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La lampara encendida

Derechos 2020

Derechos 2020

Foto José Manuel Zabalza

La fuerza de los límites

Desde mi sillón

La abuela cebolletas

Me fue bastante bien, y aun podría contar unas cuantas historias a mis nietos.

Que no pude asistir a catequesis con otros niños. Y que estudiaba en casa, con mis padres, sin señorita, ni aula compartida ni encerado hasta más mayor.

Me aceptaron de cine en las colonias y en la clase con otros sentaditos, aunque fuese la “tímida” de turno. Fue la antesala a una bonita juventud.

En el insti, a distancia, los profes se pensaban que no podría expresarme. Exámenes tipo test, orales y con máquina eléctrica los dejarían boquiabiertos.

El primer día de Uni estaba ya integrada, con varios compis subiéndome y bajándome del Aula Magna 2. Pese a aquel profesor que me creía oyente –ahora tan buen amigo–.

Fuimos de viaje a Viena, y a Roma con amigos, nada se ponía por delante… Mi verdadera independencia tomó forma de sillita con motor, con su cara y su cruz: al pedir que me llamasen al timbre me daban una moneda; y un joven quería que volviese con papá al preguntarle una calle.

El enamoramiento lleva al amor y al compromiso, pese a que alguien tema un accidente si vamos en pareja.

He sido muy feliz. Nací con un despiste médico. No es falta de respeto.

María Pilar Martínez Barca

A nuestro alcance

El Nazaret valenciano

Premio COPE Valencia 2018 al compromiso con la sociedad valenciana, junto al Santiago Apóstol del Cabañal. Parroquia y colegio de Nuestra Señora de los Desamparados de Nazaret son emblemáticos en el barrio y la ciudad.

M. P. M.

Víctor Gil Oduña, navarro, lleva veinticinco años de profesor en el colegio. “Aquí damos un poco de todo, de lengua a matemáticas. Hay niños de veintitrés nacionalidades, mayoritariamente Marruecos, Argelia y Paquistán. Gente muy humilde, esto es como un pueblo. Damos de Infantil a ESO”.

Situado en Poblados Marítimos, al extrarradio, dista a cinco minutos de la Ciudad de las Artes y las Letras. Su nombre proviene del lazareto u hospital creado en el siglo XVI, por marineros que traían enfermedades contagiosas. “El Cabañal, la Malvarrosa y Nazaret son barrios trabajadores. Hay exclusión, también gitana. En 2015 peregrinamos al encuentro con el Papa. Y cada año los niños conocen a gitanos con estudios, su modelo”.

Como los diputados gitanos Juan José Cortés (PP), Sara Giménez (Cs), Beatriz Carrillo (PSOE) o Ismael Cortés (Podemos). La parroquia, de nueva construcción tras las inundaciones de 1957, muestra un Cristo bendiciéndonos y una talla de José con el Niño. Y el colegio, dibujos de Nuestra Señora,, y un purificador anti covid.

“Respetamos la interculturalidad, los padres nos piden formación católica. El respeto es ponerse en el lugar del otro. Hay alumnos con discapacidad intelectual, les ayudan sus compañeros, pese al parón de la pandemia y la brecha digital”. Ramón Moreno, alumno gitano, este año irá a la Universidad.

Correo-e de Víctor: victorodu3@hotmail.com.

Más corazón

Derechos 2021-2030

Igualdad, equidad social, libertad, democracia y derechos humanos, valores prioritarios dentro del marco del Tratado de Funcionamiento, la Carta de los Derechos de la Unión Europea y la Convención de la ONU.

No obstante, las personas con discapacidad presentan grandes carencias en cuanto a asistencia sanitaria, educación, empleo y acceso al ocio. Lo que se ha agravado con la pandemia: mayor infección en residencias, falta de servicios en casa, brecha digital. Por lo que el Parlamento Europeo pide implementar una nueva Estrategia Europea sobre Discapacidad 2021-2030, a través de sus Estados miembros.

Mujeres, niños, mayores de 65, personas sin hogar, migrantes, refugiados y etnias minoritarias merecen especial atención.

Página de la Comisión Europea: https://ec.europa.eu/info/index_es.

M. P. M.

(Humanizar, «La fuerza de los límites», Nº 178 -Madrid, septiembre-octubre 2021-).

El nuevo curso

El nuevo curso

Foto Jesús Alba Enatarriaga

Visitábamos el Museo Arqueológico de Huesca. Me cautivó nuestra Historia temprana: del Paleolítico inferior, la época musteriense, el inteligente y desaparecido hombre de Neandertal, el de Cromañón –el primer ser humano–, al Neolítico, Calcolítico y las ya protohistóricas Edad de Bronce y Hierro. Puntas toscas de piedra, grupos nómadas, seres que no se preguntan todavía por la muerte con sentido tribal.

Se irán refugiando temporalmente en cuevas, inventando la flecha para poder comer, fabricando utensilios más pequeños y manejables. Sepultan ya a sus muertos junto a la vivienda, y crean colosales monumentos funerarios. La pintura rupestre vendrá después, como hecho social y mágico-religioso. ¿Estético, funcional, catártico? Ajorcas, collares, alfileres y agujas de coser, peines… Y las vasijas, útiles para verter e ingerir alimentos, gracias a materiales de la tierra.

Y yo me preguntaba si hoy la niña y el niño no podrían seguir esos patrones, sin contaminarlos con doctrinas. Sobrevivir, sentirse protegidos en familia, expresar, descubrir la maravilla en cada juego, añorar a los abuelitos. Los íberos y romanos, cultura insuperable, la convivencia histórica de visigodos, árabes, mozárabes y cristianos, el Renacimiento y los siglos posteriores, de Goya a Ramón Acín, arte y compromiso…

También en Huesca, el Museo Pedagógico de Aragón, testigo de una época oscura. Mapas y formas de comprender el mundo, el crucifijo y el retrato del Caudillo, mesas simétricas con tintero, ábacos para los pequeños, labores de costura para alumnas y de carpintería para alumnos, recomendaciones sobre la viruela, otra manera de ver el cuerpo humano…

Y me pregunto yo, ¿cómo hacer que los niños, adolescentes, jóvenes crezcan en libertad, independientemente del partido de turno? Hemos sobrevivido a dictaduras, enfermedades, raquitismo intelectual, desigualdades. Cuanto más la generación del covid.

Un bonito colofón para dar paso a curso: el concierto en familia “Érase una vez”, del grupo De Pedro –Jairo Zavala–, en el Auditorio Carlos Saura. El derecho al “no”, jugar con los monstruos bajo la cama, dormirse con una nana. La infancia, ese tesoro que no hemos de perder.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 19 de septiembre de 2021).

Maestros

Maestros

Foto Asociación Aragonesa de Escritores

Comenzar un acto de homenaje con “Imgine” de John Lennon no está nada mal, y más cuando el homenajeado es tan polifacético como José Verón Gormaz (Calatayud, 6 de septiembre de 1946). La Asociación Aragonesa de Escritores homenajeaba estas dos últimas semanas, en el Salón de Columnas de Caja Rural de Aragón, al poeta bilbilitano y a Ángel Guinda, ambos Premio de las Letras Aragonesas.

Tras la presentación de Fernando Sarría, José Antonio Conde haría la semblanza: Ingeniería Técnica (1970-76), Administración y Planificación de Empresas en la Politécnica de Madrid; Hijo Predilecto de Calatayud, Medalla de las Cortes de Aragón… Miembro de la Real Academia de San Luis, 100 exposiciones, 300 premios de fotografía. Dijo el poeta árabe: “La mejor descripción es la que hace del oído un ojo”. Desde Legajo incorde (1980), 24 de poesía, 8 de narrativa, 5 de inspirada fotografía, cientos de artículos.

“Si deseas cruzar a la otra orilla, / imprégnate primero del lugar que abandonas”. Compromiso luz-palabra. Pasión y memoria, incorporación todas las realidades.  Yo sé que tus labios me nombran esta tarde, / porque el viento ha parado y duerme la tormenta”. Javier Fernández, presidente de la Asociación, expresó el afecto y la admiración de todos.

A Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), despertó a la poesía gracias a la escultura de la pareja de enamorados bajo la lluvia, de Manuel López. De Vida ávida (1980) a Los deslumbramientos (2020). 26 libros de poemas, 2 ensayos sobre poesía, 3 libros de género fronterizo, 6 manifiestos poéticos, 8 traducciones, 448 artículos… Un dvd y dos cd, más la película “La diferencia”, de David Francisco, Coautor del himno de Aragón.

