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La lampara encendida

Una guerra tras otra

Una guerra tras otra

Foto www.vientosur.es

La lucha política, racista y militar del film de Paul Thomas Anderson –“Una batalla tras otra”–, ganador nada menos que de seis Óscar, tiene sus consecuencias familiares y sociales más allá de una generación. Lo peor es que la lucha y la tragedia no se quedan en las páginas de Vineland, del escritor estadounidense Thomas Pynchon, ni en la película.

La historia de Israel es una perpetua historia de conflicto. Desde la creación de la antigua Tierra Prometida, a la diáspora judía, el holocausto, la instauración de los dos estados, israelí y palestino, tras la Segunda Guerra Mundial, la independencia del Estado de Israel en 1948 y el cruento conflicto árabe-israelí interminable.

De la conquista a eslavos y vikingos, el Imperio Bizantino o el Ducado. Del poder de los zares, a las guerras contra Napoleón y de Crimea. De las revoluciones proletarias a la del 17, y la creación de la Unión Soviética. De la Perestroika al poder de Putin a la anexión de Chechenia. La masacre ucraniana no es sino un eslabón más en la cruenta lucha de poderes.

Israel-Palestina-Franja de Gaza. Estados Unidos e Israel contra Irán y Líbano –y los consiguientes enfrentamientos entre aliados y potencias–. Estados Unidos versus Rusia; y China abriéndose a mil por hora un espacio en el mapa. Crisis económica mundial en el estrecho de Ormuz; mientras los enemigos van muriendo a fuerza de misiles, frío y hambre. Guerras civiles en Asia y África. Conflictos más o menos larvados en Latinoamérica. El mapa de la Tierra en guerra, grosso modo.

Léase, miles de cadáveres, mujeres, niños y ancianos rotos y sepultados; millones de vidas destruidas; miseria y destrucción que tienden al infinito. ¿Por qué? ¿Con qué misión? A beneficio sin duda de oficiales y mandatarios como Steven J. Lockjaw --Leonardo DiCaprio en la película–, que no acaban como él consumidos en el fuego.

Perfidia Beverly Hills, militante desde la juventud de “El 75 francés”, escribe en su ostracismo a su hija Charlene: “Nosotros no supimos hacer un mundo mejor. Acaso tú lo consigas”. Al menos, en España y Europa, las personas inmigrantes van siendo mejor consideradas.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 19 de abril de 2026).

Una nueva civilización

Una nueva civilización

Foto www.rtve.es

En julio del 69 acabábamos casi de comprar la tele, yo era muy pequeña y apenas lo recuerdo. Sí por las imágenes que echaron poco después, e irían repitiendo una y otra vez por televisión. La nave espacial Apolo 11 llevaba por primera vez a tres seres humanos a la Luna, Collins, Aldrin y Armstrong, que dejó boquiabiertos a millones de televidentes, caminando, con su escafandra blanca, durante seis horas por su superficie. “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

En plena Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, cuatro años después de asesinar a Kennedy, el presidente impulsor del proyecto –yo ahí con un añito, mis papás no tenían tele en el salón–, tras varios intentos fallidos y alguna que otra tragedia. Un gran hito sin duda en la historia del hombre sobre la Tierra, y en ese momento concreto.

Sin embargo, no faltaron los negacionistas. Pero después llegaron y avanzamos en los conocimientos. Y ahora, desde el 1 de abril, ha sido el no va más hasta la fecha. Cuatro astronautas –dos varones blancos, uno de color y una mujer– han protagonizado el proyecto Artemis II en la nave Orión. Análisis de la microgravedad en nuestro organismo, la seguridad de los sistemas, la radiación solar o esa otra cara del satélite que nunca vimos. La diversidad y el bien por la humanidad estaban servidos.

Y encontraron más luz que la esperada, destellos sorprendentes, polvo lunar en estado puro, tonos terrosos, cráteres y eclipses solares. Pero no vida como la conocemos. Todo ello en el contexto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, más ardiente que nunca. Permitido causar centenares de cadáveres y heridos libaneses, pertenecen a otro sub grupo humano.

Una sueña a veces con hacer un viajecito: no a la Luna, a Marte. Pero dadas las últimas investigaciones sobre el cambio biológico en los potenciales colonos –“pérdida acelerada de masa ósea, atrofia muscular, problemas cardiovasculares, problemas de visión y estrés”–, más cerca estamos de la destrucción de toda una civilización, que profetizaba Trump, si no abrían Ormuz. Sería la extinción del Homo Sapiens.

Julio Verne soñó en sus novelas, de la ficción y la sátira al detallismo científico, una Luna que quizá nunca lleguemos a intuir ni visitar.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 12 de abril de 2026).

Vida

Vida

Foto Heraldo / EFE

“En 2024 se registraron 3.953 suicidios en España, consolidando una ligera tendencia a la baja tras un descenso del 3,96% respecto a 2023. Sigue siendo la principal causa de muerte no natural, con una mayor prevalencia en hombres (…) y una edad avanzada como factor de riesgo clave”. Datos según la IA del buscador Google. Hoy se sabe todo, pero no sabemos discernir. Seguimos confundiendo churras con merinas.

Eutanasia: “Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura” (Diccionario de la lengua española). La Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia establece unos requisitos mínimos: ser mayor de edad y español o con residencia en España, haber formulado dos peticiones de muerte, dar consentimiento previo a la “prestación de ayuda para morir” y, la más importante, sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante, bajo certificado médico. ¿Quién puede calibrar realmente esos baremos?

Ante todo, la libertad individual. Y lo digo con dolor y con cariño, dado el entorno en el que se llevó a cabo el suicidio asistido de Noelia, el hospital Sant Camil de Sant Pere de Ribes (Barcelona). Pero que nadie intente engañarnos. La joven tenía un 74% de discapacidad –servidora el 83–, no llegaba al mínimo para ser considerada gran dependiente. Detrás, toda una historia de abusos y sufrimiento desde la infancia, no sanada; no una grave diversidad funcional ni patología incompatible con la vida.

