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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2020.

Volver a empezar

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Foto Toni Galán / Heraldo

Los tengo de todas las edades: Infantil, Primaria, Bachillerato, Universidad. “Tengo que aprender a conformarme / con lo que la vida me da”. Parece que Pablo Alborán acertó de lleno con su canción, homónima a este artículo, en lo que nos esperaba desde el pasado marzo, también en el curso académico.

La menor de mis cuatro sobrinos comienza este próximo lunes. Le enseñarán a lavarse bien las manos, a compartir juguetes y pinturas solo con niños y niñas de su grupo, a cantar y bailar sin temer a los ogros, con la seño y sus gafas tan grandes y tan chulis. Luego a casa, a comer y a lavarse los dientes, y a la siesta. Su hermano irá al cole el martes, ya a Primaria y sabiendo leer, con mascarilla. Un único recreo y sin jugar al balón, ni con compis de otros grupos burbuja. ¿Podrá asistir a su querida música y al inglés?

Y la tía, que creció alejada de las aulas, se pregunta si en esas cabecitas tan despiertas quedará de por vida la niebla de un par de cursos tan atípicos. ¿Dejarán lastre?

Mi segundo sobrino, para los 17, anda enfrascado en segundo de Bachillerato de Ciencias y Tecnología y se prepara a la EVAU. Mascarilla, distancia, responsabilidad. No sabemos si irá de mañana o de tarde, ni qué días en semana. Aquel pequeño que nos asombraba con sus prontos: “Mami, cuando sea mayor inventaré una vacuna para que no muramos”.

El mayor de los hijos de mis hermanos cursa segundo de Ingeniería Mecánica. Mascarilla, distancia, “streaming” desde casa. Sueña con un futuro más fácil y accesible para todos, relaciones, un empleo, con sacarse el carnet de conducir.

Y la tía, recelosa y un poco autodidacta en su niñez, se cuestiona: ¿Se harán realidad todos los sueños de mis peques, mis jóvenes? Porque teme que enfermen, que cierren los colegios, que se trunque su curso natural de aprendizaje o el río se desborde.

“Cuando creemos que lo sabemos todo, cuando creemos que el tren ya ha pasado… A veces, el tren de la vida te devuelve al punto de origen con todo su bagaje, con las maletas a cuestas…”. Antonio Miguel Albajara y Elena –Antonio Ferrandis y Encarna Paso– vuelven al amor de juventud en “Volver a empezar”, de José Luis Garci. Ojalá que la vida y la pasión por aprender nunca sean en nuestros hijos asignatura pendiente, la otra obra maestra del director, cuando maduren.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 4 de septiembre de 2020).

04/09/2020 19:59 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Viejos y nuevos valores educativos

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Foto Humanizar

Viejos y nuevos valores educativos

Pasión por enseñar y gusto por escribir. Fuerza en la fragilidad

Alumna abnegada y profesora por vocación, Carmen nos va compartiendo sus orígenes, los nuevos retos y modos de enseñar, sus sólidas raíces en la escritura, su acertado análisis de cada circunstancia. No se termina nunca de aprender.

María Pilar Martínez Barca

Carmen Romeo Pemán (El Frago –Zaragoza–,1948). Licenciada en Lenguas Románicas, catedrática de Lengua y literatura. Ha sido profesora en la Universidad de Zaragoza, del Instituto Francés de Aranda de Teruel y del Instituto Goya de Zaragoza. Ha participado en programas de investigación y educativos, conferenciante, congresista y autora de numerosas publicaciones. Premio nacional “Bernardo Zapater Marconell” 1977.

Coautora entre otros de María Zambrano y sor Juana Inés de la Cruz. La pasión por el conocimiento (PUZ, 2010).

Pasión por enseñar

P. Como profesora, siempre sintió debilidad por los alumnos con fragilidad. ¿Por qué?

R. Por varias razones. La primera, entendí mi profesión como una entrega amorosa a mis alumnos, el medio para que consiguieran una formación integral. Yo tenía la oportunidad de estar en su camino y ayudarles a desarrollar sus capacidades. Era fundamental que pasaran con éxito de la adolescencia al mundo de los adultos. Los que más me necesitaban eran los frágiles. Los fuertes podían apañárselas solos mucho antes, pero nunca los descuidé. Además, los aparentemente frágiles me atraían por su gran fuerza interior, yo los llamaba “mis ángeles de luz”.

