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La lampara encendida

Nosotros también folgamos

Nosotros también folgamos

Foto www.planetafacil.plenainclusion.org

De “Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos” a “Los poderes públicos realizarán las políticas necesarias para garantizar la plena autonomía personal e inclusión social de las personas con discapacidad”, va un buen trecho. ¿Irá lo mismo del discurso al hecho? Los ciudadanos con diversidad funcional, movilidad reducida o capacidades diferentes, lo somos hoy plenos en derechos y deberes. Nada que ver con el artículo 49 de la Constitución española de 1978, cuando todavía nuestra democracia se encontraba en mantillas.

Tullido, inválido, subnormal… explícito este último en el certificado de minusvalía y en el libro de familia numerosa de mi generación. ¿Tan abuela cebolletas soy? Ahora hay empatía, igualdad absoluta y voluntad a ponerse en los zapatos del otro, de los políticos a los actores. Ahí estuvo por ejemplo Pedro Sánchez, jugando a la petanca o al balonmano en silla de ruedas, uno más entre todos si no fuese… Su estatus es más elevado y no tendría problemas de recursos ni de asistencia, llegado el caso. ¿Nos la quiere dar con caramelos?

Y hablando de paridad, como lo último y más progre parece que es no llevar sostén, Pablo Echenique ha declarado que él tampoco lleva… Y Telmo Irureta, flamante Premio Goya al Mejor Actor Revelación por “La consagración de la primavera” – ¿en homenaje a la obra musical de Igor Stravinski?--, licenciado en Magisterio y aspirante a Psicología, desataba la polémica en torno a la sexualidad de los grandes dependientes: “Nosotros también existimos y nosotros también follamos. Brindemos hoy por un cine más inclusivo y con cuerpos de todo tipo”.

Folgar, holgar, ayuntar, copular, cohabitar, yacer, unirse, aparearse, cubrir… El español es lo suficientemente rico y amplio como para salirnos de la norma de lo políticamente correcto. Y si hablamos de visibilidad, ¿por qué no incluir el extenso abanico de claroscuros de la vida?

Vale, el sí es sí o la ley trans. ¿Y los niños con síndrome de Down, sin derecho ni siquiera a nacer? Ellos también sonríen, juegan, aman, se educan, se conocen, desarrollan un empleo digno, son padres y madres, profesores, actores, si les damos la oportunidad. ¿Hasta cuándo café solo para unos pocos?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 19 de febrero de 2023).

Ellos también sufren

Ellos también sufren

Foto www.ondacero.es

Yo no estuve exactamente allí. Pero intuimos desde el aire Grecia y Turquía, y limitamos al noreste con Siria, un poco más allá de Cisjordania. Unos amigos, el año anterior a la pandemia visitaron Estambul, ciudad cosmopolita por excelencia, con sus mezquitas y palacios, Santa Sofía y Santa Irene, sus especias y su Cuerno de Oro. A veces, cuando disfrutamos la belleza olvidamos el dolor.

Como nos pasó en Israel, íbamos protegidos con las gafas anti atentados. Lo de las últimas semanas ha sido la gota sobre otras gotas que han llenado los vasos y las ánforas. Violencia atroz que no nos hizo olvidar la venganza mortal en Algeciras, ni la guerra y masacre de Ucrania, ni las decapitaciones, anulación y masacre de las mujeres en Afganistán. ¿Y la guerra siria?

Ha sido en la frontera turca siria, ni al norte ni al oeste. ¿No se podía predecir, profetizar? Llevamos una semana sorprendidos, alucinados, sin poder darle fe. Leves réplicas en Italia, Francia, Barcelona… Las imágenes de los medios y las redes nos estremecen. ¿No se pudo evitar? Turquía no es un país muy previsor que digamos; y Siria en su guerra oculta de más de una década. ¿Alguien ha visto instantáneas, vídeos, algo antes del cataclismo de estos días, que parece asolar al planeta?

Bajo cero y sin luz, sin alimentos, los cuerpos entre los edificios, las manzanas, las calles derruida. Pequeños y mayores, ancianos y mujeres, aprendieron a reptar bajo los cascotes y los escombros. ¿Sirve de algo una guerra?

Y de pronto el milagro, el prodigio. La ternura. La mujer que da a luz en mitad de las ruinas; el amor de dos hermanos que sobreviven juntos; un pequeño que bebe del tapón de una botella; el nuevo alumbramiento a la luz después de 40 horas en el  vientre de la noche.

Según pasan los días, la esperanza se achica, quedan menos recursos de hallar supervivientes entre las piedras, la desesperación eclipsa de alegría de encontrar todavía a un ser querido. Al menos, que encontrar a los muertos pueda dar cierto reposo acedo al corazón.

De Oriente a Occidente, de Ucrania a Siria, guerras y cataclismos nos asolan. Y aun con todo, es posible la luz de la solidaridad y la empatía.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 12 de febrero de 2023).

A espada y fuego

A espada y fuego

Unos dos mil israelíes se concentraron en la plaza Rabin de Tel Aviv en la noche el pasado domingo para protestar contra el premier Benjamin Netanyahu. Foto www.infobae.com

Asentamiento: “Instalación provisional de colonos o cultivadores en tierras no habitadas o cuyos habitantes son desplazados” (Diccionario de la lengua española). No conocía bien esta acepción hasta el pasado noviembre, en mi viaje a la Tierra Santa de las tres religiones, según Osama, nuestro guía. “Aquí se fueron asentando, una familia, un grupo, luego con el apoyo del ejército”.

Nazaret, Belén, Jerusalén, daba lo mismo. Eran casas humildes, tierras sencillas de labor que los israelíes se van anexionando y robando a los palestinos, apátridas sin derechos. Así durante décadas. El muro, el maldito muro. Imposible salir de zona cisjordana los coches autóctonos con matrícula blanca, que los diferencia de los coches judíos, de color amarillo. Solo se puede en autobús, de noche o de madrugada, a escondidas. Los cristianos aún tienen posibilidad, con un permiso de su parroquia, si se es varón, en edad de trabajar y padre de familia. No así los musulmanes.