¿Qué podría llevar al suicidio, asistido o no? ¿Petición de ayuda y de afecto? ¿Arrepentimiento? ¿Falta absoluta de motivación? “(Judas) tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó” (Mateo 27, 5). Pedro se sintió perdonado tras negar a Jesús; y Saulo de Tarso –San Pablo– tras la persecución a los cristianos. Con mi respeto a todos, la Cruz de esta semana nos lleva a muchos a la resiliencia. Nuestro lema es la vida.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 5 de abril de 2026).

María José Hernández

María José Hernández

Foto Centro Soriano de Zaragoza

Lo tengo sobre el piano del salón, que tocaban mis hermanos de niños, y ahora interpretan mis sobrinos, cuando vienen a casa y les da por ahí. Un caballito de metal bañado en oro, antigua fíbula celta, que los guerreros, celtas, numantinos y romanos, usaban para sujetar el carcaj u otros elementos bélicos. Se ha convertido en el símbolo soriano. En 2022 tuve el honor de recibir el premio Moisés Calvo a la trayectoria humana y profesional, que el Centro Soriano de Zaragoza concede a sorianos, o descendientes en primera generación, que viven en nuestra ciudad y han destacado en diversas facetas.

Moisés Calvo Pardo, quien da nombre al premio, cuenta entre sus muchos méritos, haber sido el primer presidente del Centro y el fundador de la empresa Ágreda Automóvil – Mercedes Benz –con diversas denominaciones según fue ampliando sus servicios desde 1927–. El premio en sí viene entregándose a partir de 2010. El primero sería para Felisa Uriel, cofundadora de Balay, y mujer y empresaria entregada y rompedora.

Por él han pasado personas de la talla de Gustavo García, director del Albergue Municipal y de la Casa Amparo; José Luis Martínez Laseca, ex Director General de Trabajo del Gobierno de Aragón; el después Justicia de Aragón Ángel Dolado; José María Serrano, catedrático de Economía Aplicada de nuestra Universidad y académico de número de la Real Academia de Ciencias Sociales y Políticas; la pintora Iris Lázaro; nuestro arzobispo Vicente Jiménez Zamora; Jesús Ángel González Isla, activista cultural y social; el empresario Elidio Rodrigo; Fernando García Terrel, presidente del Centro Soriano, a título póstumo, y el televisivo Luis Larrodera.

Este año, 70 aniversario de la Casa de Soria en Zaragoza, el premio ha sido para la magistrada María José Hernández Vitoria, “destacada en el ámbito del derecho social, reconocida por su compromiso con la justicia laboral y su papel pionero en la judicatura aragonesa". Conciliando durante décadas su dedicación como esposa y madre de tres hijos y su estancia por trabajo en Barcelona, Madrid y Bilbao, en 2019 se convierte en la primera mujer presidenta de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. A partir de ahora, como todos nosotros, llevará un caballito en el corazón.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 29 de marzo de 2026).

Primavera versus poesía

Primavera versus poesía

Foto www.elmundo.es

El equinoccio de primavera, cuando los dos polos terrestres están a la misma distancia del sol, marca el inicio de la nueva estación. Este año fue el pasado viernes, 20 de marzo, a las 20 horas 46 minutos, hora peninsular. Tiene una duración de 92 días y 18 horas, finalizando el 21 de junio, fecha de inicio del verano.

 “La primavera ha venido, / nadie sabe cómo ha sido”. Estos populares versos de Antonio Machado pertenecen a Nuevas canciones (1924), ya en Segovia, tras sus estancias en Soria y en Baeza. Porque al día siguiente, 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía, proclamado por la UNESCO en su 30ª Conferencia General en París, el 16 de noviembre de 1999.

“Pulida claridad de piedra diáfana, / lisa frente de estatua sin memoria: / cielo de invierno, espacio reflejado / en otro más profundo y más vacío”. Así describía “La primavera a la vista” Octavio Paz, con esa calma del cielo y de su espíritu. ¿Cómo la lograba? Y aunque la primavera sea en ocasiones en nuestros días sinónimo de alergias y un no parar de ruidos, de esta forma la revive Pablo Neruda en su poema “Con Quevedo”: “El cielo inextinguible, el aire nuevo / de cada día, el tácito fulgor, / regalo de una extensa primavera. / Sólo no hay primavera en mi recinto”.

Todos los poetas la han cantado, y no voy a detenerme en cada uno de ellos.  “Eres la primavera verdadera; / rosa de los caminos interiores, / brisa de los secretos corredores, / lumbre de la recóndita ladera” (Juan Ramón JIménez). Y tantas mujeres olvidadas, como Ernestina de Champourcín: “¡Toda la primavera dormía entre tus manos! / Iniciaste en un gesto la fiesta de las rosas / y erguiste, enajenada, / esa flecha de luz que impregna los caminos. / ¡Toda la primavera!”. O las llamadas “Sin sombrero”, de la generación del 27.

Afortunadamente hoy las cosas han cambiado. Ahí está entre muchas la antología YIN. Poetas aragonesas (1960-2010), editada por Olifante, en la que tuve el honor de participar. Y ahora, cuando mujeres y hombres vamos camino de la igualdad, como el día y la noche en los equinoccios, resalto este poema que escribí a mi primavera, mis sobrinos: “Si un árbol o una simiente os puede definir, / es el ciruelo rojo: / por su asombro, y su inocencia exótica, y su hermosura, / y porque igual que vuestra savia // incendia el horizonte al despertar” (El penúltimo ocre).

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 22 de marzo de 2026).

Jugar en invierno

Jugar en invierno

Foto www.rtve.es

Los juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo (Italia) han sido los decimocuartos Juegos Paralímpicos de Invierno. Con 52 países participantes, y no están tos los que son, y 6 modalidades deportivas: Biatlón, Curling en silla de ruedas, Esquí alpino, Esquí de fondo, Hockey sobre hielo y Snowboard.

