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La lampara encendida

Cartelera

Cartelera

Foto: cartel de la película

No sé si será casualidad, o si los documentales duran menos, o está todo estudiado según los beneficios que revierten. “El papa Francisco. Un hombre de palabra”, de Wim Wenders, ya no está entre nosotros; “El reino”, de Rodrigo Sorogoyen, se mantiene varias semanas en cartel.

La mirada cercana a Francisco y su labor humana y pastoral, de la ONU y la Zona Cero a Yad Vashem, el Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto en Jerusalén; frente a Manuel, un influyente vicesecretario autonómico a punto de dar el paso a la primera línea nacional, hasta que se destapa la trama. “¿Se arrepiente? En realidad no era esa la pregunta: ¿Quién es usted”, inquiere al político la comunicadora. “Cuanto más poderoso seas, más humilde”, afirma el seguidor del Pobrecito de Asís. ¿Dos formas de comprender el mundo?

La pobreza, centro del Evangelio; enfermedades de la Iglesia: el poder, encerrarse en sí misma, no escuchar a los otros, atesorar riquezas, la inseguridad y pobreza espiritual… “Prevaricación, fraude continuado a la administración pública, estafa y falsedad y concurso y tráfico de influencias. ¿Algo que declarar?”.

“Nos dice que no podemos servir a dos señores, o servimos a Dios o servimos a las riquezas”, se atreve a denunciar el Papa. “En la familia hay dificultades, pero esas dificultades se superan con amor”. ¿Conceptos trasnochados? “Si de verdad quieres cambiar las cosas, se hace así, desde dentro, y con poder”, alecciona Manuel López Vidal al nuevo candidato a líder nacional. ¿Nos suena más?

Vivir acelerados enferma la mente, el espíritu y el cuerpo; acariciar a los niños y los abuelos… “¿De verdad se considera un ciudadano normal? ¿Puede dormir tranquilo por las noches? ¿Puede mirar a los ojos de su hija después de todo esto?”. Estamos socialmente habituados. La más pobre de todos los pobres, la madre Tierra; Lampadusa y los conflictos migratorios; catástrofes naturales; la libertad, el sufrimiento y el amor; pederastia, tolerancia cero. “La manera de escapar del consumismo, de la corrupción, de la competitividad, del estar aprisionados por el dinero, es lo concreto del trabajo cotidiano”. ¿Mensajes nuevos? Ficción y realidad. ¿O viceversa?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 26 de octubre de 2018).

Con buen pie

Con buen pie

Foto Cortes de Aragón

La política no ha parado en Pilares. El pasado 3 de octubre se celebraba, en la Sala “Giménez Abad” de las Cortes de Aragón, el trámite de audiencias legislativas sobre el Proyecto de Ley de Ordenación de los Derechos y Garantías y la Atención a las Personas con Discapacidad. Siete días después, en la Comisión de Ciudadanía y Derechos Sociales, el debate y la votación de la Proposición no de Ley núm. 206/18, sobre Asistencia Personal, presentada por el G. P. Podemos Aragón y ratificada por todos los partidos.

El CERMI da voz a diversas asociaciones. “Planteamos que las personas sordociegas cuenten con recursos y materiales adecuados y accesibles, como cartelería adaptada, referente sanitario, o una figura de apoyo como un mediador comunicativo o intérprete de signos” (ONCE). “Nuestra entidad representa un colectivo muy heterogéneo de personas sordas, independientemente de que su forma de comunicación sea la lengua de signos o la lengua oral con apoyos” (Agrupación de Personas Sordas de Zaragoza y Aragón).

La Federación de Salud Mental pide apoyo familiar, medios adecuados en la rehabilitación psicosocial y la inclusión social y laboral. Plena Inclusión, apoyo en lo jurídico y social, atención a alumnos y trabajadores con necesidades especiales y un profesional de referencia. COCEMFE denuncia la falta de asistencia incluso en el entorno sanitario.

Zaragoza Vida Independiente: “Somos la voz de todas aquellas personas que ni siquiera han podido levantarse de sus camas esta mañana por no disponer de los apoyos más básicos”. ASPASCIDE o Asociación de Padres y Amigos del Sordociego y Plataforma DI-SI subrayan la figura del mediador.

La citada PNL incide en la asistencia personal (art. 19 de la Ley Autonomía y Dependencia de 2006). “En otras comunidades, existen Proyectos de Vida Independiente que cubren esta necesidad. Autogestionados y sostenidos por las arcas públicas, ofrecen a las personas con discapacidad una vida autónoma, independiente y libre, a un coste mucho menor que una residencia”. Diez años ha costado a ZAVI en Aragón que los políticos puedan ver y escuchar. ¡Levántate y anda! Cada asistente personal es nuestras manos y nuestros pies.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 19 de octubre de 2018).

Hispanidad

Hispanidad

Foto de Jesús Alba

Nuestra ventana del hotel daba a la Hermandad de la Candelaria. Hornacinas con vírgenes en las calles, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, columnas retorcidas, piedad de lucernario y de piedra antiquísima, mezcolanza de estilos y civilizaciones.

Parroquias de El Salvador, Santa Cruz, del Sagrario, San Lorenzo Mártir… La catedral, la mayor del mundo, cuyos restos almohades de la mezquita o aljama no solo se perciben en la Giralda –alminar– o el patio de naranjos. Mudéjar, gótica, flamígero renacentista, barroca… Los sepulcros de Cristóbal Colón, Pedro I el Cruel o Alfonso X el Sabio son algo más que restos.

Cervantes y los lugares de Rinconete y Cortadillo o Cipión y Berganza; Cernuda y su jardín cerrado, con limoneros y magnolios; Bécquer y su amor imposible, actualizado en las hojas volanderas de cada nuevo otoño. El Real Alcázar, edificio civil de la España cristiana, hoy patio nocturno de comedias, influido por la Alhambra granadina. Parque de María Luisa, Jardines de Murillo, y el éxtasis sublime: el Cristo Crucificado de Zurbarán, cuerpo dormido en luz sobre la noche oscura.

Bartolomé Esteban Murillo y sus Inmaculadas, ternura hecha carne en lienzo pleno; y los dos pilares: Santas Justa y Rufina, sosteniendo a Sevilla en su Giralda. El Divino Salvador, como una segunda catedral, con columnas emblemáticas: Nuestro Padre Jesús de la Pasión, Nuestra Madre y Señora de la Merced o los retablos centrales.

