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La lampara encendida

Añón de Moncayo, microcosmos y humanidad en crecimiento

Añón de Moncayo, microcosmos y humanidad en crecimiento

Foto portada libro

Carlos Mas Arrondo, profesor, escritor, historiador

Añón de Moncayo (Zaragoza), microcosmos y humanidad en crecimiento

El autor nos conduce por la historia de un pueblo que representa a todos, de los celtíberos y la edad de hierro a nuestros días. Riqueza mineral, sustento del bosque, altura de águila. Enfrentamientos y supervivencia, búsqueda de sentido. Detalle histórico y leyenda, todo construye.

María Pilar Martínez Barca

Carlos Mas Arrondo (Zaragoza, 1955) es doctor en Historia Económica. Entre sus temas, la siderurgia, el transporte fluvial del hierro, la economía industrial y agraria, el sistema educativo o aspectos aragoneses, como Goya y la Constitución de Cádiz; Pablo Gargallo… Docente durante cuarenta años de enseñanzas medias, elabora unos Apuntes para la Historia del Arte de Selectividad, Comisario de la exposición “Ramón y Katia Acín: el arte contra la violencia”. Resaltamos Historia de la farga catalana (2000) y el presente libro, Historia de la humanidad en miniatura (ed. Comuniter, 2018).

Materia prima

P. La Humanidad en un pequeño pueblo aragonés. ¿Demasiado ambicioso?

R. Según Bernard Shaw, la única diferencia entre una aristócrata y una cerillera es cómo las tratas. He estudiado Añón de Moncayo como síntesis de toda la Humanidad, para hacer más comprensible la evolución de nuestra especie. Un ejemplo de tantos utilizados en docencia. La narración está dividida en setenta fragmentos, como puertas que el lector puede o no traspasar para completar una imagen global. Un permanente viaje de ida y vuelta entre lo general y lo particular.

P. De los diferentes periodos históricos, ¿con cuál se quedaría?

R. Con el momento presente. No comparto esa “nostalgia del pleistoceno” que nos hace creer en un idílico pasado de fraternidad y proximidad a la naturaleza, mientras olvida el sufrimiento y la miseria de la mayor parte de la población.

P. ¿Hemos cambiado mucho?

R. Somos biología y cultura, los cambios culturales han sido muchos, pero de forma muy acelerada en un tiempo reciente –desde el final de la Era Agrícola–. 

P. ¿Cómo influyen la economía, la industrialización, la siderurgia…?

R. Son clave. El motor de la historia es el instinto de supervivencia, la satisfacción de las necesidades básicas. El hilo conductor de la vida en Añón son las variadas formas de obtener recursos: la tierra, el monte, el bosque, la mina… Una gesta colectiva entre hombre y naturaleza. El feudalismo primero, y el capitalismo después, son formas de producción impuestas.

Las dos grandes pulsiones humanas son la necesidad biológica de buscar cobijo, alimento y mantener nuestra descendencia. Y la búsqueda de sentido, derivada de la conciencia de finitud, que únicamente tiene nuestra especie.

P. El bosque, la montaña.

R. Añón es una zona de tránsito, entre montaña y llano; entre el bosque, el pasto y la escasa tierra de cultivo. Esta posición, de altura aguileña y bosque, lo marcará. El bosque es el lugar económico del pobre: la leña para vender, el carbón vegetal, la bellota, la caza… Simbólicamente, conforma un espacio mágico, indefinido, sin horizonte, impreciso: el espacio de la bruja, el gnomo, el laberinto de Hansel y Gretel. El territorio murado sobre el altozano del castillo, es, por el contrario, un trasunto de la montaña moncaína, la negación “cultural” del bosque.

Las edades del hombre

P. ¿Qué restos quedan de la prehistoria?

R. Falta por hacer, ha habido pocas prospecciones arqueológicas. Sí las suficientes para rastrear toda una secuencia de habitación humana, desde el paleolítico a la edad del hierro. Caza, pesca, ganadería y riqueza mineral para la fabricación de utensilios y armas están constatadas.

P. Celtiberos, romanos, visigodos… ¿Seguimos respetando lo diverso?

R. Lamentablemente, nuestro pasado es más fundamentalista que tolerante. Las diferencias de género, clase o etnia han constituido lacerantes discriminaciones. Es relativamente reciente la idea de igualdad.

P. ¿Fue  la Edad Media tan oscura?

R. En el 1140, Añón es una de las primeras encomiendas de la Orden de San Juan, un señorío en forma de mini-estado dirigido por frailes-guerreros. Nada despreciable su impulso colonizador (como el del monasterio de Veruela), ni la creación de la ferrería, una de las industrias más importantes de Aragón. La oscuridad medieval es otro mito que se desvanece apenas te acercas a su estudio.

P. Sistema ganadero y agrícola, señores y trabajadores. Estructura que perdura hasta el XX.

R. El régimen feudal dura más de siete siglos y fijará unas estructuras sociales inamovibles, sobre la consabida fórmula: toda la vida pagando al señor para morir debiendo. Cuando las murallas se rompan, y se abran las puertas del castillo, el pobre y el rico sustituirán al vasallo y al señor.

P. ¿Cuándo crece Añón?

R. Debido al trabajo de las “clases subalternas”; a la capacidad de crear riqueza con los recursos a su alcance: carne, carbón vegetal y energía hidráulica, leña, hierro, truchas, cebada… Es injusto el pensamiento “colonizador”: el ser humano era pobre porque era tonto.

P. ¿Y la atención a los enfermos?

R. Una de las funciones de la Orden sanjuanista era la hospitalaria, pero no sabemos si se ejercía aquí. Hasta el siglo XX no encontramos asistencia sanitaria. Mientras, la familia y la caridad cristiana serán los paliativos.

Junto al castillo, la iglesia –precioso románico–, es el epicentro. Es enternecedor contemplar, con mirada actual, el recinto sagrado como dispensario de seguridad: los santos se ofrecen como héroes, protectores o terapeutas de distintas enfermedades. Las ermitas sacralizan el término; las capellanías privatizan el trato con Dios, las cofradías son células de agrupación y verdadera identidad.

Raíz perenne

P.  El XIX, guerra y sufrimiento…

R. El Ochocientos añonero es una muestra del difícil inicio de la modernidad en toda España. Comenzará con un “sitio” en pequeñito, en plena Guerra de la Independencia, para seguir con partidas realistas, carlistas y bandolerismo. La violencia no es nueva; la hace más amarga dificultar el estado liberal. Saltan los contrastes: al iniciarse la industrialización, Añón cierra su ferrería; cuando desaparece el yugo señorial, el bosque comienza a privatizarse. Se ahonda la diferencia entre campo y ciudad.

P. ¿Y el cambio al XX?

R. Si en la historia solo pudiesen escribirse dos capítulos, uno sería este. La transformación más radical jamás operada: la población pasa de 1600 millones de personas, en 1900, a 6100. Es exponencial el crecimiento económico ligado a la industrialización, el hombre se hace urbano.

P. Nuevos enfrentamientos.

R. La incivil guerra de España del 36 constituye una fractura social sin antecedentes, aunque Añón está en la retaguardia y la represión es moderada. El apartado dedicado a ello enseña a prevenir el mayúsculo desorden que provocan quienes dicen traer paz y orden.

P. ¿Progreso versus crecimiento?

R. El sociólogo norteamericano Peter Berger escribió Pirámides de sacrificio. Más que argumentar sobre el crecimiento de producción, se planteaba el “cálculo del dolor” y el “cálculo del sentido”. El incuestionable aumento de riqueza de la última centuria acarrea un cambio. Una revolución que se llevaría por delante a la sociedad tradicional, al mundo rural –la base de esa “pirámide de sacrificio”–.

Una paradoja más en la historia reciente: con la modernidad y la mejora de vida, el pueblo se desvanece. De los 1000 habitantes a inicios del XX, quedan 197. El acceso al bosque se dificulta, y el trabajo industrial en Tarazona, Borja, Zaragoza, Barcelona o Bilbao, hace inevitable el éxodo. Hoy la media supera los sesenta años; esa “España vacía” del escritor Sergio del Molino.

