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La lampara encendida

Sexualidad y discapacidad

Sexualidad y discapacidad

Foto José Manuel Zabalza

Sexualidad y discapacidad

Un largo camino en el disfrute del placer

Hay una primera fase de negación, el “yo no puedo”. El entorno no apoya demasiado. Para contrarrestar, últimamente discapacidad y sexualidad parece un tándem obligatorio. Todos somos iguales, todos podemos todo, todo está permitido. A los niños y niñas hay que enseñarles desde bien pequeños. Aunque el pleno disfrute solo llega con la naturalidad a flor de piel, un mutuo proceso nada fácil de aceptación y madurez.

María Pilar Martínez Barca

Del tabú a la negación

“La sexualidad es un aspecto central en nuestras vidas. Es un hecho que nos iguala porque todos somos seres sexuados por naturaleza. (…) Sin embargo, tendemos a pensar que hay personas con determinadas características que no tienen ese deseo. Hablamos, sobre todo, de las personas con discapacidad”. Según Anabel Chacón,  Educadora Social especializada en Tratamiento Educativo de la Diversidad, “La sexualidad se vive con menos información, menos desarrollo social, menos intimidad, más sobreprotección y más mitos”.

Recuerdo décadas atrás, cuando los sentaditos éramos inválidos, minusválidos, subnormales. ¿Quién me dijo que iba a tener la regla? Nadie me informó sobre la preparación del útero y la ovulación, la relación chico chica, la posibilidad de concebir. “Tú no puedes”. “No digas a nadie que estás enamorada, se te van a reír”. Solo después, en el aula colectiva de la asociación Auxilia, con siete alumnos en silla de ruedas, nos lo explicaron todo como lo más natural del mundo.

Íbamos de colonias, luego vacaciones, y siempre había una parejita espontánea. El resto del grupo la observábamos, espiábamos casi cada uno de sus gestos. ¿Curiosidad, admiración, envidia? Mucho ha llovido desde entonces.

Aun con todo, “continúa habiendo una mirada prejuiciosa desde una parte de la sociedad que no conoce de cerca la realidad de estas personas”. Considerar a las personas con diversidad funcional como asexuadas, la idea de que una educación afectivo-sexual se va a despertar su lado inocente y salvaje, el temor a conductas desajustadas o limitar la sexualidad al coito, en lugar de incluir el conjunto del cuerpo y de la persona, son algunos de los mitos.

Porque todos follamos

Traigo a colación a Telmo Irureta, Premio Goya al Mejor Actor Revelación 2022 por “La consagración de la primavera” –homenaje a la obra musical de Igor Stravinski?--, que desataba la polémica en torno a la sexualidad de los grandes dependientes: “Nosotros también existimos y nosotros también follamos. Brindemos hoy por un cine más inclusivo y con cuerpos de todo tipo”. El film narra la relación entre Laura, estudiante de Químicas que acaba de llegar a Madrid, y David, joven con parálisis cerebral.

Antonio Centeno, de la Oficina de Vida Independiente de Barcelona, insiste en la dignidad del cuerpo: “Tiene mucho que ver con la percepción social. No somos niños o ángeles. Ahí es donde surgió la idea de que la sexualidad es un buen campo para intentar romper el círculo. (…) Cuando se te reconoce como ser sexual, ya no se te piensa en términos de supervivencia, sino en términos de vida, de ciudadanía, de participación, de relación con los demás; eso es la sexualidad”.

Películas como “Las sesiones”, basada en la historia real de Mark O’Brian, escritor y periodista, o “Nacional 7”, y algunos documentales, han aportado mucho en este sentido. Ahí entraría el concepto de asistencia sexual, para personas con diversidad funcional o grandes dependientes. “Asistente sexual es aquella persona que te permite acceder al derecho a tu propio cuerpo, o un apoyo antes o después de la relación de pareja. Cuando tú no puedes por ti mismo, alguien debe ayudarte” (Antonio Centeno). Queda mucho que debatir.

Hacia la normalidad

He pasado por todas las etapas. De la apertura y espontaneidad infantil a la timidez adolescente; de la casi prohibición de los más íntimos a la negación, o la auto inculpación incluso. ¿Bicho raro? ¿Cómo aceptar un cuerpo diferente? ¿Es pecado enamorarte?

Enamorada del amor. Cuando padeces hambre, simples manchas de tinta semejan chuletas exquisitas; ante la soledad los sentimientos se confunden. Solo cuando te aceptas, los demás te ven bella y se fijan en ti. Y ya van más de dos décadas de relación estable, normal, satisfactoria. ¡Quién nos lo hubiera dicho! Hay tiempo para todo: amor, sexualidad, cine, paseos, compartir en familia, lágrimas y alegrías, despedidas y recibimientos. “Te deseo, amor mío, igual que se desea / la luz en la mañana, / el aire para el pájaro, o el descanso en la noche. / Te deseo, indefensa, como desea el niño / la piel cálida y tersa de la madre, / la leche de su luna, una caricia” (La manzana o el vértigo).

Dicho lo cual, si la pareja necesita de apoyo en su relación íntima, bienvenido. Todo sea por la vida en plenitud.

SUMARIOS

“Considerar a las personas con diversidad funcional como asexuadas, es uno de los mitos”

“Cuando se te reconoce como ser sexual, ya no se te piensa en términos de supervivencia, sino en términos de vida”

“Hay tiempo para todo: amor, sexualidad, cine, paseos, compartir en familia, lágrimas y alegrías, despedidas y recibimientos”

(Humanizar, Nº 194 -Madrid, mayo-junio 2024-)

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