Largas colas de hombres, jóvenes y maduros, volviendo a pie de un duro trabajo, ¿agrícola?, ¿en la construcción?, a las cinco de la tarde, ya anochecido. Inmundicia en las calles palestinas, falta de higiene. ¿Un poco de humus, lechuga con queso y unos dátiles para cenar?

Atentado terrorista en una sinagoga; al día siguiente, tiroteo en el asentamiento Ciudad de David, Jerusalén Este. Un año sangriento este 23, tras la dura pandemia. Heridos y cadáveres de ambos bandos. No nos cuentan todo.

Franja de Gaza, Altos de Golán, campos de minas y alambradas. Al otro lado del Jordán, donde personas prácticamente de todas las confesiones renovamos nuestro bautismo o el respectivo rito iniciático, soldados israelíes con un fusil. Y al pasar a zona judía para la misa en el Gólgota, hacia las cuatro de la mañana, el vigilante se subió al autobús adaptado, en la mano el arma, a pedirnos los pasaportes. Se había producido otro atentado.

Estos días, al contemplar los fuegos y los levantamientos, las manifestaciones y la intifada popular, tras el Domo dorado de David, recordaba el Cedrón y el Monte de los Olivos, y ese punto concreto al amanecer por el que entró Jesús el Domingo de Ramos. El mayor enfrentamiento israelí-palestino desde 2011. ¿Cuándo se nos dará volver a Tierra Santa?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 5 de febrero de 2023).

Valero

Valero

Detalle de  San Valero en el Sepulcro del abad Lope Marco (mosasterio de Veruela. Foto www.wikipedia.org

Me imagino a Valero y a su diácono asistente Vicente en el Concilio de Elvira (Granada, ca 306 d C). El uno tartamudo o con problemas de dicción; el otro traduciendo o intentando transcribir en palabra preclara lo que la fogosidad de su obispo le dictaba. Y después en Valencia, donde ambos defendieron su fe contra la ira física y verbal de Diocleciano, hasta ser separados de por muerte: este brutalmente martirizado; el primero desterrado al Pirineo.

Era tiempos recios, tanto como ardientes de pasión. Quedaba todavía la impronta de María visitando a Santiago y su grupo a la orilla del Ebro. ¿Haría cierzo entonces? ¿Cómo sería de helador el enero del 40?. Desde luego, algo más nieve habría que en Nazaret, Cafarnaún o Jerusalén.

Se documentan varios Valeros alrededor del siglo III de la era cristiana. ¿Nació y fue realmente obispo de Zaragoza? En siglo XI, cuando la reconquista cristiana contra los musulmanes comenzó a tomar fuerza, parece que los restos encontrados en Roda de Isábena eran los suyos. Entre Alfonso I y Alfonso II fueron trayéndose sus reliquias a la capital aragonesa. Con Benedicto XIII (siglo XV), se colocó su precioso relicario en la catedral de La Seo, junto a los de San Vicente y San Lorenzo, nuestros grandes mártires. Cuenta la tradición.

Dos mil años de convivencia y enfrentamientos entre judíos y cristianos, y algunos siglos menos con el pueblo musulmán. Partiendo de Abraham, el tronco común. La primogenitura y el poder van siempre de la mano, y cada cual arrima el ascua a su sardina. Cruzadas, guerra santa, expulsión de los judíos, inquisición, contrarreforma, holocausto, conflicto israelí palestino. La cultura mozárabe y mudéjar o hispano-judía no nos sirvió de mucho. Y la historia continúa.

Puede llamarse Diego, Antonio o Fátima. Porque no va en las culturas o confesiones religiosas, sino en cada persona. Yasin Kanzaa atentó contra dos iglesias. Mató al sacristán, hirió al sacerdote. La Torá, la Biblia, el Corán. ¿En qué versículo se bendice asesinar la vida?

Me imagino a Valero orando y meditando en la iglesia más pequeña de España, paseando por el Pirineo, superándose un día tras otro, envejeciendo. Vicente ya no estaba. No lo tendría fácil luchando contra la soledad y el viento. Como tampoco hoy.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 29 de enero de 2023).

Canciones de mujer

Canciones de mujer

Dinah, hija de Jacob. Foto www.sigueme.com

“Esto es pa’ que te mortifiques, / mastique y tragues, tragues y mastiques. / Yo contigo ya no regreso, / ni aunque me llores ni me supliques”. El ritmo de TikTok de la colombiana Shakira se hizo viral la pasada semana. ¿Despecho a su pareja? ¿Deseo de empoderar a las mujeres? ¿Forma de sacar unos dólares más?

Parece antitético a la conferencia “Palabras de mujer en la lengua española”, impartida por la profesora María Antonia Martín Zorraquino en el campus universitario de Huesca. Palabras como mujer, madre o nodriza son exclusivamente femeninas; otras comparten género, y el discurso de tantas escritoras, reconocidas u olvidadas, ha de tenerse en cuenta. En la misma línea, el club de lectura “Palabra de Mujer”, de la Casa de la Mujer de Zaragoza.

Todo ello me hace recordar el volumen El suicidio o el canto, del autor afgano Sayd Bahodín Majruh y traducido por Clara Janés, poemas de las mujeres pastún en los campos de refugiados de Paquistán. O también Vestidas para un baile en la nieve, de Monika Zgustova, sobre el gulav o prisión de mujeres en tiempo de Stalin. “Entonces empecé a intuir el poder mágico que tiene la belleza para una persona humillada”.

¿En qué condiciones escribió Irène Némirovsky Suite francesa, rescatada décadas después de su muerte en Auschwitz por su propia hija? Y sin irnos tan lejos, ¿cómo fue día a día la redacción de Diccionario del uso del español, mientras María Moliner, ya degradada por el régimen franquista, cuidaba de la casa el marido y los hijos? ¿Por qué María Teresa León, consorte de Rafael Alberti, no ocupó un lugar más prominente, junto a otras compañeras en la Generación del 27?

Rosario Flores nos sorprendió interpretando “¡Qué bonito!” mientras esperaba a su primera hija; y Lucía Etxebariia reflexionó a partir de su maternidad en Un mundo en equilibrio. ¿Identidad sexual? Hombre y mujer escriben y cantan siempre de una forma diversa, y no hay ley ni cultura que lo cambie.

