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La lampara encendida

La columna dominical

Pinchazos

Pinchazos

Foto V. M. / Heraldo

Pinchazo, “acción y efecto de pinchar”. Pinchar: “Clavar algo punzante en alguien o algo”. O también: “Poner una inyección a alguien” (Diccionario de la lengua española). Para quienes siempre sufrimos tripanofobia, pavor o temor excesivo a las agujas, nunca dejó de ser una incomodidad exacerbada. Ahora ha cobrado una connotación dramáticamente diferente.

Se ha dado en Gran Bretaña y Francia, y entre nosotros van más de 60 denuncias. Por si la violencia de género no fuera suficiente, o controlar a la novieta por el móvil, el whatsapp o las redes sociales, esta moda reciente de pinchar a las jóvenes que asisten a la disco, un concierto o evento lúdico de masas carece de toda congruencia. “Enojar, zaherir a alguien”.

¿Qué hay detrás de estas agresiones? Moda, broma pesada, deseo de meterse con las chicas, de mantenerlas a raya y a distancia… “Mi amiga me dijo que le habían pinchado, nos volvimos rápidamente y vimos a un chico que salía con una jeringuilla”. No cabe siquiera el estupor. “Dicho de una parte del cuerpo: Producir un dolor agudo semejante a un pinchazo”. Solo que no es semejanza, alucinación ni paranoia; sino drásticamente real.

Puede ir de los mareos a la pérdida de la voluntad y la conciencia. De la inoculación de éxtasis y otras drogas líquidas, a la transmisión, por jeringas infectadas, de VIH o hepatitis. Antaño se pinchaban discos, “poner un disco en un equipo reproductor de sonido”. Últimamente los teléfonos, “intervenir una línea o una comunicación telefónica”. Vamos de mal en peor.

Pincharse es también “inyectarse droga”. Los médicos y expertos ven muy difícil que con un mete y saca de aguja se inyecte realmente una sustancia de sumisión química o alucinógena, para lo que se necesitan unos minutos y el asentimiento de la víctima (sin perder la forma pronominal).

Los nuevos pinchazos connotan amenazas y efectos más oscuros, como un coche que ha de cambiar de pronto de sentido. “Dicho de una rueda neumática y, por extensión, del vehículo o de sus ocupantes: Tener un pinchazo”. O hundimiento de personas, empresas y futuros en común. “Dicho de un proyecto o empresa, o de una persona o equipo: Fracasar en el desempeño de su función o actividad”.

Y aquí todos somos responsables.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribina", domingo 14 de agosto de 2022).

Olena

Olena

Foto Annie Leibovitz / www.vogue.es

Mujer de nuestro tiempo, arquitecta, guionista de cine y televisión, comprometida con las personas con diversidad funcional. “Han sido los meses más horribles de mi vida, y de las vidas de todos los ucranianos”.

Así declaraba Olena Zelenska, esposa del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en controvertida entrevista a la revista Vogue. “Francamente, no creo que nadie sea consciente de cómo lo hemos manejado emocionalmente. Anhelamos la victoria. No tenemos ninguna duda de que venceremos. Y esto es lo que nos hace seguir adelante”, continúa.

Olena Kiyashko nació en Kryvyi Rih, ciudad centro ucrania, en 1978. Coincidiría en la escuela con su esposo, aunque no sería hasta sus estudios en la Facultad de Ingeniería Civil –ella Arquitectura, él Derecho– cuando se trataran personalmente. Ocho años de noviazgo dan para mucho. “Por supuesto que es la persona a quien amo. Pero también es mi gran amiga. Olena es en realidad mi mejor amiga”, afirma Volodímir. Le sedujeron sus ojos, su boca y su inteligencia.

Crecieron en las postrimerías de la Unión Soviética y al ritmo de The Beatles, en sus planes no entraba la política, sí la comedia. Primero sería una productora, Kvartal 95, después la serie televisiva “Servidor del pueblo”, en la que Zelenzki se preconizaba presidente, como finalmente sucedió. El destino cercano iba a ser un drama universal.

Las campanas de Santa Sofía de Kiev lloran por cada niño muerto. Volodimir, por sus hijos: “Sufre mucho. Y mis hijos también, porque no pueden verse”. ¿Amoral posar a la última moda europeo ucraniana, mientras se lanzan bombas día y noche?

Nueve millones de expatriados, madres que huyen con sus niños todavía vivos, miles de civiles muerto; ciudades, casas, colegios para siempre derruidos. Ya no es necesario llevar aliento a las escuelas. Hoy Olena se centra en poner audioguías en países que acogen a refugiados; en pequeños con necesidades especiales, o en la salud mental de Ucrania de aquí a un futuro próximo. Se trata de salvar Occidente.

“…pido armas, no armas que se vayan a utilizar para librar una guerra en tierra ajena, sino para proteger el propio hogar y el derecho a despertarse vivo en ese hogar”. Olena y Volodimir representan el antídoto a un Putin solitario; o a Hitler y Eva Braun. Que 1984, del novelista George Orwell, no vuelva a encarnarse entre nosotros.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 7 de agosto de 2022).

Mar y trigo

Mar y trigo

La playa Pita (Soria). Foto Jesús Alba Enatarriaga

Monte Igeldo, isla de Santa Clara, Pico del Loro, Monte Urgull… Llegamos a San Sebastián con 39 grados, aunque la galerna nos salvó. Nos gusta contemplar desde la playa de Ondarreta el mar interminable y sus veleros, los montecitos verdes, la casa de Chillida y un poco más allá el mágico Peine de los Vientos. Al otro lado, La Concha, el Antiguo, el puerto en el extremo de la bahía… La vista es aún más bella si cabe desde la Villa San Martín, antiguo restaurante de la tía Milagros –Milagros Enatarriaga–, junto al Funicular, que a tantos célebres albergó. De San Telmo a Miramar, la ciudad nos cautiva.

Cruzamos hacia Navarra, el azul inabarcable en cada rincón de la memoria. Todavía, unos entrañables “txokos” guipuzcoanos: Izaskun o la ermita de Aldaba, con el Txindoki al fondo. Y un poco más allá, Estella y Puente la Reina, Nuestra Señora de Eunate y su hermoso románico o el monasterio de Irache, con sus dos claustros y su “fuente” del vino –la acepción no se recoge por la RAE–, para calmar la sed del peregrino. Belleza tristemente oscurecida por tantos montes chamuscados.

