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La lampara encendida

Ondas paralelas

Ondas paralelas

Foto Asociación Aragonesa de Escritores

            Nunca me enamoré de un hombre. Sí de su eco y su sombra.

            Esa mañana me llamaron de la radio, a hablar de mi nuevo libro, Sombras del corazón. Hacía tiempo que había superado los nervios de la primera vez, y me sentía cómoda en un estudio. Me veía ir rodando de voz en voz, como una pelota de trapo de colores. Era muy divertido.

Pero aquella mañana iba a ser especial.

            Su gravidez, la gravedad de sus cuerdas vocales, lo cálido que se iba tornando el habitáculo, de impersonal a íntimo. Me perdí en las modulaciones de su voz, apenas comprendía las preguntas.

            ¿Qué-ha-que-ri-do-ex-pre-sar-con-es-te-ti-tu-lo?

            Creo, me parece recordar, que me explayé en lo humano y lo divino. Las tinieblas que preceden a toda creación, el magma del no ser, la llamarada súbita, la primera ternura involuntaria, el desperezo de los párpados, el asombro de un niño, la atracción molecular de un espíritu hacia otro, el embeleso de las mentes, la ceguera, la comprensión del todo, el ser esférico, la noche hermosamente oscura…

            Lorenzo me miró, esbozó un rictus de sonrisa. Su voz, y con ella su eco y la prolongación de su persona, se quedaron inertes por un instante que se me hizo eterno. Creí haberlo perdido para siempre.

Es-us-ted-un-ar-ti-fi-ce-del con-cep-to…

            No escuchaba. Me quedé enredada en los hilos, en la tela finísima, en la malla ingrávida, de su eco. Me perdí, me encontré a mí misma en el centro reflectante de su voz.

            Su sombra me enamora.

María Pilar Martínez Barca

(Aragón Radio - Asociación Aragonesa de Escritores, con motivo del Día Mundial de la Radio, 13-2-2019).

Las fases de la luna

Las fases de la luna

Foto Jesús Alba Enatarriaga

No me queda ya mucho, lo presiento. Me lo dice la luna. De niña me gustaba mirarme las coletas, gruesas, hirsutas, negras como azabache. Y las graciosas pecas que afeaban mi carita inocente. Madre, quítamelas.

Luego, el suave rubor de mi primera regla. Entonces nadie hablaba de esas cosas sexuales, ni de la guerra. Y le conté al azogue mi secreto: de entre mis pretendientes te elegiría a él. Alto, fuerte, moreno. Y buen maestro, después de haber colgado la sotana.

Me acompañaste siempre, como el río. Alma y cuerpo gemelos, mi otro yo. Lo compartimos todo: la mesa de cocina y los placeres más íntimos de alcoba; la alegría sin límite y penurias; aquel aborto fortuito y el olor a lechecita cálida y albaricoque de la primera niña que bendijo la casa y nuestra entrega.

Las aguas y tu iris reflejaron mi barriga, redonda y abultada como el cedazo grande. La espera en luna llena, el dolor de cada parto. O unas primeras canas. Y esta piel de lagarto y nudos de corteza de árbol viejo según iban creciendo los nietos, los otoños.

Cosa extraña. ¡Hasta aprendiste a hacer patucos para nuestros pequeños! Y las labores de la casa. Y a cocinar. Nunca perdiste un anillo. Muy pocos como tú.

Pese a alguna sombra, el río y tus ojos me devolvían siempre un rostro iluminado, encendido en deseo. Hasta la noche oscura en la que te me fuiste de las manos. ¿Adónde te escondiste, esposo mío, llevándote mis lágrimas? Durante décadas, sembré en las espumas silencio yerto. Todo pasa.

Me queda ya muy poco para poder cruzar, yo también, este espejo que por un breve instante se interpone entre mi cuerpo y tú. Tu polvo enamorado me sigue acariciando el corazón. Hasta pronto, amor mío. La noche nos concita al reencuentro.

La luna, aquella ermita, los chopos plateados… Más allá está el mar inmenso que nos une  en  un beso de agua para la eternidad.

María Pilar Martínez Barca

(Mención Especial V Concurso de Microrrelatos “Río Duero” -Soria, octubre 2013- ; 25 Historias de amor y odio, Asociación Aragonesa de Escritores, Centro Cívico Teodoro Sánchez Puntd -Zaragoza, febrero de 2019-).

El mejor discuro

El mejor discuro

Foto Premios Goya

“El Reino”, “La sombra de la ley”, “El hombre que mató a Don Quijote”, “Campeones”, “Carmen y Lola”… Aquello comenzaba a ser rutinario. “Ya que son actores, podían prepararse lo que van a decir”, comentó mi hermano. Gloria Ramos, Collantes en la película, saltaba en su butaca, cuando se abrió la plica: “Mejor actriz revelación… Eva Llorach, por ‘Quién te cantará’”. “Tengo una fantasía loca. Quiero pedir a todas las nominadas que se pongan de pie. Porque es muy difícil ser mujer. ¡Sois muy pocas! Queremos más películas con protagonistas femeninas”.

Se animó el cotarro. “Campeones” y “El Reino” se llevaron la palma, incluido el homenaje de Isabel Peña, Goya al Mejor Guión Original, al antiguo Zaragoza de Nayim. La guinda estaría por llegar.

“Señoras y señores de la Academia, ustedes han distinguido como Mejor Actor Revelación a un actor con discapacidad. No saben lo que han hecho”. Nos dejó sin palabras, patidifusos. ¿Quién le había preparado sus palabras? Y es que, claro, lo identificas con la película y con sus otros nueve compañeros con diversidad funcional intelectual. Una imagen vale más que mil palabras, doy buena fe de ello.

Jesús Vidal es filólogo, máster en Periodismo, formado en la Agencia Efe y en Arte Dramático. “Me vienen a la cabeza tres palabras: inclusión, diversidad y visibilidad. Ha sido un verdadero reto interpretar a un personaje como Marín, yo venía del teatro. El cine me ha enamorado”.

El actor tiene miopía magma o atrofia progresiva de la retina, diez por ciento de vista en un solo ojo. “Este premio representa también a mis nueve compañeros del equipo de los Amigos. Sin vuestra frescura, vuestra espontaneidad y vuestro talento, esto no hubiera sido posible”. Me comentaba en Humanizar Luisa Gavasa, otra mujer Goya:” El rodaje de ‘Campeones’ ha sido un regalo”.

Gracias a Javier Fesser, al grupo de coaching y a todos los que hicieron posible la grabación. A la gente que apoyó en los orígenes. A amigos y familia, los sobrinos, las hermanas y los padres, que le dieron la vida, le enseñaron el amor a las artes y le harían verlo todo con los ojos de la inteligencia y del corazón. “A mí me gustaría tener un hijo como yo, por tener padres como vosotros”.

El discurso del Rey, de Tom Hooper, emocionaba. El de Jesús Vidal, preparado por él casi espontáneo, ha conmovido las redes.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 8 de febrero de 2019).

El sepulcro vacío

El sepulcro vacío

Foto Efe

“Es preciso humanizarnos y que no vuelvan a construirse más sepulcros en los vientres fecundos de las madres”. Las palabras del papa Francisco resonaban más estremecedoras en la noche del viernes, al finalizar el Vía Crucis en la JMJ de Panamá. Seguíamos esperando, contra toda esperanza, el rescate de Julen.

Ningún enlace o hipervínculo de uno a otro hecho. Salvo la pérdida de un hijo, la muerte de un pequeño que apenas si se asoma a la vida. Geas, Montaña, Policía Judicial, Seprona, Guardia Civil, Bomberos, Equipo de Salvamento Minero, psicólogos… efectivos traídos de Asturias o Chile… Toda España y más allá de sus fronteras nos vimos afectados, pendientes de cada nueva nota; estremeciéndonos con cada  excavación, con cada micro voladura, durante los trece largos días y sus trece noches oscuras que duró.