Llevamos dos milenios recordando el Magníficat, un canto de alabanza y empoderamiento de María de Nazaret. Y quizá más olvidando a Dina, hija del bíblico Jacob –junto a sus hermanos varones–. Las nunca el historia tuvimos paridad.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 22 de enero de 2023).

La estrella que pervive

La estrella que pervive

Foto Jesús Alba Enatarriaga

Terminó hace unos días la Navidad y el alto el fuego ruso ucraniano, que según algunas fuentes a pie de campo nunca existió. El 7 ya es día de rebajas, se apagaron todas las bombillitas de los grandes centros comerciales y está ya permitidos hacer el recambio de los reyes que, como es frecuente, llegaron confundidos en sus camellos. Aunque para muchos cristianos es época navideña hasta el domingo siguiente a la Epifanía, en que se conmemora el Bautismo del Señor; y para muchos otros, el 2 de febrero, la Candelaria o Presentación de María y el Niño en el templo judío.

Y, sin embargo, cada una de las tres confesiones que compartimos desde la Natividad al Santo Sepulcro, descubrimos la Estrella en fechas diferentes. A los católicos romanos, los cristianos más jóvenes, nos conduce a Belén el 25 de diciembre; los ortodoxos griegos o del Mediterráneo oriental, regidos por el calendario juliano –nuestro predecesor–, apuntan al 7 de enero; los cristianos armenios, primeros apóstoles en el tiempo, lo celebran cuando nuestra Epifanía.

En cualquier caso, este año dos países, no hace tanto hermanos, no han podido disfrutar en paz de sus doce platos tradicionales, su ayuno ritual ni el despuntar feliz de la primera estrella en la noche. Toneladas de ayuda humanitaria de Aragón hasta Polonia, gestos de acercamiento, empatía, manos que estrechan manos y corazones. Y con todo, el kutia no sabe igual en la distancia, ni la fe hace volver al ya eternamente ausente.

Muchas familias  destrozadas, síndrome de expatriados de por vida, madres huérfanas de niños, esposos separados en dos polos antípodas sin solución de continuidad.

No es posible la paz en estos términos. De mantener las luces encendidas, no son sino anuncio de una noche más lóbrega y tortuosa. ¿Cómo recomponer los añicos rotos a fuerza de misiles y latigazos?

Dicen que el robo de la Estrella de Belén originó la Guerra de Crimea, preámbulo de la Primera Mundial. Hoy, capaces de desvelar exoplanetas, al borde del colapso por la guerra y el calentamiento demasiado rápido, no nos lo podemos permitir. “Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor" (Lc. 2, 22). Este año la Estrella me seguirá guiando durante meses.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldoi de Aragón, "Tribuna", domingo 15 de enero de 2003).

Alba regresa al pueblo

Alba regresa al pueblo

Foto archivo familiar / Editorial Verbum

La piedra y el adobe nos hablan de las gentes que un día levantaron y habitaron las casas, aunque ahora sean ruinas. De cómo amaban y a veces les llegaba también a ellas el derrumbe, el desamor.

Alba necesitaba unas buenas vacaciones. Olvidarse de todo, y del último trimestre. Todos los años le pasaba igual. Los chicos se le hacían cada vez más cansados, con más desinterés hacia las letras, o el estudio, o todo lo que supusiera algún esfuerzo. ¡Con la ilusión que le hizo, tan de niña, cuando le regaló la abuela su primera cartilla! Pero eran otros tiempos.

¿Tendría cinco años? Ahora que pasaba de los treinta deseaba volver a sus orígenes. Un puente nada fácil. Y decidió marcharse unos días al pueblo, el que fue de su madre, los tíos y la abuela, que tanto recordaba de unos meses acá.

Atardecía ya cuando su coche cruzaba la vieja carretera. Los eriales, inmensos, amarillos, monótonos. El cartel que anunciaba la llegada, borrado por el tiempo y por las lluvias. Las enormes cocheras, de ladrillo y cemento, blanqueadas de cal. El último verdor de algún pinar aislado o de los huertos. Las mielgas, flor de malva, y alguna florecilla del color de la miel en los panales. Enfrente de las nubes, encintas de calor y de abandono, la silueta aún enhiesta del Castillo, la iglesia, las casitas de adobe, austero y señorial. Cuántas veces de niña soñaría leyendas bajo del altozano del Cementerio viejo y su ya derruido torreón. Ahora su interior se dividía, como la carretera hacía con el pueblo, entre lo desolado del lugar y un íntimo reducto de ternura. Estaba muy cansada.

La herrumbre de la vieja cerradura opuso resistencia, pero al final cedió. El portal, con la mesa a un costado, como siempre. La cocina, y lo que fue la cuadra, y las alcobas… Todo seguía igual. Apenas se detuvo a sacar de la bolsa su pijama. Se cenó el bocadillo de queso con jamón y preparó una cama del cuarto de los huéspedes, al fondo, a la derecha. Eran solo las diez.

(El ramito de azahar, Madrid, Editorial Verbum, 2022).

El cuarto mago

El cuarto mago

Mosaico de San Apolinar Nuovo (Rávena, Italia). Foto www.google.com

“La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño” (Mt. 2, 9). Parece que eran persas, y que un mosaico de los tres Magos (Justiniano, siglo VI) salvó la basílica de la Natividad, en Belén de la destrucción. Hablaron de una conjunción de Júpiter y Saturno (desde el 7 a. C.); o de una supernova. Mago se relaciona con la casta sacerdotal del zoroastrismo, y con cierta leyenda irania que relaciona la luz y el fuego de una estrella con el nacimiento de un ser muy especial.

En el Libro de las maravillas (siglo XII), Marco Polo escribe: “En Persia está la ciudad que se llama Sava, de donde partieron los tres Magos cuando fueron a adorar a Jesucristo. (…) Uno de estos fue llamado Jaspar, el segundo Melchior y el tercero Balthasar”. Aunque según parece había una serie de sepulturas de seguidores del enigmático Zoroastro.

