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La lampara encendida

Semana horribilis

Semana horribilis

Foto Heraldo / EFE

Tiene que ser triste. Llegar a la cumbre en aquello que te gusta, educación, sanidad, vida pública, política, y que te señalen con el dedo, te acusen, te imputen a nivel judicial. Por mucho que intentemos disimularlo, el angelito blanco de nuestra conciencia lo llevamos a la derecha desde niños.

Ser presidente de gobierno no es incompatible con mentir, pero hay que tener cautela, se ocupa un cargo de altísima responsabilidad. Pedro Sánchez frente a su hermano David, el del lío de las mascarillas; versus Begoña Gómez, su amantísima esposa, adsorbiendo del marido, falsificando titulaciones inexistentes, haciendo de las suyas con la asistenta o secretaria.

Leire Díez, la “fontanera de Ferraz”, parece que lo sabía todo, sobre su jefa de la policía, Mercedes Gonzáles, y lo que se cocía abajo en las “cloacas”. Abusos, malversaciones, tráfico de influencias… Parece que alguien que ya sufre presidio, un tal Koldo, tuvo algo que ver con uno de los guardias civiles investigados por la Unidad Central Operativa. Implicado asimismo el ex secretario del PSOE Santos Cerdán.

Lo de nuestro ex presidente del ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, no se queda atrás. Tráfico de influencias que salpica a las hijas –aquellas frikis góticas de hace unos años--; chanchullos no pequeños con la compañía aérea Plus Ultra, señalados por los dedos no precisamente limpios del equipo de Donald Trump y seguidores; joyas en su despacho por valor de un millón de euros aproximado ¡Como si cualquiera las llevásemos encima!

No me pregunten ustedes de política, que apenas sé de la cuestión, pero se ve a la legua. Un buen profesor con vocación irá dejando huella en sus alumnos. En un profesional de la salud será fundamental la humanidad. Un sacerdote o servidor, quien presta asistencia al dependiente, un padre o una madre de familia… Las palabras son harto recientes y levantaron aplausos y clamores: “Mi presencia entre ustedes quiere ser un gesto de cercanía hacia España, en el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana” (Discurso del Santo Padre al Congreso de los Diputados, lunes 8 de junio). ¿Las cumplen al menos algunos de nuestros políticos?

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 21 de junio de 2026).

Yo estuve allí

Yo estuve allí

Foto Heraldo / Sociedad Noticia.

Sería en el Palacio de Deportes, que llamamos el Huevo, en la Romareda, durante un festival de jóvenes cristianos, la primera vez que oía canciones como “Saca a Dios de los templos”, “Dios está aquí, / tan cierto como que respiras”.  Aquello me sonó a totalmente novedoso. Después vendría la parroquia de Nuestra Señora de Begoña, la visita de Juan Pablo II, mi asistencia en Roma a una audiencia de los miércoles, con mis amigos Camilos y unas amigas. Mi cercanía a Benedicto XVI por un amigo común a Olegario González de Cardedal, su compañero de estudios. El empaparme en la catequesis de Francisco a través de un grupo sinodal.

Siempre hay una primera conversión. Estos días hemos visto bendecir a niños, extasiarse a jóvenes ante mensajes que nunca habían escuchado, profesionales de los medios emocionados. “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación” (Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Viaje apostólico del papa León XIV a España). Lo mismo ante los reyes, el Congreso de los Diputados, el pueblo de Dios de todas las edades, la comunidad religiosa, los inmigrantes, la cárcel o los abusos, las personas con diversidad funcional, el mundo de la cultura y del deporte.

“En el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza, de verdad” (Encuentro “Tejer redes con el mundo de la Cultura, el Arte, la Economía y el Deporte”). Misa del Corpus en Cibeles, vigilia con los jóvenes en la Plaza de Lima, en el Santiago Bernabeu, homenaje a la Virgen de la Almudena, oración del Rosario en Montserrat, la inauguración de la Torre de Jesús en la Sagrada Familia… Y allí me recuerdo con mi pareja y Disminuidos Físicos de Aragón, cuando el interior era gruesas columnas y algunas fachadas estaban por terminar.

La realidad migrante en Gran Canaria o en la Plaza del Cristo de la Cruz en Tenerife. “En el lenguaje bíblico, el mar puede ser imagen de amenaza, oscuridad y caos. (…) Pero la fe no se queda paralizada ante el poder del mar” (Encuentro con las realidades de acogida de los migrantes). León XIV nos ha hablado a todos al corazón. “Alzo la mirada, / mis ojos en Jesús. / Alzo la mirada, / clavada en la Cruz”.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 14 de junio de 2026).

Y Dios nos creó inteligentes

Y Dios nos creó inteligentes

Foto Heraldo / Associated Press

“Laudato si” fue la encíclica que nos marcó del papa Francisco. El canto a la creación y las criaturas, heredado de San Francisco de Asís; el cuidado de la casa común que es la Tierra, ante el cambio climático y el abuso humano; la erradicación de las diferencias étnicas y sociales. Un legado incuestionable que nos ha quedado ahí, para siempre.

Y es que Dios creó el cosmos, los astros, los planetas con sus satélites, mar y ríos los creó; la flora y la fauna, para que las cuidásemos y disfrutáramos; a la mujer y al hombre, y el descanso. Antes, supongo yo, daría vida a otras especies, como los dinosaurios, algunas de cuyas características perduran según dicen todavía en las aves; y un día llegarían los homínidos, y el “homo sapiens”, el hombre inteligente, capaz de proveerse el alimento y cultivar, de la expresión artística y un pensamiento religioso. Nunca vi contradicción entre la teoría darwinista de la evolución y la narración bíblica.