En la plaza de la Alfalfa, salmorejo, choco y solomillo al Pedro Jiménez, sabores de la tierra. Torres del Oro y de la Plata, faros del comercio a ultramar, conviven con calesas, patinetes eléctricos y tranvía; y a veces con las sillas de ruedas que pasan por el ojo de aguja de calles con historia.

Albero en la Maestranza o la Macarena, repujadita en lágrimas, con escenas de la vida de la Virgen y una imagen de la Pilarica. O la plaza de España y sus 48 mosaicos, uno por provincia, que recuerdan el Pueblo Español de Barcelona, patria chica de la Caballé. Unamuno o Maeztu precursores, el 12 de octubre de 1935 se celebra en Madrid la Hispanidad; Sevilla inaugura el XXVI Congreso Internacional de Americanistas. Memoria histórica universal.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 12 de octubre de 2018).

Pilares

Pilares

Foto www.youtube.com

Comunicación, cultura, deporte, empresa, ciencia y educación, cuidados del hogar, infancia y juventud. Siete mujeres que representan a todo el colectivo femenino –feminista tiene otras connotaciones quizá más restrictivas– de Zaragoza y Aragón harán mañana el pregón de nuestras fiestas más genuinas, y al tiempo universales.

Y es que en esta dichosa sociedad, en la que cada día saltan más a los medios los casos de abusos, falta de respeto y violencia de género, de sexo o doméstica, nosotras también contamos, Pilares y otros nombres. Me siento una o uno de ellos.

Y desde mi espacio de bajita o sentada reivindico: Que los Gigantes y Cabezudos puedan seguirlos todos; que el Teatro Arbolé y el de Feria, el espacio Río Juego y el Árbol de los Cuentos, no tengan cortapisas para ningún pequeño, y ojalá el Tragachicos se hiciese accesible en cada barrio.

Que tanto en los espacios para jóvenes, en los diversos puntos de la ciudad, como en la sala Multiusos, Zity Valdespartera o Príncipe Felipe, existan amplificadores de sonido, indicaciones en braille y lugares, nunca aparte, donde poder bailar con bastones o ruedas. Que en los conciertos de la plaza del Pilar, la del Justicia y las placicas de Casco se nos abra paso; no porque seamos más majicos, sino visibles.

Que en los actos y festejos religiosos, como el Rosario de Cristal, se respeten los puestos reservados para movilidad reducida –como debería ser en el empleo–. Que en la muestra de artesanía, tenderetes de productos varios, la Carpa de Aragón o las casas regionales, haya siempre una rampa a mano. ¡Y ya vale de mezclarnos con máquinas en la sala Mozart!

Que en el bus o el tranvía, cuando puedan cogerse, nos respeten los lugares para sillas, y evitemos tapones y accidentes idiotas. Que seamos también flores y frutos, en una ofrenda de colores: bebés, niños y adultos con capacidades diferentes, morenitos, latinos, ojos claros del este… Y utilizo el genérico –nosotros y nosotras–.

Quizá fuese una forma, se me ocurre, de hacernos todas y todos más visibles, abiertos a la fiesta y la inclusión.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 5 de octubre de 2018).

Unas manos sin nombre

Unas manos sin nombre

Averiguar quién era la mujer que me estaba anudando la corbata. Recordar la textura, las caricias, el nombre de sus manos.

El lado más estrecho sobre el ancho. Tengo vagas imágenes de esas manos, más jóvenes, anudando una corbata a rayas. Hay un brillo en los ojos y una promesa. De detrás adelante para ir dándole forma. Hay un niño en la cuna y una corbata de óvalos. ¿Es ahora una fiesta? Corbatas estampadas, las uñas de un carmín provocativo. Hay hastío en los ojos. El nudo ya casi terminado; pero sus manos tienen asperezas, vacío. Una corbata violeta con el nudo impecable.

Las miradas parecen despedirse, yo la bajé a las manos.

Una nueva esperanza, la carretera, prisas… Cuando me desperté del accidente, este cuarto blanco; y unas manos serenas, envejecidas, haciendo y deshaciendo este nudo gris, mi historia, los olvidos.

(Relatos en 90 segundos, Zaragoza, La Fragua del Trovador, 2018).

Cambio de luz

Cambio de luz

Foto Jesús Alba Enatarriaga

En la esquina del palacio del Marqués de Velamazán, en mi pueblo –el pueblo de mis padres–, pervive un reloj de sol grabado en piedra, con números romanos. Cuando ellos nacieron estaba ya allí. Supongo que era el que marcaba, junto con las campanas de la iglesia, el ritmo rutinario de las faenas aldeanas. Excepto en verano, ya que venía amaneciendo y anocheciendo una hora antes desde 1918.

“De sol a sol” tenía diferente significado en época de labranza que en tiempo de siega. ¿Por eso las noches eran interminables, se hacían tantos hijos, se ponían a jugar a la brisca –o “briesca”– y hacer calceta? Todo cambió. La guerra no solo terminó con las esperanzas y arruinó al país, sino que la dura posguerra y la alianza con Hitler trastocaron hasta el huso horario. Quien dictaba decidió que los españoles trabajasen y comiesen –es un decir– cuando los alemanes y franceses, y no según Portugal, Irlanda o Reino Unido. Que el meridiano de Greenwinch o GMT –“Greenwich Mean Time”– se lo pasaba, como tantas cosas, por ahí.

Se olvidó unas décadas; pero por los 70, a raíz de la guerra de Yom Kipur o árabe-israelí, y la crisis del petróleo y otras energías no renovables, volvimos a marear el tiempo. Cuando al paso del milenio toda Europa parecía estar de acuerdo, cambiamos otra vez de coordenadas.

Y dicen que en España hay más desfase. Que trabajamos mucho y nos rinde poco, que comemos muy tarde, trasnochamos y apenas hay conciliación familiar. Menos niños por aula, más aulas con móviles, portátiles y tabletas en la Universidad. A estas alturas del avance informático, superado el Plan Bolonia y en plena era de la posverdad, la luz no influye tanto en el ahorro de energía como en la salud. Ignoro si mi abuela se regía por su ritmo circadiano; sabía la hora exacta del día por cómo avanzaba la sombra en el portal.

Si me dan a elegir, me quedo con el horario de verano –más horas de lectura, las terrazas…–. Aunque también la noche y un radiador caliente ayudan a crear. Como ven, podría hacer un máster o una tesis con copiar y pegar. Estamos en otra hora.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 28 de septiembre de 2018).

