qué recuerdos!

Después, las tarrinas de plástico vendrían a salvarme, en las colonias –aún no había problemas con los residuos–. Aunque para helados, esos de tres sabores de la Piazza Navona, en Roma. ¡Cómo se derretían en pleno junio! «Un niño en su carrito, una señora, / un viejo pensativo, paseando / en torno a sus recuerdos. / Tomamos el helado, y me trajiste / un poco de agua clara entre tus manos / para lavar las mías».

Mis sobrinos mayores, el uno prefiere el almendrado; el otro, el Calippo. Y los más pequeñines están todavía en la edad del muñequito que lo contiene. La tía sigue prefiriendo el recipiente, con una o dos bolitas, yendo hacia el parque Labordeta o en el bar de la entrada, mejor si es compartido.

Las cosas han cambiado, ¡vaya que sí! Me contaban que en la heladería Napoli de Madrid sirven combinaciones de queso Philadelphia con piña, mascarpone con higos, maracuyá con coco, frambuesa con vinagre de Módena… Nada que envidiar la tarrina de mango con tomate rosa que nos tomamos el otro día en Huesca, plaza San Antonio. ¿El arte puede ser? ¡Y pensar que en el súper siempre los Magnum mini! A nuestra edad, las calorías, el azúcar…

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 3 de agosto de 2018).

El tren Chuchú

El tren Chuchú

Foto Guillermo Mestre / Heraldo

Ha sido compañero inseparable de lecturas, reflexiones, soledades buscadas, quedadas con amigos, un amor “in crescendo”… Puente de los Cantautores, paseo Manuel Azaña. Locomotora negra con detallicos rojos en las ruedas, el guardabarros y la nariz, tirando de sus dos vagoncillos multicolores; y yo intentando despedir a mi tía en la plaza de José Luis Sampedro –ayer Princesa–: “Me fui hasta el parque. Quería despedirme / de tu cuerpo de tierra y hojarasca. / Quería despedirme, pero volvías / una vez sobre otra / cada vez que los peques iban a columpiarse / o hacían dibujitos con un palo en la arena, / como yo de pequeña, tú a mi lado”.

El Jardín Botánico, la Rosaleda, y a la derecha los columpios nuevos, y mis sobris mayores reclamando la atención de su tía al subir y bajar del tobogán –antes “esbarizaculos”– o el barco. Y las viejas piscinas, com más de cuatro chapuzones hasta los 12  años. El paseo se alarga y revuelve. ¡Cuántas entrañables tardes de pareja!; ¡y conciertos en el rincón de Goya! Allí arriba, allá más lejos, con mi tío y mis hermanos, rodando tan felices por la pendiente. No habían comenzado a caerse los pinos.

En el bar los gorriones compartían con nosotros las patatas. Avenida de los Plátanos o los Bearneses; más silencios, y besos, y confidencias con mi media luna o naranja. El nacimiento del primer sobrino, ante la catarata que desciende y te sube al Cabezo. Y girando la otra fuente de colores, a la izquierda el parterre de setos, jardincicos, bancos, estanques y más fuentes, ya San Sebastián, digo, el paseo. Vamos redescubriendo el Kiosko de la Música, y columpios de colorines y casita tobogán.

Antes del deportivo Perico Fernández, aquellos columpios itinerantes regentados por un matrimonio anciano. ¡Cómo subía a las estrellas! Si volvemos a girar hacia la Estación del Tren, me veo en un triciclo rojo con mis papás y tíos.

¿Recuerda quizá el blanco paraísos cerrados? Ojalá mis sobrinos más pequeños se sigan quedando extasiados con el tren. Ahora puedo viajar con ellos. Una bonita infancia, antes de alistarse para Marte.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 27 de julio de 2018).

Tormentas de verano

Tormentas de verano

Foto Heraldo

He vivido veranos abrasadores, tardes en las que el aire abofetea la piel con su bola de fuego, inviernos que ponían las camisas tiesas como cristos cuando los radiadores y el televisor eran bien de unos pocos. Pero nunca recuerdo una tormenta de verano como el 11 de julio.

Por la acera del pequeño parque que lleva de Juan Carlos I a Vía Univérsitas, unos metros tan solo. Una nube negruzca en el cielo que se iba aproximando, unas primeras gotas, goterones, corrimos a meternos en la puerta del IES Jerónimo Zurita, no daba tiempo, un viento enloquecido, una sensación inaudita de terror, ¿y si se me cae un árbol encima?, ¡corre corre!

Los porches de Overpani fueron nuestra salvación. Cómo caía. ¡Granizo! El agua alcanzaba ruedas y zapatos. Una rama enorme desprendiéndose al suelo. ¿Pero esto que es? No se veía nada, viento y tierra nos cegaban los ojos. El continuaba salpicando y calando rostro y espalda.

Habíamos quedado con una buena amiga por Romareda. No llegamos, ¿la llamo? Tardará 15 minutos en pasar esto. Mientras esperábamos, la ciudad, o lo que de ella veíamos, iba cambiando de semblante. De los ojos terrosos al marrón, al grisáceo; del granizo a la lluvia más delgada, que poco a poco iba amainando. ¿Sale el sol? ¿O es una luz extraña que refleja?