P. Sueños y esperanzas del siglo XXI.

R. El pueblo un espectáculo para el turismo ocasional, impulsado por el Ayuntamiento, y las instituciones autonómicas, nacionales y europeas. Ha habido que enterrar lo obsoleto, conservar el patrimonio y ofertar un producto atractivo: el cautivador patrimonio cultural y medioambiental. La creación y mantenimiento del Parque Natural del Moncayo es muy importante.

P. Una leyenda que identifique al pueblo.

R. “La leyenda de los Castillos de Herrera” (publicada por José Zaldívar, 1881). Sancho es un guardabosques que vive con su hija en las Peñas Herrera. El conde del castillo recorre el Moncayo para cazar; pero una tormenta lo lleva a la cueva del vasallo. Pretende en amores a Lucía, hija del guardabosques. Viéndose rechazado, envía al padre a Zaragoza; vuelve a la cueva y viola a Lucía, que da a luz una niña. Sancho espera venganza: cuando la obtiene, Pero-Gil Angustias, ladrón y asesino, intenta robarle su tesoro, y caen por el desfiladero junto a la nieta. La leyenda concluye: “La Naturaleza es conmovida por el retumbar del trueno y el azote del huracán. Pero no la despertará de su sueño el impulso reconcentrado de todas las pasiones de la humanidad”. Es una alegoría de la historia de Añón.

 

SUMARIOS

“El bosque es el lugar económico del pobre”

“Es relativamente reciente la idea de igualdad”

“La familia y la caridad cristiana serán los paliativos”

 

(Humanizar, N.º 163, Madrid --marzo-abril 2019--).

Baluartes interiores

Baluartes interiores

Foto María José Millán Álava / Filología Universidad de Zaragoza (1982-1987)

“Miré los muros de la patria mía…”. Estos versos de Francisco de Quevedo bien pudieran reflejar lo que muchos sentíamos ayer. María Antonia Martín Zorraquino fue la primera en recibirnos a mi promoción. Del “Laudeamus igitur” al “Carpe diem”, la suya fue ya una clase magistral. José-Carlos Mainer y Dolores Albiac; Juan Manuel Cacho –yo no tuve la suerte de llevar a María Jesús Lacarra–; María Pilar Cuartero y su esposo, Francisco Javier Mateu –que pensaba que yo iría como oyente–; Agustín Sánchez Vidal; Aurora Egido –cuyos exámenes me duraban ocho horas clavadas, mañana y tarde–…

Cristina, que nada más llegar me ayudó a subir al Aula Magna II; María José, que me cruzaba Ínter, ida y vuelta, como un torpedo; Esther, Teresa, Ana y Lola, que me pasaban los apuntes; Elena, con la que, además del día, compartí el viaje a Innsbruck y luego el CAP –Curso de Aptitud Pedagógica–; Pilar, Emilia, Manuel –que traducía como un crac–, Ángel, Betania, Esperanza… Más chicas que chicos por entonces en letras, no muy fácil ligar, aunque siempre… Buesa, Val, Enguita, el entrañable Túa Blesa, y D. Félix Monge, a quien apodábamos el “abuelito” –creo que salió de Maribel, mi amiga y compañera invidente–.

Mis padres y mi tía, y sobre todo el tío Fermín, que era como un alumno más, siempre llevándome a clase y trayéndome a casa; o contándome sus historias de tío cebolleta, y mojándonos y riéndonos cuando regaban los jardines, “Buenos días”, saludaba educado el profesor. Muy difícil llegar a las nueve en punto. “Ese maestro tuyo parece un pastor”, apostillaba mi tío. “¡Y qué majeta es la pelirroja!”.

Nos licenciamos, aunque con la pesadilla al despertarnos –después lo comentamos los compañeros– de que aún nos quedaba alguna asignatura. ¿Qué ahora? Me decidí por el Doctorado, y pude comprobar, en mis visitas asiduas a los cursos de Tercer Grado –Rosa Pellicer, Esther Lacadena, Gonzalo Corona Marzol–, o a la dirección de mi trabajo por el doctor Mainer, cómo el campus y la sociedad iban cambiando. Rampas y rebaje en las aceras, un departamento especializado para estudiantes con discapacidad… Ahora mi acompañante tenía cuatro ruedas y un motor.

Nos han tirado, para remodelarlo, el edificio; pero llevamos dentro los tesoros. “Y yo me iré, y se quedarán los pájaros cantando…”. Siempre preferí a Juan Ramón.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 15 de marzo de 2019).

Mujeres

Mujeres

Foto www.mujeresenlahistoria.com

La poetisa griega Safo; la reina Esther; la esposa de Pilato; Claricia de Baviera, copista medieval que se autorretrató en su iluminación; la mística alemana Hildegarda de Bingen, Cristina de Pizán (escritoras), Jacoba Felicié (doctora), Sabina von Steinbach (escultora)… La reina Isabel y su corte renacentista, en ellas la catedrática Lucía de Medrano o Catalina de Aragón.

Siempre me atrajeron los grabados antiguos y su intrahistoria, velada, silenciosa, entre celosías. Teresa de Cepeda, andariega adelantada a su tiempo, esposada en los más altos altares. O Sor Juana Inés de la Cruz y sus diatribas a los varones. Y la reina infanta Mariana Victoria de Borbón, hija de Felipe V e Isabel de Farnesio, casada a los cuatro años con Luis XV de Francia, llevada al cine en “Cambio de reinas”.

“La niebla me bloquea el horizonte / en este frío invierno sin ventanas. / Han sido muchos años de bajar mirada, / embalsamada en telas no traslúcidas” (“Mujer sin edén”). Y aun así, siempre sacaron fuerzas de flaqueza y se pusieron a defender lo suyo: Agustina Zaragoza, Casta Álvarez, María Pita en La Coruña.

Louise Arner Boyd, la dama del Ártico; Luise Katharina Breslau, pintora alemana en el París del XIX; Jenny Lind, virtuosa de la ópera tras la sombra de Hans Christian Andersen. Emily Dickinson, Helen Keller, y aquí en España Fernán Caballero –ante todo la imagen varonil– o la Pardo Bazán.

El siglo XX se abriía a la esperanza: Concepción Arenal, Clara Campoamor, Dolores Ibárurri; María Antonia Zorraquino Zorraquino, primera doctora en Ciencias Químicas por nuestra Universidad, Pilar Bayona, María Moliner –aunque degradada por el franquismo–. Ellas tuvieron nombre propio, no como Zenobia, María Lejárraga, Teresa León o Margarita, señoras de sus célebres maridos.

Y volvió el mortífero fanatismo, nunca nos ha dejado: Irène Nemirovsky, Edith Stein, Etty Hillesum, etc. “Y callar, y aguantar, y guardar tan dentro del silencio / la sal de tantas lágrimas, que ahora se desbordan / en esta niebla densa y amarguísima”.

Cuando mi sobrinito nos pidió una cocinita para Reyes, pese a la brecha laboral y tanta intransigencia adolescente, volvía a confiar. “Cuando seas mayor / no existirán los príncipes azules, / ni las princesas de faldita rosa. / Cuando seas mayor, tesoro mío, / habremos conquistado el corazón” (inédito).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 8 de marzo de 2019).

Carnaval, carnaval

Carnaval, carnaval

Foto Andreu Dalmau / EFE. La Vanguardia.

He estado pensando de qué disfrazarme este año, y al final me he decidido por algo realmente actual. Unas chapitas que cubran mi contorno, o quizá un material más ligero y renovable que me transforme en caja-mujer. Por dentro, una memoria y una cámara. Por delante que se me pueda ver, y programarme táctilmente. ¿Adivinan? Sí, un 5G de esos, móviles quinta generación, de los que han brillado con luz propia estos días en el Mobile World Congress, de Barcelona. ¡Quién lo diría!

Conectividad inteligente, intersección entre la hiperconectividad habilitada por la nueva telefonía y el Internet de las Cosas (IoT), con la inteligencia artificial (IA) y el ‘big data’. ¿Se enteran de algo ustedes? Pues yo tampoco. Pero vamos, todo es informarse un pelín y ponerse. ¿Para cuántas disciplinas nacimos aprendidos en esta vida?