Huesitos

Huesitos

Foto J. J. Guillén / Efe

“Barrita de chocolate fabricada en la actualidad por Chocolates Valor”, según la Wiki. También diminutivo de hueso: “Cada una de las piezas duras que forman el esqueleto de los vertebrados”. ¿Cuántos años podrían conservarse los huesos de un adulto? Sabemos que aguanta muchos años si se halla bajo tierra. ¿Y los restos de un anciano terminal, sostenido con máquinas y catéteres?

Todo guarda una sabia relación. En 1975 nacía en Ateca la fábrica de Chocolates Hueso, y su sucedáneo los Huesitos, galletas de barquillo recubiertas de rico chocolate. Precisamente el año que marcaría la Generación de la Semana de Vacaciones para muchos niños, por el fallecimiento de quien fuera nuestro Dictador durante cuatro décadas. ¡Cuántas generaciones disfrutaríamos de lo uno y lo otro!

Luego vendrían los Kit-Kat, los huevos Kinder… No sería lo mismo. Y es que el dulce es más dulce y sabe más sabroso cuando las carencias son mayores. En el pueblo de mis padres el chocolate era un lujo exquisito, para las fiestas grandes y los benjamines de la casa. En nuestra época, la Nocilla fue todo un descubrimiento.

Parece mentira que hayamos sobrevivido a la España en blanco y negro de un tal General Franco, que se hizo gobernante gracias a una guerra civil, con tal retraso frente a Europa y tantas prohibiciones tecnológicas, culturales… Y aun con todo había trabajo, pisos de Sindicatos para tantas familias sin recursos, Planes de Desarrollo. Vivir para ver y recordar.

“En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-leyes” (art. 86.1 de nuestra Constitución). ¿Prevaricación, gasto innecesario según los nietos? “En el Valle de los Caídos sólo podrán yacer los restos mortales de personas fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil española” (Modificación de la Ley 52/2007, de Memoria Histórica, art. 16.3),

Nadie puede negarse al sentido común ni las peticiones de la ONU. ¿Pero tras de casi 50 años quedan restos, si no los del recuerdo colectivo que entre todos debemos construir?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón,"Tribuna", "Con DNI", viernes 21 de septiembre de 2018).

¿Por qué a mí?

¿Por qué a mí?

Foto J Miguel Blanco / Heraldo

“El dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe”, versos shakespearianos como lema a la celebración del Día Internacional para la Prevención del Suicidio, por parte del Teléfono de la Esperanza de Aragón. Ni una semana antes, nos desayunábamos con la macabra noticia:” Un hombre mata a su madre y a su mujer enfermas y se quita la vida en Zaragoza”.

Un matrimonio de médicos muy querido en el barrio –médico de familia él, pediatra ella–, y las reacciones de Alfedaz (Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer de Zaragoza) y de la Confederación Española de Alzhéimer no se hicieron esperar: “Consideramos que es un caso de lo que los expertos llaman suicidio compasivo o por extensión. No violencia machista”. Luis L. M. no podría más con la dependencia de su madre, la enfermedad de la mujer, el daño cerebral de su hermano por accidente de montaña, el reciente desahucio de dos primas.

El derecho y la ley también se imponen: “Para la socióloga, quienes los cometen claramente son personas que resuelven los problemas y los conflictos de manera violenta. Y eso es delito” (Gabriela Delsignore Máspoli, profesora de Sociología de la Universidad de Zaragoza). Por último, el universo emocional. Les dejaba escrito a las hijas: “He cometido una atrocidad. Al principio será terrible y lo pasaréis muy mal, pero quería libraros de cargas”.

Hasta los místicos saben del infierno y de la noche oscura. Y hay salida: “Entonces empecé a intuir el poder mágico que tiene la belleza para una persona humillada” (Monika Zgustova, Vestidas para un baile en la nieve). Quizá se trate de otra cosa, como apuntaba el diputado Raúl Gay: “Carlos es un hombre de 40 años, con parálisis cerebral, que reside en casa de sus padres, no accesible. Los padres son mayores, fallecen y Servicios Sociales se hacen cargo. Lo llevan a una residencia y comienza a vivir –amigos, viajes, cine, pareja–. Y se siente culpable de que, debido a una infraestructura carente de recursos, hayan tenido que morir sus padres para hacerlo”. La otra cara de la moneda. ¿Hasta cuándo?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", vienes 14 de septiembre de 2018).

La eugenesia, la cara más indigna de la muerte

La eugenesia, la cara más indigna de la muerte

Eutanasia y discapacidad, un binomio imposible

La eugenesia, la cara más indigna de la muerte

Veinte años tras la muerte de Ramón Sampedro, el antihéroe de la aceptación para unos, el héroe por una muerte digna para otros, se llevaba al Congreso el pasado mayo la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia, por parte del grupo socialista. Casi a la par de la propuesta de Ciudadanos de modificar el artículo 143.4 del Código Penal –prisión para quienes colaboran en la eutanasia activa–. La polémica no se hizo esperar.

María Pilar Martínez Barca
Foto El País

Unos conceptos básicos

Según el Diccionario de la RAE, se define eutanasia como “Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura”. No diferencia entre eutanasia activa, mediante el suministro de fármacos, o la pasiva, suspendiendo el tratamiento médico e incluso la alimentación por cualquier vía. Ambas son castigadas en España por el Código Penal, excepto cuando se trata de un enfermo en situación irreversiblemente terminal.

En suicidio nos encontramos con dos acepciones: 1. “Acción y efecto de suicidarse”. 2. “Acción o conducta que perjudica o puede perjudicar muy gravemente a quien la realiza”. No se encuentra todavía en nuestro diccionario la opción de suicidio asistido: “es el enfermo quien termina con su vida, pero con la ayuda de alguien que le proporciona los medios para hacerlo, tanto suministrándole los fármacos letales como asesorándole sobre la manera de administrarlos y en qué dosis”.

Sedar: “Acción y efecto de sedar”; “apaciguar, sosegar o calmar algo o a alguien”· mientras paliativo se expresa de este modo: “Dicho especialmente de algún determinado tratamiento o remedio: Que tiene como finalidad mitigar, suavizar o atenuar el dolor de un enfermo”. En el contexto médico legal, todos entendemos por sedación paliativa ”una decisión médica cuyo objetivo es reducir la conciencia del enfermo con una dolencia terminal, para aliviar su sufrimiento, cuando no existe otra alternativa”. No solo no está penada, sino que es índice de calidad de vida y, esta sí, dignidad en la muerte, en beneficio del enfermo y de su entorno familiar.

