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La lampara encendida

La columna dominical

¿Truco o trato?

¿Truco o trato?

Foto https://letsgofiesta.com

 “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”, película taquillera del 92, de Manuel Gómez Pereira y protagonizada por Verónica Forqué y Jorge Sanz –el eterno niño de Crónicas del alba–. Entre erótica y vodevil de enredo, ¿quién la recuerda?

El pasado septiembre, hacíamos un paréntesis de relax en Huesca, ciudad bella y mágica, y, tras disfrutar las maravillas arqueológicas en su museo, decidimos degustar las culinarias en la terraza de La Zarza. Rabo de toro, tarta especialidad de la casa… Íbamos por la ensalada césar cuando estalló la conversación.

“Debes ser fiel a tu pareja, porque, aunque tú no creas, hay un Dios y un final en el que serás juzgado”. Era Clara, una joven de color que disertaba animada sobre sexo, amor y matrimonio, con otros cuatro compañeros. Dos mesas más allá. No llegarían a bachilleres.

El padre de una de ellas debió contraer segundas nupcias, y a los chicos les dio por estrujarse el coco con el tema. “El matrimonio puede ser civil, y entonces solo tienes que comprometerte con tu chico. Hacer feliz al otro y nada más”, defendía Ana. “Pero los votos serán siempre sagrados”, añadía Toñi.

Los chicos, Luis y Alberto –nombres figurados–, eran algo más retraídos, aunque tampoco perdían baza en conversación tan suculenta. “Es que no es lo mismo casarte por la Iglesia que por lo civil”. Mamá gata y papá gato, secundados de sus hijitos, daban una y otra vuelta, en busca de unas migas caídas de las mesas de los comensales. “Si te casas por la Iglesia, haces votos con Dios. Si es por lo civil, los haces con el Ayuntamiento”.

Diversos cuadros naif colgaban por las paredes, alternándose con macetas de diferentes plantas. “Lo importante es el otro, hacerle feliz”, insistía Ana. Una higuera madura daba abrigo y más color al debate. Y tuvo que volver Clara a sorprender a todos: “Lo importante son tus creencias. Cuando Dios te llena tanto, no puedes engañar al otro, se te quitan las ganas hasta de follar”.

Sin duda, la chica no había vendido su alma al Diablo, como el irlandés Jack O’Lantern; ni vagaba entre el bien y el mal. No habían ahondado, tan jóvenes, en el meollo de la unión. ¿Truco o trato? ¿O iban más allá?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 31 de octubre de 2021).

Goya, letra y música

Goya, letra y música

Foto https://zaragozala.com

Asistíamos el pasado fin de semana al excelente espectáculo de B Vocal, con motivo del 275 nacimiento de nuestro más grande pintor en Fuendetodos. El actor Alfonso Palomares interpretaba a Goya, en un recorrido sentimental que recordaba a representaciones anteriores, en el teatro Principal, de la relación entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós o la vida y la obra de Miguel Fleta. El género parece llegar al corazón.

Comenzaba Paquito su feliz infancia en la lejana Zaragoza de 1746. Los juegos en la calle, la gallinita ciega… se acompasaban con tonadillas populares, jotas de picadillo. La “Primavera” de Vivaldi, o Boccherini, van marcando el tránsito de un joven de provincias a su suerte en la Corte o su formación italiana. La pintura religiosa del Pilar, casado ya con Josefa Bayeu, se narra en mezcolanza con los Infanticos o la música de Haendel.

Fandangos, zarzuelas, minuets, sonatas… Los tapices se compagina con el Mozart más desenfadado. Los retratos a reyes y nobleza con Sors o Emperador; mientras “El barbero de Sevilla”, de Rossini, se conjuga con el mejor humor del quinteto.

Pasan los años. Junto a los caprichos y las majas, aparecen fantasías y grabados disconformes con la realidad. Sueños de la razón, brujas, locos… con el marco ideal de “Tempestad grande”, del aragonés José de Nebra, y sinfonías y arias de un Mozart ya solemne. Palafox, Agustina de Aragón, el fratricidio del dos y el tres de mayo… Don Francisco ya solo pintaría en negro y escucharía voces interiores, como su coetáneo Ludwig van Beethoven.

Sus cuatro últimos años en Burdeos no significarían sino el principio. Y una, con memoria literaria, engarzó el estreno de El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín, con Benito Jerónimo Feijoo –sin tilde y con dos oes–, Gaspar Melchor de Jovellanos, José Cadalso y el aperturismo de las Cartas marruecas o Juan Meléndez Valdés. “Francisco de Goya y la Ilustración”, el congreso organizado por María Dolores Albiac en tercero de Hispánica.

Dos parejas de baile, tres instrumentistas y la proyección de la obra original. Los genios van siempre de la mano, hacia el “Aleluya”, de Haendel, que exalta la emoción.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 24 de octubre de 2021).

Maixabel

Maixabel

Foto Cartel película

Segundas partes nunca fueron buenas. Fernando Aramburu ha postergado la continuación de Patria por otro tema de rabiosa actualidad: la tentación de suicidio de un profesor de instituto en Los vencejos. Sin embargo, la película de Icíar Bollaín sigue siendo necesaria para la sociedad vasca, española y toda colectividad humana que se precie.

La acción comienza en el Casino de Tolosa –recreación fílmica de la cafetería del frontón, Beotibar–, cuando Juan María Jauregui, ex gobernador civil de Guipúzcoa, en asesinado por el «comando Buruntza» de ETA mientras toma café con un amigo. Ibon Etxezarreta, ‘Potxolo’ –Luis Tosar–, es el cabecilla, mientras Luis María Carrasco y Patxi Xabier Makazaga cometen el brutal crimen.

Maixabel Lasa –Blanca Portillo–, esposa de Juan Mari, y su hija María – María Cerezuela–, viven en primera persona la tragedia. Una mujer todavía joven a punto de celebrar sus bodas de plata; una niña de 18 años que vuelve del sur de vacaciones a ver a sus amigos. El remordimiento inicial y el no poder comprender: “¿Por qué ese día no estuve yo en el Casino? No le habría dejado sentarse en esa mesa”.

