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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2014.

Tiempo de esperanza

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Foto: Francisco Javier Martínez Barca

El Principal y el Teatro del Mercado se llenarán de música, títeres y guiñol para los peques, el belén de la plaza del Pilar está en preparación, las calles y los comercios se iluminan –aún no me he fijado en El Corte Inglés–, la Red ofrece mil y una ideas para regalar, polémica sobre sillas de pago o no de pago en la cabalgatas de los Reyes, el concierto de Año Nuevo en el Auditorio casi como el de Viena, Dinópolis nos guarda sus sorpresas… ¿Va en menguante la crisis?

Adviento: “En algunas Iglesias cristianas, tiempo litúrgico de preparación de la Navidad, en las cuatro semanas que la preceden”. Ni lo uno ni lo otro. Perdónenme.

Olvidamos que María dio a luz en un portal. Como esa joven a la que hace unas semanas le llegó en un patio de Las Fuentes, por sorpresa. Como tantas inmigrantes que paren a su niño en la patera, el cayuco o el medio de transporte misérrimo que les toca. Pero nosotras no; aquí se pare como manda Dios. ¡Solo faltaba!

Sin embargo, el dolor no hay quien nos lo quite. ¿Será por aquello del pecado de nuestra primera madre? ¿O porque los pecados siguen persistiendo? ¿O sencillamente por ley natural? El caso es que las contracciones duelen, es inevitable. Comentaba una amiga por Facebook como le durarían dos días con dos noches. O pueden presentarse de madrugada y el querubín nacer al día siguiente.

La espera se hace interminable, hasta para la familia. Ni sabes ya dónde sentarte –aun con la silla incorporada–. ¿Será del veinticuatro o del veinticinco? El whatsapp cumple su papel: La han pasado ya al paritorio, pronto nacerá.

¡Qué cosita! La carita redonda, tan graciosa. Todo su cuerpecito ya completo, y tan suave y blandito, hasta los cinco dedos de sus manos y sus pies. ¿Era así el Niño Jesús? No hay imágenes suyas en las redes sociales. ¿O lo refleja mejor el poema de Gabriela Mistral? “Piececitos de niño, / azulosos de frío, / ¡cómo os ven y no os cubren, Dios mío!”.

Ya no nos duele nada. Ni queda rastro alguno de pecado. No han debido parir muchas teólogas, para seguir hablándose de pecado original, en lugar de falta de solidaridad y de memoria. Bienvenido a tu casa, sobrinito. Va a ser una preciosa Navidad.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 5 de diciembre de 2014).

06/12/2014 01:17 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Reina Fabiola

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Foto: Nacho Arbalejo, El Mundo

La Historia es como un péndulo, pero hay historias cotidianas que no vuelven. Fabiolilla cuentan que me llamaba la tía Angelines, mi madrina. Dos años antes, Fabiola había contraído matrimonio con Balduino de Bélgica. Modelo de portada en todas las revistas de los años sesenta, y en el NODO, era nuestra reina más cercana, a falta aún de monarquía y de la más leve sombra de democracia. ¡Cómo cambian las cosas!

Sin saber que escribía para niños, me la hicieron entrañable y, a la vez, una reina de cuento de países remotos. ¡Bendito subconsciente infantil! También me iban contando que no podía ser mamá. ¿Qué hada mala la había castigado de esa forma?

Después, con los avatares sociales y políticos, y la propia adolescencia, su silueta se iría esfumando en las televisiones en color. Llegamos a tener una reina propia –aunque griega, cuando todavía ni existía la globalización–.

Una mujer decente, de costumbres –ambas reinas jamás cambiarían de peinado–, enfermera en un hospital católico, esposa fidelísima, acérrima defensora de la vida. ¿No comenzaba a saber a trasnochado?

Las clepsidras y los relojes de sol marcaban el transcurso pausado de los hechos, siglo a siglo. A finales del XX todo se aceleró. ¿Cuándo abdicó un rey por cuestión de conciencia? Hoy el parque Efteling y “Los nenúfares indios” de Fabiola se han transformado en un parque de atracciones, a lo Disney; y Europa y Bruselas son otros escenarios, con una problemática diversa –comentaba Pablo Echenique como España le gana muchos puntos en materia de accesibilidad–.

Aunque la obra queda, como nos quedó el blanco en el funeral del esposo, el servicio a niños y a diversos mentales, la oración. Reina Fabiola es hoy una calle, cercana al Camino de las Torres, donde se abre Espacio Ralo, una lencería-librería al estilo europeo, con múltiples actividades infantiles. Y es también un Centro de Educación Infantil y Primaria de Sevilla, en el que se trabajan materiales pedagógicos, como Xandre, el elefante sin sombra: “Xandre había nacido con la trompa pegada a la cabeza, no la tenía en la carita como los demás”.

