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La lampara encendida

Tiempos históricos

Tiempos históricos

Foto Chema Moya / EFE

Puede que en los años 80 no tuviésemos perspectiva. Los jóvenes universitarios, y no tan jóvenes, íbamos contra todo aquello que oliera a armas o energía nuclear, era lo progre del momento. El referéndum de entrada de España en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), en marzo del 86, venía fraguándose desde que mi promoción iniciamos la carrera, y aun antes. Ser inteligentes y comprometidos parece estar reñido con ciertas instituciones, en según qué momentos de la historia.

No era así en el 49, tras la Segunda Guerra Mundial y en plena Guerra Fría, cuando lo que importaba era salvar el pellejo y protegerse unos a otros mutuamente. Diversos avatares, a nivel europeo y mundial, fueron haciendo de vaivén y a veces de tsunami en las conciencias individuales y colectivas. Los atentados del 11-S a las Torres Gemelas fueron sin duda un punto de inflexión. Ahora estamos bajo un prisma totalmente diferente.

Tampoco hoy tenemos suficiente perspectiva todavía para asegurar, con la mano en el fuego, que la OTAN fue el último detonante de la barbarie Putin; que la amenaza del ingreso de Ucrania fue lo que desequilibró, definitivamente, a quien se soñaba zar. Pero bien que la montó y viró el rumbo de la Historia. Los jóvenes ucranianos sí apuestan, contra viento y marea, por la inclusión en la Alianza.

Y ahora, ante el inesperado ataque de misiles, la escabrosa subida de luz, la ausencia de cereales y de aceite, vemos con buenos ojos a Finlandia, Suecia y otros países prójimos. ¿Nos sentimos más solidarios y humanos ante el síndrome de la inseguridad?

Sin embargo, la amenaza migrante, la pérdida posible de los últimos bastiones –llámense por ejemplo Ceuta y Melilla–, podrían convertirnos en auténticos lobos en menos de lo que canta un gallo. Acá y allá sigue imperando la ley del “Sálvese quien pueda”.

Sea como fuere, supone un orgullo y un honor haberse constituido como sede, ofrecer lo mejor de nuestra gastronomía y nuestro arte, mostrarnos poderosos y defender un “Concepto Estratégico de Madrid”. Sentirnos anfitriones y ombligo del mundo por tres días. ¿Algo más poderoso que la seguridad?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 3 de julio de 2022).

Ildefonso-Manuel Gil

Ildefonso-Manuel Gil

Foto https://xordica.com

“Un écrivain de la République espagnole. C’est ainsi qu’Ildefonso-Manuel Gil amait se définir. Ses debouuts se placent en tant que poète dans une époque pleine d’espoir, de foi et d’enthousiasme vital, politique et culturel”. Esta semana se presentaban los dos tomos de Mémoires del patriarca de las letras aragonesas, Un petit cheval en carton (1915-1925) y Vivants, morts et autres apparitions (1926-2000), a cargo de las Prensas de la Universidad de Pau et Pays de l’Adour y dentro del Proyecto Transfronterizo Aquitaine / Aragon.

En el primer volumen, Un caballito de cartón, los primeros juguetes, las travesuras infantiles, Paniza, los Escolapios, Teatro Cervantes, los amigos de infancia y adolescencia… y aquel piano cerrado para siempre con la muerte de Victoria, la idolatrada hermana: “… ahora vuelvo a ser aquel niño asustado, / aquel adolescente que descubrió la segura presencia de la muerte” (edición de Xórdica, 1996).

Carlos Forcadell, actual director de la Institución "Fernando el Católico", Dolores Thion-Soriano Mollá y María Antonia Martín Zorraquino, responsable y coordinadora de la traducción, las profesoras Oliwia Baginska y Audrey Berniard, y Vicky Gil Carasol, hija de Ildefonso, glosaron asimismo la estancia en Madrid, las tertulias y revistas literarias, las relaciones con Jarnés, Gullón, Alberti, Sánchez Mejías o García Lorca, una Guerra Civil, la cárcel en Teruel, los primeros libros, el exilo voluntario y su profesorado en New Jersey –tras diez años en la Universidad de Zaragoza–, la dedicación a la familia, el retorno.

“En la vida, vuelvo a decir que la vejez puede ser también hermosa” (Vivos, muertos y otras apariciones, Xórdica, 2000). Amigo de sus amigos, desde el Niké a personalidades de la cultura internacional, el autor de La moneda en el suelo o Poemaciones, ha inspirado a su vez L’espagnol de spécialité en Première et Terminale (Orbis Tertius, 2020), un atractivo corpus didáctico para alumnos franceses de Bachillerato.

Director de la Institución “Fernando el Católico”, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y correspondiente de la RAE, Medalla de Oro de Zaragoza, Medalla de Santa Isabel de Portugal, Aragonés de Honor, Medalla de Honor de la Institución. Nunca olvidaré su prólogo a Flor de agua, su buen consejo y cercanía. Memoria para ser más humanos, como Ildefonso-Manuel Gil.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 26 de junio de 2022).

Cincuenta de mayo

Cincuenta de mayo

Foto Jaime Villanueva / www.elpais.com

Por mucho que lo diga la sabiduría popular: “Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”, estos últimos años parece no cumplirse. ¡Menuda semanita! Y predicen un verano bastante cálido, rozando con lo tórrido. Abundante agua, no salir a la calle a pleno sol, bajar las persianas durante el día –ese invento tan nuestro–, refrescar la casa al atardecer, pasar horas en la piscina o a la sombra de un libro…

¿La mayor ola de calor en los últimos veinte años? ¿Desde 1982? No tenemos certeza, pero sí recuerdo. Aquellos veranos en la playa de la Malvarrosa, en Valencia, con mi madre y mi tía, tostándonos la piel y el interior. Y el estribillo pegadizo aliviando la sed: “Eva maría se fue buscando el sol en la playa. / Con su maleta de piel, y su biquini de rayas”.

La canción del verano y el calor que nos abruma, lo mismo que el amor y el desamor, se han venido repitiendo desde entonces, principios de los 70. Y recuerdo otro verano en Zaragoza, cuando nos visitaron unos amigos de mis padres y sus niños, que me rompieron sin querer las figuritas de cartón de Los músicos de Bremen, el cuento de los hermanos Grimm. ¡Cómo sudábamos!

“Podéis decir a gritos que es la capital de Europa. / Podéis ganar la Liga (podéis ganar la Copa). / Pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya! / Aquí no hay playa”. Finales ya de los 80, finalizada mi carrera, a años luz interiormente de la Selectividad aquel agobiante mes de junio. ¡Pero qué agobio!