Samsung, Huawei, Microsoft, Sony, Nokia, LG, Xiaomi, Qualcomm… Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, Italia, Francia y también España, con sus acaso más humildes Telefónica y Vodafone –echándonos flores, como siempre–. El caso es en esta sociedad de las prisas, el independentismo y la locura colectiva, yo sueño con ser mecanismo que posibilite la comunicación y la accesibilidad, al menos por un día.

Porque chiquita como soy, y ya no digo si pudiera plegárseme, sería ya capaz de meterme por cualquier rincón y ser una mujer-robot la mar de interesante. Podría, por ejemplo, meterme en el bolsillo de cualquier político y recoger información de primera línea sobre sus intereses más genuinos. Ahí es nada contribuir, con cirujanos o lingüistas, en una transmisión en microsegundos de saberes que sanen el cuerpo y la estulticia.

Otra gran utilidad, servir de conector en los hogares de personas mayores y con diversidad funcional. Echarles una mano o una tecla en el empleo y en aula, como ese padre que ha compartido la orla universitaria con el hijo por ser uno con él durante cada curso. Me encantaría ser colaboradora-dron y llevar alimentos, medicinas y ayuda a Venezuela. ¡Qué bonito ser botón-alarma pasa salvar a bebés abandonados en su cunita-incubadora!

Todo esto, desde mi experiencia, y la de muchos, de no encontrar en el mercado ni un móvil accesible para personas con problemas de manipulación. En carnaval, es más fácil soñar un mundo diferente.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 1 de marzo de 2019).

Misioneros

Misioneros

Foto Diócesis de Córdoba / Inspectoría Salesiana María Auxiliadora

Hace una semana, Antonio César Fernández, sacerdote de la diócesis de Córdoba, regresaba con otros compañeros de una asamblea en la capital de Togo, Lomé, de la Inspectoría Salesiana de África Occidental Francófona, a su pequeña comunidad de Uagadugú –Burkina Faso–. “Son los jóvenes de los distintos lugares del mundo en los que he estado los que me han enseñado a ser salesiano y a ser lo que ahora mismo soy”. Dos días después, era abatido por unos yihadistas, junto a cinco funcionarios de aduanas.

Últimas víctimas del mes en el país antes de iniciarse, el lunes, la evacuación de dos mil rehenes del EI al este de Siria. El 4 de febrero, catorce civiles eran muertos en otro ataque, desaparecidos cuatro empleados de Cruz Roja al norte de Burkina Faso; miembro del G5 del Sahel, organismo que combate el yihadismo en la zona, con Mali, Mauritania, Níger y Chad.

El terrorismo no tiene fronteras. Va para dos años la muerte del anciano presbítero Jacques Hamel, degollado en su iglesia de Saint Etienne du Rouvray –Normandía, Francia– en presencia de rehenes; ahora en proceso de beatificación. Les había dejado a sus sicarios hacer uso del templo. ¿Y quién recuerda a las cuatro Misioneras de la Caridad, de la Madre Teresa, masacradas en Yemen, en un centro para ancianos y discapacitados?

En junio de 2013, François Murad, franciscano de 49 años, fue desalojado del convento de Gassabieh, mientras defendía a las monjas. Los autores del asesinato eran opositores al Gobierno de Bashar El Asad, del Frente Al Nusra, el brazo de Al Qaeda en Siria. No solo el sufrimiento, también el compartir en el disfrute.

Ángel, Javier, María Jesús… siguen siendo lámparas encendidas. Nos compartía Carlos Munilla, misionero diocesano de Zaragoza en Japón: “Sembrar y preparar el corazón humano para el encuentro con Dios. La mejor manera de hablar de Dios es a través de la calidad de nuestras vidas”. Antonio César fundaría, allá por 1982, un colegio salesiano en Togo. Algún año después, vendría a la parroquia Madre de Dios de Begoña, en las Delicias, otro joven misionero, Antonio González-Mohíno, que enseguida se hizo con la feligresía. Se habían conocido en el 82 en Lomé. Pasadas décadas, sería delegado de Misiones y secretario del Instituto Español de Misiones Extranjeras. Pasión y vocación son para siempre.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 22 de febrero de 2019).

Amor

Amor

Foto www.diarioinformacion.com

Escuchaba el otro día por la radio el relato de Rosa, que fotografiaba en unos minutos una hermosa, apasionada y larga historia de amor: la de sus padres. El padre, emigrante por motivos laborales en Barcelona, dejaba a la esposa, a quien escribió una carta diaria durante años, y tres niños pequeños en Carabanchel. En las horas de asueto, durante los fines de semana sin familia, acompañaba a sus compañeros de la fábrica a los clubes de alterne, tan de moda en los años sesenta. Los esperaba fuera, mientras tomaba alguna que otra copa, e iba conversando, poco a poco, con la dueña y las trabadoras del local. Hasta que ellas mismas, que no sabían escribir ni leer, le pidieron si podía redactar unas cartas a sus novios en el pueblo, como él hacía con su mujer.

Sin duda, los hábitos amorosos han cambiado mucho. Hoy podríamos pasar de la carcajada al sonrojo con según qué sentencias de nuestras abuelas y bisabuelas: “Cuida con que te bese un chico, no vayas a quedarte embarazada”. Ellas se las creían de verdad, y la noche de bodas, en muchos casos, era pura ignorancia. Según qué edad tengamos, nuestros padres, sus hijos, avanzaron mucho en cuestión relacional. Ya festejaban bastante libremente, aunque las demostraciones de cariño siguiesen estando prohibidas por la calle y la intimidad fuese preservada hasta después de pasar por el altar.

Fue nuestra generación, ya universitaria y a la puerta de unos cambios político-sociales educativos que hoy muchos consideran obsoletos, la que descubrió y utilizó por vez primera términos referentes a los genitales y al placer. Por respeto, seguían manteniéndose las formas; pero ya nadie se escandalizaba si los labios de un chico y una chica se rozaban y relamían a plena luz.

Iríamos conquistando libertades y amor, y también sexo. Hasta nos acostumbramos a que lo hicieran en el parque, y a ver máquinas dispensadoras de condones en la farmacia. Con la revolución del milenio, los papeles lacrados y las postales fueron sustituyéndose por los whatsapps. La biunivocidad de hombre a hombre, de mujer a mujer, se ve como normal. Jóvenes y parejas inmigrantes de muy diversas latitudes han importado también sus formas el amor.

¿Qué escribiría Carmen Martín Gaite sobre los usos amorosos del siglo XXI? Sin embargo, y con la que está cayendo, ayer volvíamos a celebrar San Valentín.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 15 de febrero de 2019).

Ondas paralelas

Ondas paralelas

Foto Asociación Aragonesa de Escritores

            Nunca me enamoré de un hombre. Sí de su eco y su sombra.

            Esa mañana me llamaron de la radio, a hablar de mi nuevo libro, Sombras del corazón. Hacía tiempo que había superado los nervios de la primera vez, y me sentía cómoda en un estudio. Me veía ir rodando de voz en voz, como una pelota de trapo de colores. Era muy divertido.

Pero aquella mañana iba a ser especial.

            Su gravidez, la gravedad de sus cuerdas vocales, lo cálido que se iba tornando el habitáculo, de impersonal a íntimo. Me perdí en las modulaciones de su voz, apenas comprendía las preguntas.

            ¿Qué-ha-que-ri-do-ex-pre-sar-con-es-te-ti-tu-lo?

            Creo, me parece recordar, que me explayé en lo humano y lo divino. Las tinieblas que preceden a toda creación, el magma del no ser, la llamarada súbita, la primera ternura involuntaria, el desperezo de los párpados, el asombro de un niño, la atracción molecular de un espíritu hacia otro, el embeleso de las mentes, la ceguera, la comprensión del todo, el ser esférico, la noche hermosamente oscura…

            Lorenzo me miró, esbozó un rictus de sonrisa. Su voz, y con ella su eco y la prolongación de su persona, se quedaron inertes por un instante que se me hizo eterno. Creí haberlo perdido para siempre.

Es-us-ted-un-ar-ti-fi-ce-del con-cep-to…

            No escuchaba. Me quedé enredada en los hilos, en la tela finísima, en la malla ingrávida, de su eco. Me perdí, me encontré a mí misma en el centro reflectante de su voz.

