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La lampara encendida

Miguel Herández

Miguel Herández

Foto www.eldiario.es

El lunes 28 conmemorábamos 80 años de la muerta de Miguel Hernández en la cárcel reformatorio de Alicante, enfermo de tuberculosis. “Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, tristes”. Comencé leyendo su gongorino Perito en lunas, en uno de aquellos libros de Editorial Losada, no sé si prestado de la biblioteca del Aula Colectiva de Auxilia. ¡Qué años! “Este paisaje sin mantel de casa / gris, ¡ay, casi ninguno en accidentes!: / los pastos pobres… la colina escasa / de trigo… los cristales no corrientes…”.                                                                                                            

Miguel tuvo su educación humilde y exquisita, su adolescencia, sus ovejas y sueños de alto vuelo. En su segundo viaje a Madrid (1934) se codea con Neruda, Aleixandre, Cossío, Alberti, Lorca, Cernuda, Dámaso Alonso… Carmen Sender me enseñó a asombrarme con su Elegía a Ramón Sijé: “Quiero minar la tierra hasta encontrarte / y besarte la noble calavera / y desamordazarte y regresarte”. Con los años, la dediqué en su partida al tío Fermín, que se me murió como del rayo entre Zaragoza y Velamazán, su pueblo y el mío.

Al estallar la Guerra Civil, el poeta es invitado, como Comisario de Cultura, por el Ministerio de Instrucción Pública de Moscú al V Festival de Teatro Soviético. Al año siguiente, Viento del Pueblo. En la cárcel escribe a su segundo hijo, Manuel Miguel –el primero fallece de bebé–, “Nanas de la cebolla”. Mil recuerdos.

Estos días, la “Canción del esposo soldado”, único documento de voz grabado en París, se ha hecho viral: “Para el hijo será la paz que estoy forjando. / Y al fin en un océano de irremediables huesos / tu corazón y el mío naufragarán, quedando / una mujer y un hombre gastados por los besos”. Y una carta de su sobrina nieta a la hermana, Elvira Hernández Gilabert: “Hace más de 25 años que te fuiste y hoy se cumplen 80 de la última vez que viste a tu hermano Miguel con vida, pero no he olvidado las anécdotas que me contaste una y otra vez”.

Lástima no traspasar la casa museo de Miguel Hernández, en Orihuela, fuimos lunes. ¿Pero cómo olvidar a un poeta hermano que te ha sembrado el alma?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 3 de abril de 2022).

Empatía

Empatía

Foto Imane Rachidi / Heraldo

Me duelen los huidos de la guerra de Siria, que pese a todo hallaron entre nosotros un hogar. Me cuestionan las mujeres y hombres venezolanos, que de un nivel de vida aceptable pasaron a la cárcel, la miseria o la emigración. ¿Y tantos niños y jóvenes marroquíes muertos en el intento? Imposible olvidar a todas las afganas ultrajadas, violadas, asesinadas bajo el régimen talibán.

Cientos, miles, millones. La guerra ruso ucraniana ha batido récords. Son muchos los que quedan y resisten: soldados y civiles defendiendo el país, madres que velan por los huérfanos, enfermos y discapacitados que no pueden escapar ni refugiarse en sótanos. Y los que huyen, hacinados durante días y semanas en un centro comercial o un teatro, a expensas de la covid o de las bombas. Con mucha suerte, algunos hallan un lugar seguro. ¿Por cuánto tiempo?

Ministerios, ONGs, asociaciones de inmigrantes… Es insuficiente. Autobuses y furgonetas a Polonia que los traen a Zaragoza, Calatayud, Utrillas… Impacta el silencio de los niños, la mirada perdida de los viejos. Los móviles que no dan respuesta. ¿Qué habrá sido de los padres, amigos, familiares?

¿Le perseguía a James la desgracia? Murió en un tiroteo en la cola del pan. Su esposa, Iryna, enferma de esclerosis múltiple, necesitaba tratamiento, y los pacientes del hospital de Chernígov algo de comida. La paralímpica ucraniana Olena Lurkovska, parapléjica, logra huir del horror con sus hijos mellizos, un pie roto y dos gatos. Otros tienen familia española.

Vitaliy fue un niño de Chernobyl, adoptado gracias a la Asociación de Ayuda a la Infancia por unos padres oscenses; ahora viaja a la frontera con Polonia en rescate de su hermano biológico y su familia. La odisea más difícil y hermosa de sus vidas. Y Natalia, huérfana de Chernobyl y sin pasado, que venía también todos los años por verano y Navidad, y encontró la plenitud en el amor del esposo y de la hija. Ahora ellas aquí, él en la guerra, enseñando a coger un fusil a adolescentes. Su enfermedad cardiaca es lo de menos.

¿Habré madurado en empatía? “Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. ¿O es que vemos encima la espada de Damocles nuclear?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 27 de marzo de 2022).

¿Dónde las bibliotecas?

¿Dónde las bibliotecas?

Foto www.pinterest.com

Nos aterran los atentados civiles de Kiev, Járkov, Mariupol, Odesa… Los bombardeos indiscriminados, la huida a sótanos y al metro, la toma de televisiones y centrales nucleares, la migración de millones de familias, una triste maleta abandonada en medio de cuerpos destrozados, la masacre en hospitales materno infantiles, tantos crímenes de guerra. ¿Un alivio que no hayan derruido todavía el monasterio de las Cuevas o la catedral de Santa Sofía, el Teatro de la Ópera de Kiev, la Filarmónica Nacional de  Ucrania o los museos?

En la guerra de Siria se destruyeron multitud de estatuas de la antigua Palmira, los Templos de Baalshamin y Bel, varias tumbas, el Arco Monumental… Parece que la mítica Biblioteca de Alejandría (siglo III a. C., período helenístico del Antiguo Egipto) no fue violentamente devastada por un incendio, sino por un largo proceso de purga de intelectuales y bibliotecarios; no llegó a nuestros días. Sí su herencia helenística, arquetipo de biblioteca universal, vaso de barro, emblema de fragilidad y de supervivencia.

Resaltaba Rosa Montero el ejemplo de la biblioteca, sin techumbre, del Blitz londinense (terribles bombardeos nazis, septiembre 1940 – mayo 1941). En la foto, tres figuras siguen buscando libros entre las ruinas de cuarenta mil cadáveres y un millón de edificios. ¿Huida del horror? Mejor continuación de esa cadena de dignidad que heredamos y tenemos el deber de transmitir.

La vida humana es siempre sagrada; pero también esa vida interior que reflejan los libros, la cultura. Podrán quemar mi cuerpo, no arrebatarme el alma. Imaginemos el peor de los escenarios: cientos de cabezas nucleares, armas biológicas, el apocalipsis. ¿Dónde guardar los libros?

Hablaban de un material indestructible en el que migrar nuestra sabiduría a otro planeta. Catástrofes, epidemias y guerras hubo siempre: “Es, además, un libro de viajes. Una ruta con escalas en los campos de batalla de Alejandro y en la Villa de los Papiros bajo la erupción del Vesubio…” (Irene Vallejo, El infinito en un junco).

La Plaza Roja o el Monasterio Novodévichy, en Moscú, son también Patrimonio de la Humanidad. Pervivamos en ellos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 20 de marzo de 2022).

Diario de una noche

Me llamaban María sin miedo. Ahora sí lo tengo. Aquel Erasmus iba a cambiar mi vida, lo intuí desde el principio. Y así fue.

Yakiv rompió mi corazón. Seguimos escribiéndonos durante meses, había feeling. Pero la distancia, las diferencias, la falta de raigambre común…

Volví años después ya como periodista. Ucrania, sus gentes, sus paisajes, me atrajeron siempre. También Yakiv, para qué mentir.