A lo largo de la historia ha habido buscadores, científicos, teólogos que han seguido buscando y nos han acercado al rostro y a la ternura de Jesús, recién nacido o ya persona adulta, humanidad y trascendencia unidas. A uno de esos grandes buscadores lo despedíamos el día 5, justo antes de la fiesta  de la Epifanía, en la plaza de San Pedro.

Benedicto XVI, Joseph A. Ratzinger, un hombre de su tiempo. Sufridor de las secuelas del nazismo, colaboró a la apertura de la Iglesia con el Vaticano II para tomar pie en tierra ante sus dificultades. Antor de varias encíclicas y exhortaciones apostólicas, nos ayudó a muchos a descubrir la verdad. El suyo no era el carisma de las masa ni el de la caridad a flor de piel, como en Juan Pablo II o Francisco, sino el de la interiorización.

Se cuenta ya entre los padres y los doctores de la Iglesia. Uno de los mayores intelectuales de los siglos XX y XXI. Tras su pontificado, supo guardar silencio, al igual que San Juan de la Cruz y los místicos españoles, a los que sentía tan cercano.

¿Un mago más? No al modo de Artabán, que se perdió por el camino en socorro de los menesterosos, según el cuento navideño de Henry van Dyke. “… los sabios de Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino hacia Cristo” (La infancia de Jesús). El autor de estas líneas, Benedicto XVI, lo ha sido, lo es, lo será siempre para todos nosotros, creyentes o no.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 8 de enero de 2023).

¿Balance positivo?

¿Balance positivo?

Foto www.freepik.es

Todo diría que ha sido el año que hemos comenzado a superar la dichosa pandemia, al menos el común de los mortales. Si bien los misiles y ataques indiscriminados han ensombrecido Europa, lo que a su vez contrasta con los fastos funerarios de Isabel II, en mitad de una crisis y un cambio de gobierno. La política ha ido desde la radical Meloni, a las leyes y salidas de tono de Irene Montero y de los suyos; mientras nuestro planeta sigue calentándose, los volcanes asolan extensiones y vidas y el “veroño” se impone como algo perenne.

Rafa Nadal continúa superándose y el campeonato de fútbol de Catar marca un antes y después en la atención al público con diversidad de capacidades. Pero no hay luz sin sombras: Sara Khadem ha de apostarlo todo en cada partida de ajedrez, decidida y sin velo, para que a más periodistas no se les decapite por defender derechos universales. Las mujeres vamos avanzando, pero las niñas pueden abortar y los enfermos y ancianos están en su derecho de anticipar la muerte asistida en caso de que su vida sea incurable –para la dependencia y los cuidados paliativos no hay dinero–.

Abogamos para que en otros países en desarrollo se instaure la dignidad. Mientras en el nuestro, solo en diciembre, más de una decena de mujeres han sido asesinadas por quien se supone más las quería. Una de ellas, en Matamala de Almazán (Soria), junto a su pueblo, el de mis padres, y el mío, con quienes tanto he amado.

Rusia, China o Venezuela sueñan con ser potencias, mientras Argentina vira de sentido. Los ricos son cada vez más ricos, y los pobres más pobres. Ni el agua llega a todos. Sigue habiendo chabolas de madera y latón, palacios derruidos por las guerras y personas durmiendo en la calle.

He tenido la suerte de recibir el Premio Moisés Calvo, del Centro Soriano de Zaragoza, en honor a su fundador. De editar mi primera novela sobre la España vaciada. De viajar a Israel y Cisjordania con un grupo de encanto, y he visto violencia, miseria y muros levantados por doquier –palestino es sinónimo de apátrida sin dignidad–.

Y con todo, debemos recibir con esperanza y ternura el nuevo año. Seguir las huellas del Niño de Belén, la estrella o asteroide de esos sabios persas que hemos convertido en Reyes Magos, nuestra luz y guía interior. Seamos positivos. Que todos recobremos la salud, Ucrania y Rusia la paz y el acercamiento, como antaño, y el papa Benedicto XVI nos siga bendiciendo.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", martes 3 de enero de 2023).

Navidad feliz

Navidad feliz

Gruta de la Leche (Belén). Foto Jesús Alba Enatarriaga.

Vamos adaptando la tradición y la iconografía según los siglos y las modas. Del belén viviente de San Francisco, tras su viaje a Oriente, al Belén del Príncipe de Carlos III; de las representaciones medievales al sencillo nacimiento con las cinco figuras o los belenes infantiles de Playmobil. Pequeños y mayores seguimos recreando año tras año figuritas y espacios en torno al natalicio del Niño Jesús.

Mi peregrinación a Tierra Santa –ni Israel ni Palestina, para que nadie se moleste–, hace apenas un mes, me ha cambiado la visión de las luces, el árbol y el belén. Ni los cuentos de Andersen ni de los hermanos Grimm son cuentos estrictamente para niños, como tampoco el hecho de la Natividad, por mucho que en el relato aparezcan pastores, angelitos y Reyes Magos que nos traen regalos.

El pueblo judío esperaba a un Mesías salvador, que liberase al pueblo de esclavitudes e injusticias. En eso y otras cosas no hemos cambiado tanto. De ahí a que una niña quedase embarazada iba un abismo. María no se libró, en aquel tiempo primigenio y pre civilizado, de la ordalía o juicio sagrado en la sinagoga; y por lo que tengo entendido tampoco José. Pero algo la diferenciaba del común de los mortales: “Que sea en mí la voluntad de Dios”.

Era una muchacha andariega y viva. De Jerusalén a Nazaret, para comprometerse con el hombre al que la habían desposado –todavía sin bodas–; de ahí a Ein Karem, en la montaña, para ayudar a su prima que estaba encinta; y luego a Belén, con motivo del nuevo censo de Quirino. Y le llegó el momento de romper aguas, y tuvo que dar a luz en una gruta en la roca, habitual vivienda y albergue de pastores.

Y aconteció el prodigio, el anuncio del ángel, la señal: “… encontraréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre" (Lc. 2, 12). Los niños ven y creen en los ángeles. ¿Y los adultos? Un pesebre de piedra, ara o altar de sacrificio, donde sacrificaban a los corderos elegidos, sanos, sin tara, inmaculados.