China, Estados Unidos, Austria, Rusia y España son los países con mayor número de medallas conseguidas, en el momento de escribir estas líneas. Polina Rozkova y Agris Lasman, de Letonia, la estadounidense Oksana Masters –con 22 medallas en su haber–, Mao Zhongwu, de la República Popular de China, el italiano Emanuel Perathoner, medalla de oro en snowboard masculino, olvidado ya el fatal accidente que le rompió la rodilla. O las españolas Iraide Rodríguez, dos mangas completas en eslalon gigante, la invidente Alejandra Requesen y su guía, Victoria Ibáñez, y María Martín-Granizo.

Aunque sin duda la estrella de este año es Audrey Pascual, a quien haber nacido sin tibias hace 21 años no le ha impedido hacerse con dos oros, el primero en los juegos de invierno de 2014, y el segundo ahora en eslalon gigante, más una plata en descenso alpino sentado. La caída del jueves tampoco le impidió volver a intentarlo.

Audrey, madrileña afincada en Granada, donde cursa Comunicación Audiovisual, sabe bien lo que es crecer sin piernas, por una agenesia bilateral de nacimiento, y sentir pasión por el esquí desde los 10 años. Nada le ha hecho renunciar a sus retos.

El Salvador debuta en los paralímpicos con dos campeones que tienen mucho en común: David Chávez y Jonathan Arias. Ambos en silla de ruedas por un tiro de pistola recibido en su juventud. Su deporte es el esquí de fondo, no se arredran ante la adversidad. En cuanto al español Higinio Rivero, bilbaíno y aragonés de adopción, piragüismo, biatlón y esquí de fondo, ha sido el referente de muchos deportistas jóvenes. Su accidente de montaña no le imposibilitó continuar una exitosa carrera.

“Todos los atletas aquí, incluso si no ganan una medalla, compitieron muy bien. Cada uno es un héroe en sí mismo” (Mao Zhongwu). ¿Y en la vida?

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 15 de marzo de 2026).

La otra cara

La otra cara

Estudiantes universitarias iraníes en la década de los 70. Foto www.bbc.com

Pensaba dedicar mi columna de hoy, 8 de marzo, a la lucha que libramos, durante décadas, las niñas y mujeres con diversidad funcional. En mi generación, y las anteriores, a la mujer con discapacidad se le enseñaba, como mucho, a coser realizar labores manuales. Los estudios, elementales o superiores, les estaban vetados. Y no digamos la afectividad y sexualidad.

Con los años, las jóvenes fueron accediendo a una escuela normalizada, con muchas menos barreras, de todo tipo, y con profesores de apoyo llegado el caso; hoy inclusiva. Conozco a excelentes bibliotecarias, profesoras, médicas, psicólogas, madres, con todo tipo de diversidad, física, intelectual o sensorial. La esterilización genital pasó, gracias al sentido común, a mejor vida; y normativas como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la ONU (2006), o la Ley de Derechos y Garantías de las Personas con Discapacidad en Aragón (2019), nos amparan.

La humanidad avanza. Sin embargo, no siempre ni en todos los sentidos. Una nueva guerra se ha encendido en Oriente Próximo y Medio, espoleada ahora por Estado Unidos e Israel y la participación de la Europa unida. ¿Conflicto regional, global, mundial? Preocupan, desde luego, las armas nucleares; la prepotencia del todopoderoso Trump y sus potenciales o reales enemigos; el petróleo y el cierre del estrecho de Ormuz y del tráfico aéreo. Llega a cuestionarnos, claro que sí, España.

Van ya cientos de muertos que sepamos, miles seguramente. Pero nadie está hablando en esta guerra, estos días, del sufrimiento de niños y mujeres. ¿Lo damos y por hecho? ¿Nos habituado a la barbarie y al genocidio? Se hablaba de cambio de régimen como posible detonante. ¿Quita el sueño a Netanyahu o Trump lo que Maduro y Jamenei hicieran con sus súbditos?

Aunque la mayoría iraní no sea islámica, el gobierno sea un híbrido República-Jefe Supremo y no viviese la bajada de telón talibán de Afganistán, las mujeres siguen siendo reprimidas bajo el hiyab. Sin poder viajar solas, ni tomar decisiones sin el esposo, bajo pena de muerte según la indumentaria… Un retroceso respecto a décadas anteriores. En 2026 de la era cristiana es inaceptable un esquema medieval.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 8 de marzo de 2026).

Mujeres de pasión

Mujeres de pasión

Foto www.fuenlabrada.com

Los titulares no cesan de llegar. Se ocultó en el canapé de la cama por incumplir la orden de alejamiento. Posible caso de violencia en el incendio de una vivienda en Cáceres. Mata a Álex, el amigo de su hijo, en Sueca (Valencia), en un arrebato incomprensible. ¿Tenía algo contra el chico o su familia? No se entiende. A puñaladas en la bañera no es algo casual.

Una enfermera asesinada en Benicasim (Castellón) por crimen machista. Nueva presunta agresión en Jadraque (Guadalajara). Degolladas una madre y su hija de 12 años en Xilxes (Castellón). Diez mujeres muertas en lo que va de año; dos niños y una niña por violencia vicaria. Más del 2% respecto a 2005 en el mes de febrero. La semana pasada fue especialmente trágica, y la fiebre parece imparable.

Condenado a 20 años por asesinar de celos a su mujer en Montemayor (Albacete). Muere al lanzarse desde un tercer piso tras herir a su pareja en Cartagena (Murcia). Un hombre mata a su hijo en Canarias, hiere gravemente a la madre y agrede a un agente de policía. Termina con la vida de Tatiana y hiere a la madre de esta en Sarriguen (Navarra). Las dos últimas víctimas por ahora, en Zaragoza y Gallur.