 “Liaba el cigarrillo / como enrollando su vida en una alfombra, / con lentitud y minuciosidad, / dispuesto a la mudanza decisiva”. Su poesía es objeto de belleza y sujeto de conducta. “La casa estaba en orden / frente al caos del mundo. / Un libro abierto / sobre la mesa / me miraba”. ¿Toda la luz del mundo o “un acto de destrucción”? “Lo diría una indígena y tendría razón: / Ustedes tienen la vida organizada en cajas”. Siempre entre Rimbaud y San Juan de la Cruz. “Me he fumado la vida / y la vida me ha fumado a mí”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 30 de mayo de 2021).

Carmen Laforet

Carmen Laforet

Foto Portada de la primera edición de Nada

Año crucial en la poesía española de posguerra: Hijos de la Ira, de D. Alonso, y Sombra del paraíso, de Vicente A. El año que la joven Carmen Laforet (6 de septiembre de 1921), ganaba la primera convocatoria Premio Nadal con su ópera prima: Nada.

Más allá de la crítica a la burguesía de la Barcelona de posguerra, fue leerla y entrever una representación teatral, con toda su carga impresionista y gráfica. ¿Quizá me recordaba a lo vivido por generaciones de mujeres que me precedieron? La doble moral, el silencio y sufrido sacrificio de las tías, el machismo no siempre encubierto de los tíos, la ternura en zapatillas de la abuela.

¿Me identifiqué con la fresca candidez de Andrea, la protagonista, hospedada en la casa familiar para estudiar Filosofía y Letras? “¡Qué alivio el agua helada sobre mi cuerpo! ¡Qué alivio estar fuera de las miradas de aquellos seres originales! Pensé que allí, el cuarto de baño no se debía utilizar nunca”. Muy pronto, las escenas pasan a ser dramáticamente actuales: los malos tratos a la mujer, la envidia, la sinrazón, la violencia.

¿Autobiográfica? Como La isla y los demonios (1950), sueños de libertad de una muchacha al final de la Guerra Civil en Gran Canaria; o La mujer nueva (1955), separación matrimonial en plena época de represión franquista. Igual, desde una perspectiva masculina, que La insolación (1963) y Al volver de la esquina (2004, año de la muerte de la autora).

Novela corta y cuento, en La llamada y La niña y otros relatos; y libros de viajes. Imprescindible, el género epistolar –Elena Fortún o Ramón J. Sender–. Le aconseja este: “Robe tiempo al tiempo y escóndase y siga trabajando en (...) lo que nadie puede hacer sino usted. Tiene un gran talento que no es ya propiedad suya sino de todos nosotros” (Puedo contar contigo, 2005).

Separada de Manuel Cerezales y madre de cinco hijos, tres escritores, se debió a su familia, su religión y su tiempo. “Son míos y yo soy de ellos. Pero también soy independiente, no quiero sentirme reducida a la maternidad como único objetivo de mi existencia” (Cristina Cerezales Laforet, Música blanca, 2009). Recrea el camino de retorno, hacia la libertad definitiva.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 12 de septiembre de 2021).

Mujeres siglo XXI

Mujeres siglo XXI

Foto Gervasio Sánchez / Heraldo

Recuerdo un spot publicitario con este lema. Comparaba imágenes de mujeres occidentales, pidiendo sus derechos, con otras de la India, África, América Latina… Seres humanos del mal llamado sexo débil minusvalorados ha habido en cualquier tiempo. Pasada la Edad Media, considerados casi piedras sin alma, con Fernando el Católico ser cristiana nueva en Aragón era dramático. Gracia de Esplugas, Florencia de Monzón, Leonor Álvarez de Calatayud, Violante de Santángel de Huesca y unas cuantas más son citadas por M. A. Motis Dolader en Vivencias, emociones y perfiles femeninos.

De la reina Petronila a las heroínas de Zaragoza, las mujeres retratadas por Goya o Mileva Einstein –esposa y colaboradora del científico–, todas tuvieron sus problemas. Escritoras vetadas, autoras y lectoras en cárceles y campos de exterminio, amas de casa y madres con la vida truncada por la guerra; mujeres de uno y otro bando asesinadas.

Creímos que habíamos avanzado. En 1964 la mujer afgana logra el derecho al voto; en 2004 la igualdad entre hombre y mujer, la Ley para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en 2009, en 2011 la campaña “Volver a la escuela” para niñas y niños. Pero la tradición, el integrismo político religioso y la lucha de poder tienen más peso.

“Tengo la sensación de que muchas personas de buena voluntad y algunas con retranca oportunista creen que la mujer afgana va a ser expulsada del paraíso organizado por la llamada comunidad internacional, Estados Unidos y sus aliados, entre ellos España” (Gervasio Sánchez). Cuarenta años de violencia radical, custodia de los menores para el marido, miles de parturientas sin asistencia médica, falta de centros educativos. ¿Puede darse el cambio si no surge de dentro?

Buen momento de volver a Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido; o el gulav soviético: “La amistad y la literatura fueron los dos refugios de las mujeres rusas desterradas” (Monika Zgustova, Vestidas para un baile en la nieve). ¿Y sin saber leer? ¿Cómo sentir placer si se amputa el clítoris? ¿O mostrar la belleza femenina si te cortan las falanges por pintarte las uñas?

No debemos callar. Ni permitir que bajen el telón.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 5 de septiembre de 2021).

Tripanofobia

Tripanofobia

Foto Patricia Puértolas / Heraldo

No están recogidos todavía en el Diccionario de la lengua española, pero sí reconocidos por la Fundéu o Fundación del Español Urgente (RAE – Agencia EFE, 2005). Tripanofobia “el miedo o ansiedad intensa frente a las inyecciones o agujas médicas”. Término formado de la base griega trýpanon, ‘taladro’, más el elemento compositivo –fobia, ‘aversión’, ‘rechazo’. Conectados con vocablos sinónimos como belonefobia, fobia a las agujas, y aicmofobia, fobia a las agujas y otros objetos afilados o punzantes.

En este segundo orden entrarían objetos variopintos: alfileres, cuchillos, navajas, sierras, jeringas, ramas caídas de árboles… De niños casi todos tenemos un miedo visceral a las agujas. Parece que fue ayer mi primer análisis de sangre, en el Hospital de la Malvarrosa de Valencia; o las continuas anginas de pequeña, con tratamiento mucho más invasivo que hoy en día. ¿Quién no tiene algún trauma infantil?

Lo ya no tan lógico, razonable y fácil de comprender, es que trabajadores de residencias, incluso hospitales, se nieguen todavía a vacunarse en una pandemia como esta. “Los trabajadores de residencias que no se hayan vacunado contra la covid-19 no podrán cuidar de usuarios que no tengan las dos dosis” (BOA, 13 de agosto). ¿No sería una falta de respeto a mayores y personas vulnerables? Y ahí no entran política ni sindicatos.

El papa Francisco ha llamado la atención a obispos estadounidenses, bien por negacionismo, bien por poner la tilde en el oscuro origen de la vacuna. Las dudas son patrimonio universal, mucho más la salud.

“Hay una parte de la población que no se ha tomado la pandemia en serio, y deben saber que morirán varios jóvenes por todo lo que está pasando” (Luis Enjuanes). Según el célebre virólogo, puede sobrevenir una sexta ola, la inmunidad grupal no se alcanzará hasta el 80% de vacunados y en Navidad el virus puede seguir haciendo de las suyas. “Nosotros vamos a por una vacuna intranasal y de una sola dosis muy potente”. ¿La aprobarán las agencias de medicamentos?

Esterilizar. “Destruir los gérmenes patógenos”. No solo la Ciencia, también las Letras salvan vidas, llevan a comprender el sentido exacto de las cosas.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 29 de agosto de 2021).

Nilofar, abogada y paralímpica

Nilofar, abogada y paralímpica

Foto www.elmundo.es

Nilofar Bayat, 28 años, abogada, felizmente casada, capitana de la selección afgana de baloncesto femenino en silla de ruedas… Teme por su vida. Segunda incursión de los talibanes. La primera, a sus 2 añitos, mató a un hermano, hirió a su padre y a ella la dejó con discapacidad. Logró estudiar Derecho, bajo el gobierno de Hamid Karzai. Han cambiado las tornas en lo que dura el toque de un almuecín.

Estos días, mientras los radicales volvían a imponer la ley del Emirato Islámico, las calles se vaciaban de mujeres y las presentadoras de televisión se cubrían de nuevo con el hijab, me preguntaba qué será en estos momentos de las personas con discapacidad, esas que no salen en las noticias.