Pero el ser humano podía confundirse, igual que los antiguos como el becerro de oro, la inseguridad ante el futuro o la falta de tierra y de vivienda; como Adán y Eva, creyéndose súper héroes o casi dioses. Algún Hijo de Hombre habría de enmendarlo.

Hoy, coincidiendo casi con su visita a España, el sucesor de Francisco y de Pedro, a quien Jesús de Nazaret dejaría al cargo de su barca, el 267 Papa de la Iglesia católica, publicaba su primera carta encíclica: “Magnifica humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. Cinco densos capítulos, más una introducción y una conclusión, que comienzan así: “La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”.

La verdad frente a la libertad, con sus riesgos y responsabilidades respectivos, alimentando ambas realidades la dignidad humana a través del trabajo. “La libertad, en la era digital, no es solo una cuestión interior; es también un asunto público”. Entronca desde luego con la encíclica “Rerum novarum”, de León XIII (5 de mayo de 1891). Estos días, creyentes e increyentes, religiosos y políticos, inmigrantes, presos, asistidos y agentes sociales, jóvenes y adultos, seremos anunciados y testigos de los nuevos cambios que se avistan en la Iglesia y la sociedad. Oído cocina, si queremos crecer como personas.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 7 de junio de 2026).

Péndulo y paloma

Péndulo y paloma

La fe de mis ancestros,

vuestros padres y abuelos, y la sabiduría

del cielo y de la tierra,

me dicen que viviréis eternamente,

que viviremos.

El nunca no será para siempre.

Muy pronto nos encontraremos

en esa edad soñada del edén,

un poco más allá del río y de la luz.

Y volveremos a abrazarnos como entonces,

como al roble de antaño, en el espíritu.

 

No faltéis a la cita del Amado,

somos teselas suyas.

 

(Péndulo y paloma, Madrid, Verbum, 2026).

Círculos de luz

Círculos de luz

DESPERTAR

 

I

Dar luz a la existencia,

salir del útero.

No sabemos qué habrá del otro lado.

 

II

Cuando nacen los niños,

ingravidez del alba,

calor de cielo.

 

III

Abanicos abiertos.

En la primera infancia

cantan los cisnes.

 

(Círculos de luz, Zaragoza, Olifante, Ediciones de Poesía, Col. Papeles de Trasmoz, 2025).

Asistencia, cuidados y precariedad

Asistencia, cuidados y precariedad

Foto cartel de la película Yo no moriré de amor

Se ha paralizado la regularización de inmigrantes para permiso de residencia y de trabajo; muchas trabajadoras del hogar y asistentas no van a poder cotizar para su jubilación. Pero no se trata de eso, de meter a todas las personas en el mismo saco, sin pasar al menos por un mínimo filtro de formación.

Deberíamos hacer cuatro o cinco grandes bloques: cuidado de niños, enfermos, personas con discapacidad y ancianos. Aparte de las empleadas domésticas o de hogar, que es otro capítulo. Estamos ya cansados de que, en los años que lleva la Ley de Dependencia, con sus sucesivas implementaciones, no se haya buscado todavía la forma de poner en su lugar la figura del o la asistente personal y se la equipare con las tareas domésticas, o como mucho la ayuda a domicilio.

Por lo que a mí y a muchos nos concierne, ha bajado muchos puntos la atención a la diversidad funcional, y nuestra inclusión como ciudadanos, desde los años 70 y 80. En mucha de la obra nueva en construcción, realizada en su mayor parte por asalariados inmigrantes, no se tiene en cuenta la anchura para sillas ni un insalvable escalón. A duras penas te ceden el sitio si no avisas en el autobús o en el tranvía. Y no hemos vuelto tan invisibles que la gente se te mete en las ruedas, cuando vas por la calle.

Inválidos, minusválidos, discapacitados, diversos funcionales; integración, inclusión. En esto sí hemos avanzado en el lenguaje, no en la realidad. Lo mismo con la enfermedad, y más en el último tramo de la vida o fase terminal. La película “Yo no voy a morir de amor”, de la directora novel Marta Matute, describe bellamente el proceso. Una madre de mediana edad enferma de párkinson y alzhéimer. Durante los primeros años, es el esposo y sus dos hijas, Claudia e Inés, quien la cuidan en el hogar. El progresivo deterioro va marcando la reestructuración de la familia y los roles sociales –se alejan los amigos–. Al final, tirar de residencia, no queda otra.

Frente al cacareo de la muerte digna, cuidados paliativos, hospital y presencia de los seres queridos hasta el último momento. El vaso de café y el cigarrillo a medio consumir, absoluta naturalidad ante el hecho de morirse. Nos urge educar la sensibilidad.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 31 de mayo de 2026).

Una lanza por el amor

Una lanza por el amor

Foto Francisco Javier Martínez

Siempre soñé con el amor, desde la adolescencia: “A veces, cuando miro por tus ojos, / es hondo el horizonte, se respira / el fondo de los mares, lo infinito” (Septenario de amor, premio Universidad de Zaragoza 1992). Era un amor platónico, no real. Los sentaditos, discapacitados o personas con diversidad funcional, con frecuencia lo vivimos de otra forma. Podemos ocultarlo, sublimarlo, obsesionarnos con un deseo no siempre permitido familiar ni socialmente, todavía. ¿O cada cual lo vice a su manera?

