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La lampara encendida

Bastón de caminante

Bastón de caminante

Foto: https://verbiclara.wordpress.com

El mejor alcalde, el pueblo, parafraseando la comedia de Lope de Vega, El mejor alcalde, el Rey (1620). Tiempos de Alfonso VII de León, siglo XII: Sancho, un hidalgo pobre, se casa con Elvira; Don Tello, padrino y aristócrata, abusa de la recién casada. Agravios que se pagan con la muerte por decreto real.

Hoy la honra, en su cuarta acepción de la RAE –‘pudor, honestidad y recatos de las mujeres’–, no nos dice nada. ¿Pero el honor social de madres o alcaldesas? La dignidad de mujeres y hombres nunca pasa de moda. Ni el poder colectivo, frente a los abusos de unos pocos y las eternas corruptelas. Ya en Fuenteovejuna (1613), nos enseñaba Lope: “Ya veis que en Fuenteovejuna / hay gente humilde, y alguna / no enseñada en escuadrones, / sino en campos y labranzas”.

Y en la segunda parte del Quijote –El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615), cap. 45–, nos encontramos a Sancho Panza en su Ínsula Barataria, entre Pedrola y Alcalá de Ebro: “Es costumbre antigua en esta ínsula, señor gobernador, que el que viene a tomar posesión desta famosa ínsula está obligado a responder a una pregunta que se le hiciere que sea algo intricada y dificultosa, de cuya respuesta el pueblo toma y toca el pulso del ingenio de su nuevo gobernador”. Su primer dictamen como juez, que las gsnancias de las caperuzas no fuesen para el labrador ni para el sastre, sino para los presos.

Pero con la Iglesia y sus antídotos hemos topado, hermano Sancho. En El alcalde de Zalamea (1636), escribe Calderón de la Barca: “–¿Sabéis que estáis obligado / a sufrir, por ser quien sois, / estas cargas? –Con mi hacienda; / pero con mi fama, no; / […] / … el honor / es patrimonio del alma, / y el alma sólo es de Dios”. ¿Puede entenderse hoy?

Puede más Dalila que Sansón –la belleza laica y profana que el misterio– (Jueces, 13-16). Me contaban mis padres cómo Salomón (965-928 a C.) supo que la madre era la mujer que no quiso sacrificar al niño (Reyes I, 3, 16-28). Y olvidamos que el bastón de Santa Teresa, que estos días visitaba Zaragoza, no es bastón de mando; sino de compañera de camino.

Que nuestros gobernantes repasen a algún clásico. ¿Será mucho poder?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 19 de junio de 2015).

El verso luminoso y circular

El verso luminoso y circular

POESÍA. FERNANDO FERRERÓ, EL PATRIARCA DE LAS LETRAS ARAGONESAS, PIBLICA CADENCIA.

Poesía aragonesa, Cadencia, Fernando Ferreró, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, Colección La Gruta de las Palabras, 2015, 50 páginas.

A Fernando Ferreró (Zaragoza, 1927) se le ha definido como poeta intelectual, elegante, puro; entroncado de la generación del 27 a la del 40. En su primer poemario, Acerca de lo oscuro (1959), refundido en 1982 en De la cuestión y el gesto –junto a Hacia tu llanto ahogado (1960)–, se encerraba ya toda su semilla.

De sus padres, maestros, le vendría la savia de Ortega y Gasset y María de Maeztu. La Guerra le dejó sus cicatrices, transfiguradas en lírica. San Cayetano, el colegio Santo Tomás de Aquino o el Café Niké, amigos para la memoria –los Labordeta o Ildefonso-Manuel Gil–. Salamanca, sus años fecundos de estudiante. Benicarló y Alfaro, donde es profesor de Lengua y Literatura, el mar, sabrosas cartas con Manuel Pinillos o el amor a Pilar, la fiel esposa y compañera. De sus viajes a Europa, experiencia y saber.

“Pero mi carrera literaria empezó de verdad en La densidad implícita (1988), que se completó con El texto mínimo y Perfiles (1988) y El paisaje continuo (1989). Entonces ya conocía bien a los expresionistas alemanes como Paul Celan. Estaba más al día, y vaciaba lo que estaba dentro de mí”, refiere en una entrevista a Antón Castro.

De Falacia y Ácromos, a Variaciones sobre un contexto inestable y Memoria, el amor, la forma, la esencia, el engaño, el tiempo. “Mis libros se van organizando mediante fragmentos con un sentido claro en la estructura. Y en la obra plástica me ocurre algo semejante: encuentro cosas, utilizo fragmentos acabados e independientes y los voy uniendo en un todo”, nos comenta.

Esa misma unidad continúa en Cadencia, círculo que se cierra y permanece. Así en la dedicatoria: “Como siempre, a Pilar”. Se inicia con un verso contundente, epigramático: “No comprendo el escrito / que llena el mundo” (pág. 9). El desconocimiento conlleva equilibrio; destierro junto a paz interior, de una luz no habitual: “Caminar junto al agua. / Sentirse azul bajo la tela / de un cielo que ilumina la tarde. / Mirar al interior de la esfera / o a lo íntimo que vive exaltado. / Este, pienso, es mi oficio (pág. 12).

Desde fuera, vislumbro una leve diferencia respecto a otros libros: la oscuridad, el ocaso de la vida –que se iban ya esbozando–; pero desde la calma de quien ha vivido la más hermosa plenitud. El “suave gris del alba”, “olores de humo”… el poeta sigue dibujando bellísimas sinestesias que enlazan con el todo.

“La inmóvil estructura se baña / en los ocultos pensamientos / que fluyen con el alba” (pág. 40). Y otro verso significativo: “Actitud reflexiva / del pensador entre sucesos / inquietantes” –pese a los tranvías incisivos”– (pág. 15). El nuevo pensador del siglo XXI.

“Al tender el espíritu / sobre la realidad contigua / entramos en la esencia / de la vida” (pág. 21). Paradójicamente, se busca la caverna, el acto inicial del intelecto (pág. 27). Es como si nos encontrásemos ante un ensayo lírico sobre la oscuridad, no solo metafórica, más clarividente y luminosa, directa y comprometida con el ser que en los primeros libros del poeta.

Y vuelve a encenderse la llama primigenia: “Terribles fuegos hacen / la aparición desesperada / sobre las páginas vacías. / Convulsión del espacio / desierto” (pág. 20). Lírica de lo cotidiano a flor de corazón: “Florecen al teléfono / malvas y largos tallos / que vienen de otra parte. / […] / El poeta aguardaba / un suceso ordinario / para hacerlo retórico” (pág. 22).

Sin embargo, es consciente de sus “Versos cerrados, / fruto para el esfuerzo” (pág. 24) –casi al modo del Paraíso de Soto de Rojas–. Antes las palabras significaban; ahora “Las paredes que habito / cubren de soledad su relato” (pág. 30). Y a la vez “Todo parece que emana / de mis ojos y surge / un mundo apaciguado” (pág. 36).

Fernando Ferreró se reconoce, auténtico como nunca: “Atardecer en los rincones / de mi cuerpo. Se queja / la forma articulada. / Te rodean siluetas / de inciertos pasajeros. / Olor a sombra oscura” (pág. 37). Y se escucha a sí mismo en íntima cadencia heptasilábica: “Escapa del dominio / del invierno que viene / […] / Refúgiate en la dicha / de acudir a lugares tranquilos” (pág. 39).

Los modelos de su estructura lírica –Bécquer, Juan Ramón, Jorge Guillén, Eugenio Montale– quedaron superados. Ha llegado a su círculo perfecto: “Vuelve al verso inicial / ‘adivina tu nombre’” (pág. 25).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Artes y Letras", jueves 18 de junio de 2015).

Reino Playmobil

Reino Playmobil

Foto:tectonicablog.com

Azules, rojos, morados, chocolate, naranja, gris o verde. Los hay de todos los colores. Y ahora que la cromoterapia –o colorterapia– parece estar de moda, seguro que tiene su sentido.

El rojo, según dicen, es el color de la fuerza, de la vida y la sangre, el más enraizado en la tierra. El morado es más espiritual, mucho más relajante; para ambientes íntimos. El azul, como el verde, entra en la escala trascendente, de la comunicación a la esperanza. Marrones o achocolatados y naranjas van más unidos al rojo. ¿Dónde queda el gris?