            Su sombra me enamora.

María Pilar Martínez Barca

(Aragón Radio - Asociación Aragonesa de Escritores, con motivo del Día Mundial de la Radio, 13-2-2019).

Las fases de la luna

Las fases de la luna

Foto Jesús Alba Enatarriaga

No me queda ya mucho, lo presiento. Me lo dice la luna. De niña me gustaba mirarme las coletas, gruesas, hirsutas, negras como azabache. Y las graciosas pecas que afeaban mi carita inocente. Madre, quítamelas.

Luego, el suave rubor de mi primera regla. Entonces nadie hablaba de esas cosas sexuales, ni de la guerra. Y le conté al azogue mi secreto: de entre mis pretendientes te elegiría a él. Alto, fuerte, moreno. Y buen maestro, después de haber colgado la sotana.

Me acompañaste siempre, como el río. Alma y cuerpo gemelos, mi otro yo. Lo compartimos todo: la mesa de cocina y los placeres más íntimos de alcoba; la alegría sin límite y penurias; aquel aborto fortuito y el olor a lechecita cálida y albaricoque de la primera niña que bendijo la casa y nuestra entrega.

Las aguas y tu iris reflejaron mi barriga, redonda y abultada como el cedazo grande. La espera en luna llena, el dolor de cada parto. O unas primeras canas. Y esta piel de lagarto y nudos de corteza de árbol viejo según iban creciendo los nietos, los otoños.

Cosa extraña. ¡Hasta aprendiste a hacer patucos para nuestros pequeños! Y las labores de la casa. Y a cocinar. Nunca perdiste un anillo. Muy pocos como tú.

Pese a alguna sombra, el río y tus ojos me devolvían siempre un rostro iluminado, encendido en deseo. Hasta la noche oscura en la que te me fuiste de las manos. ¿Adónde te escondiste, esposo mío, llevándote mis lágrimas? Durante décadas, sembré en las espumas silencio yerto. Todo pasa.

Me queda ya muy poco para poder cruzar, yo también, este espejo que por un breve instante se interpone entre mi cuerpo y tú. Tu polvo enamorado me sigue acariciando el corazón. Hasta pronto, amor mío. La noche nos concita al reencuentro.

La luna, aquella ermita, los chopos plateados… Más allá está el mar inmenso que nos une  en  un beso de agua para la eternidad.

María Pilar Martínez Barca

(Mención Especial V Concurso de Microrrelatos “Río Duero” -Soria, octubre 2013- ; 25 Historias de amor y odio, Asociación Aragonesa de Escritores, Centro Cívico Teodoro Sánchez Puntd -Zaragoza, febrero de 2019-).

El mejor discuro

El mejor discuro

Foto Premios Goya

“El Reino”, “La sombra de la ley”, “El hombre que mató a Don Quijote”, “Campeones”, “Carmen y Lola”… Aquello comenzaba a ser rutinario. “Ya que son actores, podían prepararse lo que van a decir”, comentó mi hermano. Gloria Ramos, Collantes en la película, saltaba en su butaca, cuando se abrió la plica: “Mejor actriz revelación… Eva Llorach, por ‘Quién te cantará’”. “Tengo una fantasía loca. Quiero pedir a todas las nominadas que se pongan de pie. Porque es muy difícil ser mujer. ¡Sois muy pocas! Queremos más películas con protagonistas femeninas”.

Se animó el cotarro. “Campeones” y “El Reino” se llevaron la palma, incluido el homenaje de Isabel Peña, Goya al Mejor Guión Original, al antiguo Zaragoza de Nayim. La guinda estaría por llegar.

“Señoras y señores de la Academia, ustedes han distinguido como Mejor Actor Revelación a un actor con discapacidad. No saben lo que han hecho”. Nos dejó sin palabras, patidifusos. ¿Quién le había preparado sus palabras? Y es que, claro, lo identificas con la película y con sus otros nueve compañeros con diversidad funcional intelectual. Una imagen vale más que mil palabras, doy buena fe de ello.

Jesús Vidal es filólogo, máster en Periodismo, formado en la Agencia Efe y en Arte Dramático. “Me vienen a la cabeza tres palabras: inclusión, diversidad y visibilidad. Ha sido un verdadero reto interpretar a un personaje como Marín, yo venía del teatro. El cine me ha enamorado”.

El actor tiene miopía magma o atrofia progresiva de la retina, diez por ciento de vista en un solo ojo. “Este premio representa también a mis nueve compañeros del equipo de los Amigos. Sin vuestra frescura, vuestra espontaneidad y vuestro talento, esto no hubiera sido posible”. Me comentaba en Humanizar Luisa Gavasa, otra mujer Goya:” El rodaje de ‘Campeones’ ha sido un regalo”.

Gracias a Javier Fesser, al grupo de coaching y a todos los que hicieron posible la grabación. A la gente que apoyó en los orígenes. A amigos y familia, los sobrinos, las hermanas y los padres, que le dieron la vida, le enseñaron el amor a las artes y le harían verlo todo con los ojos de la inteligencia y del corazón. “A mí me gustaría tener un hijo como yo, por tener padres como vosotros”.

El discurso del Rey, de Tom Hooper, emocionaba. El de Jesús Vidal, preparado por él casi espontáneo, ha conmovido las redes.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 8 de febrero de 2019).

El sepulcro vacío

El sepulcro vacío

Foto Efe

“Es preciso humanizarnos y que no vuelvan a construirse más sepulcros en los vientres fecundos de las madres”. Las palabras del papa Francisco resonaban más estremecedoras en la noche del viernes, al finalizar el Vía Crucis en la JMJ de Panamá. Seguíamos esperando, contra toda esperanza, el rescate de Julen.

Ningún enlace o hipervínculo de uno a otro hecho. Salvo la pérdida de un hijo, la muerte de un pequeño que apenas si se asoma a la vida. Geas, Montaña, Policía Judicial, Seprona, Guardia Civil, Bomberos, Equipo de Salvamento Minero, psicólogos… efectivos traídos de Asturias o Chile… Toda España y más allá de sus fronteras nos vimos afectados, pendientes de cada nueva nota; estremeciéndonos con cada  excavación, con cada micro voladura, durante los trece largos días y sus trece noches oscuras que duró.

“Aquí no vamos a parar hasta que lo rescatemos, eso está claro”, escribía un guardia civil anónimo en carta a Diario Sur. Unidos para devolver al niño con sus padres, no escatimar ningún esfuerzo, no perder el último rastro de la luz. En el fondo, a todos se nos encendió en el corazón la palabra “milagro”.

“Desgraciadamente… tanto esfuerzo de tantas personas no ha servido para nada”, comenzó a saltar en las redes la fatídica madrugada del sábado. ¿Por qué y para qué la muerte de un menor? Quizá pocos adultos tengamos una respuesta.

“Papá, ¿hoy vas a rescatar ya a Julen?”. Era el hijo de Nicolás, de cuatro añitos, que de algún modo intuía que su padre sacaría el cuerpecito del pequeño, junto a Francisco, su otro compañero guardia civil. Inocentemente atroz.

“Al asomarnos al pozo le escuchamos llorar treinta segundos”, declararían José y Vicky, los papás. Desde entonces, ingentes cantidades de croquetas, litros de caldo caliente, pollos… ¿Quién llamó inicialmente al 112? “Aunque el corazón nos encoja el alma, las campanas de gloria resuenan en Totalán, porque desde la fe sabemos a ciencia cierta que la absoluta inmensidad del cielo es la gran promesa de Jesús”. Es Ramón Tejero, párroco del pueblo e hijo de un anciano ex teniente coronel.

¿Estará jugando Julen con su hermano Oliver? ¡Qué de historia humanas en la profundidad de cada pozo!

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", El Meridiano, viernes 1 de febrero de 2019).

Libros, libros, ¡libros!

Libros, libros, ¡libros!