Mi visión continuaba. ¡Una lluvia monzónica en Zaragoza! ¿Cuándo se había visto? Intentamos cruzar ha Violante de Hungría, los ríos de los vados entre acera y calzada y los troncos caído lo hacían inviable. Dimos la vuelta por las calles de atrás hasta Asín y Palacio. El acceso –por cierto, sin rampa– al hotel Romareda y a la terraza del Rogelio’s era casi un embalse.

Nuestra amiga llegó. ¡No sabéis cómo está todo por ahí, por Gran Vía, por Fernando el Católico! Ni tranvía, ni un taxi. En la plaza San Francisco he visto uno. Pero lo han cogido una mamá con su niña, y claro, ellas lo necesitaban. Quedó una tarde inolvidable.

Y te vas despertando. Mis padres achicando agua en la terraza. Coches como autos de choque flotantes. Sillas que volaban sin telequinesia. ¿Locura climática?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 20 de julio de 2018).

La caverna

La caverna

Foto Efe

“Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar solo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza” (“República”, Libro VII). ¿No resultan rabiosamente actuales estas palabras escitas por Platón hacia el 380 antes de Cristo?

Y si bien el clásico relata en forma de diálogo una alegoría político filosófica espiritual, el equipo de los jóvenes “Jabalíes Salvajes” revive en carne propia el mito de la superación. “Dédalos de la infancia” podría titularse esta maravillosa aventura de supervivencia humana. La realidad supera casi siempre a la ficción.

¿Qué fuerzas misteriosas llevaría a los doce muchachos y su monitor de fútbol a la cueva tailandesa de Tham Luang, justo antes de desatarse la tormenta con sus mil demiurgos? ¿Los hados? ¿La casualidad? ¿La imprevisión acaso? De otro lado, ¿qué energía centrípeta o sinergia uniría a Estados Unidos, Australia, China, Japón, Israel, Finlandia, Dinamarca o España, entre otros? ¿Qué hizo del error y la desgracia un hecho, mucho más que viral, genuinamente universal, político y del pueblo?

Encierra mil y un misterios la caverna. ¿Qué pasaría por la mente de esos chicos antes de que llegase el primer alimento? Mientras intentaban avanzar y abrir puertas en la noche y agua. ¿Tiene entonces la muerte un color y una distancia diferente? ¿Cómo es el primer pálpito de luz?

Uno, cuatro, seis, ocho… Fueron emergiendo los chavales, adolescentes ya, hombre más de uno tras madurar en la prueba, a la superficie de una nueva vida.

“Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada–prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol”. Las miras parecen muy diversas: celebrar el cumpleaños, ayudar a mamá, un poco de pan con chocolate. La esencia permanece.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 13 de julio de 2018).

María Antonia

María Antonia

Foto: Jesús Alba Ematarriaga / María José Millán Álava

Los pasados 21 y 22 de junio, la Universidad de Zaragoza, la Institución “Fernando el Católico” y la Diputación Provincial, compañeros docentes, doctores por ella dirigidos hoy profesores, discípulos y amigos, rendíamos un merecido homenaje a nuestra entrañable maestra María Antonia Martín Zorraquino,

Nuestra primera clase en la Facultad, un cálido recibimiento en el Aula Magna I –éramos un grupo numeroso y en la II había escaleras–. Nos dio la bienvenida y, acto seguido, le faltó tiempo para invitarnos a disfrutar del trato con otros compañeros, no solo de nuestra disciplina. Gozar de nuestra juventud y aprovechar al máximo la enseñanza universitaria. Se nos quedaron las palabras, el suave y vigoroso aleteo de sus manos al subrayar los ejes principales del sintagma. Irradiaba armonía y sencillez.

Morfología, Semántica, Fonología, Fonética… Comentario de Texto, adaptándose siempre la profesora a los alumnos. Entre 1982-87, su década no siempre más dichosa, haría germinar la semilla en nosotros, generosa y fecunda. Su melena abundante y sus blusas, con volantes y detalles exquisitos, daban un toque de serena elegancia.

Me examinaba con la máquina eléctrica. –Señorita, no es necesario que lo escriba usted todo. Con enumerarme cada caso yo ya veo que se lo ha estudiado –yo continuaba escribiendo–. Ya veo que es usted de Aragón.

Eugenio Coseriu, Emilio Alarcos, Tomás Navarro y el María Moliner. Continué con el doctorado, y en una de mis visitas a la Facultad conocí a su esposo: –¿Es buena profesora? (me preguntó Juan). –¡Muy buena! (recostaron sus cabezas uno en otro, se sonrieron).

“El corazón en vilo”, “La manzana o el vértigo”… Y es que se desvivía por cada uno. Lo mismo que por sus maestros: sus padres, su marido, Juan Rivero Lamas, y D. Félix Monge.

En septiembre, cuando estrene su nuevo cometido de profesora emérita en la antigua Facultad de Educación –por la remodelación de Filología–, seguirán en nosotros sus palabras: “Que aprovechéis cada lustro para volver a veros. Y ojalá pueda yo seguir acompañándoos hasta que lleve bastoncico…”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 6 de julio de 2018).

No somos piedra

No somos piedra

Foto www.mujeresenlahistoria.com. Claricia, primera mujer copista que iluminó el texto que trabajaba con su autorretrato.