Esfuerzo: “Empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin”; desusadamente, también “auxilio”. Mientras que terapéutica, en Medicina, se define: “Parte de la medicina que enseña los preceptos y remedios para el tratamiento de las enfermedades”. Así se entiende el límite al esfuerzo terapéutico la acción en la que “los médicos pueden decidir retirar medidas sanitarias al entender que pueden contribuir a prolongar artificialmente la vida del paciente, pero sin causar mejoría y sin aliviar su sufrimiento”. Su antítesis es el ensañamiento o encarnizamiento terapéutico.

Los puntos sobre las íes

Nos comparte Margarita Alonso Guevara, del Foro de Vida Independiente y Divertad (FVID) –Movimiento de Vida Independiente–:

“Si es sólo para quienes molestan y son caros no es un derecho, es una sugerencia eugenésica, la propuesta del nacional socialismo ahora la presentan más estilizada los socialdemócratas. Suicidio asistido libre sí, suicidio asistido selectivo no.

”El derecho a decidir sobre el propio cuerpo y a morir con dignidad debería ser el único argumento para defender el derecho de toda persona al suicidio asistido. Cuando lo contaminamos con restricciones basadas en características personales como la edad, la funcionalidad del cuerpo o la enfermedad, deja de ser un derecho para convertirse en presión economicista y / o eugenésica sobre los más débiles. Hay que entender bien este detalle”.

Entresacamos algunos puntos de la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia –BOE, 21 de mayo de 2018–.

“La eutanasia significa etimológicamente «buena muerte» y se puede definir como el acto deliberado de dar fin a la vida de una persona, producido por voluntad expresa de la propia persona y con el objeto de evitar un sufrimiento. […] Se busca legislar para respetar la autonomía y voluntad de poner fin a la vida de quien está en una situación de enfermedad grave e incurable, o de discapacidad grave y crónica, padeciendo un sufrimiento insoportable que no puede ser aliviado en condiciones que considere aceptables, lo que denominamos un contexto eutanásico” (Exposición de motivos, parte I).

Hasta ahí la teoría. César Giménez puntualiza: “El foro de vida independiente y divertad (FVID) ve insultante que la manera de compatibilizar el derecho a la vida y a la integridad física y moral con libertad y autonomía de la voluntad individual sea elaborando una ley que regule la eutanasia” (blog http://derechoshumanosya.org).

Sigamos con la ley. Podría solicitar la eutanasia activa quien sufra “una enfermedad grave e incurable o padezca una discapacidad grave crónica en los términos establecidos en esta ley” (cap. II, art. 5, condición 4.ª).

Ojo a las definiciones: “«Discapacidad grave crónica»: situación en la que se produce en la persona afectada una invalidez de manera generalizada de valerse por sí mismo, sin que existan posibilidades fundadas de curación y, en cambio, sí existe seguridad o gran probabilidad de que tal incapacidad vaya a persistir durante el resto de la existencia de esa persona” (cap. I, art. 3.2). “«Enfermedad grave e incurable»: la que por su naturaleza origina sufrimientos físicos o psíquicos, constantes e insoportables, sin posibilidad de alivio que el o la paciente considere tolerable, con un pronóstico de vida limitado, en un contexto de fragilidad progresiva” (cap. I, art. 3.3).

Un debate profundamente humano

Los dos testimonios antes citados recogen el sentimiento y la indignación de la gran mayoría de personas con diversidad funcional. Continúa afirmando César Giménez:

“Observamos con incredulidad que una ley de este calado esté reservada a las personas con enfermedades graves e incurables y a personas con discapacidad grave y crónica, padeciendo un sufrimiento insoportable. Si se hace regular la eutanasia debe hacerse sin señalar a ningún colectivo concreto, apuntarnos es tan ridículo como que alguna persona dijera que solo a los votantes del partido socialista les está reservado solicitar la eutanasia (pasiva o activa, por omisión o comisión, informada o desinformada, cumpliendo una serie de plazos o sin cumplirlo).

”La definición de discapacidad a efectos de esta ley denominando a las personas con diversidad funcional “pacientes” nos retrotrae a tiempos pretéritos y a modelos obsoletos y superados desde la aprobación de la convención de derechos de las personas con discapacidad. Desde esta agrupación ciudadana se cuestiona el olvido de que toda persona es producto de sus características personales y de las características del entorno que le rodea. Antes que plantear una norma de este tipo, quedarían muchos obstáculos y barreras, mentales, físicas y sociales que solventar. La falta de voluntad política en este sentido ha sido y es patente en este gobierno y anteriores.

”El frecuente uso de justificar las acciones propias mediante alusiones a las de  “países de nuestro entorno” no es válido pues nunca se identifica con nombre y apellidos los países a los que nos referimos. Por otro lado, con la globalización, el recurso a los países de nuestro entorno es más inútil que antes, ya que en menos de un día se pueden recorrer los países que más influyen sobre nosotros.

”Todo lo anterior, especialmente la equiparación de discapacidad a enfermedad insoportable, los dos supuestos establecidos, la ausencia de políticas propiciatorias de vida independiente y la incomodidad de vivir bajo el ojo vigilante de un francotirador permanentemente hace que nos opongamos a la aprobación de esta ley” (“Apoyos para la muerte, una sencilla soluzione finale”, publicado el 2 de julio de 2018).

Y Margarita: “Quede claro que a) Nadie debería vivir contra su voluntad: b) El sistema de salud público debería atender a quienes quieren dejar de vivir para que el suicidio sea lo menos violento y doloroso posible. Pero ¿es necesario señalar con el dedo de la ley grupos humanos a los que se les presupone sufrimiento?, ¿hacerlo así no pone (más) presión sobre esas personas para que decidan dejar de molestar?. ¿la existencia de ese dedo legal que te señala no acaba siendo parte del sufrimiento? Si de verdad creemos en (a) y (b), ¿no sería mejor ofrecer estos apoyos a cualquiera que sufra insoportablemente, sin señalar grupos específicos? "Podrán beneficiarse de la ley las personas que padezcan “una enfermedad grave e incurable” o una “discapacidad grave crónica” si no se espera que su situación mejore y les causa gran sufrimiento físico o psíquico.

”Suerte para Ciudadanos que ya no me dieron más ganas de escribir. Ningún control sobre su cuerpo, ¿a qué se referirá, al movimiento, a la voluntad, al deseo, a la falta de recursos propios, comunes, sociales?”.

SUMARIOS

“Eutanasia, intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura”

“Suicidio asistido libre sí, suicidio asistido selectivo no”

“La equiparación de discapacidad a enfermedad insoportable, hace que nos opongamos a la aprobación de esta ley"

(Humanizar, Nº 160 --Madrid, septiembre-octubre 2018--).

