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La lampara encendida

La otra cara

La otra cara

Estudiantes universitarias iraníes en la década de los 70. Foto www.bbc.com

Pensaba dedicar mi columna de hoy, 8 de marzo, a la lucha que libramos, durante décadas, las niñas y mujeres con diversidad funcional. En mi generación, y las anteriores, a la mujer con discapacidad se le enseñaba, como mucho, a coser realizar labores manuales. Los estudios, elementales o superiores, les estaban vetados. Y no digamos la afectividad y sexualidad.

Con los años, las jóvenes fueron accediendo a una escuela normalizada, con muchas menos barreras, de todo tipo, y con profesores de apoyo llegado el caso; hoy inclusiva. Conozco a excelentes bibliotecarias, profesoras, médicas, psicólogas, madres, con todo tipo de diversidad, física, intelectual o sensorial. La esterilización genital pasó, gracias al sentido común, a mejor vida; y normativas como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la ONU (2006), o la Ley de Derechos y Garantías de las Personas con Discapacidad en Aragón (2019), nos amparan.

La humanidad avanza. Sin embargo, no siempre ni en todos los sentidos. Una nueva guerra se ha encendido en Oriente Próximo y Medio, espoleada ahora por Estado Unidos e Israel y la participación de la Europa unida. ¿Conflicto regional, global, mundial? Preocupan, desde luego, las armas nucleares; la prepotencia del todopoderoso Trump y sus potenciales o reales enemigos; el petróleo y el cierre del estrecho de Ormuz y del tráfico aéreo. Llega a cuestionarnos, claro que sí, España.

Van ya cientos de muertos que sepamos, miles seguramente. Pero nadie está hablando en esta guerra, estos días, del sufrimiento de niños y mujeres. ¿Lo damos y por hecho? ¿Nos habituado a la barbarie y al genocidio? Se hablaba de cambio de régimen como posible detonante. ¿Quita el sueño a Netanyahu o Trump lo que Maduro y Jamenei hicieran con sus súbditos?

Aunque la mayoría iraní no sea islámica, el gobierno sea un híbrido República-Jefe Supremo y no viviese la bajada de telón talibán de Afganistán, las mujeres siguen siendo reprimidas bajo el hiyab. Sin poder viajar solas, ni tomar decisiones sin el esposo, bajo pena de muerte según la indumentaria… Un retroceso respecto a décadas anteriores. En 2026 de la era cristiana es inaceptable un esquema medieval.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 8 de marzo de 2026).

Mujeres de pasión

Mujeres de pasión

Foto www.fuenlabrada.com

Los titulares no cesan de llegar. Se ocultó en el canapé de la cama por incumplir la orden de alejamiento. Posible caso de violencia en el incendio de una vivienda en Cáceres. Mata a Álex, el amigo de su hijo, en Sueca (Valencia), en un arrebato incomprensible. ¿Tenía algo contra el chico o su familia? No se entiende. A puñaladas en la bañera no es algo casual.

Una enfermera asesinada en Benicasim (Castellón) por crimen machista. Nueva presunta agresión en Jadraque (Guadalajara). Degolladas una madre y su hija de 12 años en Xilxes (Castellón). Diez mujeres muertas en lo que va de año; dos niños y una niña por violencia vicaria. Más del 2% respecto a 2005 en el mes de febrero. La semana pasada fue especialmente trágica, y la fiebre parece imparable.

Condenado a 20 años por asesinar de celos a su mujer en Montemayor (Albacete). Muere al lanzarse desde un tercer piso tras herir a su pareja en Cartagena (Murcia). Un hombre mata a su hijo en Canarias, hiere gravemente a la madre y agrede a un agente de policía. Termina con la vida de Tatiana y hiere a la madre de esta en Sarriguen (Navarra). Las dos últimas víctimas por ahora, en Zaragoza y Gallur.

Cuenta cada persona, cada mujer, cada hijo o hija que presencia o padece la violencia, hasta la extenuación, hasta la muerte. Son muchas más de las que marcan las estadísticas, y muchas víctimas mortales no están en el sistema VioGén. Hombres que pegan y acuchillan a un vecino, que agreden a un desconocido por la calle, que muerden como perros a policías. Y está el otro lado, menos frecuente y mediático, mujeres que abusan y agreden a su pareja varón. ¿Estamos ante una sociedad y esquema familiar realmente enfermos? ¿Se da contagio como en el caso del suicidio?

Los ejemplos de Íñigo Errejón, Julio Iglesias, el policía de la comunidad de Madrid, el ex príncipe Andrés… no son los mejores testimonios. “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos” (Lucas 23, 28). María Magdalena y las otras dos María, Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y otras muchas que acompañaron a Jesús de Nazaret, vivieron a su modo la Pasión. ¿Y si fuésemos ángeles, o de alguna forma apoyo, de los seres humanos que la viven hoy día en carne propia?

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 1 de marzo de 2026).

En cuarentena

En cuarentena

Foto Jesús Alba

Cuaresma, cuadragésima, cuarentena. “En algunas Iglesias cristianas, tiempo litúrgico de preparación de la Pascua de Resurrección, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, y que se caracteriza por ser un período de penitencia, ayuno y abstinencia” (Diccionario de la lengua española). Cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, llevado del Espíritu y tentado por el Demonio, al inicio de su misión mesiánica, tras su Bautismo.

El simbolismo del cuatro, presente asimismo en las cuatro coronas de Adviento preparatorias de la Navidad –sea de tradición arcaica, cristiana primitiva, medieval o alemana del siglo XIX–. ¿Y quién no recordamos la canción infantil “Las cuatro esquinitas de mi cama”?

Alterna con el diez: los diez Mandamientos de la Ley de Dios –las tablas recibidas por Moisés–; y los diez de la Iglesia. El doce: los doce hijos varones de Jacob –tuvo al menos una hija, Dina–, y las doce tribus de Israel. Y sobre todo el siete: los siete brazos de la menorá o candelabro judío; los siete pecados capitales y las siete virtudes –juego que le regalaron a mi madre en la escuela–, los siete sacramentos, los siete dones del Espíritu Santo… Y con el tres, cuando según la tradición y las lecturas Cristo resucitó.