Fue en el Concilio de Éfeso, 431 d. C., cuando, tras sesudas deliberaciones, los teólogos comenzaron a calibrar la posibilidad del derecho de la mujer a tener alma. Ya no era un ente inferior a la piedra, como creyeron muchos medievales. Los judíos más ortodoxos siguen hoy debatiendo si las féminas son o no desalmadas. Mientras el Corán ha reconocido siempre la dignidad del hombre y la mujer, seres íntegros, independientes, libres, creados de la misma esencia.

¡Quién lo iba a decir! Y es que las fuentes poco tienen que ver con su implementación socio cultural. Y si no, ¿por qué esperar a Rusia para asistir unas y otros al fútbol en igualdad de condiciones? Hasta ahora, no se había aprobado una ley que permitiese conducir a las mujeres sauditas, aunque llevasen ellas la carga, el trabajo, la compra y los traslados de toda la familia. ¿Y las adolescentes marroquíes?, obligadas a casarse nada más apuntarles las curvas hasta casi el actual reinado de Mohamed VI.

En un entorno integrista, incluso los deportistas con melena son censurados. Pero no nos engañemos. Seguro que en la exposición –en el Pablo Serrano– y el libro de Ana Palacios, “Niños esclavos. Por la puerta de atrás”, abunda más el sexo femenino: “Muchas han sido objeto de violaciones sistemáticas, de explotación infantil, de reclutamiento con fines militares, se han dedicado a la mendicidad forzosa o a la venta. Si van al campo, recogerán caña de azúcar, cacao y café. En la ciudad todo es más impredecible”.

No hay que migrar a países donde pedir un hospital o un centro universitario son motivo de cárcel; ni culpar continuamente a Trump. ¿Separará a las niñas árabes de sus madres? “Estas mujeres empiezan a aislarse socialmente, él la desacredite mientras ella habla delante de la gente, o critica su forma de actuar o vestir”, comentaba la presidenta de Somos Más tras el asesinato de Raquel.

Niñas testigos-víctimas, mujeres con discapacidad, mayores que se vuelven dependientes… nunca denuncian. No somos piedras ni de piedra. ¿Alzheimer o trastorno bipolar? Lo olvidamos a diario.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 29 de junio de 2018).

Niños migrantes

Niños migrantes

Foto perfil.com

Hace unos días, con la llegada del Aquarius, se me quedó la imagen de una niña pequeña, morenita, en brazos de su mamá. Todos le hacían gracias y carantoñas. ¡Estaba para comérsela! Me recordó de pronto a mi sobrinita de ocho meses. Y es que los bebés no saben de fronteras, su lenguaje y su forma de querernos son universales.

Días después, la tele nos mostraba uno de esos centros aislados del mundo, en la frontera de Estados Unidos y México, en los que a los pequeños se les aparta de sus padres y del resto de la familia sin papeles. Debía de ser un centro privilegiado, contaba con salones, comedor, servicios, dormitorios y hasta un plan de estudios. Con lo que no contaban los menores era con un futuro cierto a corto plazo. De espaldas a la cámara, comiendo en una de las mesas, un muchacho en silla de ruedas. Me recordó mi infancia, mi juventud, mi desarrollo hasta ahora.

Aún nos faltaba por ver. Estaban hacinados entre rejas o, mejor, alambradas, al otro lado de la dignidad. Llorando a pulmón partido, gimoteando, cansados de tanto insistir, o con berridos y alaridos casi de bestia humana. Sintiendo cómo se desgarraba, acaso para siempre, su inocencia. Y la súplica tímida y pertinaz de otra niñita: “Quiero ver a mis padres. Pero dejadme, por lo menos, estar con mi tía, por favor”. Y otra vez yo y mis tíos, con cinco, seis, siete, ocho años. El espejo interior tampoco sabe de países.

Veo a esos pequeños que a veces se nos cruzan en las calles. Y ahora ya no tanto, quizá lo hayan prohibido, pero antes pedían con papá. Y veo a esos graciosos morenitos de cabello ensortijado, en su carrito o de mano de mamá, cubierta la cabeza por un velo, como nuestras abuelas y bisabuelas. Y a los hijos de mujeres latinas, de otros países de África o de Europa del Este. Y luego mira a mis sobrinos, los mayores y los más pequeños, a los hijos de primos y amigos, y comprendo la brecha que se abre entre nosotros. Hijos de Dios, Alá o Jehová, nuestro origen y destino es diferente.

Europa necesita etnias jóvenes, y Trump ha prometido… Pero, antes, miraremos a la Luna.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 22 de junio de 2018).

Quo vadis?

Quo vadis?

Foto: Patrullera de la Guardia Costera italiana (Agencia Efe).

Ni el agua con sales reconstituyentes que tomaría Nadal en el Roland Garros, ni una imagen política, confiemos. Vamos a dar un voto de confianza y dignidad humana. El Aquarius es una cuestión de derechos, de esos que nunca deberían estar ausentes en cualquier sociedad civilizada.

“En Libia se producen situaciones terribles, las mujeres son violadas, los hombres son torturados y la gente está en condiciones de esclavitud”, denunciaba a los medios David Beversluis, de Médicos Sin Fronteras. Enfrentamientos bélicos, campos de refugiados, tráfico de menores, violencia, masacres… 123 menores entre los más de 600 viajeros a un destino incierto, bebés, embarazadas. Ni Critilo y Andrenio en El Criticón.