“Aquí no vamos a parar hasta que lo rescatemos, eso está claro”, escribía un guardia civil anónimo en carta a Diario Sur. Unidos para devolver al niño con sus padres, no escatimar ningún esfuerzo, no perder el último rastro de la luz. En el fondo, a todos se nos encendió en el corazón la palabra “milagro”.

“Desgraciadamente… tanto esfuerzo de tantas personas no ha servido para nada”, comenzó a saltar en las redes la fatídica madrugada del sábado. ¿Por qué y para qué la muerte de un menor? Quizá pocos adultos tengamos una respuesta.

“Papá, ¿hoy vas a rescatar ya a Julen?”. Era el hijo de Nicolás, de cuatro añitos, que de algún modo intuía que su padre sacaría el cuerpecito del pequeño, junto a Francisco, su otro compañero guardia civil. Inocentemente atroz.

“Al asomarnos al pozo le escuchamos llorar treinta segundos”, declararían José y Vicky, los papás. Desde entonces, ingentes cantidades de croquetas, litros de caldo caliente, pollos… ¿Quién llamó inicialmente al 112? “Aunque el corazón nos encoja el alma, las campanas de gloria resuenan en Totalán, porque desde la fe sabemos a ciencia cierta que la absoluta inmensidad del cielo es la gran promesa de Jesús”. Es Ramón Tejero, párroco del pueblo e hijo de un anciano ex teniente coronel.

¿Estará jugando Julen con su hermano Oliver? ¡Qué de historia humanas en la profundidad de cada pozo!

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", El Meridiano, viernes 1 de febrero de 2019).

Libros, libros, ¡libros!

Libros, libros, ¡libros!

Foto Archivo Josemari Tomas Gil

“Este año 2019 ha comenzado con muy mala noticia. Cierra la librería Portadores de Sueños de Zaragoza. Cuando cierra una librería cierra un poquito de nuestra vida. Se cierran un pedazo de imaginación, de cultura, de libertad, de felicidad, de esperanza, de ilusiones”, señalaba José Luis Corral en el espacio radiofónico “El Faro”, de Mara Torres. Y es que este tsunami nos ha sacudido a todos.

Dicen que cada mes nos dice adiós una en España. Fernando Aramburu, Julia Otero, José Luis Melero; Paco de Cálamo, César y Esther de París, Pepe de Antígona, Joaquín de la Central… han dado el pésame cariñoso a Eva Cosculluela y Félix González. “Cesaraugusta, a partir del día 24 de enero, será más pequeña. Cálamo, Hermanos Vidal, Portadores y Antígona eran mi refugio cuando la huida me llevaba a Zaragoza. Echaré en falta ese punto cardinal” (David Izquierdo Clavero).

Allí descubriría entre otros varios a Irène Némirovsky; conocí a Rosa Montero –que parecía reconocerme desde la eternidad– e Irene Vallejo; coincidí con Manuel Vilas, Juan Domínguez Lasierra o Carmen Romeo, profesora de Literatura del instituto Goya y del antiguo Inbad. Piececitas o teselas de vida que van configurando nuestra educación sentimental.

Antón Castro lo reseñaría de inmediato en facebook, como también otro triste desenlace, de la mano del amigo común Luis Alegre: “Josemari, el eterno camarero de Casa Emilio, nuestro cómplice y ángel de la guarda durante tantos miles de noches, ha muerto esta madrugada”. El camarero “estupendo, divertido, generoso y paciente”. Que lo sabía todo; que lo mostraba todo nada más llamabas a la puerta de su persona con amabilidad.

Así este verano. Tenía deseos de comer en una de esas mesas de manteles a cuadros, que te llevan a los años sesenta del pasado siglo, la estación de mi infancia. Mucho antes, Emilio Lacambra inauguraba el restaurante con su primera clienta, doña Maribel, vecina y profesional del Cocert Royal –luego Salón Oasis–. La carretera de Madrid como punto de cruce, comedor para trabajadores de a pie, encuentro de artistas, Andalán y José Antonio Labordeta. La historia cotidiana hecha emblema que nos fue enseñando Josemari.

Lugares para el sueño que nunca cerrarán.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 25 de enero de 2019).

Señas de identidad

Señas de identidad

Foto portada libro

De la globalización a los nacionalismos y la política populista, ha pasado un mundo. Es casi un atrevimiento presentar lo local como universal. Así el libro Historia de la humanidad en miniatura. Añón de Moncayo, Zaragoza, España, que acaba de ver la luz.

“Lo que he pretendido es estudiar Añón de Moncayo como la Humanidad entera, con el fin de hacer más comprensible la evolución de nuestra especie”, nos comparte su autor, Carlos Mas Arrondo. Profesor durante 40 años en diversos institutos, comisario de la exposición “Ramón y Katia Acín: el arte contra la violencia”, guionista de la serie televisiva “Estampas” o redactor de la Revista de Historia y Pensamiento XIX y Veinte (también de ed. Comuniter), su visión general pone pie en la tierra.

En su viaje, diacrónico y sincrónico, de los orígenes a nuestros días, se queda en el presente: “No comparto para nada esa ‘nostalgia del pleistoceno’ que nos hace creer en un idílico pasado lleno de fraternidad y proximidad a la naturaleza, mientras olvida el sufrimiento y la miseria de la mayor parte de la población”.

Cambios los hubo siempre, más desde el final de la Era Agraria, pero ni la Edad Media es tan oscura ni hoy somos tan progres. “Cuando las murallas se rompan, y se abran las puertas del castillo, al vasallo y al señor le sustituirán el pobre y el rico”. Algún avance sí: “Es relativamente reciente la brillante idea de la igualdad aunque, como sabemos, se incumple sistemáticamente”.

Añón, como Europa o la humanidad, tendría sus recursos y epicentros: la riqueza del bosque, el castillo, la iglesia; la importancia de la ferrería y sus medios de subsistencia –carne, carbón vegetal y energía hidráulica, leña, hierro…–. Comenta el escritor nuestras grandes pulsiones como especie: “La necesidad de buscar cobijo, alimento y de poder mantener a nuestra descendencia; y la búsqueda de sentido”. Se habla de la “España vacía”–su futuro, el reclamo turístico y el Parque Natural–; y del gran drama histórico: “El apartado que dedico a la incivil guerra del 36 puede enseñar a prevenir acerca del mayúsculo desorden que provocan quienes dicen traer precisamente la paz y el orden”. ¿Hemos cambiado tanto?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 18 de enero de 2019).

Otros premios

Otros premios

PREMIOS, BECAS Y DISTINCIONES

1. Premios a la trayectoria humana y profesional

Medalla a los Valores Humanos 1989, concedida por la Diputación General de Aragón con motivo de la Festividad de San Jorge, en reconocimiento a la superación humana y académica.

Subvenciones de Ibercaja y el Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza para las ediciones de Epifanía de la luz e Historia de amor en Florencia (1988 y 1989 respectivamente).

Premio a la Creación Literaria 1994, concedido por el Ministerio de Cultura, al poemario Flor de agua.

“Pluma de Bronce”, de la Asociación Prometeo de Poesía, por el número y calidad de los poemas elegidos por el Comité de Selección para su publicación en Cuadernos de Poesía Nueva (Madrid, 14 de enero de 1994, Día de la Poesía).

Premio Tiflos de Periodismo 2008, en la modalidad de Prensa Escrita, concedido por la ONCE (Madrid, junio 2009).

2. Premios de creación

Primer Premio de Literatura, fases provincial y nacional, “Congreso Jóvenes Cristianos” (Burgos, verano de 1985), con motivo del Año Internacional de la Juventud.

Accésit en el II Concurso de Poesía convocado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, durante el curso académico 1985-86.

Accésit en el IV Certamen de Poesía «Angel Martínez Baigorri», convocado por el Ayuntamiento de Lodosa (Navarra), en noviembre de 1988.

Primer Premio Nacional en el XXIV Certamen de Poesía Navideña “Mieres del Camino”, convocado por el Centro Cultural y Deportivo Mierense (Asturias), en enero de 1989.