Catorce años después, la mujer se entrevista con Luis Carrasco y con Ibon, en su petición de perdón a las víctimas. “¿Sabes que Juan Mari estuvo en ETA? Nunca aceptó la lucha armada”. Protestas anti Proceso de Burgos, ETA VI Asamblea, concejal de Tolosa, gobernador civil, afiliado al Partido Comunista y al PSOE, responsable de una empresa privada en Canarias y en Chile… Y un joven Etxezarreta, adscrito a bandas independentistas internacionales veinte años después. “Prefiero ser la viuda de Juan Mari que tu madre”.

Legorreta, Tolosa, San Sebastián… Playa de Ondarreta, isla de Santa Clara, ante el hotel Ezeiza, tienda de comestibles en aquel tiempo convulso, junto al monte Igueldo. Lugares entrañables, historias que te van ido llegando por amigos y familia cercana, cicatrices que precisan sanación. “… la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político” (Fernando Aramburu).

María Pilar Martínez Barca

(>"Tribuna", domingo 17 de octubre de 2021).

Pilares selectos

Pilares selectos

Foto Cartel Semana Cultural

“Este año pal Pilar / no sale lo mejor, / ni los gigantes, / ni la procesión. / La Virgen está dormida / y no la van a despertar…”. Cuando el año pasado por estas fechas visioné por Facebook el videoclip de Sara Serena, entremezclado con canciones de José Labordeta, me emocioné. ¿Me cogió baja? Sara estudia Magisterio, y desde su adolescencia y su paso por Amici Musicae, ha llegado a superventas en EE.UU. Es hija de una amiga común de una compañera de carrera. ¡Emociones y ausencias a tutiplén!

Este año sí tenemos fiestas, o Semana Cultural: 250 actividades ocio, conciertos, teatro y humor, recreaciones infantiles, jotas en la plaza del Pilar… Por no faltar, no faltan la Fiesta de la Cerveza, la Feria de Artesanía ni Valdespartera; ni los broches de oro y de plata de la Ofrenda de Flores y de Frutos, en grupos mínimos. “Como cada 12 de octubre, mi Virgen del Pilar y mi tierra son protagonistas de este día” (Luis Larrodera).

Para los peques, esos que acaso no recuerden el bicho, Gigantes y Cabezudos, Títeres de Cachiporra y Marionetas, Tragachicos y jugar en el Ebro. “Que regresen los abrazos. Vivan todos los zaragozanos y viva mi bello Aragón” (Adriana Abenia).

Espacio para el arte, el deporte y la creatividad. “Nobleza y honor, bandera y orgullo de nuestro Aragón” (Real Zaragoza). Nacho del Río, Beatriz Bernad y los grandes joteros, junto a la Pilarica o en el Auditorio, donde tampoco faltan la música de siempre ni BVocal. “Pero todo cambió y lo de menos es buscar una forma de entenderlo…” (Eva y Juan, Amaral). ¿Esto cuándo lo echan?, los despistados de Oregón TV en las Esquinas; que, como el Parque de Atracciones, el Deportivo Ebro, el Teatro del Mercado, el Principal o el Príncipe Felipe, se adelantaron al pasado jueves.

Hubiese compartido el Pregón, las jotas por la calle, los fuegos, croquetas de ternasco o el Rosario de Cristal. Aunque sí puedo degustar el manto de la Virgen, salir al Tubo cachirulo en ristre, hacerme una fotico con mi traje soriano, o pedirle a la Madre, en la Ofrenda virtual, que esto termine de una vez. “Este año nuestra mejor Ofrenda es cuidar los unos de los otros” (Jorge Azcón). Al final ya del túnel.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 10 de octubre de 2021).

Volcanes

Volcanes

Miguel Calero / EFE

“En mitología, aparece investido de potestades contrarias. De un lado, se menciona la extraordinaria fecundidad de las tierras volcánicas, como Nápoles, California o Japón. De otro, el fuego destructor se asocia a la idea del mal. (…) Psicológicamente es un símbolo de las pasiones” (Juan-Eduardo Cirlot, Diccionario de símbolos). Pompeya sepultada por el Vesubio, el Etna y las cenizas de Santa Águeda, Monte Tambora, Krakatoa, Nevado del Ruiz…

Tragedia y embeleso. A finales los años 40, adolescentes mis padres en un pequeño pueblo castellano sin erupciones, estallaba el de San Juan en La Palma. En 1971, cuando yo todavía jugaba con muñecas, el Teneguía. Y hará unos diez años el Togoro en El Hierro. Lanzarote, Tenerife… así desde el siglo XV. Nada si lo comparamos con los ochocientos mil o dos millones de años de las islas más jóvenes. Los poetas podíamos permitirnos jugar con los volcanes: “Todo es deseo y sueño y pasión desatada / del lado de la vida y los volcanes, / allí donde me amas” (La manzana o el vértigo).

“La situación en la zona de La Palma afectada por la erupción es desoladora, porque una colada de lava con una altura media de seis metros se come literalmente viviendas, infraestructuras, cultivos”, según Mariano Hernández, presidente del Cabildo. Colegios y alguna iglesia sepultados, decenas viviendas, cultivos arrasados.

No es un momento histórico ni un espectáculo, aunque también; sí belleza mortal. El pinar asolado, cultivos devastados, casas y pueblos literalmente tragados por el fuego, la huida y muerte de los peces, la amenaza de los gases tóxicos, las lluvias de ceniza. Kirauea, Stromboli, Arenal… y ahora el Etna vuelve a erupcionar.

Demasiada presión en la corteza y dentro de la tierra, mucho fuego interior, honda pasión y angustia en cada uno de nosotros ante la incertidumbre. Y el silencio abismal que precede al rugido destructor: “Un alarido sordo resquebraja la luna / y estremece la tierra / en volcanes de semen y de lava” (Pájaros de silencio).

Olvidamos los millones de años que los volcanes llevan dando a luz paraísos: “Entraba en la estación de la ternura, / el más bello deseo o los volcanes” (Del Verbo y la Belleza).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Triibuna", domingo 26 de septiembre de 2021).