Desesperados, una madre y un padre tienen que estar al límite para enviar a sus hijos en una embarcación de mala muerte. Un gesto solidario donde los haya, una nación valiente, un gobierno auténticamente rompedor.

Todo perfecto, si no fuese… ¿Cuántos cientos de barcos y botes flotan a la deriva, en condiciones míseras, junto a nuestras costas? ¿Y en Europa? ¿Y por esos mundos sin dios que son nuestro propio mundo? Con dar pan a un hombre de esos que piden por la calle, sin recursos ni marketing, ¿salvo a la humanidad?

Médicos Sin Fronteras y Sos Mediterranèe advirtieron de las inclemencias de las olas y de esta extraña primavera. Ojalá lleguen sanos y salvos a puerto valenciano, tengan atención primaria, acogida en las comunidades colindantes –como Aragón–, atención psicológica y económica, una vivienda, empleo… Ojalá. Y se atienda a los discapacitados, que la diversidad funcional se agrava con la étnica.

Sin embargo, ni el 10% de los eurodiputados asistieron siquiera al debate. Ni Italia, ni Malta ni tantos otros. Y lo peor, seguimos teniendo aporofobia, migrafobia y no sé cuántos miedos más.

Màxim Huerta citaría a Lope. Quizá mejor referirnos a Gracián y Calderón, el gran teatro del Universo y del Mundo, y a la antigua tradición cristiana: –Quo vadis, Domine? –Romam vado iterum crucifigi (“Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo”). Ojalá no.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 15 de junio de 2018).

¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo?

Foto ABOLIGRAFO / Javier Jiménez Sánchez-Dalp

“Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?” –‘¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?’–. La célebre frase de Cicerón en el Senado, que descubrió una conjura y desterró a Catilina y sus secuaces fuera de la ciudad, pasó a la Historia gracias a la “Catilinaria” I. No se llevan los latinajos, ni los grandes discursos políticos. Hoy es todo mucho más a ras de tierra, o rastrero, el castellano es rico.

¿Qué se hicieron Demóstenes, Tucídides, Pericles y otros oradores del ágora griega? Lucio Craso, Quinto Hortensio, Pompeyo, Marco Junio Bruto, Séneca… ¿Dónde Mahatma Gandhi, Abraham Lincoln, De Gaulle o Roosevelt? Y entre los nuestros, Antonio Maura, Azaña, Dolores Ibárurri –por fin una mujer–. Nos cuesta recordar la memoria reciente y desbordante, de Manuel Fraga a Julio Anguita. Quizá por eso…

La mayoría estaba de acuerdo en echarlo. Todos sintieron en sus cabezas y en sus corazones el cuchillo cortante e hiriente del silencio “Traidor, usted no es de fiar, actúa como un chantajista y no cumple su palabra”. Un enfrentamiento parlamentario de altura, como hace casi siglos.

Dos días lectivos después, el señor de los tiempos dio la puntilla: “Es lo mejor para el partido, para mí y para España”. Buen titular para un comentario de texto. Se divide en cuatro partes: agradecimientos y humildad humana; análisis de la situación y consideraciones: “el gobierno que yo tuve el honor de presidir, fue censurado parlamentariamente por un desordenado conjunto de formaciones políticas […] va a gobernar alguien que ha perdido las elecciones”; ofrecimiento de estabilidad; despedida y coherencia interior.

Conclusión: “si se define la posverdad como "la distorsión deliberada de una realidad con el fin de crear y de modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales y en la que los hechos tienen menos influencia que las emociones o las opiniones", habrá que convenir que hemos asistido a un ejemplo insuperable de este fenómeno”.

A Churchill lo echaría su pueblo, no una conspiración. Buen hacer, sin colores. “Final de la cita” (MR).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 8 de junio de 2018).

Intereses privados

Intereses privados

Foto Orange publicidad

“El uso de tus datos, para nosotros, es una cuestión de responsabilidad” (Centro de Humanización de la Salud). Desde hace unos días, todas las organizaciones públicas y privadas, redes sociales, empresas, delegaciones civiles y religiosas, servidores de Internet y un largo etcétera, hablan de protección de datos de usuarios y seguidores. “Por eso en Orange hemos cambiado nuestra política de privacidad. Recibirás información de descuentos y ofertas personalizadas, solo las más interesantes que están cerca de ti”. Se trata del Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo, sobre la protección de las personas físicas y sus datos privados, que entraba en vigor hoy hace una semana.

Hay excepciones, como en materia de delitos, el ámbito doméstico o el capital. Y pienso yo que los romanos la hubieran aprobado al cien por cien. No lo tengo tan claro ahora, con un concepto de la “cosa pública” tan diverso de entonces. Ahora se nos cuelan desde cremas de belleza a “chorizos” que ejercen en la polis como si tal; o lobos con piel de cordero, como en el texto bíblico.

Escribía Pablo Iglesias a sus correligionarios tras la consulta por el célebre chalet: “Cometo errores y seguramente los seguiré cometiendo, pero nadie podrá decir que nos aferramos al cargo o que nos escondimos ante la crítica”. Y queda tan campante y tan señor.

Vivimos la cultura de la imagen, y hay que cuidarla. Sin embargo, solo con asomarnos a la pantalla, el móvil o cualquier medio impreso, nos ponen que vemos a colores. Si los azules son tachados de corruptos, el naranja es el trepa escaños profesional; el rojo descafeinado se confunde con el lila. ¿Y los amarillos? ¿Y el verde ikurriña? ¿Y el blanco de las casas encaladas?

