Mi querida tierra
Foto Europa Press
“Mi querida España. / Esta España mía, / esta España nuestra. (…) De las vendas negras / sobre carne abierta. / ¿Quién pasó tu hambre? / ¿Quién bebió tu sangre / cuando estabas seca?”. La cantante Cecilia nos dejaba hace 50 años, la madrugada del 2 de agosto de 1976, en un trágico accidente en el pueblecito zamorano de Colinas de Trasmonte. El mensaje de sus canciones, sin embargo, sigue más vivo que nunca.
Parafraseándola podríamos añadir: “Mi querida tierra. / Esta tierra viva, / esta tierra muerta”. Porque algo nos está pasando, en nuestra casa común y en nuestra particular y sempiterna piel de toro. Tras el precioso eclipse, que contemplamos el pasado día 12, y nos mostró la fuerza y energía de la naturaleza y del cosmos –frente a nuestra pequeñez como seres humanos y seres vivos–, se ocultaba la otra cara, el lado más sádico del planeta.
Volcanes que despiertan en Nicaragua. Terremotos en Venezuela –al perro flaco no le faltan pulgas– y en Granada. Sequía, calor tórrido e incendios que nos han quemado parte de Europa, toda España, Aragón y mitad del Pirineo. Ya veremos las danas… Miseria, guerras, hambruna.
“De tu santa siesta / ahora te despiertan / versos de poetas”. Y entrelazando cantantes, cantaores y poetas, me vienen a la memoria aquellos versos de don Antonio Machado, de Proverbios y cantares, reinterpretados por Joan Manuel Serrat: “Españolito que vienes / al mundo, te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón”. Solo que ahora no son dos Españas, sino múltiples, diversas, provenientes de orígenes trasterrados, especialmente conflictivas.
Lo de la crisis de Ceuta clama al cielo. Veía hace poco la película “Viaje al país de los blancos”, que narra la dura experiencia migratoria, a través del desierto argelino, de Ousman Umar. De existir más oenegés como la suya, Nasco Feeding Minds, se evitarían miles de sueños rotos víctima del engaño, vidas puestas en riesgo inútilmente, tráfico de migrantes, trapicheos políticos, violaciones de mujeres y niñas, enfermedades infecciosas sobrevenidas, sesenta muertes en un fin de semana. Pero la realidad supera dolorosamente a la ficción.
María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.
(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 30 de agosto de 2026).