Me fue bien, no me arrepiento. Una tensión latente desde lo de Crimea, pero bien. Volvimos a una vieja amistad, a entablar relaciones. Nadie nunca como él me había hecho el amor. Fuimos casi felices.

Me mandaron a cubrir las primeras noches, y fue a la décima… Desde entonces este oscuro cubil, agua, pan duro, y cada noche…

Hoy no se han oído bombardeos. Ni han entrado con sus metralletas ni sus falos. ¿Va a venir a rescatarme como a las princesas de los viejos cuentos que cada noche, al acotarme, me contaba papá?

Entrevista a Javier Sada Beltrán

Entrevista a Javier Sada Beltrán

Foto David Marqueta

Javier Sada Beltrán, presidente de las Cortes de Aragón

Medicina y política tratan de evitar el sufrimiento inútil

Comenzó en la política de casualidad, como una necesidad casi espontánea en el barrio que le vio crecer. Como médico, ha dirigido diversas instituciones, atento a los enfermos crónicos, mentales, los grandes dependientes, los ancianos… Nada es ajeno a su atención.

María Pilar Martínez Barca

José Javier Sada Beltrán nació el 2 de abril de 1956 en Zaragoza. Casado y padre de una hija. Licenciado en Medicina, director de un balneario, gerente del Hospital Provincial de Zaragoza, director del Área de Bienestar Social de la DPZ y del Centro Psiquiátrico de Calatayud.

Alcalde de Ateca (Zaragoza, 1991-2011), portavoz socialista en la Comarca de la Comunidad de Calatayud (1999-2003), diputado en las Cortes de Aragón (VI legislatura, desde 2003), actual presidente de la Cámara en la X Legislatura, desde 2019.

Siempre es grato reencontrarse con Javier. Nuestras madres, amigas desde su más temprana juventud. Nos brinda esta preciosa entrevista, robando tiempo a sus múltiples ocupaciones.

Un niño de barrio

¿Cómo empezó en la política?

En el barrio donde pasé mi juventud era imposible no vivir la política. La política como dedicación la comencé casi por casualidad, al presentarme a la Alcaldía de mi pueblo, Ateca. A partir de ahí, llegó todo lo demás.

¿Cómo recuerda el barrio del Picarral en Zaragoza?

En la infancia, como una vida en la calle, casi como en un pueblo. Cuando fui haciéndome mayor, viendo las diferencias y carencias que había en el barrio, que despertaron mi necesidad de reivindicación.

¿Le preocupa la España vaciada?

No me gusta el término “España vaciada”. ¿Acaso eran mejores pueblos como Terrer (Zaragoza), llenos de gente, pero en los que apenas podían comer unos pocos? Por eso se fue mi padre de Terrer. El problema hay que abordarlo desde las necesidades que tiene el medio rural, y es un problema complejo, pero no nuevo. Está claro que los servicios en el medio rural, desde la democracia, han mejorado. Gran parte de esas mejoras se deben a la labor de los alcaldes y alcaldesas de estos municipios. Son verdaderos conocedores de las necesidades de sus pueblos. Por cierto, yo vivo en un pueblo, Ateca, y se vive muy bien.

Manolo y Elvira, sus padres.

Construyeron su vida sobre la base de mejorar la de sus hijos. Dedicación pleno y esfuerzo para que pudiésemos tener un mejor futuro.

¿Qué le impulsó a estudiar Medicina?

La vocación. Hay dos profesiones que, si se hacen con dedicación y honestidad, son las más bonitas del mundo: la medicina y la política. He tenido la suerte de dedicarme a las dos.

Balneario de Jaraba, Hospital Provincial, Psiquiátrico de Calatayud…

Cada etapa me aportó cosas diferentes. La primera, la recuerdo con añoranza por ser el primer sitio donde ejercí. La segunda, me aportó mucho, sobre todo desde el punto de vista profesional. Y la tercera, desde el punto de vista humano, me permitía todos los días hablar con las pacientes ingresadas (todas mujeres). Era muy gratificante.

¿Cómo estamos de salud los españoles?

Los índices dicen que muy bien, pero con preocupación por algunos cambios en los hábitos de vida, y por las consecuencias de una pandemia mundial tan larga.

¿Y nuestros políticos?

Los políticos son el reflejo de la sociedad en todos los aspectos, y en este también.

Médico de vocación

Director del Área de Bienestar Social de la DPZ, alcalde de Ateca, portavoz del Grupo Socialista en las Cortes de Aragón y presidente de las mismas. ¿Su labor más gratificante?

Sin duda, lo más gratificante, pero también lo más duro, es ser alcalde de tu pueblo.

¿Seguimos excesivamente centralizados?

Para nada. Estamos en un estado que casi se podía denominar federal. El problema no es tanto la centralización, sino la financiación, para asegurar calidad en los servicios que se prestan en Aragón.

¿Se nos trata como a otras autonomías?

Las peculiaridades de Aragón, envejecimiento, dispersión, extensión geográfica… requieren una financiación adaptada a esas circunstancias. Si eso ocurre, podemos decir que sí se trata a Aragón igual.

¿Cómo es nuestra atención sanitaria?

Tenemos una sanidad excelente. En cuanto a los enfermos crónicos, se ha avanzado mucho, pero es uno de los problemas en los que más tenemos que mejorar y actualizar la asistencia sanitaria. La forma de avanzar es la financiación, para poder destinarle más recursos.

¿Hemos gestionado bien la pandemia?

A posteriori, tendremos que sacar conclusiones para mejorar la asistencia en circunstancias parecidas, pero tal y como han ido sucediendo las cosas yo creo que se ha abordado razonablemente bien, gracias a un sistema sanitario y unos profesionales de primer nivel y entregados. Incluso la coordinación entre las comunidades autónomas ha funcionado relativamente bien. Dicho esto, hay que analizarlo, cuando esto termine, para ver en qué aspectos se puede mejorar en circunstancias similares, que seguro habrá.

¿Cómo estamos en salud mental?

Es uno de los grandes déficits en la atención sanitaria. Algo que forma parte de nuestra realidad cotidiana y de las prioridades que debemos abordar, incrementado a raíz de la pandemia. Es un tema que debemos tratar sin dilación y sin escatimar esfuerzos, para lo que  se necesitará mayores recursos.

Dependencia. ¿Contamos con suficientes recursos en Aragón?

Nunca es suficiente, y más cuando durante años la financiación que le tocaba poner al Estado ha ido disminuyendo progresivamente. En los dos últimos años se ha cambiado esa tendencia, pero todavía es insuficiente para abordar este pilar fundamental del estado de bienestar. De seis años acá, se ha visto incrementado el número de dependientes asistidos. Aun así, debe haber una apuesta clara del Gobierno central en cuanto a aumentar los recursos, para dar respuesta a este problema.

El Día de Aragón de 2021 se concedió la Medalla de las Cortes a nuestros mayores. ¿Cómo mejorar su asistencia?

En la línea seguida en los últimos años: primero, con una atención primaria que mejore la atención a crónicos; segundo, con una asistencia, durante el mayor tiempo posible, en su entorno familiar. Y, por último, cuando no hay más remedio, mediante instalaciones residenciales lo más parecido al entorno familiar.

Política de primera necesidad

¿Qué tal en Educación?