De “Tractor amarillo”, a la “Macarena” o las “Aserejé”, en los años 90 seguía haciendo calor. Y me acuerdo de Málaga y Jaén, o aquella sobremesa insoportable en Córdoba, donde hubimos de subirnos deprisa al autobús de Disminuidos Físicos de Aragón rumbo al albergue, el termómetro llegaba a los 52 grados centígrados. ¡Madre mía! “Mira lo que se avecina a la vuelta de la esquina. / Viene Diego rumbeando. / Con la luna en las pupilas y su traje agua marina / van restos de contrabando”.

¿El cambio climático? ¿El anticiclón Álex junto al aire cálido proveniente de África? ¿Un meteorito o incluso los efectos de la explosión de algún exoplaneta? “Despacito, / quiero desnudarte a besos despacito, / firmo en las paredes de tu laberinto  / y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito”. Estamos más fresquitos en Huesca, destino de nuestros últimos veranos. Siempre que no salte la amenaza nuclear ni una nueva pandemia.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 19 de junio de 2022).

Libros de ida y vuelta

Libros de ida y vuelta

Foto Heraldo

Han estado casi todos. Prames. Prensas de la Universidad de Zaragoza, Pregunta Ediciones, Apila, Malavida, Libros del Inombrable, Xórdica, Libros del Gato Negro, Pirineo, Olifante, Onagro, La Fagua del Trovador, Edelvives… Una Feria del Libro en la que han alternado el calor anticipado, alguna tormenta aislada y un viento suave. Librería París, Central, Albareda, FNAC, El Corte Inglés, Casa del Libro; y junto a las casetas del Gobierno de Aragón o del Ayuntamiento, la del Ministerio de Defensa.

Cincuenta expositores y nueve días no son nada si miramos a la Feria de Madrid. ¿Y por qué compararnos con el vecino? Cada uno con sus cadaunadas tenemos nuestra propia riqueza. Ahí es nada, en el Parque Labordeta, sin mascarillas, sin tener que pasar los túneles anti covid y alambradas del año pasado. Encontrarte con firmas como Ana Alcolea, Magdalena Lasala, José Luis Corral, Miguel Mena, Irene Vallejo, David Guirao… Saludar a los amigos, autores, editores y libreros, algunos ya de décadas. Entablar nuevas relaciones.

Presentaciones, encuentros y lecturas, actividades infantiles, conciertos, talleres, fallos literarios… Todos los géneros inventados, inquietudes y anhelos desde que el mundo es mundo. No podía faltar la poesía en mi carrito de la compra: El buen instante, de Emilio Pedro Gómez –“Veo en lo alto / minúsculas personas. / Una era yo”–; Palabras rotas de José Antonio Conde, o Los niños no ven féretros, del jovencísimo Omar Fonollosa –Premio de Poesía Hiperión--.

Ni iban a estar ausentes la novela rural de Elena Laseca, El pulso de mi sangre; la última aportación de Fernando Arrabal a Golpe de Dados, o Viaje a Estocolmo de Raúl Herrero. ¿De qué está hecho el universo? Anna Parisi en La historia de la ciencia contada a los niños tiene la respuesta.

“El mundo está paralizado, y la humanidad, en cuarentena. Es una extraña simetría que yo naciera en una pandemia y me vaya a morir en otra. Vi en televisión que las calles de las ciudades están vacías, hay eco entre los rascacielos de Nueva York y mariposas entre los monumentos de París” (Violeta, Isabel Allende).

Todo casi perfecto, renovadamente luminoso. Excepto la accesibilidad. Lo estrecho de la entrada a las casetas, o el emblemático Quiosco de la Música han hecho de la Feria, para autores como Salvador Berlanga o servidora, una yincana imposible. Por lo demás, espléndida.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 12 de junio de 2022).

Fútbol y humanidad

Fútbol y humanidad

Foto Heraldo

Mis rudimentos futbolísticos no superan el interés por España en la Champions, la Liga de las Naciones o el deseo de que el Real Zaragoza remonte de una vez. Mi curiosidad por los Magníficos –la hija de uno de aquellos grandes fue monitora de Auxilia en nuestros años de integración–; o un poema de Manuel Pinillos cantando a la Romareda. Solo una vez fui al estadio cuando estaba en Primera. Me lo pasé bien, sin más.

Jugador en Elche, Almansa, Alicante, Melilla o Torrevieja. Entrenador del Cartagena, Alcoyano, Salamanca, Albacete y otra decena de equipos. “Una vez finalizada la temporada, ha llegado el momento de decir adiós. Que más que un adiós quiero que sea un hasta luego, porque jamás voy a renunciar a esta tierra ni a todos vosotros” (escribía JIM en su carta a los medios).

Juan Ignacio Martínez llegaba al Zaragoza en diciembre de 2020, en plena pandemia y una situación como equipo desastrosa, con dos entrenadores incapaces de continuar. Una primera victoria al Torrelavega prometía. “En varias ocasiones me he disculpado por no haber sabido guiar esta nave a buen puerto; que es mi verdadera pena. Porque el Real Zaragoza lo merece por su historia y por su afición”.

Fueron 71 partidos, distribuidos casi a partes iguales entre triunfos, empares y derrotas. No subir, no bajar, mantenerse contra marea y viento. Su verdadero reto en esta lucha.

Profesional, volcado a sus jugadores, apasionado. “Este tiempo va a ser muy difícil de superar en lo profesional, e imposible en lo personal. Conservaré por siempre el recuerdo cariñoso de todos cuantos trabajan en ese club, (…) Y guardaré en un hueco de mi corazón, el amor a nuestra Virgen del Pilar, que siempre me ha arropado”.

Algo ha cambiado y cambia, sin marcha atrás. Un equipo que sigue superándose, un estadio donde juegan los youtubers, un club de fútbol en manos extranjeras. ¿El final de una era conocida?

El pasado domingo venía a la parroquia Juan Ignacio, a dar su testimonio de personaje público, ser humano y creyente. Alicantino, de familia humilde –cinco hermanos–, que trabajó siempre desde abajo. Su estrategia de juego, agarrarse a la fe. Una Iglesia de todos, un deporte inclusivo. Estamos en proceso de esperanza. Subiremos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 5 de junio de 2022).

Juan Carlos

Juan Carlos

Foto www.cervantesvirtual.com

¿Viaje de placer, capricho, añoranza? “Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha trasladado esta tarde a la Casa de Su Majestad el Rey su deseo de que haga pública su decisión de desplazarse a España a partir de mañana día 19 hasta el próximo lunes día 23 de mayo”, rezaba el comunicado oficial.

Nacido en el exilio en 1938, la carrera de nuestro Rey emérito sería siempre una carrera de obstáculos y de fondo. Lausana, Lisboa, progresivo acercamiento a Madrid. Estudios de Bachillerato y en las Academias Militares de Tierra, Mar y Aire, educación y templanza frente a los otros pretendientes, Principado de España, nombramiento real.