Foto Archivo Josemari Tomas Gil

“Este año 2019 ha comenzado con muy mala noticia. Cierra la librería Portadores de Sueños de Zaragoza. Cuando cierra una librería cierra un poquito de nuestra vida. Se cierran un pedazo de imaginación, de cultura, de libertad, de felicidad, de esperanza, de ilusiones”, señalaba José Luis Corral en el espacio radiofónico “El Faro”, de Mara Torres. Y es que este tsunami nos ha sacudido a todos.

Dicen que cada mes nos dice adiós una en España. Fernando Aramburu, Julia Otero, José Luis Melero; Paco de Cálamo, César y Esther de París, Pepe de Antígona, Joaquín de la Central… han dado el pésame cariñoso a Eva Cosculluela y Félix González. “Cesaraugusta, a partir del día 24 de enero, será más pequeña. Cálamo, Hermanos Vidal, Portadores y Antígona eran mi refugio cuando la huida me llevaba a Zaragoza. Echaré en falta ese punto cardinal” (David Izquierdo Clavero).

Allí descubriría entre otros varios a Irène Némirovsky; conocí a Rosa Montero –que parecía reconocerme desde la eternidad– e Irene Vallejo; coincidí con Manuel Vilas, Juan Domínguez Lasierra o Carmen Romeo, profesora de Literatura del instituto Goya y del antiguo Inbad. Piececitas o teselas de vida que van configurando nuestra educación sentimental.

Antón Castro lo reseñaría de inmediato en facebook, como también otro triste desenlace, de la mano del amigo común Luis Alegre: “Josemari, el eterno camarero de Casa Emilio, nuestro cómplice y ángel de la guarda durante tantos miles de noches, ha muerto esta madrugada”. El camarero “estupendo, divertido, generoso y paciente”. Que lo sabía todo; que lo mostraba todo nada más llamabas a la puerta de su persona con amabilidad.

Así este verano. Tenía deseos de comer en una de esas mesas de manteles a cuadros, que te llevan a los años sesenta del pasado siglo, la estación de mi infancia. Mucho antes, Emilio Lacambra inauguraba el restaurante con su primera clienta, doña Maribel, vecina y profesional del Cocert Royal –luego Salón Oasis–. La carretera de Madrid como punto de cruce, comedor para trabajadores de a pie, encuentro de artistas, Andalán y José Antonio Labordeta. La historia cotidiana hecha emblema que nos fue enseñando Josemari.

Lugares para el sueño que nunca cerrarán.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 25 de enero de 2019).

Señas de identidad

Señas de identidad

Foto portada libro

De la globalización a los nacionalismos y la política populista, ha pasado un mundo. Es casi un atrevimiento presentar lo local como universal. Así el libro Historia de la humanidad en miniatura. Añón de Moncayo, Zaragoza, España, que acaba de ver la luz.

“Lo que he pretendido es estudiar Añón de Moncayo como la Humanidad entera, con el fin de hacer más comprensible la evolución de nuestra especie”, nos comparte su autor, Carlos Mas Arrondo. Profesor durante 40 años en diversos institutos, comisario de la exposición “Ramón y Katia Acín: el arte contra la violencia”, guionista de la serie televisiva “Estampas” o redactor de la Revista de Historia y Pensamiento XIX y Veinte (también de ed. Comuniter), su visión general pone pie en la tierra.

En su viaje, diacrónico y sincrónico, de los orígenes a nuestros días, se queda en el presente: “No comparto para nada esa ‘nostalgia del pleistoceno’ que nos hace creer en un idílico pasado lleno de fraternidad y proximidad a la naturaleza, mientras olvida el sufrimiento y la miseria de la mayor parte de la población”.

Cambios los hubo siempre, más desde el final de la Era Agraria, pero ni la Edad Media es tan oscura ni hoy somos tan progres. “Cuando las murallas se rompan, y se abran las puertas del castillo, al vasallo y al señor le sustituirán el pobre y el rico”. Algún avance sí: “Es relativamente reciente la brillante idea de la igualdad aunque, como sabemos, se incumple sistemáticamente”.

Añón, como Europa o la humanidad, tendría sus recursos y epicentros: la riqueza del bosque, el castillo, la iglesia; la importancia de la ferrería y sus medios de subsistencia –carne, carbón vegetal y energía hidráulica, leña, hierro…–. Comenta el escritor nuestras grandes pulsiones como especie: “La necesidad de buscar cobijo, alimento y de poder mantener a nuestra descendencia; y la búsqueda de sentido”. Se habla de la “España vacía”–su futuro, el reclamo turístico y el Parque Natural–; y del gran drama histórico: “El apartado que dedico a la incivil guerra del 36 puede enseñar a prevenir acerca del mayúsculo desorden que provocan quienes dicen traer precisamente la paz y el orden”. ¿Hemos cambiado tanto?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 18 de enero de 2019).

Otros premios

Otros premios

PREMIOS, BECAS Y DISTINCIONES

1. Premios a la trayectoria humana y profesional

Medalla a los Valores Humanos 1989, concedida por la Diputación General de Aragón con motivo de la Festividad de San Jorge, en reconocimiento a la superación humana y académica.

Subvenciones de Ibercaja y el Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza para las ediciones de Epifanía de la luz e Historia de amor en Florencia (1988 y 1989 respectivamente).

Premio a la Creación Literaria 1994, concedido por el Ministerio de Cultura, al poemario Flor de agua.

“Pluma de Bronce”, de la Asociación Prometeo de Poesía, por el número y calidad de los poemas elegidos por el Comité de Selección para su publicación en Cuadernos de Poesía Nueva (Madrid, 14 de enero de 1994, Día de la Poesía).

Premio Tiflos de Periodismo 2008, en la modalidad de Prensa Escrita, concedido por la ONCE (Madrid, junio 2009).

2. Premios de creación

Primer Premio de Literatura, fases provincial y nacional, “Congreso Jóvenes Cristianos” (Burgos, verano de 1985), con motivo del Año Internacional de la Juventud.

Accésit en el II Concurso de Poesía convocado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, durante el curso académico 1985-86.

Accésit en el IV Certamen de Poesía «Angel Martínez Baigorri», convocado por el Ayuntamiento de Lodosa (Navarra), en noviembre de 1988.

Primer Premio Nacional en el XXIV Certamen de Poesía Navideña “Mieres del Camino”, convocado por el Centro Cultural y Deportivo Mierense (Asturias), en enero de 1989.

Primer Premio de Poesía en el III Concurso Literario «Universidad de Zaragoza», convocado por el Secretariado de Actividades Culturales, con el poemario Septenario de amor, en marzo de 1991.

Accésit XVIII Premio Internacional de Poesía “Fernando Rielo” con Se está muy bien aquí (Madrid, diciembre 2000).

Primer Premio de Poesía, I Certamen de Poesía y Relato Breve “Francisca Adrover” (Palma de Mallorca, mayo 2001).

Accésit VI Premio de Poesía “Leonardo Cercós” (Palma de Mallorca, noviembre 2001).

Accésit XXV Premio Internacional de Poesía “Fernando Rielo”, con Del verbo y la belleza (Madrid, diciembre 2007).

Finalista concurso radiofónico “Historias de la vida”, Cadena COPE (junio 2009).

Finalista autonómica Premio de Relato Colectivo Especial 50º Aniversario "El relato que da la vuelta a España", de Coca-Cola (noviembre 2010).

Finalista III Concurso Nacional de Relatos “Mujeres Viajeras” (Madrid, mayo 2011).

Mención Especial V Concurso de Microrrelato “Río Duero” (Soria, octubre 2013).

Finalista XXIII Premios Otoño Villa de Chiva 2012, Premio Germán Gaudisa de Poesía Discursiva (Chiva –Valencia–, 25 octubre 2013).

Accésit II Certamen de Poesía “Ciudad de Tomelloso” contra la Violencia de Género (Tomelloso –Ciudad Real–, 29 noviembre 2013).

Poema seleccionado III Premio de Poesía “Gertrudis Gómez de Avellaneda (Sevilla, 23 de febrero de 2014).

Segundo premio XXIV Certamen Literario “Villa de Iniesta” de Poesía (Iniesta –Cuenca–, 27 de abril de 2014).

Seleccionada I Concurso de Narrativa “Deseos” (Asociación Letras con Arte, www.letrascnarte.es.tl, 30 de abril de 2014).