Pero volviendo al cuatro.  ¿Será casualidad que sean cuarenta días los de la presentación de Jesús bebé en el templo y la purificación de María tras el parto –cuando la mujer está limpia de hemorragias–, y cuarenta los que Jesús adulto pasó en el desierto? Lugar de recogimiento y meditación, donde cuatro siglos más tarde San Jerónimo traduciría la Biblia Vulgata, del hebreo y el griego al latín. En cualquier caso, según la RAE, cuaresma es sinónimo de cuarentena: “Aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas, animales o cosas”.

Y nuestra sociedad está muy enferma, de guerras, violencia contra las mujeres, mentiras de políticos, danas mal atendidas, trenes que descarrilan por fallos de gestión… ¿Qué podemos hacer? “Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias” (Mensaje de Cuaresma de León XIIV).

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 22 de febrero de 2026).

De la guerra al amor

De la guerra al amor

Foto www.etsy.com Biblioteca de Londres, destruida en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial.

Parece el eslogan del 68: “Haz el amor y no la guerra”. O uno de los epígrafes de la poesía de mi estudiado Manuel Pinillos. Pero no va por ahí. 50 conflictos mundiales activos en extremo: Rusia-Ucrania; Gaza e Israel, con la expansión de bombardeos en Líbano, Estados Unidos metiéndose en el pastel y la amenaza nuclear con Irán; Sudán y el Cuerno de África –Etiopía y Somalia; Asia y frontera India-Pakistán, China frente a Taiwán; Venezuela y otros conflictos latinos.

Quizá el antídoto de la guerra, más allá de la paz, sea el amor. “Tu madre, aquellos párpados de azucena y escarcha, / siempre estaba contigo. / Compañera en la noche del desvelo / y a la sombra apacible de los días felices” (Epifanía de la luz). Desde pequeña siempre tuve amor, de mis padres, mis tíos, mis hermanos. Un afecto que sin duda les falta a tantos niños de la guerra, refugiados, amputados de un padre y una madre.

Fue precioso. Mis dos últimas presentaciones han sido especialmente entrañables, se respiraba empatía entre los presentadores y asistentes. Círculos de luz, Olifante, presentado por Trinidad Ruiz Marcellán y Manuel Martínez Forega en el Salón de los Espejos del Palacio de Sástago. “Cuando dos cuerpos se aman, / plenitud y éxtasis. / Espejos circulares”. O la versión en braille de Flor de agua, a cargo del Club Braille coordinado por Sonia Fernández, presentada por Juanjo Hernández y con la animación musical de Voces y Guitarras.

“Yo fuera para ti, desde una luz antigua, / esa eterna mujer a quien siempre tendiste / la mano y la esperanza: / la niña entristecida, la enamorada esposa, / o esa madre ya entrada en la estación del luto”. Historia de amor en Florencia, Se está muy bien aquí. Diario de una amistad, El corazón en vilo, Del Verbo y la Belleza, Pájaros del silencio… El amor, de uno u otro tipo, siempre ha recorrido y alimentado transversalmente mi obra. No solo amor de pareja o de amigo, que también, como el que ayer celebrábamos en San Valentín.

“Te deseo, amor mío, igual que se desea / la luz en la mañana, / el aire para el pájaro, o el descanso en la noche.” (La manzana o el vértigo). ¿Cómo lo vivirán dos esposos distanciados por un conflicto bélico?

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 15 de febrero de 2026).

Vivienda digna

Vivienda digna

Foto www.idealista.com

El otro día escuchaba una noticia que me dejaba helada. La nueva forma de adquirir una vivienda algunos jóvenes, inmigrantes y personas con recursos limitados. De 40.000 a 100.000 euros, las más cara en Madrid y Barcelona, cuesta comprar una habitación individual, con baño y cocina en común.

Nuestros padres y abuelos tuvieron para comprar un piso, más o menos modesto, al venir del pueblo a la ciudad, algunos acogidos, en plena dictadura. E incluso invertir en varios inmuebles, ahorrando toda la vida para ello. Eran gentes austeras y sufridas, como lo aprendieron de sus padres. No solían ir de viaje de novios ni de luna de miel, a no ser al pueblo o núcleo urbano más cercano. Si iban de vacaciones no sería a hotel, sino a casa humilde con derecho a cocina –cuantos más inquilinos más económica salía–.

Y si me apuran ni un triste café, ni un refresco o helado. Era la cultura del ahorro, aprendida de siglos, transmitida de generación en generación. Ahora todo ha cambiado.

Ahora no se ahorra. ¿De qué fondo? Los jóvenes estudian muchos años, y los que no llegan a estudios superiores o profesionales logran empleos precarios que no dan para malvivir. Comprometerse y tener un hijo es más caro que adoptar un perro, y la vivienda está por las nubes, VPO o libre, comprada o de alquiler. 2500 euros el metro cuadrado en vivienda nueva; 2300 de segunda.

Estudiantes, ellos y ellas, y mujeres migrantes que vienen a buscar mejor vida en nuestro país, es normal que compartan pisos por habitaciones. Y creo que en ASPACE Huesca se puso en marcha una experiencia de casas compartidas entre jóvenes con diversidad intelectual y jóvenes estudiantes. Se enriquecían mutuamente. Así sí.

Pero comprar una habitación, que no arrendar, y adeudarse por 50000 euros, para salir de casa de papá u otras circunstancias, ni en la peor de las posguerras. Distopía total. Convivir, pongamos por caso, un joven casi imberbe con una anciana sin pensión y una familia refugiada… ¿Alianza de qué? Quizá, a partir de hoy, nuestros políticos electos tomen alguna carta más en el arte del mejor vivir en un hábitat digno.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 8 de febrero de 2026).