Quienes peinamos las primeras canas recordamos su juramento y proclamación en el Congreso, la Transición, la Constitución del 78, el proceso democrático de apertura a todos los partidos, el golpe de Estado de Tejero, la conquista de la paz. Entrañables escenas navideñas, su popularidad entre los españoles…

Después, la cosa se torció. ¿Cuánto cuesta su vida en Abu Dabi? ¿Y sus visitas a España? ¿Cuánto pagaría Patrimonio Nacional por sus amantes, yates y palacios? ¿Ocultó datos a Hacienda? ¿Por qué tantos millones de Arabia Saudí? ¿Comisiones por la adjudicación del AVE a La Meca? ¿Armas a países árabes? ¿Cuánto dinero en paraísos fiscales?

“Don Juan Carlos tiene previsto permanecer durante esas fechas en la localidad gallega de Sanxenxo, y el lunes 23 viajar a Madrid, para estar con Su Majestad el Rey, con Su Majestad la Reina Doña Sofía y demás miembros de su familia en el Palacio de La Zarzuela”.

Lo hemos visto feliz, junto a su hija Elena y su anfitrión, participando en las regatas, con su nieto Pablo, ilusionado de volver a ver a la familia. Y también mayor y limitado.

No soy ni juez ni parte, no ostento autoridad de juzgar ni absolver. Solo quiero traer una fotografía que se hizo viral cuando empezamos aquello del Foro de Vida Independiente y las personas con diversidad funcional. Adolfo Suárez y el rey Juan Carlos, lo dos de espaldas. Adolfo preguntaba: “¿Y tú quién eres?”. Juan Carlos respondía: “Yo soy tu amigo”.

De mayores seremos quienes siempre hemos sido, con virtudes y errores, muchos errores. ¿Quién nos disculpará?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", miércoles 1 de junio de 2022).

Eurovalores

Eurovalores

Foto fotograma del videoclip

No sé si fue sorpresa o nos tocó a todos el corazón. El pegadizo rap “Stefanie”, interpretado por la Kalush Orchestra ucraniana, resultaba vencedor de Eurovisión por un abrumador voto del público: “Stephanie, mamá, mamá Stephanie, / el campo florece y se vuelve gris”. Reino Unido gana con “Space Man”, la visión de un astronauta de la tierra, y Chanel ganó el cobre para España con su espléndida y emotiva puesta en escena de “SloMo”.

Raphael, Massiel, Salomé, Julio Iglesias, Karina, Betty Missiego, Azúcar Moreno, Sergio Dalma, Serafín Zubiri… y en el nuevo milenio David Civera o Rosa López. La edición de 2022, tras una devastadora pandemia, en un mundo convulso y regresivo y una Europa, ha sido algo más que lucha el triunfo, pasiones desatadas y vítores de  fans.

La ruptura amorosa de Cornelia Jakobs (Suecia); el mantra espiritual de la canción serbia –Mens infirma in corpore sano. / Animus tristis in corpore sano. / Mens desperata in corpore sano–; los “escalofríos” de la italiana; el intérprete con síndrome de Asperger y homosexual; la ternura encarnada en Rumanía… Ha pasado la moda de la estética por la estética, los frikis de penúltima generación, los efectos especiales vacuos. Algo nos ha cambiado muy adentro.

La expulsión de Rusia del festival, la media docena de países desconectados de la votación por irregularidades en la fase previa, hablan por mil imágenes. Las rabietas de Putin, soltando fósforo blanco sobre más civiles, masacrando inmisericordemente Kiev, disponiendo a su antojo de los prisioneros de la acería de Azovstal, expulsando a diplomáticos españoles y europeos, dan buen testimonio de la más peligrosa esquizofrenia de quien quiere erigirse en zar del cosmos.

Cortar puentes, amenazar a los inminentes miembros de la OTAN, sembrar de miseria y cadáveres el cosmos. Una madre militar trasladando a una niña a lugar seguro, el vídeo que la orquesta Kalush ha grabado en Bucha, Irpin, Borodyanka, Kostomel y otras ciudades bestialmente devastadas. El himno de la guerra.

“La sociedad rusa solo despertará si hay una derrota militar” (Maxim Ósipov, escritor ruso exiliado en Alemania). Pensábamos que la música amansaba a las fieras. No a un psicópata.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 22 de mayo de 2022).

Sinónimos

Sinónimos

Foto Chema Moya, EFE / Heraldo

Victoria: “Superioridad o ventaja que se consigue del contrario, en disputa o lid” (Diccionario de la lengua española). Comenzábamos la semana celebrando el Día de la Victoria. Para Europa y Ucrania, contra el nazismo o nacionalsocialismo: “Movimiento político y social del Tercer Reich alemán, de carácter totalitario, pangermanista y racista”. Para la Rusia de Putin en pro de la desnazificación, vocablo no recogido aún por la Fundéu. No veo sinonimia en los conceptos.

En los días siguientes se producía un auténtico combate de sinónimos a nivel nacional, a consecuencia del relevo de la directora del CNI –“Acción de relevar o cambiar la guardia”–.

Y ahí comienzan los mil y un vericuetos léxicos. Porque se habla de sustitución: “Acción y efecto de sustituir. Nombramiento de heredero o legatario que se hace en reemplazo de otro nombramiento de la misma índole”. Mi no entender. Hay fallos y errores en los sistemas informáticos o telefónicos: “Decisión tomada por persona competente sobre cualquier asunto dudoso o disputado”. Y cambios o “permutas” en el funcionariado y los puestos de responsabilidad. Pero a su vez “no ha cambiado nada”, ya que se trata de “3.000 hombres y mujeres responsables, trabadores, profesionales, generosos”.

No es destitución, “acción y efecto de sustituir. Separar a alguien del cargo que ejerce. Privar a alguien de algo”. Ni tampoco cese, “hecho de cesar. Documento en el que se consigna el cese en un empleo o cargo”. Porque hay una política de continuidad: “Unión natural que tienen entre sí las partes del continuo. Cualidad o condición de las funciones o transformaciones continuas”.

Salvando mucho las distancias, es como comparar incapacidad laboral, “carencia de aptitud legal para ejecutar válidamente determinados actos, o para ejercer determinados cargos públicos”, con discapacidad: “Situación de la persona que por sus condiciones físicas o mentales duraderas se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social”. Y hemos avanzado, respecto a subnormal, minusválido o disminuido.

Mi propia definición de persona con discapacidad: “Relativo a una persona, que padece [presenta] una disminución [disfunción], física, psíquica [intelectual] o sensorial, que le incapacita [limita] para el trabajo y otras actividades de la vida cotidiana”. ¿Cómo destituir vocablos obsoletos?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 15 de mayo de 2022).

Cuerdas de violín

Cuerdas de violín

Foto portada El peligro de estar cuerdas

“Era una vez un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que él era muy extraño. Otros, que era sobrenatural”. Así comienza el cuento que relata la hazaña del músico: cómo fueron quebrando tres de las cuatro cuerdas, sin dejar que cada nota cesase de fluir del alma del instrumento y del artista. Hermosa metáfora en estos tiempos sedientos de belleza.