La educación es la única forma de ascensor social. Es fundamental. No hay duda de que comparada con la de hace veinte años es infinitivamente de más calidad. Baste decir que, en el medio rural, hace treinta años, a partir de los 14 cada uno se tenía que buscar la vida y, ahora, se garantiza hasta los 18. Pero sigue siendo tarea pendiente un pacto por la educación, para salvarla de los vaivenes políticos.

Se intenta que la participación de los aragoneses llegue a su Parlamento…

Sí, a través de muchas formas. Desde la posibilidad de comparecer, de aportar iniciativas o, simplemente de preguntar. Es fundamental que los ciudadanos participen cada vez más en la vida del Parlamento. Es obligación de los y las diputados/as tener el máximo contacto con sus votantes.

¿Qué opina de la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia?

Siempre y cuando se haga con todas las garantías y controles, evitar un dolor y sufrimiento excesivo e innecesario creo que tiene que estar entre los derechos de los ciudadanos. No se trata de una solución a la enfermedad sin cura, sino al sufrimiento innecesario.

La Aljafería, sede de las Cortes de Aragón, es uno de los espacios artístico culturales más bellos de nuestro entorno. ¿Cómo revalorizarlo tras la pandemia?

Es el monumento civil más visitado de Aragón. Estamos en un proceso de adaptación a las nuevas tecnologías, para que cualquier persona pueda realizar una visita completa con su móvil. La Aljafería tiene tanto que enseñar que estamos empezando a programar visitas especializadas, nocturnas, para disfrutar de este edificio único.

¿A qué dedica su tiempo libre?

A lo que dedica mucha gente: a disfrutar de la familia y de los amigos, del paisaje en el medio rural, la lectura y mi gran pasión, el fútbol.

¿Tiene libros en su mesilla de noche?

Hace mucho tiempo que no porque soy incapaz de leer más de diez líneas a la hora de dormir. Prefiero leer durante el día, cuando puedo.

¿Cómo humanizar la política?

Incrementando el contacto entre políticos y ciudadanos, cosa que, sobre todo en el medio rural, se da de forma constante. Sin duda, es el aspecto en el que más hay que incidir. Los políticos no dejan de ser un reflejo fiel de la sociedad y, por lo que conozco, en Aragón y en este Parlamento procuran estar en contacto directo con sus vecinos.

SUMARIOS

“En el barrio era imposible no vivir la política”

“Tenemos una sanidad excelente”

“Los políticos son un reflejo fiel de la sociedad”

(Humanizar, Nº 181 -Madrid, marzo-abril 2022-).

Héroe de no ficción

Héroe de no ficción

Foto www.elperiodico.com / Agencias

Una imagen vale más que mil palabras. Si intentásemos describir lo que puede expresar un simple gesto, no tendríamos espacio en todos los diccionarios y enciclopedias digitales de la tierra. Se abre el telón: una larga mesa y a uno y otro extremo Vladimir Putin y su primer ministro. En otra escena, Volodimir Zelenski pasándole el brazo por los hombros a su hombre de confianza. Dos cosmovisiones antípodas de la vida y la muerte.

Los Titiriteros de Binéfar, el payaso Marcelino, Teatro Arbolé. El Capitán Garfio, los zares rusos, los grandes dictadores de la Historia. Y, sin salir de casa, Madre Rafols o Agustina y las heroínas de Zaragoza frente a Bonaparte, escenificación que recreamos estos días. Un cómico de tres al cuarto, intérprete de la seria televisiva “Servidor de su pueblo” –en el papel ficticio de presidente de Ucrania–; frente a un espía de la KGB, cabeza de la guerra chechena, que llega a mandatario y a soñar con la reconquista del imperio ruso.

La tierra literalmente partida en dos por una fina línea fronteriza. Si no fuera por el desprecio de un país en lucha sin cuartel por la independencia, el propio idioma y la dignidad. Si obviásemos tanta sangre inocente por el capricho de una ideología trasnochada. La Z del Zorro, de nuestros juegos infantiles, zigzaguea en el aire, en las explosiones, en el humo que sume en la miseria a dos países y amenaza a un continente entero.

No es un juego de niños. ¿De veras los hijos de las tinieblas son más astutos? Daría para un tratado psicoanalítico y psicopatológico. Se habla de Lenin o Hitler, asesino de su propia familia y suicidado en un búnker. Mientras otros se comparan con Churchill, artífice de la paz en una Europa en guerra.

Escuchaba la “Canción del esposo soldado”, de Miguel Hernández: “Espejo de mi carne, sustento de mis alas, / te doy vida en la muerte que me dan y no tomo. / Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas, / ansiado por el plomo”. Y leía el relato “Un rey escucha”, de Ítalo Calvino: “Esperar el momento en que serás depuesto, en que tendrás que despedirte del trono, del cetro, de la corona y de tu cabeza”.

¿Ser o no ser? ¿O mantenerse en pie para sobrevivir?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 13 de marzo de 2022).

Vivíamos en paz

Vivíamos en paz

Foto Heraldo / Agencias

Nuestros abuelos nos hablaban de la Guerra Civil y la dura posguerra, de la Segunda Guerra Mundial,  de cómo su padre le contó de cuando estuvo en Marruecos. Eran casi leyendas y materia de relato que habíamos heredado de los mayores.

Las Malvinas, los Balcanes, Siria, Afganistán… Aberrantes historias que la televisión nos haría cercanas, todavía en el tránsito de la era analógica a las redes sociales y los whatsapps. Éramos más o menos poderosos, acomodados, hijos de una Europa que superó la Guerra Fría, y sentó las bases de una moral cristiana que no había que seguir al pie de la letra. Hasta pudimos estudiar y sacar nuestras propias conclusiones.

Comenzamos a acoger a personas inmigrantes. No podíamos creernos el tiroteo en plena calle en Nicaragua, las guerrillas en El Salvador, la penuria intelectual en Cuba, la repentina hambruna y las cárceles en Venezuela. Como los campos nazis o el gulag soviético, seguían haciéndosenos lejanos.

Resilientes, superamos los atentados de ETA, los de la estación de Atocha, Barcelona. Veíamos el final de la pandemia y, con los debidos test, volvimos a reunirnos en familia por Navidad. Íbamos casi recuperando la vieja normalidad, con muchas ganas de celebrar, cara a la primavera. Y el 24 de febrero se nos paró la vida.

Amenazas, tanques en la frontera, bombardeos mientras dormíamos. De nuevo el confinamiento, el toque de queda, las calles totalmente vaciadas. Y esta vez la muerte no venía de un virus respiratorio, que se te metía en los pulmones y te iba comiendo cada órgano, igual que a Prometeo el hígado. Ahora la muerte tenía forma humana, ojos que vigilaban, pies que perseguían atroces, manos que disparaban un misil.

El enemigo era tu propio hermano, tu vecino de siempre, transformado en monstruo por comecocos políticos o por presión. Y empezamos a tener pesadillas: Europa otra raptada y violada por Zeus, lapidada, el bigote de Hitler tras de nosotros, no tendríamos más exámenes ni trabajos precarios. Había que ir a la guerra.

Tecleo esto en la noche y no hay explosiones, ni resplandor de incendios. Nuestro país está en paz, todavía. ¿Y la amenaza nuclear? Ojalá nunca llegue a ningún puerto.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 6 de marzo de 2022).

Techos de cristal

Techos de cristal

Foto https://elpais.com

Todas y todos podemos equivocarnos, cometer un error, meter la gamba. Pero el maremoto que levantado por el PP no tiene sentido para los ciudadanos de a pie. ¿Fraude o corrupción en la compra de mascarillas? No se sabe todavía. ¿Pero meterse con el padre ya fallecido poco antes de su investidura como presidenta de Madrid? Suena a que no es problema de izquierdas o de derechas.