Promesas en potencia

Promesas en potencia

Foto www.mivotocuenta.com

Se han reformado ya algunas calles: Predicadores, paseo Pamplona; avenida Valencia, y otras aledañas y de distintos barrios están en ello. Los 8 candidatos a las elecciones autonómicas dejan caer: accesibilidad universal, vivienda accesible, mayores bonificaciones a empresarios que nos contraten, atención a los grandes dependientes…

No son los tiempos del 61 de Delicias: calles estrechas, circulación en doble sentido y autobús; pisos sin posibilidad de ascensor ni calefacción –a corderetas a una cuarta planta–; la escuela era la casa y mi mesa de estudio la máquina de coser.

Como apuntaba el profesor Víctor Consuegra Regalado en su trabajo de final de Historia Contemporánea, íbamos a caballo entre el franquismo y la transición. La experiencia de Auxilia para muchos, las reuniones informativas y reivindicativas en el SEREM –después IMSERSO–… En los años 80, cuando en Brasil y otros países pioneros se iniciaba el Movimiento de Vida Independiente, aquí seguíamos en mantillas. Habría que esperar al nuevo milenio para que las cosas tomasen otro cariz.

La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia (14/12/2006) marcaría un antes y un después. Sin embargo, ni estas ni sus implementaciones posteriores alcanzaron de lejos de lejos lo establecido por la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Nueva York 13/12/2006, refrendada en España el 03/04/2008): “(que) Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad” (art. 19).

Ley de derechos y garantías de las personas con discapacidad en Aragón (21/03/2021), Ley para mejorar la calidad de vida de las personas con Esclerosis Lateral Amiotrófica (30/10/2024), etc. Sin embargo… Faltan profesores de apoyo, asistencia, formación y empleo de calidad, deporte adaptado, respeto a la mujer con diversidad para tomar sus decisiones, vivienda asistida. Muchos compañeros se han marchado sin atisbar siquiera un proyecto de OVI (Oficina de Vida Independiente).

Señores candidatos: Dejen de distraerse con cortinas de humo y pisen con ruedas firmes, por favor.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 1 de febrero de 2026).

Promesas en potencia

Promesas en potencia

Foto www.mivotocuenta.com

Se han reformado ya algunas calles: Predicadores, paseo Pamplona; avenida Valencia, y otras aledañas y de distintos barrios están en ello. Los 8 candidatos a las elecciones autonómicas dejan caer: accesibilidad universal, vivienda accesible, mayores bonificaciones a empresarios que nos contraten, atención a los grandes dependientes…

No son los tiempos del 61 de Delicias: calles estrechas, circulación en doble sentido y autobús; pisos sin posibilidad de ascensor ni calefacción –a corderetas a una cuarta planta–; la escuela era la casa y mi mesa de estudio la máquina de coser.

Como apuntaba el profesor Víctor Consuegra Regalado en su trabajo de final de Historia Contemporánea, íbamos a caballo entre el franquismo y la transición. La experiencia de Auxilia para muchos, las reuniones informativas y reivindicativas en el SEREM –después IMSERSO–… En los años 80, cuando en Brasil y otros países pioneros se iniciaba el Movimiento de Vida Independiente, aquí seguíamos en mantillas. Habría que esperar al nuevo milenio para que las cosas tomasen otro cariz.

La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia (14/12/2006) marcaría un antes y un después. Sin embargo, ni estas ni sus implementaciones posteriores alcanzaron de lejos de lejos lo establecido por la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Nueva York 13/12/2006, refrendada en España el 03/04/2008): “(que) Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad” (art. 19).

Ley de derechos y garantías de las personas con discapacidad en Aragón (21/03/2021), Ley para mejorar la calidad de vida de las personas con Esclerosis Lateral Amiotrófica (30/10/2024), etc. Sin embargo… Faltan profesores de apoyo, asistencia, formación y empleo de calidad, deporte adaptado, respeto a la mujer con diversidad para tomar sus decisiones, vivienda asistida. Muchos compañeros se han marchado sin atisbar siquiera un proyecto de OVI (Oficina de Vida Independiente).

Señores candidatos: Dejen de distraerse con cortinas de humo y pisen con ruedas firmes, por favor.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 1 de febrero de 2026).

Trenes de ida y no vuelta

Trenes de ida y no vuelta

Foto Víctor Mateo / Heraldo

“Cogíamos el tren en plena noche. ¿O era a la tarde acaso? No sé. Pero cenábamos, conversaba mi madre, y la tía –siempre, o casi siempre, subíamos las tres–, con nuestros convecinos de vagón, pasábamos largos ratos en silencio, corridas las cortinas. Y al tiempo, podían ser quizá dos o tres horas, nos acostábamos, me acostaban más bien, tumbada a lo largo del asiento, con mi madre a la orilla porque no me cayera” (“Trenes de sepia y luz”).

Asientos todavía de escay y vagones de madera. Quizá por esa sensación de sentirme protegida nunca temí a los trenes. Sí a un viaje en coche –me mareaba–; y al avión–. Y el tren como medio de trabajo de mi padre, en el coche correo, repartiendo la correspondencia. “Por fin, esclarecía tras la lonilla leve, en la ventana. Y comenzaban a dibujarse los contornos: los asientos de escay, separados por altos cabezales; los viajeros, severos, cabeceando a veces en la penumbra; y arriba, el equipaje. Pasaba una vez más el revisor”. Íbamos a la Malvarrosa.

“La casa estaba húmeda, impregnada de mar. El cuarto, más bien chico, olía a brea, a sal, a rescozor de piel y de entresueño. ¡Aún recuerdo las siestas, cansadas como estábamos de tanta arena ardiente!”. Después vendría Tarragona. Y la idas y venidas al pueblo, cuando todavía no había ni teléfono fijo, y el tío Ángel tenía que salir a buscarnos a la estación de Rebollo de Duero. “Pero el tren no paraba, nunca para. Y estaba ahí, esperándonos. Casi nada recuerdo de este viaje. Las idas de los trenes son hermosas, y qué triste el retorno”.