Segundo premio II Certamen Bienal de Poesía de Carmona “Peña cultural Los tranquilotes” (Carmona –Sevilla–, 21 de mayo de 2014).

Segundo premio III Certamen de Poesía “Ciudad de Tomelloso” contra la Violencia de Género (Tomelloso –Ciudad Real–, 2 diciembre 2013).

Finalista I Certamen de Microrrelatos "Valores Humanos", www.letrascomoespadas.com, 23 de febrero de 2015.

Primer Premio Nacional de Poesía “Acordes”, en su XXIII edición, Espiel (Córdoba), 24 de abril de 2015.

Finalista II Premio de Periidismo Fundación Gestrafic, 15 de noviembre de 2015.

XXXV Premio Internacional de Poesía Juan Alcaide, Valdepañas (Ciudad Real), 3 de septiembre de 2016.

Primer premio XXV Certamen "MujerArte" de Poesía, Delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Lucena (Córdoba) 31 de octubre de 2017.

Primer premio categoría Crónica III Concurso "Helen Keller" de discapacidad (Bogotá –Colombia–, 16 de marzo de 2018).

La nueva humanización del siglo XXI

La nueva humanización del siglo XXI

Carlos Munilla Serrano, misionero en Japón

De la cosmogonía a un Dios personal. La nueva humanización del siglo XXI

Carlos Munilla Serrano, 39 años, sacerdote diocesano de Zaragoza y misionero del IEME desde 2013. Partiendo de su misión y el día a día, nos va revelando las raíces de oriente y occidente, trascendencia budista y humanidad cristiana. Diferencias y sano anhelo integrador.

María Pilar Martínez Barca

Los fundamentos

P. ¿Qué hace un sacerdote diocesano en Japón?

R. –¿Dónde quieres ir de misión? –Me gustaría África o Cuba, donde no querría ir es a Asia, por la dificultad de la lengua.

La Dirección General del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) decidió enviarme a Japón; llevaban doce años sin enviar a ningún misionero. Estoy en Japón por “pura providencia de Dios y obediencia de fe”.

P. ¿Cómo es hoy Japón, a todos los niveles?

R. Una superpotencia moderna, altamente organizada y desarrollada (en lo político, tecnológico, económico, sanitario…). La técnica ha llevado a un sistema social muy racionalizado. Desde el tiempo al trabajo, incluso la educación. Una sociedad sin dimensión lúdica. El japonés es un hombre de empresa, con sus objetivos marcados y su normativa. Japón ha centrado su esfuerzo en la economía, sacrificando grandes dosis de humanismo. Una sociedad de consumo y pertenencia al grupo, debilitando los lazos familiares.

El sentido de persona, sujeto de derechos y valores, no está desarrollado (permanece la pena de muerte). No hay diferencia entre individuo (parte del todo) y persona (con dignidad). Esta queda oculta en el entramado de estructuras sociales, cumpliendo una función. La identidad personal brilla por su ausencia. La confianza en algo (una teoría científica, un juicio de valor) la apoyan no tanto en una convicción, como en la aceptación del entorno.

La religión no entra en ninguno de los proyectos del país, salvo como elemento tolerado. La separación entre política y religión, impuesta en la Constitución por Norteamérica, estableció el cauce. Sin embargo, como pueblo oriental, Japón posee una base religiosa y un alto sentido de la trascendencia y el Misterio, que: no se concreta en la doctrina de ninguna religión, aparece en los momentos decisivos de la vida y no se adhiere a ningún marco organizativo. “El japonés nace sintoísta, se casa por el rito católico y se muere por el rito budista”.

P. ¿Se oculta el sufrimiento?

R. En Japón se vive respondiendo a las expectativas socioculturales de los demás, lo cual lleva a un respeto desmedido por el otro que acaba alejando de él. “Te respeto tanto, respeto tanto tu espacio, que me acabas dando igual”. Si sumamos el recato a compartir la interioridad y expresar los sentimientos, el sutil individualismo, el fuerte impacto de las nuevas tecnologías… se va configurando una mentalidad que nos lleva a la “alteridad difuminada” (Carlos Domínguez Morano). Se tiende a esconder el sufrimiento, viviéndolo con una inconsciente autosuficiencia que acaba deshumanizando. El sufrimiento y la debilidad nos humanizan, pero en Japón se ocultan.

P. Meditación y oración cristiana.

R. La meditación nada tiene que ver con la oración. La meditación busca una iluminación mediante el propio esfuerzo, una búsqueda intimista de la felicidad, un nirvana que no se compromete. ¿Dios y su gracia? ¿Jesús y el misterio de la encarnación? ¿Y la persona? Con la reencarnación no se afronta responsablemente la historia, se fomenta el conformismo. Mientras la meditación tiene como punto de partida el yo, la oración cristiana parte del tú de Dios.

P. ¿Nuevos gnosticismos?

R. Existe una tendencia en teología y espiritualidad a trascender las mediaciones. Hace unos días asistí a la conferencia “Una espiritualidad más allá de la religión”. Me hizo pensar. Ante los excesos católicos de sacralizar lo objetivo en el pasado, el hombre moderno reacciona desacralizando las mediaciones. Pero si eso significa saltarse la lógica de la encarnación y el camino elegido por Dios para revelar su amor, es peor el remedio que la enfermedad. Tras la secularización de la cultura, también la espiritualidad se ha secularizado de la religión.

“No hay inmediatez con Dios sin mediaciones” (Karl Rahner). Las mediaciones posibilitan la inmediatez con Dios. La relación con Dios es don, no posibilidad del hombre. Si no estamos atentos, caeremos en un nuevo gnosticismo del siglo XXI.

Tendiendo puentes

P. ¿Su trabajo cotidiano?

R. Acompañar tres comunidades japonesas, dos filipinas y otra latina. Es muy variado: llevo cinco grupos de formación antropológica y cristiana que creé allí, visito a los enfermos, celebro la eucaristía, acompaño psicológica y espiritualmente a personas que sufren; colaboraciones en la universidad, charlas y conferencias… Sembrar y preparar el corazón humano para el encuentro con Dios. La mejor manera de hablar de Dios es a través de la calidad de nuestras vidas.

P. ¿Qué nos aporta la espiritualidad oriental?

R. La espiritualidad budista: una valoración de la sabiduría natural del ser humano, del silencio, la gratitud y lo simbólico; una nueva forma de vivir el presente, redescubrir la finitud, aprender a callar ante el Absoluto,  y trascender las palabras.

La espiritualidad sintoísta: descubrir a Dios en el misterio de la naturaleza.

P. ¿Y a ellos nuestra religión?

R. La centralidad de la persona de Jesús, el carácter histórico de la fe, el conocimiento del Padre por referencia a Jesús, la ética del amor, el discernimiento como luz interior y la concordancia del testimonio externo de la Palabra con el interno del Espíritu Santo.

P. ¿Ponerse los zapatos del vecino o descalzarse?

R. El amor cristiano vincula dos personas creadas a imagen de Dios; el budista se da entre dos agregados igualmente dolorosos e impermanentes. El amor budista debe extenderse a hombres, animales y plantas. El cristiano se centra en el prójimo. El amor budista pierde en intensidad lo que gana en extensión. El cristianismo parte de la alteridad; el oriental tiene la identidad como punto de partida. El cristianismo sigue la encarnación; Oriente pretende liberarse de lo contingente histórico.

P. ¿Qué mensaje transmite la película “Silencio”, de Scorsese?

R. Solo Dios conoce la profundidad del ser humano. Solo su silencio sostiene nuestras contradicciones y debilidades. Solo el silencio es la puerta a la experiencia del amor gratuito.

P. ¿Volver a las raíces?

R. Me he ido acercando de forma “suave, delicada y sorprendente”  a la Escuela filosófica de Kioto (Nishida Kitaro, Tanabe Hajime y Nishitani Keiji…); fuentes de inspiración para mirar a las personas, nuevas intuiciones para acercarme al Evangelio y una “transformación de mi perspectiva”. Especialmente La Religión y la Nada, de Nishitani Keiji

La vida como viaje. Mas que el viaje, lo realmente importante  es volver a casa. La vuelta da hondura y profundidad, una eternidad que permanece. Al volver tocamos la frescura de nuestra identidad; nos descalzamos, nos ponemos cómodos y, de alguna manera, renovamos nuestro yo.

