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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2017.

Nos llueve encima

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Foto Heraldo

Se habla de verano cálido y seco, uno más. Y el mismo Ebro, al que cantó hace décadas Manuel Pinillos, discurre que da pena. “…río que, voluptuosamente navegante, / se contempla desecando la orilla de las nubes”. Aunque lluvia y nieve nos sorprenden; y el viento, entre nosotros, es ese rayo que no cesa.

Veía la otra tarde cómo llovían hojas, como una ráfaga agradable y leve. Era solo un oasis. “Mira, ese pino no va a aguantar ya mucho”, me comentaba mi pareja cuando entrábamos en el Parque Grande. Ha sido una de las tres víctimas. Paseo de los Bearneses, de los Cantautores… Pinos, ailantos, una morera… Paseo de Colón, junto a San Juan de Dios –donde nací–. La Almozara, La Paz, Vía Hispanidad en las Delicias, Camino de las Torres –que hirió a un sencillo viandante–, Plaza de Salamero, Margarita Xirgú… ¿Qué canción escribiría hoy José Antonio Labordeta?

¿Campaña de la FCC por levantar la alarma? ¿Fallo en el sistema de riego? 10.500 ejemplares no es un juego de niños. ¿Y si fuera un motivo diferente?

Las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo –en honor al martirio del santo, el 10 de agosto–, podrán verse en la segunda mitad de julio. “Estos fragmentos se iluminan al incendiarse cuando entran en contacto contra la atmósfera de la tierra a velocidades superiores a 200.000 km/h. Provienen de pequeñas partículas de polvo desprendidas por los cometas a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol”. 100 meteoros/hora nada menos, de un grano de arena a una canica.

Porque también nos llueve fuego, hasta en las cafeterías, ¡y de qué forma! ¿La Tierra en la órbita del cometa “Swift-Tuttle”? ¿Un nuevo asteroide en octubre? ¿Signos apocalípticos? “La difusión en el espacio cambiará completamente el futuro de la humanidad” (Stephen Hawking). “…yo quería indagar el último recinto de tu vida” (Dámaso Alonso, “A un río le llamaban Carlos”).

Cataluña, Venezuela, Corea del Norte…  Nos queda la esperanza: “El árbol de los cielos, el ailanto, / nos cobijó por siempre, / y su sombra perdura” (La manzana o el vértigo). Se inicia el tiempo de la posverdad.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 7 de julio de 2017).

07/07/2017 02:41 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Las palomas de Ermua

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Foto El Mundo

Hace ochenta años, Pablo Picasso pintaba el Guernica, retrato surrealista del bombardeo fratricida en la Guerra Civil. El miércoles hizo veinte, todos nos poníamos las manos en la nuca en dolorosa protesta ante un acto criminal. A favor de los refugiados, del lobby LGBT, contra los malos tratos… En la fachada del Ayuntamiento de Madrid no cabe ni una pancarta en memoria de Miguel Ángel Blanco.

¿Qué hacíamos a las 4 de la tarde aquel 12 de julio? Es más fácil acordarse que cuando el hombre pisó la Luna y fue retransmitido en blanco y negro. Yo estaba en casa, hablando por teléfono con una amiga para quedar esa tarde. “Estoy muy triste, no sé dónde vamos a ir a parar”, me decía. Mi madre, en la Casa Amparo, visitando a mis tíos. Mi compañero, con su madre en el hospital. Nadie quedamos indiferentes.

“Hemos madurado. Ahora comprendo mucho mejor el dolor inmenso de mis padres, siendo el mío terrible”, declaraba su hermana Marimar. Me viene La Piedad, de su tocayo, serena su dolor. Los mayores se nos fueron marchando, llegaron generaciones nuevas. Las cosas sí han cambiado. El tiempo nos macera. ¿También a los asesinos? ¿Qué herencia dejarán a sus niños, concebidos y nacidos en la cárcel? ¿Qué les queda a los hijos de tantos muertos?

Irene Villa, Gregorio Ordóñez, Giménez Abad, el Cuartel de la Guardia Civil… el pequeño Fabio, primera víctima inocente. “En el 20 aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, Madrid con todas las víctimas del terrorismo”, rezaba finalmente la pancarta de las calles de Madrid.¿Las manos son tan blancas como entonces?

“Yo pude caer en ETA como cualquier otro joven vasco” (Fernando Aramburu). La muerte del joven edil de Ermua fue el principio del fin. Cruce de civilizaciones, llegaron otros terrorismos, y en un preciso instante no supimos si ETA o la Yihad. Y ahora que el EI recibe un jaque señero, y que nuestro Ayuntamiento acoge a confesiones diversas, algunas formaciones, herederas sin duda de los hombres del “frap”, no lo comprenden. “Se equivocó la paloma, / se equivocaba” (Rafael Alberti).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 14 de julio de 2017).