Me refería a esos personajillos, los Playmobil, que tantas veces regalé a mis hermanos –no tanto a mis sobrinos, que ahora con la tablet y el smartphone se entretienen más–. Había de todos los colores, oficios y mareas: de la marea blanca y de la verde, amarilla, naranja… y con sus accesorios, silbatos incluidos. Desde reyes o príncipes, soldados y futbolistas a bomberos –qué bien vendrían ahora para apagar los primeros incendios y las tormentas que se avecinan–; o albañiles, mucho antes de la burbuja inmobiliarias. Después crearían las enfermeras, en una sociedad todavía sexista.

Y luego tenían su castillo, su casita con garaje y jardín, su rancho americano, su embarcación, su caballo, su moto… y hasta algún portal de Belén que veía las pasadas navidades –no sé si quedarán–. No recuerdo si entre esos muñequitos de pequeña estatura había algún político. Juraría que no, porque entre el juego de estos no encaja muy bien la teoría de conjuntos ni la terapia del color. Por ejemplo, el azul debería conjuntar con morado y verde; los colores terrosos, con el rojo, anaranjado y gris. ¿Será que se olvidaron las matemáticas y el sentido y bien común?

El azul aparece desterrado del mapa. Y los demás colores parecen conspirar unos con otros, como en una de aquellas travesuras de la Bruja Avería. Mientras el naranja hace de bisagra en las puertas del castillo misterioso. ¿Azul con rojo? ¿Pero rojo con morado? La Historia se escribe muchas veces con renglones torcidos.

Cuando lean esto, ¿habrán jugado bien el blanquiazul y el rojiblanco? Horst Brandstätter, el “señor Playmobil”, lo miraría con ojos de niño emprendedor.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 12 de junio de 2015).

Sin frenos

Sin frenos

Foto: www.asociacionsolcom.org

“Estoy cansada de vivir”. El mensaje es el mismo por whatsapp que por teléfono o por carta. El “ser o no ser” de Hamlet cobra tintes dramáticos cuando lo escribe un adolescente. “Lo pasó muy mal el día en que uno de ellos le convirtió en objetivo de un violento juego escolar que ellos llamaban chante. Ese “juego” sirvió para darle 15 puñetazos. Un chico de 15 años, de Sevilla. “Un día le robaron un móvil de 400 euros. El chico pidió que se lo devolvieran, pero solo recibió como respuesta rostros de risa”.

Quienes tenemos hijos o sobrinos no las tenemos todas con nosotros, y más si son de buen carácter o estudiosos. La mayor parte del acoso entra por la red, según la policía, pero no solo. El caso de la chica del IES Ciudad de Jaén, en Madrid, nos puso el vello como escarpias. Con una discapacidad física e intelectual, alucina con qué facilidad se echan balones fuera. Según la consejera, “el director del centro ha incumplido el protocolo, al conocer el caso previamente y no haber elevado la denuncia a la Dirección de Área Territorial o a la Inspección Educativa”. Según el director, “el centro se ha volcado en esta alumna, se ha atendido a su diversidad”.

“O me pagas 50 euros o te pego”. Ante las amenazas de su compañero acosador, se puso a trabajar para personas mayores. No era la única acosada, pero los 16 años de la joven no equivalían emocionalmente a más de 10, y no daba el parámetro darwiniano de la teoría de la supervivencia.

Por supuesto, se culpa a los brutales recortes educativos en Madrid. En Aragón, la atención a la diversidad se ha reducido más del 15% en estos últimos años: alumnos en edad adulta, castellano para extranjeros, actividades extraescolares, de comedor, menos horas de asesoría… Creo que fue antes cuando un chico de un instituto de Calatayud no superó sus temas de drogas y extraños deseos de felicidad.

SOLCOM (Asociación para la Solidaridad Comunitaria de las Personas con Diversidad Funcional y la Inclusión Social) ha sacado el Decálogo por el Derecho a la Educación Inclusiva: “La escolarización ha de garantizar siempre el acceso a centros ordinarios con los apoyos y los ajustes razonables necesarios, cuando se trate de personas con necesidades educativas especiales” (punto 5). Ojalá los pactos lo hagan realidad.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragon, "Tribuna", "Con DNI", viernes 5 de junio de 2015).

Canción de cuna

Canción de cuna

Me he sentado a tomar la primavera

apenas comenzada, aquí, en el cuarto

que un día, ya muy pronto, será tuyo.

Difícil resumirte, niña mía,

qué siento en este instante.

Han sido tantos meses, tanta espera

transformándome en vida el corazón,

que ahora, sin quererlo, te acaricio,

aquí, bajo la piel que nos separa.

Está ya preparada tu ropita:

jerséis, pantaloncitos, dos pijamas,

un faldón de paseo, los patucos.

Ayer compré el osito de las orejas rosa.

Llegarás a esta luna en la estación más bella,

cuando las hojas brillan por el sol que traspasa

el corazón del mundo,

y el aire es un arrullo tibio y suave.

Te has movido un poquito, entresoñando

salir hacia esta brisa de crepúsculo

que caldea la piel y la esperanza.

Y me siento, hija mía, entre dos sendas,

la que anduve sin ti y esta ribera

que nace con tu vida, con tu voz,

o esa forma tan tuya de modelar el mundo,

ahora ya, en mi vientre.

La sombra ha ido cubriendo, blandamente,

la cuna, la canasta, los peluches,

los cálidos rincones de tu cuarto.

La espera ha sido larga. En el otoño

aún no te sabía. Lentas noches,

oscura incertidumbre, y la esperanza

de dormirte, algún día, entre mis brazos,

tan bella, tan gordita, tan oliendo

a cuerpecito frágil, tan graciosa.

Hace ya primavera, y reconforta

esta íntima brisa de crepúsculo

caldeando mi piel, tu casa, el sueño.

Han sido largos meses. No es posible

recordar, uno a uno, los instantes

en los que fui queriéndote, presintiendo

este río interior que nos enlaza.

Me he sentado a tomar este rescoldo

de vida, de ternura, de presagios

fecundos y hermosísimos.

Compraba hoy un babero, y la camisa

del pícaro gusano en la manzana.

Está todo dispuesto. Bien llegada.

Hace luna creciente, y se ilumina

tu cuarto de un color suave, entrañable,

y me voy reposando, dormeciendo,

traspasando el umbral de tu venida

a la estación ya plena de las lluvias.

Bien nacida, hija mía, a esta esfera

de tierra y luz, de aurora y horizonte.

Tienes toda una vida, todo un sueño

hecho carne, y estrellas, y esperanza.

(Habitando el Olvido. Cuentos y Poemas, Cuaderno Literario N.º 22, Iniesta –Cueca–, 2015. Segundo premio XXIV Certamen Literario Villa de Iniesta de Poesía).

El eterno retorno a la inocencia

El eterno retorno a la inocencia

Me desperté sudando, estremeciéndome. ¡Qué vértigo! Lucía. Recordé su carita nada más despertar, su rostro rellenito con su media melena y su risa cristalina de cascada, entre inocente y pícara. Lucía, siempre juntas en clase, en el recreo, en las fiestas y excursiones. Aunque luego… ¿fue aquel chico?, no recuerdo su nombre ni sus gestos, pero sí una vaga idea… ¿Fue por él? ¿Nos gustaba a las dos? El despertar sexual, el primer despertar, es también como salir de un sueño, como la mariposa que abandona la sábana de su otro yo pasado y lo deja tirado, olvidado, para siempre. ¿Había feeling?