En la Historia, en los momentos críticos siempre se ha vuelto a casa. La crisis de los siglos XV y XVI y el Renacimiento; el Concilio Vaticano II; o tras la muerte y resurrección de Jesús y la vuelta a Galilea. Películas como “Benhur”; “El Padrino”, El lazarillo de Tormes o La odisea. Así en nuestro viaje, vamos buscando, intuyendo… para acabar descubriendo que somos encontrados por el Dios de Jesús de Nazaret.

La delicadeza de Dios

P. ¿Influye cada cultura en la forma de sentir a Dios?

R. Historia y cultura son dimensiones constitutivas de nuestra forma de ser humanos. Estamos configurados y educados por nuestro entorno. Creo en el Dios cristiano de las mediaciones históricas. La fe se expresa en la cultura, y permanece; las expresiones socioculturales cambian.

P. ¿Evangelizar o humanizar?

R. Hay que partir de la persona, tiene valor absoluto. Y que sea el momento del otro el que vaya dándonos la luz adecuada para intuir cuándo y cómo ofrecer nuestra identidad cristiana.

P. ¿Una fe que nos una?

R. Diferencio entre ideología y fe. Cuando la fe se convierte en ideología acaba en integrismo; cuando la fe es real, a la medida del corazón de Dios, fruto de un proceso interior, vives tu identidad cristiana como don, sin creerte superior a nadie. Es el reto del siglo XXI.

P. ¿Por qué vamos tan deprisa?

 R. Inconscientemente, pretendemos dominar la existencia a través del hacer. No nos han educado los órganos de la receptividad ni la sabiduría de lo lento. La educación recibida del siglo XIX enfatiza la transformación de la realidad mediante la acción; valores orientales como el silencio, el saborear el momento, han quedado relegados. Vivimos en una cultura de la superficialidad, con enormes dificultades para la interiorización.

P. ¿Qué regalaría de Japón?

R. Un origami (el arte de doblar el papel), expresión de la delicadeza y sensibilidad estética japonesa.

SUMARIOS

“Estamos ante una sociedad sin dimensión lúdica”

“La mejor manera de hablar de Dios es con la calidad de nuestras vidas”

“Partir de la persona, tiene valor absoluto”

(Humanizar, Nº 162 --Madrid, enero-febrero 2019).

Reforma lingüística

Reforma lingüística

Foto www.elespanol.es

Recién nacido 2019, aún queda esperanza en las personas, el medioambiente y los derechos humanos y de los seres vivos. El 29 de diciembre la Fundeu (Fundación del Español Urgente) elegía palabra del año “microplástico”, pequeño fragmento de plástico que se está convirtiendo en amenaza para nuestro entorno y la salud.

Compartirá uso y diccionario con las 748 nuevas voces aceptadas por la RAE, como “sororidad”, ‘amistad o afecto entre mujeres’, o ‘relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento’. ¡Quién iba a decírselo a Unamuno, creador de La tía Tula y de Gertrudis, a la que atribuía dicha cualidad? Junto con “feminicidio” ‘asesinato de una mujer a manos de un hombre por machismo o misoginia’; “feminazi” versus feminismo; “hembrismo” o ‘desprecio a los hombres’, viagra o maltratar, extendido a los animales.

Estas y otras palabras, trasplantadas del campo médico al social, como viral, indican que algo cambia en la Academia, de filólogos a juristas –Muñoz Machado releva a Villanueva–, cada vez con más mujeres académicas.

Un mundo diverso también en política, que escucha a veces y se hace comprender. A raíz del 40 aniversario de la Constitución, la portavoz del gabinete –válido femenino y masculino–, anunciaba su reforma: “… los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos” (art. 49).

Ni minusválidos ni disminuidos, sino personas con discapacidad, o diversas. Y aquí la señora se lió, inspirada sin duda por el Cermi, –Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad–, no siempre amigo de expresiones como diversidad funcional y vida independiente. Propongo otra definición. Discapacitado –léase genérico–: “Relativo a una persona, que presenta una disfunción, física, intelectual o sensorial, que le limita para el trabajo y otras actividades de la vida cotidiana”. Toda remodelación sociolingüística es siempre poca.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 11 de enero de 2019).

Gracias, Sus Majestades

Gracias, Sus Majestades

Foto Cuaderno de Arte. La adoracion de los Magos, Diego Velazquez.

No recuerdo haberos pedido muchas cosas. Me conformaba con unos cubos –pozales en el pueblo– de colores; o un pequeño piano que aún han disfrutado mis sobrinos. Escuché vuestros pasos alguna noche, pero aquella Navidad fue diferente. Me trajisteis a mi muñeca favorita –las niñas y los niños no teníamos tantos juguetes como ahora–, un acordeón ya casi de mayores, y tres cartas, en rojo, azul y verde, de vuestro puño y letra.

A su debido tiempo, me contaron el cuento de que no existíais. ¡Qué ilusos los adultos! Yo seguí confiando, y me asomé al otro lado del espejo de Alicia. ¿Qué escondía el mundo de mi niña interior?

Primero, el regalo precioso de la creatividad. Soñé ser escritora, doce años, o menos. Mucho antes de la máquina eléctrica o ningún sencillo ordenador, engarzaba mentalmente palabras en bellísima cadena y las dictaba a veces en forma de poesía. Eso es ya magia. Luego, el haber decidido o poder formarme –de los Estudios Primarios al Inbad o la Universidad– también ayuda. Y no quiero olvidar a los muchos sabios y magas madrinas que lo hicieron posible; entre ellos el maestro poeta profesor, Rosendo Tello.

Las primeras salidas, rompiendo fronteras y horizontes, en las cuatro paredes de mi entorno y fuera del país; mis primeros libros… Nunca pertenecí a la Semana de vacaciones –no pisé la escuela–. Pero sí a la generación de la Democracia, tan de moda en la sopa y en los discursos de Nochebuena. Y eso iba fermentando, como la levadura y el grano de mostaza.

La fe es un eslabón mágico, incomprensible; un don que no se paga en euros ni denarios. Y nos hace entender que ya nadie está ausente mientras mora en nosotros, que los peques que llegan son hijos de la vida, que el amor es un nuevo y gran misterio. Siguiendo mi camino, se me dieron otra dos palabras, frescas como retoños: Asistencia Personal. Y fui tras ellas. Sin caer en la cuenta de que los míos lo fueron siempre.

Y este año un don supletorio: la persona que me asiste sin ser familia. Si mañana voy con mis sobrinos a ver vuestras carrozas se lo transmitiré. ¿Quién dijo que no existís, buscadores de agujeros negros y de la Estrella? Yo os siento a cada paso.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 4 de enero de 2019).

Mi patinete

Mi patinete

Foto Mestre / Heraldo

Están por todas partes: al salir de casa, en cualquier acera, justo delante del badén del súper. No hay manera. Casi imposible que sus ruedas no colisionen con las tuyas –300 casos este año, casi 2000 denuncias. Y es que ni carril verde ni de ningún otro color. Así no hay quien circule por las calles con la menor seguridad con ese mini bólido de a ruedas y un mando electrónico que tanto gusta a los peques. Ni aun sobre dos pies.

Zaragoza: Line, Koko, Tier y Voi. No son marcas de sillas, “scooter” para quienes vamos sentaditos, ni siquiera drones. Sino de patinetes eléctricos. ¿Pero dónde vamos a llegar, entre móviles, “Smart” y ahora esto. Sin ir más lejos, el otro día en El Corte Inglés vi un patinete estándar y otro con asiento. Y no te digo en ciudades turísticas, como Sevilla: coches, motos, bicicletas, caballos con calesa, tranvía y autobuses y… ¡patinetes! Y por angostas calles del bello casco histórico, que no entras ni de canto.

Pero bueno, dicen que van a reducirlo a dos compañías, a un máximo de 1700 vehículos, que pondrán carril y aparcaderos e irán por la calzada, y que la policía tendrá ojo avizor. Será más fácil hasta con las nuevas bicis azules Electric RG, de penúltima generación. ¿Dónde nos meteríamos si no los simples viandantes y rodantes?