Declaraciones como “...amo la vida nocturna aquí, la he vivido con intensidad”; o considerar la ley LGTB del propio partido “progresía tirana”… ¿Políticamente incorrecta? Isabel Díaz Ayuso, tocaya de la Zendal, que dio nombre al Hospital de Emergencias y Enfermedades Epidemiológicas creado en tiempo récord durante la pandemia, no se muerde la lengua: “La situación del PP es insostenible, nos desangramos y el perjuicio no puede salir gratis”.

Vamos ganando escaños. España se sitúa en el quinto país del mundo con más alto porcentaje de diputadas, tras Ruanda, Bolivia, Cuba y México; después, Suecia, Finlandia, Francia y Dinamarca. Quizá si Liudmila Pútina sugiriese a su esposo, Vladimir Putin, la barbarie a punto de cometer, como hiciera la mujer de Poncio Pilato ante la crucifixión de Cristo, otra paz nos cantaría: “El orden de los siglos se vería / por siempre perturbado: / el huerto más pequeño germinaría en luz” (Flor de agua).

El papa Francisco inauguraba el pasado octubre el Sínodo de la Sinodalidad. Iglesia somos todos, también laicas y laicos. Como botón de muestra, la proclamación del ministerio de acólitas, lectoras y catequistas –modificado el artículo 230, párrafo 1 del Código de Derecho Canónico–. ¿Para cuándo mujeres sacerdotes? El Sínodo de la Amazonía lo planteó, para zonas rurales a las que no llegan curas varones. Pero doctoras y doctores tendrá la Iglesia que diriman.

Vamos rompiendo techos de cristal, siempre lo hicimos. Desde los siglos I a VII de nuestra era, según Juan José Tamayo, cuando hombres y mujeres compartían jerarquías católicas; a las beguinas, laicas y escritoras del siglo XII. O entre los talibanes, que han nombrado a la doctora Malalai Faizi directora de un hospital en Kabul. ¿Será cuestión de tiempo y de memoria?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 27 de febrero de 2022).

Sonrisas

Sonrisas

Foto www.msn.com

A poco más de un mes de Semana Santa, y tras dos largos años desde el San Valentín del 2020, volvemos de nuevo a sonreír. Se han quitado las restricciones en hostelería, sin pasaporte covid en el teatro, parece que esta vez sí hay Cincomarzada. ¡Y qué alivio sentir la luz y el aire a pulmón pleno! Ya no llevamos trampantojo que nos dificulte la visión y nos oculte el rostro de los otros viandantes.

Los pediatras y otros especialistas todavía discuten sin suprimir la mascarilla solo en el recreo o también en las aulas. ¿Un proceso gradual? Sin embargo, no podemos olvidar que se ha robado a los chavales dos años de su infancia y juventud. En los más pequeñines apenas dejará huella; pero todos sabemos que lo vivido de siete para abajo queda ya para siempre. ¿Qué recuerdo guardarán nuestros hijos de adultos de cuando les cerraban los coles, y no salían a la calle a jugar?

Los residuos no reciclables que trajo la pandemia –mascarillas, test de antígenos, jeringuillas y agujas, gasas…– son toneladas. Aun con todo, pese a los nuevos virales que saldrán a partir de este mes, mejor utilizar las medidas higiénicas que no hacerlo. Según Margarita del Val, prestigiosa viróloga e inmunóloga del CSIC, porque no estamos seguros de la gravedad de ómicron, ni de otras posibles variantes, a no ser por las vacunas.

Para el doctor Melchor Álvarez de Mon, Catedrático de Medicina de la Universidad de Alcalá, la covid es más que una gripe, con secuelas permanentes, propensión a otras infecciones, malestar inflamatorio crónico, dolores articulares… Y el actor Antonio Resines: “Los sanitarios me han salvado literalmente la vida”…

No olvidemos el retorno a la vida y la salud integral. Afirma la psicóloga  Marian Rojas Entapé en su último libro, Encuentra tu persona vitamina: “… no poder relacionarnos con personas, no poder tocarnos ni abrazarnos, no poder ver las caras, las expresiones faciales ni las expresiones de los demás por las mascarillas, (…) nos ha perjudicado de manera notable”.

La primavera traerá el buen tiempo, se supone. Con la desescalada de ómicron y los espacios abiertos, confiemos, mientras llegan las vacunas esterilizantes, respirara unos meses en paz.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 20 de febrero de 2022).

El Ángel del amor

El Ángel del amor

Foto Aránzazu Navarro / Heraldo

Mi primer acercamiento a Ángel Guinda se produjo a través de Manuel Pinillos: “Nos conocimos, Manolo, a la salida del Ateneo zaragozano, al que tuviste la generosidad de acudir para escucharme un día de 1973. En la cafetería Savoy tomamos esa misma tarde la primera copa juntos”. En el 76 Manuel edita Sitiado en la orilla, Publicaciones Porvivir Independiente, col. Puyal, de Ángel Guinda y Trinidad Ruiz Marcellán, su editora y musa eterna.

“De niño yo veía en Zaragoza rinocerontes con cabeza de hombre, hombres con cabeza de pistola, hombres con cabeza de falo, hombres con cabeza de copón…” (Espectral). Me nutrió de anécdotas y datos, generoso, prolífico. A finales de los ochenta me sacó un poemita en su revista Malvis.

Reseñé su traducción de Inútil poesía, de Álex Susanna, o su espléndido Toda la luz del mundo: “Toda la luz del mundo pasa por tu mirada”. Y él, en una magnanimidad sin parangón, presentó Se está muy bien aquí. Diario de una amistad, vis a vis con Antón Castro, la reedición Poesía completa de Manuel Pinillos y La manzana o el vértigo, “tu mejor poemario”, según decía.

El año del Premio de las Letras Aragonesas, nos brindaría, junto a Olifante y Nacho Escuín, un hermoso homenaje: “Yin: Poetas aragonesas, 1960-2010, se ofrece como un ejercicio de obligado reconocimiento y justo desagravio igualitario a la poesía en lengua castellana escrita por mujeres”. Y la anécdota simpática: “¡Pero Pilar, que me estás atropellando!” –se apoyaba en el mando de mi silla de motor–.

Rebeldía, búsqueda, transgresión, compromiso, crítica social… y poesía existencial o metafísica. En 2012 presentó, en la librería Dodó de Madrid, Del Verbo y la Belleza, con José Luis Gracia Mosteo. “Morir es no volver a estar / a la misma hora, / en los mismos lugares, / con las mismas personas” (Biografía de la muerte).

Te equivocas, Ángel. Volvemos a abrazarte en Los deslumbramientos, Recapitulaciones, Revelación y rebelión y en El arrojo de vivir, antología amorosa que presentamos mañana. A los internos de la cárcel de Daroca recitaste: “Mi vida recibe instrucciones de otras vidas / anteriores a mí, a las que sirvo / como fiel sucesor y en mí reviven”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 13 de febrero de 2022).

Juguetes rotos

Juguetes rotos

Foto EFE/Heraldo

Siempre existe un motivo, de Troya a Siria, los enfrentamientos civiles o las crisis mundiales. El magnicidio del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía desencadenaría la Primera Guerra Mundial; y la firma de Chambelain, primer ministro británico, por la que entregaba a Hitler los Sudetes, influiría en la Segunda –como se muestra en “Múnich en vísperas de una guerra”–. George W. Bush justificaría durante años la ocupación de Irak; y hasta los talibanes encuentran sus coartadas psicológicas.