Primer Premio de Poesía en el III Concurso Literario «Universidad de Zaragoza», convocado por el Secretariado de Actividades Culturales, con el poemario Septenario de amor, en marzo de 1991.

Accésit XVIII Premio Internacional de Poesía “Fernando Rielo” con Se está muy bien aquí (Madrid, diciembre 2000).

Primer Premio de Poesía, I Certamen de Poesía y Relato Breve “Francisca Adrover” (Palma de Mallorca, mayo 2001).

Accésit VI Premio de Poesía “Leonardo Cercós” (Palma de Mallorca, noviembre 2001).

Accésit XXV Premio Internacional de Poesía “Fernando Rielo”, con Del verbo y la belleza (Madrid, diciembre 2007).

Finalista concurso radiofónico “Historias de la vida”, Cadena COPE (junio 2009).

Finalista autonómica Premio de Relato Colectivo Especial 50º Aniversario "El relato que da la vuelta a España", de Coca-Cola (noviembre 2010).

Finalista III Concurso Nacional de Relatos “Mujeres Viajeras” (Madrid, mayo 2011).

Mención Especial V Concurso de Microrrelato “Río Duero” (Soria, octubre 2013).

Finalista XXIII Premios Otoño Villa de Chiva 2012, Premio Germán Gaudisa de Poesía Discursiva (Chiva –Valencia–, 25 octubre 2013).

Accésit II Certamen de Poesía “Ciudad de Tomelloso” contra la Violencia de Género (Tomelloso –Ciudad Real–, 29 noviembre 2013).

Poema seleccionado III Premio de Poesía “Gertrudis Gómez de Avellaneda (Sevilla, 23 de febrero de 2014).

Segundo premio XXIV Certamen Literario “Villa de Iniesta” de Poesía (Iniesta –Cuenca–, 27 de abril de 2014).

Seleccionada I Concurso de Narrativa “Deseos” (Asociación Letras con Arte, www.letrascnarte.es.tl, 30 de abril de 2014).

Segundo premio II Certamen Bienal de Poesía de Carmona “Peña cultural Los tranquilotes” (Carmona –Sevilla–, 21 de mayo de 2014).

Segundo premio III Certamen de Poesía “Ciudad de Tomelloso” contra la Violencia de Género (Tomelloso –Ciudad Real–, 2 diciembre 2013).

Finalista I Certamen de Microrrelatos "Valores Humanos", www.letrascomoespadas.com, 23 de febrero de 2015.

Primer Premio Nacional de Poesía “Acordes”, en su XXIII edición, Espiel (Córdoba), 24 de abril de 2015.

Finalista II Premio de Periidismo Fundación Gestrafic, 15 de noviembre de 2015.

XXXV Premio Internacional de Poesía Juan Alcaide, Valdepañas (Ciudad Real), 3 de septiembre de 2016.

Primer premio XXV Certamen "MujerArte" de Poesía, Delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Lucena (Córdoba) 31 de octubre de 2017.

Primer premio categoría Crónica III Concurso "Helen Keller" de discapacidad (Bogotá –Colombia–, 16 de marzo de 2018).

La nueva humanización del siglo XXI

La nueva humanización del siglo XXI

Carlos Munilla Serrano, misionero en Japón

De la cosmogonía a un Dios personal. La nueva humanización del siglo XXI

Carlos Munilla Serrano, 39 años, sacerdote diocesano de Zaragoza y misionero del IEME desde 2013. Partiendo de su misión y el día a día, nos va revelando las raíces de oriente y occidente, trascendencia budista y humanidad cristiana. Diferencias y sano anhelo integrador.

María Pilar Martínez Barca

Los fundamentos

P. ¿Qué hace un sacerdote diocesano en Japón?

R. –¿Dónde quieres ir de misión? –Me gustaría África o Cuba, donde no querría ir es a Asia, por la dificultad de la lengua.

La Dirección General del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) decidió enviarme a Japón; llevaban doce años sin enviar a ningún misionero. Estoy en Japón por “pura providencia de Dios y obediencia de fe”.

P. ¿Cómo es hoy Japón, a todos los niveles?

R. Una superpotencia moderna, altamente organizada y desarrollada (en lo político, tecnológico, económico, sanitario…). La técnica ha llevado a un sistema social muy racionalizado. Desde el tiempo al trabajo, incluso la educación. Una sociedad sin dimensión lúdica. El japonés es un hombre de empresa, con sus objetivos marcados y su normativa. Japón ha centrado su esfuerzo en la economía, sacrificando grandes dosis de humanismo. Una sociedad de consumo y pertenencia al grupo, debilitando los lazos familiares.

El sentido de persona, sujeto de derechos y valores, no está desarrollado (permanece la pena de muerte). No hay diferencia entre individuo (parte del todo) y persona (con dignidad). Esta queda oculta en el entramado de estructuras sociales, cumpliendo una función. La identidad personal brilla por su ausencia. La confianza en algo (una teoría científica, un juicio de valor) la apoyan no tanto en una convicción, como en la aceptación del entorno.

La religión no entra en ninguno de los proyectos del país, salvo como elemento tolerado. La separación entre política y religión, impuesta en la Constitución por Norteamérica, estableció el cauce. Sin embargo, como pueblo oriental, Japón posee una base religiosa y un alto sentido de la trascendencia y el Misterio, que: no se concreta en la doctrina de ninguna religión, aparece en los momentos decisivos de la vida y no se adhiere a ningún marco organizativo. “El japonés nace sintoísta, se casa por el rito católico y se muere por el rito budista”.

P. ¿Se oculta el sufrimiento?

R. En Japón se vive respondiendo a las expectativas socioculturales de los demás, lo cual lleva a un respeto desmedido por el otro que acaba alejando de él. “Te respeto tanto, respeto tanto tu espacio, que me acabas dando igual”. Si sumamos el recato a compartir la interioridad y expresar los sentimientos, el sutil individualismo, el fuerte impacto de las nuevas tecnologías… se va configurando una mentalidad que nos lleva a la “alteridad difuminada” (Carlos Domínguez Morano). Se tiende a esconder el sufrimiento, viviéndolo con una inconsciente autosuficiencia que acaba deshumanizando. El sufrimiento y la debilidad nos humanizan, pero en Japón se ocultan.

P. Meditación y oración cristiana.

R. La meditación nada tiene que ver con la oración. La meditación busca una iluminación mediante el propio esfuerzo, una búsqueda intimista de la felicidad, un nirvana que no se compromete. ¿Dios y su gracia? ¿Jesús y el misterio de la encarnación? ¿Y la persona? Con la reencarnación no se afronta responsablemente la historia, se fomenta el conformismo. Mientras la meditación tiene como punto de partida el yo, la oración cristiana parte del tú de Dios.

P. ¿Nuevos gnosticismos?

R. Existe una tendencia en teología y espiritualidad a trascender las mediaciones. Hace unos días asistí a la conferencia “Una espiritualidad más allá de la religión”. Me hizo pensar. Ante los excesos católicos de sacralizar lo objetivo en el pasado, el hombre moderno reacciona desacralizando las mediaciones. Pero si eso significa saltarse la lógica de la encarnación y el camino elegido por Dios para revelar su amor, es peor el remedio que la enfermedad. Tras la secularización de la cultura, también la espiritualidad se ha secularizado de la religión.

“No hay inmediatez con Dios sin mediaciones” (Karl Rahner). Las mediaciones posibilitan la inmediatez con Dios. La relación con Dios es don, no posibilidad del hombre. Si no estamos atentos, caeremos en un nuevo gnosticismo del siglo XXI.

Tendiendo puentes

P. ¿Su trabajo cotidiano?

R. Acompañar tres comunidades japonesas, dos filipinas y otra latina. Es muy variado: llevo cinco grupos de formación antropológica y cristiana que creé allí, visito a los enfermos, celebro la eucaristía, acompaño psicológica y espiritualmente a personas que sufren; colaboraciones en la universidad, charlas y conferencias… Sembrar y preparar el corazón humano para el encuentro con Dios. La mejor manera de hablar de Dios es a través de la calidad de nuestras vidas.