Bajamos, nos bajaron, por la escalera estrecha y empinada, en la basílica de la Natividad, hasta el espacio que compartimos cristianos armenios, griego ortodoxos y latinos: la capilla del Pesebre, junto a la de los Reyes Magos. Y ante la Estrella de Belén, oramos y volvimos a adorar al Niño Dios. “Hoc de Virgine Maria Jesus Christus natus est”. Era un bebé recién nacido.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", sábado 24 de diciembre de 2022).

Campeones del mundo

Campeones del mundo

Foto www.fifa.com

España quedó descalificada y, sin embargo, estamos de enhorabuena. La FIFA ha preparado el mayor despliegue logístico, cara a la igualdad de oportunidades y accesibilidad universal, en esta Copa Catar 2022. “El objetivo de Catar 2022 es claro: asegurarse de que todo el mundo tenga las mismas oportunidades de disfrutar del Mundial”.

Por una parte, los niños de la calle, personas plenas con derechos cuando hacen deporte. Por otra, la total inclusión de mujeres y hombres con diversidad funcional. Se preparó con tiempo, con miembros y grupos del colectivo. “Nada sobre todo nosotros sin nosotros”, lema del Movimiento internacional de Vida Independiente.

Los ocho estadios completamente nuevos han hecho posible cinco niveles de accesibilidad: usuario de silla de ruedas; acceso fácil con espacio adicional; acceso fácil estándar; acceso fácil con asiento extra grande, y salas sensoriales para espectadores neurodiversos en los estadios. Junto a aseos, áreas de aparcamiento, carriles específicos, mostradores de comida y bebida, prioridad a los ascensores y señalización pertinente.

Todo previsto para que jóvenes diversos puedan asistir a los partidos y saludar de cerca a sus héroes. Autobuses con plataforma elevadora y espacios reservado, taxis adaptados en todos en todos los puntos del planeta, trenes con asiento H que enlazan países, aviones con silla de transferencia. De espectador a protagonista va solo un ápice.

Y recuerdo a Teresa Perales y a todos mis compañeros paralímpicos; y a nuestra pionera, María Paz Monserrat Blasco. Y me acuerdo de tantos amigos que lograron ascender al Aneto, al Atlas y al Kilimanjaro en silla de ruedas o bicicleta de mano. Y me viene a la mente aquel verano entrañable, con Disminuidos Físicos de Aragón, en el que realizamos un primer tramo del Camino de Santiago con bicicleta de montaña, desde Jaca.

Avión, con todos los controles habidos y por haber, autobús privado con plataforma; de Tel Aviv a Nazaret, Belén o Jerusalén, no van tantos estadios. Los voluntarios nos bajaron a la gruta de la Anunciación y al portal de Belén; nos subieron a la Transfiguración, el Gólgota –la piedra desechada por los arquitectos– y el cielo reflejado en Tiberiades. “Nos educaron para creer que fuimos esparcidos en esta tierra como tribus y naciones para aprender los unos de los otros y encontrar la belleza en nuestras diferencias” (Ghanim Al Muftah, ceremonia de inauguración de la Copa Mundial Qatar 2022).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 18 de diciembre de 2022).

Inmaculados

Inmaculados

Mosaico en la casa de Isabel y Zacarías, Ein Karem (Jerusalén). Foto Jesús Alba Enatarriaga.

Según las doctrinas cristiana y musulmana, Jesús sería concebido en el vientre de una virgen, la Virgen María. Siguiendo la tradición franciscana consolidada en Tierra Santa, María asimismo sería gestada por obra del Espíritu Santo, sin relación directa entre sus padres, Joaquín y Ana. Tradiciones que no deben confundirse con el dogma de la Inmaculada Concepción, María sin pecado alguno, reconocido por la Iglesia Católica desde 1854 y cuya festividad celebrábamos esta semana.

Sea como fuere, a María y José parece que no les perdonaron la ordalía o juicio sagrado, y la obligación de beber las aguas amargas en el templo judío, pruebas de las que salieron indemnes. En el vientre de María latía y respiraba un ser sagrado, como por otra parte en el útero fértil de cualquier mujer.

Veía el otro día la película “La Maternal”, de Pilar Palomero. Carla, con 14 años, se queda embarazada e ingresa en una casa de acogida con otras adolescentes en su misma situación. Su madre ya había pasado por esa experiencia. La directora, con sus habituales primeros planos de los personajes, narra una historia tan dura y bella como real.

Y me hizo pensar. En tantas menores que no deben pedir permiso a sus progenitores para la interrupción del embarazo. En tantos pequeños con síndrome de Down que ya no nacerán. En todos los niños testigos de la violencia de sus padres. En los angelitos sin alas y huérfanos de Ucrania, Afganistán o cualquier otra guerra. En esos niños palestinos sin país.

En mi reciente viaje, me impresionó la historia, relatada con una crudeza con la que nunca la escuché, del torrente Cedrón, donde sacrificaban a los primogénitos. “Allí será el llanto y el crujir de dientes”. O uno de los mosaicos del patio de la casa de Isabel y Zacarías, padres de Juan Bautista, donde se retrata la bestial matanza de los inocentes.

Y sería en Belén… Visitamos las habitaciones comunes del orfanato de las Hermanas de la Caridad: camitas en hilera, personajes de Disney, decoración pre navideña, espacio para juegos, los más pequeños en cunitas. Hubiera cogido en mi regazo a aquel pequeño, pero no se podía. Las mamás no llegan a conocerlos. La mayoría, fruto de violaciones en el seno familiar. Son niños del Estado.

“Ave Lucía, / has crecido diez años o más en un solo día. / Ave valiente, / decidiendo marchar por la vida, / levantando la frente” (Sergio Dalma).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 11 de diciembre de 2022).

Jerusalem

Jerusalem

Foto Jesús Alba Enatarriaga

Un muerto y veinte heridos al menos, dos explosiones simultáneas poco después de las 7 de la mañana. ¿Se lo olían? ¡Por eso se subió el vigilante a nuestro autobús en el puesto de control? Poco más de las 4 de la madrugada, nos pidió los pasaportes y se bajó. Luego, en la misa en el Gólgota, alguien creyó escuchar un estampido. Las familias comenzaron a poner whatsapp: ¿Estáis bien?