14/07/2017 01:49 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Disfrutar con la danza nos acerca al centro y a los otros

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Foto Anaís Isarre

Anaís Isarre. Educadora, danzaterapeuta, clown

Disfrutar con la danza nos conecta al centro y a los otros 

Atraída por la música y el baile, comenzó en la danza jazz, el claqué y los bailes de salón. Después, el mundo del clown y la danza vivencial. Expresión creativa, experiencia interior, terapia, inclusión social… Anaís y Pirueta, su alter ego payasa, maestras en bienestar.

María Pilar Martínez Barca

Graduada en Educación Social –mención en Atención a Personas en Riesgo de Exclusión Social–. Miembro de la Asociación Oficial Española de Personas Altamente Sensibles (APASE). Animadora sociocultural, coach, danzaterapeuta, profesora de bailes de salón, monitora de aeróbic y actividades de tiempo libre. Madre de tres hijos.

Al ritmo de la vida

P. ¿Define cada baile una personalidad?

R. Según cómo somos, sentimos mayor atracción hacia un tipo de música y baile u otro; de alguna forma sí está relacionada la disciplina y la personalidad. No obstante, hay personas de todo tipo en cada disciplina.

P. ¿Cómo entró en este mundo?

R. Siempre me sentí atraída hacia la música, y hacia la idea de que la gente se sintiera mejor. De joven, a raíz de un fracaso amoroso y la necesidad de encontrar mi camino, busqué actividades reconfortantes y comencé a bailar. Me inicié en la danza jazz, el claqué y los bailes de salón. Años más tarde, me adentré en el mundo del clown y la danza vivencial: se me abrió un mundo de posibilidades, a nivel personal y profesional.

P. Relación entre música, danza y otras artes

R. El arte es expresión creativa y podemos expresarnos de multitud de formas, me encanta la complementariedad. Unir distintas formas de arte desde una mentalidad abierta. En las terapias creativas es habitual apoyarnos en otras artes. La danza y la música están estrechamente relacionadas, aunque también podemos bailar con los sonidos de la naturaleza o el sonido de nuestro organismo. Al dibujar, nuestra mano baila mientras crea una obra plástica. Y tras danzar podemos plasmar en un papel lo que hemos sentido… o pintar con los pies mientras bailas…

P. ¿Qué alumno es más agradecido?

R. Cada edad tiene sus características y vive la música de forma diferente. Hay que saber orientar las propuestas a quien van dirigidas. La persona más agradecida es la que conecta realmente con la música y la danza, con su cuerpo, con el sentimiento… Te das cuenta.

P. ¿Educar con la música? 

R. Sí, buscando propuestas abiertas que permitan la creatividad, y sobre todo disfrutar con lo que están haciendo. Ofreciendo un entorno de confianza en el que la persona pueda sentirse libre de expresar, bailar, cantar...

P. ¿Nos hacer más sensibles?

R. Cuando conectamos con la música aparecen emociones que pueden trasportarnos a distintos estados de ánimo. Aprendiendo a escuchar, dejándonos sentir dentro, podemos percibir la emoción de la persona que la creó y también de la que la interpreta.

P. Un momento especial.

R. Los momentos decisivos en los que he escuchado a mi corazón y he dado un giro a mi vida profesional.

Un clown en el aula

P. Madre por tercera vez, se dedica a los niños. ¿Cómo viven la música?

R. Siempre me interesó la infancia; ahora me dedico a la población adulta. Me di cuenta de que una forma importante de mejorar la calidad de vida de los niños es que los educadores se sientan bien consigo mismos. Los peques tienen una espontaneidad y autenticidad maravillosas. Les gustar el juego y el movimiento, así que se implican enseguida.

P. Se ha dedicado a actividades extraescolares…

R. Empecé en este mundillo impartiendo danza en colegios, institutos y casas de juventud. Comencé con danza jazz y años después me reorienté hacia la danza creativa y el clown. Más tarde pasé a trabajar como coordinadora de proyectos educativos.

P. ¿La danza como asignatura obligatoria?

R. Expresarse con la música y el cuerpo es muy enriquecedor. La música y la danza deberían estar en el sistema educativo en todas las edades. De momento, nos conformamos con que no nos quiten las pocas horas tenemos. La música cuenta con una asignatura; la danza ni eso, solo unas horas en educación física.

P. ¿Están nuestros poderes públicos por la labor?

R. El sistema educativo está completamente obsoleto. Vivimos en el siglo XXI con un sistema del siglo XIX al que se le han ido haciendo “apaños”. Necesitaría una remodelación. No hay interés real desde los poderes públicos para acometerla.