Martes, trece, agosto

Martes, trece, agosto

Foto http://andoni-sinbarreras.blogspot.com

“En trece y martes, ni te cases ni te embarques”. Tampoco en agosto salgas mucho a la calle si piensas que todo va a ir sobre ruedas. Desde febrero y marzo no coinciden en nuestro calendario, y no volverá a darse hasta noviembre. Pero lo mismo da.

La mala fama de los martes y los treces juntos responde a confluencias antropo simbólicas. “El trece es un número al que se le otorga mala suerte desde la antigüedad”: trece, los comensales en la Última Cena; en la Cábala judía, trece espíritus malignos; en el Apocalipsis, el anticristo aparece en el capítulo 13; en el Tarot es el número de la muerte. Martes es el día de la semana dedicado a Marte, dios romano de la guerra y la sangre; y nombre del planeta rojo. Lo de agosto es simple experiencia personal,

El octavo de los meses es sin duda el más plácido en Zaragoza. Nadie en las calles, sin apenas ruido, un aire cálido y sereno. Aunque no exento de aventuras. Me pasó como al camello de Melchor –él allá por diciembre–: “El camello se pinchó / con un cardo en el camino / y el mecánico Melchor / le dio vino” (Gloria Fuertes).

Se me pinchó una rueda de mi silla electrónica –que eléctrica es otra cosa– y no podía caminar. ¿Casualmente?, mi ortopedia habitual cerraba final de mes, y comencé una campaña de búsquedas en Google, correos-e, llamadas telefónicas y alguna visita.

–Podemos mirarla, deja la silla uno o dos días. –¿Y cómo vuelvo a casa? La miraron de urgencia, pero ¡malhaya!, no había cámara específica para el modelo en cuestión. –¿Y si pruebas con un espray de los que usamos en los coches? –nos comentó el taxista. Nos dieron otra referencia: –Aquí solo atendemos a clientes. Bajamos a la ortopedia más cerca de casa. –Tiene que traernos el diámetro de la cámara, de la cubierta y los números que pone en la rueda. –¿Cuándo estará? –Hasta mita de septiembre no viene el técnico.

Al final, un pequeño establecimiento de los de no mucha publicidad. –Sí, la tenemos. ¡Albricias! Y la llevó mi hermano, que había vuelto de vacaciones. Todo queda en familia. En agosto, con los pies en la tierra.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 31 de agosto de 2018).

Velamazán

Velamazán

Foto Miguel Ángel Martínez Barca

Puede provenir de “Al-mahsan”, fortaleza. O de “Bala” y “Muza”, fortaleza de Muza. Del Laberinto de la Fortuna de Mena a los Anales de Aragón de Zurita, se escribe de diferentes formas, con V o B (José de Miguel Martínez, Velamazán. Villa de señorío, condado y marquesado).

La ermita de la Dehesa, la iglesia de la Santa Cruz, construida en el siglo XVII por salvarse el pueblo de la peste, y la otra románica de San Sebastián –después el camposanto viejo–; el palacio de los marqueses González de Castejón, hoy casa rural, con su escudo de armas y su reloj de sol en la fachada, son parte de mi educación sentimental.

Cuna de Miguel Moreno, etnólogo y cronista oficial de Soria, y de Antonio Rodrigo Antón, beato franciscano. Recibiría las visitas como médico rural de D. Enrique Moliner Sanz, padre de María Moliner, durante su estancia en Almazán en 1902 –23 km. de distancia, seguramente en mula–.

Hinchables para niños, gaiteros antes de la misa del día de la Virgen o de San Roque, cena en común… El intento de echar el vino de la tradición en odres nuevos ha ido formando la asociación cultural. Este agosto organizaba su II Jornada de Convivencia, junto a Fuentetovar y Rebollo, y el I Certamen Nacional de Relato Breve “Villa de Velamazán”. “Cuando se estancaran allí las nieves del invierno y no estuvieran el Eustaquio y él para quitarlas, todo se vendría abajo. (…) En ese momento de inmensa tristeza creyó oír la algarabía de niños corriendo alegres por las calles” (Armando Ruiz Chocarro, “El ahorcado”, Primer Premio).

Presentaciones de libros, música regional con “Sepios Folk” –flauta, acordeón, zanfoña–, poemas en las calles a lo parque Labordeta. “Y un día, ya crepúsculo en el orbe, / reposaré en la calma de esta tierra” (Pájaros de silencio). No todo son expoliaciones en los pequeños pueblos olvidados: “En la memoria siempre quedarán los temblores, los alaridos y el ruido de las explosiones, pero no quedaron muertos” (Marina Moro López, “La muñeca de tela”, Accésit).

“Y entonces todo volvió a empezar” (Jaume García Vilá, El fin del principio).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 24 de agosto de 2018).

Discapafobia

Discapafobia

Foto Clinica Psicovital M&M Almería

La polémica y la recogida de firmas están servidas desde junio. Por un lado, la enseñanza inclusiva: “Estoy a favor de que exista la mejor atención para los alumnos con discapacidad en todos los colegios públicos, concertados y privados”. De otro, la educación especializada para alumnos con capacidades diferentes: “… si usted tiene un problema cardíaco leve, le seguirá su médico de familia. Pero si lo que tiene es una cardiopatía compleja, usted querrá ser llevado en una unidad «superespecializada» en cardiopatías”.

Y pienso en Javier y Eduardo, en Clara y su melliza Claudia, nacidos con parálisis cerebral. Colegio e instituto normalizado y el CCE Ángel Rivière, según el caso. Cris Aberasturi precisará siempre atención personalizada; Rafa Calderón, con síndrome de Down, es uno más entre sus compañeros. La propuesta de ley de Podemos allanaba barrancos: “Se establece como criterio general que todo el alumnado sea escolarizado en centros ordinarios de su elección, estableciéndose una sola modalidad de escolarización”. ¿Cómo será el colegio de los hijos de Irene y Pablo?

¿Centros especiales sí o no? La realidad supera a cualquier ley, si esta se lo permite. La sonrisa de una persona con diversidad intelectual vale un mundo. Pero llevamos años sin casi ver a niños con alteración del cromosoma 21 (ley de plazos, malformación del feto…). ¿Se oculta un lado del espejo?