Nuestra peregrinación comenzaría seis días antes, de Barajas al aeropuerto de Ben Gurión, en Tel Aviv; de ahí a Nazaret, en autobús con plataforma elevadora, para hospedarnos en el hotel Casa Nova, regido por los franciscanos. Al día siguiente las primeras sorpresas: la casa de Caná del novio rico, de gruesos muros, amigo de Jesús y de María, trasunto a su vez de las bodas del Esposo con su Iglesia. De vuelta a Nazaret, las casas de la Virgen y José y su familia, más humildes, de piedra, y la Basílica y Gruta de la Anunciación, donde el sí de María a la vida conmocionó su propia existencia, la del mundo judeo romano y el actual.

Allí nos descendieron en nuestras sillas de ruedas, uno a uno. Como nos subirían a la barca de Pedro, y en el mar de Galilea celebramos la misa, interiormente invitados a caminar sobre el agua. Luego Cafarnaún, el pueblo de la vida pública del Señor, un trasterrado más de tantos de la Historia.

La iglesia de las Bienaventuranzas, desde donde se divisa el monte Tabor, el río Jordán y la renovación de una promesa iniciática, Jericó, el desierto… Y ya Bethlehem. Toda vez que pasábamos de Israel a Cisjordania, los pasaportes preparados, y una miseria paupérrima.

Para no extenderme, el enorme árbol de Navidad junto a la Natividad, villancicos conviviendo con el canto grabado del minarete, y nosotros bajando a la Gruta, tirándonos de cinchas o correas cosidas para la ocasión. ¡Jamás hubiera imaginado que seríamos pastorcicos sobre ruedas y con bastones de invidentes!

La puerta de Jaffa, al oeste de Jerusalén, es la más conflictiva. El atentado fue en la estación de autobús de Givat Shaul, también en la parte occidental. San Pedro en Gallicantu, las casas de Caifás y de Pilatos, la cisterna con agua en la que metían a los ajusticiados, la Vía Dolorosa, Getsemaní, el Calvario.

Y el orfanato de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, donde acogen a niños sin derechos de 0 a 6 añitos. Este año la Navidad va a pintar diferente.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 4 de diciembre de 2022).

Viajes transfronterizos

Viajes transfronterizos

Foto Jesús Alba Enatarriaga

El 25% de los jóvenes entre 15 y 29 años se considera racista; la violencia de género es bastante más frecuente entre parejas de menor edad… ¿Hemos perdido las raíces?

Abraham, Moisés, David… el Antiguo Testamento es ya un cruce de culturas, de Babilonia a Egipto o Jerusalén. Y es que, planificando mi viaje a Tierra Santa, repasaba cómo peregrinos y autores de todas las épocas han dado testimonio de esa mezcolanza y a la vez enfrentamiento.

Desde el siglo XI, bajo el pontificado de Urbano II, los primeros cruzados intentaron conquistar las tierras que creían de Jesús de manos musulmanas, al grito de “¡Dios lo quiere!”. Al fervor religioso se uniría el interés social y personal, y entre los cientos de clérigos y caballeros que tomaron las armas y los arreos, destaca un curioso personaje: Pedro el Ermitaño.

Más habituales serían los peregrinos en los siglos XVI y XVII, como el cordobés Alonso Gómez de Figueroa, que dedica su Alcázar imperial al Gran Capitán. O el vallisoletano Pedro Tafur, que detalla en su crónica del Monte Sión y otros lugares santos: “…al un canto de la ciadat en la mayor altura, e allí están muchos lugares donde Nuestro Señor fizo mucha maravilla”. La obra Viajeros españoles a Tierra santa, siglos XVI y XVII desvela el doble aspecto del paisaje y la espiritualidad.

Por su parte, el corpus Urbs beata Hierusalem recopila las hazañas de aquellos nobles caballeros del Siglo de Oro, cuando triunfaban la Jerusalén libertada de Torcuato Tasso o el Orlando Furioso de Ludovico Ariosto. ¿Y acaso no influyó en la espiritualidad teresiana todo ese contexto cultural? San Francisco haciéndole pensar a Saladino, Ignacio de Loyola, o Carlos de Foucauld en los Lugares Santos, hacen virar la historia.

La tierra de Jesús, otomanos y hebreos, está llena de contradicciones y similitudes, guerra y admiración mutua. Y en este tiempo de intolerancias, que surja una peregrinación adaptadas a enfermos y  personas con diversidad funcional, como la de la Hospitalidad Jesús de Nazaret, es más que una experiencia religiosa. A la vuelta os  cuento.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 27 de noviembre de 2022).

Cambio retro artístico

Cambio retro artístico

Foto www.infobae.com

Se adhieren con pegamento a la obra “Latas de sopa Campbell”, de Andy Warhol, en la Galería Nacional de Camberra, Australia. Antes sería el cuadro “Masacre en Corea”, de Pablo Picasso, en un museo de Melbourne. “La última cena” de Leonardo da Vinci, en la Real Academia de las Artes en Londres. “Los girasoles” de Vincent van Gogh, en la londinense Galería Nacional, manchados de sopa. El ataque con puré de patatas a “Les moules”, de Claude Monet, en el Museo Barberini de Potsdam, cerca de Berlín. O “La joven de la perla”, de Johannes Vermeer, en el Mauritshuis de La Haya.

Entre nosotros, dos jóvenes pegados a los marcos de “La maja desnuda” y “La maja vestida”, de Francisco de Goya, en el Prado; y la pasada semana, la vitrina con una momia egipcia y una pared, en el Museo Egipcio, de Barcelona.¿Cómo ha podido confundir la generación de nuestros jóvenes la velocidad con el tocino?