“Las causas de una guerra pueden parecer absurdas o incoherentes, pero detrás de ellas suele haber disputas y tensiones mucho más profundas” (Margaret MacMillan, La guerra. Cómo nos han marcado los conflictos). Las manifestaciones de Euromaidán, la adhesión de Crimea y la guerra del Donbás, en 2014, serían el antecedente de la actual crisis ucraniana, nostálgico intento de reconquista de la antigua URSS. Por un lado, el Kremlin y Putin. Por otro, gran parte de Ucrania aspiran a la OTAN, como en su día Estonia, Letonia o Lituania, ya entre los invitados, como Bosnia Herzegovina y Georgia.

Y EE. UU. y la Unión Europea juegan a tres bandas: benefactores de un nuevo Estado libre, ostentadores de poder y víctimas. ¿Y si cortan el gas? ¿Cómo sabernos libres de un ciberataque, un grupo terrorista o una guerrilla? Las armas y las mentes actúan hoy mucho más subrepticiamente.

Seguirán muriendo niños, mujeres y discapacitados. ¿Quedarán ancianos? Y los supervivientes, más miseria, más hambre, más pandemia. ¿Quién gana realmente una guerra? Palabra que suele sustituirse por enfrentamiento, crisis, apoyo humanitario…

“Lo que pasó ya sucedió, no podemos cambiarlo, pero no puede suceder de nuevo”, afirmaba en la Eurocámara Margot Friedländer, superviviente del Holocausto nazi. A sus 100 inviernos sigue llevando en el cuello el collar ámbar que le regaló su madre, deportada a Auschwitz, y en su corazón el recuerdo de Adolf, el esposo, con quien fue feliz en Nueva York 64 años.

Cuando estos días veía las armas y explosivos que muestran a los niños y jóvenes en la escuela ucraniana, pensaba que no solo les han roto los juguetes. ¿Para siempre?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 6 de enero de 2022).

El otro Valero

El otro Valero

Foto Sepulcro del abad Lope Marco. Detalle San Valero (Veruela).

Ayer celebrábamos San Valero, y como todos los santos tienen su octava y al caer esta vez en sábado, por ser políticamente correctos seguiremos de fiesta mañana lunes.

Por segundo año consecutivo, tomamos el roscón con mascarilla, aunque no el de siempre en la plaza del Pilar ni con Gigantes y Cabezudos, pese a estar vacunados con la tercera. Sí con música, teatro y Tragachicos, visitas a museos y a la Casa Consistorial. A nuestro santo patrono no podemos cancelarlo, como a San Antón y la bendición de los animales en la iglesia de San Pablo, San Blas –benefactor de nuestras vías respiratorias–, o con Santa Águeda, cuando la violencia de género parece haber crecido con la pandemia.

La gala de entrega de los premios Valero, al profesor e historiador Agustín Ubieto, “por el estudio, conservación y divulgación de la historia y la cultura aragonesas”, Aspanoa –Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Aragón– y la  Academia Aragonesa de la Jota, también se ha suspendido hasta nuevo aviso. Mientras, los vuelos a Londres, París, Bruselas, Milán o Viena, superadas las primeras olas y con pasaporte covid, ofrecen precios de rebajas de finales de enero, por compensar la subida de la luz y la debacle económica del turismo y tantos sectores afectados.

Bien que nuestros políticos se ocupen de sus ciudadanos más insignes; o se prolongue San Valero al 31 y la Cincomarzada al 7, para no perder fiesta. Pero seguimos obviando lo esencial. ¿Qué nos dice en tiempos de pandemia Valero de Zaragoza? El Concilio de Elvira (Granada, siglo IV), su acólito Vicente, la persecución de Diocleciano, su destierro en el Pirineo, su enterramiento en Roda de Isábena, la restitución de sus reliquias hasta reunirlas en el busto relicario de La Seo… y que era tartamudo. Bien fuera por los años, bien por su diversidad funcional.

Como Demóstenes, que a fuerza de voluntad y piedras bajo la lengua se convirtió en el mejor orador de la Grecia antigua (siglo IV a C); o el rey Jorge VI de Inglaterra, que sílaba tras sílaba transmitió el discurso más conmovedor de todo el Reino Unido.

Etiquetas: tiempos oscuros, pandemia, bloqueo visceral, superación. Nos tienen mucho que decir.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 30 de enero de 2022).

Augurios

Augurios

Foto Heraldo

Augurio: “Presagio, anuncio, indicio de algo futuro”. Augur: “Sacerdote que en la antigua Roma practicaba oficialmente la adivinación por el canto, el vuelo y la manera de comer de las aves y por otros signos”. Y de ahí: “Persona que vaticina”. El Diccionario de la lengua española no recoge, con todo, que observar el comportamiento de las aves, o el vapor de sus vísceras ya sacrificadas, era rito esencial en el gobierno de la “res publica” romana.

No estamos hoy tan lejos, sin embargo, de términos latinos como “augere” (hacer crecer), “auspicium”, “augustus”, “auctor” o “auctoritas”, también relacionados con el mal o buen agüero en la decisión de dioses, mandatarios o el binomio salud/enfermedad.

Profecía. ¿Nos infectaremos de ómicron la mitad de los europeos en un par de meses? Heraldo. Margarita del Val afirma que todavía es pronto para tratar la covid como gripe. Portento. Christian Drosten, prestigioso virólogo alemán, está convencido de que el sars-cov-2 se estabilizará en las próximas semanas y pasará a enfermedad endémica.

Indicio. ¿Para cuándo una vacuna universal que bloquee toda transmisión? Solo iluminados como Djokovic parecen conjurar la incertidumbre. A otros les preocupan las señales, que un enorme asteroide caiga sobre nuestras testas. Y el gesto más sencillo de llevar mascarilla y mantener distancia queda procrastinado a cuando de verdad nos interesa, ya sea por salud o ante un viaje inminente.

No hay mayor pandemia que el sinsentido, símbolo y signo de esta noche oscura que nos toca vivir, de calentamiento de cabezas y pies fríos. ¿No es políticamente correcto medidores de CO2 en interiores?

Menos mal, aún nos quedan profetas precursores, como José Luis Jiménez Palacios, catedrático de la Universidad de Colorado y Doctor Honoris Causa por la nuestra: “Creo que, si las cosas siguen con este negacionismo de las administraciones, el colegio va a ser un criadero de ómicron. (…) Nos podemos quedar sin alfabeto para nuevas variantes”.

En medio de la barahúnda, unas palabras emotivas: “Tengo 4 años y me despido del mundo de forma trágica e injusta”, escribiría el padre, tras el accidente de su hija. Signo, gesto, seña de nueva humanidad.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 23 de enero de 2022).

El verdadero cambio está en darles voz

El verdadero cambio está en darles voz

Foto Delegación de Pastoral de la Salud

María Pilar Molina Arnedo, delegada de Pastoral de la Salud de Zaragoza

El verdadero cambio está en darles voz

Coordinar parroquias, hospitales, residencias. Visitar al enfermo y su familia, hacer silencio, escucharlo, empatizar. Preparar las actividades de la diócesis, la Campaña y el Día del Enfermo, la Escuela de Salud. Estar en comunión. Ser voz en la indiferencia y manos que acarician.

María Pilar Martínez Barca

María Pilar Molina Arnedo, seglar y de profesión administrativa,  lleva seis años al frente de la Pastoral de la Salud en la diócesis de Zaragoza. Ha trabajado casi cuarenta años en los hospitales Vall d’Hebrón, de Barcelona, y en el Miguel Servet, de Zaragoza. Siempre se ha implicado, pastoralmente, en la vida del hospital.

Aquí y ahora

¿De qué se encarga su delegación?