Que hasta los ciegos ven y los sordos escuchan el griterío, sobre todo por algunos o algunas intérpretes. ¿Peor el destino de Sócrates o el exilio interior de Miguel de Unamuno? ¿Y la que puede venir? A una, la verdad, le entran ganas de marcharse a algún exoplaneta lo más lejos posible. Al menos, mis intereses personales quedarán a buen recaudo.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 1 de junio de 2018).

Huesca

Huesca

El ascenso del Huesca (foto Heraldo).

“Es bueno para Huesca y para Aragón”, afirmaba Lambán. Pero también lo es que se cambien las cruces amarillas y la indignación ante tanto trapicheo político, por voces que alaban y vitorean a su equipo de fútbol. Cuando el eco melódico y atronador de Plácido Domingo festejaba el 80 aniversario de Fleta, en la plaza de Navarra, donde habitualmente te tomas un café en calmo “locus amoenus”, resonaba otra orquesta colectiva. Además de pan y de trabajo, y un piso modesto si vienen hijos, necesitamos héroes cotidianos, como Álex Gallar o Jorge Pulido: “Se hizo esperar mi gol, pero ha venido en el mejor día. Entré con todo al remate”.

¿Cuándo se ha visto en estos últimos 118 años un autobús descapotable transportando a la cumbre a la Sociedad Deportiva? Desde el estadio de El Alcoraz, a las calles Martínez de Velasco, José Gil Cavez, Zaragoza, Teruel y la avenida Danzantes, el paseo Ramón y Cajal, la Ronda Montearagón y San Juan Bosco; avenida Monreal, Coso Alto, los Porches de Galicia y plaza de Navarra. Dicen que es un fenómeno de masas, pero es algo más.

Personalidades del mundo de la cultura, el deporte, la política, el espectáculo; mujeres, hombres y pequeños de todos los colores. Todos reunidos, celebrando el vuelo del halcón: “El Huesca es como un águila, que vuela contra el viento” (José Antonio Martín ’Petón’, consejero delegado). Algo alienta el alma de la colectividad, de la unamuniana intrahistoria.

¿Un nuevo estadio? ¿Más millones? ¿Jugadores importados de la cúspide? De momento, una comida familiar y tradicional, con productos de la tierra, una de las claves de la unión. “Son un grupo de personas maravillosas, un grupo de amigos que ha triunfado desde la humildad y el trabajo”, declaraba a los medios Carmelo Bosque.

Pero hay más. San Pedro el Viejo, San Lorenzo o la Catedral, el recuerdo de Sancho de Larrosa, célebre copista, las rosquillas de las Madres Carmelitas, el Museo Pedagógico de Aragón, el parque Miguel Servet, con el Monumento a las Pajaritas de Ramón Acín, ya no serán tan recoletos. La Historia se levanta desde abajo.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 25 de mayo de 2018).

Alfie Evans

Alfie Evans

Foto Alfies Army Official / AP

Se mezclan los conceptos, se confunde, se lleva al laberinto psicológico y social. El debate en el Parlament catalán sobre la despenalización del suicidio asistido –ayudar a matarse a un dependiente– ha venido a sumarse a la Proposición de Ley Orgánica en torno a la eutanasia, como un derecho sanitario más dentro de la carpeta de servicios de la Seguridad Social. Según Andrés Perelló, secretario de Justicia del PSOE, la muerte digna depende de otra normativa todavía pendiente. Me lo explique.

Eso sí, la LPO de la eutanasia está pensada generosamente “para aquellas personas que requieren cuidados paliativos por una enfermedad terminal, grave e incurable, y para aquellas «que deciden no vivir más» en casos de discapacidad grave y crónica, como consecuencia de la cual padecen un «sufrimiento insoportable» y no pueden valerse por sí mismos”. ¡Manda narices!

Les prometo que lo mío ya no tiene cura y sigo con muchas ganas de vivir. Además, los cuidados paliativos llevan años aplicándose por su peso, un humanismo sano y el sentido común. En Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Canadá se permite matar a un paralítico y aquí no ha pasado nada. ¿Gran Bretaña? ¿Italia?

Y un caso extremo, cuando se prohíbe a los padres decidir el tratamiento y las alternativas para el hijo. Los altos tribunales y los médicos del “Alder Hey Children’s Hospital” impusieron su diagnóstico: “una degradación catastrófica de su tejido cerebral” y que “continuar con el tratamiento sería no solo inútil, sino cruel e inhumano”. Se amputó de raíz toda esperanza. Alfiie sobrevivió durante cinco días. ¿De dónde la energía?

Síndrome de Agotamiento Mitocondrial, como Charlie Gard –que también fallecía sin viaje–. Profundamente enfermo como Ashya King, hoy vivo gracias a haber salido del país. Servidora va por su cuarta o quinta vida, incapaz de desarrollo intelectual, según prescripción facultativa. Por ciertas técnicas y leyes, los 500 deportistas con diversidad reunidos en Teruel, o los intérpretes de “Campeones”, pudieron no nacer. ¿Eugenesia social? ¿O curarnos en salud política?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 11 de mayo de 2018).

Ofrezco empleo

Ofrezco empleo

Ausencia. Dibujo de Gustavo Adolfo Diaz.