¿Serían mis poemarios Flor de agua e Historia de amor en Florencia una forma, en cierto modo, de sublimación? Luego he visto que no. Amor místico y humano no son amores contrapuestos, sino dos hechos íntimamente complementarios de sentir y expresar la misma realidad. Quien lo probó lo sabe, diría Lope.

Y como siempre, la realidad supera a la ficción. Vecinos desde siempre de barrio, parroquia y facultades colindantes, iríamos a conocernos en Orio (Guipúzcoa), en un viaje de Semana Santa organizado por Fundación DFA, cuando los recursos eran algo mayores –no sé qué pasó tras la pandemia–. En la siguiente excursión, a Donosti –que iba a ser mi tercera patria, tras Zaragoza y Soria–, me sabía ya enamorada. Y poco después, en San Vicente de la Barquera (Cantabria), escribí estos versos, aparentemente espirituales: “Espíritu profundo de las aguas, / el fuego y las simientes. / Silencia mis tormentas interiores. / Inhala por tu aliento la belleza / última del amor” (La manzana o el vértigo).

Y llegó la presentación a la familia, como es habitual en las parejas: “Muchos años después, cuando el amor / tomó el rostro cercano de la persona / a quien tanto he querido y sigo amando, / lo invitaste a entrar en nuestro nido y compartir hogar” (Péndulo y paloma). En estos 27 hermosos años he conocido la embriaguez del primer beso, en lenguaje teresiano; hemos despedido a mayores y acogido a los nuevos rebrotes del árbol familiar.

Hoy cumples primaveras y nos sabemos eternos. “La eternidad sigue perteneciéndonos / redondamente plena, rebosante, / grávida de simientes y hojas frescas. No tendríamos / de temer jamás a los incendios. / Nos hicimos perennes, como el canto / del cisne y del pelícano” (El penúltimo ocre). ¡Felicidades, Jesús!

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 24 de mayo de 2026).

Perder a un hijo

Perder a un hijo

Foto www.huffingtonpost.es

Carmen Navas, de 82 años, venezolana de nacimiento y residencia, llevaba más de un año buscando a su hijo, preso político según el régimen de Nicolás Maduro. El vía crucis de cárceles recorrido por esa madre durante meses, dadas las condiciones del país, tuvo que ser horrible. Me recuerda un poco la primera de las cuatro historias de la película china “Resurrección”, actualmente en cartelera en los Palafox y los Aragonia. Rejas, martirio inhumano, muertes sanguinolentas… Todo en clave de delirantes que intentan sobrevivir.

El 3 de enero de 2025 arrestaban a Víctor Hugo Quero, de 41 años, como a otros muchos presos por ideas contrarias al dictador. En julio fallecía por una “insuficiencia respiratoria aguda, secundada de trombo embolismo pulmonar", según notificaba hace unos días el Ministerio de Servicios Penitenciarios. La Plataforma Unitaria Democrática (PUD), el Comité de Derechos Humanos del partido Vente Venezuela (VV), la nobel María Corina Machado, numerosas organizaciones internacionales y el sentido común, han denunciado el secretismo y los crímenes de lesa humanidad contra tantos apresados sin motivo.

Venezuela, Cuba, México, Argentina, la mara y la violencia callejera en Nicaragua y El Salvados… Los hijos también se pierden en la guerra¸ en la de Rusia-Ucrania, la de Israel y Estados Unidos contra Gaza e Irán; en todas esas luchas intestinas silenciadas en África, o en las de los países árabes, frente a la mujer y a quien se arriesga a ser valiente y defender la verdad. Como denominador común, la madre y el padre quedan huérfanos de hijo para siempre.

Y existe otra pérdida mucho más subrepticia y no menos dolorosa. No se trata de un derecho conquistado ni de la libertad de la mujer. El aborto, espontáneo o no, es pérdida inexorable. Esa madre lo será de un hijo muerto, ya para siempre. Y en el óbito provocado del no nacido, además de la sangre a borbotones, entran los utensilios de tortura más cruentos, como cuando el primer o el último reo inocente de la historia.

El duelo por un hijo o una hija es de los más difíciles. No queramos contra natura por órdenes gubernamentales, guerras, violencia o nuestra propia confusión. Habrá una ley siempre inviolable: la dignidad humana y la defensa a ultranza de la vida.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 17 de mayo de 2026).

Pueblos que no pueden morir

Pueblos que no pueden morir

Foto cartel de la película

“Muchas veces me he preguntado si los seres humanos tenemos el derecho a vivir donde queramos. Los lugares donde se asentaron nuestros antepasados no fueron elegidos por sus recursos; sino porque sus depredadores, sus enemigos, no podían llegar hasta allí” (Eike, hija de Wilmes Rudolf). El escritor visitó Nerín, Boltaña y Valle del Vió en 1930, con vistas a realizar sus estudios filológicos de campo y su tesis doctoral.

Wilmes se enamoró para siempre de este trocito de Pirineo aragonés, su paisaje y sus gentes, sus objetos y utensilios cotidianos y el nombre de estos. “Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas” (juan Ramón Jiménez). La película documental de Fernando Vera, “Con la tierra en los pies”, producida por Rafael Latre y con música de Juanjo Javierre, sencillamente emociona.

Pero hay mucho más. Aparte de los actores que encarnan a los personajes principales, el matrimonio que acoge al estudioso y su hija Carmen, el propio Wilmes Rudolf y la hija de este, un grupo extenso de habitantes del desaparecido valle, profesores y profesionales de diversas disciplinas, ilustran y enriquecen la parte documental.