P. Niños con capacidades diferentes.

R. Los niños y niñas disfrutan mucho con la música y el movimiento, solo es cuestión de adaptarlos a sus capacidades. Descubrirse haciendo cosas que “se supone” no están a su alcance; es importante para su autoestima; de pronto pueden hacer todo como todo el mundo.

P. ¿Ayuda la música a estudiar?

R. Sí, incorporar la música nos ayuda a mejorar la atención. Si cuesta centrarse, antes de ponerse a estudiar puede ser buena idea escuchar música, cantar y/o bailar. Una sola canción puede servir para “soltar energía” y relajarse. Una música suave, puede servir para crear un clima de estudio agradable.

P. ¿Qué papel desempeña el clown?

R. El clown es pasión, espontaneidad, ternura y autenticidad. Cuando estamos en clave clown nos expresamos desde una mirada tierna y espontánea, se vive muy intensamente. Resulta apasionante el encuentro con la música y la danza desde nuestra parte payasa. Puedo reírme de mí y de mis dificultades desde el cariño, moverme como quiera…

Danzando por dentro

P. La danza, ¿diversión o terapia?

R. La danza es expresión, por lo tanto puedo expresar cualquier emoción, bailar no solo tiene que ser divertido. Es verdad que tiene un gran componente de diversión y que es estupendo divertirse bailando, compartir, celebrar juntos acompañándonos por la música… Por otra parte, danzar es terapéutico, beneficioso y saludable.

P. ¿Qué es Danza Vivencial?

R. Un tipo de danza que se centra en la experiencia, lo que sentimos y cómo lo sentimos. No trata de coreografías, no busca la estética, sino la autenticidad de la expresión. Existen numerosas terminologías con distintos matices: danza vivencial, creativa, expresiva, integral…

P. ¿Qué le dicen los nombres de Jesús Jara y Víctor Orive?

R. Es escuchar sus nombres y aparece una sonrisa de oreja a oreja. Son dos personas a las quiero mucho, y siento un gran agradecimiento. A Jesús Jara lo conocí por su libro El clown, un navegante de las emociones. Me “enganchó”. Cambió mi vida, me introdujo en el universo clown, gracias a él existe mi payasa, Pirueta. Con Víctor Orive encontré otra forma de vivir la música y la danza; y empecé a soñar la posibilidad de reorientar mi trabajo. Mi primer curso de danza vivencial con él fue una experiencia intensa, junto al descubrimiento de la música y la danza terapéuticas.

P. Dejarnos llevar por el ritmo…

R. Puede verse así. Llega a mí un estímulo y reacciono ante él de una forma u otra. La clave está en dejarme sentir y fluir con la música según lo que siento.

P. En su grupo, ¿hay personas con discapacidad?

R. En la formación que acabamos de terminar ha participado una persona en silla de ruedas, y en los talleres creativos de bienestar también han asistido personas con silla.

P. ¿Se adapta la música al cuerpo?

R. Cada cuerpo siente la música de forma diferente y reacciona, se mueve desde ahí, desde dónde y cómo se encuentra. Tenemos en cuenta las limitaciones, pero nos centramos en las capacidades.

P. ¿Con qué palabra la definiría?

R. Trascendencia, arte, fluir, belleza, armonía, unión… Y añadiría libertad, autenticidad, movimiento, pasión…

P. ¿Puede la danza sanar patologías?

R. Ayuda a conectar con tu interior, a conocerte, a tener en cuenta posibilidades y limitaciones; a aceptar lo que no puedo y descubrir los logros obtenidos. Todo esto, unido a la satisfacción que produce, hace crecer la autoestima. Por otra parte, la salud física también mejora y “se rompen” bloqueos emocionales relacionados con enfermedades.

P. ¿Y a nivel de inserción social?

R. En un grupo de danzaterapia cada persona es igual a las demás. Para las personas en riesgo de exclusión, es muy positivo. Encuentran reconocimiento y apoyo, sienten que forman parte, son importantes, pueden expresarse desde el movimiento y relacionarse de otras formas diferentes.

P. ¿En qué ámbitos ha trabajado como danzaterapeuta?

R. Con grupos normalizados de personas adultas con y sin discapacidad física, con infancia y con jóvenes con inteligencia límite.

P. ¿Anaís o Pirueta?

R. Sin Anaís no existiría Pirueta… y Pirueta hace feliz a Anaís.

 

(Humanizar, N.º 153, Madrid, julio-agosto 2017).

14/07/2017 02:03 pilmarbarca Enlace permanente. Humanizar No hay comentarios. Comentar.