Miles de mutilados en los últimos años; millón y medio de afganos con diversidad funcional, sin posibilidad apenas de integración socio educativa y laboral ni ayudas técnicas; muchas más dificultades en caso de repatriación; mujeres y niñas que sufren acoso y abusos por norma… “Los Estados Partes tomarán todas las medidas pertinentes para asegurar el pleno desarrollo, adelanto y potenciación de la mujer” (Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ONU, art. 8).

Vamos retrocediendo. No veinte años, a una guerra civil o a etapas comunistas; sino al medievo de las civilizaciones, donde los agujeros negros se extienden al infinito por entre la celosía de un pesado burka. “Has hecho de mí todo lo que querías, / ahora echa un velo sobre mi cara: quiero dormir” (Sayd Bahodín -traducción de Clara Janés-, El suicidio y el canto. Poesía de las mujeres pastún de Afganistán, 2002).

Prometieron respeto a los derechos humanos de las mujeres, a cambio de su sagrada sharía. ¿Sin poder trabajar sino en el hogar o lo sanitario? ¿A tiro limpio contra la bandera y los aviones? ¿Matando a familias de profesionales del periodismo? Rosa Montero, Maruja Torres y Soledad Gallego-Díaz piden abrir fronteras. ¿Cómo sabremos si a las minas no se unirán mil y un artilugios terroristas que cercenen los pies y los cerebros?

Zakia Khudadadi y Hossain Rasouli no participarán por la delegación afgana en los Paralímpicos de taekwondo. Sin freno y marcha atrás.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", deomingo 22 de agosto de 2021).

Miguel Labordeta

Miguel Labordeta

Foto Heraldo

El 1 de agosto hizo 52 años de su muerte; el 16 de julio, hace un mes, 100 años de su nacimiento. Esperemos su homenaje otoño.

Del colegio de Santo Tomás de Aquino, con los próceres de nuestras letras, a la Guerra Civil, la estancia en Madrid, la “Zaragoza gusanera” y su OPI, Miguel fue siempre el gran incomprendido. “Desde sus primeros libros (…), nos encontramos con una escritura muy poco convencional, difícilmente etiquetable con algún adjetivo más o menos afortunado” (Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña, Obra publicada).

Los críticos incluyen a Labordeta dentro del surrealismo, más en sus primeras obras. Se ve el surrealismo de postguerra como un juego, junto a «ceremoniales« o «rituales« postistas –como en los años iniciales de la OPI–. Al fondo, toda una forma de comprender la vida, expresarla y luchar contra un sistema establecido. En Miguel, además, se une la inquietud existencial y el compromiso. “En la esquina de enfrente / un hermoso niño miserable” (Sumido 25 -1948-). Un primer acercamiento, en mi tesis de licenciatura, Poesía de postguerra en Aragón.

Centrado en el auto reconocimiento, la muerte y el paraíso perdido, no olvida el entorno. Angustia y compromiso más acusados en Violento idílico (1949) y Transeúnte central (1950). Epilírica, escrito en 1950-52, no se publica hasta 1961. “Quiero pues en los ojos mirarte / contemplar tu alma sepultada como un león dormido”. La obra «dramatolírica» Oficina de horizonte (1955), y Los soliloquios (1969), con un lenguaje experimental, completan su bagaje literario en vida. “… las rosas los sepulcros / las hermosas individuas olvidadas”.

“Puesto que el joven / de la montaña azul ha muerto / es preciso partir”, apuntaba en Sumido 25. Y Manuel Pinillos, “Presidente Vitalicio de la O.P.I.”, escribe a José María Aguirre: “Cualquier día próximo sabrás, como ocurriría con Miguel Labordeta, mi desaparición de este inhóspito planeta” (7-VI-70). Autopía, La escasa merienda de los tigres, Obras completas, Metalírica… “Mientras os alejáis / cantando juventudes / yo permanezco aquí / mudo y atónito / como un muerto inmortal / soñando vida inmensa / y una antigua e inconcebible libertad”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 15 de agosto de 2021).

Una ciudad amiga, ecológica, accesible

Una ciudad amiga, ecológica, accesible

Foto Ayuntamiento de Zaragoza

Entrevista a D. Jorge Azcón, alcalde de Zaragoza

Una ciudad amiga, ecológica, accesible. Cuando tu propio hábitat se humaniza

Una ciudad amable, amiga y comprometida con el medioambiente, abierta a la tecnología. Un hogar para jóvenes, mayores y personas con diversidad funcional. Un cambio, más que de rostro, de corazón, en sus hospitales, residencias o lugares de ocio. Un retorno al disfrute de siempre, con horizontes nuevos.

María Pilar Martínez Barca

El Ayuntamiento de Zaragoza, al frente de su alcalde, D. Jorge Azcón, ha iniciado unas interesantes reformas urbanísticas, de cara a modelar una nueva ciudad, tras la pandemia de la Covid-19, mucho más acogedora con las personas, abierta a las últimas tecnologías y a los espacios verdes, saludable. Una cuidad de todos.

Nos responde amablemente el propio D. Jorge Azcón (Zaragoza, 1973). Licenciado en Derecho, tiene un Master en Urbanismo por la Universidad de Zaragoza. Ha sido Presidente Provincial y Regional de Nuevas Generaciones del Partido Popular, miembro de los Comités Ejecutivos Regional y Provincial, Concejal de Juventud y Personal en el Ayuntamiento de Zaragoza (2000-2003), concejal y portavoz adjunto (2003-2007), concejal portavoz de Economía y Hacienda (2011-2015).

Su carácter humano y cercano a los ciudadanos le viene de la familia, menor de cinco hermanos, y de  los colegios de su infancia, Teresianas del Pilar y Juan de Lanuza. Casado y padre de dos hijos.

Los cimientos

P. ¿Qué cambios se han pensado respecto a algunas calles de la ciudad tras la pandemia?

R. La pandemia nos ha hecho replantearnos muchas cosas en nuestras vidas cotidianas y también en el diseño de nuestras ciudades. Lo fundamental es conseguir una ciudad más amable para todos, con la introducción de mejoras de todo tipo, gracias a las innovaciones tecnológicas y mediante un urbanismo que se adapte a las personas con necesidades específicas, sobre todo a aquellas que tienen algún tipo de discapacidad, lo que termina ayudando y siendo útil para todo el mundo. Hace falta una ciudad con más espacio para la vida diaria y que esté más cuidado  

P. ¿Y en sus plazas, parques y zonas verdes?

R. Como le decía, esa es una de nuestras preocupaciones fundamentales: conseguir una Zaragoza más amable y mucho más cuidada de lo que nos encontramos al llegar al Gobierno. Por eso hemos destinado recursos extraordinarios en cuidar nuestros árboles y en arreglar nuestras calles y viviendas.

P. Nuevo asfaltado en muchas calzadas, reformas en la plaza Salamero, Santa Engracia, calle Predicadores… Algún ejemplo.

R. Quiero destacar el plan de choque del arbolado y de mejora del estado de aceras que desarrollamos nada más llegar al Gobierno, la Operación Calles, que hemos lanzado este año, con el presupuesto para reformar calles enteras más importante desde la Expo de 2008. También la recuperación de la Operación Asfalto, que había sido abandonada.

Y en una dimensión todavía mayor, hay que resaltar el impulso inédito al plan de rehabilitación, al que hemos destinado catorce millones de euros en dos años, batiendo todos los récords históricos del ayuntamiento, con el objetivo de ayudar a las familias a tener mejores viviendas, más accesibles y adaptadas.

No me olvido tampoco del Bosque de los Zaragozanos, un proyecto para plantar 700.000 árboles en el término municipal en diez años, y que será un legado medioambiental para las próximas generaciones.

Hogares habitables

P. ¿Se está pensando, a nivel de ciudadanos, constructoras, etc., en un tipo diferente de vivienda?

R. Ese es un tema especialmente interesante en estos momentos. Hay un avance muy importante en mejoras tecnológicas para conseguir viviendas más avanzadas y eficientes desde diferentes puntos de vista, que sean energéticamente solventes y que ayuden a resolver las necesidades de sus habitantes. Desde el Área de Urbanismo trabajamos para que esas nuevas realidades se incorporen a nuestras ordenanzas y normativas.

P. Aunque avanzado mucho, los ciudadanos con movilidad reducida seguimos teniendo problemas a la hora desplazarnos y acceder a según qué lugares. ¿También en cuanto a espacios, públicos y privados, para personas mayores y con discapacidad?