Se coordinar la Pastoral de la Salud en las diversas parroquias de la diócesis, procurando que en todas haya algún grupo, o si no lo hay  que los enfermos estén bien asistidos, espiritual, material y humanamente. Que en todos los hospitales haya capellanes, y que desde la parroquia a la que pertenece el hospital se pueda prestar este servicio. Y tratar que todas las residencias tengan atención espiritual (trabajamos conjuntamente con LARES, o Federación de Residencias de Mayores).

Preparamos la Campaña del Enfermo de cada año, a partir de las reuniones de delegados a principio de curso (en 2021 fue online). La Campaña comienza el 11 de febrero con el Día Mundial del Enfermo (con una misa en la Basílica del Pilar) y termina con la Pascua del Enfermo, el sexto domingo de Pascua. Nuestra delegación tiene una Escuela de Pastoral de la Salud, de enero a Junio.

Están en contacto con delegaciones de otras diócesis aragonesas.

Así es. El Secretariado Interdiocesano de Pastoral de la Salud (SIPS) lo formamos los delegados de Teruel, Huesca, Tarazona, Zaragoza y La Rioja. Hacemos un encuentro interdiocesano, abierto a todas las personas relacionadas con el mundo de la salud, grupos parroquiales, profesionales, etc. Tenemos otro encuentro de capellanes y diversos cursos.

¿Han variado mucho las actividades realizadas antes y después de la pandemia?

Hemos procurado que no, pero hay cosas que no se pueden llevar a cabo, ya que este año han tenido que ser online, por teléfono o WhatsApp. Hemos tratado de ser lo más cercanos posible, aunque echáramos en falta el contacto humano. Y está costando mucho, como en todo, hay mucho miedo.

¿Qué están haciendo ahora mismo?

Programar las actividades del curso, que hemos paralizado un poco por el tema del Sínodo de la Sinodalidad, en el que toda la Iglesia, religiosos y laicos, está implicada). Desde la propia delegación vamos a formar al menos dos grupos, donde se representen a cada vicaría, los capellanes, las residencias y otra persona en nombre de todos los movimientos que forman parte de Pastoral de la Salud.

El Secretariado Interdiocesano, conjuntamente con Familia y Vida, estamos preparando un documento sobre el Testamento Vital, partiendo del de la Conferencia Episcopal y el del gobierno de Aragón. También la Escuela de Pastoral, que queremos hacerla presencial y online. Y la Campaña del Enfermo.

¿Ha cambiado el concepto de atención al enfermo con la pandemia?

No tendría que cambiar, para los que nos dedicamos a esta hermosa tarea, el enfermo ha de ser nuestra prioridad. Sin duda, el sentimiento de vulnerabilidad, no solo en los enfermos, nos ha hecho comprenderlos mejor, más cercanos. Algunas personas nos han llamado, para ver si podían acompañar y visitar, cosa que antes no ocurría.

Un organigrama saludable

¿Cómo coordinan las distintas parroquias de Zaragoza?

Como decía antes, es complicado. Se tienen que implicar primero el sacerdote, hay que buscar personas que asuman esta tarea, no a todo el mundo le llama Dios a acompañar a los que sufren. Por eso algunas parroquias solo atiende a los enfermos el sacerdote.

¿Y los hospitales?

Todos los Hospitales, públicos o privados, están atendidos. En los públicos, en cada turno siempre hay un capellán de guardia, en los más pequeños suele estar localizado. Y las clínicas privadas, como San Juan de Dios, tienen capellanes siempre, aunque el servicio religioso lo lleve una persona laica. En las Hospitalarias, Neurosiquiátrico del Carmen, también tienen un capellán y una laica. Y el resto de las clínicas las atiende o el párroco más cercano o alguna congregación religiosa masculina. Yo valoro el trabajo titánico que hacen los capellanes, sobre todo durante el confinamiento.

¿Trabajan también con las familias?

Con las familias es complicado, ya que algunas, no nos permiten, tanto en hospitales como en domicilios, visitar, por respeto a las creencias del enfermo. Pero aun así desde las parroquias van surgiendo experiencias gratificantes.

Algún caso especialmente duro que recuerde.

Siempre, en Pastoral de la Salud, tenemos casos francamente duros. Lo más duro que hemos vivido durante el confinamiento es el lamento de familiares, que por la Covid o por enfermedad común, no han podido despedirse en condiciones de sus seres queridos. O el propio enfermo ha tenido que morir con la sola compañía de los sanitarios y a veces el capellán.

¿Y otros gratificantes?

En esta tarea pastoral, de acompañar el dolor y la enfermedad, todo es gratificante. Cuántas veces vamos a visitar o llevar la Comunión a algunos enfermos o mayores, y de lo que tú tenías pensado decirle, nada. Escuchándole y viendo su aptitud, salimos nosotros reconfortados.

¿Cómo transmitir a Dios en medio del dolor?

Una pregunta un tanto difícil. Cuando encuentras a enfermos, que los hay y más de los que imaginamos, con una aceptación total de lo que le ocurre, aun así lo mejor es escuchar: “Por qué Dios me envía a mí esto, si siempre he sido buena persona, si no he hecho mal a nadie”; esto cuando no se vuelven contra Dios, que también ocurre. Yo creo que lo importante es escuchar, sin opinar ni dar consejos; dejar que se desahoguen y se desfoguen, que no enjuiciamos nada. A veces tenemos prisa por hacer ver que Dios no envía el dolor, lo permite por alguna circunstancia, pero eso vendrá más tarde.

En tensión de esperanza

Trabajan también con inmigrantes. ¿Se abren fácilmente a nuestra cultura?

Hay una delegación de Inmigración, nosotros no trabajamos directamente con ellos, aunque nos pedimos colaboración unos y otros. Trabajamos con inmigrantes, con las cuidadoras de los enfermos que visitamos, ahí si las escuchamos, solucionamos algún problema y apoyamos su tarea.

¿Cuáles son los perfiles con los que más trabajan?

El perfil sobre todo de parroquias, de personas mayores. El contacto con enfermos más jóvenes suele ser a través de los capellanes de hospitales.

¿Hay voluntarios de todas las edades?

No, más bien en los grupos parroquiales somos casi todas personas mayores. Es una asignatura pendiente: atraer a personas jóvenes a esta Pastoral.

¿Qué me dice de la soledad?

Soledades hay muchas. Hay soledades buscadas y no buscadas, y soledades impuestas, como en el confinamiento. Desde nuestra delegación, tratamos de paliar este problema, ir descubriendo a través de los grupos, si no solucionarlo. Hemos dado charlas sobre el tema, algún programa de “Buenas tardes”, llamadas a personas que lo autorizan. A veces nos dicen: “Es la primera persona con la que hablo hoy”. Hay demasiadas soledades, aun estando acompañados.

¿Buscamos más a Dios en mitad del dolor?

Evidentemente, somos más dados a pedir que a dar gracias. Y cuando estamos agobiados nos acordamos más de Dios que cuando todo nos va bien.

¿Abren debates en torno a la eutanasia, u otros temas éticos?

Solemos tener una charla preparatoria para el Día de la Unción de Enfermos –el Día del Enfermo–, alguna convivencia, un Año Diocesana y otro Interdiocesano, más la Escuela de Pastoral de la Salud.

Como he apuntado antes, estamos trabajando en el Testamento Vital, la Delegación de Familia y Vida y la de Pastoral de la Salud, a nivel interdiocesano. La redacción ya está más o menos, pero es un proceso complejo y largo.

¿Cómo humanizar y llevar luz en los últimos momentos?