Me influyó la educación de mis padres, los dos maestros rurales, y mis vivencias de niña en un pueblo pequeño. Me resultaba natural tener una compañera tartamuda, otra ciega, otra con cojera por poliomielitis y otra con discapacidades cerebrales. En mi escuela todas trabajábamos juntas.

P. Alguna experiencia especial.

R. Mi propia salud. Una niña debilucha. Superé la tosferina a los ocho días de nacer. Contraje enfermedades que me retuvieron en la cama, como el sarampión y un soplo de válvula mitral. Y, a los pocos años de empezar a trabajar, una enfermedad ocular me amenazó con una ceguera de la que he salido fortalecida gracias a los avances de la cirugía. Recuerdo la víspera de mi primer trasplante de córnea. Un amigo ciego por meningitis infantil, al que había grabado los apuntes de la carrera, me llamó para animarme. Nos dio la risa.

P. ¿En qué años ejerció la docencia? ¿Era más difícil que ahora?

R. Desde 1972 hasta 2009. Ha cambiado el contexto, pero los alumnos siempre son los mismos. He llegado a tener tres generaciones en mis manos. Los profesores tenemos que adaptarnos a las circunstancias y obtener siempre los mejores frutos posibles.

P. Háblenos de su taller de lectura en el instituto Goya, de su blog…

R. ¡Cuántas cosas! El actual taller de lectura, “Leer juntos en el instituto Goya” es fruto de los nuevos grupos de lectura organizados en las bibliotecas. Participamos profesores, padres y alumnos. Es una experiencia enriquecedora. Me recuerdan mi infancia. Tras la clase de la tarde, venían las mujeres del pueblo a aprender a coser con la maestra. Mientras cosían, una leía en voz alta cuentos que ella les había escrito. De esas sesiones de lecto-costura salió un grupo de teatro, participaba todo el pueblo y duró muchos años.

Mi blog, Letras desde Mocade, lo comparto con otras tres escritoras. Lo iniciamos cuando yo a estaba jubilada. La escritura creativa me atraía, pero sentía vergüenza.

P. ¿Recuerda algún texto que exprese de forma bella la fragilidad humana?

R. El cuerpo en el que nací, de Guadalupe Nettel (Narrativas Hispánicas, 2011): “Nací con un lunar blanco, o lo que otros llaman una mancha de nacimiento, sobre la córnea de mi ojo derecho. […] … la mácula en cuestión estaba en pleno centro del iris, es decir, justo sobre la pupila por la que debe entrar la luz hasta el fondo del cerebro”.

Nuevos retos

P. ¿Ve bien cómo se han impartido las clases este curso?

R. Me dio mucha rabia que me pillara jubilada. Pensé que era un momento muy importante. Que era una oportunidad para estar al lado de los alumnos. Los niños y adolescentes han sido los grandes perdedores. Y encima culpabilizados.

¿Las clases? No estaban preparadas las plataformas educativas. Pero los profesores han echado el resto y los resultados han sido mejores de lo que se esperaban.

P. Siempre le ha gustado dialogar con sus alumnos. ¿Se ve profesora on line?

R. Antes de profesora fui alumna on line. Este formato me permitió realizar muchos cursos de formación, como los de español para extranjeros. Como profesora con las nuevas tecnologías, tengo experiencia desde que llegaron los primeros ordenadores al instituto. Tuve claro que llegaba la era del chip, y era la nueva revolución que iba a cambiar el mundo. Conforme mis alumnos iban teniendo acceso al email, lo convertí en una herramienta imprescindible para las clases de lengua. He dedicado muchas horas de sueño a contestarles. Poco a poco me fui formando, a la vez que mis alumnos. Pero, ojo, las clases on line no pueden sustituir a la enseñanza en el aula. A mí se me han aclarado muchas ideas con la tiza.

P. ¿Qué valores se pueden transmitir a través de una pantalla?

R. Ver la cara de un alumno es impagable. Si no puedes tenerlo delante, aprendes a comprender cómo está su ánimo a través de la pantalla. La imagen tiene muchas posibilidades de expresión y creación.