R. Es la misma idea: mejorar constantemente en la incorporación de avances que faciliten la accesibilidad a estos colectivos. Tenemos que esforzarnos en ser una ciudad especialmente cuidadosa con las personas con discapacidad y también con los mayores, que es un sector de la población cada vez más numeroso y que se merece que la sociedad los cuide con esmero.

P. ¿Qué otros modelos y medidas de accesibilidad podrían ir planificándose en la ciudad pos-covid?

R. Nuestro deseo es aprender de los países más avanzados, para adoptar las medidas más punteras en ese sentido. Creo que en Zaragoza se ha avanzado bastante desde hace un par de décadas, tanto en sensibilidad como en mejoras concretas, pero nos queda mucho camino por recorrer y hay que esforzarse en ello.

P. Ha sido especialmente duro en algunos centros residenciales. ¿Se ha pensado en otros modelos de hospitales, residencias…?

R. Por supuesto. En eso la crisis sanitaria de la Covid va a ser determinante. Las autoridades sanitarias ya están planificando de otra forma las instalaciones hospitalarias y las residencias. En Zaragoza estoy especialmente satisfecho de haber logrado que el Grupo Quirón nos haya escogido para construir un nuevo y modernísimo hospital que va a ser una referencia en toda España.

Una ciudad de todos

P. Niños, jóvenes, personas con diversidad funcional, mayores. ¿Una ciudad para todos?

R. Ese es el objetivo irrenunciable que nos guía como equipo de Gobierno: que Zaragoza sea una ciudad inclusiva y abierta a todos; que se plantee como una obligación tratar a todos sus vecinos en pie de igualdad y que pueda atender a cada colectivo para darle respuestas a sus necesidades específicas.

P. ¿Cómo hacerlo posible? ¿Se va pensando en proyectos concretos?

R. Por una parte, hay que aplicar políticas generales para los aspectos comunes y, por la otra, hay que destinar recursos a políticas específicas. En ese sentido, un ejemplo claro son las partidas que se destinan a accesibilidad; pero también las que se enfocan a colaborar con entidades sociales de todo tipo; o las que impulsan el cuidado de los mayores o las familias.

P. También han sido unos meses difíciles para la diversión y el encuentro con nuestros amigos y familiares. ¿Qué hacer en cuanto a los lugares de ocio?

R. Ahora mismo, con la pandemia, hemos aprendido que son uno de los lugares que debemos cuidar más, para que sigan siendo puntos de encuentro imprescindibles con nuestros amigos y familias, pero que lo sean siendo seguros desde el punto de vista de la salud.

P. Seguimos con aforos limitados en restaurantes, espectáculos, cultura… ¿Cómo va a ser la vuelta a la normalidad, la ampliación de aforos, etc.?

R. Eso va a depender mucho de las autoridades sanitarias. Es una competencia del Gobierno aragonés que nosotros, como no puede ser de otra manera, acatamos de forma absoluta. Siempre hemos respetado sus directrices y lo seguiremos haciendo. Esperemos que la vacunación siga avanzando rápida y pronto podamos levantar las restricciones, para beneficio de todos.

P. ¿Volveremos a disfrutar de nuestra ciudad como lo hemos hecho siempre?

R. Por supuesto. Es más, la disfrutaremos con muchas más ganas, como se está viendo en estos días en que ha habido algo de apertura. Nosotros estamos trabajando para tener una ciudad más amable, más segura y más bonita, y que los zaragozanos puedan disfrutar de su ciudad a tope una vez que regrese la normalidad, o lo más parecido a ella.

P. ¿Ha podido humanizarnos, a nivel de personas, colectivo y complejo urbanístico, la Covid-19?

R. Sin duda. La Covid es una de esas tragedias históricas que suceden muy de vez en cuando, en este caso es la mayor crisis sanitaria del último siglo, y que nos pone a prueba como individuos y como sociedad. Y creo que la respuesta ha sido buena. Como alcalde, puedo decir que en Zaragoza ha habido una oleada de solidaridad impresionante, y que un número enorme de personas han ofrecido su colaboración para ayudar a quienes peor lo estaban pasando. o para apoyar a los sanitarios en todo lo posible.

Sí, creo sinceramente que la Covid nos va a dejar un saldo terrible de muertes y dolor, pero también es cierto que ha sacado lo mejor de nosotros en muchos casos, y que vamos a extraer lecciones muy importantes para mejorar como ciudad y como sociedad.

SUMARIOS

“La pandemia nos ha hecho replantearnos muchas cosas en nuestras vidas cotidianas y también en el diseño de nuestras ciudades”

“Tenemos que esforzarnos en ser una ciudad especialmente cuidadosa con las personas con discapacidad y también con los mayores”

“Como alcalde, puedo decir que en Zaragoza ha habido una oleada de solidaridad impresionante, y que un número enorme de personas han ofrecido su colaboración”

(Humanizar, Nº 177 -Madrid, julio-agosto 2021-).

Nuevas calles olímpicas

Nuevas calles olímpicas

Foto: https://jacc56.wordpress.com

Junto a los proyectos de poblar de arbolado la nueva Zaragoza pos-pandemia, remodelar su asfalto y ensanchar plazas y vías públicas, se impone revisar la Memoria Democrática de Aragón. Agustina Simón, enfermera de requetés carlistas, o Pedro Lázaro, primer soldado raso del Ejército Nacional muerto en el barrio de Jesús, hijos son de sus circunstancias.

Carteles que los contextualicen en su época, en las que son sus calles, no es tan descabellado. Ejemplos similares, los profesores universitarios Gonzalo Calamita Álvarez y Miguel Allué Salvador, responsable de depuraciones; el militar franquista Santiago Lòriga o el  arzobispo Domenech, por confundir "cruzada" con guerra civil. ¿No cometen erratas algunos catalanes?

Lo que ya suena a hueco es comparar “dictadura” con “otro tipo de democracia” cubana. De ahí cambiar el nombre de la calle Che Guevara por el de Ana María Suárez –víctima del atentado yihadista en Cambrils–, y el parque homónimo por Teresa Perales.

Diputada del PAR en las Cortes de Aragón, 26 medallas paralímpicas, representante en el Comité Paralímpico Internacional, Directora General de  Dependencia, Premio Princesa de Asturias de los Deportes… Teresa sabe ganar los corazones. Y hay otros paralímpicos que honran a Aragón: Javier Hernández, María Delgado, Jorge Cardona… o la pionera, todavía sin calle, Mari Paz Monserrat Blasco.

Voluntariosa y comprometida, amiga de sus amigos, abrió la puerta a muchos. Decenas de medallas, 6 en Barcelona 92, más de 140 títulos. Hija de militar, hermana de 15 hermanos y Dama de la Corte de Honor de la Virgen del Pilar. “La natación se empezó a ver de otra manera y ella fue una de las precursoras. Cuando yo llegué, el camino ya estaba marcado gracias a su labor”, comentaba Teresa.

Memoria y Justicia no saben de creencia. Esto no es Bielorrusia ni Cuba ni la Roma de Nerón, que ganó todos los Juegos a base de zancadillas. Todo menos deporte.

Ana Peleteiro, David Valero, Rayderley Zapata, Maialen Chourraut, Teresa Portela, Adriana Cerezo, Pablo Carreño, Juan Cardona Méndez… aparte de los barceloneses Pau y Marc Gasol, podrían bautizar muchas de nuestras calles. Juguemos deportivamente.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 8 de agosto de 2021).

Sin máscaras

Sin máscaras

Foto www.elmundo.es

Desde que en junio las mascarillas dejaron de ser obligatorias al aire libre, han subido incidencia, contagios y hospitalizaciones. Por contra, hemos descubierto su uso como talismán en muñecas y codos, collares, simples tapabocas…

Nos sorprendía una discoteca de la Malvarrosa, barrio trabajado y marinero del extrarradio valenciano. Y este último sábado, en una Zaragoza vaciada que volvía a los pueblos y al mar, los paseantes del parque José Antonio Labordeta, de todas las edades, se mostraban sin protección alguna. Y además, la pandemia nos afecta a la vista: pasaban a no más de un palmo, cuando no se chocaban con mi silla. Debo ser invisible.