¡Qué feliz duerme ahí, junto a mi cama, sin estas pesadillas que me hacen presagiar cada nueva jornada! Mi compañera fiel, mi secretaria, mi asistenta personal. Petra, Patri… Qué rabia, siempre en blanco a las mañanas, hasta que vuelvo a aprender su nombre en la libreta. Pero Lucía no, se me ha hecho diáfana esta noche en el sueño. Como un relámpago que vino a deslumbrarme, como un escalofrío en el centro de la médula. Quizá Mario, mi ya viejo psiquiatra (no tanto por el tiempo, ¡qué mentira!, sino por tanto aguante), que conste que he mirado a los apuntes, no ande totalmente descaminado cuando dice que esta amnesia mía no se debe a tóxico alguno, sino a un trauma o herida de mi más tierna infancia. Quizá tenga razón. Porque a Lucía la he visto tan alegre como entonces, tan viva, tan radiante en el no tiempo feliz de nuestro cole. Pero no, no así exactamente. Que en su ceño fruncido aleteaba una sombra de augurio que presagia algo nefasto. ¡Qué calor! Lucía me tiraba de la mano, me llevaba… ¿Y el puente? No pude recordarlo ni siquiera en el sueño, no existía en la infancia ni en mi vida anterior. Luego Petri, al pasar dentro de él, me explicó que lo hicieron hace sólo un par de años con esto de la Expo en Zaragoza. Me llevaba, avanzábamos… ¡Lucía! ¡Nooooooooooooo!

–Recuerda, lo tienes apuntado –me ha refrescado Petri-: Lucía te llamó para que viniésemos a visitarla. Sigue siendo una de tus amigas más amigas.

He apretado el diminuto osito de peluche que cuelga de la anilla de mi bolso. ¡Lucía! Pero no había prisa esta mañana. Antes de coger el autobús que nos llevaría a Zaragoza, he podido repasar, entre viejas libretas, el sueño de aquel año. ¡Qué calor! Principios de verano, como ahora. Pero hacía mucha niebla, como si fuese invierno, y cierzo, mucho cierzo. ¿Una tormenta? Las formas de la calle, árboles o farolas o personas, se adivinaban más que se veían. ¡Qué oscuridad atroz en mitad de la tarde! Y, sin embargo, la presentí, la vi, se me quedó grabada hasta la noche siguiente, cuando aquella llamada telefónica:

–No te asustes, mi vida –era mi madre-. Lucía, tu amiguica del colegio, ha llamado su mamá… Ha tenido un accidente. ¡Cómo sudaba!

¡Se cayó por el puente! ¿Pero cómo? ¡Y yo lo había soñado! Seis largos meses, seis meses de hospital, seis meses de reposo y de coma absoluto, unas horas tan sólo para olvidarme por completo de Lucía. Pero, igual que a ella, me quedaría abierta una vía directa al corazón. Intuía, sabía, vislumbraba que aquello había sido un accidente. Nada más.

Hasta esa otra noche, y el relámpago me despertó de pronto, ¿o me metió más dentro de mi sueño? Y los ojos risueños, picarones, abiertos como platos de Lucía. –Dicen que ha despertado, me lo ha dicho su madre-. Las primeras nevadas en los árboles.

Fui a verla ese mismo día. Seguía residiendo todavía en Madrid, bueno, en el hospital, en su mundo interior. ¡Lucía! No pudo responderme. Pero sí contemplarme, de arriba para abajo y de fuera hacia dentro. Si parecía… sus ojos reflejaron por un instante el reflujo de los míos, celeste y azabache. Y entonces comprendí, como un relámpago. ¿Sergio? No había sido él. Lucía desde siempre me atraía.

Fueron duros los días, las semanas, los meses, ella sin voz, yo sin recuerdo. Sólo un leve vislumbre, algún gesto, un velo que te impide asomarte a la ventana. Había quedado inmóvil, una c7, y para transmitirnos su alegría, a veces su sombra, utilizaba un comunicador. Una letra tras otra, palabra tras palabra, sentimientos, belleza. Comenzaría a amar la poesía, y yo los bocadillos de tortilla de patata, allí en el bar del hospital –todo está registrado en mis cuadernos-. Cada día pinchazos, pruebas clínicas, ejercicios de brazos, tronco y piernas, logopeda, gimnasia. Después nos separamos, otra vez. Ella se fue a Toledo; yo a mi empresa, mis sueños, mis números bursátiles, mis olvidos. Nos escribíamos, guardo también las cartas. Y una noche soñé que mi pez favorito recitaba poemas, hermosos e intimísimos. Era la voz de Lucía en el relámpago.

–Casandra, porfa, ¿así todavía? Perderemos el bus –Petri, siempre puntual, cumplidora, perfecta.

Me vestí a toda prisa los vaqueros y la camiseta del león, de fauces y melena de colores, por la niña, sobre ese fondo negro que tanto me cautiva desde siempre, según intuyo. Pies para qué os quiero, salimos casi en vuelo a la parada de taxis, la estación de autobuses, el reencuentro. ¿Sería el mismo rostro que en el sueño de esta noche pasada? ¿La reconocería? Cosa extraña, el Ebro iba crecido pese a las primeras huellas del calor. Buen augurio.

–¡Sandra! ¡Si estás mejor que nunca! ¡Qué alegría!

–¡Lucía! ¿Eres tú?

Pudimos abrazarnos. ¡Qué alegría! Los pequeños detalles son la salsa, el néctar de la vida. Porque, se me olvidaba, mi amiga se enamoró en Toledo, de su fisio, fue recobrando fuerzas e ilusión, y un día decidieron venirse a Zaragoza por el trabajo de Óscar. Siempre me he preguntado cómo será el amor, las relaciones físicas, cuándo sólo responde el corazón. Bueno, y los recuerdos. ¿Y la maternidad? ¿Y el placer? Aunque me lo explicasen mañana volvería a preguntármelo. Han adoptado a Katya, una chinita preciosa.

–Vamos a ver a Katya, es su fiesta fin de curso. Le he prometido estar acompañándola. Óscar vendrá a comer.

Casualmente, la obrita de teatro era una selva con muchos animales: leones, cocodrilos, elefantes… y también dinosaurios. ¿A qué me recordaba? ¿Quizá también nosotras, aquel final de curso…? Pero no estoy segura. La niña disfrutaba en su papel de jirafa, tan esbelta y graciosa. ¡Era igual que Lucía!

El cole y el restaurante estaban junto a un parque, verde y nuevo, con acacias, ailantos y palmeras. Creo que justo al lado estuvo la Expo. Y allí, en una terraza, mientras venía Óscar, tomamos unas cocas. ¡Qué riquísimas! Y luego, en la comida, por supuesto paella, y un helado. Y la luz, mucha luz en las miradas, y en los detalles nimios, y en el ángulo último de los recuerdos. Se les siente felices, han logrado ese difícil equilibrio entre los límites y la más inocente plenitud.

Ahora, mientras cenan mis peces y poco a poco el sueño me cierra las ventanas e ilumina el misterio de un tiempo que aún no es, voy tomando apuntes de este día tan bello, de una pequeña vuelta al paraíso, como escribió Lucía en alguno de sus libros. Pero ya se van difuminando los rincones, los detalles, los nombres; sólo queda la esencia. ¡Lo que son los olvidos!

María Pilar Martínez Barca

(La quinta-esencia de Albada, Zaragoza, Libros Certeza, 2015. V Certamen de Relatos Cortos Tertulia Albada).

Tercera fuerza

Tercera fuerza

Foto: europapress.es

Reflexionaba Javier Marías en El País cómo la opción de fuerzas emergentes, Ciudadanos o Podemos, daba la sensación de no poner la confianza en dos únicos partidos, y de que la papeleta tuviera una eficiencia práctica. Aun así continúa: “Sin embargo, como siempre, votamos a tientas, si es que no a ciegas. No solemos saber por qué tal o cual individuo ha sido designado para aspirar a presidir una Comunidad o un Ayuntamiento. Cuáles son sus capacidades o méritos para la labor”.

La formación de Pablo Echenique-Robba ha vuelto a sorprendernos en Aragón. Yo no entiendo de triunfos ni de pactos, sí de personas. Recuerdo cómo nos comentaba aventuras de su Rosario natal (Argentina), cuando sus compis lo lanzaban por una costanilla. O la primera entrevista para Humanizar, a raíz del Premio Rompiendo Barreras 2008. “Mi hobby principal es mi trabajo, después salir con los amigos, leer, ver alguna película y estudiar idiomas”.

