La otra escuela
Foto Heraldo de Aragón
Me pasaba en el pueblo. Las niñas y niños iban creciendo, se hacían mozos, adultos, se enamoraban, tenían hijos. Y yo seguía allí, enfrascada en mis libros y mis ideas. Es como si no pasase el tiempo. Algo así con la escuela. Yo que nunca fui al cole –¡menudos años!--, aunque luego me sacarse del Graduado Escolar a un doctorado, cada vez que comienza un nuevo curso es como si volviese a las aulas con una ilusión inaugural.
Cuando el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA), junto a nuestro Ejecutivo, parece comprometerse a incluir y abogar por las capacidades diferentes y las altas capacidades, una, como parte y testigo, comienza a comprender.
Lo importante, a la vuelta al cole, no es la subida del precio de los libros, los uniformes, el material escolar; ni siquiera los diversos currículos que se den en uno u otro centro. Que hay o debería haber diferentes escuelas y tipos de educar, casi tantos como tipos de alumnos, a la vez que una escuela global e inclusiva, es un hecho patente. El recurso interpuesto por la asociación aragonesa Sin límites, de altas capacidades, contra la sesgada interpretación de la normativa por parte del anterior gobierno socialista, pone bien los puntos sobre las íes.
Según la actual LOMLOE (2020, o Ley Celá), los estudiantes se clasifican en ACNEAE –Alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo—y ACNEÉ –Alumnado con Necesidades Educativas Especiales--. La primera categoría, alumnos aventajados que precisan un apoyo complementario para desarrollar todas sus capacidades cognitivas, incluye el segundo subgrupo, con retraso madurativo o del lenguaje; trastornos del desarrollo, la comunicación y el aprendizaje; diversidad funcional y/o enfermedad, situación familiar vulnerable, incorporación tardía…
Y ahora me preguno por qué no fui a la escuela. .¿Deficiencia personal? ¿O un sistema pacato? Y nado entre dos aguas: esos niños que han de ir a un colegio especial o integrado, y su carita de asombro, siempre redescubriendo una nueva galaxia- Y pienso en esos niños ceutís, que empiezan a ir al cole con temor a sus compañeritos inmigrantes. Y en tantos marroquís y niñas maltratadas, sin colegio ni techo. “Todo empezó un día, mientras jugaba al fútbol con mis amigos después de cuidar a los animales. De repente vi un avión que volaba. «Y pensé: ¿cómo puede haber un avión allá arriba?” (Ousman Umar, Ghana).
María Pilar Martínez Barca es doctora en Filología Hispánica y escritora.
(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El foco", domingo 6 de septiembre de 2026).