El pasado Primero de Mayo las reivindicaciones se centraron en la brecha laboral entre mujeres y hombres, las pensiones actuales y futuras, la precariedad de unos contratos que dejan como reyes a los mileuristas. Si a finales del siglo XIX se luchaba por unos horarios y salarios justos, esta primavera tan incierta continúa marcada por el 8 de Marzo.

Pocas trabajadoras en puestos directivos; un mínimo porcentaje de nombres femeninos en el callejero –¿cuándo una calle o un centro deportivo la paralímpica Paz Monserrat?–. Y aunque las autoras primemos por días en la lista, Cristina Grande, Patricia Esteban, María Frisa, Ana Alcolea…, según citaba en San Jorge Antón Castro, lo mucho que queda de bache cultural.

Una profesora de Ingeniería Informática –Eva Cerezo–, una chef con estrella Michelin en Tramacastilla –María José Meda– o una sencilla limpiadora, pasan a ser noticia en el Día de la Mujer o del Trabajo. Hace unos años, en la hoy tan traída y llevada Comunidad de Madrid, se puso en boga en nuestros colectivos el libro “Precarias y diversas”. ¿Precarias? Tantas inmigrantes que han de atenerse a lo que sea como asistentas domésticas, o cuidadoras de enfermos, niños, ancianos, discapacitados… ¿Diversas? Las mujeres con diversidad funcional.

Ambas sufrimos solapadas formas de esclavitud siglo XXI: falta de recursos y medios inclusivos; o la más absoluta incomprensión social. Necesitamos de alguien que sea “nuestras manos y nuestros pies”, es el lema preciso. No pedimos formación específica ni cursos alguno; ni el aval de una empresa que se lleva casi toda mi paga.

Nadie puede formar a mi asistenta como yo. Leía en la página derechoshumanosya.org, del FVID (Foro de Vida Independiente y Divertad): “Queremos y necesitamos contratos y derechos laborales para nuestras trabajadoras, para que si somos heroínas, también lo seamos para quien cuida de nosotras a golpe de riñones. Recursos para criar en igualdad de condiciones, tanto a diversas como a madres de la diversidad” (Elena Prous). Crearíamos muchos puestos de trabajo, somos capaces.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 4 de mayo de 2018).

Capacidades diferentes

Capacidades diferentes

Foto Aránzazu Navarro/Heraldo

Parecen noticias contrapuestas. Por un lado, en Aragón, y Huesca en concreto, se respetan sentencias del TSJA de cubrir las reservas para alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo (Acneaes); por otro, se revocan cien plazas en la concertada. De una parte, entidades como Solcom (Asociación para la solidaridad comunitaria de las personas con diversidad funcional y la inclusión social) van logrando impulsar decretos de ley –Castilla La Mancha–, que regulen la inclusión educativa; de la otra, directores de centros especiales justifican las praxis incorrectas de las profesoras del Ramón y Cajal, en Madrid, a un niño autista de 8 años.

¿A qué carta nos quedamos? Que si fallo de protocolo y las familias no pidieron esas plazas, que si interés políticos o en los propios colegios… Santa Ana, San José de Calasanz, el Pompilano, Arcosur o San Jorge (Valdespartera II), Carmelitas, Agustinos, Salesianos… ¿Cuántas aulas con niñas y niños especiales?

En mi era, no precisamente antediluviana pero casi, los pequeños con discapacidad, física o intelectual, no íbamos a la escuela, y muchos no salían de sus casas. Y es cierto que colegios de curas y de monjas no estaban preparados, nadie nace aprendido, y menos en una época de supervivencia en la que hay que salir adelante como sea.

Santiago Ramón y Cajal no es nombre tendencioso y, sin embargo, en sus instituciones se dan también abusos –en todas partes cuecen habas–. No creo que Reír, llorar o enrabietarse sea motivo de que las profesoras traten a un niño a gritos o cachetadas. Y tampoco es justo que a “menores” de 3 a 21 se les meta en el mismo saco, y no en la comunidad.

Como me comentaba Luisa Gavasa en entrevista para Humanizar: “En mi tiempo a las personas con síndrome de Down se las ocultaba. He disfrutado con la grabación de “Campeones”. Pero aún falta”. ¿Alguien no especial? Einstein y Newton se dice que sufrían Asperger. ¿Conocemos la fuerza de Afile Evans, el bebé desconectado? A veces la riada trae también inclusión y sentido común, como en Pina de Ebro. No así en los políticos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 27 de abril de 2018).

Nuestra vida, ese río

Nuestra vida, ese río

Foto rtve

“Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / (…) / allí los ríos caudales, / allí los otros medianos / y más chicos” (Jorge Manrique). Y es que la vida es cíclica a todas luces, mucho antes del siglo XV, pese al cambio climático. Justo el 10 de abril de 2000 –nació uno de mis sobrinos– caía en Zaragoza un diluvio como el del martes día 10, no veíamos tanta nieve en trece años, y en 2015 se desbordaba el Ebro.

En pueblos ribereños, Novillas, Pradilla, Cabañas de Ebro, Bquiñeni, la sangre no ha llegado al río, ni el río a los hogares; aunque vecinos con capacidades diferentes y de movilidad más reducida debieran de ser desalojados. Y algún residente de Monzalbarba trasladado hasta Sádaba, y de nuevo desubicado de su cotidianeidad. Y el miedo, por las veces pasadas, y lo incierto del futuro.