El periodista Manuel Campo Vidal, el escritor Severino Pallaruelo, Sandra Araguás, José María Satué, Oscar Latas, Elena Puértolas, Maribel Clemente o mi compañera de estudios, la doctora María Pilar Benítez, dan testimonio de lo que fue, la dolorosa diáspora, el presente de unos espacios devastados por la despoblación y los pantanos y una mirada esperanzadora hacia el futuro.

Las dos escuelas filológicas alemanas del momento, enfrentadas entre sí, inauguraron el método lingüístico de identificar el nombre con la cosa, con el objeto concreto que define. Y una, salvando la pequeña distancia entre la alta montaña aragonesa y la meseta castellana, se siente identificada con la romana de pesar, la lechera, los recipientes de medida, el botijo, el porrón, la hoz, los utensilios del esquilo, las alpacas o fardos de paja… Queda memoria y esperanza, todavía.

La tesis de Rudolf quedaría póstuma, se editó a los dos años de fallecer. Nuestra guerra civil, la segunda mundial y el enfrentamiento con su director, no permitieron editarla en vida. Sí conoció al otro amor de su existencia, su hija Eike, que décadas después se reencuentra con Carmen en la película, ya muertos sus padres y el propio Nerín, el pueblo que le vio nacer. Y, sin embargo, la vida, como la misma tierra, no termina nunca de girar y renacer.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 10 de mayo de 2026).

Ser madre hoy

Ser madre hoy

Foto archivo familiar

Todos tenemos una madre. La mía, como muchas, se encontró con una sorpresa al dar a luz: “… estrellitas menudas de la infancia / en vuestra casa, padres, que tuvisteis / una niñita herida por el dedo de Dios / y dos vástagos bellísimos y sanos” (El penúltimo ocre). Parálisis cerebral infantil por sufrimiento perinatal. Los médicos no sabían.

A veces me pregunto cómo llevarían mis padres y mis tíos, que siempre vivieron con nosotros, aquel accidente inicial. Sin embargo, recuerdo una infancia feliz: “Tu madre, aquellos párpados de azucena y escarcha, / siempre estaba contigo: / compañera en la noche del desvelo / y a la sombre apacible de los días felices” (Epifanía de la luz). Las madres entonces no eran como ahora. No trabajaban; no migraban a un país lejano, dejando a los hijos a cargo de la abuela o de una tía; engendraban y parían cuando la naturaleza lo marcaba.

Tan apegada a mi madre estaba, que cuando bajaba a por el pan atisbaba sus pasos en la escalera: “El tiempo ha desgastado los tacones, / mientras la arena cae / en la oquedad vacía de tus párpados. / Tan apenas una niña, los escuchabas / subiendo y bajando la escalera / de la infinita caracola” (El penúltimo ocre). Enferma y en mis triunfos, en las ausencias de papá, que tanto viajaba en el coche correo, siempre estuvo a mi lado. También en la diferencia: “Mamá, yo estoy aquí, siempre lo he estado, / amándote, adorándote a mi manera, / desde mi rebeldía / y este espacio de luz y de arco iris / no eternamente compartidos”.

Y es que mi madre, en casa, me enseñó a leer. Y soportó vaivenes y alegrías, celebraciones y bajadas. Y un día, sin previo aviso, o acaso sí, tú te conviertes en madre: “Maestra, confidente, modista, peluquera, / tú, que nos preparabas / las más sabrosas tartas, las recetas de siempre / recreadas con mimo. / Ahora, en la vejez, / quieres marchar al pueblo con tu madre / y a mí me ves como mamá” (Péndulo y paloma).

Solo entonces comprendes por qué deseas, como Oriana Fallaci en su excelente libro Un sombrero lleno de cerezas, acunar a esos seres que te dieron la vida, “cantarles otra vez la canción de la siega, / como cuando su madre los dormía / en la cama de hierro donde los diera a luz”. Ser madre, ayer y hoy, es un prodigio.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 3 de mayo de 2026).

De provinciana a cosmopolita

De provinciana a cosmopolita

Foto Francisco Jiménez / Heraldo

Zaragoza ya no es la chabacana ciudad de provincias de mediados del pasado siglo, con la cultura a la altura de las suelas de los zapatos. Ni la de finales de milenio, cuando los primeros rostros de colores diversos, y de orígenes y hábitos variopintos, llegaron para quedarse. Hemos cambiado, y mucho, para sumar.

Eventos deportivos, artísticos, musicales; convenciones de maquinaria agrícola, de IA, sanitarias… Ferias del Libro y del Libro Antiguo. Hay días que sales a la calle y no puedes dar un paso, esto parece ya Madrid. Y no hace mucho me contaron cómo una usuaria de silla de ruedas automática le rompía la pierna a una señora. ¡Ni en los esperpentos de Valle-Inclán!

La vengadora de las mujeres, comedia muy poco conocida de Lope de Vega, en nuestro Principal, magistralmente interpretada por el Teatro del Temple. El empoderamiento de la mujer, ya en el siglo XVII, con nuestra perspectiva y visión de hoy. el patio de butacas y los palcos a tope. Pero en la calle tampoco podías avanzar, ni a ruedas ni a pie. ¿Era acaso el Pilar, Navidad, Semana Santa?

El taxista que nos trajo de vuelta nos contó una señora que vino a la FIMA (Feria Internacional de Maquinaria Agrícola) se había tenido que ir a pernoctar a Ateca; en Zaragoza capital le pedían no uno, sino los dos ojos de la cara.