La Olimpiada de Física, los premios del insti, su oposición como titular del CSIC… ¿Algo se le resiste? Otro hito, el blog “De retrones y hombres” –Premio Tiflos de Periodismo–, junto al periodista Raúl Gay, no casualmente noveno en la lista de Es la hora de Aragón por Zaragoza. “La discapacidad requiere esfuerzo, tiempo y dinero. Si tienes un problema físico o mental, seguro que la mayoría de las actividades de la vida te van a costar un esfuerzo extra y algo más de tiempo”, nos diría Raúl.

Por circunstancias coincidí con Sergio, uno de tantos en la sombra, animador y formador en varias asociaciones de deporte para personas con diversidad funcional. Y en un excelente acto literario, con Salvador Berlanga Quintero, educador por vocación y autor de libros sobre los temas más variados; número cuatro en la lista de Teruel. Su silla es una anécdota.

“Pero como esta vez el resultado previsible no es A o B, sino por lo menos A, B, C o D, nos es aún más difícil saber qué diablos estamos haciendo”, pronosticó Marías. “Mis metas a corto plazo, mejorar día a día como persona, tomar las decisiones correctas y mejorar en lo que pueda mi vida, la de los que me rodean y puestos a pedir la de los que no me rodean”, me respondía Pablo.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 29 de mayo de 2015).

Yo elijo

Yo elijo

Foto: Benito Hernández Alegre

Elección, ‘acción y efecto de elegir’; ‘emisión de votos para designar cargos políticos o de otra naturaleza’. Según esta última acepción de la RAE, yo elijo lo primero vivir. ¡Menuda verdad de Perogrullo! Pero no es tan obvio si pnsamos en plazos diferentes o un nasciturus con taras.

Mi segunda elección, la Atención Temprana. ¿Hasta los dieciocho? Dependerá del caso. Algunos niños con diversidad funcional precisarán cuidados especiales en su primera infancia; otras personas, siempre. ¿Y por qué no educación inclusiva, cuidadores, profesores de apoyo y acceso a las aulas? En centros especiales elijo a quien no escatime en terapias y ayudas.

¿Y en materia de empleo? Que se cumpla y se amplíe la reserva para trabajadores con capacidades diferentes; que se adapte el examen. Pero ante todo, una buena formación, y oportunidades más allá del papel. ¿Por qué solo una minoría trabajamos?

“De niña a mujer”, la clásica canción de Julio Iglesias con tintes de drama cotidiano si la mujer es diversa física y más intelectual. ¿Suficiente denunciar un maltrato? ¿No pasará por el apoyo al entorno familiar? ¿Y por una asistencia personalizada?

Ahí te quiero ver. En cuanto a la Ley de Dependencia, estamos todavía en mantillas. No queremos un dinero que no hay, sino asistencia profesional –fuera de tu padre o de tu hermana–, las horas que haga falta; y no ayuda a domicilio ni copago a través de una empresa que busca su propio beneficio. Filosofía a favor de una vida más autónoma, la autoestima y el empoderamiento, no recuerdo haberla escuchado a ningún candidato; tampoco me he estudiado punto a punto.

¿Quién nos construirá pisos y apartamentos asistidos? ¿Quién va a facilitarnos vivienda con domótica, o adaptada en lo mínimo, que no esté en el extrarradio? Más sencillo, ¿quién ofrece mejor movilidad? La micro amarilla, líneas de autobuses rojos, el tranvía, el bono taxi… ¿Y por que aparcan en mi plaza reservada, o en el único acceso a la acera? ¿Por qué aquí un rebaje y no en el otro lado? ¿Quién permite abrir un establecimiento público con un pedazo de escalón donde antes no estaba?

Ahora que mi colegio electoral es por fin accesible, me pienso a quién elegir.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI",  viernes 22 de mayo de 2015).

Mi yo guerrera

Mi yo guerrera

Foto: Marga Alonso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La fuerza de los límites

Desde mi sillón

Mi yo guerrera

Así me bautizó Rosa Montero, todo un lujazo. Nací guerrera, aunque no lo supiese hasta décadas después.

“He escuchado en la radio una noticia que podría cambiarte la vida”, me anunció mi pareja. Era la presentación en sociedad del Movimiento de Vida Independiente, con su particular cosmovisión de la existencia desde este otro lado del espejo.

Meses después, coincidía en Telemadrid con Javier Romañach, uno de sus artífices –antídoto de José Luis Sampedro–, que terminó de convertirme. “Hay dinero para lo que interesa”. “Tú no eres como todos. Todos somos diversos”. “Me invito a vuestra despedida de solteros”.

Otra vuelta de tuerca y me veía en Zaragoza creando el primer grupo de Vida Independiente. Ilusión, esperanza, ¿por qué no…? Comenzaron a arder los corazones. En Madrid, Barcelona o Guipúzcoa había dinerín. Aquí hacían oídos sordos.

Fruto de la filosofía nació la colección Joseph Merrick, bella simbiosis de literatura y diversidad funcional –ahora sale el tercer volumen–. Y un día, en El País, me encuentro la columna de Rosa: “Hoy voy a hablar de un puñado de guerreros. De héroes y heroínas tenaces y discretos con los que convivimos sin apenas darnos cuenta de que están ahí. […] Estoy hablando de la diversidad funcional”. La pequeña semilla se transformaba en árbol.

María Pilar Martínez Barca

A nuestro alcance

La nueva esclavitud

Son nuestras manos y nuestros pies. ¿Empleadas domésticas? ¿Asistentas? La crisis echó por tierra normativa y respeto.

M. P. M.

Necesitamos asistencia personal más que comer. Según normativa de las empleadas del hogar de 2012, a partir de 120 horas anuales hay que dar de alta en la Seguridad Social y cumplir con el salario mínimo interprofesional (645.30 euros al mes). Por hora suelta, no menos de 5.05 euros. A través de empresa, no baja de los 11 o 12 euros.

La realidad cotidiana es otra. Me comentaba Clement: “He hecho entrevista, en la que me ofrecían 400 euros, sin Seguridad Social, ocho horas diarias. No he aceptado, pero creo que al final cederé, porque vienen inmigrantes que piensan para no ganar nada… y aceptan esta nueva forma de esclavitud”.

Me habla de otras amigas: 300 euros por seis horas al día, de lunes a viernes –solo puede salir cuando la anciana duerme la siesta–; o limpiar un dúplex por 5 euros a la hora, más portal y escalera de todo el edificio; los limpian los vecinos y esa señora ya no puede. Me cuenta sobre otra conocida: cuatro horas de lunes a viernes, más veinticuatro horas seguidas el fin de semana, ¡por solo 200!

“Y a mi me ofrecían otro trabajo por la tarde de 2 euros a la hora. Según la señora era esperar al marido, porque lo llevan a un centro de DIA, y al regreso hay que bajarlo del coche, lavarlo y dejarlo acostado”. ¿Cambiarán las cosas con las elecciones?

Más corazón

Tutelados

“La tutela es una institución jurídica que tiene por objeto la guarda y protección de la persona y los bienes del incapacitado”. Consecuencia de un proceso judicial, está recogida en los artículos 222 y siguientes del Código Civil. Puede ser tutor una persona adulta o una institución sin ánimo de lucro… Todo políticamente correcto.

Aunque se contradiga con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU 2006), que reconoce “el derecho en igualdad de condiciones de todas las personas con discapacidad a vivir en la comunidad, con opciones iguales a las de las demás” (art. 19). Privados de derechos y de dinero… Con asistencia personal, todos podríamos manejar nuestra vida.

Más información: www.cocemfe.es.

M. P. M.

(Humanizar, «La fuerza de los límites», Nº 140 --Madrid, mayo-junio 2015--)

Tras los pasos de Hugo

Tras los pasos de Hugo

Cuando necesidad y corazón van de la mano

Tras los pasos de Hugo

Hugo Ruiz Batea es un niño feliz. Nace el 10 de diciembre de 2010, prematuro y con antecedentes de retraso severo en el crecimiento intrauterino. Sus padres, José Carlos y Elma, operador de cámara y auxiliar de enfermería, no escatiman esfuerzos en terapia, recaudación de fondos, superación, entrega y alegría.