Disfrutamos, cubiertas las espaldas y un buen techo y pan para dormir tranquilos, contemplando cómo crecía el cauce, y los árboles más pequeños y sumergidos, como la mujer anfibia de “La forma del agua”. Aunque el Parque del Agua era jardín cerrado para todos, se suspendían maratones y los bomberos achicaban garajes y estancias bajeras de las familias más humildes.

Monrepós se hundía literalmente y bloqueaba el camino a Europa –el accidente en la vía alternativa solo registra daños materiales–. De Pastriz a Moveta, una nueva Venecia solo apta para góndolas. Cientos de reses muertas, miles de hectáreas malogradas para el agricultor, y el ecologismo que no casa con la realidad de a tierra. En estos quince años quince riadas, antes no.

Todo vuelve a su cauce, y en Alfocea el río no llegó a los tejados. Todo, excepto Manuel Lázaro, el pastor de Codos. O ese par de cadáveres aplastados por la roca corrida por la lluvia, entre Lérida y Huesca. “Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando”, cantó en las “Coplas por la muerte de su padre”. ¿Nos salva de la quema la muerte y la riada un vuelo a Chile? Diluvios, crecidas y poder siempre los hubo.

Ma0ría Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 20 de abril de 2018).

Imagen y posverdad

Imagen y posverdad

Foto www.cnnespanol.cnn.com

En la era de la posverdad –“distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”–, una imagen vale más que mil palabras. Como toda la vida.

Este último domingo contemplábamos una escena de familia feliz: la abuela de la mano de las nietas, Leonor y Sofía, acompañadas de sus padres; también la otra hija con sus otros dos nietos, Froilán y Victoria Federica, que se inclina ante la soberana emérita. “Don Juan Carlos está bien, muy bien”. ¿Con qué impronta se queda el corazón?

Otro tema que ha chupado cámara es el de los papeles y títulos perdidos y los mensajes anónimos con datos oscuros. Vamos, que ni los archivos del Pentágono. Y es que los medios digitales –es decir, utilizados con el dedo– han superado con creces a los “mass media”. No sé dónde estará la luz, dicen que un certificado nunca se autodestruye. Pero los libros en papel se trituran al año de editados –claro, autores noveles, como ha confirmado Rosa Montero en alguna ocasión y he corroborado en carne propia–, ¿no podría desaparecer por arte de birlibirloque un diploma oficial? No hablamos de una licenciatura ni un doctorado.

Familia, instituciones de un país, educación… Lo ya execrable es manipular a menores sin derecho, ni reales ni siquiera soñados. Y masacrarlos –sacrificar en masa–, crimen de lesa humanidad. ¿Los rebeldes al régimen? ¿Rusia? ¿Israel y el americano? Se nos quedó la imagen en el alma: decenas, cientos de pequeños, como nuestros hijos, nietos y sobrinos, a los que se les enchufaban la manguera, porque se les abrasaban literalmente los ojos y se asfixiaban. Goteros, mascarillas, en un intento frenético de salvarlos entre una ruina y otra. ¿El retrato de un nuevo apocalipsis?

De la postmodernidad –todavía con t– a la posverdad no hemos avanzado. Veía por televisión una entrevista a Ouka Leele, fotógrafa y pintora. “Decidí retornar a la etapa más auténtica de mi vida, hasta los cinco años, y rodearme de niños”.  ¿Les estamos robando, también, su paraíso íntimo?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragon, "Tribuna", "Con DNI", viernes 13 de abril de 2018).

Más vida

Más vida

Foto Oliver Duch/Heraldo

La semana pasada celebrábamos la Resurrección. ¿Vivió Matusalén 969 años? ¿Hipérbole literaria o cómputo según el calendario linar? ¿Tuvo Lázaro de Betania una segunda muerte como obispo y mártir de Chipre? El hijo de la viuda de Naim, la niña de Jairo… Todos ellos sin duda alcanzaron vida eterna en el Padre a través de la vida recobrada del Hijo.

Sin meterme en vericuetos teológicos –que doctores hay–, Jesús, el único ser humano de la Historia ajusticiado doblemente por flagelo y por crucifixión, es también el primero en descorrer la roca de la muerte e inundarnos, literal y físicamente a muchos, de un nuevo amanecer.

Respecto al más acá, medicina y tecnología han venido alargándonos unos cuantos años. Para 2030 se calcula hacia 1500 aragoneses centenarios –¿con ayuda a la Dependencia y una jubilación digna?–. A día de hoy una tercera parte, si bien han superado el siglo Marcela Zorroza Iglesias (108 años), Alfonsa Sánchez (107), Francisco Lumbreras Cuartero (106), Piedad Loriente (106) y Milagros Pérez Matute (105).

“Para llegar a esta edad hay que comer bien. Farinetas, judías, migas…”, afirma convencida Bienvenida Andrés Trasobares, que cumplía 107 primaveras días antes de Pascua. Nacía en Nigüela (Zaragoza), casi a la par de la botadura del Titanic. Su última superviviente presencial, la británica Millvina Dean, que moría a los 97 otoños sin poder apenas costearse la residencia.