Los sinsabores del Real Zaragoza también atraen, quieras que no; y los triunfos y esperanzas en el Casademont femenino de baloncesto, con más motivo. Más aparte, congresos industriales o de tecnología al servicio de la industria, del automóvil, Salón Aragonés del Turismo, 50 años de Fundación DFA. Y este fin de semana la recreación y las fiestas goyescas.

Aquí mismito tenemos la capital, las aglomeraciones, las mil y una actividades. No es necesario que vayamos a Madrid. Y así nos evitamos cortes de vías y catenarias, bajas velocidades y retrasos insufribles. Ni es obligado corresponder a la visita del Papa. Que entre Rosalía y el nuevo Jesucristo Super-Trump, que no Superstar ni Supertramp –recuerden, Rick Davies, Camilo Sesto y Ángela Carrasco–, el más alto misticismo está al alcance de un clic.

Ojos para ver, años para vivir. ¡Si Don Quijote levantase la cabeza!

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 26 de abril de 2026).

Una guerra tras otra

Una guerra tras otra

Foto www.vientosur.es

La lucha política, racista y militar del film de Paul Thomas Anderson –“Una batalla tras otra”–, ganador nada menos que de seis Óscar, tiene sus consecuencias familiares y sociales más allá de una generación. Lo peor es que la lucha y la tragedia no se quedan en las páginas de Vineland, del escritor estadounidense Thomas Pynchon, ni en la película.

La historia de Israel es una perpetua historia de conflicto. Desde la creación de la antigua Tierra Prometida, a la diáspora judía, el holocausto, la instauración de los dos estados, israelí y palestino, tras la Segunda Guerra Mundial, la independencia del Estado de Israel en 1948 y el cruento conflicto árabe-israelí interminable.

De la conquista a eslavos y vikingos, el Imperio Bizantino o el Ducado. Del poder de los zares, a las guerras contra Napoleón y de Crimea. De las revoluciones proletarias a la del 17, y la creación de la Unión Soviética. De la Perestroika al poder de Putin a la anexión de Chechenia. La masacre ucraniana no es sino un eslabón más en la cruenta lucha de poderes.

Israel-Palestina-Franja de Gaza. Estados Unidos e Israel contra Irán y Líbano –y los consiguientes enfrentamientos entre aliados y potencias–. Estados Unidos versus Rusia; y China abriéndose a mil por hora un espacio en el mapa. Crisis económica mundial en el estrecho de Ormuz; mientras los enemigos van muriendo a fuerza de misiles, frío y hambre. Guerras civiles en Asia y África. Conflictos más o menos larvados en Latinoamérica. El mapa de la Tierra en guerra, grosso modo.

Léase, miles de cadáveres, mujeres, niños y ancianos rotos y sepultados; millones de vidas destruidas; miseria y destrucción que tienden al infinito. ¿Por qué? ¿Con qué misión? A beneficio sin duda de oficiales y mandatarios como Steven J. Lockjaw --Leonardo DiCaprio en la película–, que no acaban como él consumidos en el fuego.

Perfidia Beverly Hills, militante desde la juventud de “El 75 francés”, escribe en su ostracismo a su hija Charlene: “Nosotros no supimos hacer un mundo mejor. Acaso tú lo consigas”. Al menos, en España y Europa, las personas inmigrantes van siendo mejor consideradas.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 19 de abril de 2026).

Una nueva civilización

Una nueva civilización

Foto www.rtve.es

En julio del 69 acabábamos casi de comprar la tele, yo era muy pequeña y apenas lo recuerdo. Sí por las imágenes que echaron poco después, e irían repitiendo una y otra vez por televisión. La nave espacial Apolo 11 llevaba por primera vez a tres seres humanos a la Luna, Collins, Aldrin y Armstrong, que dejó boquiabiertos a millones de televidentes, caminando, con su escafandra blanca, durante seis horas por su superficie. “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

En plena Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, cuatro años después de asesinar a Kennedy, el presidente impulsor del proyecto –yo ahí con un añito, mis papás no tenían tele en el salón–, tras varios intentos fallidos y alguna que otra tragedia. Un gran hito sin duda en la historia del hombre sobre la Tierra, y en ese momento concreto.

Sin embargo, no faltaron los negacionistas. Pero después llegaron y avanzamos en los conocimientos. Y ahora, desde el 1 de abril, ha sido el no va más hasta la fecha. Cuatro astronautas –dos varones blancos, uno de color y una mujer– han protagonizado el proyecto Artemis II en la nave Orión. Análisis de la microgravedad en nuestro organismo, la seguridad de los sistemas, la radiación solar o esa otra cara del satélite que nunca vimos. La diversidad y el bien por la humanidad estaban servidos.

Y encontraron más luz que la esperada, destellos sorprendentes, polvo lunar en estado puro, tonos terrosos, cráteres y eclipses solares. Pero no vida como la conocemos. Todo ello en el contexto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, más ardiente que nunca. Permitido causar centenares de cadáveres y heridos libaneses, pertenecen a otro sub grupo humano.

Una sueña a veces con hacer un viajecito: no a la Luna, a Marte. Pero dadas las últimas investigaciones sobre el cambio biológico en los potenciales colonos –“pérdida acelerada de masa ósea, atrofia muscular, problemas cardiovasculares, problemas de visión y estrés”–, más cerca estamos de la destrucción de toda una civilización, que profetizaba Trump, si no abrían Ormuz. Sería la extinción del Homo Sapiens.