Luego vendría el sur: Espiel o Lucena en Córdoba, Santa Justa en Sevilla. Y en coche o autobús a Cádiz, Jaén, Málaga, Granada, Almería… “Y unos primeros libros, mis colaboraciones periodísticas, el sueño de otro andén, de otro horizonte. Más rápido, más deprisa el paisaje, apenas sin sentirlo ya el transcurrir del tiempo y del vagón, las siluetas de afuera, la vida de aquí dentro, las montañas, los rostros”.

Pero a veces sucede, como ahora en Adamuz, que el tren se confunde de línea, y el tiempo descarrila, y la vida se detiene, para siempre. Daban 2, 7, 11, 21, 32, 40 fallecidos. Y el número de heridos, ingresados en UCI, sepultados, sigue creciendo. La angustia toca el cielo y la noche más oscura. ¿Solo restos de restos, muerte, escoria? Permanece la vida y lo vivido, el amor, la esperanza.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 25 de enero de 2026).

Espiritual

Espiritual

Foto www.elindependiente.com

El fenómeno Rosalía parece haber despertado un interés creciente por la espiritualidad. Cruces, velos, símbolos religiosos, guiños a místicas y doctoras de diversas iglesias y confesiones, La cosa no termina ahí. La comunidad de Madrid ha ofrecido, las pasadas navidades, espectáculos en los que se mezclaba el Gozpel, con villancicos y canciones del grupo Hakuna –me recordaba cuando estuvimos en Belén y se superponían nuestros cantos navideños y el toque a la oración musulmana--. La Oreja de Van Gogh promete ciertos tintes religiosos en su nueva producción de 2026; y uno de los versos de la mítica Madonna, en su todavía desconocido disco, reza así: “El mundo es un misterio”.

También el cine muestra una inquietud por la trascendencia. Todas estas fiestas, ha estado en cartelera, y aún está, “Rey de reyes”, la adaptación en dibujos animados del cuento de Navidad que Dickens escribió a sus hijos sobre Jesús de Nazaret. La película “Los domingos”, candidata a los Goya, conquistó el Festival de San Sebastián y el corazón del espectador. Amaia, la adolescente con vocación a monja de clausura contra la voluntad de la familia. Y sigue cuestionándonos The Chosen (“Los elegidos”), la serie televisiva y los capítulos llevados al cine, en torno a la Palestina de la época y el grupo de discípulos del Maestro.

Es cierto que a veces se confunde el estado de Israel con la Palestina histórica, que la figura de María pasa a segundo plano, que la puesta en escena –paisajes, vestuario y edad de los personajes– dista mucho de la realidad. Pero todos tuvimos un primer asombro, seguramente casual, un cambiar de chip. Una especie de llamada a la espiritualidad, extemporánea y nada ortodoxa. Luego la abandonamos o seguimos, cada cual a su aire o siguiendo una línea ya marcada. En mi caso fue una canción.

Hoy estamos sedientos. Sin embargo, es necesario transmitir con formas nuevas. Muchas chicas y chicos se asoman a la Iglesia, se confirman, según indicaciones familiares o de centro educativo, y no vuelven. ¿Obsoleto el mensaje? ¿O los medios?

Religión no es igual a espiritualidad, sensibilidad del espíritu. ¿Y, sin embargo, hay algo más hermoso que sentirse amado y religado? Todo puede servir, excepto la violencia, el menosprecio a la mujer, la mutilación de genitales y la pena de horca. En la muerte como tránsito coinciden místicos y doctores, desde la libertad de cada cual.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 18 de enero de 2026).

Cabezas que caen

Cabezas que caen

Foto www.youtube.com

La Navidad no termina con los Reyes Magos, el 6 de enero, víspera de las rebajas. Sino al domingo siguiente, este año hoy 11 de enero, día en el que la Iglesia celebra el Bautismo de Jesús por Juan Bautista en el Jordán. Siempre me pareció muy repentino pasar de las celebraciones navideñas a la misión adulta del Nazareno, pese a que en los Evangelios no se recoja la infancia. Pensando además que lo que sigue es la decapitación de Juan, la huida de Jesús a Cafarnaúm y su predicación.

Fue precisamente en Ein Karem, en nuestra peregrinación a Tierra Santa hace ya 3 años, cuando caí en la cuenta de que barbaries y asesinatos, por ideologías o creencias, existen desde siempre. Ponen la carne de gallina imágenes en directo cortando la cabeza a periodistas, u otros civiles, por verdugos del Estado Islámico. O la persecución, muerte, quema y crucifixión de cristianos en algunos países africanos. ¿Cuántas monjas, sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos llegaron a masacrarse en nuestra Guerra Civil?

De uno y otro lado. Cruzadas, guerras santas, guerras de religión, yihad… La Inquisición y Contrarreforma. Y ya si entra el virus del ego étnico ni te cuento: holocausto nazi versus genocidio gazatí, por mucho que disfracemos las palabras.

Y me da igual europeos, árabes o latinos. Hitler perdería la cabeza mucho antes del suicidio junto a Eva Braun. Varias décadas después, 2003-2005, veíamos demoler la estatua de Saddam Husein, narcisista de pro, que jugaba a anexionarse tierras y hacerse con armas y petróleo; y su posterior ejecución en la horca. Y 2026 se ha despertado con la detención de Nicolás Maduro, líder del trapicheo y la miseria.

Quien a hierro mata a hierro muere. Así con la cabeza. Demasiados encarcelamientos, castigos físicos en prisión, destierros, refugiados… ¿Condenado por almacenamiento armamentístico y narco terrorismo en vez de por lesa humanidad? Lo malo es que un ciego no puede guiar a otro ciego. ¿Dónde los ganadores electorales según el voto? Colombia, Cuba, Nicaragua… ¿Nos salpicarán los fuegos artificiales de Rusia y Oriente Próximo? ¿Habrá más descabezados en el planeta?

Mientras, de unos años acá frontera adentro, por muchas cabezas que se pierdan, nadie deja ni despoja a nadie del sillón, el sombrero o la máscara. Siempre fuimos sui géneris.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 11 de enero de 2026).