El nuevo curso

El nuevo curso

Foto Jesús Alba Enatarriaga

Visitábamos el Museo Arqueológico de Huesca. Me cautivó nuestra Historia temprana: del Paleolítico inferior, la época musteriense, el inteligente y desaparecido hombre de Neandertal, el de Cromañón –el primer ser humano–, al Neolítico, Calcolítico y las ya protohistóricas Edad de Bronce y Hierro. Puntas toscas de piedra, grupos nómadas, seres que no se preguntan todavía por la muerte con sentido tribal.

Se irán refugiando temporalmente en cuevas, inventando la flecha para poder comer, fabricando utensilios más pequeños y manejables. Sepultan ya a sus muertos junto a la vivienda, y crean colosales monumentos funerarios. La pintura rupestre vendrá después, como hecho social y mágico-religioso. ¿Estético, funcional, catártico? Ajorcas, collares, alfileres y agujas de coser, peines… Y las vasijas, útiles para verter e ingerir alimentos, gracias a materiales de la tierra.

Y yo me preguntaba si hoy la niña y el niño no podrían seguir esos patrones, sin contaminarlos con doctrinas. Sobrevivir, sentirse protegidos en familia, expresar, descubrir la maravilla en cada juego, añorar a los abuelitos. Los íberos y romanos, cultura insuperable, la convivencia histórica de visigodos, árabes, mozárabes y cristianos, el Renacimiento y los siglos posteriores, de Goya a Ramón Acín, arte y compromiso…

También en Huesca, el Museo Pedagógico de Aragón, testigo de una época oscura. Mapas y formas de comprender el mundo, el crucifijo y el retrato del Caudillo, mesas simétricas con tintero, ábacos para los pequeños, labores de costura para alumnas y de carpintería para alumnos, recomendaciones sobre la viruela, otra manera de ver el cuerpo humano…

Y me pregunto yo, ¿cómo hacer que los niños, adolescentes, jóvenes crezcan en libertad, independientemente del partido de turno? Hemos sobrevivido a dictaduras, enfermedades, raquitismo intelectual, desigualdades. Cuanto más la generación del covid.

Un bonito colofón para dar paso a curso: el concierto en familia “Érase una vez”, del grupo De Pedro –Jairo Zavala–, en el Auditorio Carlos Saura. El derecho al “no”, jugar con los monstruos bajo la cama, dormirse con una nana. La infancia, ese tesoro que no hemos de perder.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 19 de septiembre de 2021).

Maestros

Maestros

Foto Asociación Aragonesa de Escritores

Comenzar un acto de homenaje con “Imgine” de John Lennon no está nada mal, y más cuando el homenajeado es tan polifacético como José Verón Gormaz (Calatayud, 6 de septiembre de 1946). La Asociación Aragonesa de Escritores homenajeaba estas dos últimas semanas, en el Salón de Columnas de Caja Rural de Aragón, al poeta bilbilitano y a Ángel Guinda, ambos Premio de las Letras Aragonesas.

Tras la presentación de Fernando Sarría, José Antonio Conde haría la semblanza: Ingeniería Técnica (1970-76), Administración y Planificación de Empresas en la Politécnica de Madrid; Hijo Predilecto de Calatayud, Medalla de las Cortes de Aragón… Miembro de la Real Academia de San Luis, 100 exposiciones, 300 premios de fotografía. Dijo el poeta árabe: “La mejor descripción es la que hace del oído un ojo”. Desde Legajo incorde (1980), 24 de poesía, 8 de narrativa, 5 de inspirada fotografía, cientos de artículos.

“Si deseas cruzar a la otra orilla, / imprégnate primero del lugar que abandonas”. Compromiso luz-palabra. Pasión y memoria, incorporación todas las realidades.  Yo sé que tus labios me nombran esta tarde, / porque el viento ha parado y duerme la tormenta”. Javier Fernández, presidente de la Asociación, expresó el afecto y la admiración de todos.

A Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), despertó a la poesía gracias a la escultura de la pareja de enamorados bajo la lluvia, de Manuel López. De Vida ávida (1980) a Los deslumbramientos (2020). 26 libros de poemas, 2 ensayos sobre poesía, 3 libros de género fronterizo, 6 manifiestos poéticos, 8 traducciones, 448 artículos… Un dvd y dos cd, más la película “La diferencia”, de David Francisco, Coautor del himno de Aragón.

 “Liaba el cigarrillo / como enrollando su vida en una alfombra, / con lentitud y minuciosidad, / dispuesto a la mudanza decisiva”. Su poesía es objeto de belleza y sujeto de conducta. “La casa estaba en orden / frente al caos del mundo. / Un libro abierto / sobre la mesa / me miraba”. ¿Toda la luz del mundo o “un acto de destrucción”? “Lo diría una indígena y tendría razón: / Ustedes tienen la vida organizada en cajas”. Siempre entre Rimbaud y San Juan de la Cruz. “Me he fumado la vida / y la vida me ha fumado a mí”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 30 de mayo de 2021).

Carmen Laforet

Carmen Laforet

Foto Portada de la primera edición de Nada

Año crucial en la poesía española de posguerra: Hijos de la Ira, de D. Alonso, y Sombra del paraíso, de Vicente A. El año que la joven Carmen Laforet (6 de septiembre de 1921), ganaba la primera convocatoria Premio Nadal con su ópera prima: Nada.

Más allá de la crítica a la burguesía de la Barcelona de posguerra, fue leerla y entrever una representación teatral, con toda su carga impresionista y gráfica. ¿Quizá me recordaba a lo vivido por generaciones de mujeres que me precedieron? La doble moral, el silencio y sufrido sacrificio de las tías, el machismo no siempre encubierto de los tíos, la ternura en zapatillas de la abuela.

¿Me identifiqué con la fresca candidez de Andrea, la protagonista, hospedada en la casa familiar para estudiar Filosofía y Letras? “¡Qué alivio el agua helada sobre mi cuerpo! ¡Qué alivio estar fuera de las miradas de aquellos seres originales! Pensé que allí, el cuarto de baño no se debía utilizar nunca”. Muy pronto, las escenas pasan a ser dramáticamente actuales: los malos tratos a la mujer, la envidia, la sinrazón, la violencia.