Frente al tsunami de precariedad y mentira en el que parece nos hundimos, repunte de contagios, programas Pegasus, violencia doméstica o esa otra salvaje de Afganistán y Ucrania, violaciones indiscriminadas, desempleo de autóctonos y refugiados, el planeta al borde del cataclismo… esta semana he podido degustar el discurso de dos grandes maestras, María Antonia Martín Zorraquino y Rosa Montero, que con solo dos cuerdas, lenguaje y creatividad, transforman el dolor en armonía.

Citando a su vez a sus maestros, Emilio Alarcos y Eugenio Coseriu, junto a célebres estudiosos y profesionales del periodismo, Fernando Lázaro Carreter y Mariano de Cavía, nuestra querida catedrática diferencia entre incorrección idiomática e inadecuación o agresividad lingüística. Incomprensible la primera tras cincuenta y dos años de educación general obligatoria en España, intolerable la segunda en una Europa culta y acogedora.

“Siempre he sabido que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza”, comienza Rosa Montero El peligro de estar cuerda, su tercer libro híbrido tras La loca de la casa y La ridícula idea de no volver a verte. La propia experiencia, numerosos estudios de psicología y neurociencia y autores literarios, le llevan a una conclusión: “lo verdaderamente raro es ser normal”. Ya lo decía Sócrates: “Ningún genio es grande sin un toque de locura”.

La vocación creativa no siempre va unida al talento, sí a ciertas peculiaridades del cerebro que nos hacen proclives a la bondad y a la belleza. Kafka, Proust, Valle-Inclán, Juan Carlos Onetti, Agatha Christie, Rousseau o Freud entre otros lo confirman. También muchos artistas de a pie.

“Es una lástima que los locos no tengan derecho a hablar sensatamente de las locuras de la gente sensata” (William Shakespeare). Muramos de pasión, no de heridas de guerra.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 8 de mayo de 2022).

Galimatías

Galimatías

Guillermo Mestre / Heraldo.

“Confusión, desorden, lío”. Y también: “Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas”. El Diccionario de la lengua española a veces da en el chiste. ¿Quitárnosla? ¿Ponérnosla? ¿Y si vas tú solo en el ascensor? “…se recomienda un uso responsable de la mascarilla en los espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan o permanecen un tiempo prolongado” (Real Decreto de 19 de abril).

Hospitales, centros sociosanitarios, farmacias, trasporte público, para los trabajadores de residencias y personas con dificultad respiratoria… ¿Y lo demás? Nos sorprendió la princesa Leonor en el encuentro de ciberseguridad, rodeada de jóvenes. La entrega del Cervantes sería el primer gran acto a rostro descubierto. “Los versos no salvarían a los que mueren por las bombas y los misiles en la culta Europa” (Cristina Peri Rossi). Tampoco de la covid.

“Arde Nötre Dame”, en los cines Aragonia, y la espléndida puesta en escena de “La Traviata” de Guiseppe Verdi en el Auditorio, han marcado un antes y un después. La película, y su logrado hilo argumental, refleja esa sensación de irrealidad de quienes salvaron de la quema un monumento milenario. La misma sensación de un sótano cuando han sonado las sirenas, o en la UCI. Que se lo pregunten a Resines. O a Violetta, la protagonista de la ópera, del brindis por la vida y el amor a su postración en el lecho por la tuberculosis.

¿Valoramos de verdad lo que tenemos? ¿Aceptamos la fragilidad? Semana Santa ha supuesto un destape, un desnudarnos de las máscaras. El envés, una rápida escalada de la incidencia, hospitalizados, fallecidos. Quinientos sanitarios contagiados no es para que toquen las campanas. Sanghái y Pekín nos quedan demasiado lejos, como Wuhan. Pero ahí están.

“Me ingresaron en UCI, me relajaron y sedaron, y sólo sé que desperté con la duda de si era yo, un sueño, me encontraba con vida y respirando” (Juan Antonio Riesco, médico internista). ¿Y quienes se quedaron por el camino en la más absoluta soledad? ¿Y las mentes que no han vuelto a sonreír? ¿Síntomas persistentes o gripalización? Solo algo cierto: No sigamos jugando con la vida. Tenemos las de perder.

María Pilar Martínez Barca

(Herado de Aragón, "Tribuna", domingo 1 de mayo de 2022).

Libros, calles, vidas

Libros, calles, vidas

Foto Raquel Labodía / Heraldo

Ayer celebrábamos el Día del Libro, en honor de Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega –el autor mexicano tocayo de nuestro poeta de Toledo–. De nuevo en el Paseo Independencia, en plena calle abierta, sin mascarillas, sin pasillos embudo ni vallas que separen al autor de sus lectores. Mari Paz y Ana María hubiesen disfrutado. Teresa pudo hacerlo junto a Olena, su amiga ucraniana paralímpica.

Más de 90 mesas, 200 autores. Comuniter, Librería París, Antígona, Prames, Cálamo, Libros del Innombrable, Central, Prensas Universidad de Zaragoza, Olifante, Pregunta… Nos firmaron sus obras Juan Domínguez Lasierra, José Luis y Alejandro Corral, Luis Zueco, Ana Alcolea, José Luis Melero, Sergio del Molino, Magdalena Lasala… Cuando escribo estas líneas dan previsión de lluvia, confiemos.

El pasado agosto fueron el parque y la calle dedicados a Teresa Perales, nuestra excelente nadadora y Premio Princesa de Asturias, y Ana María Suárez, fallecida en el atentado yihadista en Cambrils. Ahora les ha tocado, en la prolongación de Tenor Fleta con Ronda Hispanidad, a sendas calles con los nombres de Damiana Gramontel y Cabal, maestra escolapia y discípula de sor Paula Montal –pioneras en la educación femenina allá por el siglo XIX–, y María Paz Monserrat Blasco.

Cuando tienes una capacidad diferente desde niño te sale ayudar a los otros, por defecto. Así era Paz. La recuerdo de Frater, Disminuidos Físicos de Aragón, Cai Deporte, Adaptado, la micro amarilla, Aragua, el Rosario de Cristal – Dama de Honor de la Virgen del Pilar–, las procesiones de Semana Santa o en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Su artrogriposis múltiple no le impidió los 140 títulos nacionales, o las decenas de medallas conquistadas, siete de ellas entre Suecia 83, Barcelona 92 y Malta 93.

Las cosas de palacio… Lo solicitamos en 2016, y el 30 de junio del 17 se decidió “… incluir en la Relación de denominaciones (…) la denominación de M.ª Paz Monserrat Blasco, (1956-2015), nadadora paralímpica, reconocida mejor deportista aragonesa con discapacidad del 2009”. Ojalá el próximo San Jorge también lo celebremos, con libros y claveles, en su calle.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 23 de abril de 2022).