Carta desde el corazón

Carta desde el corazón

Foto https://unamglobal.unam.mx/

Casi todos los niños, y no tan niños, escribimos nuestras cartas, para el próximo martes, a Melchor, Gaspar y Baltasar, que partieron de Europa, Asia y África, rumbo a Borsippa –hoy Birs Nimrud,–, en Irak, y de ahí a Belén. Pero muy pocos saben de tu existencia, Artabán, que saliendo de la zona montañosa de Persia llegaste a Palestina en el momento de la crucifixión. Te entretuviste en el camino socorriendo a ancianos, menesterosos y mujeres esclavas.

Hoy te escribo mi carta especialmente a ti, mi cuarto Mago-Sabio de Oriente, que, al margen del Evangelio de Mateo, fuiste redescubierto por la historiografía del siglo XIX, a la cabeza el escritor y teólogo Henry van Dyke. Y te pido un único presente para este recién nacido 2026: la paz inclusiva y universal.

Que cesen los conflictos en Rusia-Ucrania, Gaza, Siria, Sudán, Yemen, Congo, Afganistán, frontera tailandesa camboyana… Que no haya más niños, mujeres y ancianos prematuros masacrados, a sangre, hambre y misiles, en 50 puntos del planeta.

Que a los grandes del mundo, y a los gerifaltes locales, de cuyo nombre no quiero acordarme en este inicio de año esperanzador, la Estrella les conduzca a un pesebre, una trinchera o un hogar donde casi nunca se llega a fin de mes.

Te pido, Mago mío, que las gentes no tengan que migrar, ni ahogarse en el océano, por necesidad y falta flagrante de derechos. Enséñanos a ampliar el concepto de familia, más allá de fronteras, ideologías, creencias o condición. Que el hermano de sangre sea hermano, y padre e hijo prójimos.

Que en nuestra chimenea, sea eléctrica o de gas, sigamos contando historias entrañables, y no de ogros violentos que se comen a niños y mamás. Y el nuestro sea un hogar acogedor.

Querido Artabán: Pídele al Niño Dios, hoy Hombre Resucitado, que nos done el regalo de la paz y generosidad con que a ti te dotó. Una paz de morada interior, de entrega y confianza, que no sabe de juicios. Como canta mi amigo Luis Guitarra: “Todo sería tan distinto, / todo tendría más verdad, / todo sería más humano. / La paz se haría realidad”.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 4 de enero de 2026).

Adiós al 25

Adiós al 25

Foto Jesús Alba

Cada año pasa más deprisa. Parece que fue ayer cuando iniciábamos 2025, y ya termina. Aparte de las uvas, comenzábamos enero con una excursión por tierras turolenses. Enseguida a la vuelta, supimos que el mismo día 3 había fallecido un amigo, Eduardo Blasco. Se fue en silencio.

Al poco, a finales de mes, volvimos a presentar Flor de agua en el Centro Soriano de Zaragoza. Y un poco más allá, celebrábamos en el Club de Lectura de la Once la transcripción a braille de mis novelas, El ramito de azahar y Cada otoño migran las golondrinas. Sin embargo, aquel viaje iniciático a Teruel marcaría el principio de un nuevo poemario.

Iba pasando el año. En nada Semana Santa. Dejamos nuestra salida para San Jorge: Toledo, Cuenca, nacimiento del río Cuervo… Rememorando viajes de hace veinte años y dejando crecer la veta lírica. El 21 de abril el papa Francisco partía al cielo. Nos dejaba en herencia la Sinodalidad, que seguimos trabajando en muchos grupos parroquiales como futuro de la Iglesia, el Jubileo de la Esperanza, que clausuramos hoy domingo 28, o el cuidado y amor por la casa común en su carta encíclica Laudato si.

El que ahora concluye ha sido un año de contrastes. León XIV empezaba su pontificado pidiendo por la paz. Mientras Donald Trump ponía en práctica sus aranceles, tiraba muros por un salón de baile y prometía el final de unas guerras demasiado arraigadas en el genoma humano.

En tanto, mi poema seguía madurando al ritmo de la vida y de la muerte, del duelo y la esperanza. Ya fuera en el santuario de Lourdes; ya respirando el mar, en las playas de Ondarreta y la Concha, en San Sebastián. Se nos fueron gigantes de las letras aragonesas, como José María Enguita o Marina Heredia. O Esperanza Lalinde, persona entrañable de mi parroquia. Dios no hace diferencias.

Mientras, en este lado del espejo, seguimos combatiendo contra la corrupción, los abusos, el sufrimiento de niños y mujeres, ancianos e inmigrantes, la falta de atención a la discapacidad. Y con todo, termino e inicio año con dos nuevos poemarios: Círculos de luz, en Olifante, y Péndulo y paloma. 2026 está llamado a la esperanza.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 28 de diciembre de 2025).

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

Foto archivo familiar

Se nos llena la boca estos días. O quizá lo digamos por costumbre. El caso es que desde principios de noviembre se decoran los comercios con arbolitos y luces y papás noeles. No es como antes.

Cuando yo era pequeña, en casa y en la gimnasia, unos enormes pinos verdes, entonces naturales, se engalanaban a tutiplén de bolas y figuras de cristal y espumillones de colores. Las paredes también las decorábamos con bolitas y cintas, y a veces con siluetas de angelotes con cartulinas recortadas. Tocábamos el almirez y la botella, y en todas las casas se cantaban villancicos. Y aunque no a misa del gallo, hora intempestiva para los peques, íbamos a misa los domingos y los días festivos navideños.

En la tele siempre aparecía el nacimiento de la Familia Real, montado por el príncipe Felipe y sus hermanas las infantas, o eso nos hacían ver. El nuestro era mucho más pequeño. Papá no siempre volvía por Nochebuena de su coche correo, y los Reyes Magos nos traían presentes más humildes y económicos –yo solo tuve dos muñecas–. Esas noches, entrantes, sopa, pescado y carne, nunca pavo o cordero; fruta, tarta casera, turrones y champán. Con el taponazo contra el techo. Y las imprescindibles partidas de brisca o de guiñote, no podían faltar.