P. ¿Qué nos aporta la espiritualidad oriental?

R. La espiritualidad budista: una valoración de la sabiduría natural del ser humano, del silencio, la gratitud y lo simbólico; una nueva forma de vivir el presente, redescubrir la finitud, aprender a callar ante el Absoluto,  y trascender las palabras.

La espiritualidad sintoísta: descubrir a Dios en el misterio de la naturaleza.

P. ¿Y a ellos nuestra religión?

R. La centralidad de la persona de Jesús, el carácter histórico de la fe, el conocimiento del Padre por referencia a Jesús, la ética del amor, el discernimiento como luz interior y la concordancia del testimonio externo de la Palabra con el interno del Espíritu Santo.

P. ¿Ponerse los zapatos del vecino o descalzarse?

R. El amor cristiano vincula dos personas creadas a imagen de Dios; el budista se da entre dos agregados igualmente dolorosos e impermanentes. El amor budista debe extenderse a hombres, animales y plantas. El cristiano se centra en el prójimo. El amor budista pierde en intensidad lo que gana en extensión. El cristianismo parte de la alteridad; el oriental tiene la identidad como punto de partida. El cristianismo sigue la encarnación; Oriente pretende liberarse de lo contingente histórico.

P. ¿Qué mensaje transmite la película “Silencio”, de Scorsese?

R. Solo Dios conoce la profundidad del ser humano. Solo su silencio sostiene nuestras contradicciones y debilidades. Solo el silencio es la puerta a la experiencia del amor gratuito.

P. ¿Volver a las raíces?

R. Me he ido acercando de forma “suave, delicada y sorprendente”  a la Escuela filosófica de Kioto (Nishida Kitaro, Tanabe Hajime y Nishitani Keiji…); fuentes de inspiración para mirar a las personas, nuevas intuiciones para acercarme al Evangelio y una “transformación de mi perspectiva”. Especialmente La Religión y la Nada, de Nishitani Keiji

La vida como viaje. Mas que el viaje, lo realmente importante  es volver a casa. La vuelta da hondura y profundidad, una eternidad que permanece. Al volver tocamos la frescura de nuestra identidad; nos descalzamos, nos ponemos cómodos y, de alguna manera, renovamos nuestro yo.

En la Historia, en los momentos críticos siempre se ha vuelto a casa. La crisis de los siglos XV y XVI y el Renacimiento; el Concilio Vaticano II; o tras la muerte y resurrección de Jesús y la vuelta a Galilea. Películas como “Benhur”; “El Padrino”, El lazarillo de Tormes o La odisea. Así en nuestro viaje, vamos buscando, intuyendo… para acabar descubriendo que somos encontrados por el Dios de Jesús de Nazaret.

La delicadeza de Dios

P. ¿Influye cada cultura en la forma de sentir a Dios?

R. Historia y cultura son dimensiones constitutivas de nuestra forma de ser humanos. Estamos configurados y educados por nuestro entorno. Creo en el Dios cristiano de las mediaciones históricas. La fe se expresa en la cultura, y permanece; las expresiones socioculturales cambian.

P. ¿Evangelizar o humanizar?

R. Hay que partir de la persona, tiene valor absoluto. Y que sea el momento del otro el que vaya dándonos la luz adecuada para intuir cuándo y cómo ofrecer nuestra identidad cristiana.

P. ¿Una fe que nos una?

R. Diferencio entre ideología y fe. Cuando la fe se convierte en ideología acaba en integrismo; cuando la fe es real, a la medida del corazón de Dios, fruto de un proceso interior, vives tu identidad cristiana como don, sin creerte superior a nadie. Es el reto del siglo XXI.

P. ¿Por qué vamos tan deprisa?

 R. Inconscientemente, pretendemos dominar la existencia a través del hacer. No nos han educado los órganos de la receptividad ni la sabiduría de lo lento. La educación recibida del siglo XIX enfatiza la transformación de la realidad mediante la acción; valores orientales como el silencio, el saborear el momento, han quedado relegados. Vivimos en una cultura de la superficialidad, con enormes dificultades para la interiorización.

P. ¿Qué regalaría de Japón?

R. Un origami (el arte de doblar el papel), expresión de la delicadeza y sensibilidad estética japonesa.

SUMARIOS

“Estamos ante una sociedad sin dimensión lúdica”

“La mejor manera de hablar de Dios es con la calidad de nuestras vidas”

“Partir de la persona, tiene valor absoluto”

(Humanizar, Nº 162 --Madrid, enero-febrero 2019).

Reforma lingüística

Reforma lingüística

Foto www.elespanol.es

Recién nacido 2019, aún queda esperanza en las personas, el medioambiente y los derechos humanos y de los seres vivos. El 29 de diciembre la Fundeu (Fundación del Español Urgente) elegía palabra del año “microplástico”, pequeño fragmento de plástico que se está convirtiendo en amenaza para nuestro entorno y la salud.

Compartirá uso y diccionario con las 748 nuevas voces aceptadas por la RAE, como “sororidad”, ‘amistad o afecto entre mujeres’, o ‘relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento’. ¡Quién iba a decírselo a Unamuno, creador de La tía Tula y de Gertrudis, a la que atribuía dicha cualidad? Junto con “feminicidio” ‘asesinato de una mujer a manos de un hombre por machismo o misoginia’; “feminazi” versus feminismo; “hembrismo” o ‘desprecio a los hombres’, viagra o maltratar, extendido a los animales.

Estas y otras palabras, trasplantadas del campo médico al social, como viral, indican que algo cambia en la Academia, de filólogos a juristas –Muñoz Machado releva a Villanueva–, cada vez con más mujeres académicas.

Un mundo diverso también en política, que escucha a veces y se hace comprender. A raíz del 40 aniversario de la Constitución, la portavoz del gabinete –válido femenino y masculino–, anunciaba su reforma: “… los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos” (art. 49).

Ni minusválidos ni disminuidos, sino personas con discapacidad, o diversas. Y aquí la señora se lió, inspirada sin duda por el Cermi, –Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad–, no siempre amigo de expresiones como diversidad funcional y vida independiente. Propongo otra definición. Discapacitado –léase genérico–: “Relativo a una persona, que presenta una disfunción, física, intelectual o sensorial, que le limita para el trabajo y otras actividades de la vida cotidiana”. Toda remodelación sociolingüística es siempre poca.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 11 de enero de 2019).

Gracias, Sus Majestades

Gracias, Sus Majestades

Foto Cuaderno de Arte. La adoracion de los Magos, Diego Velazquez.

No recuerdo haberos pedido muchas cosas. Me conformaba con unos cubos –pozales en el pueblo– de colores; o un pequeño piano que aún han disfrutado mis sobrinos. Escuché vuestros pasos alguna noche, pero aquella Navidad fue diferente. Me trajisteis a mi muñeca favorita –las niñas y los niños no teníamos tantos juguetes como ahora–, un acordeón ya casi de mayores, y tres cartas, en rojo, azul y verde, de vuestro puño y letra.

A su debido tiempo, me contaron el cuento de que no existíais. ¡Qué ilusos los adultos! Yo seguí confiando, y me asomé al otro lado del espejo de Alicia. ¿Qué escondía el mundo de mi niña interior?

Primero, el regalo precioso de la creatividad. Soñé ser escritora, doce años, o menos. Mucho antes de la máquina eléctrica o ningún sencillo ordenador, engarzaba mentalmente palabras en bellísima cadena y las dictaba a veces en forma de poesía. Eso es ya magia. Luego, el haber decidido o poder formarme –de los Estudios Primarios al Inbad o la Universidad– también ayuda. Y no quiero olvidar a los muchos sabios y magas madrinas que lo hicieron posible; entre ellos el maestro poeta profesor, Rosendo Tello.

Las primeras salidas, rompiendo fronteras y horizontes, en las cuatro paredes de mi entorno y fuera del país; mis primeros libros… Nunca pertenecí a la Semana de vacaciones –no pisé la escuela–. Pero sí a la generación de la Democracia, tan de moda en la sopa y en los discursos de Nochebuena. Y eso iba fermentando, como la levadura y el grano de mostaza.