Luz de Pascua

Luz de Pascua

Foto Jesús Alba

De pequeña me ponía nerviosa. El relato de la Pasión no es un cuento para niños –después he descubierto que tampoco Caperucita roja, Hansel y Gretel y otros–. Relacionaba la flor de la pasionaria con las espinas, y me ponía triste. Una niña harto fantasiosa y solitaria.

Después, al integrarme en la parroquia, al proceso no se le llamaba todavía inclusión, me fui haciendo adicta a las pascuas juveniles. Pasé por varias, del Monasterio de La Oliva al Santuario de Misericordia. Mis compañeros de camino lo recordarán. Y de aquellas plácidas experiencias saldría posteriormente mi libro En luna llena: “Se prendiera / el corazón hirsuto de unos leños / y el aire, de repente, se hizo llama, / silencio en las miradas, brisa lenta,  / reposo allá en el centro de los árboles”.

Iríamos creciendo, no queda otra. A mi padre y luego a mi pareja de siempre le han gustado las procesiones, tan arraigadas a esta tierra de cierzo y de contrastes. Más allá del ruido estruendoso de los tambores, que emocionan y conmueven, el Señor Atado a la Columna, la Oración en el Huerto, la Verónica, Nuestro Padre Jesús de la Agonía, las Lágrimas de Nuestra Señora, parecen mirarme a los ojos y transmitirme un mensaje bellísimo.

Este año, al contemplar al Nazareno, a María, en su camino de vida y muerte, o viceversa, lo que siento es ternura, conmiseración, misericordia. Y una tristeza incontenible. En su escultura humana veo reflejados a tantos pequeños y mujeres que sufren violencia, a miles de inmigrantes sin destino, familias sin empleo, al enfermo, al anciano, al moribundo. Y mucho más, a los niños soldados, a todos los civiles masacrados, a esposas y madres que huyen a un refugio que puede ser un túnel o una trampa, sus matrices vaciadas para siempre.

La escuché y casi me hace llorar: “Mamá, esta carta es mi regalo para ti por el día de la mujer. Gracias por los mejores 9 años de mi vida. (…) Te deseo buena suerte en el cielo, espero que vayas al paraíso. Intentaré portarme bien para ir al paraíso también. Muchos besos”.

Lu Luz traspasa rocas, ruinas, fosas comunes. Esta mañana, Cristo Resucitado se encuentra con Nuestra Señora de la Esperanza. Es nuestro destino.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 17 de abril de 2022).

Ramos para todos

Ramos para todos

Foto www.elmundo.es

Este domingo, Domingo de Ramos, se llenarán los templos, igual que el Miércoles de Ceniza, o estos días llenaremos las calles con las esperadas procesiones. Y es que la tradición cristiana sigue conformando nuestra esencia.

También de los que se confiesan alejados, defienden contra marea y viento un anticlericalismo trasnochado, y llevan a sus hijos a escuelas religiosas. Cuando Jorge Mario Bergoglio subió al pontificado sabíamos que algo cambiaría, pero no tanto. Porque el papa Francisco, el mismo que puso patas arriba las cuentas vaticanas, metió el dedo en la llaga de la pederastia o consagra a María a Ucrania y Rusia –que el Padre hace salir el sol sobre todos--, es quien convoca el Sínodo de la Sinodalidad 2022-2023. ¡Menuda palabreja!

“La identidad de la Iglesia es evangelizar. Sueño con opción aún más misionera, que salga al encuentro del otro sin proselitismo”. Ahí es nada. Sínodo, del griego ‘sýnodos’ y del latín tardío ‘synödus’, “concilio de obispos”, “junta de eclesiásticos para examinar a ordenados y confesores”, “conjunción de dos planetas”, según Aristóteles y Plutarco. Algo muy grande en definitiva. Sinodalidad, empero, connota e implica caminar juntos, obispos, personas religiosas, creyentes de a pie o sobre ruedas, que también.

En nuestra diócesis, 4000 personas trabajando, unos 400 grupos. Y Francisco, nuestro hermano, consciente de lo que hace, al nombrar como segunda del Vaticano a una mujer, Raffaella Petrini –hermana franciscana de la Eucaristía--, modificar el párrafo I del Código del Derecho Canónico para contar con acólitas y lectoras –reservado varones--, o elegir a la teóloga aragonesa Cristina Inogés, alma viva del Sínodo.

Caminar, celebrar la fe, laicos, mujeres, descartados. Un gesto sencillo vale más que mil enciclopedias. ¿Cómo llegar al corazón del joven? ¿Accesibilidad para las personas, creyentes o no, con diversidad funcional?

Entregábamos el jueves los premios del Certamen “Luz de interior” de Poesía, convocado por la Asociación para el Diálogo Interreligioso en Aragón. La gente tiene sed de Dios, de su don que es Espíritu, de su Hijo encarnado en cada uno de nosotros. ¿Portaremos las palmas por amor?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", martes 12 de abril de 2022).

Miguel Herández

Miguel Herández

Foto www.eldiario.es

El lunes 28 conmemorábamos 80 años de la muerta de Miguel Hernández en la cárcel reformatorio de Alicante, enfermo de tuberculosis. “Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, tristes”. Comencé leyendo su gongorino Perito en lunas, en uno de aquellos libros de Editorial Losada, no sé si prestado de la biblioteca del Aula Colectiva de Auxilia. ¡Qué años! “Este paisaje sin mantel de casa / gris, ¡ay, casi ninguno en accidentes!: / los pastos pobres… la colina escasa / de trigo… los cristales no corrientes…”.                                                                                                            

Miguel tuvo su educación humilde y exquisita, su adolescencia, sus ovejas y sueños de alto vuelo. En su segundo viaje a Madrid (1934) se codea con Neruda, Aleixandre, Cossío, Alberti, Lorca, Cernuda, Dámaso Alonso… Carmen Sender me enseñó a asombrarme con su Elegía a Ramón Sijé: “Quiero minar la tierra hasta encontrarte / y besarte la noble calavera / y desamordazarte y regresarte”. Con los años, la dediqué en su partida al tío Fermín, que se me murió como del rayo entre Zaragoza y Velamazán, su pueblo y el mío.

Al estallar la Guerra Civil, el poeta es invitado, como Comisario de Cultura, por el Ministerio de Instrucción Pública de Moscú al V Festival de Teatro Soviético. Al año siguiente, Viento del Pueblo. En la cárcel escribe a su segundo hijo, Manuel Miguel –el primero fallece de bebé–, “Nanas de la cebolla”. Mil recuerdos.