Las experiencias bonitas que vivimos en la infancia permanecen, y sin duda una de ellas es la Navidad. Aunque tampoco falta en estos días cierta nostalgia, no solo porque se haya ido alguien, sino porque como decía un niño parece que te obligan a estar en todo momento alegre. Y la realidad no es esa.

No obstante, mi idea y vivencia de las navidades cambió hace tres años, tras realizar nuestra peregrinación a Tierra Santa. Un pesebre de piedra, de aquellos en los que se sacrificaban a corderos sin tara, inmaculados; un hombre algo canoso, una mujer muy joven y un recién nacido acostado en el ara. Mujeres y hombres de buena voluntad, y un calor entrañable, de zarza que arde y no quema, en nuestro corazón.

Y de los árboles y luces y villancicos, que también los había en Belén, te quedas con la imagen de ese niño que nace prematuro, huerfanito o luchando por la vida; del discapacitado sin oportunidades; de ese enfermo o anciano que quizá partan esta noche. Y entonces los turrones tienen otro sabor.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 21 de diciembre de 2025).

Domingo de Gaudete

Domingo de Gaudete

Foto www.aciprensa.com

Es hoy, 14 de diciembre, tercer domingo de Adviento, en la Iglesia católica, evangélica, luterana y otros grupos cristianos. Del latín gaudete, ‘regocijaos’, ‘estad alegres’; y de la epístola de San Pablo: “Estad siempre alegres en el Señor, repito, estad alegres” (Filipenses 4, 4-5). Y para celebrar esa alegría, el color rosado, en la tercera vela de la corona y en la vestidura del oficiante.

Fácil de celebrar desde el punto de vista de un cristiano, con fe, o no, del carbonero. O si pensamos en el ya cercano nacimiento, en la encarnación –nunca antes vivida en la historia– del mismísimo Dios como un niñito más. Quizá no tan sencillo de vivir en esta sociedad laica de noche profundamente oscura que atravesamos.

Y, con todo, hay motivos de festejo. Ahí está, por ejemplo, el Nobel de la Paz a María Corina Machado, aunque llegase tarde y camuflada a Oslo. “Para mantener la libertad, hace falta coraje (...) la paz es un acto de amor y esa es la lección que hemos dado a nosotros mismos”. ¿No son una reencarnación de la esperanza estas palabras de María?

A nivel más cercano, los Premios Aragón Solidario, a la asociación Amibil –Asociación de familias de personas con discapacidad intelectual–, el Teléfono de la Esperanza y la cooperativa Viaje a la sostenibilidad, son asimismo causa no menor de regocijo. O los mercadillos de juguetes, joyas y objetos navideños hechos a mano o materiales diversos, a beneficio de Ozanam, Fundación CEDES inclusiva o proyectos nicaragüenses. O que Pérez-Reverte celebre su cumple con amigos famosos, agradeciendo.

No elevemos tan alta la mirada: Nobel, premios, proceso judicial de los corruptos, promesa de prontas elecciones, tregua permanente en las guerras. Alegrarse es más de andar por casa. Cada niño al que le dejan nacer, una historia de superación, dos enamorados mirando estrellas, una enfermedad que da negativo, alguien que vuelve por estas fechas, una familia que opta por paliativos en vez de lo contrario… Alegraos y regocijaos, porque estamos vivos. O según el himno universitario, “Gaudeamus igitur”. La felicidad no tiene edad.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 14 de diciembre de 2025).

Puente sacro

Puente sacro

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El “sí” del 87,78% de los votantes españoles al Proyecto de Constitución, en referéndum celebrado el 6 de diciembre de 1978, cambiaría la historia. Fue un tiempo de plena ilusión e inicio de la transición a una joven democracia. Siete padres o barones de los más variopintos partidos de la época –UCD, PSOE, PCE, AP, más catalanes y vascos– llegaron a consenso para dar un paso de gigante.

Lo nunca visto hasta entonces en España, y en pocos países europeos y occidentales, cuanto menos de este y sur. Una democracia ya consolidada el 28 de febrero de 1981, cuando el golpe de Estado del teniente coronel Antonio Tejero a la cabeza. Los tanques en las calles de Valencia, el rey Juan Carlos manteniendo el tipo en uniforme militar por televisión, y el Congreso, en que aún perdura la memoria física de las balas.

El otro día, el rey Felipe imponía el toisón de oro a dos supervivientes de aquella gesta macro histórica: Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y Miquel Roca Junyent; junto a la reina Sofía y Felipe González. Nuestra Constitución, con su parte Dogmática, Orgánica y sus Disposiciones Finales, estuvo concienzudamente pensada, elaborada, puesta en práctica. Hasta el punto de reformar, el 15 de febrero del pasado año –publicado en el BOE el 17–, su artículo 49: “Las personas con discapacidad ejercen los derechos previstos en este Título en condiciones de libertad e igualdad reales y efectivas”.

“Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades” (Art. 15). Y en nombre de esa libertad seguimos celebrando mañana lunes día 8 el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 bajo el papado de Pío IX y revelado a santa Bernadette por la misma María. Reza así: “… la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano”.

No sé si soy abuela cebolletas, pero algunas y algunos que peinamos canas, vivimos la transición y profesamos ciertas ideas católicas caducas, nos libramos generalmente del demonio y la tentación del suicidio. Eso para otro día.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 7 de diciembre de 2025).

Adviento

Adviento

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Del latín adventus, ‘llegada’. Pero hay diferentes tipos de advientos o formas de esperar la Navidad: comercial, religioso, interiorizado. Y en este Año Jubilar de la Esperanza que termina, que heredamos del papa Francisco y hemos continuado bajo el pontificado de León XIV, no está mal la perspectiva de paz ruso ucraniana –ojalá se consolidase también en Palestina–, el nombramiento de una nueva Fiscal General del Estado que apuesta por los derechos de las mujeres, el reencuentro familiar de don Juan Carlos, tras editadas sus memorias, aunque sea por un día, o que el equipo del Real Zaragoza parezca remontar. ¿Llegarán a buen puerto?