No llegamos a Burgos, pero Castilla, sus mieses, ya rastrojos, y sus castillos, están todos resecos, a punto de prender. La provincia de Soria, cereales, judías, pinares, álamos machadianos y cada vez más frecuentes los girasoles. La capital, con Gerardo Diego junto al Casino bajo 45 grados; Almazán, lugar de residencia de Tirso de Molina y don Enrique Moliner, médico rural y padre de María Moliner; la ermita de San Baudelio, Barca y su museo etnográfico, o Velamazán, cuna de mis abuelos y mis padres.

Si algún día me pierdo, buscadme en El Burgo de Osma, la ciudad celtíbera, la Uxama visigoda, romana y después cristianizada, mezcolanza y cruce de culturas que se muestran en su concatedral. Soportales y casas solariegas, el Ayuntamiento y la plaza Mayor, el paseo nocturno junto a las murallas iluminadas, que no conocen restricciones, y la Universidad renacentista de Santa Catalina –Filosofía, Medicina, Derecho y Teología–, hoy nuestro hotel.

Productos gastronómicos de siempre, mantequilla, torreznos, paciencias, yemas y el nuevo chocorrezno, de diferentes sabores. De regreso, en la linde de Ateca con Alhama, infinitas extensiones calcinadas. Mar y trigo, trigo y cielo. Europa y la bandera ucraniana están que arden. El futuro aún nos pertenece.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 31 de julio de 2022).

Buena cosecha

Buena cosecha

Foto Reuters - www.publico.es

Desde niña, estoy habituada a las grandes extensiones amarillas de los campos de Castilla machadianos, de la Soria de mis padres y abuelos. Dorado para el trigo, un poco más tostada la cebada, despintada la avena. Allí, que se cosechaba algo más tarde, dicen que con un año me subieron al trillo con la tía María, por apartar el grano de la parva. Todavía muy chica, donde ahora vivimos en Zaragoza se plantaban campos de maíz, con el que el tío Fermín y el primo Isidoro me hacían chiflos o silbatos.

Lo de los girasoles en el pueblo fue algo después, con el tallo girando siempre hacia la luz. La hoz y las antiguas segadoras se fueron sustituyendo por máquinas más modernas y sinfines, para subir el grano a la cámara. Lo de las cosechadoras es ya de penúltima generación, y lo de los tractores con GPS ni te cuento.

No siempre fue así. Cuentan que hubo una guerra y una dura posquerra, que el Somatén requisaba hasta la harina, y en casa del abuelo tenían un molinillo de estraperlo. “Si el grano de trigo no muere no dará fruto”. Duras metáforas para una gente ruda y trabajada, como la misma tierra y el adobe. Esperando del cielo, cuando nadie aseguraba la cosecha ni podía elegirse el número de hijos.

Y, sin embargo, se daba una continuidad casi sagrada generación tras generación. Desde antes de la Edad Media, Numancia la sacrificada o los judíos. La cultura mediterránea se basó siempre en los cereales y el olivo. Algo ancestral, como los propios ritos de la vida y la muerte.

Vivimos sin duda un tiempo de revoluciones, de la digital a la alimenticia. Tan pronto se nos habla de conquistar el espacio o los exoplanetas, o una proteína que pudiera hacernos casi inmortales, como un virus paraliza el universo. Ora el cambio climático, ora volcanes, ora una guerra en el centro de nuestra civilización.

Nos hemos quedado sin granero. Sin trigo, sin maíz –el pariente rico en época de escasez–, sin aceite. Ni España ni Europa son lo que fueron, y el pan nuestro de cada día se ha convertido en un hecho político, un arma más de guerra y amenaza.

Ucrania versus Rusia, la ONU frente a Turquía. Y la luz y la cesta de la compra, la leche y los productos básicos por las nubes. El sorgo ya no es solo forraje para los animales ni fermento de bebidas alcohólicas, que sustituye al trigo. A falta de pan buenas son tortas. ¿Cuál va a ser la siguiente?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 24 de julio de 2022).

Que la nieve ardía

Que la nieve ardía

Foto @AT_Brif

Nonaspe, Castejón de Tornos, Mequinenza, Sierra de la Culebra en Zamora… Los incendios de todavía finales  de primavera se sosegaron de momento. Pero la catástrofe quedó en la memoria de Castilla-León, Aragón, Navarra, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía. Igual que en la mirada canosa y con arrugas de los ancianos de Burbáguena.

Ayuntamiento y vecinos de Laspaúles en Huesca prefieren no hacer fuego a las afueras del pueblo este año. Aunque otras veces es el viento el que destroza las calles de Alcañiz, el granizo bolitas de ping-pong el que arrasa los melocotones de Calanda, o la tormenta quien suspende a Rozalén en las Fiestas del Ángel de Teruel. ¿Descuido? ¿Provocación intencionada? ¿Desastre natural?

No perdamos de vista el calentamiento global de la tierra y su atmósfera, que, aunque más preocupante día a día, venimos arrastrando según diversos autores desde hace dos siglos. Las causas, las emisiones de gases de efecto invernadero, que caldean y recalientan nuestra casa común mucho más que en cualquier otro momento de la Historia. Consecuencias, un aumento de temperaturas cada vez más rápido y  destructivo, el daño irreversible de los seres humanos y otras especies, la pérdida de los polos y mucha vida submarina, el más drástico cambio en nuestra forma de vivir.

Y no es jugar con fuego, o dejar encendido un cigarrillo. Si queremos que los hijos de nuestros pequeños disfruten haciendo volar una cometa, visitando una granja, subiendo una montaña o columpiándose en el parque, habremos de dejarles en herencia actitudes más sanas, inteligentes y sostenibles.

¿Seguir tirando mascarillas en plena calle? ¿Qué hacemos con los plásticos? ¿De verdad la bici y el transporte público antes que nuestro coche? Y una piensa que el próximo invierno, y no solo por la guerra, habremos de bajar unos grados la calefacción.