Nadie queremos que los combustibles fósiles aceleren el calentamiento y destruyan el planeta. Que haya hambre, bienes mal repartidos e injusticia en el mundo. Que la sequía aumente y no llegue el agua para todos. Que lo más poderosos se gasten en viajes, alojamientos, lujos innecesarios, lo que nos correspondería al común de los mortales. Pero de ahí a hacernos veganos y prohibirnos el ternasco y el jamón…

Porque hay otra riqueza y otro alimento que no son específicamente materiales. Antes de la agricultura existía el arte rupestre, elemento mítico religioso que ayudaba a vivir. ¿Se olvida o se ignora que los egipcios rendían culto a la inmortalidad? ¿Que de las etapas más oscuras de la tierra salimos tantas veces gracias a la creatividad? No produzcamos de nuevo atroces monstruos por echar a dormir nuestra razón.

Los jóvenes artistas-activistas, que estas últimas semanas han dado en manchar, burlarse y destruir el arte clásico, deben desconocer que Van Gogh murió en la miseria, que los cuadros de Picasso sobrevivieron a la guerra y las majas de Goya a una Iglesia y cultura inquisitoriales y a las cruentas batallas de la Independencia.

Desvirtuar lo mejor de nuestro arte, por mucho que se haga por motivos humanitarios y salvadores, es convertir todo activismo en arte retro, no el “que está inspirado en modelos de otra época o evoca un tiempo pasado” (Diccionario de la lengua española), sino en retrógrado e inútil. ¿Cómo sobrevivir así a cualquier cambio?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 20 de noviembre de 2022).

El nuevo apocalipsis

El nuevo apocalipsis

Foto Unsplash / Heraldo

¿Qué haría extinguirse a los dinosaurios? Ni los gigantosaurios en el entorno de Dinópolis, ni los últimos restos fósiles hallados en Riodeva –cuadrúpedos de cola y cuello largos y cabeza pequeña–, aclaran mucho la cuestión. En 150 millones de años hemos tenido tiempo de adaptarnos, igual que las abejas con hocico de perro en regiones urbanitas de Australia.

Aprendimos a prolongar la duración del día, según el eje de la tierra y la órbita lunar; y a orientar nuestra sepultura hacia el solsticio de invierno y el reinado de la luz, frente a la etapa oscura de las inundaciones de verano (2000 a C, antiguo Egipto). Creamos artilugios para medir el tiempo, brújulas para navegar del otro lado de los mares, piedras filosofales para no morir.

Y cuando ya nos pensábamos casi dueños de la eterna juventud, señores de las tecnologías punta, amos de toda voluntad sobre la tierra… Se “produce un mayor riesgo de inseguridad alimentaria, transmisión de enfermedades infecciosas, afecciones relacionadas con las altas temperaturas, pobreza energética y muertes por exposición a la contaminación” (Cuenta atrás sobre la salud y el cambio climático: la salud a merced de los combustibles fósiles).

Grandes extensiones de nuestra casa madre se inundan literalmente se inundan, mientras otras se queman. Glaciares de los Pirineos, Monte Perdido o los Alerces en Argentina se derriten; colapsa el entorno, la cultura, la luz. Guerras devastadoras en una Europa de países hermanos, covid y otras pandemias…

“La idea de que estamos en la tercera guerra mundial no sería popular en ningún país y todo el mundo está intentando no mencionarlo”, afirma el historiador Yuri Felshtinsky. Chima se predispone, los revolucionarios iraníes fabrican los más sofisticados misiles hipersónicos, y las palomas zombis olvidaron la ramita de olivo bajo el ala.

¿Apocalypse Now? No nos volvamos ya del todo locos, como el coronel Kurtz en la famosa película, y confundamos Camboya con Vietnam, patología del poder con legítima defensa. No grandes microscopios que descubran minúsculas galaxias, sino pequeños gestos que humanicen. De lo contrario, y no precisamente a un golpe de cohete.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 13 de noviembre de 2022).

Réquiem por la cultura

Réquiem por la cultura

La estatua del poeta Grigory Skovoroda fue lo único que quedó en pie de su casa museo. Foto www.bbc.com

El teatro de Mariúpol, el de la Ópera y el Ballet en Odesa, la catedral, el Monumento al Holocausto o la Academia de Cultura de Jérkov, el Museo Nacional de Leóolis o el de Antigüedades de Chernígov; el museo de Historia Local de Ivankiv, la casa museo del poeta Grigory Skovoroda. Misiles indiscriminados y expolios en edificios civiles y religiosos, escuelas bibliotecas… El esqueleto de tanta cultura destruida muestra imágenes atroces,

Debajo, entre los costillares y los cascotes rotos, el drama cotidiano de dos pueblos que un día se creyeron uno. De un lado, refugios masacrados, cargas contra niños que intentaban salvarse escondidos, funcionarios a los que se persigue y se mata en su propia casa. Del otro, olvido, sanciones e ignominia de una cultura de milenios, la rusa, por pertenecer al otro bando –se salvan algunos autores clásicos–.

¿Cuándo al saber universal se le puso puertas? Claro, siempre que ha habido una guerra fratricida, por mucho que los gerifaltes y algunos combatientes no vean al hermano y sí al enemigo. Mientras, los menores, débiles, desvalidos, irán perdiendo todas sus referencias, llámense madre y padre, lugar de origen, cultura o dignidad.

Sucedió en la Alemania nazi, en la Unión Soviética, en las dictaduras latinoamericanas, en los regímenes totalitarios y retrógrados de los talibanes… Belchite, las ruinas de Palmira y tantos templos del arte y la literatura tragados por el odio serán simples ejemplos. Si lacerar el corazón de la piedra es en sí un magnicidio, ¿cuánto más el de carne?

“El director de la Filarmónica de Jersón, el músico ucraniano Yuri Kerpatenko, habría sido ejecutado por soldados rusos en su domicilio al negarse a colaborar con los ocupantes”. Se negó a dar un concierto en su ciudad, ocupada por las tropas rusas. Se volcó la comunidad artística internacional, Finlandia, Francia, Europa, pero nadie le devolvió la vida.

“La guerra está destruyendo bibliotecas, colegios, música, museos, ciencia, arte. Pero la guerra jamás va a destruir la cultura; ni los valores que representa; como tampoco la libertad y la dignidad de los seres humanos” (Felipe VI). Por apoyar globalmente los valores, no creo que nadie pulse el botón.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 6 de noviembre de 2022).