Como la PLO de regulación de la eutanasia, presentada por el grupo que nos gobierna. Podrá solicitarla quien sufra una enfermedad grave e incurable o padezca una discapacidad grave crónica: “situación en la que se produce en la persona afectada una invalidez de manera generalizada de valerse por sí mismo, sin que existan posibilidades fundadas de curación, y sí seguridad o gran probabilidad de que tal incapacidad vaya a persistir durante el resto de la existencia”. Aquí se roza lo insufrible.

Fobia a la discapacidad, la limitación, el proceso natural de envejecer… ¿Seguir con Piter Pan y Pocoyó? “La verdad os hará libres”. Ocultarla genera frustración. Más vida, hoy que cumplo velas.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 17 de agosto de 2018).

Sin móvil

Sin móvil

Foto www.forocoches.com

En algunos campamentos de verano ya se practica. Y no sé si Macron y Pedro Sánchez tratarían del tema, pero me parece una buena medida que en institutos de enseñanza secundaria no se permita el móvil en horario de clase. Por diversos motivos.

Haciendo limpieza, poco antes de los caloríferos rigores que parecen de momento amainar, me encontraba con el primer dispositivo de telefonía inalámbrica que cayó en mis manos. Sería frontera de los dos milenios. Un Motorola Amena, con las teclas de encendido-apagado, ok, volumen y flechitas a izquierda y derecha para buscar los números guardados. Lo demás, bajo una tapita que yo no podía manejar.

Una antigualla, sí. Aunque de hace dos días. No hace tanto celebrábamos muestro 25 aniversario de licenciatura. Ni búsquedas por Google, ni portátiles ni nada parecido. Servidora y su máquina eléctrica y su memoria de pobre paquidermo y tan campante. ¡Bendito aquel Mackintosh que me ayudó con la tesina!, pese a aquellos disquetes que había que meter y que sacar y cuya capacidad hoy parece irrisoria.

Y si retrocedemos unas décadas más, muchos de nuestros padres, de seguro, festejaron por carta. En bastantes pueblos castellanos, no entraría el cableado telefónico –y si me apuran el agua en las casas– hasta bien entrados los 70. Que catalanes y vascos siempre fueron por delante. Y en época de guerra, y de antepasados aún recientes, ¿cuántos meses tardaba una misiva en llegar a su destino?

Una comida o reunión sin whatsapp es impensable. Ver el fútbol sin consultar el móvil no es lo mismo. ¿Quién resiste más de 20 minutos? Te quedas relegado si no envías o recibes un mínimo número de mensajes.

La inmediatez nos manda, mucho más que una imagen. Madurar aprisa, el sexo urgente, tener respuesta con un simple clic.

Acumulamos mucho sin procesar apenas; a los jóvenes les urge; los pequeños se las saben todas. A cambio, perdimos la cultura del esfuerzo, de la paciencia que acrisola, del saber discernir si mejor mis propias zapatillas o las de marca. Para amigos, los dedos de una mano; no los miles de Facebook.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 10 de agosto de 2018).

Helados

Helados

Foto Jesús Alba

Cuando éramos pequeños solo había helados en verano. Porque en invierno rondaban las anginas, y teníamos que estarnos junto a la estufa, con el televisor en blanco y negro y muy poquito más. Por eso, el que mamá comprase para mi comunión helado de corte, con su galleta a ambos lados –aunque a mí me lo echasen en un platito–, fue ya toda una fiesta.

Era además el tiempo de los barquillos y los cucuruchos, también de obleas en la plaza del Pilar. Polo nunca tomé, se calaban los dientes y era más incómodo. Y pocos Flash, que debían sostenerme el plastiquito y era una lata; aunque a mis amigas en el pueblo y a mis hermanos, ya por los 70, les encantasen.

Y con todo, los polos ponían la nota de color. Porque el helado helado, de nata y de vainilla; de fresa y chocolate, menos veces. Y así seguían siendo aquellos cucuruchos que me compraban los tíos en la playa, pese a que habían tenido que pagar el viaje y el hotel. ¡Qué recuerdos!

Después, las tarrinas de plástico vendrían a salvarme, en las colonias –aún no había problemas con los residuos–. Aunque para helados, esos de tres sabores de la Piazza Navona, en Roma. ¡Cómo se derretían en pleno junio! «Un niño en su carrito, una señora, / un viejo pensativo, paseando / en torno a sus recuerdos. / Tomamos el helado, y me trajiste / un poco de agua clara entre tus manos / para lavar las mías».

Mis sobrinos mayores, el uno prefiere el almendrado; el otro, el Calippo. Y los más pequeñines están todavía en la edad del muñequito que lo contiene. La tía sigue prefiriendo el recipiente, con una o dos bolitas, yendo hacia el parque Labordeta o en el bar de la entrada, mejor si es compartido.

Las cosas han cambiado, ¡vaya que sí! Me contaban que en la heladería Napoli de Madrid sirven combinaciones de queso Philadelphia con piña, mascarpone con higos, maracuyá con coco, frambuesa con vinagre de Módena… Nada que envidiar la tarrina de mango con tomate rosa que nos tomamos el otro día en Huesca, plaza San Antonio. ¿El arte puede ser? ¡Y pensar que en el súper siempre los Magnum mini! A nuestra edad, las calorías, el azúcar…

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 3 de agosto de 2018).

El tren Chuchú

El tren Chuchú

Foto Guillermo Mestre / Heraldo

Ha sido compañero inseparable de lecturas, reflexiones, soledades buscadas, quedadas con amigos, un amor “in crescendo”… Puente de los Cantautores, paseo Manuel Azaña. Locomotora negra con detallicos rojos en las ruedas, el guardabarros y la nariz, tirando de sus dos vagoncillos multicolores; y yo intentando despedir a mi tía en la plaza de José Luis Sampedro –ayer Princesa–: “Me fui hasta el parque. Quería despedirme / de tu cuerpo de tierra y hojarasca. / Quería despedirme, pero volvías / una vez sobre otra / cada vez que los peques iban a columpiarse / o hacían dibujitos con un palo en la arena, / como yo de pequeña, tú a mi lado”.

El Jardín Botánico, la Rosaleda, y a la derecha los columpios nuevos, y mis sobris mayores reclamando la atención de su tía al subir y bajar del tobogán –antes “esbarizaculos”– o el barco. Y las viejas piscinas, com más de cuatro chapuzones hasta los 12  años. El paseo se alarga y revuelve. ¡Cuántas entrañables tardes de pareja!; ¡y conciertos en el rincón de Goya! Allí arriba, allá más lejos, con mi tío y mis hermanos, rodando tan felices por la pendiente. No habían comenzado a caerse los pinos.