La fe es un eslabón mágico, incomprensible; un don que no se paga en euros ni denarios. Y nos hace entender que ya nadie está ausente mientras mora en nosotros, que los peques que llegan son hijos de la vida, que el amor es un nuevo y gran misterio. Siguiendo mi camino, se me dieron otra dos palabras, frescas como retoños: Asistencia Personal. Y fui tras ellas. Sin caer en la cuenta de que los míos lo fueron siempre.

Y este año un don supletorio: la persona que me asiste sin ser familia. Si mañana voy con mis sobrinos a ver vuestras carrozas se lo transmitiré. ¿Quién dijo que no existís, buscadores de agujeros negros y de la Estrella? Yo os siento a cada paso.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 4 de enero de 2019).

Mi patinete

Mi patinete

Foto Mestre / Heraldo

Están por todas partes: al salir de casa, en cualquier acera, justo delante del badén del súper. No hay manera. Casi imposible que sus ruedas no colisionen con las tuyas –300 casos este año, casi 2000 denuncias. Y es que ni carril verde ni de ningún otro color. Así no hay quien circule por las calles con la menor seguridad con ese mini bólido de a ruedas y un mando electrónico que tanto gusta a los peques. Ni aun sobre dos pies.

Zaragoza: Line, Koko, Tier y Voi. No son marcas de sillas, “scooter” para quienes vamos sentaditos, ni siquiera drones. Sino de patinetes eléctricos. ¿Pero dónde vamos a llegar, entre móviles, “Smart” y ahora esto. Sin ir más lejos, el otro día en El Corte Inglés vi un patinete estándar y otro con asiento. Y no te digo en ciudades turísticas, como Sevilla: coches, motos, bicicletas, caballos con calesa, tranvía y autobuses y… ¡patinetes! Y por angostas calles del bello casco histórico, que no entras ni de canto.

Pero bueno, dicen que van a reducirlo a dos compañías, a un máximo de 1700 vehículos, que pondrán carril y aparcaderos e irán por la calzada, y que la policía tendrá ojo avizor. Será más fácil hasta con las nuevas bicis azules Electric RG, de penúltima generación. ¿Dónde nos meteríamos si no los simples viandantes y rodantes?

Bueno, pues sopesando pros y contras, me he decidido. Les he escrito a los Reyes Magos que este año me traigan un patinete anfibio electrónico. Como el Centauro clásico, mitad caballo mitad hombre, pero en máquina: media silla electrónica y medio patín.

Dados mis michos conocidos y una larga experiencia, ya me he puesto en contacto con la empresa que ha asistido siempre a Christopher Reeve –el mítico Supermán–, Stephen Hawking y Pablo Echenique. Me dicen que es bastante fácil. Mis extremidades inferiores se apoyarían sobre el patinete, unido este a un asiento no demasiado ancho, a mi medida, ergonómico y confortable. Sería una sincronización entre el mecanismo del patín y el control del mando de mi silla.

El “bluetooth”, o incluso un dispositivo más sencillo de microdomótica, irían sobre el reposabrazos, para facilitar el aparcamiento y el arranque. Accesibilidad universal en patinete.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 28 de diciembre de 2018).

Belenes

Belenes

Foto M. A. M. B.

Recibo de todos los estilos. Imitación a madera o grabado, copia de pintor clásico; naif, de corte bizantino o icono de Taizé –ahora que miles de jóvenes de diversas confesiones cristianas se reúnen en Madrid–. Las que más me llaman son las que producen extrañeza: un portal de palillos sobre una cartulina, con tres figuras negras; o un niño recostado en un pequeño colchoncito tendido en una hamaca. ¿Nicaragua? ¿El Salvador?

Las felicitaciones navideñas en papel, cada vez más escasas y emotivas, son trasunto de la representación del belén tradicional. Creado por Francisco de Asís la Nochebuena de 1223 en la ermita de Greccio (Italia): un pesebre con el buey y la mula, sin niño. Y de pronto el asombro: el señor del lugar “aseguró que vio un hermoso niño dormido en el pesebre, que el padre Francisco cogió en sus brazos y lo hizo dormir” (San Buenaventura, “Legende de Santi Francisc”).

Le precedieron Isaías, los evangelios apócrifos o las catacumbas de San Sebastián de Roma –siglo IV–. “Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne” (Is. 1, 3). En el siglo XV se generaliza la costumbre (París, Alcorcón, Siena o Lisboa); aunque hasta el XIX, con la tolerancia religiosa, no se hace universal. Cataluña, Murcia y Madrid serían pioneros.

Y llegan nuevas voces del Sur: “Navidad de papel, Navidad de cartón, / Navidad de estrellitas y lucecitas de color. / Esta es una navidad de fantasía nada más, / pero hay otra Navidad que es la de Dios”.

Bíblicos, anacrónicos, populares, artísticos, vivientes o animados. Barbastro, Estadilla –120 figurantes– o Monzón –con 8000 figuras–, la Diputación de Huesca o la Casita de Blancanieves en el parque Miguel Servet; Teruel y Albarracín; y en la capital zaragozana, la plaza del Pilar, la Casa Amparo, el sumergido del Acuario o el de Playmobil de Aragonia.

Prima lo histórico y local: el nacimiento aragonés de Ibercaja, el del Palacio Real de Madrid, con la obra de Goya, o el de Brumete, que recrea el Imperio Romano, la conquista del Oeste y la Revolución Francesa. ¿Fecundidad o anhelo de poder? ¿Qué representa el “cagonet” catalán junto a la Sagrada Familia?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 21 de diciembre de 2018).

Amnesia histórica

Amnesia histórica

Foto Ayuntamiento de Zaragoza

Hoy todo parece alzhéimer, o accidentes cardiovasculares, o demencia senil. Se nos olvida aquello de “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme” cervantino. O que la pérdida de memoria es mucho más grave si es social, tendenciosa la mayor parte de las veces. “Hace unos días, en el altar de la iglesia del monasterio de San Juan de la Peña, ante el cáliz de piedra roja que contuvo la sagrada sangre de Nuestro Señor Jesucristo, juré en presencia del abad don Jimeno que no levantaría este asedio hasta que no tomara Zaragoza” (José Luis y Alejandro Corral, Batallador).

A principios de 1118, un concilio celebrado en Toulouse ofrece beneficio de cruzada a quienes se la jugasen por conquistar la ciudad. Ayerbe, Almudébar, Gurrea de Gállego, Zuera… privación dramática de agua… La población mora acabó rindiéndose el 18 de diciembre. Ni flores de la conmemoración. Como mucho, el león de bronce devuelto al Parque Grande, y los festejos y recreaciones en Gúdar (Teruel), de la ermita de la Magdalena a la pasarela y el mirador del castillo, precisamente el día de la Constitución, por sus 900 años de cristianos.

Juegos de tronos y ambición de poder los hubo siempre. Rey de Aragón y Pamplona en 1104, fue anexionando Castilla, Toledo, León… en su nunca consumado matrimonio con doña Urraca, frente a las reticencias de los nobles y la propia esposa: “… puebla con fueros buenos las villas de Soria, Almazán, Berlanga, Redoredo y Villaforado…”. Y una se imagina el burgo de Oxama transformado en villa, grandes máquinas con ruedas en el catillo de Gormaz, o a un valeroso caballero clavando con su espada al gran lagarto en la puerta de la Colegiata.

Intrigas, malentendidos conyugales, corruptelas sin cuartel. En aquel tiempo, algunos franceses apoyaban a Alfonso, mientras los catalanes le frenaban el paso hacia Lérida. El control del curso del Ebro, una baja demografía autóctona, señores y gleba de uno u otro partido. ¿No somos herederos y espejo de la Historia? Conocer solo de los reyes una calle dedicada –Alfonso I, Don Jaime–, su estatua en el Parque, o el nombre de un hotel –Reina Petronila–, es amnesia histórica y presente.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 14 de diciembre de 2018).