María Pilar Martínez Barca

Fotos: Pedro Anguita, Elma y José Carlos

Primeros pasos

P. Una pareja normal, enamorada, y esperan un bebé precioso. ¿Les dijeron algo durante el embarazo?

R. No, solamente que venía pequeño, y hubo que provocar el parto a las treinta y cuatro semanas.

P. ¿Cuál es su primer recuerdo, como madre, al tener a Hugo?

R. Mi primer recuerdo fue muy breve, en quirófano: recuerdo que lloré al verlo por primera vez.

P. ¿Cuál es la discapacidad y las limitaciones concretas de su hijo?

R. Enfermó a los dos meses y diez días, por una sepsis –septicemia– provocada por una bacteria, que le produjo diversas lesiones, como sordera, ceguera, hidrocefalia –por la que le implantaron una válvula de derivación–, con grave afectación neurológica. Padece parálisis cerebral, no camina, no habla, no se mantiene sentado. Tiene una discapacidad del 77%.

P. En esos momentos, ¿de dónde se saca la fuerza?

R. Exactamente no lo sé, estar unidos como pareja es muy importante, pero aún más tener a la familia y amigos a tu lado apoyándote incondicionalmente.

P. ¿Cuál fue el primer paso?

R. Al principio andas perdido; pero gracias a mi cuñada, que trabaja en Aspace (Asociación de Parálisis Cerebral), conocimos a Rita, la asistenta social del centro. Ella nos orientó en nuestras dudas y en los trámites que debíamos gestionar. Siempre lo recordaré.

P. Y siguieron muchos más… ¿Como cuáles?

R. Sabíamos que había un centro en Galicia con una terapia pionera, pero muy costosa económicamente, a lo que hay que sumar el alojamiento y manutención. Así que decimos emprender esta aventura: recaudar fondos para intentar mejorar la calidad de vida de Hugo. Todo empezó en Facebook, con una campaña de recogida de tapones. Se han hecho obras de teatro, festivales de baile; estuvimos en un centro comercial repartiendo abrazos y piruletas; una macro rifa, lotería de navidad, calendarios… Se ha participado en una maratón, llevando la bandera de la Asociación –gracias a Víctor Faure y Carlos Gracia–. Venta de objetos hechos a mano en mercadillos, camisetas, y cómo olvidar la Gala en el Auditorio de Zaragoza, todo un éxito.

Ahora están en proyecto un cuento, una carrera, y seguimos con la recogida de tapones. Estamos abiertos a cualquier idea.

P. ¿Es cara una terapia para niños como Hugo?

R. La que estamos realizando con Hugo en Galicia, más, Pero toda terapia supone un gran esfuerzo para la familia.

Eslabones sociales

P. ¿Porque el Estado apoya? ¿Y la Ley de Dependencia?

R. Las ayudas del Estado son insuficientes. Las terapias que se hacen, tanto en atención temprana como hospitalaria, no llegan al 1% de lo que necesitaríamos. La ayuda económica es ridícula. Todo el material ortopédico que requieren estos niños es desmesuradamente caro, y en estos tiempos que corren aún más. Los recortes en la ayuda a la dependencia me parece algo vergonzoso; tendrían que aumentarla.

P. ¿Hugo asiste a Aspace? ¿Hay suficientes centros y asistencia en España?

R. Siempre habrá pocos centros, y no te informen de ellos. Aspace para nosotros significa muchas cosas: apoyo emocional cuando lo hemos necesitado, información, un respiro. Hugo fue el primer niño que abrió el aula de 0 a 3 años, a partir de ahí pudimos vivir un poco. Todas las terapias se realizan en el centro, sin tener que hacer desplazamientos: fisioterapia, logopedia, musicoterapia, hidrocinesiterapia, terapia canina, refuerzo cognitivo, comedor, médico. Saber que está bien cuidado; no tengo palabras para agradecer todo el cariño que demuestran en su trabajo.

P. ¿Qué pedirían?

R. Más apoyo institucional, ayudar a que haya mayor integración de estas personas con discapacidad. Y proteger a los cuidadores que tienen a su cargo personas con necesidades especiales.

P. ¿Es solidaria nuestra sociedad?

R. A veces, los que menos tienen son los que más ofrecen. Hay gente hipócrita pero tenemos que quedarnos con lo bueno de cada persona y situación.

P. Una curiosidad, ¿cómo logran reunir a tantos famosos?

R. José Carlos trabaja en el medio audiovisual, y a través de conocidos, contactos, familia, han colaborado de forma desinteresada donando objetos y participando en el calendario solidario personajes como Rafa Nadal, Carmen París, Melendi, Andrea Blas, Daniel Zueras, Joaquín Reyes, el grupo B Vocal, Pedro Oliva, Daniel Iranzo, Luis Larrodera, Cecilia Jiménez… y muchos más, que me perdonen no nombrarlos a todos.

P. Creo que en este momento están de viaje.

R. Estoy con Hugo en Galicia, realizándole el tratamiento por el que hemos puesto en marcha toda esta hazaña… Estoy sola con él, sin Jose y sin familia. Se hace duro, pero seguro que merece la pena.

P. ¿Es importante el apoyo de otros padres, de otras familias?

R. Estando aquí en la clínica, donde se imparten las terapias, hay muchas familias en la misma situación o parecida. Compartes muchas cosas: miedos dudas, risas, llantos. Es importante saber que hay más gente que siente y padece lo mismo que tú.

P. ¿Es Hugo el favorito de la familia? Padres, tíos, abuelos, primos…

R. No sé si es el favorito; pero que te gana el corazón solo con conocerlo, seguro. Están deseando que volvamos para estar con él lo máximo posible.

Manos con corazón

P. Creo que ustedes son una pareja muy sociable. ¿Cómo se compagina la atención a Hugo con salir a tomar unas copas?

R. Nos sentimos muy afortunados del apoyo que nos brinda la familia, y si alguna vez necesitamos un respiro, como ir al cine o a cenar, ellos se quedan con Hugo. La pareja se necesita, la uno al otro, y un momento de soledad también.

P. Me han dicho que Hugo es un niño muy alegre y que lo demuestra día a día…

R. Tiene días malos, como todos, pero es un niño, o como le digo yo “mi bebé”, muy cariñoso y alegre; tiene una sonrisa que te contagia y sus ojos azules te enamoran.

P. Tres sueños a corto plazo.

R. Poder conseguir que se mantenga sentado. La verdad es que cualquier mejoría sería un sueño que nos gustaría ver hecho realidad.

P. ¿Y de cara al futuro?

R. Que se lograra, a través de la investigación, si no una cura, sí la mayor autonomía e independencia física e intelectual de estas personas.

P. ¿Qué les dirían a unos padres que se enfrentan por primera vez a una enfermedad o discapacidad inesperada?

R. Que jamás tiren la toalla, que es un camino muy duro el que se emprende y que habrá días malos y otros menos malos, y que es una lucha de todos, padres, pareja e hijo. Nunca hay que olvidarse de uno mismo.

P. ¿Piensan darle a Hugo un hermanito?

R. Todo el mundo que tiene un hijo discapacitado te dice que tengas otro, pero nosotros hemos tomado la decisión de no tener más. Aunque nunca se sabe…

P. ¿Cómo podemos colaborar con la Asociación?

R. Creamos una página web con el mismo nombre de la asociación, Tras los pasos de Hugo. Ahí están los puntos de recogida de la tapones, el número de cuenta para realizar donaciones… En Facebook también tenemos pagina. Si tienen cualquier idea para recaudar fondos es bienvenida, y simplemente difundiendo la pagina y dándole al “me gusta” nos ayudan mucho.

P. Algún gesto humano que les haya impactado especialmente.

R. Hay muchas personas que han colaborado con donativos; pero hay una, María, que, sin conocernos de nada, me preguntó si podía hacer unas muñequitas, y lo que sacase sería íntegramente para Hugo, se pusieron un fin de semana en su pueblo y, como vendieron todas el primer día, estuvieron toda la familia hasta la madrugada haciendo más muñequitas, sin esperar nada a cambio. Tienen cara de buena gente. También estuvieron vendiéndolas en la Gala. El marido de María falleció el mes pasado y sentí mucho no poder acompañarla. Le estaremos eternamente agradecidos.