Mi ser mujer

Mi ser mujer

Foto K. U. / Heraldo

Desde que tengo uso memoria, me gustan las muñecas y los peluches. No tanto hacer las comiditas, por eso de no manipular correctamente los enseres culinarios. Ni salté a la comba ni jugué al balón, ni asistí al colegio de pequeña.

Mi infancia fue bastante solitaria. Mi adolescencia algo conflictiva. Me hacía mayor y seguía jugando con las letras de corcho y las muñecas. ¿Para qué tan temprano aquel cuerpo de mujer? Me extrañaba a mí misma, no me reconocía.

Cuando creces feliz en tu familia pero sin referencias exteriores de amigos y compañeros, por tu discapacidad, tergiversas también las emociones. Un profesor, un nuevo amigo, podría convertirse en el blanco de la diana, y te sientes enamorada del amor.

Solo con el paso de los años se te aclaran las ideas, ves hermoso tu cuerpo, te sabes atractiva. Ahora parece estar de moda la autodeterminación de género desde la más temprana edad, y hasta se politiza y se lleva al Congreso, con sus tiras y aflojas, y se discute.

Polémica y bistec están servidos. Por ejemplo, según la ley Montero, existe el derecho, de las personas intersexuales, a “no tener que ser inscritas en un sexo que no tienen definido durante los primeros meses de vida”. A mi corto entender, los avances médicos permiten decidir si alumbramos o no a nuestro hijo con diversidad funcional, pero no definir el sexo del bebé.

Cada cual podemos decidir nuestra forma de ser, inclinación sexual y a quién amamos. Es algo de por vida, no por temor o timidez de adolescencia, cuando todo es incierto, hasta el descubrimiento del placer.

“La postura de la Iglesia respecto al universo Lgtbi no sólo es anacrónica, sino también antievangélica. Piedra de escándalo” (James Alison, sacerdote, escritor y teólogo). Hablamos de otra cosa.

“Las personas trans menores de edad, hayan iniciado o no el procedimiento de rectificación de la mención relativa al sexo, tienen derecho a obtener la inscripción registral del cambio de nombre por razones de identidad sexual” (Proyecto de Ley la igualdad, art. 43). ¿Y si de adultos se quiere hacer reversible la persona? La verdad, no comprendo desde mi ser mujer, en femenino.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 30 de octubre de 2022).

Planeta tierra

Planeta tierra

Foto Toni Albir / Heraldo

Gaston Bachelard hablaba de los cuatro elementos: aire, agua, fuego y tierra. Francisco Rico de la cadena del ser, del pequeño microcosmos de cada uno de nosotros al gran macrocosmos del universo. Simbolismos que enlazan con nuestra más genuina tradición y con un sentido lírico de la existencia.

¿Malos tiempos para la poesía? Según cómo se mire, porque no vende mucho, pero la necesidad de enraizarnos, sentirnos uno con el todo y dar vida a la España vaciada continúa ahí. Cuando en 2012 Luz Gabás diera a la imprenta Palmeras en la nieve, una ópera prima de 800 páginas, no muchos editores apostarían por ella. Convertirse en best seller y llevarla a la pantalla respaldarían su callada y paciente dedicación a la docencia, la traducción, el artículo sesudo, el cine y el teatro.

Y a la política, aunque según la propia autora sea antes la lectura y una buena formación. Si en la anterior novela era el viaje de Clarence a sus raíces, en una lejana isla africana perdida en el olvido, en Regreso a tu piel o Como fuego en el hielo son también el pasado, el deseo de saber y la contradicción del ser humano entre amor y crueldad. “Kilian habló sin apartar la mirada del cielo, que ese día estaba especialmente claro y brillante” (Palmeras en la nieve).

No es habitual triunfar saliendo de la nada, del subsuelo, de un esfuerzo constante y cotidiano. Hoy se llevan otras cosas. Ingenio, voluntad y estudio, mucho estudio, hasta casi enfermar en ocasiones de una investigación tan exhaustiva.

Y saber combinar los ingredientes, volviendo una y otra vez a las raíces: “Algo mucho más fuerte lo unía ahora a ese hogar, convertido en su paraíso personal…” (El latido de la tierra). En su última obra, ganadora del Planeta, un coro variopinto de “colonos, criollos franceses, españoles recién llegados, ingleses, esclavos africanos, tribus indias” viven y hacen vivir a los lectores todos los sentimientos y actitudes humanas imaginables.

Tras la concesión del premio el año pasado a Carmen Mola – Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero hijo–, Lejos de Luisana de Luz Gabás es de nuevo un chorro de aire fresco, de fuego que acrisola el oficio de escribir, de raigambre profunda al universo. “No creo que el Planeta trastoque mi vida, mi casa está donde está, en el pueblo”, ha declarado. Un lugar y una autora para redescubrir el paraíso.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", martes 25 de octubre de 2022).

Mis inicios en Humanizar

Mis inicios en Humanizar

Foto Humanizar

Mi relación con los Religiosos Camilos se remonta a otoño de 1978, cuando Ángel Ignacio López, Angelín, me buscó a dos chicos de su Noviciado de Zaragoza para ayudarme en mi segundo de BUP. Al curso siguiente serían cinco, entre ellos José Carlos Bermejo y José Luis Álvarez, con una hermosa carta de presentación: un corazón de hilos que sigue colgado en mi cabecera.

Cuando en 1992 Jesús Ruiz pasó por la casa de Zaragoza, ya residencia de mayores, para hablarnos de un nuevo proyecto de revista, con la H inicial deshilachada, era para flipar. Acabábamos de ver por La 2 de televisión la entrevista: iba a venderse en los quioscos, como Hola o Lecturas. Me tuvieron varios años “atada a mi columna”, después el reportaje-entrevista de cuatro páginas, y luego “La fuerza de los límites”, Premio Tiflos de Periodismo 2008. Y aprendí: “Un buen periodista no es quien estudia una carrera, sino quien sabe ir escuchando por la calle” (Santi Riesco). ¡Tengo tanto que agradecer que no me da de sí el corazón!

María Pilar Martínez Barca

(Humanizar, N.º 184 -Madrid, septiembe-octubre 2022-).