Julio Verne soñó en sus novelas, de la ficción y la sátira al detallismo científico, una Luna que quizá nunca lleguemos a intuir ni visitar.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 12 de abril de 2026).

Vida

Vida

Foto Heraldo / EFE

“En 2024 se registraron 3.953 suicidios en España, consolidando una ligera tendencia a la baja tras un descenso del 3,96% respecto a 2023. Sigue siendo la principal causa de muerte no natural, con una mayor prevalencia en hombres (…) y una edad avanzada como factor de riesgo clave”. Datos según la IA del buscador Google. Hoy se sabe todo, pero no sabemos discernir. Seguimos confundiendo churras con merinas.

Eutanasia: “Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura” (Diccionario de la lengua española). La Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia establece unos requisitos mínimos: ser mayor de edad y español o con residencia en España, haber formulado dos peticiones de muerte, dar consentimiento previo a la “prestación de ayuda para morir” y, la más importante, sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante, bajo certificado médico. ¿Quién puede calibrar realmente esos baremos?

Ante todo, la libertad individual. Y lo digo con dolor y con cariño, dado el entorno en el que se llevó a cabo el suicidio asistido de Noelia, el hospital Sant Camil de Sant Pere de Ribes (Barcelona). Pero que nadie intente engañarnos. La joven tenía un 74% de discapacidad –servidora el 83–, no llegaba al mínimo para ser considerada gran dependiente. Detrás, toda una historia de abusos y sufrimiento desde la infancia, no sanada; no una grave diversidad funcional ni patología incompatible con la vida.

¿Qué podría llevar al suicidio, asistido o no? ¿Petición de ayuda y de afecto? ¿Arrepentimiento? ¿Falta absoluta de motivación? “(Judas) tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó” (Mateo 27, 5). Pedro se sintió perdonado tras negar a Jesús; y Saulo de Tarso –San Pablo– tras la persecución a los cristianos. Con mi respeto a todos, la Cruz de esta semana nos lleva a muchos a la resiliencia. Nuestro lema es la vida.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 5 de abril de 2026).

María José Hernández

María José Hernández

Foto Centro Soriano de Zaragoza

Lo tengo sobre el piano del salón, que tocaban mis hermanos de niños, y ahora interpretan mis sobrinos, cuando vienen a casa y les da por ahí. Un caballito de metal bañado en oro, antigua fíbula celta, que los guerreros, celtas, numantinos y romanos, usaban para sujetar el carcaj u otros elementos bélicos. Se ha convertido en el símbolo soriano. En 2022 tuve el honor de recibir el premio Moisés Calvo a la trayectoria humana y profesional, que el Centro Soriano de Zaragoza concede a sorianos, o descendientes en primera generación, que viven en nuestra ciudad y han destacado en diversas facetas.

Moisés Calvo Pardo, quien da nombre al premio, cuenta entre sus muchos méritos, haber sido el primer presidente del Centro y el fundador de la empresa Ágreda Automóvil – Mercedes Benz –con diversas denominaciones según fue ampliando sus servicios desde 1927–. El premio en sí viene entregándose a partir de 2010. El primero sería para Felisa Uriel, cofundadora de Balay, y mujer y empresaria entregada y rompedora.

Por él han pasado personas de la talla de Gustavo García, director del Albergue Municipal y de la Casa Amparo; José Luis Martínez Laseca, ex Director General de Trabajo del Gobierno de Aragón; el después Justicia de Aragón Ángel Dolado; José María Serrano, catedrático de Economía Aplicada de nuestra Universidad y académico de número de la Real Academia de Ciencias Sociales y Políticas; la pintora Iris Lázaro; nuestro arzobispo Vicente Jiménez Zamora; Jesús Ángel González Isla, activista cultural y social; el empresario Elidio Rodrigo; Fernando García Terrel, presidente del Centro Soriano, a título póstumo, y el televisivo Luis Larrodera.

Este año, 70 aniversario de la Casa de Soria en Zaragoza, el premio ha sido para la magistrada María José Hernández Vitoria, “destacada en el ámbito del derecho social, reconocida por su compromiso con la justicia laboral y su papel pionero en la judicatura aragonesa". Conciliando durante décadas su dedicación como esposa y madre de tres hijos y su estancia por trabajo en Barcelona, Madrid y Bilbao, en 2019 se convierte en la primera mujer presidenta de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. A partir de ahora, como todos nosotros, llevará un caballito en el corazón.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 29 de marzo de 2026).

Primavera versus poesía

Primavera versus poesía

Foto www.elmundo.es

El equinoccio de primavera, cuando los dos polos terrestres están a la misma distancia del sol, marca el inicio de la nueva estación. Este año fue el pasado viernes, 20 de marzo, a las 20 horas 46 minutos, hora peninsular. Tiene una duración de 92 días y 18 horas, finalizando el 21 de junio, fecha de inicio del verano.

 “La primavera ha venido, / nadie sabe cómo ha sido”. Estos populares versos de Antonio Machado pertenecen a Nuevas canciones (1924), ya en Segovia, tras sus estancias en Soria y en Baeza. Porque al día siguiente, 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía, proclamado por la UNESCO en su 30ª Conferencia General en París, el 16 de noviembre de 1999.