P. ¿Qué nos dirían a nosotros, como simples lectores?

R. Que comprendan lo duro que es luchar por un hijo, qué no haría un padre: recoger tapones, rifas, calendarios.... Y que no nos juzguen por lo que hacemos.

En Internet

http://traslospasosdehugo.org

y en facebook

SUMARIOS

“Estar unidos como pareja es muy importante, pero aún más tener a la familia y amigos apoyándote incondicionalmente”

“A veces, los que menos tienen son los que más ofrecen”

“Es un niño muy cariñoso y alegre; tiene una sonrisa que te contagia y sus ojos azules te enamoran”

(Humanizar, Nº 140 --Madrid, mayo-junio 2015--).

Ritos de iniciación

Ritos de iniciación

Foto: www.periodistadigital.com

Yo comulgué de calle. En mi parroquia no dejaban que las niñas y los niños nos vistiésemos de princesas, marineros o cosas estrambóticas para recibir el cuerpo de Jesús. Siempre lo he agradecido, una formación sencilla que me ha llevado a interiorizar, a centrar la experiencia religiosa sin volantes ni birbirloques. Como la de mis hermanos, mi Primera Comunión la celebramos en casa, con los regalos práctico y justos. A mitad de camino entre la de mis padres y abuelos –en el pueblo no había dinero para celebraciones– y las de nuestros peques, con restaurante, payasos, disc jockey y toda pesca; donde lo que menos importa es comulgar.

Y es una pena perder la perspectiva y la raíces como rito de madurez e iniciación, espiritual católico en este caso. En otras culturas no lo pierden. Ocho años, la edad en la que muchos niños ya trabajan; la misma edad que tenía Abu, el pequeño inmigrante subsahariano al que intentaban pasar la frontera de Ceuta dentro de una maleta. Todo un rito iniciático para él; un cambio de país y de cultura, y un cambio, ojalá, de la extrema miseria a una vida más normalizada.

Experiencia también de iniciación la de la hija de Francisco Miranda, de once años, cuando vio a su papá lanzarse a rescatar víctimas, antes de que el avión A400M se estrellase contra el suelo de Sevilla. La niña, y seguramente su perrito, jamás olvidarán que una vida humana es lo primero. ¿Lo hubieran hecho todos?

Con su corta experiencia de dos años sería secuestrado durante cuatro horas en la guardería. Amenazando al niño con un cúter, Jandi, el secuestrador, pretendía hacer declaraciones por la tele. ¿Quién iniciaba a quién en el mundo de los monstruos o en el de los niños grandes? Y es que hay quien nace ya superviviente, como ese bebé chino enterrado por sus progenitores en una caja de zapatos, y después de ocho se encontraba sanito y coleando. Su delito: nacer con labio leporino: deformación congénita del labio superior bastante frecuente y de intervención sencilla.

Todo niño y adolescente tiene derecho a su particular rito de iniciación, en libertad, sin violencia; por el que realice un tránsito más feliz a la sociedad de sus mayores.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", sábado 16 de mayo de 2015),

Jesús Hermida

Jesús Hermida

Recogiendo el Premio Ondas. Foto: Heraldo

Terminaban de traer el televisor en blanco y negro a casa, aquel cajón casi como las primeras radios en el pueblo. Retransmitían la llegada del hombre a la Luna, y daba la noticia un locutor joven –para mí muy mayor–, moreno, ¿llevaba entonces patillas? El mismo que un año después sería corresponsal en Nueva York, y nos relataría el asesinato del presidente Kennedy. ¿O eso fue antes? Los datos se emborronan en un lejano salón, junto al largo pasillo donde daría mis primeros pasos, en aquel cuarto piso de la calle Delicias. ¿Tendría cinco años?

¿Cómo iba a saber yo por entonces que nacería veinticinco años antes que servidora en Ayamonte (Huelva)? ¿Que comenzaría trabajando en Signo, semanario de Acción Católica, Europa Press, La Actualidad Española, Informaciones…? Teníamos bastante con irnos adaptando y viviendo una realidad cercana en tiempo y circunstancias a “¡Bienvenido, Mister Marshall!”, de Berlanga. ¿Cómo iba a adivinar que antes de Periodismo deseaba estudiar Filosofía y Letras?

Después, cuando volvió a España en el 78, la caja tonta comenzaba a vestirse de colores, y yo asistía a un aula con otros compañeros minusválidos –en la jerga de la época–. Estábamos en plena transición. De su vuelta a TVE –“Pasaporte”, “De cerca”, “Crónica 3”– tampoco me quedan muchas huellas.

Lo recuerdo en el Telediario de la noche y, ya en los noventa, en espacios de Antena 3: “El programa de Hermida”, “La noche de Hermida”… Y en una mezcolanza no tan confusa que mis días de infancia me vienen nombres como Irma Soriano, Nieves Herrero, María Teresa Campos, Toni Cantó o Agustín Bravo; cuando habíamos abierto más canales, clausurado casi la postmodernidad e íbamos ya camino de la globalización. Yo seguía escuchando la voz entrecortada del locutor de siempre en el ángulo oscuro de un viejo salón.

“Era una persona que marcó una forma de hacer televisión y todavía no se ha superado”, declaraba Nieves Herrero, una de sus chicas favoritas. Premio Ondas, Nacional de Televisión o Antena de Oro, recibía su penúltimo homenaje en el tanatorio de La Paz de Tres Cantos (Madrid), sede de la revista Humanizar. Hay hebras invisibles que enlazan nuestras vidas.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 8 de mayo de 2015).

Namasté

Namasté

Foto: sathyasaibaba.wordpress.com

Tendría no más de siete años cuando entresoñé un estremecimiento en el suelo y las paredes, de vacaciones en Valencia, estaba ya acostada. Supe después que se había producido también en Zaragoza. No se lamentaron desperfectos.

Namasté Asociación Aragonesa para la Promoción de la Infancia. Tiene que ser terrible que un niño o una niña se queden sin casa, sin familia, sin escuela, sin sueños, sin niñez, sin vida a veces. Se habla ya de 5500 fallecidos, de 11.000 heridos. ¿Cuántos pequeños? “Antes del terremoto teníamos a cuarenta niños en cada centro [de la ONG Kumara – Infancia del Mundo], pero en uno de ellos ya se espera que haya doscientos dentro de poco”, afirma la Directora de Namasté.

Sin luz ni agua potable, las lluvias y el olor de los muertos amenazando con contaminarlo todo. Tiene que ser macabro. ¿Cuántos discapacitados? ¿En qué condiciones antes ya del seísmo? “En realidad, la vida es cuestión de suerte; yo he estado ahí, ha habido un terremoto y no me ha pasado nada; he tenido una gran suerte”, afirmaba Luis Laín, el montañero oscense. Tres días antes había fotografiado Katmandú desde su minarete, ahora todo en ruinas. ¿Y la suerte de esa pareja zaragozana desaparecida? ¿Y de los aragonés que continúan en Nepal?

“Namasté”, saludo sánscrito oriundo de La India, acompañado con la unión de las palmas de las manos y la inclinación de la cabeza, que se ha extendido en nuestro loco mundo occidental con la práctica del yoga y la meditación. “La parte divina de mi ser saluda a la parte divina de tu ser”, entre otras significaciones. El budismo, minoritario en La India y Nepal, se ha colado también en el hinduismo, conglomerado de filosofías y creencias.

Aceptar, vivir cada presente, reducir al máximo los deseos, alcnzar la unión con el todo y el nirvana. ¿Sencillamente meditando? Dos aviones repatrian a ochenta españoles. La constructora San José atiende a ciento veinte compatriotas. Equipos de rescate logran sacar con vida al joven Pemba Lama, de quince años, tras cinco días bajo los escombros.

¿Por qué no ser más solidarios y construir entre todos edificios que resistan los seísmos? Sería un auténtico nirvana colectivo. Namasté.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 1 de mayo de 2015).

Semillas

Semillas

Foto: www.todocoleccion.net

Me venía a la mente El osito cazador, uno de los cuentos de mi más tierna infancia: su sombrero de pluma, su cinto a la cintura, su ballesta y sus flechas. Ahora nuestro protagonista era un muchacho de ESO; y junto a ballesta, de verdad y casera, llevaba un machete y un cóctel molotov fabricado con una botella de cerveza.