Estos días, la “Canción del esposo soldado”, único documento de voz grabado en París, se ha hecho viral: “Para el hijo será la paz que estoy forjando. / Y al fin en un océano de irremediables huesos / tu corazón y el mío naufragarán, quedando / una mujer y un hombre gastados por los besos”. Y una carta de su sobrina nieta a la hermana, Elvira Hernández Gilabert: “Hace más de 25 años que te fuiste y hoy se cumplen 80 de la última vez que viste a tu hermano Miguel con vida, pero no he olvidado las anécdotas que me contaste una y otra vez”.

Lástima no traspasar la casa museo de Miguel Hernández, en Orihuela, fuimos lunes. ¿Pero cómo olvidar a un poeta hermano que te ha sembrado el alma?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 3 de abril de 2022).

Empatía

Empatía

Foto Imane Rachidi / Heraldo

Me duelen los huidos de la guerra de Siria, que pese a todo hallaron entre nosotros un hogar. Me cuestionan las mujeres y hombres venezolanos, que de un nivel de vida aceptable pasaron a la cárcel, la miseria o la emigración. ¿Y tantos niños y jóvenes marroquíes muertos en el intento? Imposible olvidar a todas las afganas ultrajadas, violadas, asesinadas bajo el régimen talibán.

Cientos, miles, millones. La guerra ruso ucraniana ha batido récords. Son muchos los que quedan y resisten: soldados y civiles defendiendo el país, madres que velan por los huérfanos, enfermos y discapacitados que no pueden escapar ni refugiarse en sótanos. Y los que huyen, hacinados durante días y semanas en un centro comercial o un teatro, a expensas de la covid o de las bombas. Con mucha suerte, algunos hallan un lugar seguro. ¿Por cuánto tiempo?

Ministerios, ONGs, asociaciones de inmigrantes… Es insuficiente. Autobuses y furgonetas a Polonia que los traen a Zaragoza, Calatayud, Utrillas… Impacta el silencio de los niños, la mirada perdida de los viejos. Los móviles que no dan respuesta. ¿Qué habrá sido de los padres, amigos, familiares?

¿Le perseguía a James la desgracia? Murió en un tiroteo en la cola del pan. Su esposa, Iryna, enferma de esclerosis múltiple, necesitaba tratamiento, y los pacientes del hospital de Chernígov algo de comida. La paralímpica ucraniana Olena Lurkovska, parapléjica, logra huir del horror con sus hijos mellizos, un pie roto y dos gatos. Otros tienen familia española.

Vitaliy fue un niño de Chernobyl, adoptado gracias a la Asociación de Ayuda a la Infancia por unos padres oscenses; ahora viaja a la frontera con Polonia en rescate de su hermano biológico y su familia. La odisea más difícil y hermosa de sus vidas. Y Natalia, huérfana de Chernobyl y sin pasado, que venía también todos los años por verano y Navidad, y encontró la plenitud en el amor del esposo y de la hija. Ahora ellas aquí, él en la guerra, enseñando a coger un fusil a adolescentes. Su enfermedad cardiaca es lo de menos.

¿Habré madurado en empatía? “Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. ¿O es que vemos encima la espada de Damocles nuclear?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 27 de marzo de 2022).

¿Dónde las bibliotecas?

¿Dónde las bibliotecas?

Foto www.pinterest.com

Nos aterran los atentados civiles de Kiev, Járkov, Mariupol, Odesa… Los bombardeos indiscriminados, la huida a sótanos y al metro, la toma de televisiones y centrales nucleares, la migración de millones de familias, una triste maleta abandonada en medio de cuerpos destrozados, la masacre en hospitales materno infantiles, tantos crímenes de guerra. ¿Un alivio que no hayan derruido todavía el monasterio de las Cuevas o la catedral de Santa Sofía, el Teatro de la Ópera de Kiev, la Filarmónica Nacional de  Ucrania o los museos?

En la guerra de Siria se destruyeron multitud de estatuas de la antigua Palmira, los Templos de Baalshamin y Bel, varias tumbas, el Arco Monumental… Parece que la mítica Biblioteca de Alejandría (siglo III a. C., período helenístico del Antiguo Egipto) no fue violentamente devastada por un incendio, sino por un largo proceso de purga de intelectuales y bibliotecarios; no llegó a nuestros días. Sí su herencia helenística, arquetipo de biblioteca universal, vaso de barro, emblema de fragilidad y de supervivencia.

Resaltaba Rosa Montero el ejemplo de la biblioteca, sin techumbre, del Blitz londinense (terribles bombardeos nazis, septiembre 1940 – mayo 1941). En la foto, tres figuras siguen buscando libros entre las ruinas de cuarenta mil cadáveres y un millón de edificios. ¿Huida del horror? Mejor continuación de esa cadena de dignidad que heredamos y tenemos el deber de transmitir.

La vida humana es siempre sagrada; pero también esa vida interior que reflejan los libros, la cultura. Podrán quemar mi cuerpo, no arrebatarme el alma. Imaginemos el peor de los escenarios: cientos de cabezas nucleares, armas biológicas, el apocalipsis. ¿Dónde guardar los libros?

Hablaban de un material indestructible en el que migrar nuestra sabiduría a otro planeta. Catástrofes, epidemias y guerras hubo siempre: “Es, además, un libro de viajes. Una ruta con escalas en los campos de batalla de Alejandro y en la Villa de los Papiros bajo la erupción del Vesubio…” (Irene Vallejo, El infinito en un junco).

La Plaza Roja o el Monasterio Novodévichy, en Moscú, son también Patrimonio de la Humanidad. Pervivamos en ellos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 20 de marzo de 2022).

Diario de una noche

Me llamaban María sin miedo. Ahora sí lo tengo. Aquel Erasmus iba a cambiar mi vida, lo intuí desde el principio. Y así fue.

Yakiv rompió mi corazón. Seguimos escribiéndonos durante meses, había feeling. Pero la distancia, las diferencias, la falta de raigambre común…

Volví años después ya como periodista. Ucrania, sus gentes, sus paisajes, me atrajeron siempre. También Yakiv, para qué mentir.

Me fue bien, no me arrepiento. Una tensión latente desde lo de Crimea, pero bien. Volvimos a una vieja amistad, a entablar relaciones. Nadie nunca como él me había hecho el amor. Fuimos casi felices.

Me mandaron a cubrir las primeras noches, y fue a la décima… Desde entonces este oscuro cubil, agua, pan duro, y cada noche…

Hoy no se han oído bombardeos. Ni han entrado con sus metralletas ni sus falos. ¿Va a venir a rescatarme como a las princesas de los viejos cuentos que cada noche, al acotarme, me contaba papá?

Entrevista a Javier Sada Beltrán

Entrevista a Javier Sada Beltrán

Foto David Marqueta

Javier Sada Beltrán, presidente de las Cortes de Aragón

Medicina y política tratan de evitar el sufrimiento inútil

Comenzó en la política de casualidad, como una necesidad casi espontánea en el barrio que le vio crecer. Como médico, ha dirigido diversas instituciones, atento a los enfermos crónicos, mentales, los grandes dependientes, los ancianos… Nada es ajeno a su atención.