¿Autobiográfica? Como La isla y los demonios (1950), sueños de libertad de una muchacha al final de la Guerra Civil en Gran Canaria; o La mujer nueva (1955), separación matrimonial en plena época de represión franquista. Igual, desde una perspectiva masculina, que La insolación (1963) y Al volver de la esquina (2004, año de la muerte de la autora).

Novela corta y cuento, en La llamada y La niña y otros relatos; y libros de viajes. Imprescindible, el género epistolar –Elena Fortún o Ramón J. Sender–. Le aconseja este: “Robe tiempo al tiempo y escóndase y siga trabajando en (...) lo que nadie puede hacer sino usted. Tiene un gran talento que no es ya propiedad suya sino de todos nosotros” (Puedo contar contigo, 2005).

Separada de Manuel Cerezales y madre de cinco hijos, tres escritores, se debió a su familia, su religión y su tiempo. “Son míos y yo soy de ellos. Pero también soy independiente, no quiero sentirme reducida a la maternidad como único objetivo de mi existencia” (Cristina Cerezales Laforet, Música blanca, 2009). Recrea el camino de retorno, hacia la libertad definitiva.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 12 de septiembre de 2021).

Mujeres siglo XXI

Mujeres siglo XXI

Foto Gervasio Sánchez / Heraldo

Recuerdo un spot publicitario con este lema. Comparaba imágenes de mujeres occidentales, pidiendo sus derechos, con otras de la India, África, América Latina… Seres humanos del mal llamado sexo débil minusvalorados ha habido en cualquier tiempo. Pasada la Edad Media, considerados casi piedras sin alma, con Fernando el Católico ser cristiana nueva en Aragón era dramático. Gracia de Esplugas, Florencia de Monzón, Leonor Álvarez de Calatayud, Violante de Santángel de Huesca y unas cuantas más son citadas por M. A. Motis Dolader en Vivencias, emociones y perfiles femeninos.

De la reina Petronila a las heroínas de Zaragoza, las mujeres retratadas por Goya o Mileva Einstein –esposa y colaboradora del científico–, todas tuvieron sus problemas. Escritoras vetadas, autoras y lectoras en cárceles y campos de exterminio, amas de casa y madres con la vida truncada por la guerra; mujeres de uno y otro bando asesinadas.

Creímos que habíamos avanzado. En 1964 la mujer afgana logra el derecho al voto; en 2004 la igualdad entre hombre y mujer, la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en 2009, en 2011 la campaña “Volver a la escuela” para niñas y niños. Pero la tradición, el integrismo político religioso y la lucha de poder tienen más peso.

“Tengo la sensación de que muchas personas de buena voluntad y algunas con retranca oportunista creen que la mujer afgana va a ser expulsada del paraíso organizado por la llamada comunidad internacional, Estados Unidos y sus aliados, entre ellos España” (Gervasio Sánchez). Cuarenta años de violencia radical, custodia de los menores para el marido, miles de parturientas sin asistencia médica, falta de centros educativos. ¿Puede darse el cambio si no surge de dentro?

Buen momento de volver a Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido; o el gulav soviético: “La amistad y la literatura fueron los dos refugios de las mujeres rusas desterradas” (Monika Zgustova, Vestidas para un baile en la nieve). ¿Y sin saber leer? ¿Cómo sentir placer si se amputa el clítoris? ¿O mostrar la belleza femenina si te cortan las falanges por pintarte las uñas?

No debemos callar. Ni permitir que bajen el telón.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 5 de septiembre de 2021).

Tripanofobia

Tripanofobia

Foto Patricia Puértolas / Heraldo

No están recogidos todavía en el Diccionario de la lengua española, pero sí reconocidos por la Fundéu o Fundación del Español Urgente (RAE – Agencia EFE, 2005). Tripanofobia “el miedo o ansiedad intensa frente a las inyecciones o agujas médicas”. Término formado de la base griega trýpanon, ‘taladro’, más el elemento compositivo –fobia, ‘aversión’, ‘rechazo’. Conectados con vocablos sinónimos como belonefobia, fobia a las agujas, y aicmofobia, fobia a las agujas y otros objetos afilados o punzantes.

En este segundo orden entrarían objetos variopintos: alfileres, cuchillos, navajas, sierras, jeringas, ramas caídas de árboles… De niños casi todos tenemos un miedo visceral a las agujas. Parece que fue ayer mi primer análisis de sangre, en el Hospital de la Malvarrosa de Valencia; o las continuas anginas de pequeña, con tratamiento mucho más invasivo que hoy en día. ¿Quién no tiene algún trauma infantil?

Lo ya no tan lógico, razonable y fácil de comprender, es que trabajadores de residencias, incluso hospitales, se nieguen todavía a vacunarse en una pandemia como esta. “Los trabajadores de residencias que no se hayan vacunado contra la covid-19 no podrán cuidar de usuarios que no tengan las dos dosis” (BOA, 13 de agosto). ¿No sería una falta de respeto a mayores y personas vulnerables? Y ahí no entran política ni sindicatos.

El papa Francisco ha llamado la atención a obispos estadounidenses, bien por negacionismo, bien por poner la tilde en el oscuro origen de la vacuna. Las dudas son patrimonio universal, mucho más la salud.

“Hay una parte de la población que no se ha tomado la pandemia en serio, y deben saber que morirán varios jóvenes por todo lo que está pasando” (Luis Enjuanes). Según el célebre virólogo, puede sobrevenir una sexta ola, la inmunidad grupal no se alcanzará hasta el 80% de vacunados y en Navidad el virus puede seguir haciendo de las suyas. “Nosotros vamos a por una vacuna intranasal y de una sola dosis muy potente”. ¿La aprobarán las agencias de medicamentos?

Esterilizar. “Destruir los gérmenes patógenos”. No solo la Ciencia, también las Letras salvan vidas, llevan a comprender el sentido exacto de las cosas.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 29 de agosto de 2021).