Escuchando, empatizando, poniéndonos en la situación del enfermo y practicando la cercanía. A veces podemos estar como meros espectadores. Y que el enfermo perciba que estamos junto a él y con él.

¿Qué se espera del Sínodo en cuánto a Pastoral de la Salud?

Ser voz de los que, por enfermedad o edad, ya no la tienen. Es un momento para desinstalarnos, salir de nuestro confort y hace valer la voz de estas personas, que tienen mucho que decirnos.

SUMARIOS

“El sentimiento de vulnerabilidad, no solo en los enfermos, nos ha hecho sentirlos más cercanos”

“Lo más duro que hemos vivido durante el confinamiento es el lamento de familiares, que por la Covid o por enfermedad común, no han podido despedirse”

“Hay demasiadas soledades, aun estando acompañados”

(Humanizar, N.º 180 -Madrid, enero-febrero 2022-).

Adiós, Verónica

Adiós, Verónica

Foto www.elpais.com

El pasado año despedimos a Mario Camús, Rafael Egido, José Verón, Almudena Grandes… Y tú, Verónica, tampoco cruzarías la frontera, recién cumplidos tus 66.

José María Forqué, Carlos Saura, Pedro Almodóvar, Fernando Trueba Luis García Berlanga… Dejaba siempre huella en directores y compañeros, impregnando en cada obra su sello personal. “Papá, yo quiero ser artista”, y tras las primeras negativas y el ataque de pánico, el padre le abrió de par en par la puerta de la pantalla grande.

Su madre, la escritora Carmen Vázquez-Vigo, lo intuía. Y empezamos a verla y admirarla en televisión, desde aquel “Estudio 1” en blanco y negro a “Pepa y Pepe”, pasando por “Curro Jiménez”, “Ramón y Cajal”, “Eva y Adán”…

Inolvidable chacha en “La guerra de papá” (adaptación cinematográfica de Mercero de El príncipe destronado, de Miguel Delibes), .pasó de chica alegra pelirroja de los años 80 a chica Almodóvar. El personaje de “Kika”, “Bajarse al moro”, de Fernando Trueba, o el doblaje de “El resplandor” de Stanley Kubrick quedarán siempre como momentos estelares.

Cinco Goyas y otra nominación, premios de la Unión de Actores, Fotogramas de Plata, TP de Oro, ACE de Nueva York… En teatro, Divinas palabra, Casa con dos puertas mala es de guardar, ¡Ay, Carmela!, El sueño de una noche de verano, Doña Rosita la soltera e innumerables títulos. En una de sus últimas películas, “Salir del ropero” (2020), seguía colosal como mujer madura.

La pandemia nos trastocó a todos, multiplicó por n los miedos infantiles, triplicó la depresión de los adultos, desorientados en el  tiempo y por la falta de salidas, y los mayores los hundió en la soledad. “La Navidad potencia el sentimiento de soledad emocional. Se echa en falta a gente querida” (Carlos Pérez Ara, director técnico del Teléfono de Aragón).

Y a ti, Verónica,  te faltaba tu padre, José María, tu hermano Álvaro hace siete navidades, tu ex marido. Lo ha declarado él: “…era una persona que aspiraba a la trascendencia, mística, más que religiosa, y te contaba que cuando meditaba o hacía yoga pensaba en su padre, y dialogaba con él” (Manuel Iborra). Amante de las necrológicas en los periódicos, ¿eres ahora más feliz?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 16 de enero de 2022).

Renacer

Renacer

Foto www.amanixer.es

“Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán” (Mateo 1, 7). Hoy se lee este texto en la misa católica, como un rito iniciático hacia la vida pública de Jesús.

Bautismo: “Primero de los sacramentos de muchas Iglesias cristianas” (Diccionario de la lengua española). Iniciar: “Introducir o instruir a alguien en la práctica de un culto o en las reglas de una sociedad”. Despertar: “Hacer que nazca o se manifieste un deseo o un sentimiento”. Regeneracionismo: “Tendencia a restablecer en una comunidad los valores morales y sociales que se consideran perdidos o debilitados”. Renacer: “Adquirir por el bautismo una nueva vida espiritual”.

Actitudes que deberíamos incentivar en este recién nacido año. Sin ir más lejos, AMANIXER (‘amanece’), Asociación Aragonesa de Mujeres con Discapacidad, defiende los derechos e intereses de las mujeres y niñas con discapacidad, al tiempo que promueve el acceso y la participación social, así como la plena inclusión socio laboral, educativa, sanitaria y en cualquier otro ámbito. ¿Qué mejor inicio solidario?

No como propósito de unos pocos, sino algo transversal. El impulso de eterno renacer está ahí, como algo intrínseco, innato. ¿Quién no comenzaría de cero en muchas ocasiones? Nos tienta prolongar ad infinitum los instantes pletóricos, cálidos, felices. Y nos sabe mejor después de haber luchado, con los pies en la tierra. Hay un tiempo para sembrar y un tiempo para  recoger frutos, según el Eclesiastés.

Renacer no es no morirse nunca, ni reencarnarnos. No en nuestra cultura. Comienza a hablarse de superar los senolíticos, fármacos destinados a frenar el deterioro de las células senescentes, envejecidas, y probar otras técnicas ante sus efectos adversos –no somos ratones ni cobayas–. El venezolano José Luis Cordeiro y el británico David Wood apuntan en su libro, La muerte de la muerte, 2045 como el año cero de la inmortalidad. Una generación mortal dará el relevo o tránsito a otra inmortal. Un mundo feliz, de Aldous Huxley, siempre fue ciencia ficción. ¿Distopía?

Renacimiento, renacer, culto a la  dignidad humana. ¿No tiene más sentido? ¡Buen inicio de año!

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 9 de enero de 2022).

La nueva era

La nueva era

Foto Colpia / A. Tocries / Heraldo

Hay quien se escandalizaría con el movimiento sincrético místico espiritual “New Age” (oriundo de EE. UU. en los años 70, llegaría a Europa décadas después).

La unión cuerpo-mente-espíritu, ¿adónde iba encaminada? Al cambio de milenio, el paso de lo analógico a lo digital se comparó a la invención de la imprenta, en el siglo XV, o la revolución industrial, en el XIX. Ahora es diferente.

Mientras vamos saliendo de una buena, o eso creíamos, salta ómicron y se anuncian más pandemias, la espada de Damocles del cambio climático, o un asteroide que puede chamuscarnos, Otros prefieren evadirse. Los japoneses Yusaku Maezawa y Yozo Hirano –un multimillonario y su asistente–, al mando del cosmonauta ruso Alexandr Misurkin, emprenden su primer viaje turístico espacial. No le extrañe a nadie que me apunte, dada la situación de nuestro hábitat terrestre: gente aterrorizada y psicótica, profesionales de la comunicación que dan sus “fake news” según apunte la veleta, médicos anti vacuna por si acaso algún chip… ¿Y los políticos?

Mejor migramos a la Luna, que no queda muy lejos. Lo vengo soñando hace tiempo, pensando en nuestros hijos, nietos, sobrinos. Tendrían sin lugar a dudas un fututo más pleno, sano y saludable, de edén clausurado en la infancia.

Habría menos efectos secundarios que con la experimentación genética, a lo oveja Dolly del doctor chino He Janku, dos gemelas venidas a este mundo y otra criaturita ya en camino. ¿Para qué preservarlas del cáncer o del sida, si pueden desarrollar mutaciones monstruosas? Y envejecer prematuras, y morir. Al menos Frankesntein era ciencia ficción.