El señor del anillo

El señor del anillo

Foto ABC Cultura / Haaretz

“Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro / en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. / Un Anillo para gobernarlos a todos”. Así comienza El Señor de los Anillos, de Tolkien, ya un clásico de novela fantástica. Odisea del bien frente al mal, de Frodo frente a Sauron, en su empeño de arrebatarle el Anillo Único, fuente de su poder maléfico, la guerra y la destrucción.

Pero no nos remontenos a la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media, ni a reinos de hobbis, enanos y elfos. Anillos en la Historia ha habido muchos, casi siempre instrumentos y símbolo de poder. Como el atribuido hace unos días al prefecto romano de Judea Poncio Pilato: junto al vaso de vino grabado en el cobre y una inscripción en griego, “de Pilatus”.

¿Sellaría con él la ejecución de Cristo? Testimonio tenemos en los tres evangelios sinópticos (Lucas, Marcos, Mateo), y algo más teatralizado en el de Juan. El mismo lugar donde se halló el anillo, el Herodión, el que fuera palacio del sanguinario Herodes el Grande y después de Pilatos, es harto significativo. También Flavio Josefo y Tácito aluden al personaje histórico; y Filón de Alejandría en su Ad Gaium le acusa de “sobornos, injurias, robos, atropellos, daños injustificados, continuas ejecuciones sin juicio y una crueldad incesante y muy lamentable”.

La fe es un hecho personal, social a veces. La Historia es memoria colectiva e ignorarla nos conduce a seguro holocausto. ¿Cuántas matanzas de inocentes y de cristianos no se dan hoy en día? Y es que el imperio de Tiberio, y aun el de Nerón, no resulta en esencia mucho más violento que muchos integrismos del siglo XXI. Por no hablar de corruptelas, y de apego al escaño, bancada o silla que conlleva mandato y control.

Pensaba hablar de la festividad de mañana sábado, la Inmaculada Concepción, y se han cruzado los cables. Será porque a través del puente, como en el Juego de la Oca, me he ido a la otra fiesta y me pregunto: ¿Esto es digno y humano? ¿Y constitucional?

¿María fue inmaculada? Sin duda alguna, como tantas mujeres que dan la vida por sus hijos, por el ser amado, y en clave trascendente. Su anillo la desposó en dignidad humana y santidad.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 7 de diciembre de 2018).

Cara y cruz

Cara y cruz

Foto La Sexta Noche

Comenzábamos la semana con dos noticias contrapuestas. Por un lado, el Día de la Violencia contra la Mujer –de género, sexista, doméstica, son calificativos que no terminan de cuadrar–. Cuatro aragonesas asesinadas en 2018, otras veintidós víctimas mortales desde 2003; en España, veintiséis en lo que va de año, si contamos la adolescente de Alcorcón. La agresión más difícil de detectar es la psicológica. Y un dato escalofriante, según dijeron: tres de cada cuatro mujeres con discapacidad sufren algún tipo de violencia en sus relaciones.

De otra parte, la Sexta entrevistaba a Isabel Gemio con motivo de su libro, Mi hijo, mi maestro, y del décimo aniversario de la Fundación –presentaban el lunes a los medios–. “Siempre se ha dicho que en España la Cenicienta era la cultura; yo creo que es la ciencia”. Simón, Casimiro, Javier, Raúl, Bernardo. En nuestra juventud, la Distrofia de Duchenne apenas se estudiaba, y la supervivencia de mis compañeros era de veinte y pocos.

“El diagnóstico de mi hijo fue una sentencia de muerte prematura”. El desierto, la nada, empezar de cero, no aceptar ayuda psicológica, no poder verbalizar. No fue fácil. Dejar de jugar al fútbol, de andar, de comer con cubiertos estándar, de abrazarte. “Mi hijo me ha enseñado humildad, amor, entrega, generosidad… Él es un héroe de verdad”.

La buena señora se expresó a su estilo, desde su experiencia de veinte largos años. No salía de tópicos: la diferenciación culpabilizadora entre uno y otro hijo, la rápida madurez del hermano menor. “En el mundo de la discapacidad todo es carísimo: reformar el baño, cualquier adaptación, una silla de 14.000 euros, de 5000 –las de mis colegas eran manuales–. Y no digamos ya si se necesita un cuidador”.

Me daban ganas de gritarle: “Isabel, por favor, actualízate”. Cuando al final rompió una lanza por el sentido común: “La asistencia personal es fundamental, no solo para la familia, sino sobre todo para las madres”. ¿Y para la persona con diversidad funcional? Porque ahí está la clave, de que la relación funcione y la mujer no se hunde en la miseria. De que Gustavo y Diego sean felices: “Mamá, te queremos como nada”. Es el haz y el envés.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 30 de noviembre de 2018).

La torre de Babel

La torre de Babel

Foto Marín Chivite / Heraldo de Aragón, en las elecciones generales de 1933.

En abril de 1931 se celebran las primeras elecciones con sufragio femenino pasivo –podrían ser electas, pero no votar hasta noviembre del 33–. Mujeres y niños acuden a la escuela, por ver qué se cocía. Un papelito blanco, con nombres en una cara, que había que plegar y meter en una caja grande. Ni Francia ni Italia ni Bélgica ni Argentina, tenían todavía sufragio femenino completo.

Clara Campoamor, diputada nacional para las Cortes Constituyentes del 31, y Victoria Kemp, que batalló por aplazar el voto ante la amenaza de los conservadores y la Iglesia, fueron nombres señeros. “Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer (...) No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo”, defendió la Campoamor. Nuestras abuelas, con pañuelo negro a la cabeza, trabajadoras de fábricas y sirvientas del hogar, privilegiadas universitarias, fueron a votar aquel domingo.

El lunes hizo 85 años que la mujer rural, el ama de casa, que apenas podía aparcar sus tareas para ir al colegio, madres que no pudieron elegir entre serlo o no, vieron una ventana abierta a su derecho de expresarse, si no a una dignidad más plena. Sabían del riesgo y de lo que deseaban en su ser femenino más auténtico.

No estaban en absoluto confundidas. ¿Qué libro de la Escuela de la República trataba de la corona catalano aragonesa? ¿Qué maestro de izquierdas aleccionaba sobre bandos enfrentados en Galicia? ¿Qué profesor de Bachiller sobrevaloraba a Salvador Espriu por escribir en su lengua materna con un lazo amarillo en la solapa? Hombres y mujeres castellanos, aragoneses, vascos, andaluces… la dictadura y la transición hubiesen sido más duras sin apellidos mezclados.

Ahora que la paridad llega a la Administración, al Gobierno y al lado más oscuro, la Justicia cae las elecciones son un juego de dados, se falta al respeto con reacciones pueblerinas… Y alguien se saca de la manga que castellano y euskera son lenguas “originarias de La Rioja” –antigua Navarra– y han de ser cooficiales. ¿Cómo entendernos sin un mínimo interés común?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 23 de noviembre de 2018).

Historia Sagrada

Historia Sagrada

Foto Roger Navarro/Heraldo

Así se llamaba por entonces a la enseñanza religiosa. Autodidacta en mi propio domicilio, antes de acceder al Bachillerato a través del INBAD, todavía pude ver el rótulo de esa asignatura en los libros de Ingreso de mi padre –últimos cursos de Primaria y primero de Secundaria más o menos de ahora–. Adán y Eva, Caín y Abel, Sansón, David y el gigante Goliat… Algunos de los dibujos que recuerdo.

Antiguo Testamento, pero también los Evangelios, junto a las Tablas de la Ley y las virtudes cristianas. Así es cómo mi madre se ganó en la escuela del pueblo el juego de “Los Pecados Capitales”, tablero La Oca a lo divino. La genética influye tanto como la educación sentimental.