La UE recomendaba que los jóvenes no se la quitasen. Ha bajado a los 40, y la variante Delta afecta a más menores. Pero aquí hay más intríngulis del que transmiten las noticias. Máscara, según el Diccionario de la lengua española, “Figura que representa un rostro humano, de animal o puramente imaginario, con la que una persona puede cubrirse la cara para no ser reconocida…”. O también “Objeto que cubre la cara o parte de ella para protegerla u ocultarla”. El ditirambo era una composición griega en loor de Dioniso, el dios de las dos puertas o que nació dos veces, de las dos caras. El coro ditirámbico no llevaba máscara, ¿símbolo del pueblo?, sí el actor principal.

Y digo yo, ¿por qué algunos presidentes se han quitado ya la mascarilla en los actos públicos, y otros no? ¿Qué ocultará su máscara? ¿El origen de todo? ¿Las “fake news”? inyectar una tercera o una dosis anual, ¿tiene sentido si no han sido efectivas las dos primeras, y la mayoría de migrantes sin recursos no están inoculados?

Y nosotros, ¿nos vemos preparados para salir? ¿Què temores silencian nuestras máscaras de tela, ffp3 o quirúrgicas? ¿A que el ERTE se convierta en ERE y en paro indefinido? ¿Qué incertidumbre? ¿A que el mundo se hunda bajo los pies?

¿Y si el SARS CoV-2 continúa mutando? ¿Y si un nuevo virus nos infecciona el aire? ¿Natural o transgénico? No parece sino un nuevo Ensayo sobre la ceguera, mutación indeleble de Saramago. ¿Caerá algún día la ceniza blanca que nos impide ver? Me permito dudarlo, protegida en mi máscara.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 1 de agosto de 2021).

Crónicas de un pueblo

Crónicas de un pueblo

Archivos RTVE

¿Fue el verano que hice la Comunión? El 17 de junio, un mes después se estrenaba la serie. Aún tengo su melodía en los oídos. Braulio el cartero con su “y digo yo”, D. Antonio el maestro y Rosa su mujer, D. Marcelino el cura, el alcalde D. Pedro, Dionisio el conductor de autobús, Marta la boticaria, Goyo el alguacil… Un tiempo en la España rural no se había vaciado, y Puebla Nueva del Rey Sancho –Santorcaz, Madrid– tenía bar, comercio, Guardia Civil, médico y barrendero. No le faltaba nada en aquella época.

No tanto en el buen tiempo, entre el pueblo y la playa; en cuanto vino el frío nos juntábamos toda la familia. Los tíos subían a nuestra casa, mis padres, mi segundo hermano en la cuna… el pequeño no había nacido todavía. Y enganchaba. ¿Sería que teníamos muy adentro el adobe, la encina y la hornada de pan?

Una España migrante del campo a la ciudad. Una etapa oscura, en la que los gerifaltes de turno intentaron promocionar las bondades del régimen político. Pero las tornas se volvieron, la realidad se impone a la ficción. Con la frescura de Juanito, Manolo, Angelito, María y los otros niños, y el conjunto del pueblo, empiezan a salir problemas, alegrías y realidades sociales de la Castilla profunda de hace cincuenta años.

Doña Domitila, la anciana casi ciega que vive de las tres mil pesetas mensuales de su nieto. El niño dinamitero, huérfano de madre y al cargo de un padre analfabeto. El bar de Joaquín, que precintan por falta de baños o sanitarios. El drama por el robo de dos gallinas… Todo con el trasfondo de una economía agrícola y ganadera, de incipientes servicios y muy lento despegue.

Primera producción televisiva de Antonio Mercero, que puede parecernos lejana prehistoria de la emancipación de la mujer. En 1974 participaba ya mi hermano con sus juegos, y poco a poco, en capítulos como “El último alfarero”, “El abuelo” o “La casa de los viejos escudos”, nos vamos abriendo a una nueva mentalidad, cercanos al final del túnel.

No pongamos etiquetas ni apellidos. Lo social siempre estuvo presente. “Verano azul” o “Farmacia de guardia” remedaban su espíritu, pero no preservaron aquel aroma agreste de la infancia.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", 25 de julio de 2021).

Entre dos mares

Entre dos mares

Foto Jesús Alba Enatarriaga

De la pequeña Venecia, en Valencia, a la castellonense gruta de Vall de Uxó, pasamos unos días paradisíacos de vacaciones inter covid. No faltó la Albufera de Vicente Blasco Ibáñez, con sus cañas y barros, sus moricos, pájaros de ese ecosistema, o su paseo en barca al atardecer. Ni la tierra interior de Lorca u Orihuela: “No puedo olvidar / que no tengo alas, / que no tengo mar…” (Miguel Hernández). Del Mediterráneo al Mar Menor hay solo unos metros. Toda una vida.

Estuvimos en La Manga hará unos veinte años, una Constitución con Fundación DFA. Casi a los 30, menos mal que el albergue – apatahotel tenía aire acondicionado. El submarino de Isaac Peral, en Cartagena, estaba todavía a la intemperie; no recuerdo a Alfonso XIII en ese banco del paseo marítimo, despidiéndose de su querida España. En el teatro romano nadie llevaba mascarilla; ni tan siquiera el Icue, o niño pescador.

Y el poniente se puso en la playita del hotel, y marchamos a otro mar, el Mediterráneo valenciano. Los postes de la luz remembraban mi infancia, los naranjos, el encuentro con mi tía y madrina, Angelines, y noches a la fresca con los vecinos de aquellas parcelitas, con una habitación con derecho a cocina, y los gitanos que hacían canastillos de mimbre –me regalaron uno–. No quería volver.

Los modernos hoteles, los rascacielos, la Ciudad de las Artes y las Ciencias –con su Hemisférico y su Oceanográfico, la ballena y el barco, sus museos, palacios y puentes–, no dejan vislumbrar los mágicos pendientes de la reina de junto a las barracas. No cogimos el antiguo tranvía, como Manuel Vicent, pero en coche pudimos acceder a la nueva Malvarrosa: de una parte, los chiringuitos discoteca con jóvenes incautos, sin mascarillas; de la otra, las inmensas arenas de su playa, el Puerto, con sus tinglados, sus muelles comerciales y el Edificio del Reloj. Y hacia El Cabañal y Nazaret –antiguo lazareto que salvó de la peste a muchos marineros allá por el XVI–, las casas de principios del XX, con azulejos y grandes puertas de madera, a las que salían las vecinas en sus sillas de anea.

Horchata en Alboraya, paella de mariscos en el Pinedo. Y la amistad de años. Y la sal de la vida.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 18 de julio de 2021).

La nueva floración

La nueva floración

Foto cartel Fiestas del Pilar 2021 - Heraldo

Sobre gustos no hay nada escrito, si bien es cierto que todo depende del cristal con que se mira. El refranero sirvió al amigo Sancho para aconsejar a su amo Don Quijote y nos sigue sirviendo hoy, en esta recta final de la pandemia.

Todo comenzó con la plantación de tulipanes; y después el encuentro “Zgz florece”, en el parque José Antonio Labordeta, con cientos de flores formando originales esculturas, música, libros, gastronomía, cultura popular… y zaragozanos, muchos zaragozanos, cuando todavía eran obligatorias las mascarillas en la calle. Ahora, la enorme estructura de petunias, begonias y lantanas, en forma Virgen del Pilar, columna y emblema de nuestra ciudad. ¿Qué mejor broche de oro que el cartel “Un camino de flores”, para los esperados pilares 2021?

“Es un única flor, que representa el símbolo más importante de las fiestas, la ofrende de flores. Y en esa única flor van apareciendo diferentes detalles. Una imagen muy icónica, también pensando en las distintas aplicaciones que tiene el Pilar. A nivel compositivo, hemos trabajdo superponiendo capas de papel. Queríamos hacer una imagen alegre, y en ningún momento discutimos nada de mascarillas. Es como pospandemia total”. Así presentaban su Inés Marco y Miguel Frago, diseñadores y creativos, autores del cartel ganador, en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento.

Una flor de mil pétalos de colores: las gentes, el camino, árboles, fuentes, monumentos, las torres del Pilar. Un espacio de espacios y actuaciones diversas, tradicionales y nuevas. Y al frente, una pareja sin mascarilla, mirándose, compartiendo, a punto de besarse, bailando jota. Me gusta contemplar, perderme en los recovecos de una obra de arte.

El actual equipo de gobierno del Ayuntamiento apuesta por las flores y la belleza, por una ciudad más amable y accesible. Y el Bosque de los Zaragozanos, con 700.000 árboles de aquí a poco. Por el Bálsamo de Fierabrás, como dirían los personajes cervantinos, que lo lograrán.