María Pilar Martínez Barca

José Javier Sada Beltrán nació el 2 de abril de 1956 en Zaragoza. Casado y padre de una hija. Licenciado en Medicina, director de un balneario, gerente del Hospital Provincial de Zaragoza, director del Área de Bienestar Social de la DPZ y del Centro Psiquiátrico de Calatayud.

Alcalde de Ateca (Zaragoza, 1991-2011), portavoz socialista en la Comarca de la Comunidad de Calatayud (1999-2003), diputado en las Cortes de Aragón (VI legislatura, desde 2003), actual presidente de la Cámara en la X Legislatura, desde 2019.

Siempre es grato reencontrarse con Javier. Nuestras madres, amigas desde su más temprana juventud. Nos brinda esta preciosa entrevista, robando tiempo a sus múltiples ocupaciones.

Un niño de barrio

¿Cómo empezó en la política?

En el barrio donde pasé mi juventud era imposible no vivir la política. La política como dedicación la comencé casi por casualidad, al presentarme a la Alcaldía de mi pueblo, Ateca. A partir de ahí, llegó todo lo demás.

¿Cómo recuerda el barrio del Picarral en Zaragoza?

En la infancia, como una vida en la calle, casi como en un pueblo. Cuando fui haciéndome mayor, viendo las diferencias y carencias que había en el barrio, que despertaron mi necesidad de reivindicación.

¿Le preocupa la España vaciada?

No me gusta el término “España vaciada”. ¿Acaso eran mejores pueblos como Terrer (Zaragoza), llenos de gente, pero en los que apenas podían comer unos pocos? Por eso se fue mi padre de Terrer. El problema hay que abordarlo desde las necesidades que tiene el medio rural, y es un problema complejo, pero no nuevo. Está claro que los servicios en el medio rural, desde la democracia, han mejorado. Gran parte de esas mejoras se deben a la labor de los alcaldes y alcaldesas de estos municipios. Son verdaderos conocedores de las necesidades de sus pueblos. Por cierto, yo vivo en un pueblo, Ateca, y se vive muy bien.

Manolo y Elvira, sus padres.

Construyeron su vida sobre la base de mejorar la de sus hijos. Dedicación pleno y esfuerzo para que pudiésemos tener un mejor futuro.

¿Qué le impulsó a estudiar Medicina?

La vocación. Hay dos profesiones que, si se hacen con dedicación y honestidad, son las más bonitas del mundo: la medicina y la política. He tenido la suerte de dedicarme a las dos.

Balneario de Jaraba, Hospital Provincial, Psiquiátrico de Calatayud…

Cada etapa me aportó cosas diferentes. La primera, la recuerdo con añoranza por ser el primer sitio donde ejercí. La segunda, me aportó mucho, sobre todo desde el punto de vista profesional. Y la tercera, desde el punto de vista humano, me permitía todos los días hablar con las pacientes ingresadas (todas mujeres). Era muy gratificante.

¿Cómo estamos de salud los españoles?

Los índices dicen que muy bien, pero con preocupación por algunos cambios en los hábitos de vida, y por las consecuencias de una pandemia mundial tan larga.

¿Y nuestros políticos?

Los políticos son el reflejo de la sociedad en todos los aspectos, y en este también.

Médico de vocación

Director del Área de Bienestar Social de la DPZ, alcalde de Ateca, portavoz del Grupo Socialista en las Cortes de Aragón y presidente de las mismas. ¿Su labor más gratificante?

Sin duda, lo más gratificante, pero también lo más duro, es ser alcalde de tu pueblo.

¿Seguimos excesivamente centralizados?

Para nada. Estamos en un estado que casi se podía denominar federal. El problema no es tanto la centralización, sino la financiación, para asegurar calidad en los servicios que se prestan en Aragón.

¿Se nos trata como a otras autonomías?

Las peculiaridades de Aragón, envejecimiento, dispersión, extensión geográfica… requieren una financiación adaptada a esas circunstancias. Si eso ocurre, podemos decir que sí se trata a Aragón igual.

¿Cómo es nuestra atención sanitaria?

Tenemos una sanidad excelente. En cuanto a los enfermos crónicos, se ha avanzado mucho, pero es uno de los problemas en los que más tenemos que mejorar y actualizar la asistencia sanitaria. La forma de avanzar es la financiación, para poder destinarle más recursos.

¿Hemos gestionado bien la pandemia?

A posteriori, tendremos que sacar conclusiones para mejorar la asistencia en circunstancias parecidas, pero tal y como han ido sucediendo las cosas yo creo que se ha abordado razonablemente bien, gracias a un sistema sanitario y unos profesionales de primer nivel y entregados. Incluso la coordinación entre las comunidades autónomas ha funcionado relativamente bien. Dicho esto, hay que analizarlo, cuando esto termine, para ver en qué aspectos se puede mejorar en circunstancias similares, que seguro habrá.

¿Cómo estamos en salud mental?

Es uno de los grandes déficits en la atención sanitaria. Algo que forma parte de nuestra realidad cotidiana y de las prioridades que debemos abordar, incrementado a raíz de la pandemia. Es un tema que debemos tratar sin dilación y sin escatimar esfuerzos, para lo que  se necesitará mayores recursos.

Dependencia. ¿Contamos con suficientes recursos en Aragón?

Nunca es suficiente, y más cuando durante años la financiación que le tocaba poner al Estado ha ido disminuyendo progresivamente. En los dos últimos años se ha cambiado esa tendencia, pero todavía es insuficiente para abordar este pilar fundamental del estado de bienestar. De seis años acá, se ha visto incrementado el número de dependientes asistidos. Aun así, debe haber una apuesta clara del Gobierno central en cuanto a aumentar los recursos, para dar respuesta a este problema.

El Día de Aragón de 2021 se concedió la Medalla de las Cortes a nuestros mayores. ¿Cómo mejorar su asistencia?

En la línea seguida en los últimos años: primero, con una atención primaria que mejore la atención a crónicos; segundo, con una asistencia, durante el mayor tiempo posible, en su entorno familiar. Y, por último, cuando no hay más remedio, mediante instalaciones residenciales lo más parecido al entorno familiar.

Política de primera necesidad

¿Qué tal en Educación?

La educación es la única forma de ascensor social. Es fundamental. No hay duda de que comparada con la de hace veinte años es infinitivamente de más calidad. Baste decir que, en el medio rural, hace treinta años, a partir de los 14 cada uno se tenía que buscar la vida y, ahora, se garantiza hasta los 18. Pero sigue siendo tarea pendiente un pacto por la educación, para salvarla de los vaivenes políticos.