“Pulida claridad de piedra diáfana, / lisa frente de estatua sin memoria: / cielo de invierno, espacio reflejado / en otro más profundo y más vacío”. Así describía “La primavera a la vista” Octavio Paz, con esa calma del cielo y de su espíritu. ¿Cómo la lograba? Y aunque la primavera sea en ocasiones en nuestros días sinónimo de alergias y un no parar de ruidos, de esta forma la revive Pablo Neruda en su poema “Con Quevedo”: “El cielo inextinguible, el aire nuevo / de cada día, el tácito fulgor, / regalo de una extensa primavera. / Sólo no hay primavera en mi recinto”.

Todos los poetas la han cantado, y no voy a detenerme en cada uno de ellos.  “Eres la primavera verdadera; / rosa de los caminos interiores, / brisa de los secretos corredores, / lumbre de la recóndita ladera” (Juan Ramón JIménez). Y tantas mujeres olvidadas, como Ernestina de Champourcín: “¡Toda la primavera dormía entre tus manos! / Iniciaste en un gesto la fiesta de las rosas / y erguiste, enajenada, / esa flecha de luz que impregna los caminos. / ¡Toda la primavera!”. O las llamadas “Sin sombrero”, de la generación del 27.

Afortunadamente hoy las cosas han cambiado. Ahí está entre muchas la antología YIN. Poetas aragonesas (1960-2010), editada por Olifante, en la que tuve el honor de participar. Y ahora, cuando mujeres y hombres vamos camino de la igualdad, como el día y la noche en los equinoccios, resalto este poema que escribí a mi primavera, mis sobrinos: “Si un árbol o una simiente os puede definir, / es el ciruelo rojo: / por su asombro, y su inocencia exótica, y su hermosura, / y porque igual que vuestra savia // incendia el horizonte al despertar” (El penúltimo ocre).

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 22 de marzo de 2026).

Jugar en invierno

Jugar en invierno

Foto www.rtve.es

Los juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo (Italia) han sido los decimocuartos Juegos Paralímpicos de Invierno. Con 52 países participantes, y no están tos los que son, y 6 modalidades deportivas: Biatlón, Curling en silla de ruedas, Esquí alpino, Esquí de fondo, Hockey sobre hielo y Snowboard.

China, Estados Unidos, Austria, Rusia y España son los países con mayor número de medallas conseguidas, en el momento de escribir estas líneas. Polina Rozkova y Agris Lasman, de Letonia, la estadounidense Oksana Masters –con 22 medallas en su haber–, Mao Zhongwu, de la República Popular de China, el italiano Emanuel Perathoner, medalla de oro en snowboard masculino, olvidado ya el fatal accidente que le rompió la rodilla. O las españolas Iraide Rodríguez, dos mangas completas en eslalon gigante, la invidente Alejandra Requesen y su guía, Victoria Ibáñez, y María Martín-Granizo.

Aunque sin duda la estrella de este año es Audrey Pascual, a quien haber nacido sin tibias hace 21 años no le ha impedido hacerse con dos oros, el primero en los juegos de invierno de 2014, y el segundo ahora en eslalon gigante, más una plata en descenso alpino sentado. La caída del jueves tampoco le impidió volver a intentarlo.

Audrey, madrileña afincada en Granada, donde cursa Comunicación Audiovisual, sabe bien lo que es crecer sin piernas, por una agenesia bilateral de nacimiento, y sentir pasión por el esquí desde los 10 años. Nada le ha hecho renunciar a sus retos.

El Salvador debuta en los paralímpicos con dos campeones que tienen mucho en común: David Chávez y Jonathan Arias. Ambos en silla de ruedas por un tiro de pistola recibido en su juventud. Su deporte es el esquí de fondo, no se arredran ante la adversidad. En cuanto al español Higinio Rivero, bilbaíno y aragonés de adopción, piragüismo, biatlón y esquí de fondo, ha sido el referente de muchos deportistas jóvenes. Su accidente de montaña no le imposibilitó continuar una exitosa carrera.

“Todos los atletas aquí, incluso si no ganan una medalla, compitieron muy bien. Cada uno es un héroe en sí mismo” (Mao Zhongwu). ¿Y en la vida?

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 15 de marzo de 2026).

La otra cara

La otra cara

Estudiantes universitarias iraníes en la década de los 70. Foto www.bbc.com

Pensaba dedicar mi columna de hoy, 8 de marzo, a la lucha que libramos, durante décadas, las niñas y mujeres con diversidad funcional. En mi generación, y las anteriores, a la mujer con discapacidad se le enseñaba, como mucho, a coser realizar labores manuales. Los estudios, elementales o superiores, les estaban vetados. Y no digamos la afectividad y sexualidad.

Con los años, las jóvenes fueron accediendo a una escuela normalizada, con muchas menos barreras, de todo tipo, y con profesores de apoyo llegado el caso; hoy inclusiva. Conozco a excelentes bibliotecarias, profesoras, médicas, psicólogas, madres, con todo tipo de diversidad, física, intelectual o sensorial. La esterilización genital pasó, gracias al sentido común, a mejor vida; y normativas como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la ONU (2006), o la Ley de Derechos y Garantías de las Personas con Discapacidad en Aragón (2019), nos amparan.

La humanidad avanza. Sin embargo, no siempre ni en todos los sentidos. Una nueva guerra se ha encendido en Oriente Próximo y Medio, espoleada ahora por Estado Unidos e Israel y la participación de la Europa unida. ¿Conflicto regional, global, mundial? Preocupan, desde luego, las armas nucleares; la prepotencia del todopoderoso Trump y sus potenciales o reales enemigos; el petróleo y el cierre del estrecho de Ormuz y del tráfico aéreo. Llega a cuestionarnos, claro que sí, España.