Nilofar, abogada y paralímpica

Nilofar, abogada y paralímpica

Foto www.elmundo.es

Nilofar Bayat, 28 años, abogada, felizmente casada, capitana de la selección afgana de baloncesto femenino en silla de ruedas… Teme por su vida. Segunda incursión de los talibanes. La primera, a sus 2 añitos, mató a un hermano, hirió a su padre y a ella la dejó con discapacidad. Logró estudiar Derecho, bajo el gobierno de Hamid Karzai. Han cambiado las tornas en lo que dura el toque de un almuecín.

Estos días, mientras los radicales volvían a imponer la ley del Emirato Islámico, las calles se vaciaban de mujeres y las presentadoras de televisión se cubrían de nuevo con el hijab, me preguntaba qué será en estos momentos de las personas con discapacidad, esas que no salen en las noticias.

Miles de mutilados en los últimos años; millón y medio de afganos con diversidad funcional, sin posibilidad apenas de integración socio educativa y laboral ni ayudas técnicas; muchas más dificultades en caso de repatriación; mujeres y niñas que sufren acoso y abusos por norma… “Los Estados Partes tomarán todas las medidas pertinentes para asegurar el pleno desarrollo, adelanto y potenciación de la mujer” (Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ONU, art. 8).

Vamos retrocediendo. No veinte años, a una guerra civil o a etapas comunistas; sino al medievo de las civilizaciones, donde los agujeros negros se extienden al infinito por entre la celosía de un pesado burka. “Has hecho de mí todo lo que querías, / ahora echa un velo sobre mi cara: quiero dormir” (Sayd Bahodín -traducción de Clara Janés-, El suicidio y el canto. Poesía de las mujeres pastún de Afganistán, 2002).

Prometieron respeto a los derechos humanos de las mujeres, a cambio de su sagrada sharía. ¿Sin poder trabajar sino en el hogar o lo sanitario? ¿A tiro limpio contra la bandera y los aviones? ¿Matando a familias de profesionales del periodismo? Rosa Montero, Maruja Torres y Soledad Gallego-Díaz piden abrir fronteras. ¿Cómo sabremos si a las minas no se unirán mil y un artilugios terroristas que cercenen los pies y los cerebros?

Zakia Khudadadi y Hossain Rasouli no participarán por la delegación afgana en los Paralímpicos de taekwondo. Sin freno y marcha atrás.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", deomingo 22 de agosto de 2021).

Miguel Labordeta

Miguel Labordeta

Foto Heraldo

El 1 de agosto hizo 52 años de su muerte; el 16 de julio, hace un mes, 100 años de su nacimiento. Esperemos su homenaje otoño.

Del colegio de Santo Tomás de Aquino, con los próceres de nuestras letras, a la Guerra Civil, la estancia en Madrid, la “Zaragoza gusanera” y su OPI, Miguel fue siempre el gran incomprendido. “Desde sus primeros libros (…), nos encontramos con una escritura muy poco convencional, difícilmente etiquetable con algún adjetivo más o menos afortunado” (Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña, Obra publicada).

Los críticos incluyen a Labordeta dentro del surrealismo, más en sus primeras obras. Se ve el surrealismo de postguerra como un juego, junto a «ceremoniales« o «rituales« postistas –como en los años iniciales de la OPI–. Al fondo, toda una forma de comprender la vida, expresarla y luchar contra un sistema establecido. En Miguel, además, se une la inquietud existencial y el compromiso. “En la esquina de enfrente / un hermoso niño miserable” (Sumido 25 -1948-). Un primer acercamiento, en mi tesis de licenciatura, Poesía de postguerra en Aragón.

Centrado en el auto reconocimiento, la muerte y el paraíso perdido, no olvida el entorno. Angustia y compromiso más acusados en Violento idílico (1949) y Transeúnte central (1950). Epilírica, escrito en 1950-52, no se publica hasta 1961. “Quiero pues en los ojos mirarte / contemplar tu alma sepultada como un león dormido”. La obra «dramatolírica» Oficina de horizonte (1955), y Los soliloquios (1969), con un lenguaje experimental, completan su bagaje literario en vida. “… las rosas los sepulcros / las hermosas individuas olvidadas”.

“Puesto que el joven / de la montaña azul ha muerto / es preciso partir”, apuntaba en Sumido 25. Y Manuel Pinillos, “Presidente Vitalicio de la O.P.I.”, escribe a José María Aguirre: “Cualquier día próximo sabrás, como ocurriría con Miguel Labordeta, mi desaparición de este inhóspito planeta” (7-VI-70). Autopía, La escasa merienda de los tigres, Obras completas, Metalírica… “Mientras os alejáis / cantando juventudes / yo permanezco aquí / mudo y atónito / como un muerto inmortal / soñando vida inmensa / y una antigua e inconcebible libertad”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 15 de agosto de 2021).

Nuevas calles olímpicas

Nuevas calles olímpicas

Foto: https://jacc56.wordpress.com

Junto a los proyectos de poblar de arbolado la nueva Zaragoza pos-pandemia, remodelar su asfalto y ensanchar plazas y vías públicas, se impone revisar la Memoria Democrática de Aragón. Agustina Simón, enfermera de requetés carlistas, o Pedro Lázaro, primer soldado raso del Ejército Nacional muerto en el barrio de Jesús, hijos son de sus circunstancias.

Carteles que los contextualicen en su época, en las que son sus calles, no es tan descabellado. Ejemplos similares, los profesores universitarios Gonzalo Calamita Álvarez y Miguel Allué Salvador, responsable de depuraciones; el militar franquista Santiago Lòriga o el  arzobispo Domenech, por confundir "cruzada" con guerra civil. ¿No cometen erratas algunos catalanes?

Lo que ya suena a hueco es comparar “dictadura” con “otro tipo de democracia” cubana. De ahí cambiar el nombre de la calle Che Guevara por el de Ana María Suárez –víctima del atentado yihadista en Cambrils–, y el parque homónimo por Teresa Perales.