Bueno, pues sopesando pros y contras, me he decidido. Les he escrito a los Reyes Magos que este año me traigan un patinete anfibio electrónico. Como el Centauro clásico, mitad caballo mitad hombre, pero en máquina: media silla electrónica y medio patín.

Dados mis michos conocidos y una larga experiencia, ya me he puesto en contacto con la empresa que ha asistido siempre a Christopher Reeve –el mítico Supermán–, Stephen Hawking y Pablo Echenique. Me dicen que es bastante fácil. Mis extremidades inferiores se apoyarían sobre el patinete, unido este a un asiento no demasiado ancho, a mi medida, ergonómico y confortable. Sería una sincronización entre el mecanismo del patín y el control del mando de mi silla.

El “bluetooth”, o incluso un dispositivo más sencillo de microdomótica, irían sobre el reposabrazos, para facilitar el aparcamiento y el arranque. Accesibilidad universal en patinete.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 28 de diciembre de 2018).

Belenes

Belenes

Foto M. A. M. B.

Recibo de todos los estilos. Imitación a madera o grabado, copia de pintor clásico; naif, de corte bizantino o icono de Taizé –ahora que miles de jóvenes de diversas confesiones cristianas se reúnen en Madrid–. Las que más me llaman son las que producen extrañeza: un portal de palillos sobre una cartulina, con tres figuras negras; o un niño recostado en un pequeño colchoncito tendido en una hamaca. ¿Nicaragua? ¿El Salvador?

Las felicitaciones navideñas en papel, cada vez más escasas y emotivas, son trasunto de la representación del belén tradicional. Creado por Francisco de Asís la Nochebuena de 1223 en la ermita de Greccio (Italia): un pesebre con el buey y la mula, sin niño. Y de pronto el asombro: el señor del lugar “aseguró que vio un hermoso niño dormido en el pesebre, que el padre Francisco cogió en sus brazos y lo hizo dormir” (San Buenaventura, “Legende de Santi Francisc”).

Le precedieron Isaías, los evangelios apócrifos o las catacumbas de San Sebastián de Roma –siglo IV–. “Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne” (Is. 1, 3). En el siglo XV se generaliza la costumbre (París, Alcorcón, Siena o Lisboa); aunque hasta el XIX, con la tolerancia religiosa, no se hace universal. Cataluña, Murcia y Madrid serían pioneros.

Y llegan nuevas voces del Sur: “Navidad de papel, Navidad de cartón, / Navidad de estrellitas y lucecitas de color. / Esta es una navidad de fantasía nada más, / pero hay otra Navidad que es la de Dios”.

Bíblicos, anacrónicos, populares, artísticos, vivientes o animados. Barbastro, Estadilla –120 figurantes– o Monzón –con 8000 figuras–, la Diputación de Huesca o la Casita de Blancanieves en el parque Miguel Servet; Teruel y Albarracín; y en la capital zaragozana, la plaza del Pilar, la Casa Amparo, el sumergido del Acuario o el de Playmobil de Aragonia.

Prima lo histórico y local: el nacimiento aragonés de Ibercaja, el del Palacio Real de Madrid, con la obra de Goya, o el de Brumete, que recrea el Imperio Romano, la conquista del Oeste y la Revolución Francesa. ¿Fecundidad o anhelo de poder? ¿Qué representa el “cagonet” catalán junto a la Sagrada Familia?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 21 de diciembre de 2018).

Amnesia histórica

Amnesia histórica

Foto Ayuntamiento de Zaragoza

Hoy todo parece alzhéimer, o accidentes cardiovasculares, o demencia senil. Se nos olvida aquello de “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme” cervantino. O que la pérdida de memoria es mucho más grave si es social, tendenciosa la mayor parte de las veces. “Hace unos días, en el altar de la iglesia del monasterio de San Juan de la Peña, ante el cáliz de piedra roja que contuvo la sagrada sangre de Nuestro Señor Jesucristo, juré en presencia del abad don Jimeno que no levantaría este asedio hasta que no tomara Zaragoza” (José Luis y Alejandro Corral, Batallador).

A principios de 1118, un concilio celebrado en Toulouse ofrece beneficio de cruzada a quienes se la jugasen por conquistar la ciudad. Ayerbe, Almudébar, Gurrea de Gállego, Zuera… privación dramática de agua… La población mora acabó rindiéndose el 18 de diciembre. Ni flores de la conmemoración. Como mucho, el león de bronce devuelto al Parque Grande, y los festejos y recreaciones en Gúdar (Teruel), de la ermita de la Magdalena a la pasarela y el mirador del castillo, precisamente el día de la Constitución, por sus 900 años de cristianos.

Juegos de tronos y ambición de poder los hubo siempre. Rey de Aragón y Pamplona en 1104, fue anexionando Castilla, Toledo, León… en su nunca consumado matrimonio con doña Urraca, frente a las reticencias de los nobles y la propia esposa: “… puebla con fueros buenos las villas de Soria, Almazán, Berlanga, Redoredo y Villaforado…”. Y una se imagina el burgo de Oxama transformado en villa, grandes máquinas con ruedas en el catillo de Gormaz, o a un valeroso caballero clavando con su espada al gran lagarto en la puerta de la Colegiata.

Intrigas, malentendidos conyugales, corruptelas sin cuartel. En aquel tiempo, algunos franceses apoyaban a Alfonso, mientras los catalanes le frenaban el paso hacia Lérida. El control del curso del Ebro, una baja demografía autóctona, señores y gleba de uno u otro partido. ¿No somos herederos y espejo de la Historia? Conocer solo de los reyes una calle dedicada –Alfonso I, Don Jaime–, su estatua en el Parque, o el nombre de un hotel –Reina Petronila–, es amnesia histórica y presente.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 14 de diciembre de 2018).

El señor del anillo

El señor del anillo

Foto ABC Cultura / Haaretz

“Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro / en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. / Un Anillo para gobernarlos a todos”. Así comienza El Señor de los Anillos, de Tolkien, ya un clásico de novela fantástica. Odisea del bien frente al mal, de Frodo frente a Sauron, en su empeño de arrebatarle el Anillo Único, fuente de su poder maléfico, la guerra y la destrucción.

Pero no nos remontenos a la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media, ni a reinos de hobbis, enanos y elfos. Anillos en la Historia ha habido muchos, casi siempre instrumentos y símbolo de poder. Como el atribuido hace unos días al prefecto romano de Judea Poncio Pilato: junto al vaso de vino grabado en el cobre y una inscripción en griego, “de Pilatus”.

¿Sellaría con él la ejecución de Cristo? Testimonio tenemos en los tres evangelios sinópticos (Lucas, Marcos, Mateo), y algo más teatralizado en el de Juan. El mismo lugar donde se halló el anillo, el Herodión, el que fuera palacio del sanguinario Herodes el Grande y después de Pilatos, es harto significativo. También Flavio Josefo y Tácito aluden al personaje histórico; y Filón de Alejandría en su Ad Gaium le acusa de “sobornos, injurias, robos, atropellos, daños injustificados, continuas ejecuciones sin juicio y una crueldad incesante y muy lamentable”.

La fe es un hecho personal, social a veces. La Historia es memoria colectiva e ignorarla nos conduce a seguro holocausto. ¿Cuántas matanzas de inocentes y de cristianos no se dan hoy en día? Y es que el imperio de Tiberio, y aun el de Nerón, no resulta en esencia mucho más violento que muchos integrismos del siglo XXI. Por no hablar de corruptelas, y de apego al escaño, bancada o silla que conlleva mandato y control.

Pensaba hablar de la festividad de mañana sábado, la Inmaculada Concepción, y se han cruzado los cables. Será porque a través del puente, como en el Juego de la Oca, me he ido a la otra fiesta y me pregunto: ¿Esto es digno y humano? ¿Y constitucional?

¿María fue inmaculada? Sin duda alguna, como tantas mujeres que dan la vida por sus hijos, por el ser amado, y en clave trascendente. Su anillo la desposó en dignidad humana y santidad.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 7 de diciembre de 2018).