¿Se olvidan las historias cotidianas? En mi vida se van cerrando círculos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 12 de diciembre de 2014).

13/12/2014 01:01 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Juego de espejos

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Foto: http://madridafondo.blogspot.com.es

Con los Iglesias hemos topado, amigo Sancho. De un lado, los grandes indignados, que buscan recetas bajo la forma clásica del círculo, democrático por definición. Del otro, jóvenes Robin Hood que sueñan con redistribuir honorabilidades y riquezas; o Quijanos del siglo XXI que “desfacen entuertos” y rescatan infantas. Nada que ver a primera vista –valga la redundancia–. Sin embargo, los espejos del Callejón del Gato que añora el ciego Max Estrella –en Luces de bohemia de Valle-Inclán–, nos siguen devolviendo nuestro propio reflejo, cóncavo o convexo, según cómo nos miremos en el otro.

Nos hemos asombrado, sonreído, divertido incluso, empatizado con el pequeño Nicolás. Una foto con él nos abría más puertas que un título de ESO o de Selectividad, sacarnos el carné de conducir o hablar medianamente inglés. ¿Cómo ascender de barrio y escalafón social? O acceder al despacho de la Presidencia del Gobierno. ¿O prefieres pasar directamente de la cola del paro a codirigir una célebre discoteca madrileña? Quizá mejor unas acciones en Guinea. Envíale un whatsapp a nuestro Fran.

“Atrápame si puedes”, de Steven Spielberg, la historia de un doctor en impostura que puso en jaque al FBI y a la Interpol, podía resultar entretenida. Sin embargo, jugar al escondite con el Secretario de Estado de Comercio, dirigentes del PP y del PSOE, la CEOE,  Casa Real, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el Centro Internacional de Inteligencia o el emporio Pujol, no es un juego de niños ni una simple trama de ficción.

Por traer ejemplos más actuales, podemos identificarnos con el ingeniero bombita, en “Relatos salvajes”, capaz de todo ante el ninguneo de la burocracia a la persona. Y con Justino Vidal y su compañero de andanzas en “Justi&Cia” –van desenmascarando a políticos corruptos–. Pero las cosas por la fuerza nunca terminan bien.

“Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento”, afirma don Ramón María en boca de Max. ¿Cómo termina la película? ¿Habrá clemencia para este Lázaro del nuevo Manzanares? Lo peor, que en uno y otro bando cuecen habas. Porque, ¿qué secretos se esconden dentro del espejo? Solo Alicia lo sabe.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 19 de diciembre de 2014).

¡Feliz Navidad!

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Foto: www.garabuxada.com

Prohibido invitar a la tristeza. Lo litúrgicamente correcto es poner sonrisas profident. La publicidad y el mundo de la imagen nos siguen dibujando lucecitas, burbujas color oro, estrellitas de nieve, Papás Noeles rojos por mimetización de Coca Cola –no el verde original–, abrazos al volver a casa… Y, sin embargo, debemos dar permiso a la añoranza de los seres queridos que no ocupan su lugar de siempre en la mesa. Que nadie nos prive del derecho a expresar el dolor, la impotencia, la rabia, también por Navidad.

“Los talibanes masacran a más de cien niños en una escuela militar paquistaní”, leíamos en la prensa. Y los titulares continúan: en Francia, se atropella a simples peatones al grito de “Alá es el más grande”; miles de alemanes se revelan contra la islamización, y en la ciudad de Bouchi, en Nigeria, siguen los atentados por querer imponerla. Dos rombos, no apto para menores ni para el Niño Jesús.

Irak, Siria, el mismo Belén… cuna de las tres grandes religiones. “Ya no hay cristianos en Irak. La persecución del Estado Islámico a todos los que no son musulmanes suníes ha obligado a miles de cristianos a huir de sus hogares”, declaraba monseñor Amel Nona, arzobispo católico-caldeo de Mosul. Pura contradicción humana.

“El Corán es un libro de paz”, escribe el papa Francisco a sus correligionarios de Oriente Medio. Y una vuelve a aquellas navidades entrañables, de muñecas de plástico que no saben hablar y villancicos al son del almirez y la botella, mucho antes de la era digital. Navidad es entonces “remover el reflejo clausurado // de la infancia feliz, la primavera, // la edad de la ternura y de la hoguera; // volver al paraíso abandonado”.

Y te sientes mayor, en esta Europa envejecida que celebra el solsticio de invierno con luces de colores en las calles –en estas últimas navidades de la crisis–, y champán y turrones de todas las fragancias imaginadas, y otras suculentas ambrosías ideadas para MasterChef. Y lloras la muerte de un tierno borriquito en un belén de Lucena (Córdoba). Mientras otros cristianos, orientales, africanos, latinos, viven en carne propia la ternura. “El Niño tiene frío // en mitad de la noche sin estrellas”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 26 de diciembre de 2014).

27/12/2014 00:29 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.


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