Diputada del PAR en las Cortes de Aragón, 26 medallas paralímpicas, representante en el Comité Paralímpico Internacional, Directora General de  Dependencia, Premio Princesa de Asturias de los Deportes… Teresa sabe ganar los corazones. Y hay otros paralímpicos que honran a Aragón: Javier Hernández, María Delgado, Jorge Cardona… o la pionera, todavía sin calle, Mari Paz Monserrat Blasco.

Voluntariosa y comprometida, amiga de sus amigos, abrió la puerta a muchos. Decenas de medallas, 6 en Barcelona 92, más de 140 títulos. Hija de militar, hermana de 15 hermanos y Dama de la Corte de Honor de la Virgen del Pilar. “La natación se empezó a ver de otra manera y ella fue una de las precursoras. Cuando yo llegué, el camino ya estaba marcado gracias a su labor”, comentaba Teresa.

Memoria y Justicia no saben de creencia. Esto no es Bielorrusia ni Cuba ni la Roma de Nerón, que ganó todos los Juegos a base de zancadillas. Todo menos deporte.

Ana Peleteiro, David Valero, Rayderley Zapata, Maialen Chourraut, Teresa Portela, Adriana Cerezo, Pablo Carreño, Juan Cardona Méndez… aparte de los barceloneses Pau y Marc Gasol, podrían bautizar muchas de nuestras calles. Juguemos deportivamente.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 8 de agosto de 2021).

Sin máscaras

Sin máscaras

Foto www.elmundo.es

Desde que en junio las mascarillas dejaron de ser obligatorias al aire libre, han subido incidencia, contagios y hospitalizaciones. Por contra, hemos descubierto su uso como talismán en muñecas y codos, collares, simples tapabocas…

Nos sorprendía una discoteca de la Malvarrosa, barrio trabajado y marinero del extrarradio valenciano. Y este último sábado, en una Zaragoza vaciada que volvía a los pueblos y al mar, los paseantes del parque José Antonio Labordeta, de todas las edades, se mostraban sin protección alguna. Y además, la pandemia nos afecta a la vista: pasaban a no más de un palmo, cuando no se chocaban con mi silla. Debo ser invisible.

La UE recomendaba que los jóvenes no se la quitasen. Ha bajado a los 40, y la variante Delta afecta a más menores. Pero aquí hay más intríngulis del que transmiten las noticias. Máscara, según el Diccionario de la lengua española, “Figura que representa un rostro humano, de animal o puramente imaginario, con la que una persona puede cubrirse la cara para no ser reconocida…”. O también “Objeto que cubre la cara o parte de ella para protegerla u ocultarla”. El ditirambo era una composición griega en loor de Dioniso, el dios de las dos puertas o que nació dos veces, de las dos caras. El coro ditirámbico no llevaba máscara, ¿símbolo del pueblo?, sí el actor principal.

Y digo yo, ¿por qué algunos presidentes se han quitado ya la mascarilla en los actos públicos, y otros no? ¿Qué ocultará su máscara? ¿El origen de todo? ¿Las “fake news”? inyectar una tercera o una dosis anual, ¿tiene sentido si no han sido efectivas las dos primeras, y la mayoría de migrantes sin recursos no están inoculados?

Y nosotros, ¿nos vemos preparados para salir? ¿Què temores silencian nuestras máscaras de tela, ffp3 o quirúrgicas? ¿A que el ERTE se convierta en ERE y en paro indefinido? ¿Qué incertidumbre? ¿A que el mundo se hunda bajo los pies?

¿Y si el SARS CoV-2 continúa mutando? ¿Y si un nuevo virus nos infecciona el aire? ¿Natural o transgénico? No parece sino un nuevo Ensayo sobre la ceguera, mutación indeleble de Saramago. ¿Caerá algún día la ceniza blanca que nos impide ver? Me permito dudarlo, protegida en mi máscara.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 1 de agosto de 2021).

Crónicas de un pueblo

Crónicas de un pueblo

Archivos RTVE

¿Fue el verano que hice la Comunión? El 17 de junio, un mes después se estrenaba la serie. Aún tengo su melodía en los oídos. Braulio el cartero con su “y digo yo”, D. Antonio el maestro y Rosa su mujer, D. Marcelino el cura, el alcalde D. Pedro, Dionisio el conductor de autobús, Marta la boticaria, Goyo el alguacil… Un tiempo en la España rural no se había vaciado, y Puebla Nueva del Rey Sancho –Santorcaz, Madrid– tenía bar, comercio, Guardia Civil, médico y barrendero. No le faltaba nada en aquella época.

No tanto en el buen tiempo, entre el pueblo y la playa; en cuanto vino el frío nos juntábamos toda la familia. Los tíos subían a nuestra casa, mis padres, mi segundo hermano en la cuna… el pequeño no había nacido todavía. Y enganchaba. ¿Sería que teníamos muy adentro el adobe, la encina y la hornada de pan?

Una España migrante del campo a la ciudad. Una etapa oscura, en la que los gerifaltes de turno intentaron promocionar las bondades del régimen político. Pero las tornas se volvieron, la realidad se impone a la ficción. Con la frescura de Juanito, Manolo, Angelito, María y los otros niños, y el conjunto del pueblo, empiezan a salir problemas, alegrías y realidades sociales de la Castilla profunda de hace cincuenta años.

Doña Domitila, la anciana casi ciega que vive de las tres mil pesetas mensuales de su nieto. El niño dinamitero, huérfano de madre y al cargo de un padre analfabeto. El bar de Joaquín, que precintan por falta de baños o sanitarios. El drama por el robo de dos gallinas… Todo con el trasfondo de una economía agrícola y ganadera, de incipientes servicios y muy lento despegue.

Primera producción televisiva de Antonio Mercero, que puede parecernos lejana prehistoria de la emancipación de la mujer. En 1974 participaba ya mi hermano con sus juegos, y poco a poco, en capítulos como “El último alfarero”, “El abuelo” o “La casa de los viejos escudos”, nos vamos abriendo a una nueva mentalidad, cercanos al final del túnel.

No pongamos etiquetas ni apellidos. Lo social siempre estuvo presente. “Verano azul” o “Farmacia de guardia” remedaban su espíritu, pero no preservaron aquel aroma agreste de la infancia.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", 25 de julio de 2021).