Cuenta cada persona, cada mujer, cada hijo o hija que presencia o padece la violencia, hasta la extenuación, hasta la muerte. Son muchas más de las que marcan las estadísticas, y muchas víctimas mortales no están en el sistema VioGén. Hombres que pegan y acuchillan a un vecino, que agreden a un desconocido por la calle, que muerden como perros a policías. Y está el otro lado, menos frecuente y mediático, mujeres que abusan y agreden a su pareja varón. ¿Estamos ante una sociedad y esquema familiar realmente enfermos? ¿Se da contagio como en el caso del suicidio?

Los ejemplos de Íñigo Errejón, Julio Iglesias, el policía de la comunidad de Madrid, el ex príncipe Andrés… no son los mejores testimonios. “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos” (Lucas 23, 28). María Magdalena y las otras dos María, Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y otras muchas que acompañaron a Jesús de Nazaret, vivieron a su modo la Pasión. ¿Y si fuésemos ángeles, o de alguna forma apoyo, de los seres humanos que la viven hoy día en carne propia?

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 1 de marzo de 2026).

En cuarentena

En cuarentena

Foto Jesús Alba

Cuaresma, cuadragésima, cuarentena. “En algunas Iglesias cristianas, tiempo litúrgico de preparación de la Pascua de Resurrección, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, y que se caracteriza por ser un período de penitencia, ayuno y abstinencia” (Diccionario de la lengua española). Cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, llevado del Espíritu y tentado por el Demonio, al inicio de su misión mesiánica, tras su Bautismo.

El simbolismo del cuatro, presente asimismo en las cuatro coronas de Adviento preparatorias de la Navidad –sea de tradición arcaica, cristiana primitiva, medieval o alemana del siglo XIX–. ¿Y quién no recordamos la canción infantil “Las cuatro esquinitas de mi cama”?

Alterna con el diez: los diez Mandamientos de la Ley de Dios –las tablas recibidas por Moisés–; y los diez de la Iglesia. El doce: los doce hijos varones de Jacob –tuvo al menos una hija, Dina–, y las doce tribus de Israel. Y sobre todo el siete: los siete brazos de la menorá o candelabro judío; los siete pecados capitales y las siete virtudes –juego que le regalaron a mi madre en la escuela–, los siete sacramentos, los siete dones del Espíritu Santo… Y con el tres, cuando según la tradición y las lecturas Cristo resucitó.

Pero volviendo al cuatro.  ¿Será casualidad que sean cuarenta días los de la presentación de Jesús bebé en el templo y la purificación de María tras el parto –cuando la mujer está limpia de hemorragias–, y cuarenta los que Jesús adulto pasó en el desierto? Lugar de recogimiento y meditación, donde cuatro siglos más tarde San Jerónimo traduciría la Biblia Vulgata, del hebreo y el griego al latín. En cualquier caso, según la RAE, cuaresma es sinónimo de cuarentena: “Aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas, animales o cosas”.

Y nuestra sociedad está muy enferma, de guerras, violencia contra las mujeres, mentiras de políticos, danas mal atendidas, trenes que descarrilan por fallos de gestión… ¿Qué podemos hacer? “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias” (Mensaje de Cuaresma de León XIIV).

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 22 de febrero de 2026).

De la guerra al amor

De la guerra al amor

Foto www.etsy.com Biblioteca de Londres, destruida en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial.

Parece el eslogan del 68: “Haz el amor y no la guerra”. O uno de los epígrafes de la poesía de mi estudiado Manuel Pinillos. Pero no va por ahí. 50 conflictos mundiales activos en extremo: Rusia-Ucrania; Gaza e Israel, con la expansión de bombardeos en Líbano, Estados Unidos metiéndose en el pastel y la amenaza nuclear con Irán; Sudán y el Cuerno de África –Etiopía y Somalia; Asia y frontera India-Pakistán, China frente a Taiwán; Venezuela y otros conflictos latinos.

Quizá el antídoto de la guerra, más allá de la paz, sea el amor. “Tu madre, aquellos párpados de azucena y escarcha, / siempre estaba contigo. / Compañera en la noche del desvelo / y a la sombra apacible de los días felices” (Epifanía de la luz). Desde pequeña siempre tuve amor, de mis padres, mis tíos, mis hermanos. Un afecto que sin duda les falta a tantos niños de la guerra, refugiados, amputados de un padre y una madre.

Fue precioso. Mis dos últimas presentaciones han sido especialmente entrañables, se respiraba empatía entre los presentadores y asistentes. Círculos de luz, Olifante, presentado por Trinidad Ruiz Marcellán y Manuel Martínez Forega en el Salón de los Espejos del Palacio de Sástago. “Cuando dos cuerpos se aman, / plenitud y éxtasis. / Espejos circulares”. O la versión en braille de Flor de agua, a cargo del Club Braille coordinado por Sonia Fernández, presentada por Juanjo Hernández y con la animación musical de Voces y Guitarras.

“Yo fuera para ti, desde una luz antigua, / esa eterna mujer a quien siempre tendiste / la mano y la esperanza: / la niña entristecida, la enamorada esposa, / o esa madre ya entrada en la estación del luto”. Historia de amor en Florencia, Se está muy bien aquí. Diario de una amistad, El corazón en vilo, Del Verbo y la Belleza, Pájaros del silencio… El amor, de uno u otro tipo, siempre ha recorrido y alimentado transversalmente mi obra. No solo amor de pareja o de amigo, que también, como el que ayer celebrábamos en San Valentín.

“Te deseo, amor mío, igual que se desea / la luz en la mañana, / el aire para el pájaro, o el descanso en la noche.” (La manzana o el vértigo). ¿Cómo lo vivirán dos esposos distanciados por un conflicto bélico?

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 15 de febrero de 2026).

Vivienda digna

Vivienda digna

Foto www.idealista.com

El otro día escuchaba una noticia que me dejaba helada. La nueva forma de adquirir una vivienda algunos jóvenes, inmigrantes y personas con recursos limitados. De 40.000 a 100.000 euros, las más cara en Madrid y Barcelona, cuesta comprar una habitación individual, con baño y cocina en común.