Si no, corremos el riesgo que la jota de origen navarrico se quede solo en su primera parte: “Soñé que la nieve ardía. / Soñé que el fuego se helaba. / Soñé que la nieve ardía, / soñé cosas imposibles. / Soñé… soñé, que tú me querías”. Paradójica antítesis que lleva a la distopía, y no a la consecución de un mundo, personal y colectivamente, más feliz. ¿Seremos capaces de reciclar nuestro comportamiento?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 10 de julio de 2022).

Tiempos históricos

Tiempos históricos

Foto Chema Moya / EFE

Puede que en los años 80 no tuviésemos perspectiva. Los jóvenes universitarios, y no tan jóvenes, íbamos contra todo aquello que oliera a armas o energía nuclear, era lo progre del momento. El referéndum de entrada de España en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), en marzo del 86, venía fraguándose desde que mi promoción iniciamos la carrera, y aun antes. Ser inteligentes y comprometidos parece estar reñido con ciertas instituciones, en según qué momentos de la historia.

No era así en el 49, tras la Segunda Guerra Mundial y en plena Guerra Fría, cuando lo que importaba era salvar el pellejo y protegerse unos a otros mutuamente. Diversos avatares, a nivel europeo y mundial, fueron haciendo de vaivén y a veces de tsunami en las conciencias individuales y colectivas. Los atentados del 11-S a las Torres Gemelas fueron sin duda un punto de inflexión. Ahora estamos bajo un prisma totalmente diferente.

Tampoco hoy tenemos suficiente perspectiva todavía para asegurar, con la mano en el fuego, que la OTAN fue el último detonante de la barbarie Putin; que la amenaza del ingreso de Ucrania fue lo que desequilibró, definitivamente, a quien se soñaba zar. Pero bien que la montó y viró el rumbo de la Historia. Los jóvenes ucranianos sí apuestan, contra viento y marea, por la inclusión en la Alianza.

Y ahora, ante el inesperado ataque de misiles, la escabrosa subida de luz, la ausencia de cereales y de aceite, vemos con buenos ojos a Finlandia, Suecia y otros países prójimos. ¿Nos sentimos más solidarios y humanos ante el síndrome de la inseguridad?

Sin embargo, la amenaza migrante, la pérdida posible de los últimos bastiones –llámense por ejemplo Ceuta y Melilla–, podrían convertirnos en auténticos lobos en menos de lo que canta un gallo. Acá y allá sigue imperando la ley del “Sálvese quien pueda”.

Sea como fuere, supone un orgullo y un honor haberse constituido como sede, ofrecer lo mejor de nuestra gastronomía y nuestro arte, mostrarnos poderosos y defender un “Concepto Estratégico de Madrid”. Sentirnos anfitriones y ombligo del mundo por tres días. ¿Algo más poderoso que la seguridad?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 3 de julio de 2022).

Ildefonso-Manuel Gil

Ildefonso-Manuel Gil

Foto https://xordica.com

“Un écrivain de la République espagnole. C’est ainsi qu’Ildefonso-Manuel Gil amait se définir. Ses debouuts se placent en tant que poète dans une époque pleine d’espoir, de foi et d’enthousiasme vital, politique et culturel”. Esta semana se presentaban los dos tomos de Mémoires del patriarca de las letras aragonesas, Un petit cheval en carton (1915-1925) y Vivants, morts et autres apparitions (1926-2000), a cargo de las Prensas de la Universidad de Pau et Pays de l’Adour y dentro del Proyecto Transfronterizo Aquitaine / Aragon.

En el primer volumen, Un caballito de cartón, los primeros juguetes, las travesuras infantiles, Paniza, los Escolapios, Teatro Cervantes, los amigos de infancia y adolescencia… y aquel piano cerrado para siempre con la muerte de Victoria, la idolatrada hermana: “… ahora vuelvo a ser aquel niño asustado, / aquel adolescente que descubrió la segura presencia de la muerte” (edición de Xórdica, 1996).

Carlos Forcadell, actual director de la Institución "Fernando el Católico", Dolores Thion-Soriano Mollá y María Antonia Martín Zorraquino, responsable y coordinadora de la traducción, las profesoras Oliwia Baginska y Audrey Berniard, y Vicky Gil Carasol, hija de Ildefonso, glosaron asimismo la estancia en Madrid, las tertulias y revistas literarias, las relaciones con Jarnés, Gullón, Alberti, Sánchez Mejías o García Lorca, una Guerra Civil, la cárcel en Teruel, los primeros libros, el exilo voluntario y su profesorado en New Jersey –tras diez años en la Universidad de Zaragoza–, la dedicación a la familia, el retorno.

“En la vida, vuelvo a decir que la vejez puede ser también hermosa” (Vivos, muertos y otras apariciones, Xórdica, 2000). Amigo de sus amigos, desde el Niké a personalidades de la cultura internacional, el autor de La moneda en el suelo o Poemaciones, ha inspirado a su vez L’espagnol de spécialité en Première et Terminale (Orbis Tertius, 2020), un atractivo corpus didáctico para alumnos franceses de Bachillerato.

Director de la Institución “Fernando el Católico”, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y correspondiente de la RAE, Medalla de Oro de Zaragoza, Medalla de Santa Isabel de Portugal, Aragonés de Honor, Medalla de Honor de la Institución. Nunca olvidaré su prólogo a Flor de agua, su buen consejo y cercanía. Memoria para ser más humanos, como Ildefonso-Manuel Gil.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 26 de junio de 2022).

Cincuenta de mayo

Cincuenta de mayo

Foto Jaime Villanueva / www.elpais.com

Por mucho que lo diga la sabiduría popular: “Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”, estos últimos años parece no cumplirse. ¡Menuda semanita! Y predicen un verano bastante cálido, rozando con lo tórrido. Abundante agua, no salir a la calle a pleno sol, bajar las persianas durante el día –ese invento tan nuestro–, refrescar la casa al atardecer, pasar horas en la piscina o a la sombra de un libro…

¿La mayor ola de calor en los últimos veinte años? ¿Desde 1982? No tenemos certeza, pero sí recuerdo. Aquellos veranos en la playa de la Malvarrosa, en Valencia, con mi madre y mi tía, tostándonos la piel y el interior. Y el estribillo pegadizo aliviando la sed: “Eva maría se fue buscando el sol en la playa. / Con su maleta de piel, y su biquini de rayas”.