Entre dos mares

Entre dos mares

Foto Jesús Alba Enatarriaga

De la pequeña Venecia, en Valencia, a la castellonense gruta de Vall de Uxó, pasamos unos días paradisíacos de vacaciones inter covid. No faltó la Albufera de Vicente Blasco Ibáñez, con sus cañas y barros, sus moricos, pájaros de ese ecosistema, o su paseo en barca al atardecer. Ni la tierra interior de Lorca u Orihuela: “No puedo olvidar / que no tengo alas, / que no tengo mar…” (Miguel Hernández). Del Mediterráneo al Mar Menor hay solo unos metros. Toda una vida.

Estuvimos en La Manga hará unos veinte años, una Constitución con Fundación DFA. Casi a los 30, menos mal que el albergue – apatahotel tenía aire acondicionado. El submarino de Isaac Peral, en Cartagena, estaba todavía a la intemperie; no recuerdo a Alfonso XIII en ese banco del paseo marítimo, despidiéndose de su querida España. En el teatro romano nadie llevaba mascarilla; ni tan siquiera el Icue, o niño pescador.

Y el poniente se puso en la playita del hotel, y marchamos a otro mar, el Mediterráneo valenciano. Los postes de la luz remembraban mi infancia, los naranjos, el encuentro con mi tía y madrina, Angelines, y noches a la fresca con los vecinos de aquellas parcelitas, con una habitación con derecho a cocina, y los gitanos que hacían canastillos de mimbre –me regalaron uno–. No quería volver.

Los modernos hoteles, los rascacielos, la Ciudad de las Artes y las Ciencias –con su Hemisférico y su Oceanográfico, la ballena y el barco, sus museos, palacios y puentes–, no dejan vislumbrar los mágicos pendientes de la reina de junto a las barracas. No cogimos el antiguo tranvía, como Manuel Vicent, pero en coche pudimos acceder a la nueva Malvarrosa: de una parte, los chiringuitos discoteca con jóvenes incautos, sin mascarillas; de la otra, las inmensas arenas de su playa, el Puerto, con sus tinglados, sus muelles comerciales y el Edificio del Reloj. Y hacia El Cabañal y Nazaret –antiguo lazareto que salvó de la peste a muchos marineros allá por el XVI–, las casas de principios del XX, con azulejos y grandes puertas de madera, a las que salían las vecinas en sus sillas de anea.

Horchata en Alboraya, paella de mariscos en el Pinedo. Y la amistad de años. Y la sal de la vida.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 18 de julio de 2021).

La nueva floración

La nueva floración

Foto cartel Fiestas del Pilar 2021 - Heraldo

Sobre gustos no hay nada escrito, si bien es cierto que todo depende del cristal con que se mira. El refranero sirvió al amigo Sancho para aconsejar a su amo Don Quijote y nos sigue sirviendo hoy, en esta recta final de la pandemia.

Todo comenzó con la plantación de tulipanes; y después el encuentro “Zgz florece”, en el parque José Antonio Labordeta, con cientos de flores formando originales esculturas, música, libros, gastronomía, cultura popular… y zaragozanos, muchos zaragozanos, cuando todavía eran obligatorias las mascarillas en la calle. Ahora, la enorme estructura de petunias, begonias y lantanas, en forma Virgen del Pilar, columna y emblema de nuestra ciudad. ¿Qué mejor broche de oro que el cartel “Un camino de flores”, para los esperados pilares 2021?

“Es un única flor, que representa el símbolo más importante de las fiestas, la ofrende de flores. Y en esa única flor van apareciendo diferentes detalles. Una imagen muy icónica, también pensando en las distintas aplicaciones que tiene el Pilar. A nivel compositivo, hemos trabajdo superponiendo capas de papel. Queríamos hacer una imagen alegre, y en ningún momento discutimos nada de mascarillas. Es como pospandemia total”. Así presentaban su Inés Marco y Miguel Frago, diseñadores y creativos, autores del cartel ganador, en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento.

Una flor de mil pétalos de colores: las gentes, el camino, árboles, fuentes, monumentos, las torres del Pilar. Un espacio de espacios y actuaciones diversas, tradicionales y nuevas. Y al frente, una pareja sin mascarilla, mirándose, compartiendo, a punto de besarse, bailando jota. Me gusta contemplar, perderme en los recovecos de una obra de arte.

El actual equipo de gobierno del Ayuntamiento apuesta por las flores y la belleza, por una ciudad más amable y accesible. Y el Bosque de los Zaragozanos, con 700.000 árboles de aquí a poco. Por el Bálsamo de Fierabrás, como dirían los personajes cervantinos, que lo lograrán.

¿Cortina de humo de flores, que oculte la falta de cultura con mayúsculas? Se preguntará más de uno. Solo sé que el colorido ayuda a salir de una crisis, de salud, económica o depresiva. También las flores.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 11 de julio de 2021).

Fernando Ferreró

Fernando Ferreró

Foto Heraldo

Poesía intelectual, elegante, pura, que entronca con la de Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez o Jorge Guillén. Ya en sus primeros poemarios –Acerca de lo oscuro (1959) y Hacia tu llanto ahogado (1960), que se refundirán en 1982 en el volumen titulado De la cuestión y el gesto– se nos muestra lo peculiar de su obra. Según Rosendo Tello, “F. Ferrero se adentra por cauces más intelectualistas y puros, (…) con poemas de corte mentalista y alejados de toda estridencia expresiva” (“Frente al espejo de Niké”, OPI-Niké. Cultura y arte independientes en una época difícil).

Preparaba mi tesina cuando el poeta comenzó a regalarme sus exquisitos libros, recortes de prensa o cartas escritas a Manuel Pinillos, desde Benicarló o Alfaro, donde ejercía como profesor; con saludos a Margarita y a su sobrina Maribel, y en las que siempre nombraba a su amada Pilar Novales.