Sin actualizan el Paraíso, ¿cómo saborear la Anunciación de Fra Angélico en las clases de COU de la profesora Rosa Palacios? ¿Y a Vicente Aleixandre en la poesía de posguerra? ¿Cómo entender el Polifemo de Góngora sin habernos metido mínimamente en Las Metamorfosis ovidianas? Verrocchio, Botticelli, Rubens, Giotto, Bernini… o tantos autores medievales, renacentistas, de los Siglos de Oro o del Barroco. ¿Podríamos rozarlos siquiera con la punta del alma o la curiosidad?

Derogación de la Ley Wert, implementar una nueva disciplina: “Valores cívicos y éticos”; quitar las reválidas de final de ciclos… Yo sigo defendiéndome en mis cuentas sin calculadora ni ordenador. La memoria también es importante, junto a la comprensión. Los padres antes que el Estado, y antes los profesores. Si no, los ciberataques y el transhumanismo, del que hablaba Rosa Montero, nos vienen más veloz que un patinete.

Viajamos y los jóvenes no saben explicarse la musculatura ni las barbas de Moisés. Ni los pasos castellanos y andaluces. Ni los ricos abalorios-lágrimas de las vírgenes de Sevilla. O el Cristo tenebrista y bellísimo de Zurbarán.

De La Sagrada Familia a Aránzazu, estamos en peligro de confundir reiki y quiropraxia con milagros, y ver la guerra santa como normal. Latín, romance riojano precastellano y euskera, ¿son óbice para que La Rioja hable vasco? “Háganos Dios omnipotente / hacer tal servicio que / delante de su faz / gozosos seamos” (Glosas Emilianenses). La cultura es acervo espiritual.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 16 de noviembre de 2018).

España y sus nuevos rostros. Un destino común

España y sus nuevos rostros. Un destino común

Foto Humanizar

Migración, mujer, interculturalidad

España y sus nuevos rostros. Un destino común

Carla, Jeannette, Fátima, Clementina. Cuatro de las miles de mujeres que dejan su tierra para escapar de la falta de recursos y la violencia, construirse un presente digno, reagrupar a sus familias y luchar por sus sueños. Ellas, El Salvador, Marruecos y Nicaragua, nos narran sus porqués y sus metas más íntimas.

María Pilar Martínez Barca

Un punto de partida

¿Qué te trajo a Europa?

“Me trajo mi padre por reagrupación familiar” afirma Fátima, natural de un pequeño pueblo de Marruecos. Carla Calderón, de El Salvador, vendría por “cambiar mi situación económica y personal. Para mi edad, unos 40, allá no hay trabajo”. Su compatriota Jeannette Cabezas alude a la violencia en las calles: “Buscando mejores oportunidades salariales y por el motivo delincuencial que vive el país”. Clementina Romero, nicaragüense, resume las razones esenciales: “Mi situación económica y la de Nicaragua; la falta de empleo. He llegado por trabajo”.

¿Te gusta España?  ¿Qué diferencias ves entre tu país y el nuestro?

“Sí, me gusta mucho –afirma Carla–. Culturalmente, los españoles son más respetuosos (dejan sitio en el autobús a personas que lo necesitan); y socialmente, hay mucha más libertad y seguridad”. Y Jeannette: “Me gustan España y Zaragoza, son muy tranquilos, multiculturales y acoge muy bien a los inmigrantes”. Subraya diferencias: socialmente, más limpieza, los autobuses regulados; mejores niveles salariales, y de educación, más avanzados y a más temprana edad. “Son distintas las culturas, y mucho mejor aquí en lo económico”, asegura Fátima.

Fátima y Clementina coinciden: “Me guata Zaragoza más que otros sitios” –asegura la primera–; “si me gusta España, su gente y su cultura, aunque no es tan diferente a la cultura de mi país. Zaragoza es muy importante para mí, puedo decir que la amo tanto como a Nicaragua y la ciudad en que nací; aquí traje a mis hijas y encontré el amor”.

¿Te ha costado adaptarte?

“Un poco, porque he vendo muy pequeña” (Fátima). Para las migrantes latinas, en general, la integración es más sencilla. Clementina nos cuenta el secreto: “No me ha costado. De hecho, cuando llegas pesa más la carga en el corazón que la maleta; el calor humano que recibes te da fuerza para seguir.

En el mismo barco

¿Algún tipo de rechazo?

“No he percibido de momento ningún tipo de rechazo” –Carla, unos meses en nuestro país–. Y Jeannette: “Por el momento, no he vivido ningún rechazo. Al contrario, me han apoyado mucho, los españoles y personas latinas”. Clementina puntualiza: “España es muy grande y cada comunidad tiene su hábitos. En Zaragoza, me sentí una más; ahora vivo en Cataluña, Tarragona, y si se percibe rechazo. Una vez me enfadé mucho en el autobús, porque un tipo me dijo que debía aprender catalán, que el castellano es una lengua de paletos. “Hay mucho rechazo por el tema de la religión  musulmana para encontrar trabajo”, comenta Fátima.

¿Piensas que las personas migrantes se adaptan a su nuevo país? ¿Siguen con sus costumbres? ¿Las imponen?

            “Procuro acostumbrarme” (Fátima). “Normalmente, nos cuesta adaptarnos a una nueva cultura; pero sería bueno tomar todo lo positivo de cada una de ellas y unirlas, nuestras costumbres y las del nuevo país” (Carla). “Los inmigrantes debemos adaptarnos al lugar que nos acoge. En su mayoría lo hacemos, pero España muestra una diversidad cultural muy rica y hay personas que mantienen sus hábitos. Aunque no se imponen a nadie, se convive con los de tu misma cultura” (Jeannette).

            Clementina puntualiza: “Creo que no todos llegamos a adaptarnos. Tuve una compañera de piso que nunca lo logró, hasta el punto de que fue a Emigración a pedir que la deportasen. En la policía le dijeron que esperara y la llamarían. Ella toda feliz esperó una semana, no la llamaron y todos los días iba a preguntar. Terminó conociendo a todos lo que trabajaban en Emigración. Y sí, algunos intentan imponer sus costumbres; no me parece. Es como que te aloje en mi casa y llegues a imponer tus reglas y querer cambiar mi manera de vivir.

¿Crees que está cambiando Europa con la llegada de tantos extranjeros? ¿Es positivo?

“Sí, está cambiando. Por los comentarios que he escuchado de algunos españoles, se ve negativo”, comenta Carla  “No sé en qué sentido”, duda Jeannette. Clementina apostilla: “Sí, creo que va cambiando. De estadística no sé; pero sí de que cada día por un niño que nace de padres españoles, de emigrante nacen diez, y eso con el tiempo se notará. Sinceramente, soy emigrante, pero no lo veo positivo. En España se pierden ingresos por falta de contratos como es debido. Y está la gente que cobra ayudas del gobierno y luego tiene trabajo en negro. Eso es muy dañino”.

¿Una cuestión política?

“Sí, realmente hasta la política afecta al cambio; eso es perceptible en todos los países, no solo España o Europa” (Carla). “No sé, cada vez se ponen las cosa peor” (Fátima). “La política siempre influye en la inmigración, si se tienen políticas restrictivas se dificulta el acceso para el inmigrante” (Jeannette). “Sí está involucrada la política; ya sabes, esas cosas se mueven con dinero” (Clementina).

Un futuro diverso y compartido

Háblanos de tu familia.

“Mi familia, muy buena. Somos mis padres y cuatro hermanos, el pequeño de 13 años. Y mi marido, tenemos una niña preciosa”, nos cuenta Fátima. Tengo dos hijas, Carla, como yo, y Daniela, de 19 y 12 años. La mayor marcha este curso a estudiar a Rusia, con una beca; son muy inteligentes”.

“Somos una familia que siempre luchó por mantener ingresos –comenta Jeannette–, como comerciantes informales de diversas índoles. Por mejorar mis condiciones económicas y las de mi familia decidí ir a la Universidad. Me gradué y obtuve un empleo en el gobierno, lo que me facilitó la vida. Pero, pese a estar doce años en la misma institución, no hubo ningún incremento salarial ni promoción, lo que me desmotivo y obligó a buscar salidas. Intenté colocarme en otras empresas, cursos e incluso realicé mi post grado, pero las condiciones laborales no mejoran en El Salvador. Decidí dejar mi plaza en el gobierno y aquí estoy, feliz de mi decisión”.