Van ya cientos de muertos que sepamos, miles seguramente. Pero nadie está hablando en esta guerra, estos días, del sufrimiento de niños y mujeres. ¿Lo damos y por hecho? ¿Nos habituado a la barbarie y al genocidio? Se hablaba de cambio de régimen como posible detonante. ¿Quita el sueño a Netanyahu o Trump lo que Maduro y Jamenei hicieran con sus súbditos?

Aunque la mayoría iraní no sea islámica, el gobierno sea un híbrido República-Jefe Supremo y no viviese la bajada de telón talibán de Afganistán, las mujeres siguen siendo reprimidas bajo el hiyab. Sin poder viajar solas, ni tomar decisiones sin el esposo, bajo pena de muerte según la indumentaria… Un retroceso respecto a décadas anteriores. En 2026 de la era cristiana es inaceptable un esquema medieval.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 8 de marzo de 2026).

Mujeres de pasión

Mujeres de pasión

Foto www.fuenlabrada.com

Los titulares no cesan de llegar. Se ocultó en el canapé de la cama por incumplir la orden de alejamiento. Posible caso de violencia en el incendio de una vivienda en Cáceres. Mata a Álex, el amigo de su hijo, en Sueca (Valencia), en un arrebato incomprensible. ¿Tenía algo contra el chico o su familia? No se entiende. A puñaladas en la bañera no es algo casual.

Una enfermera asesinada en Benicasim (Castellón) por crimen machista. Nueva presunta agresión en Jadraque (Guadalajara). Degolladas una madre y su hija de 12 años en Xilxes (Castellón). Diez mujeres muertas en lo que va de año; dos niños y una niña por violencia vicaria. Más del 2% respecto a 2005 en el mes de febrero. La semana pasada fue especialmente trágica, y la fiebre parece imparable.

Condenado a 20 años por asesinar de celos a su mujer en Montemayor (Albacete). Muere al lanzarse desde un tercer piso tras herir a su pareja en Cartagena (Murcia). Un hombre mata a su hijo en Canarias, hiere gravemente a la madre y agrede a un agente de policía. Termina con la vida de Tatiana y hiere a la madre de esta en Sarriguen (Navarra). Las dos últimas víctimas por ahora, en Zaragoza y Gallur.

Cuenta cada persona, cada mujer, cada hijo o hija que presencia o padece la violencia, hasta la extenuación, hasta la muerte. Son muchas más de las que marcan las estadísticas, y muchas víctimas mortales no están en el sistema VioGén. Hombres que pegan y acuchillan a un vecino, que agreden a un desconocido por la calle, que muerden como perros a policías. Y está el otro lado, menos frecuente y mediático, mujeres que abusan y agreden a su pareja varón. ¿Estamos ante una sociedad y esquema familiar realmente enfermos? ¿Se da contagio como en el caso del suicidio?

Los ejemplos de Íñigo Errejón, Julio Iglesias, el policía de la comunidad de Madrid, el ex príncipe Andrés… no son los mejores testimonios. “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos” (Lucas 23, 28). María Magdalena y las otras dos María, Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y otras muchas que acompañaron a Jesús de Nazaret, vivieron a su modo la Pasión. ¿Y si fuésemos ángeles, o de alguna forma apoyo, de los seres humanos que la viven hoy día en carne propia?

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 1 de marzo de 2026).

En cuarentena

En cuarentena

Foto Jesús Alba

Cuaresma, cuadragésima, cuarentena. “En algunas Iglesias cristianas, tiempo litúrgico de preparación de la Pascua de Resurrección, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, y que se caracteriza por ser un período de penitencia, ayuno y abstinencia” (Diccionario de la lengua española). Cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, llevado del Espíritu y tentado por el Demonio, al inicio de su misión mesiánica, tras su Bautismo.

El simbolismo del cuatro, presente asimismo en las cuatro coronas de Adviento preparatorias de la Navidad –sea de tradición arcaica, cristiana primitiva, medieval o alemana del siglo XIX–. ¿Y quién no recordamos la canción infantil “Las cuatro esquinitas de mi cama”?

Alterna con el diez: los diez Mandamientos de la Ley de Dios –las tablas recibidas por Moisés–; y los diez de la Iglesia. El doce: los doce hijos varones de Jacob –tuvo al menos una hija, Dina–, y las doce tribus de Israel. Y sobre todo el siete: los siete brazos de la menorá o candelabro judío; los siete pecados capitales y las siete virtudes –juego que le regalaron a mi madre en la escuela–, los siete sacramentos, los siete dones del Espíritu Santo… Y con el tres, cuando según la tradición y las lecturas Cristo resucitó.

Pero volviendo al cuatro.  ¿Será casualidad que sean cuarenta días los de la presentación de Jesús bebé en el templo y la purificación de María tras el parto –cuando la mujer está limpia de hemorragias–, y cuarenta los que Jesús adulto pasó en el desierto? Lugar de recogimiento y meditación, donde cuatro siglos más tarde San Jerónimo traduciría la Biblia Vulgata, del hebreo y el griego al latín. En cualquier caso, según la RAE, cuaresma es sinónimo de cuarentena: “Aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas, animales o cosas”.

Y nuestra sociedad está muy enferma, de guerras, violencia contra las mujeres, mentiras de políticos, danas mal atendidas, trenes que descarrilan por fallos de gestión… ¿Qué podemos hacer? “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias” (Mensaje de Cuaresma de León XIIV).

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 22 de febrero de 2026).