Nuestros padres y abuelos tuvieron para comprar un piso, más o menos modesto, al venir del pueblo a la ciudad, algunos acogidos, en plena dictadura. E incluso invertir en varios inmuebles, ahorrando toda la vida para ello. Eran gentes austeras y sufridas, como lo aprendieron de sus padres. No solían ir de viaje de novios ni de luna de miel, a no ser al pueblo o núcleo urbano más cercano. Si iban de vacaciones no sería a hotel, sino a casa humilde con derecho a cocina –cuantos más inquilinos más económica salía–.

Y si me apuran ni un triste café, ni un refresco o helado. Era la cultura del ahorro, aprendida de siglos, transmitida de generación en generación. Ahora todo ha cambiado.

Ahora no se ahorra. ¿De qué fondo? Los jóvenes estudian muchos años, y los que no llegan a estudios superiores o profesionales logran empleos precarios que no dan para malvivir. Comprometerse y tener un hijo es más caro que adoptar un perro, y la vivienda está por las nubes, VPO o libre, comprada o de alquiler. 2500 euros el metro cuadrado en vivienda nueva; 2300 de segunda.

Estudiantes, ellos y ellas, y mujeres migrantes que vienen a buscar mejor vida en nuestro país, es normal que compartan pisos por habitaciones. Y creo que en ASPACE Huesca se puso en marcha una experiencia de casas compartidas entre jóvenes con diversidad intelectual y jóvenes estudiantes. Se enriquecían mutuamente. Así sí.

Pero comprar una habitación, que no arrendar, y adeudarse por 50000 euros, para salir de casa de papá u otras circunstancias, ni en la peor de las posguerras. Distopía total. Convivir, pongamos por caso, un joven casi imberbe con una anciana sin pensión y una familia refugiada… ¿Alianza de qué? Quizá, a partir de hoy, nuestros políticos electos tomen alguna carta más en el arte del mejor vivir en un hábitat digno.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 8 de febrero de 2026).

Promesas en potencia

Promesas en potencia

Foto www.mivotocuenta.com

Se han reformado ya algunas calles: Predicadores, paseo Pamplona; avenida Valencia, y otras aledañas y de distintos barrios están en ello. Los 8 candidatos a las elecciones autonómicas dejan caer: accesibilidad universal, vivienda accesible, mayores bonificaciones a empresarios que nos contraten, atención a los grandes dependientes…

No son los tiempos del 61 de Delicias: calles estrechas, circulación en doble sentido y autobús; pisos sin posibilidad de ascensor ni calefacción –a corderetas a una cuarta planta–; la escuela era la casa y mi mesa de estudio la máquina de coser.

Como apuntaba el profesor Víctor Consuegra Regalado en su trabajo de final de Historia Contemporánea, íbamos a caballo entre el franquismo y la transición. La experiencia de Auxilia para muchos, las reuniones informativas y reivindicativas en el SEREM –después IMSERSO–… En los años 80, cuando en Brasil y otros países pioneros se iniciaba el Movimiento de Vida Independiente, aquí seguíamos en mantillas. Habría que esperar al nuevo milenio para que las cosas tomasen otro cariz.

La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia (14/12/2006) marcaría un antes y un después. Sin embargo, ni estas ni sus implementaciones posteriores alcanzaron de lejos de lejos lo establecido por la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Nueva York 13/12/2006, refrendada en España el 03/04/2008): “(que) Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad” (art. 19).

Ley de derechos y garantías de las personas con discapacidad en Aragón (21/03/2021), Ley para mejorar la calidad de vida de las personas con Esclerosis Lateral Amiotrófica (30/10/2024), etc. Sin embargo… Faltan profesores de apoyo, asistencia, formación y empleo de calidad, deporte adaptado, respeto a la mujer con diversidad para tomar sus decisiones, vivienda asistida. Muchos compañeros se han marchado sin atisbar siquiera un proyecto de OVI (Oficina de Vida Independiente).

Señores candidatos: Dejen de distraerse con cortinas de humo y pisen con ruedas firmes, por favor.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 1 de febrero de 2026).

Promesas en potencia

Promesas en potencia

Foto www.mivotocuenta.com

Se han reformado ya algunas calles: Predicadores, paseo Pamplona; avenida Valencia, y otras aledañas y de distintos barrios están en ello. Los 8 candidatos a las elecciones autonómicas dejan caer: accesibilidad universal, vivienda accesible, mayores bonificaciones a empresarios que nos contraten, atención a los grandes dependientes…

No son los tiempos del 61 de Delicias: calles estrechas, circulación en doble sentido y autobús; pisos sin posibilidad de ascensor ni calefacción –a corderetas a una cuarta planta–; la escuela era la casa y mi mesa de estudio la máquina de coser.

Como apuntaba el profesor Víctor Consuegra Regalado en su trabajo de final de Historia Contemporánea, íbamos a caballo entre el franquismo y la transición. La experiencia de Auxilia para muchos, las reuniones informativas y reivindicativas en el SEREM –después IMSERSO–… En los años 80, cuando en Brasil y otros países pioneros se iniciaba el Movimiento de Vida Independiente, aquí seguíamos en mantillas. Habría que esperar al nuevo milenio para que las cosas tomasen otro cariz.

La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia (14/12/2006) marcaría un antes y un después. Sin embargo, ni estas ni sus implementaciones posteriores alcanzaron de lejos de lejos lo establecido por la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Nueva York 13/12/2006, refrendada en España el 03/04/2008): “(que) Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad” (art. 19).

Ley de derechos y garantías de las personas con discapacidad en Aragón (21/03/2021), Ley para mejorar la calidad de vida de las personas con Esclerosis Lateral Amiotrófica (30/10/2024), etc. Sin embargo… Faltan profesores de apoyo, asistencia, formación y empleo de calidad, deporte adaptado, respeto a la mujer con diversidad para tomar sus decisiones, vivienda asistida. Muchos compañeros se han marchado sin atisbar siquiera un proyecto de OVI (Oficina de Vida Independiente).