La profesora de Castellano fue su primera víctima; la segunda, su hija. A la tercera dicen que va la vencida, y el profe de Sociales, amante de la Historia, no parecía ser su favorito. Vendría luego el juego de a ver a quién le toca la china: una docente más y otro compañero.

A la par, un “spot” o consejo publicitario –¿por qué los anglicismos cuando es tan rico nuestro idioma?– sobre la violencia de sexo (que no de género) entre adolescentes.–¿Otra vez te ha llamado? –Sí. –Quiere controlarte; déjalo ya.

David Jurado, profesor de Educación Física del IES Joan Fuster de Barcelona, desarmó al muchacho dialogando. “A veces, los adolescentes acumulan tensiones y, si se junta con un brote, se da la tormenta perfecta”, asegura. Sin embargo, permítaseme otra teoría.

Los niños y adolescentes nos imitan; vamos sembrando en ellos semillas de futuro, en negativo o fecundas en esperanza. Lo que tiene que ser está en potencia. ¿Y qué van a aprender si ven cómo un adulto abalanza a su perro contra un policía? ¿Y a un capitán que ahoga en su barco a casi 1000 inmigrantes? ¿Y a otro imbécil que se pega un tiro en el pie por saber lo que se siente?

Y viceversa. “La cultura es una forma constante de tempestad”, se afirmaba en la entrega de los Premios Búho, de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro. La belleza de la Torre del Agua, o la nueva exposición de Isabel Guerra en el Patio de la Infanta –hasta el próximo 24 de mayo–, generan más Belleza. Continúan leyéndose libros en papel; Víctor Manuel y Ana Belén nos siguen ofreciendo “Canciones regaladas”, y a algún político se le ocurre unir nuestra esencia romana, árabe y judeocristiana.

¿Qué semillas sembramos? Es posible subir de nota en felicidad. Si el hispanista Raymond Carr, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 1999, ha llegado a los 96 otoños, será por algo.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 24 de abril de 2015).

De cine

Hacía primavera en torno nuestro.

Salíamos del cine, ¿de los Goya?,

pletóricos de luna y sensaciones

a flor de corazón.

La gente iba dejando en el armario

abrigos y crepúsculos.

El aire iluminaba las miradas.

Qué grato era sentir todo en su sitio,

los nombres, las historias, o aquellos personajes

en la frontera misma de la vida y la magia,

sencilla, de los cuentos.

¿Recuerdas?, sucedía en la Argentina,

bajo la piel más pobre del planeta

y los astros más puros.

Los padres, la otra hermana, el visitante,

o ese joven ingenuo que iniciaba

su marcha hacia un espacio hermoso, digno.

Salimos de la sala con regusto

a vida y plenitud.

Y fuimos paseando, calmamente,

a hacer unos recados:

la tienda de deportes, la de música,

y luego el hotelito aquel, tan de otra

estación, presentida sólo en sueños.

Citado nos hubimos con dos buenos poetas,

de esos seres que exhalan océano y penumbra,

y amor, y oscuridades, y promesas.

Hablamos de lo humano y lo celeste,

del alma de las cosas, de esa historia

vivida en plenitud en la pantalla.

Cada cual ocupaba su lugar,

y era grato sentirse, así, entregados

al aire de la tarde, a la existencia

aceptada en su hondura en cada esquina,

en cada pliegue mínimo y su noche.

Nos fuimos, lentamente, paseando

por calles y recodos, y placitas,

hacia El Ángel Azul.

Subía un suave aroma a desperezo,

a plácida terraza, a cielo libre,

a zumo de naranja y confidencias.

Las mesas agrupaban, una a una,

miradas y susurros, cuerpos cálidos,

silencios modulados levemente.

Te presentí cansado por momentos.

¿Qué nubes empañaban aquel claro de luna

que se nos daba pleno, rebosante,

una tarde cualquiera del mes de la esperanza?

¿Acaso fuera el curso?, ¿tanta urdimbre

incierta de futuro?, ¿o la hojarasca

que te iba ya rugando el corazón?

A veces, bien lo sabes, no responden

cuando, henchidos de luz y de ternura,

llamamos a una puerta. Te iba hablando

de aquellos sueños puros que nacieron

en un viaje reciente. Vislumbraba

como un lugar propicio a lo más íntimo,

a una espera fecunda, al despertar.

Cada cual habitamos un pequeño

universo de amor y atardeceres,

y te ibas tú venciendo por llegar

a esa luna interior que iluminaba

extrañamente el bar, las formas, los rincones.

Charlando, sin sentirlo, se hizo tarde

y tomamos un taxi de retorno

a la casa, a la noche, a los quehaceres,

al entorno real de cada hora.

Fue un ocaso feliz, hoy remansado

en un sabor a entrega y armonía

grabado a vida y fuego. Estaba plena

la luna aquella noche.

Hacía ya principios de verano,

allá, en el corazón.

 

(Primer Premio Nacional de Poesía “Acordes”, en su XXIII edición, Espiel --Córdoba--, 24 de abril de 2015).

Integrismo mental

Integrismo mental

Foto: www.chavalcarcel.es

¿Qué nos está pasando? En pleno estremecimiento por las 200 víctimas del avión de los Alpes, en la Universidad de Garissa, Kenya, eran asesinados 148 jóvenes cristianos, y otros 79 bestialmente heridos, por el grupo terrorista Al Shabaab. Parece que no estaban de acuerdo con que el país enviase sus tropas a Somalia. Pocas semanas antes, en Nigeria eran masacrados unos 2000 seguidores de Cristo, sin tener tan apenas eco en los medios ni en las redes sociales.

Me meto por curiosidad en la página web de Ayuda a la Iglesia Necesitada y leo, por encima: “El día a día de un seminarista católico en Irak”; “Fallece el adolescente cristiano que fue quemado vivo en Irak”; “Cristianos perseguidos en el siglo XXI”… Cristina López Schlichting, casposa para tantos, entrevistaba a Raquel Martín, de la ONG, sobre la situación previa a la Semana Santa en Kurdistán: “He visto a un grupo de cristianos realmente aterrorizados por las sombras negras del demonio. Te dicen: He perdido todo menos la fe”.

Lo vemos demasiado lejos, en coordenadas y en creencias. Hasta que el estupor vuelve a golpearnos en la cara cuando un vecino nuestro, de un pueblo de aquí al lado –Ejea de los Caballeros, yo sí quiero acordarme–, pretende terminar con la pareja de su hija, y luego se atrinchera a cal y canto por si las moscas. Pensaba que la historia de los Montescos y los Capuletos, o de Isabel y Diego de Teruel, estaba trasnochada.

Llevamos un cacao mental impresionante. Servidora lo respeta todo, hasta donde le llega. Pero que no me digan que la ablación del clítoris es por motivos religiosos. No suelo comulgar con ruedas de molino tan descomunales. La unidad todos la buscamos; pero de ahí a cuidar la forma en la que respiramos porque podríamos herir a un humilde mosquito… El budismo se ha puesto de moda, y algunos niños nos sorprenden asegurando que anteriormente fueron célebres personajes –ya en la carrera habíamos estudiado El Crotalón, del siglo XVI, curiosa metempsicosis de Pitagoras transfigurado en gallo–. Todo es respetable, aunque con lógica.

La confusión conduce al integrismo. “De devociones absurdas y santos amargadas, líbranos Señor” (Teresa de Jesús).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 17 de abril de 2015).

Saltando vallas

Saltando vallas

Foto: es.123rf.com

Me hacía sonreír esa noticia de una manifestante de 82 años, con andador, osteoporosis y reuma, multada por saltar una valla. Un convecino de O Rosal (Pontevedra), también de movilidad reducida y con taburete de apoyo incorporado, comparecía en el mismo juicio. ¡Para que digan que no existen los milagros!

¿Será la misma ley de Murphy por la que a más discapacidad menos dependencia? Pues me lo expliquen, que diría Macario, el querido muñeco de José Luis Moreno. ¿Y es por eso que pagar hipoteca supone reducir los derechos y más copago? Escribía en su blog el periodista y hoy candidato por Podemos Raúl Gay: “Como es lógico, para independizarte necesitas una vivienda. Es casi imposible pagar una hipoteca y un asistente personal. […] Tuve que reformar la casa y hacer ciertas adaptaciones. Una puerta automática que se abrirse con un mando, ventanas accesibles, persianas a motor y un baño a mi altura. Pedí ayuda económica pero no me la dieron. La razón era que cobraba más de lo que establecían para dar ayudas”.