En el bar los gorriones compartían con nosotros las patatas. Avenida de los Plátanos o los Bearneses; más silencios, y besos, y confidencias con mi media luna o naranja. El nacimiento del primer sobrino, ante la catarata que desciende y te sube al Cabezo. Y girando la otra fuente de colores, a la izquierda el parterre de setos, jardincicos, bancos, estanques y más fuentes, ya San Sebastián, digo, el paseo. Vamos redescubriendo el Kiosko de la Música, y columpios de colorines y casita tobogán.

Antes del deportivo Perico Fernández, aquellos columpios itinerantes regentados por un matrimonio anciano. ¡Cómo subía a las estrellas! Si volvemos a girar hacia la Estación del Tren, me veo en un triciclo rojo con mis papás y tíos.

¿Recuerda quizá el blanco paraísos cerrados? Ojalá mis sobrinos más pequeños se sigan quedando extasiados con el tren. Ahora puedo viajar con ellos. Una bonita infancia, antes de alistarse para Marte.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 27 de julio de 2018).

Tormentas de verano

Tormentas de verano

Foto Heraldo

He vivido veranos abrasadores, tardes en las que el aire abofetea la piel con su bola de fuego, inviernos que ponían las camisas tiesas como cristos cuando los radiadores y el televisor eran bien de unos pocos. Pero nunca recuerdo una tormenta de verano como el 11 de julio.

Por la acera del pequeño parque que lleva de Juan Carlos I a Vía Univérsitas, unos metros tan solo. Una nube negruzca en el cielo que se iba aproximando, unas primeras gotas, goterones, corrimos a meternos en la puerta del IES Jerónimo Zurita, no daba tiempo, un viento enloquecido, una sensación inaudita de terror, ¿y si se me cae un árbol encima?, ¡corre corre!

Los porches de Overpani fueron nuestra salvación. Cómo caía. ¡Granizo! El agua alcanzaba ruedas y zapatos. Una rama enorme desprendiéndose al suelo. ¿Pero esto que es? No se veía nada, viento y tierra nos cegaban los ojos. El continuaba salpicando y calando rostro y espalda.

Habíamos quedado con una buena amiga por Romareda. No llegamos, ¿la llamo? Tardará 15 minutos en pasar esto. Mientras esperábamos, la ciudad, o lo que de ella veíamos, iba cambiando de semblante. De los ojos terrosos al marrón, al grisáceo; del granizo a la lluvia más delgada, que poco a poco iba amainando. ¿Sale el sol? ¿O es una luz extraña que refleja?

Mi visión continuaba. ¡Una lluvia monzónica en Zaragoza! ¿Cuándo se había visto? Intentamos cruzar ha Violante de Hungría, los ríos de los vados entre acera y calzada y los troncos caído lo hacían inviable. Dimos la vuelta por las calles de atrás hasta Asín y Palacio. El acceso –por cierto, sin rampa– al hotel Romareda y a la terraza del Rogelio’s era casi un embalse.

Nuestra amiga llegó. ¡No sabéis cómo está todo por ahí, por Gran Vía, por Fernando el Católico! Ni tranvía, ni un taxi. En la plaza San Francisco he visto uno. Pero lo han cogido una mamá con su niña, y claro, ellas lo necesitaban. Quedó una tarde inolvidable.

Y te vas despertando. Mis padres achicando agua en la terraza. Coches como autos de choque flotantes. Sillas que volaban sin telequinesia. ¿Locura climática?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 20 de julio de 2018).

La caverna

La caverna

Foto Efe

“Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar solo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza” (“República”, Libro VII). ¿No resultan rabiosamente actuales estas palabras escitas por Platón hacia el 380 antes de Cristo?

Y si bien el clásico relata en forma de diálogo una alegoría político filosófica espiritual, el equipo de los jóvenes “Jabalíes Salvajes” revive en carne propia el mito de la superación. “Dédalos de la infancia” podría titularse esta maravillosa aventura de supervivencia humana. La realidad supera casi siempre a la ficción.

¿Qué fuerzas misteriosas llevaría a los doce muchachos y su monitor de fútbol a la cueva tailandesa de Tham Luang, justo antes de desatarse la tormenta con sus mil demiurgos? ¿Los hados? ¿La casualidad? ¿La imprevisión acaso? De otro lado, ¿qué energía centrípeta o sinergia uniría a Estados Unidos, Australia, China, Japón, Israel, Finlandia, Dinamarca o España, entre otros? ¿Qué hizo del error y la desgracia un hecho, mucho más que viral, genuinamente universal, político y del pueblo?

Encierra mil y un misterios la caverna. ¿Qué pasaría por la mente de esos chicos antes de que llegase el primer alimento? Mientras intentaban avanzar y abrir puertas en la noche y agua. ¿Tiene entonces la muerte un color y una distancia diferente? ¿Cómo es el primer pálpito de luz?

Uno, cuatro, seis, ocho… Fueron emergiendo los chavales, adolescentes ya, hombre más de uno tras madurar en la prueba, a la superficie de una nueva vida.

“Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada–prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol”. Las miras parecen muy diversas: celebrar el cumpleaños, ayudar a mamá, un poco de pan con chocolate. La esencia permanece.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 13 de julio de 2018).

María Antonia

María Antonia

Foto: Jesús Alba Ematarriaga / María José Millán Álava

Los pasados 21 y 22 de junio, la Universidad de Zaragoza, la Institución “Fernando el Católico” y la Diputación Provincial, compañeros docentes, doctores por ella dirigidos hoy profesores, discípulos y amigos, rendíamos un merecido homenaje a nuestra entrañable maestra María Antonia Martín Zorraquino,

Nuestra primera clase en la Facultad, un cálido recibimiento en el Aula Magna I –éramos un grupo numeroso y en la II había escaleras–. Nos dio la bienvenida y, acto seguido, le faltó tiempo para invitarnos a disfrutar del trato con otros compañeros, no solo de nuestra disciplina. Gozar de nuestra juventud y aprovechar al máximo la enseñanza universitaria. Se nos quedaron las palabras, el suave y vigoroso aleteo de sus manos al subrayar los ejes principales del sintagma. Irradiaba armonía y sencillez.

Morfología, Semántica, Fonología, Fonética… Comentario de Texto, adaptándose siempre la profesora a los alumnos. Entre 1982-87, su década no siempre más dichosa, haría germinar la semilla en nosotros, generosa y fecunda. Su melena abundante y sus blusas, con volantes y detalles exquisitos, daban un toque de serena elegancia.