La canción del verano y el calor que nos abruma, lo mismo que el amor y el desamor, se han venido repitiendo desde entonces, principios de los 70. Y recuerdo otro verano en Zaragoza, cuando nos visitaron unos amigos de mis padres y sus niños, que me rompieron sin querer las figuritas de cartón de Los músicos de Bremen, el cuento de los hermanos Grimm. ¡Cómo sudábamos!

“Podéis decir a gritos que es la capital de Europa. / Podéis ganar la Liga (podéis ganar la Copa). / Pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya! / Aquí no hay playa”. Finales ya de los 80, finalizada mi carrera, a años luz interiormente de la Selectividad aquel agobiante mes de junio. ¡Pero qué agobio!

De “Tractor amarillo”, a la “Macarena” o las “Aserejé”, en los años 90 seguía haciendo calor. Y me acuerdo de Málaga y Jaén, o aquella sobremesa insoportable en Córdoba, donde hubimos de subirnos deprisa al autobús de Disminuidos Físicos de Aragón rumbo al albergue, el termómetro llegaba a los 52 grados centígrados. ¡Madre mía! “Mira lo que se avecina a la vuelta de la esquina. / Viene Diego rumbeando. / Con la luna en las pupilas y su traje agua marina / van restos de contrabando”.

¿El cambio climático? ¿El anticiclón Álex junto al aire cálido proveniente de África? ¿Un meteorito o incluso los efectos de la explosión de algún exoplaneta? “Despacito, / quiero desnudarte a besos despacito, / firmo en las paredes de tu laberinto  / y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito”. Estamos más fresquitos en Huesca, destino de nuestros últimos veranos. Siempre que no salte la amenaza nuclear ni una nueva pandemia.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 19 de junio de 2022).

Libros de ida y vuelta

Libros de ida y vuelta

Foto Heraldo

Han estado casi todos. Prames. Prensas de la Universidad de Zaragoza, Pregunta Ediciones, Apila, Malavida, Libros del Inombrable, Xórdica, Libros del Gato Negro, Pirineo, Olifante, Onagro, La Fagua del Trovador, Edelvives… Una Feria del Libro en la que han alternado el calor anticipado, alguna tormenta aislada y un viento suave. Librería París, Central, Albareda, FNAC, El Corte Inglés, Casa del Libro; y junto a las casetas del Gobierno de Aragón o del Ayuntamiento, la del Ministerio de Defensa.

Cincuenta expositores y nueve días no son nada si miramos a la Feria de Madrid. ¿Y por qué compararnos con el vecino? Cada uno con sus cadaunadas tenemos nuestra propia riqueza. Ahí es nada, en el Parque Labordeta, sin mascarillas, sin tener que pasar los túneles anti covid y alambradas del año pasado. Encontrarte con firmas como Ana Alcolea, Magdalena Lasala, José Luis Corral, Miguel Mena, Irene Vallejo, David Guirao… Saludar a los amigos, autores, editores y libreros, algunos ya de décadas. Entablar nuevas relaciones.

Presentaciones, encuentros y lecturas, actividades infantiles, conciertos, talleres, fallos literarios… Todos los géneros inventados, inquietudes y anhelos desde que el mundo es mundo. No podía faltar la poesía en mi carrito de la compra: El buen instante, de Emilio Pedro Gómez –“Veo en lo alto / minúsculas personas. / Una era yo”–; Palabras rotas de José Antonio Conde, o Los niños no ven féretros, del jovencísimo Omar Fonollosa –Premio de Poesía Hiperión--.

Ni iban a estar ausentes la novela rural de Elena Laseca, El pulso de mi sangre; la última aportación de Fernando Arrabal a Golpe de Dados, o Viaje a Estocolmo de Raúl Herrero. ¿De qué está hecho el universo? Anna Parisi en La historia de la ciencia contada a los niños tiene la respuesta.

“El mundo está paralizado, y la humanidad, en cuarentena. Es una extraña simetría que yo naciera en una pandemia y me vaya a morir en otra. Vi en televisión que las calles de las ciudades están vacías, hay eco entre los rascacielos de Nueva York y mariposas entre los monumentos de París” (Violeta, Isabel Allende).

Todo casi perfecto, renovadamente luminoso. Excepto la accesibilidad. Lo estrecho de la entrada a las casetas, o el emblemático Quiosco de la Música han hecho de la Feria, para autores como Salvador Berlanga o servidora, una yincana imposible. Por lo demás, espléndida.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 12 de junio de 2022).

Fútbol y humanidad

Fútbol y humanidad

Foto Heraldo

Mis rudimentos futbolísticos no superan el interés por España en la Champions, la Liga de las Naciones o el deseo de que el Real Zaragoza remonte de una vez. Mi curiosidad por los Magníficos –la hija de uno de aquellos grandes fue monitora de Auxilia en nuestros años de integración–; o un poema de Manuel Pinillos cantando a la Romareda. Solo una vez fui al estadio cuando estaba en Primera. Me lo pasé bien, sin más.

Jugador en Elche, Almansa, Alicante, Melilla o Torrevieja. Entrenador del Cartagena, Alcoyano, Salamanca, Albacete y otra decena de equipos. “Una vez finalizada la temporada, ha llegado el momento de decir adiós. Que más que un adiós quiero que sea un hasta luego, porque jamás voy a renunciar a esta tierra ni a todos vosotros” (escribía JIM en su carta a los medios).

Juan Ignacio Martínez llegaba al Zaragoza en diciembre de 2020, en plena pandemia y una situación como equipo desastrosa, con dos entrenadores incapaces de continuar. Una primera victoria al Torrelavega prometía. “En varias ocasiones me he disculpado por no haber sabido guiar esta nave a buen puerto; que es mi verdadera pena. Porque el Real Zaragoza lo merece por su historia y por su afición”.

Fueron 71 partidos, distribuidos casi a partes iguales entre triunfos, empares y derrotas. No subir, no bajar, mantenerse contra marea y viento. Su verdadero reto en esta lucha.

Profesional, volcado a sus jugadores, apasionado. “Este tiempo va a ser muy difícil de superar en lo profesional, e imposible en lo personal. Conservaré por siempre el recuerdo cariñoso de todos cuantos trabajan en ese club, (…) Y guardaré en un hueco de mi corazón, el amor a nuestra Virgen del Pilar, que siempre me ha arropado”.