Señores candidatos: Dejen de distraerse con cortinas de humo y pisen con ruedas firmes, por favor.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 1 de febrero de 2026).

Trenes de ida y no vuelta

Trenes de ida y no vuelta

Foto Víctor Mateo / Heraldo

“Cogíamos el tren en plena noche. ¿O era a la tarde acaso? No sé. Pero cenábamos, conversaba mi madre, y la tía –siempre, o casi siempre, subíamos las tres–, con nuestros convecinos de vagón, pasábamos largos ratos en silencio, corridas las cortinas. Y al tiempo, podían ser quizá dos o tres horas, nos acostábamos, me acostaban más bien, tumbada a lo largo del asiento, con mi madre a la orilla porque no me cayera” (“Trenes de sepia y luz”).

Asientos todavía de escay y vagones de madera. Quizá por esa sensación de sentirme protegida nunca temí a los trenes. Sí a un viaje en coche –me mareaba–; y al avión–. Y el tren como medio de trabajo de mi padre, en el coche correo, repartiendo la correspondencia. “Por fin, esclarecía tras la lonilla leve, en la ventana. Y comenzaban a dibujarse los contornos: los asientos de escay, separados por altos cabezales; los viajeros, severos, cabeceando a veces en la penumbra; y arriba, el equipaje. Pasaba una vez más el revisor”. Íbamos a la Malvarrosa.

“La casa estaba húmeda, impregnada de mar. El cuarto, más bien chico, olía a brea, a sal, a rescozor de piel y de entresueño. ¡Aún recuerdo las siestas, cansadas como estábamos de tanta arena ardiente!”. Después vendría Tarragona. Y la idas y venidas al pueblo, cuando todavía no había ni teléfono fijo, y el tío Ángel tenía que salir a buscarnos a la estación de Rebollo de Duero. “Pero el tren no paraba, nunca para. Y estaba ahí, esperándonos. Casi nada recuerdo de este viaje. Las idas de los trenes son hermosas, y qué triste el retorno”.

Luego vendría el sur: Espiel o Lucena en Córdoba, Santa Justa en Sevilla. Y en coche o autobús a Cádiz, Jaén, Málaga, Granada, Almería… “Y unos primeros libros, mis colaboraciones periodísticas, el sueño de otro andén, de otro horizonte. Más rápido, más deprisa el paisaje, apenas sin sentirlo ya el transcurrir del tiempo y del vagón, las siluetas de afuera, la vida de aquí dentro, las montañas, los rostros”.

Pero a veces sucede, como ahora en Adamuz, que el tren se confunde de línea, y el tiempo descarrila, y la vida se detiene, para siempre. Daban 2, 7, 11, 21, 32, 40 fallecidos. Y el número de heridos, ingresados en UCI, sepultados, sigue creciendo. La angustia toca el cielo y la noche más oscura. ¿Solo restos de restos, muerte, escoria? Permanece la vida y lo vivido, el amor, la esperanza.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 25 de enero de 2026).

Espiritual

Espiritual

Foto www.elindependiente.com

El fenómeno Rosalía parece haber despertado un interés creciente por la espiritualidad. Cruces, velos, símbolos religiosos, guiños a místicas y doctoras de diversas iglesias y confesiones, La cosa no termina ahí. La comunidad de Madrid ha ofrecido, las pasadas navidades, espectáculos en los que se mezclaba el Gozpel, con villancicos y canciones del grupo Hakuna –me recordaba cuando estuvimos en Belén y se superponían nuestros cantos navideños y el toque a la oración musulmana--. La Oreja de Van Gogh promete ciertos tintes religiosos en su nueva producción de 2026; y uno de los versos de la mítica Madonna, en su todavía desconocido disco, reza así: “El mundo es un misterio”.

También el cine muestra una inquietud por la trascendencia. Todas estas fiestas, ha estado en cartelera, y aún está, “Rey de reyes”, la adaptación en dibujos animados del cuento de Navidad que Dickens escribió a sus hijos sobre Jesús de Nazaret. La película “Los domingos”, candidata a los Goya, conquistó el Festival de San Sebastián y el corazón del espectador. Amaia, la adolescente con vocación a monja de clausura contra la voluntad de la familia. Y sigue cuestionándonos The Chosen (“Los elegidos”), la serie televisiva y los capítulos llevados al cine, en torno a la Palestina de la época y el grupo de discípulos del Maestro.

Es cierto que a veces se confunde el estado de Israel con la Palestina histórica, que la figura de María pasa a segundo plano, que la puesta en escena –paisajes, vestuario y edad de los personajes– dista mucho de la realidad. Pero todos tuvimos un primer asombro, seguramente casual, un cambiar de chip. Una especie de llamada a la espiritualidad, extemporánea y nada ortodoxa. Luego la abandonamos o seguimos, cada cual a su aire o siguiendo una línea ya marcada. En mi caso fue una canción.

Hoy estamos sedientos. Sin embargo, es necesario transmitir con formas nuevas. Muchas chicas y chicos se asoman a la Iglesia, se confirman, según indicaciones familiares o de centro educativo, y no vuelven. ¿Obsoleto el mensaje? ¿O los medios?

Religión no es igual a espiritualidad, sensibilidad del espíritu. ¿Y, sin embargo, hay algo más hermoso que sentirse amado y religado? Todo puede servir, excepto la violencia, el menosprecio a la mujer, la mutilación de genitales y la pena de horca. En la muerte como tránsito coinciden místicos y doctores, desde la libertad de cada cual.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 18 de enero de 2026).