Adviento: “En algunas Iglesias cristianas, tiempo litúrgico de preparación de la Navidad, en las cuatro semanas que la preceden”. De unos años acá, en nuestras parroquias, sobre todo en la catequesis infantil, se ha introducido la costumbre, originaria en el misticismo alemán del siglo XV, de la corona: unas ramas verdes y cuatro velas de diversos colores, que se van encendiendo cada domingo. Por maque la esperanza vaya bastante más allá de unos simples hábitos y adornos.

Para Pedro Laín Entralgo, la diferencia es leve entre espera y esperanza, provenientes de la misma raíz: “Para nosotros «esperar» es tanto «vivir a la espera» o «en expectativa» como «vivir en la esperanza»”. La primera es más corpórea, la segunda más espiritual. Quizá esas variopintas versiones que el maestro apuntaba en su Antropología de la esperanza, entre el cristiano, el agnóstico y el marxista, con todas sus variantes, se manifiesten hoy en la mezcolanza de espiritualidades y creencias. Desde Teresa de Jesús a las experiencias cercanas a la muerte; del catolicismo, retrógrado o sinodal, al islamismo o la confianza en la reencarnación.

El hombre y la mujer, partes de un cosmos fragmentado, tendemos a la esperanza. Pero con tanta inteligencia artificial y tantos datos y logaritmos, olvidamos la esencia, la memoria. Se llamaba María y quedó embarazada del Espíritu; sufrió, junto a su esposo, crueles pruebas de los religiosos de su tiempo; dio a luz en un pesebre; tras múltiples vejaciones y también alegrías, vio matar a su hijo en una cruz.

Historia y tradición judeocristiana que fundó una civilización, y salvó a tantas mujeres y hombres de la noche. La auténtica raíz de la Navidad. Se nos olvida.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 30 de noviembre de 2025).

Hace 50 años

Hace 50 años

Foto https://historia-hispanica.rah.es/

Jugaba todavía con muñecas y con letras de corcho, con las que construía torres y palabras. Mi primer hermano superaba una de aquellas crisis de asma que marcaron su niñez, y el segundo dormía en la cunita. Papá volvía de uno de sus continuos viajes en el coche correo, y el tío vino a la mañana con la cantinela: “Ya era hora de que el pobre hombre descanse. Nos lo han tenido muerto queriéndonos engañar”.

Carlos Arias Navarro, el presidente de orejas grandes y rostro casi de monito –según mi tío–, nos dio la fatídica noticia: “Españoles, Franco ha muerto”. El 20 de noviembre del 75. Yo era demasiado joven para haber sufrido en carne propia los aguijones de la censura cultural y literaria que mis maestros me testimoniaron. Bastante tuve con sobrevivir a una parálisis cerebral causada por la negligencia médica y la ignorancia del entorno, de una sociedad pacata.

Sí, Francisco Franco fue un dictador, un usurpador de libertades y de los derechos más fundamentales, un matarife. Pero en un enfrentamiento bélico y fratricida no se debe olvidar a ninguna de las partes. Rojos y anti régimen por un lado; personas de fe y profesionales que defendían la verdad, al otro extremo. Y si en un momento se alió con Hitler, desliz imperdonable, don Francisco nunca fue un dictador a la usanza de muchos dictadores iberoamericanos. En su país nunca hubo hambruna, siempre trabajo, vivienda protegida y económica para los más pobres, se implementaron planes de desarrollo, mis abuelos, mis padres y su familia tiramos siempre hacia adelante. Con las carencias propias de una dura posguerra.

Después vendría la nueva instauración de la monarquía con don Juan Carlos –ni él, ni su padre ni su abuelo debieran haber sido desterrados, ni antaño ni ahora–, la primera consulta popular, nuestra Carta Magna que nos sigue rigiendo, la apertura a partidos variopintos, la transición a la democracia, la ilusión de que algo innovador tomaba por fin cuerpo en nuestro país.

Varias décadas después, vino el lenguaje “democrático” de las manos, la ruptura del bipartidismo, la mezcolanza, las corruptelas, la impactante confusión entre el bien y el mal. Como si la espiritualidad se centrase en Rosalía y el donjuanismo en Íñigo Errejón. Si Franco y los muertos de uno y otro bando levantasen la cabeza… volverían a morirse de puro susto.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 23 de noviembre de 2025).

Rosalía

Rosalía

Foto Carlos Villanueva / La Revuelta

Un nuevo fenómeno musical, cultural y no sé si decir espiritual, ha llegado estas últimas semanas a sorprender a jóvenes y no tan jóvenes. A un tiempo terremoto, volcán apasionado y brisa de aire fresco. Iniciándose en la música folclórica a los 13 años, ha pasado por todos los estilos: urbana, pop-rock, techno, clásica, reguetón… Musicología en la Escuela Superior de Música de Cataluña y con varios Grammys latinos, califican a Rosalía como la cantante más versátil e internacional.

Tras sus tres primeros discos, “Los Ángeles”, “El mal querer” y “Motomami”, la artista nos sorprende con su cuarto álbum, “Lux”. Y nos sorprende ante todo por su presentación y su forma de publicitarlo. Va dejando caer sus primeras teselas en revistas de sociedad, las redes y los medios. Leyendo una partitura de Tosca de Puccini, interpretada en su día por María Callas; el vídeo clip “Berghain”, en inglés, español y alemán, entre la coreografía de una orquesta sinfónica y la más pura rebeldía femenina; o la canción “La perla”, el ritmo siempre peculiar y un atuendo monjil.

Luz, del latín ‘lux, lucis’. ¿Logra Rosalía iluminarnos con este disco? Música como arte, centro y emoción. Pseudomística vivida en cuatro tiempos: salir de la pureza, encuentro con el mundo, Gracia o vía unitiva, despedida y retorno a casa. “Magnolia” preconiza el propio entierro. Y la alusión a las sabias y santas mujeres de la Historia: de la filósofa Simone Weil o la brasileña Clarice Lispector, de Juana de Arco u Olga de Kiev —primera soberana eslava en convertirse—, pasando por Santa Teresa, Santa Rosa de Lima, Clara de Asís o Miriam, la profetisa hebrea. Ryonen Genso, la taoísta china Sun Bu’er, la sufí Rabia al Adawiyya o la monja budista Vimala.