Lo cierto es que algo está cambiando, ¿hacia qué rumbo? La incidencia continúa subiendo entre humanos, mientras una simpática cerdita “Pepa-Pig” campea a sus anchas por el casco histórico e Instagram. Parece que una clave es la vacuna, y detener el envejecimiento de las células. ¿Llegaremos algún día a la planta de la eterna juventud, soñada por el rey sumerio Gilgamesh? ¿O como Prometeo estaremos condenados a enfermar por querer apropiarnos del fuego del misterio absoluto?

De momento, les pido a los Magos, o Sabios de los cuatro puntos cardinales, nos traigan salud.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", 2 de enero de 2022).

Remembranzas

Remembranzas

Foto álbum familiar

Anteanoche celebrábamos la Natividad de Jesús, o Encarnación del Niño Dios, según la tradición cristiana. Al fondo, los rituales paganos, el solsticio de invierno, con las noches más cortas del año. La siembra del cultivo, el apareamiento de los animales, la reserva de alimentos o la espera de un nuevo renacer, desde el Neolítico a las saturnales romanas, las fiestas judías, musulmanas, o la culminación del círculo con velas o corona de Adviento de los católicos,

¿Volvemos a desacralizar el Misterio? Remembranza, ‘recuerdo, memoria, reminiscencia, rememoración’ (Diccionario de sinónimos online). Recuerdo con cariño cuando cantábamos villancicos con almirez y botella. Rememoro aquel largo pasillo de la calle Delicias, el espumillón colgando con bolas de cristal de colores. Una herradura, una campana, la estrella en lo alto del pino, que traía el tío de los Viveros. Mi madre tan activa; a la tía no había quien la hiciera parar.

Nacieron mis hermanos y, además de llenar la casa de alegría, comenzamos a poner el belén. El fondo azul con estrellas y luna; una roncha de madera para poner en alto el castillo de Herodes. Mi padre sacaba tiempo de sus viajes, cuando no se volvían por otra falsa alarma de atentado, por colocar al mínimo detalle escenario y figuras. El corcho para nieve no era buena idea; mejor musgo o polvito brillante. Mis hermanos llevaban a adorar al Niño patos o hipopótamos, todo valía.

Los Reyes se portaban cada año mejor. Dos pozales o cubos pequeñitos para traer el agua, una vajillería de juguete, un piano, un acordeón, mi muñeca favorita, Maribel –a la que dejaba el mejor sitio en mi cama–, el mecano…

Un poco más atrás, una pequeña se agarra, de puntillas, a una rama del abeto. ¿No se caía? Y antes la cuna, y otra cuna de muñecos. Una cocina de pueblo, con hogar y trébedes, el almirez en la campana. Y frío, y pobreza, y la Misa del Gallo con tres zagalillos de pastores.

Navidad; “En el mundo cristiano, festividad anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo” (Diccionario de la lengua española). En Colombia, “pastora, arbusto de hasta 3 m.” (Diccionario de americanismos). Cada cual tiene su memoria emocional.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", viernes 26 de diciembre de 2021).

Ya está aquí

Ya está aquí

Foto José Miguel Marco / Heraldo

El pasado puente de la Constitución-Inmaculada, las nieves comenzaron a cubrir los cantos y las altitudes no demasiado elevadas, bloquear carreteras e inaugurar las pistas de esquí se inauguraron, con riesgo de avalanchas por los fuertes vientos. Para niños, residencias de ancianos y quienes todavía tenemos una esperanza de tejas para arriba, es un buen momento de poner el belén, y no quitarlo hasta el domingo 9 de enero, día del Bautismo de Cristo. En la tradición oriental, hasta la Candelaria.

Ya la cuarta vela de la corona de Adviento, cuando las luces, las bolas gigantescas y los buzones para echar la carta a los Reyes, llevan dos largas semanas iluminando la ciudad y la mirada de los más pequeños, recordando a ausentes, encendiendo el espíritu de todos.

Del black friday del último viernes de noviembre a los comercios de adornos navideños, dulces y turrones, regalos para las próximas semanas. ¿Árbol o nacimiento en el salón? ¿Un detalle en la puerta a nuestro hogar? ¿Poner velas en la mesa, junto a los cubiertos y vajillería especiales? ¿El estilo de siempre o uno de ramas y piñas? ¿Dejar una silla vacía?

Antes de la pandemia, las oficinas de correos se llenaban de cartas, felicitaciones y paquetes pata amigos y seres queridos distantes. ¡Qué navidades aquellas, con mi padre lejos de nosotros, de tantas sacas acumuladas en el coche correo! En esta nueva era, nos felicitamos por el whatsapp, las redes sociales o, como mucho, el teléfono móvil.

Apenas cinco días para Nochebuena y Navidad. ¿Nos reuniremos este año las familias? ¿Visitaremos los peques y los jóvenes, los padres de familia, a los yayos? ¿Qué hacemos con los mayores de residencia? Se empieza a vacunar a los menores, pero no es suficiente. Además, el interés de cada no solo está en lo sanitario.

No es cierto que este bicho nos haya cambiado para bien. ¿Quién sentaría a su mesa a un pobre, de esos que piden por la calle? Abrazos y besos los seguimos dando con cautela. ¿Y hasta cuándo?

¿Y si no es el entorno ni la carga viral? ¿Desde cuándo no oímos villancicos? Las luces se encendieron hace semanas. ¿Y el espíritu? ¿Cómo van los preparativos de abrigo para adentro?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 19 de diciembre de 2021).

¿La nueva humanidad?

¿La nueva humanidad?

Foto https://elfarodeceuta.es

Anteayer celebrábamos el Día Internacional de los Derechos Humanos. Siempre he creído que la Carta Magna de la Asamblea General de las Naciones Unidas (París, 10 de diciembre de 1948) se refería a las mujeres y hombres que habitamos el planeta: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (art. 1).

Una se queda a cuadros: “El Derecho Animal es la única rama del derecho donde los clientes son siempre inocentes. (…) conviene recordar que a lo largo de los siglos, los Animales No Humanos (A.N.H), cerdos, ratas, perros, loros, burros… y hasta moscas y orugas, fueron procesados, juzgados y condenados por la comisión de los crímenes más variopintos, a penas tan severas como el destierro y la muerte” (Joyce Tischler, directora del Animal Legal Defense Fund).

La Declaración de la Conciencia Animal o el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea lo apoyarían. Según la Ley de Protección Animal de Aragón (marzo 2013): “Todos deben evitar maltratar a los animales, ya sea por acción u omisión, directa o indirectamente” (art. 3). Atender a un animal hace crecer a niños y adultos, y es un realmente humano hacia el mismo –humanizar ratones es otra cosa–. Meter en el mismo saco a un maltratador, de animales humanos o no humanos, psicópata, infanticida…

Humano: “Del hombre o de la humanidad. Limitado a lo que es propio de la imperfección humana”; y también, “afable, afectuoso, benévolo, benigno, blando, caritativo…” (María Moliner, Diccionario de uso del español). Humanidad: “Naturaleza humana. Género humano. Conjunto de personas. Fragilidad o flaqueza propia del ser humano” (Diccionario de la lengua española).

Y es que le hemos dado la vuelta. Si no, ¿cómo entender que a un enfermo de ELA una trabajadora social le recuerde su derecho a la eutanasia, cuando pide asistencia personal? Hemos traspasado la barrera: científicos chinos han creado los tres primeros bebés modificadas genéticamente. Humanoide: “[Animal o cosa] cuya forma recuerda a la humana” (Diccionario del español actual). Esperemos no llegar a serlo nunca.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "La tribuna", domingo 12 de diciembre de 2021).