Bueno, cuando vine a España llegué sola, no tenía ni amigos. Y mira, ya ahora tengo marido y una nieta –es Clementina–. ¿Ves que estamos cambiando Europa?”.

¿En qué trabajabas en tu tierra?

“Soy técnico analista programador de sistemas y ejercía como gerente de sucursal de una tienda de ropa” (Carla). “Empleada administrativa en la Dirección de Estadística de El Salvador” (Jeannette). “Del 94 al 99, trabajé como psicóloga infantil; luego lo dejé por mis hijas, para pasar tiempo con ellas, monté una peluquería y una  librería, las ganancias eran pocas“ (Clementina).

Si mejorare la situación de tu país, ¿volverías?

“Sí, volvería”, asegura Fátima. “Políticamente, no creo que mi país mejore”, afirma Carla. “Difícilmente mejorará el nivel político, pero aunque existiera algún cambio, yo no regreso a El Salvador, dado que tomé una decisión que pienso mantener”, nos convence Jeannette. “La situación política en Nicaragua está delicada, y es un tema extenso; no creo que convocando nuevas elecciones resolviera algo. La gente quiere un cambio que el gobierno no le da. Ni la ONU ha podido hacer nada –denuncia Clementina–. ¿Volvería? De visita  o vacaciones. Pero a vivir no”.

¿Qué deseas para tus hijos?

“Una mejor vida mejor que la mía” (Fátima). “Que mis hijas estén en conmigo acá en España” (Carla). “No tengo aún, pero cuando vengan que cuenten con mejores condiciones de vida” (Jeannette).

“Mis hijos son chicos de bien. A veces me sorprendo porque pienso que no he sido buen ejemplo. Pero cuando por la calle encontramos a un sin techo y una de mis hijas entra a un supermercado a comprar víveres para esa persona, veo que van por buen camino. Ahora solo deseo que se terminen una carrera universitaria”, nos confía Clementina.

Tres grandes sueños.

Fátima: “Tener un trabajo fijo para mantener a mi familia; poder visitar la ciudad donde falleció nuestro Profeta; montar un negocio para mis hijos”.

Carla: “Un trabajo estable seguro; traer a mis hijas conmigo; tener una vida tranquila, un trabajo, un piso, un salario”.

Jeannette: “Reunir a mi familia en Zaragoza; obtener la documentación y mejorar mi calidad de vida; visitar mi tierra”.

Clementina: “Que cambie la situación en mi país; que haya más gente, también en el gobierno, que ame a las personas, los animales y el planeta en general. Más humanos”.

 

SUMARIOS

“Cuando llegas, pesa más la carga en el corazón que la maleta”

“Por un niño que nace de padres españoles, de emigrante nacen diez”

“Una mejor vida mejor que la mía, para mis hijos”

 

(Humanizar, Nº 161, Madrid, noviembre-diciembre 2018).

La primera Eva

La primera Eva

Sahlework Zewde en su toma de posesión en Addis Abeba.

Foto Tiksa Negeri (REUTERS) - El País

Indira Gandhi, Rigoberta Menchú, Malala, Asia Bibi. Algo nos suenan. Joyce Banda, Ellen Johnson-Sirleaf, Sahlework Zewde, ni por el forro. La última de rabiosa actualidad, pese a nuestra ignorancia y cerrazón de ojos.

Políticas, víctimas y activistas, premios Nobel reconocidas. La pasada semana, Sahlework Zewde se convertía en la primera presidenta de Etiopía, tras sus cargos de directora general de la ONU en Nairobi y representante especial de su secretario, António Guterres, ante la Unión Africana.

Asia, África, América… Dicen que los primeros homínidos y hominidas provenimos del continente negro, y que todas y todos estamos cortados con el mismo patrón. “Si alguien piensa que hablo mucho sobre mujeres, que espere a escuchar todo lo que tengo que decir. (…) Cuando no hay paz en el país, las madres se sienten frustradas, por lo que tenemos que trabajar a favor de la paz por el bien de nuestras madres”, declaraba la nueva presidenta Etíope.

La premio Nobel de la Paz Ellen Johnson-Sirleaf fue la primera jefa de Estado en un país africano (Liberia, 2006-2018); la segunda, Joyce Banda, que dirigió el destino de Malaui (2012-2014). Directora de Asuntos Africanos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, embajadora en Francia y Yibuti, Sahlework Zewde es consciente de lo mucho que falta por hacer.

El movimiento #Metoo, en África, todavía con menos fuerza todavía que en EE. UU. y Europa, va denunciando los abusos sexuales y el “apartheid profesional” contra muchas mujeres. Y en un descampado de Guediawaye (afueras de Dakar), está La Casa Rosa, único centro especializado para niñas y adolescentes víctimas de violaciones en Senegal. “Muchas veces son los padres, los tíos, los hermanos, la gente que frecuenta su casa quienes las han violado”, asegura su directora.

Pobreza, promiscuidad, creencia de que el hombre puede poseer a la mujer… Los abusos dentro del matrimonio no son delito. En la República Democrática del Congo la violación es un arma de guerra; en Sudáfrica una mujer es violada cada 26 segundos.

Para muchas feministas africanas hay importantes desafíos. Uno de ellos, acabar con la mutilación genital. Mientras tanto, ¿costillicas de Adán?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 9 de noviembre de 2018).

Los otros santos

Los otros santos

El entonces arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, entrega una fotografía de Grande como obsequio al papa Pablo VI.

Foto www.romerotrust.org.uk

Pablo VI, Óscar Arnulfo Romero, Francisco Spinelli, Vicente Romano, María Catalina Kasper, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, Nunzio Sulprizio. Las últimas canonizaciones de la Iglesia el pasado octubre. Papas, arzobispos, fundadores; de todas las nacionalidades; e incluso exiliadas de nuestra Guerra Civil, o laicos lacerados por la enfermedad.

¿También se ha actualizado el pasaporte a la santidad? “Jesús sigue diciendo: «Vende lo que tienes y dáselo a los pobres»”, resaltaba Francisco en su homilía. Los más cercanos, acaso Pablo VI y Monseñor Óscar Romero. Continuador del Vaticano II, cercano a las fábricas, impulsor ecuménico, conocedor de Europa Oriental y América Latina… Y el santo salvadoreño de los pobres, asesinado en plena Eucaristía en octubre del 79.

“El 12 de marzo de 1977, el padre Rutilio Grande, S. J., amigo íntimo de Romero, fue asesinado en la ciudad de Aguilares junto a dos campesinos”. Sería el detonante. Cuatro años de párroco en la humilde aldea; responsable como jesuita de las Comunidades Eclesiales de Base campesinas; enfrentado a los gerifaltes del poder. “…me doy perfecta cuenta que muy pronto la Biblia y el Evangelio no podrán cruzar las fronteras. Sólo nos llegarán las cubiertas, todas las páginas son subversivas” (sermón de Apopa). Fusilado a los 48 años. Su proceso de beatificación se abre en 2015.

Una madre de familia y sus ocho hijos, campesinos y sencillos comerciantes textiles, son testigos directos de la muerte del querido párroco y confesor. También de la masacre de El Mozote, 900 hombres mujeres y niños ejecutados, el mayor holocausto latino y occidental de hoy. “A las doce del mediodía ya habían matado a todos los hombres”, declaraba Rufina, única superviviente.

Una de las hijas me contaba: “Yo tenía 13 años, al final de la guerra civil salvadoreña. Íbamos en autobús de Aguilares a San Salvador, y en Guazapa tuvimos que parar. La guerrilla estaba disparando. Nos ocultamos tras una pila de tusas de maíz, logramos escapar”. Es Carla, mi asistenta personal.

Siria, Venezuela, Nicaragua… ¿Nos veremos los hijos de Dios de a pie resplandecer? La película “Voces inocentes” es una puerta al alba.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 2 de noviembre de 2018).