¿Cortina de humo de flores, que oculte la falta de cultura con mayúsculas? Se preguntará más de uno. Solo sé que el colorido ayuda a salir de una crisis, de salud, económica o depresiva. También las flores.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 11 de julio de 2021).

Fernando Ferreró

Fernando Ferreró

Foto Heraldo

Poesía intelectual, elegante, pura, que entronca con la de Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez o Jorge Guillén. Ya en sus primeros poemarios –Acerca de lo oscuro (1959) y Hacia tu llanto ahogado (1960), que se refundirán en 1982 en el volumen titulado De la cuestión y el gesto– se nos muestra lo peculiar de su obra. Según Rosendo Tello, “F. Ferrero se adentra por cauces más intelectualistas y puros, (…) con poemas de corte mentalista y alejados de toda estridencia expresiva” (“Frente al espejo de Niké”, OPI-Niké. Cultura y arte independientes en una época difícil).

Preparaba mi tesina cuando el poeta comenzó a regalarme sus exquisitos libros, recortes de prensa o cartas escritas a Manuel Pinillos, desde Benicarló o Alfaro, donde ejercía como profesor; con saludos a Margarita y a su sobrina Maribel, y en las que siempre nombraba a su amada Pilar Novales.

El nuestro fue un encuentro epistolar. Mi padre se encargaba de recoger los materiales en su casa. Fui metiéndome en su mundo. Sin prisa en editar, La densidad implícita y El texto mínimo (1988), Perfiles (1988), El paisaje continuo (1989), Falacia (1992), Ácromos (1994). En 2002 reseñaba en prensa su Revisión propectiva –tan amigo del juego de palabras–: “Ser capaz de sentir es don universal. Al poeta, además, se le ha otorgado el verbo”. Se reiteraba en sus temas primordiales: el don de conocer el mundo y su esencia, y el dolor, contenido en cada arruga. “Un río serpentea / hacia lo interminable”.

En Secuencias y escenarios (2007) continúa, en el mismo paisaje, hacia la desnudez y el símbolo. En Variaciones sobre un contexto inestable (2011) leemos: “Turbulencia del barro en las hojas tardías”. Y  en Memoria (2013): “El escrito se oxida / en el húmedo lago / del recuerdo”.

En Cadencia (2015), dedicado “Como siempre, a Pilar”, parece vislumbrarse una cierta oscuridad, el ocaso de la vida. “Desearía vivir más. Estoy satisfecho de la vida”. Gracias a su Obra completa –colección Larumbe, de las PUZ– y de sus pinturas y esculturas, recogidas dos de ellas en la exposición “Iluminaciones. Imágenes, objetos y palabras en la estela de Niké” del Paraninfo, Fernando Ferreró se ha quedado en nosotros.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 4 de julio de 2021).

Aragón, el paisaje y lo telúrico en Baladas a dos cuerdas, de Rosendo Tello Aína

Aragón, el paisaje y lo telúrico en Baladas a dos cuerdas, de Rosendo Tello Aína

Foto Asociación Aragonesa de Escritores, dibujo de Pilar Aguarón Ezpeleta

María Pilar Martínez Barca

La obra del poeta se divide en dos partes esenciales. Formada la primera por los libros iniciales –Ese muro secreto, ese silencio y Fábula del tiempo–, con su característico surrealismo lírico y personal, y la trilogía, más abierta a la épica y al compromiso, de Paréntesis de la llama, Libro de las fundaciones y Baladas a dos cuerdas (por orden de composición), que luego se convertiría en pentalogía con Meditaciones de medianoche y Las estancias del Sol. La segunda etapa, a partir de Cárcavas del sentido, como puente, y Más allá de la fábula, se condensaría en un pensamiento más elegiaco: “De la plenitud madura del recorrido solar se accede a la noche oscura de la existencia y a la decadencia del tiempo y de la edad” (Luis Felipe Alegre, Prologo a El vigilante y su fábula, Zaragoza, Prames, 2005). Reflexiones íntimas, metafísicas y metapoéticas, en torno a un mundo nuevo no precisamente esperanzador, pero siempre transido de belleza.

El paisaje de una región va moldeando el alma de sus habitantes, y Aragón no podía ser una excepción. Nuestra tierra, sedienta, produce caracteres toscos, tercos en ocasiones. Pero, frente al paisaje, se levanta la persona y el poeta, comprometido consigo mismo y con su entorno. Una de las constantes en la obra de Rosendo Tello es su gran cuidad y delicadeza en el estilo. Mima al máximo cada poema, cada verso, cada palabra. El poeta profesor, de la altura de altura de Pedro Salinas, Dámaso Alonso o, ya entre nosotros, Miguel Labordeta, Ildefonso-Manuel y Fernando Ferreró, amén de su virtuosismo lingüístico musical, yo diría que innato, tiene todo estudiado.

La estructura del libro

Baladas a dos cuerdas serviría de bisagra entre los primeros poemarios y el siguiente bloque, épico social. En palabras de Luis Felipe Alegre: “Sujeto, objeto y lenguaje han perdido su significación; de ahí la sátira amarga con que se enfoca la realidad fantasmal contemplada”. Pero no nos engañemos: lírica y épica son las dos cuerdas que dan título y sentido al poema.

Comienza el conjunto con los dos últimos versos del Libro de las fundaciones. Esto, que se repite en todos los poemarios, da la idea de obra completa a la que tiende el poeta. De un lado, la balada es una composición poética de tono lírico y melancólico, pero que narra hechos legendarios y tradicionales (como la épica). Las dos cuerdas representan el lado lírico y el épico. Y además esas cuerdas pueden simbolizar la luz y la sombra entre las que oscila el poeta a lo largo del libro; o también el acto de la comunicación, como se ve en los versos finales de “El coro innumerable” (las dos cuerdas, a veces, se convierten en cien).

El conjunto de los poemas se dividen en dos partes: una épica y otra lírica, alternándose una composición en prosa (épica) y otra en verso (lírica), aunque no siempre es fácil la distinción (en un mismo poema pueden aparecer uno y otro estilo). Lo épico se identifica, aunque no siempre, con un descenso a los infiernos, mientras que el lado lírico representa una elevación espiritual. La sombra simboliza, en general, el elemento demoniaco; la luz es la ascensión. La alternancia se rompe en algunos casos: los cinco poemas que hay desde “Ecos de carcajadas” hasta “Los gallos de la aurora” están escritos en verso; y lo mismo sucede con los poemas “Mazmorra lóbrega” y “La luz del alba”. Esa ruptura se debe a que en la tensión entre la forma poética y los sentimientos acaban venciendo estos últimos; la emoción puede más que la perfección de los esquemas estructurales (la simetría no es tan rígida como en Meditaciones de medianoche, aunque aquí también se da).

Las letras iniciales de los poemas van formando, a modo de acróstico, el título de la obra. En los poemas épicos el título se lee normalmente (el que inicia el libro comienza por la letra B); mientras que en los líricos está escrito al revés, empezando por la última letra (la S de cuerdas). Justo en el centro del libro se encuentran dos poemas, “Lluvia en el muladar” y “El lobo Semirabis”, que comienzan por la letra O (de la palabra dos); esa O se encuentra aproximadamente en el centro del título (no hay una simetría totalmente perfecta).

La estructura refleja asimismo una lenta progresión hacia la luz y la esperanza. Las primeras composiciones son oscuras, infernales, como muestra de lo más degradante del hombre y la sociedad en la que vive. A partir de “Hacia la luz del alba” los poemas se hacen místicos; es la “vía unitiva”, la elevación de la persona (hasta ese momento había predominado el descenso, el sufrimiento, la ascesis). Pero en cualquier parte del libro pueden aparecer composiciones de uno u otro tipo. Y la gradación se da también dentro de cada poema; al final se vislumbra la esperanza, un horizonte de luz.

***

Lo telúrico

Centrándonos en el tema que nos ocupa, el elemento paisajístico está presente en todos los poemas: es como un escenario en el que se va desarrollando la obra. Van apareciendo distintos tipos de paisaje según lo que se quiere expresar en cada momento.

Predomina una atmósfera desierta, desolada. Es una “tierra de cal y hueso”, donde falta la vida y la vegetación escasea. Elementos característicos de este paisaje son el polvo, las grietas causadas por la gran sequedad del terreno, un viento violento… y, sobre todo, el sol, un sol abrasador que mata la poca vida que pueda brotar. Porque la naturaleza no es solo un telón de fondo, sino que tiene un importante valor simbólico: la sequedad es reflejo de una sociedad corrompida donde no se tiene en cuenta el amor, ni al ser humano.