Algo ha cambiado y cambia, sin marcha atrás. Un equipo que sigue superándose, un estadio donde juegan los youtubers, un club de fútbol en manos extranjeras. ¿El final de una era conocida?

El pasado domingo venía a la parroquia Juan Ignacio, a dar su testimonio de personaje público, ser humano y creyente. Alicantino, de familia humilde –cinco hermanos–, que trabajó siempre desde abajo. Su estrategia de juego, agarrarse a la fe. Una Iglesia de todos, un deporte inclusivo. Estamos en proceso de esperanza. Subiremos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 5 de junio de 2022).

Juan Carlos

Juan Carlos

Foto www.cervantesvirtual.com

¿Viaje de placer, capricho, añoranza? “Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha trasladado esta tarde a la Casa de Su Majestad el Rey su deseo de que haga pública su decisión de desplazarse a España a partir de mañana día 19 hasta el próximo lunes día 23 de mayo”, rezaba el comunicado oficial.

Nacido en el exilio en 1938, la carrera de nuestro Rey emérito sería siempre una carrera de obstáculos y de fondo. Lausana, Lisboa, progresivo acercamiento a Madrid. Estudios de Bachillerato y en las Academias Militares de Tierra, Mar y Aire, educación y templanza frente a los otros pretendientes, Principado de España, nombramiento real.

Quienes peinamos las primeras canas recordamos su juramento y proclamación en el Congreso, la Transición, la Constitución del 78, el proceso democrático de apertura a todos los partidos, el golpe de Estado de Tejero, la conquista de la paz. Entrañables escenas navideñas, su popularidad entre los españoles…

Después, la cosa se torció. ¿Cuánto cuesta su vida en Abu Dabi? ¿Y sus visitas a España? ¿Cuánto pagaría Patrimonio Nacional por sus amantes, yates y palacios? ¿Ocultó datos a Hacienda? ¿Por qué tantos millones de Arabia Saudí? ¿Comisiones por la adjudicación del AVE a La Meca? ¿Armas a países árabes? ¿Cuánto dinero en paraísos fiscales?

“Don Juan Carlos tiene previsto permanecer durante esas fechas en la localidad gallega de Sanxenxo, y el lunes 23 viajar a Madrid, para estar con Su Majestad el Rey, con Su Majestad la Reina Doña Sofía y demás miembros de su familia en el Palacio de La Zarzuela”.

Lo hemos visto feliz, junto a su hija Elena y su anfitrión, participando en las regatas, con su nieto Pablo, ilusionado de volver a ver a la familia. Y también mayor y limitado.

No soy ni juez ni parte, no ostento autoridad de juzgar ni absolver. Solo quiero traer una fotografía que se hizo viral cuando empezamos aquello del Foro de Vida Independiente y las personas con diversidad funcional. Adolfo Suárez y el rey Juan Carlos, lo dos de espaldas. Adolfo preguntaba: “¿Y tú quién eres?”. Juan Carlos respondía: “Yo soy tu amigo”.

De mayores seremos quienes siempre hemos sido, con virtudes y errores, muchos errores. ¿Quién nos disculpará?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", miércoles 1 de junio de 2022).

Eurovalores

Eurovalores

Foto fotograma del videoclip

No sé si fue sorpresa o nos tocó a todos el corazón. El pegadizo rap “Stefanie”, interpretado por la Kalush Orchestra ucraniana, resultaba vencedor de Eurovisión por un abrumador voto del público: “Stephanie, mamá, mamá Stephanie, / el campo florece y se vuelve gris”. Reino Unido gana con “Space Man”, la visión de un astronauta de la tierra, y Chanel ganó el cobre para España con su espléndida y emotiva puesta en escena de “SloMo”.

Raphael, Massiel, Salomé, Julio Iglesias, Karina, Betty Missiego, Azúcar Moreno, Sergio Dalma, Serafín Zubiri… y en el nuevo milenio David Civera o Rosa López. La edición de 2022, tras una devastadora pandemia, en un mundo convulso y regresivo y una Europa, ha sido algo más que lucha el triunfo, pasiones desatadas y vítores de  fans.

La ruptura amorosa de Cornelia Jakobs (Suecia); el mantra espiritual de la canción serbia –Mens infirma in corpore sano. / Animus tristis in corpore sano. / Mens desperata in corpore sano–; los “escalofríos” de la italiana; el intérprete con síndrome de Asperger y homosexual; la ternura encarnada en Rumanía… Ha pasado la moda de la estética por la estética, los frikis de penúltima generación, los efectos especiales vacuos. Algo nos ha cambiado muy adentro.

La expulsión de Rusia del festival, la media docena de países desconectados de la votación por irregularidades en la fase previa, hablan por mil imágenes. Las rabietas de Putin, soltando fósforo blanco sobre más civiles, masacrando inmisericordemente Kiev, disponiendo a su antojo de los prisioneros de la acería de Azovstal, expulsando a diplomáticos españoles y europeos, dan buen testimonio de la más peligrosa esquizofrenia de quien quiere erigirse en zar del cosmos.

Cortar puentes, amenazar a los inminentes miembros de la OTAN, sembrar de miseria y cadáveres el cosmos. Una madre militar trasladando a una niña a lugar seguro, el vídeo que la orquesta Kalush ha grabado en Bucha, Irpin, Borodyanka, Kostomel y otras ciudades bestialmente devastadas. El himno de la guerra.

“La sociedad rusa solo despertará si hay una derrota militar” (Maxim Ósipov, escritor ruso exiliado en Alemania). Pensábamos que la música amansaba a las fieras. No a un psicópata.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 22 de mayo de 2022).

Sinónimos

Sinónimos

Foto Chema Moya, EFE / Heraldo

Victoria: “Superioridad o ventaja que se consigue del contrario, en disputa o lid” (Diccionario de la lengua española). Comenzábamos la semana celebrando el Día de la Victoria. Para Europa y Ucrania, contra el nazismo o nacionalsocialismo: “Movimiento político y social del Tercer Reich alemán, de carácter totalitario, pangermanista y racista”. Para la Rusia de Putin en pro de la desnazificación, vocablo no recogido aún por la Fundéu. No veo sinonimia en los conceptos.