Cabezas que caen

Cabezas que caen

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La Navidad no termina con los Reyes Magos, el 6 de enero, víspera de las rebajas. Sino al domingo siguiente, este año hoy 11 de enero, día en el que la Iglesia celebra el Bautismo de Jesús por Juan Bautista en el Jordán. Siempre me pareció muy repentino pasar de las celebraciones navideñas a la misión adulta del Nazareno, pese a que en los Evangelios no se recoja la infancia. Pensando además que lo que sigue es la decapitación de Juan, la huida de Jesús a Cafarnaúm y su predicación.

Fue precisamente en Ein Karem, en nuestra peregrinación a Tierra Santa hace ya 3 años, cuando caí en la cuenta de que barbaries y asesinatos, por ideologías o creencias, existen desde siempre. Ponen la carne de gallina imágenes en directo cortando la cabeza a periodistas, u otros civiles, por verdugos del Estado Islámico. O la persecución, muerte, quema y crucifixión de cristianos en algunos países africanos. ¿Cuántas monjas, sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos llegaron a masacrarse en nuestra Guerra Civil?

De uno y otro lado. Cruzadas, guerras santas, guerras de religión, yihad… La Inquisición y Contrarreforma. Y ya si entra el virus del ego étnico ni te cuento: holocausto nazi versus genocidio gazatí, por mucho que disfracemos las palabras.

Y me da igual europeos, árabes o latinos. Hitler perdería la cabeza mucho antes del suicidio junto a Eva Braun. Varias décadas después, 2003-2005, veíamos demoler la estatua de Saddam Husein, narcisista de pro, que jugaba a anexionarse tierras y hacerse con armas y petróleo; y su posterior ejecución en la horca. Y 2026 se ha despertado con la detención de Nicolás Maduro, líder del trapicheo y la miseria.

Quien a hierro mata a hierro muere. Así con la cabeza. Demasiados encarcelamientos, castigos físicos en prisión, destierros, refugiados… ¿Condenado por almacenamiento armamentístico y narco terrorismo en vez de por lesa humanidad? Lo malo es que un ciego no puede guiar a otro ciego. ¿Dónde los ganadores electorales según el voto? Colombia, Cuba, Nicaragua… ¿Nos salpicarán los fuegos artificiales de Rusia y Oriente Próximo? ¿Habrá más descabezados en el planeta?

Mientras, de unos años acá frontera adentro, por muchas cabezas que se pierdan, nadie deja ni despoja a nadie del sillón, el sombrero o la máscara. Siempre fuimos sui géneris.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 11 de enero de 2026).

Carta desde el corazón

Carta desde el corazón

Foto https://unamglobal.unam.mx/

Casi todos los niños, y no tan niños, escribimos nuestras cartas, para el próximo martes, a Melchor, Gaspar y Baltasar, que partieron de Europa, Asia y África, rumbo a Borsippa –hoy Birs Nimrud,–, en Irak, y de ahí a Belén. Pero muy pocos saben de tu existencia, Artabán, que saliendo de la zona montañosa de Persia llegaste a Palestina en el momento de la crucifixión. Te entretuviste en el camino socorriendo a ancianos, menesterosos y mujeres esclavas.

Hoy te escribo mi carta especialmente a ti, mi cuarto Mago-Sabio de Oriente, que, al margen del Evangelio de Mateo, fuiste redescubierto por la historiografía del siglo XIX, a la cabeza el escritor y teólogo Henry van Dyke. Y te pido un único presente para este recién nacido 2026: la paz inclusiva y universal.

Que cesen los conflictos en Rusia-Ucrania, Gaza, Siria, Sudán, Yemen, Congo, Afganistán, frontera tailandesa camboyana… Que no haya más niños, mujeres y ancianos prematuros masacrados, a sangre, hambre y misiles, en 50 puntos del planeta.

Que a los grandes del mundo, y a los gerifaltes locales, de cuyo nombre no quiero acordarme en este inicio de año esperanzador, la Estrella les conduzca a un pesebre, una trinchera o un hogar donde casi nunca se llega a fin de mes.

Te pido, Mago mío, que las gentes no tengan que migrar, ni ahogarse en el océano, por necesidad y falta flagrante de derechos. Enséñanos a ampliar el concepto de familia, más allá de fronteras, ideologías, creencias o condición. Que el hermano de sangre sea hermano, y padre e hijo prójimos.

Que en nuestra chimenea, sea eléctrica o de gas, sigamos contando historias entrañables, y no de ogros violentos que se comen a niños y mamás. Y el nuestro sea un hogar acogedor.

Querido Artabán: Pídele al Niño Dios, hoy Hombre Resucitado, que nos done el regalo de la paz y generosidad con que a ti te dotó. Una paz de morada interior, de entrega y confianza, que no sabe de juicios. Como canta mi amigo Luis Guitarra: “Todo sería tan distinto, / todo tendría más verdad, / todo sería más humano. / La paz se haría realidad”.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 4 de enero de 2026).

Adiós al 25

Adiós al 25

Foto Jesús Alba

Cada año pasa más deprisa. Parece que fue ayer cuando iniciábamos 2025, y ya termina. Aparte de las uvas, comenzábamos enero con una excursión por tierras turolenses. Enseguida a la vuelta, supimos que el mismo día 3 había fallecido un amigo, Eduardo Blasco. Se fue en silencio.

Al poco, a finales de mes, volvimos a presentar Flor de agua en el Centro Soriano de Zaragoza. Y un poco más allá, celebrábamos en el Club de Lectura de la Once la transcripción a braille de mis novelas, El ramito de azahar y Cada otoño migran las golondrinas. Sin embargo, aquel viaje iniciático a Teruel marcaría el principio de un nuevo poemario.

Iba pasando el año. En nada Semana Santa. Dejamos nuestra salida para San Jorge: Toledo, Cuenca, nacimiento del río Cuervo… Rememorando viajes de hace veinte años y dejando crecer la veta lírica. El 21 de abril el papa Francisco partía al cielo. Nos dejaba en herencia la Sinodalidad, que seguimos trabajando en muchos grupos parroquiales como futuro de la Iglesia, el Jubileo de la Esperanza, que clausuramos hoy domingo 28, o el cuidado y amor por la casa común en su carta encíclica Laudato si.