Ese paisaje desértico puede referirse a la tierra aragonesa en general, pero también reflejar un lugar concreto de la misma. Como ocurre cuando el poeta recuerda con nostalgia la infancia en su pueblo: “Claros eran tus cielos, sus llamas hontanares, guirnaldas de pausados albores, engalanadas lunas; verano polvoriento ahora por tus plazas roncas como planetas de azufre y de salitre”[1].

El ambiente rural visto desde la niñez y la adolescencia (lleno de alegría y esperanza) es muy distinto al que se contempla en la edad adulta. No interesa tanto resaltar los detalles geográficos de una localidad determinada, sino los aspectos generales del suelo aragonés (se generaliza lo concreto). En poemas como “Lamentación de ciego” se observa de un modo todavía más explícito esa desolación del paisaje, al recordar la infancia perdida.

A veces, como sucede en la obra de Gabriel Miró, Aragón pasa a ser Tierra Santa. Es el caso del poema “Camino de Emaús”: “Un sendero de tobas calcinantes, lunas, gotas / de luna sobre pitas, llameantes minaretes y doradas, / rojizas azoteas, brasas purpúreas en el confín”. Estas referencias al plano religioso reflejan la necesidad de una mayor confraternidad entre los hombres.

La misma sensación de desolación y soledad, pero en un ambiente urbano (y más concretamente en Zaragoza), aparece en “Niké”, o en “Visión en Valdespartera”: “A mi llegada el viento aporreaba las ventanas, aullaba en los veloces corredores de la noche. De Casablanca al Arrabal, del Canal a Delicias, donde pierde su efigie el monte acuchillado por el cielo”.

En el poema “La ciudad fantasmal” aparece Huesca, como “un tenso  fanal metálico”. Y en algunos interiores se refleja también esa sensación de muerte y abandono a la que nos venimos refiriendo. Así sucede en “Niké”, donde la acción se desarrolla en un viejo café, o en “Falaz Pentecostés”, poema en el que se nos sitúa en un cuarto frente al mar.

El tiempo que corresponde a este paisaje extremadamente seco es el verano, cuando el sol es más ardiente que nunca, y el atardecer, símbolo de la decadencia. Esto último se ve claramente en “Como una gota clara y silenciosa”.

Frente a la naturaleza desértica, hay otra fresca, llena de vegetación y de vida. Se trata de pequeños rincones de la tierra aragonesa, expresión de los valores positivos que esta encierra. Son, por ejemplo, los “jardines mudéjares”  en medio de toda la muerte que representa “Concolorcorvo”.

En la composición “Entre los cabrahígos” aparece ese mismo ambiente de frescura, de paz, esta vez en un cementerio. Es como si la muerte fuera una salida, un escape: “Silvestre llanto, risas azoradas por un aire de fiesta, un oriente entrevisto por augures en los claros lunares de unos idus sombríos”. No dejan de estar presentes, con todo, la tristeza y melancolía propias del lugar. En “El Poeta”, poema en homenaje a Miguel Labordeta, el cementerio tendrá un valor aún más negativo.

En esta naturaleza más exuberante, aparecen la luna y la noche como algo positivo, en oposición al ardor solar diurno del terreno desolado.

Hasta ahora hemos visto un paisaje real, geográfico. Pero hay otro paisaje meramente simbólico, fantástico, que solo existe en la mente del poeta. Son espacios terroríficos que se pueden identificar perfectamente con el Infierno cristiano; en ellos son característicos el fuego y las sombras, las tinieblas. Representan estos lugares un descenso del autor de su mundo interior a la sociedad, trasunto metafórico del Infierno. La sociedad está vista aquí en su aspecto más negativo; y esos espacios (pese a ser fantásticos) reflejan esa sociedad que vuelve a identificarse con nuestra tierra.

En “Barranco del Agua Amarga” aparece este tipo de paisaje: “La estridencia salvaje, el alarido de la Loba del Sol que ulula en el Barranco del Agua Amarga. Allí oscuras siluetas talladas por el pánico dan la espalda a la luz, esculpiendo el vacío de la Gruta Fantástica. […] Hora del alboroto zumbante de la luz que repica en batanes de tiniebla con pulso razonado hasta el aullido del silencio”.

Un caso semejante lo encontramos en “La ciudad fantasmal” (aunque aquí el paisaje está un poco más dulcificado), o en el poema titulado “En la candente glera”. Muchos de los elementos simbólicos de este paisaje son los mismos que los de la tierra desolada real. Pese a que en este ambiente la noche tiene un valor negativo.

Por último, dentro también del mundo fantástico y metafórico, se da otra naturaleza fértil, que se corresponde con el paisaje lleno de frescura y vegetación visto anteriormente. Simboliza este espacio una esperanza, la salida de un mundo inhumano; salida que se logra mediante la búsqueda de otra sociedad que tenga más en cuenta al hombre y al poeta, o a través de la interiorización.

El agua (el río, la lluvia…) es aquí símbolo de fecundidad –la lluvia poco abundante y estéril aparece en el paisaje desértico como todo lo contrario–. Otros elementos son el alba, la montaña –símbolo de espiritualidad…–. El paso de la barca en “La ciudad fantasmal” no representa otra cosa que la búsqueda de ese mundo nuevo y puro al que se aspira.

Pero quizá donde más claramente se vea el simbolismo de este paisaje sea en “Hacia la luz del alba”. Este poema supone una ascensión, después del descenso que hemos contemplado al Infierno de la sociedad; esa ascensión no solo constituye el tema de la composición poética, sino que se refleja en la estructura total del libro, pues a partir de aquí los elementos simbólicos representan más lo positivo, la esperanza de algo más: “Arriba, más arriba, más allá de las brasas / que el viento apaga al fondo de las peladas cárcavas, / más allá de los árboles templados como espadas, / marcharás algún día hacia la luz del alba”.

Para llegar al alba es necesario pasar por la noche –vista aquí como esperanza de la luz–, por el bosque –símbolo de la interiorización–, por el alejamiento de la sociedad y la soledad que eso supone… Es curioso observar cómo para subir a la montaña o al bosque –el poema es como un camino hacia allí– es preciso descender a nosotros mismos, ya que “la cumbre se adormece mientras cantando bajas / alto, desnudo y libre hacia la luz del alba”.

Puede suceder que un poema comience por una tierra desértica y termine en un paisaje lleno de vegetación. Al final, es más frecuente este segundo marco natural, ya que el libro va avanzando, in crescendo, hacia una realidad más esperanzada.

Baladas a dos cuerdas está impregnado de un extraordinario amor del poeta a su tierra natal, y del dolor cuando esta enferma. Pero ese teluirismo envuelve a su vez los otros componentes temáticos: lo religioso, lo social, lo metapoético. Ejes temáticos que dan forma y son expresados al mismo tiempo por diversos recursos fonéticos, morfosintácticos, semánticos y múltiples referencias toponímicas, mitológicas, culturales… Elementos cuyo estudio excede este pequeño artículo, y que condensan esa lección de autenticidad poética, existencial y humana, y mimo por el lenguaje que es la obra de Rosendo Tello Aína.

[1] Todos los textos transcritos pertenecen a la primera edición de Baladas a dos cuerdas.

(Revista Imán, Número 24 / Junio 2021, Asociación Aragonesa de Escritores, [en línea], . [Consulta: 22-6-2021]).

Niñas sirenas

Niñas sirenas

Foto Europa Press

El solsticio de verano y San Juan, aun sin hogueras, y empezar a quitarnos las mascarillas, nos llevan a latitudes y leyendas idílicas. Como la Sirenita, de Hans Christian Andersen, capaz de enamorarse y ganar un alma eterna, por cada niña o niño a los que hiciese sonreír, o por la lágrima vertida por un pequeño o adulto que actuase mal. Y llegamos al Puerto de Copenhague la escultura de bronce de Carl Jacobsen, dedicada a la bailarina Ellen Price, que tan bellamente le dio vida en ballet al relato de Andersen.

“Deseo que la muerte de Anna y Olivia no haya sido en vano. Y que aunque ahora sintamos el mayor odio, desesperanza y dolor, no sea para traer más sufrimiento al mundo sino lo contrario”, escribía su madre. Agradecía a quienes se había unido de corazón, y denuncia la barbarie: “Ellos no tienen por qué cargar con esa mochila, y si el amor se acaba lo más importante es el bienestar de los hijos”,

Si perder a un hijo es un duelo difícil, que te roben a tus niñas y arrojarlas al fondo del mar es bestialmente doloroso. Muchos no podríamos perdonarlo. ¿De dónde saca las fuerzas esa madre huérfana?