Me examinaba con la máquina eléctrica. –Señorita, no es necesario que lo escriba usted todo. Con enumerarme cada caso yo ya veo que se lo ha estudiado –yo continuaba escribiendo–. Ya veo que es usted de Aragón.

Eugenio Coseriu, Emilio Alarcos, Tomás Navarro y el María Moliner. Continué con el doctorado, y en una de mis visitas a la Facultad conocí a su esposo: –¿Es buena profesora? (me preguntó Juan). –¡Muy buena! (recostaron sus cabezas uno en otro, se sonrieron).

“El corazón en vilo”, “La manzana o el vértigo”… Y es que se desvivía por cada uno. Lo mismo que por sus maestros: sus padres, su marido, Juan Rivero Lamas, y D. Félix Monge.

En septiembre, cuando estrene su nuevo cometido de profesora emérita en la antigua Facultad de Educación –por la remodelación de Filología–, seguirán en nosotros sus palabras: “Que aprovechéis cada lustro para volver a veros. Y ojalá pueda yo seguir acompañándoos hasta que lleve bastoncico…”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 6 de julio de 2018).

Homenaje a Juan Meléndez Valdés

Homenaje a Juan Meléndez Valdés

De las composiciones anacreónticas y bucólicas, a las filosófica morales y más comprometidas, el poeta pasa asimismo por una etapa de referencias mitológicas y religiosas, de cierto neoclasicismo y un pequeño toque rococó, por el mimo del detalle y la belleza.

Habitó entre nosotros la belleza

A Rosa María Palacios Gil

Amplio un salón en luz, larga la mesa

a cuyas dos riberas nos sentábamos

por contemplar, intacta, la hermosura.

Por las paredes libros y murales

y objetos variopintos por doquier,

que se iban apagando, lentamente,

al tiempo que se hacía el fiat lux

al fondo, en la pantalla.

 

Volúmenes, colores, esa imagen

sentada en diagonal respecto al cuadro,

la sombra cincelando el corazón.

Y aquella voz tan cálida y tan leve

desmenuzando enigmas, claridades,

oscuros recovecos de belleza.

Oculto entre las telas, siempre un halo

sereno de absoluto, como un soplo

de vida en cada rostro, en cada ser.

Y siempre recreando una pregunta:

¿Por qué el Amor nació de aquella concha?

¿Dónde el juego de espejos?

                                         ¿Y ese rostro

de madre prematura y hermosísima?

Un denso claroscuro va impregnando

la escena de esperanza. Y más al fondo

velados personajes se aproximan

a otra esfera de luz.

 

De vez en cuando un gesto, una mirada,

un ademán gracioso de indolencia.

Y la vida seguía, allí en los pliegues

austeros de la ropa, el cuerpo noble,

o en ese valeroso sostener

la bóveda celeste.

                             Y el espacio

se hacía horizontal, quieto, severo,

o acaso apuntalado hacia lo azul

por arcos, contrafuertes, ojivas de leyenda.

Los nombres se me borran, no recuerdo

–hornacina, esfumatto, tenebrismo–,

sólo queda la savia, iluminando

espacios, formas, mitos

salidos de la tierra, del origen

remoto de las lunas.

Angélico, Verrocchio, Botticelli,

Rubens, Durero, Giotto,

Tintoretto, Bernini.

¿Por qué ventano oculto ha penetrado

la luz al corazón?

 

Sonríe la Gioconda, remansada

en una melancólica tibieza.

Un perro vela el sueño de sus amos.

Al fondo la Madonna, revestida

de sedas florentinas y joyeles,

amamanta a su Niño.

                                Y se nos quedan

en lumbre la mirada y el espíritu.

 

Volvemos, lentamente, a esta ribera

–apenas una hora–, y van quedando

a oscuras el salón, la larga mesa,

los libros y murales, la pantalla,

la sombra en honda luz de los recuerdos.

 

(VV. AA. (Antonio Astorgano Abajo, Coord.), “Homenaje a Juan Meléndez Valdés en el bicentenario de su muerte (1754-1817)”, en Revista de Estudios Extremeños, 2 vols., Año 2017 – Tomo LXXIII, Número Extraordinario, Centro de Estudios Extremeños, Diputación de Badajoz -- Del Verbo y la Belleza, Madrid, Setelee, 2012).

No somos piedra

No somos piedra

Foto www.mujeresenlahistoria.com. Claricia, primera mujer copista que iluminó el texto que trabajaba con su autorretrato.

Fue en el Concilio de Éfeso, 431 d. C., cuando, tras sesudas deliberaciones, los teólogos comenzaron a calibrar la posibilidad del derecho de la mujer a tener alma. Ya no era un ente inferior a la piedra, como creyeron muchos medievales. Los judíos más ortodoxos siguen hoy debatiendo si las féminas son o no desalmadas. Mientras el Corán ha reconocido siempre la dignidad del hombre y la mujer, seres íntegros, independientes, libres, creados de la misma esencia.

¡Quién lo iba a decir! Y es que las fuentes poco tienen que ver con su implementación socio cultural. Y si no, ¿por qué esperar a Rusia para asistir unas y otros al fútbol en igualdad de condiciones? Hasta ahora, no se había aprobado una ley que permitiese conducir a las mujeres sauditas, aunque llevasen ellas la carga, el trabajo, la compra y los traslados de toda la familia. ¿Y las adolescentes marroquíes?, obligadas a casarse nada más apuntarles las curvas hasta casi el actual reinado de Mohamed VI.

En un entorno integrista, incluso los deportistas con melena son censurados. Pero no nos engañemos. Seguro que en la exposición –en el Pablo Serrano– y el libro de Ana Palacios, “Niños esclavos. Por la puerta de atrás”, abunda más el sexo femenino: “Muchas han sido objeto de violaciones sistemáticas, de explotación infantil, de reclutamiento con fines militares, se han dedicado a la mendicidad forzosa o a la venta. Si van al campo, recogerán caña de azúcar, cacao y café. En la ciudad todo es más impredecible”.

No hay que migrar a países donde pedir un hospital o un centro universitario son motivo de cárcel; ni culpar continuamente a Trump. ¿Separará a las niñas árabes de sus madres? “Estas mujeres empiezan a aislarse socialmente, él la desacredite mientras ella habla delante de la gente, o critica su forma de actuar o vestir”, comentaba la presidenta de Somos Más tras el asesinato de Raquel.

Niñas testigos-víctimas, mujeres con discapacidad, mayores que se vuelven dependientes… nunca denuncian. No somos piedras ni de piedra. ¿Alzheimer o trastorno bipolar? Lo olvidamos a diario.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 29 de junio de 2018).