Entre los ocho aspirantes al Gobierno de Aragón, su colega y cabeza de lista, Pablo Echenique, va a apostar por esa asistencia y accesibilidad universal –si los pies no se los dejan en Pekín en uno de sus vuelos, como declaraba por televisión–. Carlos Aparicio, correligionario de UPyD, seguirá intentando regular junto a la mejor imagen de Rosa Díez la figura del Asistente Personal. Y Luisa Fernanda Rudi continuará con su programa de recortar prestaciones en el entorno familiar –de donde no hay no puede sacarse– y priorizar la ayuda a domicilio unas horas al mes.

Mientras, me llega una noticia del Sur: “La Asociación Vida Independiente Andalucía ha recibido por parte de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales una subvención para llevar a cabo un proyecto de vida independiente basado en una asistencia personal digna y suficiente. […] Se trata del primer proyecto en España que da cobertura de asistencia personal a menores, personas con diversidad intelectual y personas con diversidad física”.

Cuando Cristo ha corrido la losa del sepulcro, a nosotros, humanos con funciones diversas, nos faltan muchas vallas por saltar.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 10 de abril de 2015).

El silencio de Dios

El silencio de Dios

Foto: Marga Alonso

Dios ha muerto, ya lo dijo Nietzsche. En Viernes Santo no tenemos Cristo, comentaba irónico mi tío. Y hasta Benedicto XVI terminó concluyendo que Dios parecía realmente dormido en este siglo XXI del mundo y de la Iglesia.

El nihilismo nietzschiano apoya otro rango de valores, otra especie de hombres y mujeres independientes de los viejos dogmas. El ser humano sería el artífice y responsable de sus propios errores y virtudes. La mujer pasaría a ser dueña absoluta de su cuerpo. Y a su pareja le sería lícito tomarla como objeto de placer y posesión.

¿Nos sabemos de verdad responsables de echar plásticos al mar? ¿Y de la picaresca en los hoteles? A veces me pregunto si la clase política –la casta y la no casta– ha olvidado que es la creadora del bien común. ¿Y el piloto que decide suicidarse en pleno vuelo? Lo que ya no comprendo de ningún modo es la guerra yihadista; o esa madre que envía a Siria a sus dos gemelos por la causa de Alá. Cuando no existe Dios.

No sé si el orden del cosmos, o que los tiempos no daban para más, nos vino el papa Francisco con sus nuevas gafas de mirar las cosas, y el silencio de Dios, expresión polisémica, dio un giro a lo místico. “Orar es tratar de amistad con quien sabemos nos ama”; la frase nos sabe y huele a recién horneada ahora que Santa Teresa ha cumplido 500 primaveras.

 “Cuando os veo recorrer las calles me caen las lágrimas de felicidad”, diría a los cofrades Ángeles de Irisarri, nuestra flamante pregonera. Sin embargo, la Pasión es cruel, salvaje, irrepresentable: “Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje” (Marcos 15, 19).

La noche de Miércoles Santo, en la procesión de Cristo camino del Calvario, escuchaba a una madre explicarle a su niño con ternura la primera caída de Jesús, y la sangre y las muchas heridas que le hicieron, y me quedaba a bolos. ¿No solemos huir del dolor? El Ho’oponopono, práctica tradicional hawaiano de origen polinesio, enseña a sanarnos integralmente, aceptando el dolor, por mediación de la divinidad.

¡Dios mío, Dios mío! Últimos gritos recogidos en el supuesto vídeo del avión de los Alpes. No se escuchaba a Dios.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 3 de abril de 2015).

Viaje sin retorno

Viaje sin retorno

Foto: Heraldo

No estamos preparados para morir. Ni para despedir tan abruptamente a los seres queridos. Y surgen los porqués inexplicables. ¿Por qué esta familia y no otra? ¿Por qué en un viaje de trabajo o incluso de placer?

Siempre me han inspirado algún respeto. Me gustaba dejarlo todo atado cuando viajaba, finalizar las tareas si era posible y antes, cuando no había móviles, llamar a ese amigo más cercano y decirle “hasta luego”. ¿Superstición? No me imagino despidiendo a mis padres en algún viaje del Imserso, a mis hermanos cuando salen fuera ni a sus hijos en un intercambio de la ESO, y no volverlos a ver. Los miedos pertenecen a cada cual, casi siempre injustificados. Pero la cruda realidad puede superar a la ficción.

Nunca me dieron miedo los aviones. Los veo más seguros que el coche o el autocar. Me agrada esa sensación de cuando despegamos, la paz de ahí arriba, entre las nubes, el lento aterrizar, que ni te enteras. ¿Seré una “rara avis”? No lo creo.

Quizá estas reflexiones, o similares, se las hagan ahora esos veinte chavales del Miguel Catalán que volvieron de Düseldorf. ¿Cómo ha podido ser?

Impacta, estremece… y con todo lo seguimos sintiendo algo lejano. Los humanos contamos en nuestro ADN con el gen de la supervivencia, por defecto. Hasta que vamos poniendo nombres, rostros. Marina, esa mujer jaquesa que viajaba con su bebé, a la que conocía mi cuñada. Los hermanos Segundo, humildes empresarios de María de Huerva, que esta Semana Santa no irán de procesión. María de Pablo, de San Esteban de Gormaz (Soria), cercano a nuestro pueblo. El empresario de Épila Eduardo Ruiz, extrovertido y responsable. La profesora Pilar Vicente, hija de turolenses… ¿Por qué?

¿Por qué el copiloto no le abrió la cabina? ¿Trastorno bipolar? ¿Atentado kamikaze? ¿Terrorismo que lo vuela todo por los aires? No volverán para contárnoslo. En su caso, ni siquiera el consuelo del poeta: “La muerte, lo sabéis, es el más largo viaje; / y lo hacemos tendidos sobre el suelo, quietamente tendidos, / mientras la luz nos va dorando lo distante” (Manuel Pinillos).

Todo a una semana de romper los tambores y festejar el triunfo de la vida. Que descansen en paz los inocentes.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", sábado 28 de marzo de 2025).

Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes

Foto: www.rae.es

“Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y esos mal acondicionados y peor puestos, […] el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies”, escriba don Miguel en el prólogo a sus Novelas ejemplares, con sesenta y seis otoños. ¿Qué se hizo de sus huesos?

Nieto de médico e hijo de cirujano, la suerte no le sonrió. Deudas, acusaciones, guerras, limitaciones físicas, cárceles, amores y matrimonio desafortunados. La ilusión de su vida, lograr un puesto público como Comisario Real de Abastos para la Armada Invencible, terminaría en prisión. Como última esperanza, esclavo del Santísimo Sacramento y franciscano. “¡Triste y miserable estado! / ¡Triste esclavitud amarga, / donde la pena es tan larga / cuan corto el bien y abreviado!” (Trato de Argel).

Pude sentir a Chopin en Valldemossa; a Rosalía en su mar de Padrón; a Carlos I en Yuste, y los pasos andariegos de Teresa en La Encarnación. Cómo me conmovieron las calaveras apiñadas en San Millán de Suso. Afirmaba el escritor y académico Luis Mateo Díez: “… el detalle puede hacer que tomemos conciencia de que podríamos tener un país lleno de casas de escritores, de poetas, de pintores de larga tradición”.

Pero todo en su medida justa. “Yo, señores, soy un hombre curioso; sobre la mitad de mi alma predomina Marte, y sobre la otra mitad Mercurio y Apolo. Algunos años me he dado al ejercicio de la guerra, y algunos otros, y los más maduros, en el de las letras. […] Algunos libros he impreso, de los ignorantes no condenados por malos, ni de los discretos han dejado de ser tenidos por buenos”, leemos en Los trabajos de Persiles y Segismunda. Y en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha: “Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro”.

Como a Soledad Puértolas, “me importa más su obra que sus huesos”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 20 de marzo de 2015).