Para el Código Penal, violencia vicaria es “un tipo de violencia intrafamiliar que incluye toda aquella conducta realizada de manera consciente para generar un daño a otra persona, ejerciéndose de forma secundaria a la principal. Dicha violencia es una forma de maltrato infantil…”. Se utiliza a las hijas y los hijos de forma instrumental para causar un dolor insufrible a la pareja.

Anna y Olivia nos han conmocionado. El sencillo gesto de peinarlas, o reírse con ellas, ya no puede ser. “Deseo que la muerte de las niñas sirva para crear mayor consciencia sobre el amor que entregamos a nuestros hijos, en valorarlo y cuando estamos con ellos no tener la cabeza en otros asuntos sino en ellos. Nos necesitan y nos adoran”.

Ellas son ahora sirenitas para tantos niños buenos que sufren, y para padres enfermos que decidieron un día engendrar: “Olivia y Anna, ahora los angelitos de los niños, piden que les den todo el amor a sus hijos, dedicación, respeto, y que se les inculquen valores para un mundo mejor”. Endurecer las leyes, dejarnos llevar por la ternura.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 27 de junio de 2021).

Los nuevos universitarios

Los nuevos universitarios

Foto José Miguel Marco / Heraldo

No hubiera sido capaz en estos momentos de aprobar el examen de Historia de España de la EVAU (Evaluación de Admisión a la Universidad). No tengo recientes temas como el Neolítico, la invasión musulmana o el Imperio de los Austrias… Menos aún en materias de Ciencias, Ciencias Sociales o Artes aplicadas. Algo más me hubiese defendido en Educación Literaria y Comunicación escrita, dentro de Lengua Castellana y Literatura –con “y” griega–, a través de textos de Irene Vallejo, Mario Vargas Llosa o Luis García Montero.

Mi segundo sobrino y ahijado, Jorge, ha elegido un camino muy diferente al de esta profesora cebolletas en Letras que nunca ejercería: Bachillerato Tecnológico. Las pruebas en las troncales, incluido Inglés, más Matemáticas, Física y Dibujo Técnico, junto a la media, le han valido una buena nota en su ingreso a la Universidad. Un ingeniero más en la familia.

Con la EVAU de su hermano Juan, hace dos años, le unen muchas cosas: una parecida elección; la prohibición de móviles y materiales electrónicos e impresos no propios del examen… Y otras le diferencian: la prueba en el instituto, distancia interpersonal, mascarilla, hidrogel, desinfección del aula. Y, sobre todo, casi un curso completo, el pasado, no presencial.

Ahora que empezamos a salir de una crisis sanitaria atroz, entrar en la Universidad supone garantía de futuro. Carreras humanísticas, sociales y artísticas, aportan un gran servicio; amén de valores, belleza y cultura, no menos imprescindibles. En Ciencias el abanico es amplio, de lo bío-sanitario, pasando por las matemáticas de empresa, la enseñanza o la investigación, a la tecnología.

Hacen falta psicólogos, más atención en las residencias, investigadores excelentes. El campo de la Ingeniería Informática da para mucho: nuevas aplicaciones para las necesidades más actuales, dispositivos adaptados, avances en medicina… “La juventud es consciente de que se enfrenta a un mundo más complejo e inestable. En tiempos difíciles se agudiza el ingenio” (Estanislao Nistal, virólogo y profesor).

De pequeño, Jorge decía: “Inventaré una vacuna para no morirnos nunca”. Al menos, este año lo han celebrado en Salou.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domigo 20 de junio de 2021).

Concierto floral

Concierto floral

Foto Jesús Alba

Libros, gastronomía, cultura, flores. El pasado fin de semana el parque José Antonio Labordeta fue una fiesta. El puente de los Cantautores con los círculos, de Carles Fontanillas, el trabajado busto de Goya, el logo ZGZ Florece. La fuente de Neptuno y la catarata de Myriam Aznar, la escalinata al Batallador y los motivos de Rosa Valls, el ramo tumbado de Parques y Jardines, el Quiosco de la Música y Sefa Tur, los bonsáis junto al Jardín Botánico.

Edelvives, sabores de la tierra, actuaciones musicales… La tarde del sábado tuve el placer de acompañar al cantautor y amigo Karlos Zuazo. Cuenta con un disco hasta la fecha: “Amigo del viento”, junto con el guitarrista Marcelo Pillado y la poeta Ángela Serna, recitando en castellano “Guernicari begira” (“Mirando al Guernica).

“No quiero ser la fuente de tu río / ni el ancho mar hacia el que te encaminas, / deja que sea lluvia que alimente / el caudal cristalino en tu torrente”. Lo amatorio se une a lo reivindicativo. La defensa a ultranza del poeta a la lucha sorda por la libertad.

“Quiero escuchar al monje, / la niña y el borracho, / dejad que el loco grite sus verdades. // Que no calle el cantor, / ¡viva el poeta!”. Se paraban los niños y los perros ante el cantor de la vida. Los peques pedían a mamá y papá unas monedas que echar a la guitarra, porque a la de Karlos se unían las voces de Luis Eduardo Aute, Alberto Cortez, Joan Manuel Serrat entonando “Se equivocó la paloma” de Rafael Alberti, Mercedes Sosa en las manos de su madre, Olga Manzano y Manuel Picón…

Y tantos otros aprehendidos a lo largo de una vasta experiencia. “Para mí es el presente, disfruto viviéndolo”, comentaba el maestro y cantante de la calle. “Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan / para que no las puedas convertir en cristal”, se escuchaba de pronto a Silvio Rodríguez. Y el parque seguía floreciendo entre caléndulas y rosas, mientras sonaba el “Himno a la libertad” de Labordeta.

“Amor se llama el duende / de cabellos dorados, / vestido como el mar, / su piel de trigo, / que viene por la tarde, / que nunca llega tarde”. Acaso el poeta imprescindible es el que convierte en magia cada momento”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 13 de junio de 2021).

Entre libros

Entre libros

Foto J. F. Losilla / Heraldo de Aragón

Mi infancia y mi educación sentimental fueron algo peculiares. Andersen y los hermanos Grimm, lo típico en los niños de mi generación. El soldadito de plomo, El patito feo, El traje nuevo del emperador, La pequeña cerillera… De origen humilde y no tan inocente como nos parecía, el autor danés contrasta con la tradición folclórica alemana: Blancanieves, La Cenicienta, Hänsel y Gretel, La Bella Durmiente, El Gato con Botas… Junto a historias para niñas aplicadas, como La ratita presumida, adaptación de Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero).

Soledad infantil y preadolescente, sin escuela, que siguió nutriéndose del género fabulístico: Iriarte, Samaniego, Esopo… Y vidas de jovencitas a mi alcance: Polly, corazón de oro –en la biblioteca tranvía del parque Castillo Palomar–, Mujercitas, Bernadette Soubirous… En mis primeras colonias descubrí a Los Cinco. No había comenzado mi formación intelectual.

Ramón J. Sender, del que Contraseña reedita Míster Witt en el Cantón, iría cautivándome en su hermana Carmen –mi profesora del INBAD–. Antes de empezar Filología, visité el edificio y degusté las páginas de Bécquer, Juan Ramón, Antonio Machado o Rafael Alberti, inoculada la pasión por la poesía a través Rosendo Tello.

Se recreó el mundo en las palabras. No olvidaré el descubrimiento de Guillermo Carnero o La caja de plata, de Luis Alberto de Cuenca, gracias a Aurora Egido –con nuestros exámenes de ocho horas, mañana y tarde–. Ni el gusto por la Tragicomedia de Calisto y Melibea o Gonzalo de Berceo, que nos inspiraba María Dolores Albiac, que aquel año daba Medieval. Los Siglos de Oro, el pensamiento ilustrado, el XIX y las magistrales clases de José-Carlos Mainer, mi luego director de tesis.

Los clásicos despertaron mi intelecto. En el predoctorado me rocé con Borges. Después  La casa de los espíritus o El amor en los tiempos del cólera, el grupo de los 50, los novísimos… Y el placer, Donde el Corazón te lleve, de Susanna Tamaro, o Música blanca, de Cristina Cerezales Laforet. Miguel Labordeta, ya el centenario de su nacimiento, y el Café Niké.

De mis compañeros de caseta, Merche Llop y Sergio Navarro, a Rosa Montero. Los libros son el Alfa y el Omega.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 6 de junio de 2021).