Se intenta que la participación de los aragoneses llegue a su Parlamento…

Sí, a través de muchas formas. Desde la posibilidad de comparecer, de aportar iniciativas o, simplemente de preguntar. Es fundamental que los ciudadanos participen cada vez más en la vida del Parlamento. Es obligación de los y las diputados/as tener el máximo contacto con sus votantes.

¿Qué opina de la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia?

Siempre y cuando se haga con todas las garantías y controles, evitar un dolor y sufrimiento excesivo e innecesario creo que tiene que estar entre los derechos de los ciudadanos. No se trata de una solución a la enfermedad sin cura, sino al sufrimiento innecesario.

La Aljafería, sede de las Cortes de Aragón, es uno de los espacios artístico culturales más bellos de nuestro entorno. ¿Cómo revalorizarlo tras la pandemia?

Es el monumento civil más visitado de Aragón. Estamos en un proceso de adaptación a las nuevas tecnologías, para que cualquier persona pueda realizar una visita completa con su móvil. La Aljafería tiene tanto que enseñar que estamos empezando a programar visitas especializadas, nocturnas, para disfrutar de este edificio único.

¿A qué dedica su tiempo libre?

A lo que dedica mucha gente: a disfrutar de la familia y de los amigos, del paisaje en el medio rural, la lectura y mi gran pasión, el fútbol.

¿Tiene libros en su mesilla de noche?

Hace mucho tiempo que no porque soy incapaz de leer más de diez líneas a la hora de dormir. Prefiero leer durante el día, cuando puedo.

¿Cómo humanizar la política?

Incrementando el contacto entre políticos y ciudadanos, cosa que, sobre todo en el medio rural, se da de forma constante. Sin duda, es el aspecto en el que más hay que incidir. Los políticos no dejan de ser un reflejo fiel de la sociedad y, por lo que conozco, en Aragón y en este Parlamento procuran estar en contacto directo con sus vecinos.

SUMARIOS

“En el barrio era imposible no vivir la política”

“Tenemos una sanidad excelente”

“Los políticos son un reflejo fiel de la sociedad”

(Humanizar, Nº 181 -Madrid, marzo-abril 2022-).

Héroe de no ficción

Héroe de no ficción

Foto www.elperiodico.com / Agencias

Una imagen vale más que mil palabras. Si intentásemos describir lo que puede expresar un simple gesto, no tendríamos espacio en todos los diccionarios y enciclopedias digitales de la tierra. Se abre el telón: una larga mesa y a uno y otro extremo Vladimir Putin y su primer ministro. En otra escena, Volodimir Zelenski pasándole el brazo por los hombros a su hombre de confianza. Dos cosmovisiones antípodas de la vida y la muerte.

Los Titiriteros de Binéfar, el payaso Marcelino, Teatro Arbolé. El Capitán Garfio, los zares rusos, los grandes dictadores de la Historia. Y, sin salir de casa, Madre Rafols o Agustina y las heroínas de Zaragoza frente a Bonaparte, escenificación que recreamos estos días. Un cómico de tres al cuarto, intérprete de la seria televisiva “Servidor de su pueblo” –en el papel ficticio de presidente de Ucrania–; frente a un espía de la KGB, cabeza de la guerra chechena, que llega a mandatario y a soñar con la reconquista del imperio ruso.

La tierra literalmente partida en dos por una fina línea fronteriza. Si no fuera por el desprecio de un país en lucha sin cuartel por la independencia, el propio idioma y la dignidad. Si obviásemos tanta sangre inocente por el capricho de una ideología trasnochada. La Z del Zorro, de nuestros juegos infantiles, zigzaguea en el aire, en las explosiones, en el humo que sume en la miseria a dos países y amenaza a un continente entero.

No es un juego de niños. ¿De veras los hijos de las tinieblas son más astutos? Daría para un tratado psicoanalítico y psicopatológico. Se habla de Lenin o Hitler, asesino de su propia familia y suicidado en un búnker. Mientras otros se comparan con Churchill, artífice de la paz en una Europa en guerra.

Escuchaba la “Canción del esposo soldado”, de Miguel Hernández: “Espejo de mi carne, sustento de mis alas, / te doy vida en la muerte que me dan y no tomo. / Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas, / ansiado por el plomo”. Y leía el relato “Un rey escucha”, de Ítalo Calvino: “Esperar el momento en que serás depuesto, en que tendrás que despedirte del trono, del cetro, de la corona y de tu cabeza”.

¿Ser o no ser? ¿O mantenerse en pie para sobrevivir?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 13 de marzo de 2022).

Vivíamos en paz

Vivíamos en paz

Foto Heraldo / Agencias

Nuestros abuelos nos hablaban de la Guerra Civil y la dura posguerra, de la Segunda Guerra Mundial,  de cómo su padre le contó de cuando estuvo en Marruecos. Eran casi leyendas y materia de relato que habíamos heredado de los mayores.

Las Malvinas, los Balcanes, Siria, Afganistán… Aberrantes historias que la televisión nos haría cercanas, todavía en el tránsito de la era analógica a las redes sociales y los whatsapps. Éramos más o menos poderosos, acomodados, hijos de una Europa que superó la Guerra Fría, y sentó las bases de una moral cristiana que no había que seguir al pie de la letra. Hasta pudimos estudiar y sacar nuestras propias conclusiones.

Comenzamos a acoger a personas inmigrantes. No podíamos creernos el tiroteo en plena calle en Nicaragua, las guerrillas en El Salvador, la penuria intelectual en Cuba, la repentina hambruna y las cárceles en Venezuela. Como los campos nazis o el gulag soviético, seguían haciéndosenos lejanos.

Resilientes, superamos los atentados de ETA, los de la estación de Atocha, Barcelona. Veíamos el final de la pandemia y, con los debidos test, volvimos a reunirnos en familia por Navidad. Íbamos casi recuperando la vieja normalidad, con muchas ganas de celebrar, cara a la primavera. Y el 24 de febrero se nos paró la vida.

Amenazas, tanques en la frontera, bombardeos mientras dormíamos. De nuevo el confinamiento, el toque de queda, las calles totalmente vaciadas. Y esta vez la muerte no venía de un virus respiratorio, que se te metía en los pulmones y te iba comiendo cada órgano, igual que a Prometeo el hígado. Ahora la muerte tenía forma humana, ojos que vigilaban, pies que perseguían atroces, manos que disparaban un misil.

El enemigo era tu propio hermano, tu vecino de siempre, transformado en monstruo por comecocos políticos o por presión. Y empezamos a tener pesadillas: Europa otra raptada y violada por Zeus, lapidada, el bigote de Hitler tras de nosotros, no tendríamos más exámenes ni trabajos precarios. Había que ir a la guerra.

Tecleo esto en la noche y no hay explosiones, ni resplandor de incendios. Nuestro país está en paz, todavía. ¿Y la amenaza nuclear? Ojalá nunca llegue a ningún puerto.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 6 de marzo de 2022).