El que ahora concluye ha sido un año de contrastes. León XIV empezaba su pontificado pidiendo por la paz. Mientras Donald Trump ponía en práctica sus aranceles, tiraba muros por un salón de baile y prometía el final de unas guerras demasiado arraigadas en el genoma humano.

En tanto, mi poema seguía madurando al ritmo de la vida y de la muerte, del duelo y la esperanza. Ya fuera en el santuario de Lourdes; ya respirando el mar, en las playas de Ondarreta y la Concha, en San Sebastián. Se nos fueron gigantes de las letras aragonesas, como José María Enguita o Marina Heredia. O Esperanza Lalinde, persona entrañable de mi parroquia. Dios no hace diferencias.

Mientras, en este lado del espejo, seguimos combatiendo contra la corrupción, los abusos, el sufrimiento de niños y mujeres, ancianos e inmigrantes, la falta de atención a la discapacidad. Y con todo, termino e inicio año con dos nuevos poemarios: Círculos de luz, en Olifante, y Péndulo y paloma. 2026 está llamado a la esperanza.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 28 de diciembre de 2025).

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

Foto archivo familiar

Se nos llena la boca estos días. O quizá lo digamos por costumbre. El caso es que desde principios de noviembre se decoran los comercios con arbolitos y luces y papás noeles. No es como antes.

Cuando yo era pequeña, en casa y en la gimnasia, unos enormes pinos verdes, entonces naturales, se engalanaban a tutiplén de bolas y figuras de cristal y espumillones de colores. Las paredes también las decorábamos con bolitas y cintas, y a veces con siluetas de angelotes con cartulinas recortadas. Tocábamos el almirez y la botella, y en todas las casas se cantaban villancicos. Y aunque no a misa del gallo, hora intempestiva para los peques, íbamos a misa los domingos y los días festivos navideños.

En la tele siempre aparecía el nacimiento de la Familia Real, montado por el príncipe Felipe y sus hermanas las infantas, o eso nos hacían ver. El nuestro era mucho más pequeño. Papá no siempre volvía por Nochebuena de su coche correo, y los Reyes Magos nos traían presentes más humildes y económicos –yo solo tuve dos muñecas–. Esas noches, entrantes, sopa, pescado y carne, nunca pavo o cordero; fruta, tarta casera, turrones y champán. Con el taponazo contra el techo. Y las imprescindibles partidas de brisca o de guiñote, no podían faltar.

Las experiencias bonitas que vivimos en la infancia permanecen, y sin duda una de ellas es la Navidad. Aunque tampoco falta en estos días cierta nostalgia, no solo porque se haya ido alguien, sino porque como decía un niño parece que te obligan a estar en todo momento alegre. Y la realidad no es esa.

No obstante, mi idea y vivencia de las navidades cambió hace tres años, tras realizar nuestra peregrinación a Tierra Santa. Un pesebre de piedra, de aquellos en los que se sacrificaban a corderos sin tara, inmaculados; un hombre algo canoso, una mujer muy joven y un recién nacido acostado en el ara. Mujeres y hombres de buena voluntad, y un calor entrañable, de zarza que arde y no quema, en nuestro corazón.

Y de los árboles y luces y villancicos, que también los había en Belén, te quedas con la imagen de ese niño que nace prematuro, huerfanito o luchando por la vida; del discapacitado sin oportunidades; de ese enfermo o anciano que quizá partan esta noche. Y entonces los turrones tienen otro sabor.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 21 de diciembre de 2025).

Domingo de Gaudete

Domingo de Gaudete

Foto www.aciprensa.com

Es hoy, 14 de diciembre, tercer domingo de Adviento, en la Iglesia católica, evangélica, luterana y otros grupos cristianos. Del latín gaudete, ‘regocijaos’, ‘estad alegres’; y de la epístola de San Pablo: “Estad siempre alegres en el Señor, repito, estad alegres” (Filipenses 4, 4-5). Y para celebrar esa alegría, el color rosado, en la tercera vela de la corona y en la vestidura del oficiante.

Fácil de celebrar desde el punto de vista de un cristiano, con fe, o no, del carbonero. O si pensamos en el ya cercano nacimiento, en la encarnación –nunca antes vivida en la historia– del mismísimo Dios como un niñito más. Quizá no tan sencillo de vivir en esta sociedad laica de noche profundamente oscura que atravesamos.

Y, con todo, hay motivos de festejo. Ahí está, por ejemplo, el Nobel de la Paz a María Corina Machado, aunque llegase tarde y camuflada a Oslo. “Para mantener la libertad, hace falta coraje (...) la paz es un acto de amor y esa es la lección que hemos dado a nosotros mismos”. ¿No son una reencarnación de la esperanza estas palabras de María?

A nivel más cercano, los Premios Aragón Solidario, a la asociación Amibil –Asociación de familias de personas con discapacidad intelectual–, el Teléfono de la Esperanza y la cooperativa Viaje a la sostenibilidad, son asimismo causa no menor de regocijo. O los mercadillos de juguetes, joyas y objetos navideños hechos a mano o materiales diversos, a beneficio de Ozanam, Fundación CEDES inclusiva o proyectos nicaragüenses. O que Pérez-Reverte celebre su cumple con amigos famosos, agradeciendo.

No elevemos tan alta la mirada: Nobel, premios, proceso judicial de los corruptos, promesa de prontas elecciones, tregua permanente en las guerras. Alegrarse es más de andar por casa. Cada niño al que le dejan nacer, una historia de superación, dos enamorados mirando estrellas, una enfermedad que da negativo, alguien que vuelve por estas fechas, una familia que opta por paliativos en vez de lo contrario… Alegraos y regocijaos, porque estamos vivos. O según el himno universitario, “Gaudeamus igitur”. La felicidad no tiene edad.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 14 de diciembre de 2025).