“He trabajado lo que nadie sabe. Noche y día. Y ni he estado un día en cama. Un resfriado…”. Los colegios Luis Vives y Rosa Arjó la recuerdan, también la casa de Pedro Ramón y Cajal –hermano de Santiago–, en la calle Costa, y la Barcelona de aquellos años. ¿Algún gen religa a Bienvenida con Andresa Guerrero Ortiz (111), Galo Leoz Ortín –discípulo del Nobel– (110), Francisco Núñez, el “abuelo de España” (113) y Nabi Tajima (117 agostos)?

“Todo el mundo me ha querido mucho”. Dos matrimonios, tres hijas, de las que la cuidan dos, un montón de nietos y bisnietos. “He venido para que tengan vida, y vida en abundancia” (Jn. 10, 10). ¿El secreto de una gran pasión?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 6 de abril de 2018).

Perdón

Perdón

Foto www.mujerhoy.com

“No había que perder ni un segundo. Sacó el hacha de debajo del abrigo, la levantó con las dos manos y, sin violencia, con un movimiento casi maquinal, la dejó caer sobre la cabeza de la vieja” (Fiódor Dostoievski, Crimen y castigo). La novela, de 1866, en la que Rodión Raskólnikov asesina a la usurera prestamista, se nos hace espeluznantemente actual.

Terrorismo yihadista, bebés en contenedores, niñas prostituidas y torturadas, sediciones y enfrentamientos fratricidas… Naiera, de 8 años, muere por descargas eléctricas el año pasado; una recién nacida se desangra por el cordón umbilical –imprudencia y agotamiento de su madre, menor–, y otro bebé es zarandeado por las manos paternas. Asfixiada con una gasa, circuncidado con cuchilla de afeitar, tres hermanos fallecen en un incendio en Torrecilla de Alcañiz, se tira con su sobrino desde un octavo piso… Armas de fuego, arrojado a un canal; hasta once niños fueron impunemente agredidos y matados en Aragón por sus progenitores o su familia más cercana.

Mari Luz Cortés, Diana Quer, las niñas de Alcáser, Fabio, de 2 años, primera víctima de ETA. Y el hacha vuelve a ser protagonista en las manos manchadas y premeditadamente asesinas de Ana Julia, la pareja del padre de Gabriel.

Fría, calculadora, alevosa, inhumana, macabra. Los adjetivos no llegan ni a las plantas de los pies de un ser camaleón, capaz de colocar una falsa prueba, dar palmadas y apretones de judas y llorar como un nauseabundo cocodrilo para aminorar su pena. Manipuladora, posesiva, egocéntrica, enferma.

Escribía un funcionario de la cárcel de Almería: “… llevaba muchas noches despertándome sobreexcitado con la cara del demonio, de la bruja de Gabriel”. La felicidad de nido de la abuela, el amor de la madre, contrastan con un mundo soez de rupturas y agujeros oscuros. “No hay consuelo ahora mismo, pero si esa mujer no le va a poder hacer daño a nadie más, Gabriel la ha ganado”. ¿Mejor definición de prisión permanente revisable? “Odia el delito y compadece al delincuente” (Concepción Arenal). Setenta veces siete. Ni una víctima más.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 30 de marzo de 2018).

¿Es relativo el tiempo?

¿Es relativo el tiempo?

Foto El Mundo

La vida humana es muy diversa en duración e intensidad. ¿Jubilarnos antes? ¿Suficiente pensión cuando lleguemos a ancianitos? No sé si a los genios les preocupan cosas similares. Mientras tantos enfermos de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) fallecen a los tres años, Stephen Hawking ha sobrevivido más de cincuenta.

¿Ilusión por vivir? ¿Experimentos negados al común de los mortales sufragados por una solvencia económica fuera de lo común? Nacido en Oxford en 1942, en una familia de inquietudes científicas, el célebre físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador, que impartiría Matemáticas durante treinta años en Cambridge –en la misma cátedra de Isaac Newton–, logró desentrañar el misterioso amor de dos mujeres, Jane y Elena, y sus tres hijos, Robert, Lucy y Tim.

¿Existieron agujeros negros en su vida? Por supuesto, y no tanto físicos como emocionales, como relata la película “La teoría del todo”, basada en el libro de su primera esposa. También los exploraba para sacarles luz. Si una partícula crea una antipartícula, o viceversa, ¿llegarán a encontrarse los opuestos en un punto del cosmos? ¿Desde qué instante exacto se nos dio cada instante para amar o morir?

Breve historia del tiempo, El universo en una cáscara de nuez, El gran diseño… “La inteligencia es la habilidad para adaptarse a los cambios”. Imaginamos a Stephen asumiendo los cambios en su vida: los primeros espasmos de la enfermedad, su doctorado en Física Teórica y Cosmología, una larga docencia, la traqueotomía, su progresiva inmovilidad… Su mente y su sofisticada silla no conocían límites.

Enamorado de la mecánica cuántica y la relatividad, jamás sería un narcisista –no le gustaban los espejos–. Negada la existencia de un cielo protector, de Dios y de los propios agujeros negros, la mayor amenaza son los extraterrestres y el género humano. “Cada uno de nosotros existe durante un tiempo muy breve, y en dicho intervalo tan sólo explora una parte diminuta del conjunto del universo”. ¿Se encontrará con Einstein y Galileo al otro lado de la ecuación de Py?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 23 de marzo de 2018).