En los días siguientes se producía un auténtico combate de sinónimos a nivel nacional, a consecuencia del relevo de la directora del CNI –“Acción de relevar o cambiar la guardia”–.

Y ahí comienzan los mil y un vericuetos léxicos. Porque se habla de sustitución: “Acción y efecto de sustituir. Nombramiento de heredero o legatario que se hace en reemplazo de otro nombramiento de la misma índole”. Mi no entender. Hay fallos y errores en los sistemas informáticos o telefónicos: “Decisión tomada por persona competente sobre cualquier asunto dudoso o disputado”. Y cambios o “permutas” en el funcionariado y los puestos de responsabilidad. Pero a su vez “no ha cambiado nada”, ya que se trata de “3.000 hombres y mujeres responsables, trabadores, profesionales, generosos”.

No es destitución, “acción y efecto de sustituir. Separar a alguien del cargo que ejerce. Privar a alguien de algo”. Ni tampoco cese, “hecho de cesar. Documento en el que se consigna el cese en un empleo o cargo”. Porque hay una política de continuidad: “Unión natural que tienen entre sí las partes del continuo. Cualidad o condición de las funciones o transformaciones continuas”.

Salvando mucho las distancias, es como comparar incapacidad laboral, “carencia de aptitud legal para ejecutar válidamente determinados actos, o para ejercer determinados cargos públicos”, con discapacidad: “Situación de la persona que por sus condiciones físicas o mentales duraderas se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social”. Y hemos avanzado, respecto a subnormal, minusválido o disminuido.

Mi propia definición de persona con discapacidad: “Relativo a una persona, que padece [presenta] una disminución [disfunción], física, psíquica [intelectual] o sensorial, que le incapacita [limita] para el trabajo y otras actividades de la vida cotidiana”. ¿Cómo destituir vocablos obsoletos?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 15 de mayo de 2022).

Cuerdas de violín

Cuerdas de violín

Foto portada El peligro de estar cuerdas

“Era una vez un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que él era muy extraño. Otros, que era sobrenatural”. Así comienza el cuento que relata la hazaña del músico: cómo fueron quebrando tres de las cuatro cuerdas, sin dejar que cada nota cesase de fluir del alma del instrumento y del artista. Hermosa metáfora en estos tiempos sedientos de belleza.

Frente al tsunami de precariedad y mentira en el que parece nos hundimos, repunte de contagios, programas Pegasus, violencia doméstica o esa otra salvaje de Afganistán y Ucrania, violaciones indiscriminadas, desempleo de autóctonos y refugiados, el planeta al borde del cataclismo… esta semana he podido degustar el discurso de dos grandes maestras, María Antonia Martín Zorraquino y Rosa Montero, que con solo dos cuerdas, lenguaje y creatividad, transforman el dolor en armonía.

Citando a su vez a sus maestros, Emilio Alarcos y Eugenio Coseriu, junto a célebres estudiosos y profesionales del periodismo, Fernando Lázaro Carreter y Mariano de Cavía, nuestra querida catedrática diferencia entre incorrección idiomática e inadecuación o agresividad lingüística. Incomprensible la primera tras cincuenta y dos años de educación general obligatoria en España, intolerable la segunda en una Europa culta y acogedora.

“Siempre he sabido que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza”, comienza Rosa Montero El peligro de estar cuerda, su tercer libro híbrido tras La loca de la casa y La ridícula idea de no volver a verte. La propia experiencia, numerosos estudios de psicología y neurociencia y autores literarios, le llevan a una conclusión: “lo verdaderamente raro es ser normal”. Ya lo decía Sócrates: “Ningún genio es grande sin un toque de locura”.

La vocación creativa no siempre va unida al talento, sí a ciertas peculiaridades del cerebro que nos hacen proclives a la bondad y a la belleza. Kafka, Proust, Valle-Inclán, Juan Carlos Onetti, Agatha Christie, Rousseau o Freud entre otros lo confirman. También muchos artistas de a pie.

“Es una lástima que los locos no tengan derecho a hablar sensatamente de las locuras de la gente sensata” (William Shakespeare). Muramos de pasión, no de heridas de guerra.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 8 de mayo de 2022).

Galimatías

Galimatías

Guillermo Mestre / Heraldo.

“Confusión, desorden, lío”. Y también: “Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas”. El Diccionario de la lengua española a veces da en el chiste. ¿Quitárnosla? ¿Ponérnosla? ¿Y si vas tú solo en el ascensor? “…se recomienda un uso responsable de la mascarilla en los espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan o permanecen un tiempo prolongado” (Real Decreto de 19 de abril).

Hospitales, centros sociosanitarios, farmacias, trasporte público, para los trabajadores de residencias y personas con dificultad respiratoria… ¿Y lo demás? Nos sorprendió la princesa Leonor en el encuentro de ciberseguridad, rodeada de jóvenes. La entrega del Cervantes sería el primer gran acto a rostro descubierto. “Los versos no salvarían a los que mueren por las bombas y los misiles en la culta Europa” (Cristina Peri Rossi). Tampoco de la covid.

“Arde Nötre Dame”, en los cines Aragonia, y la espléndida puesta en escena de “La Traviata” de Guiseppe Verdi en el Auditorio, han marcado un antes y un después. La película, y su logrado hilo argumental, refleja esa sensación de irrealidad de quienes salvaron de la quema un monumento milenario. La misma sensación de un sótano cuando han sonado las sirenas, o en la UCI. Que se lo pregunten a Resines. O a Violetta, la protagonista de la ópera, del brindis por la vida y el amor a su postración en el lecho por la tuberculosis.

¿Valoramos de verdad lo que tenemos? ¿Aceptamos la fragilidad? Semana Santa ha supuesto un destape, un desnudarnos de las máscaras. El envés, una rápida escalada de la incidencia, hospitalizados, fallecidos. Quinientos sanitarios contagiados no es para que toquen las campanas. Sanghái y Pekín nos quedan demasiado lejos, como Wuhan. Pero ahí están.

“Me ingresaron en UCI, me relajaron y sedaron, y sólo sé que desperté con la duda de si era yo, un sueño, me encontraba con vida y respirando” (Juan Antonio Riesco, médico internista). ¿Y quienes se quedaron por el camino en la más absoluta soledad? ¿Y las mentes que no han vuelto a sonreír? ¿Síntomas persistentes o gripalización? Solo algo cierto: No sigamos jugando con la vida. Tenemos las de perder.