El nuestro fue un encuentro epistolar. Mi padre se encargaba de recoger los materiales en su casa. Fui metiéndome en su mundo. Sin prisa en editar, La densidad implícita y El texto mínimo (1988), Perfiles (1988), El paisaje continuo (1989), Falacia (1992), Ácromos (1994). En 2002 reseñaba en prensa su Revisión propectiva –tan amigo del juego de palabras–: “Ser capaz de sentir es don universal. Al poeta, además, se le ha otorgado el verbo”. Se reiteraba en sus temas primordiales: el don de conocer el mundo y su esencia, y el dolor, contenido en cada arruga. “Un río serpentea / hacia lo interminable”.

En Secuencias y escenarios (2007) continúa, en el mismo paisaje, hacia la desnudez y el símbolo. En Variaciones sobre un contexto inestable (2011) leemos: “Turbulencia del barro en las hojas tardías”. Y  en Memoria (2013): “El escrito se oxida / en el húmedo lago / del recuerdo”.

En Cadencia (2015), dedicado “Como siempre, a Pilar”, parece vislumbrarse una cierta oscuridad, el ocaso de la vida. “Desearía vivir más. Estoy satisfecho de la vida”. Gracias a su Obra completa –colección Larumbe, de las PUZ– y de sus pinturas y esculturas, recogidas dos de ellas en la exposición “Iluminaciones. Imágenes, objetos y palabras en la estela de Niké” del Paraninfo, Fernando Ferreró se ha quedado en nosotros.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 4 de julio de 2021).

Niñas sirenas

Niñas sirenas

Foto Europa Press

El solsticio de verano y San Juan, aun sin hogueras, y empezar a quitarnos las mascarillas, nos llevan a latitudes y leyendas idílicas. Como la Sirenita, de Hans Christian Andersen, capaz de enamorarse y ganar un alma eterna, por cada niña o niño a los que hiciese sonreír, o por la lágrima vertida por un pequeño o adulto que actuase mal. Y llegamos al Puerto de Copenhague la escultura de bronce de Carl Jacobsen, dedicada a la bailarina Ellen Price, que tan bellamente le dio vida en ballet al relato de Andersen.

“Deseo que la muerte de Anna y Olivia no haya sido en vano. Y que aunque ahora sintamos el mayor odio, desesperanza y dolor, no sea para traer más sufrimiento al mundo sino lo contrario”, escribía su madre. Agradecía a quienes se había unido de corazón, y denuncia la barbarie: “Ellos no tienen por qué cargar con esa mochila, y si el amor se acaba lo más importante es el bienestar de los hijos”,

Si perder a un hijo es un duelo difícil, que te roben a tus niñas y arrojarlas al fondo del mar es bestialmente doloroso. Muchos no podríamos perdonarlo. ¿De dónde saca las fuerzas esa madre huérfana?

Para el Código Penal, violencia vicaria es “un tipo de violencia intrafamiliar que incluye toda aquella conducta realizada de manera consciente para generar un daño a otra persona, ejerciéndose de forma secundaria a la principal. Dicha violencia es una forma de maltrato infantil…”. Se utiliza a las hijas y los hijos de forma instrumental para causar un dolor insufrible a la pareja.

Anna y Olivia nos han conmocionado. El sencillo gesto de peinarlas, o reírse con ellas, ya no puede ser. “Deseo que la muerte de las niñas sirva para crear mayor consciencia sobre el amor que entregamos a nuestros hijos, en valorarlo y cuando estamos con ellos no tener la cabeza en otros asuntos sino en ellos. Nos necesitan y nos adoran”.

Ellas son ahora sirenitas para tantos niños buenos que sufren, y para padres enfermos que decidieron un día engendrar: “Olivia y Anna, ahora los angelitos de los niños, piden que les den todo el amor a sus hijos, dedicación, respeto, y que se les inculquen valores para un mundo mejor”. Endurecer las leyes, dejarnos llevar por la ternura.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 27 de junio de 2021).

Los nuevos universitarios

Los nuevos universitarios

Foto José Miguel Marco / Heraldo

No hubiera sido capaz en estos momentos de aprobar el examen de Historia de España de la EVAU (Evaluación de Admisión a la Universidad). No tengo recientes temas como el Neolítico, la invasión musulmana o el Imperio de los Austrias… Menos aún en materias de Ciencias, Ciencias Sociales o Artes aplicadas. Algo más me hubiese defendido en Educación Literaria y Comunicación escrita, dentro de Lengua Castellana y Literatura –con “y” griega–, a través de textos de Irene Vallejo, Mario Vargas Llosa o Luis García Montero.

Mi segundo sobrino y ahijado, Jorge, ha elegido un camino muy diferente al de esta profesora cebolletas en Letras que nunca ejercería: Bachillerato Tecnológico. Las pruebas en las troncales, incluido Inglés, más Matemáticas, Física y Dibujo Técnico, junto a la media, le han valido una buena nota en su ingreso a la Universidad. Un ingeniero más en la familia.

Con la EVAU de su hermano Juan, hace dos años, le unen muchas cosas: una parecida elección; la prohibición de móviles y materiales electrónicos e impresos no propios del examen… Y otras le diferencian: la prueba en el instituto, distancia interpersonal, mascarilla, hidrogel, desinfección del aula. Y, sobre todo, casi un curso completo, el pasado, no presencial.

Ahora que empezamos a salir de una crisis sanitaria atroz, entrar en la Universidad supone garantía de futuro. Carreras humanísticas, sociales y artísticas, aportan un gran servicio; amén de valores, belleza y cultura, no menos imprescindibles. En Ciencias el abanico es amplio, de lo bío-sanitario, pasando por las matemáticas de empresa, la enseñanza o la investigación, a la tecnología.

Hacen falta psicólogos, más atención en las residencias, investigadores excelentes. El campo de la Ingeniería Informática da para mucho: nuevas aplicaciones para las necesidades más actuales, dispositivos adaptados, avances en medicina… “La juventud es consciente de que se enfrenta a un mundo más complejo e inestable. En tiempos difíciles se agudiza el ingenio” (Estanislao Nistal, virólogo y profesor).

De pequeño, Jorge decía: “Inventaré una vacuna para no morirnos nunca”. Al menos, este año lo han celebrado en Salou.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domigo 20 de junio de 2021).