El Espíritu no viene haciendo ruido en un coche por el centro de Madrid. Y miren, imposible conciliar budismo, islam, cristianismo e hinduismo, por mucho que lo intenten. Pero bueno, algo se está moviendo. Algo resuena dentro con mucha fuerza y de forma original. Y eso siempre es bueno, aperturista, esperanzador.

“Esto es pa’ que quede, lo que yo hago dura (Con altura). / Demasiada’ noches de travesura’ (Con altura)”. Ojalá las canciones, ritmos y letras de Rosalía perduren en el tiempo, más allá de la “Marioneta” de Andy. Será una prueba inequívoca de calidad y superación. Pero no confundir nunca religión, algo que nos religa, con espiritualidad en sentido global y a la New Age. No comulguemos con ruedas de molino, tampoco en la cultura.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 16 de noviembre de 2025).

Cuidadores cuidados

Cuidadores cuidados

Foto www.fundacion7vidas.org

Todos nacemos y morimos dependientes. ¿Quién no depende del afecto del otro, de los otros? Y algunas personas precisamos del continuo apoyo, físico, intelectual o sensorial, de familiares, cuidadores profesionales o asistentes personales, durante toda nuestra vida. Aunque esa circunstancia bien puede aparecer en cualquier momento del camino (accidente, enfermedad adquirida, daño cerebral, etc.).

El pasado miércoles, 5 de noviembre, celebrábamos el Día Internacional de las Personas Cuidadoras. Declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2014, para “conmemorar la labor de todos los cuidadores y cuidadoras, tanto familiares como profesionales, de personas mayores, enfermas o que sufran cualquier tipo de discapacidad o dependencia”.

Típico batiburrillo en el que se mezclar todo. No es sencillo afrontar el lenguaje y las realidades relativas a la diversidad funcional, algo en sí tan complejo. Y, sin embargo, yo tuve una gran suerte. Mis padres y mis tíos fueron el apoyo imprescindible, mis mejores asistentes personales en la infancia, adolescencia, juventud, madurez y encuentro con el amor. Mis compañeros de carrera aún recuerdan al tío Fermín llevándome a clase. Y con mis padres y hermanos, gracias a ellos, viví éxitos increíbles.

No deben confundirse asistencia con lazos familiares; y la cacareada Ley de Atención a la Dependencia y Promoción de la Autonomía Personal, con sus implementaciones, deja mucho que desear. Sobre todo, cuando hay camino de retorno.

Porque llega un instante en el que los que te cuidaron ya no pueden cuidarse a sí mismos, y pasas a ser su cuidadora. Pero ves que no puedes, y hay que buscar recursos, en consenso los hermanos, con la familia. Varias trabajadoras particulares que acaban pasándose la bola, empresas especializada, centro de día, residencia eventual, fisioterapia, juegos de mesa… Y mucha creatividad para gestionarlo todo, y que los padres sigan, ser posible, en su propia casa.

Y ves que los recursos son insuficientes. Y querrías cuidarlos como ellos te cuidaron, entregarles la vida; recorrer otra vez juntos el camino hacia adelante, hacia atrás, hacia el cielo. La edad sí tiene cura cuando se ama.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", demingo 9 de noviembre de 2025).

Polvo de santidad

Polvo de santidad

Foto EFE / Ballesteros

Como una de mis mejores amigas, que hizo su tesis de licenciatura en Historia del Arte sobre los cementerios, siempre me atrajeron los camposantos, especialmente rurales y de inhumación en tierra. Frente a la tendencia en nuestra necrópolis zaragozana de duplicar las incineraciones a los enterramientos, en mí sigue pesando la cultura judeocristiana, como tal cultura, el deseo teresiano de la monja andariega de ser sepultada en Alba de Tormes, o el de mi estudiado e idolatrado Manuel Pinillos del contacto con la madre tierra, en vez de la frialdad del nicho, para su más largo viaje.

Supongo que todo ello conlleva un proceso, un tiempo, un ir envejeciendo lentamente, o ver envejecer a los seres queridos, un hacerse añejo como el vino. E imagino cómo en la catástrofe natural o bélica, en la enfermedad sobrevenida de repente, el accidente o la pandemia, no es igual.

El pasado miércoles se rendía homenaje, en el funeral laico celebrado en el Museo de las Ciencias de Valencia, a las víctimas de la DANA que asoló la ciudad y las zonas limítrofes al Turia. El dolor por las pérdidas se mezcló con la rabia y la impotencia, ante hechos que seguramente hubieran podido evitarse. La lluvia es el primer fenómeno que más catástrofes provoca en la región, pero no en este caso.

“Yo cuento mi historia, pero aquí hay 237 historias con nombres y apellidos, familias destrozadas y sueños rotos, familias que han perdido más de un ser querido, y niños”, afirmaba Natalia. Verdad, respeto, humanidad. Válido para cualquier duelo.

Poco más de una semana, los reyes y sus hijas presidían un acto público mucho más gozoso. “No debemos olvidarnos de atender, con acciones responsables y medibles, a quienes no lo tienen fácil, a las personas más vulnerables, a los jóvenes que pelean para formarse, para tener un trabajo, para tener un hogar, a las personas mayores que no desean estar solas, a nuestros niños y niñas en riesgo de pobreza”. Afirmaba en su discurso la princesa Leonor, que dirigió una carta a los premiados.

En esa santidad creo, en la del día, la superación y el compromiso, el llanto y la alegría, la esperanza. Eso es “salir de la trinchera, sacudirnos el miedo, unirnos para hacer las cosas mejor”. Aparte las creencias de cada cual, ese pequeño paraíso incuestionable y sagrado.

María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 9 de noviembre de 2025).