María Pilar Martínez Barca

(Herado de Aragón, "Tribuna", domingo 1 de mayo de 2022).

Libros, calles, vidas

Libros, calles, vidas

Foto Raquel Labodía / Heraldo

Ayer celebrábamos el Día del Libro, en honor de Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega –el autor mexicano tocayo de nuestro poeta de Toledo–. De nuevo en el Paseo Independencia, en plena calle abierta, sin mascarillas, sin pasillos embudo ni vallas que separen al autor de sus lectores. Mari Paz y Ana María hubiesen disfrutado. Teresa pudo hacerlo junto a Olena, su amiga ucraniana paralímpica.

Más de 90 mesas, 200 autores. Comuniter, Librería París, Antígona, Prames, Cálamo, Libros del Innombrable, Central, Prensas Universidad de Zaragoza, Olifante, Pregunta… Nos firmaron sus obras Juan Domínguez Lasierra, José Luis y Alejandro Corral, Luis Zueco, Ana Alcolea, José Luis Melero, Sergio del Molino, Magdalena Lasala… Cuando escribo estas líneas dan previsión de lluvia, confiemos.

El pasado agosto fueron el parque y la calle dedicados a Teresa Perales, nuestra excelente nadadora y Premio Princesa de Asturias, y Ana María Suárez, fallecida en el atentado yihadista en Cambrils. Ahora les ha tocado, en la prolongación de Tenor Fleta con Ronda Hispanidad, a sendas calles con los nombres de Damiana Gramontel y Cabal, maestra escolapia y discípula de sor Paula Montal –pioneras en la educación femenina allá por el siglo XIX–, y María Paz Monserrat Blasco.

Cuando tienes una capacidad diferente desde niño te sale ayudar a los otros, por defecto. Así era Paz. La recuerdo de Frater, Disminuidos Físicos de Aragón, Cai Deporte, Adaptado, la micro amarilla, Aragua, el Rosario de Cristal – Dama de Honor de la Virgen del Pilar–, las procesiones de Semana Santa o en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Su artrogriposis múltiple no le impidió los 140 títulos nacionales, o las decenas de medallas conquistadas, siete de ellas entre Suecia 83, Barcelona 92 y Malta 93.

Las cosas de palacio… Lo solicitamos en 2016, y el 30 de junio del 17 se decidió “… incluir en la Relación de denominaciones (…) la denominación de M.ª Paz Monserrat Blasco, (1956-2015), nadadora paralímpica, reconocida mejor deportista aragonesa con discapacidad del 2009”. Ojalá el próximo San Jorge también lo celebremos, con libros y claveles, en su calle.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 23 de abril de 2022).

Luz de Pascua

Luz de Pascua

Foto Jesús Alba

De pequeña me ponía nerviosa. El relato de la Pasión no es un cuento para niños –después he descubierto que tampoco Caperucita roja, Hansel y Gretel y otros–. Relacionaba la flor de la pasionaria con las espinas, y me ponía triste. Una niña harto fantasiosa y solitaria.

Después, al integrarme en la parroquia, al proceso no se le llamaba todavía inclusión, me fui haciendo adicta a las pascuas juveniles. Pasé por varias, del Monasterio de La Oliva al Santuario de Misericordia. Mis compañeros de camino lo recordarán. Y de aquellas plácidas experiencias saldría posteriormente mi libro En luna llena: “Se prendiera / el corazón hirsuto de unos leños / y el aire, de repente, se hizo llama, / silencio en las miradas, brisa lenta,  / reposo allá en el centro de los árboles”.

Iríamos creciendo, no queda otra. A mi padre y luego a mi pareja de siempre le han gustado las procesiones, tan arraigadas a esta tierra de cierzo y de contrastes. Más allá del ruido estruendoso de los tambores, que emocionan y conmueven, el Señor Atado a la Columna, la Oración en el Huerto, la Verónica, Nuestro Padre Jesús de la Agonía, las Lágrimas de Nuestra Señora, parecen mirarme a los ojos y transmitirme un mensaje bellísimo.

Este año, al contemplar al Nazareno, a María, en su camino de vida y muerte, o viceversa, lo que siento es ternura, conmiseración, misericordia. Y una tristeza incontenible. En su escultura humana veo reflejados a tantos pequeños y mujeres que sufren violencia, a miles de inmigrantes sin destino, familias sin empleo, al enfermo, al anciano, al moribundo. Y mucho más, a los niños soldados, a todos los civiles masacrados, a esposas y madres que huyen a un refugio que puede ser un túnel o una trampa, sus matrices vaciadas para siempre.

La escuché y casi me hace llorar: “Mamá, esta carta es mi regalo para ti por el día de la mujer. Gracias por los mejores 9 años de mi vida. (…) Te deseo buena suerte en el cielo, espero que vayas al paraíso. Intentaré portarme bien para ir al paraíso también. Muchos besos”.

Lu Luz traspasa rocas, ruinas, fosas comunes. Esta mañana, Cristo Resucitado se encuentra con Nuestra Señora de la Esperanza. Es nuestro destino.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 17 de abril de 2022).

Ramos para todos

Ramos para todos

Foto www.elmundo.es

Este domingo, Domingo de Ramos, se llenarán los templos, igual que el Miércoles de Ceniza, o estos días llenaremos las calles con las esperadas procesiones. Y es que la tradición cristiana sigue conformando nuestra esencia.

También de los que se confiesan alejados, defienden contra marea y viento un anticlericalismo trasnochado, y llevan a sus hijos a escuelas religiosas. Cuando Jorge Mario Bergoglio subió al pontificado sabíamos que algo cambiaría, pero no tanto. Porque el papa Francisco, el mismo que puso patas arriba las cuentas vaticanas, metió el dedo en la llaga de la pederastia o consagra a María a Ucrania y Rusia –que el Padre hace salir el sol sobre todos--, es quien convoca el Sínodo de la Sinodalidad 2022-2023. ¡Menuda palabreja!