Pájaros en la Cabeza

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Foto Pájaros en la Cabeza

Celebrábamos el cumple de un sobrino y fuimos a comer. El espacio era amplio, luminosamente transparente. Un incómodo escalón de entrada. “No os preocupéis, tenemos rampa”. Cafetería, salón para comidas más otro comedor interior. Más terraza. “El baño lo tenéis abajo, hay ascensor”. El color blanco invitaba al reposo. Una joven de uniforme naranja y con síndrome de Down tomaba nota de las bebidas. ¿Será hija del dueño?

Enseguida vino Alberto Muñoz, el responsable. “Podéis venir cuando queráis. Y si vienes sola te ayudaremos a comer”. Allí chirriaba algo y a la vez había feeling. “¡Qué difícil el trabajo para todos!, ¿verdad?”.

Comienza el restaurante en septiembre de 2014. Detrás, una larga historia, personal, colectiva, solidaria. “Muy joven me puse a trabajar, compaginaba mis estudios y la asistencia a Julio Esponera, un down muy especial que marcó mi vida”. Años de profesional en ASPACE (Asociación de Parálisis Cerebral); y Polonia, una fábrica de Balay, “el 40% de la plantilla y capacidades diferentes”.

Lourdes Roda, coordinadora de Adultos de la Fundación Down Zaragoza, dio forma a Pájaros en la Cabeza. María Izuel y María Ruiz, “dos jóvenes con discapacidad intelectual de Fundación Down realizan sus prácticas del curso Servicio básico de Restaurante/Bar, financiado por Fundación ONCE y el Fondo Social Europeo a través de Inserta Empleo”, fueron las primeras. Después, Íñigo y Jorge entre los 14 empleados.

“El reto era arriesgado: facilitar el acceso de una persona con discapacidad intelectual en un entorno normal”. Comidas, cumpleaños, eventos, comuniones… Colaboración en conciertos de ADISLAF –chavales con problemas y músicos profesionales–, la visita de Amaral, su pertenencia a Valueable, la red europea de hoteles y restaurantes socialmente responsables, el Premio CE`PYME 2016 de manos de Mariano Rajoy… “Lo primero que hago es dar un beso a mis compañeros, después organizo las mesas y limpio hasta que llegan los primeros clientes”, dice María.

Cuidado del detalle, eficacia productiva y un gusto exquisito en Juan Pablo II 42.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 21 de julio de 2017).

21/07/2017 13:59 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Memoria que persiste

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Foto www.artehistoria.com

No sé si en 1931, cuando colgó sus relojes blandos de ramas esqueléticas en “La persistencia de la memoria”, Dalí tendría una idea preclara del tiempo. Aquel muchacho solitario de la Residencia de Estudiantes centrado en sus dibujos: “Salvador Dalí, entonces, me pareció muy tímido y de pocas palabras. () Cuando visité su cuarto, una celda sencilla, parecida a la de Federico, casi no pude entrar, pues no sabía dónde poner el pie, ya que todo el suelo se hallaba cubierto de dibujos…” (Rafael Alberti, La arboleda perdida).

Sus primeros retratos y paisajes, cubismo, dadaísmo, un surrealismo interiorizado, su etapa realista… “Muchacha en una ventana”, su Cristo cúbico, el otro inspirado en San Juan de la Cruz o “La Madonna de Port Lligat” siempre me atrajeron. A un alma hipersensible se le disculpan las excentricidades.

¿Y el amor? De su relación platónica en Figueras, y quizá atracción intelectual por Lidia de Cadaqués –compartida por Eugenio D’Ors–, a “La miel es más dulce que la sangre” de 1927, claramente alusivo a García Lorca. Después de 1929, tan solo Gala, la humana, la divina, retratada de espalda o mirando cara al absoluto, la caleidoscópica metáfora sin final. “La edad de oro fue presentada… era un barco que se iba a pique. (…) Yo estaba solo, con Gala. Mis pretendidos amigos surrealistas ya me detestaban” (Confesiones inconfesables, de Salvador Dalí).

¿Y la guerra? “La cesta de pan” o “Composición blanda con judías hervidas” son más que una premonición. París, Nueva York, México… y otra vez Cadaqués y Figueras. El círculo en forma de huevo, el caracol, las hormigas, la abeja, el elefante. Exhuman  el cuerpo de Dalí, su bigote sigue marcando las diez y diez. Su anterior descendiente, Cecilia Eluard, hija de Gala y Paul, tuvo que renunciar a su herencia. “… Dalí escucha en una casete sin fin Noche de ronda, una vieja canción que le trae recuerdos de sus escapadas al Rector’s Club con Lorca y Buñuel. Es, una vez más, la persistencia de la memoria” (Agustín Sánchez Vidal, Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin).

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", domingo 30 de julio de 2017).

30/07/2017 01:40 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.


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