“La identidad de la Iglesia es evangelizar. Sueño con opción aún más misionera, que salga al encuentro del otro sin proselitismo”. Ahí es nada. Sínodo, del griego ‘sýnodos’ y del latín tardío ‘synödus’, “concilio de obispos”, “junta de eclesiásticos para examinar a ordenados y confesores”, “conjunción de dos planetas”, según Aristóteles y Plutarco. Algo muy grande en definitiva. Sinodalidad, empero, connota e implica caminar juntos, obispos, personas religiosas, creyentes de a pie o sobre ruedas, que también.

En nuestra diócesis, 4000 personas trabajando, unos 400 grupos. Y Francisco, nuestro hermano, consciente de lo que hace, al nombrar como segunda del Vaticano a una mujer, Raffaella Petrini –hermana franciscana de la Eucaristía--, modificar el párrafo I del Código del Derecho Canónico para contar con acólitas y lectoras –reservado varones--, o elegir a la teóloga aragonesa Cristina Inogés, alma viva del Sínodo.

Caminar, celebrar la fe, laicos, mujeres, descartados. Un gesto sencillo vale más que mil enciclopedias. ¿Cómo llegar al corazón del joven? ¿Accesibilidad para las personas, creyentes o no, con diversidad funcional?

Entregábamos el jueves los premios del Certamen “Luz de interior” de Poesía, convocado por la Asociación para el Diálogo Interreligioso en Aragón. La gente tiene sed de Dios, de su don que es Espíritu, de su Hijo encarnado en cada uno de nosotros. ¿Portaremos las palmas por amor?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", martes 12 de abril de 2022).

Miguel Herández

Miguel Herández

Foto www.eldiario.es

El lunes 28 conmemorábamos 80 años de la muerta de Miguel Hernández en la cárcel reformatorio de Alicante, enfermo de tuberculosis. “Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, tristes”. Comencé leyendo su gongorino Perito en lunas, en uno de aquellos libros de Editorial Losada, no sé si prestado de la biblioteca del Aula Colectiva de Auxilia. ¡Qué años! “Este paisaje sin mantel de casa / gris, ¡ay, casi ninguno en accidentes!: / los pastos pobres… la colina escasa / de trigo… los cristales no corrientes…”.                                                                                                            

Miguel tuvo su educación humilde y exquisita, su adolescencia, sus ovejas y sueños de alto vuelo. En su segundo viaje a Madrid (1934) se codea con Neruda, Aleixandre, Cossío, Alberti, Lorca, Cernuda, Dámaso Alonso… Carmen Sender me enseñó a asombrarme con su Elegía a Ramón Sijé: “Quiero minar la tierra hasta encontrarte / y besarte la noble calavera / y desamordazarte y regresarte”. Con los años, la dediqué en su partida al tío Fermín, que se me murió como del rayo entre Zaragoza y Velamazán, su pueblo y el mío.

Al estallar la Guerra Civil, el poeta es invitado, como Comisario de Cultura, por el Ministerio de Instrucción Pública de Moscú al V Festival de Teatro Soviético. Al año siguiente, Viento del Pueblo. En la cárcel escribe a su segundo hijo, Manuel Miguel –el primero fallece de bebé–, “Nanas de la cebolla”. Mil recuerdos.

Estos días, la “Canción del esposo soldado”, único documento de voz grabado en París, se ha hecho viral: “Para el hijo será la paz que estoy forjando. / Y al fin en un océano de irremediables huesos / tu corazón y el mío naufragarán, quedando / una mujer y un hombre gastados por los besos”. Y una carta de su sobrina nieta a la hermana, Elvira Hernández Gilabert: “Hace más de 25 años que te fuiste y hoy se cumplen 80 de la última vez que viste a tu hermano Miguel con vida, pero no he olvidado las anécdotas que me contaste una y otra vez”.

Lástima no traspasar la casa museo de Miguel Hernández, en Orihuela, fuimos lunes. ¿Pero cómo olvidar a un poeta hermano que te ha sembrado el alma?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 3 de abril de 2022).

Empatía

Empatía

Foto Imane Rachidi / Heraldo

Me duelen los huidos de la guerra de Siria, que pese a todo hallaron entre nosotros un hogar. Me cuestionan las mujeres y hombres venezolanos, que de un nivel de vida aceptable pasaron a la cárcel, la miseria o la emigración. ¿Y tantos niños y jóvenes marroquíes muertos en el intento? Imposible olvidar a todas las afganas ultrajadas, violadas, asesinadas bajo el régimen talibán.

Cientos, miles, millones. La guerra ruso ucraniana ha batido récords. Son muchos los que quedan y resisten: soldados y civiles defendiendo el país, madres que velan por los huérfanos, enfermos y discapacitados que no pueden escapar ni refugiarse en sótanos. Y los que huyen, hacinados durante días y semanas en un centro comercial o un teatro, a expensas de la covid o de las bombas. Con mucha suerte, algunos hallan un lugar seguro. ¿Por cuánto tiempo?

Ministerios, ONGs, asociaciones de inmigrantes… Es insuficiente. Autobuses y furgonetas a Polonia que los traen a Zaragoza, Calatayud, Utrillas… Impacta el silencio de los niños, la mirada perdida de los viejos. Los móviles que no dan respuesta. ¿Qué habrá sido de los padres, amigos, familiares?

¿Le perseguía a James la desgracia? Murió en un tiroteo en la cola del pan. Su esposa, Iryna, enferma de esclerosis múltiple, necesitaba tratamiento, y los pacientes del hospital de Chernígov algo de comida. La paralímpica ucraniana Olena Lurkovska, parapléjica, logra huir del horror con sus hijos mellizos, un pie roto y dos gatos. Otros tienen familia española.

Vitaliy fue un niño de Chernobyl, adoptado gracias a la Asociación de Ayuda a la Infancia por unos padres oscenses; ahora viaja a la frontera con Polonia en rescate de su hermano biológico y su familia. La odisea más difícil y hermosa de sus vidas. Y Natalia, huérfana de Chernobyl y sin pasado, que venía también todos los años por verano y Navidad, y encontró la plenitud en el amor del esposo y de la hija. Ahora ellas aquí, él en la guerra, enseñando a coger un fusil a adolescentes. Su enfermedad cardiaca es lo de menos.

¿Habré madurado en empatía? “Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. ¿O es que vemos encima la espada de Damocles nuclear?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 27 de marzo de 2022).