P. ¿Un nuevo sistema educativo?

R. Quizá unos nuevos retos a los que se tienen que ir adaptando los profesores, como han hecho siempre.

P. ¿Cómo ven los jóvenes la fragilidad?

R. Se sorprenden cuando les hablas de estos temas o les llevas al aula algún ejemplo de persona enferma o discapacitada. Les hemos dado un mensaje falso. Les hemos hecho creer que el mundo es de los fuertes y que la juventud es inmortal. Esto, en un mundo en el que se sobrevalora el materialismo y carente de valores, ha hecho que los jóvenes no se fijen en la enfermedad, en la muerte.

P.  ¿Cómo mejorar a partir de ahora la educación?

R. La solución es siempre la misma. Unos profesores entusiastas, bien formados, en conocimientos y en valores.

P. ¿No será que les transmitimos mucha teoría y poca vida?

R. No se puede enseñar sin conocimientos. Necesitamos pilares en los que apoyar nuestro edificio y formar ciudadanos responsables. Pero, si nos quedamos en eso, estamos educando robots.

P. Políticos, docentes, padres…

R. La educación la regulan los políticos, pero la concretan los docentes en las aulas. Y funciona mucho mejor si se cuenta con la colaboración de las familias.

P. Acostumbrados a la globalización y a la interculturalidad, ¿puede ser una marcha atrás?

R. En cierto modo, sí. El cierre de fronteras, el miedo al diferente, la nueva crisis económica.

P. ¿Cómo ayudar a los jóvenes a vivir estos momentos como crecimiento personal?

R. Eso es lo que tenemos que aprender y no descuidar. Que el cambio de normalidad sea un avance hacia valores más humanos y hacia un crecimiento personal.

P. Un libro que les recomendaría.

R. El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon (2003). Me cautiva esa forma de enfrentarse al mundo un niño de quince años con un trastorno del espectro del autismo. Y además, de propina, todos los artículos y relatos de Letras desde Mocade en los que Adela Castañón Baquera, médica, escritora y madre de un niño autista.

Evaluación continua

P. ¿Cómo ha vivido su propia fragilidad en estos meses?

R. Sin miedo. Eso sí, cumpliendo a rajatabla las órdenes del Gobierno.

P. ¿Y el confinamiento?

R. Como unos meses de libertad que me han permitido encontrarme conmigo misma. A la vez que, a través de las redes sociales, he estado más conectada que nunca. Ha sido una experiencia muy rica.

P.  ¿Hay siempre motivos para dar gracias a Dios?

R. Soy creyente. Pero de una religiosidad poco madura. Tiendo a la meditación, pero también me gustan los rituales que me enlazan con las creencias de las personas de mi pasado. Sí, siempre hay un motivo importante para dar gracias a Dios y para estar contenta.

P. ¿Cabe el enfado?

R. Nunca.

P. ¿Y la confianza en los seres humanos?

R. En principio siempre confío. Aprecio a la mayoría silenciosa que tiende una mano.

P. Una obra que nos hable de esperanza.

R. La Biblia.

P. ¿Cómo ve el futuro?

R. Siempre con optimismo. Estamos en un momento de cambio. Tenemos que sacar los mejor. Se hablará de una generación postcovid y creo que será una generación mejor.

SUMARIOS

“Los aparentemente frágiles me atraían por su gran fuerza interior”

“Las clases on line no pueden sustituir a la enseñanza en el aula”

“Se hablará de la generación postcovid, y creo que será una generación mejor”

(Humanizar, N.º 172 --Madrid, septimbre-octubre 2020).

11/09/2020 00:01 pilmarbarca Enlace permanente. Humanizar No hay comentarios. Comentar.

¿Evolución?

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Foto José Manuel Zabakza

¿Cómo se extinguieron los dinosaurios? Según Charles R. Darwin –junto a Rusell Wallace–, todas las especies de seres vivos han evolucionado, a partir de un antepasado común, mediante selección natural. Depredación enfermedades… sobrevivieron los más fuertes. Su desaparición a principios del Terciario (Cretácico-Paleógeno) pudo deberse a los volcanes, el cambio climático o un meteorito.

Sesenta y tres millones de años después, apareció el género Homo sobre la tierra. Evolucionó y se diversificó: Australopithecus, Homo habilis, Homo ergaster; y a partir de ahí más divisiones: erectus y antecessor, paralelos, y sus descendientes el heidelbergensis y el hombre de Neandertal. Creación y manejo de útiles, posible expresión artística, estructura social, cuidado de los enfermos. ¿Qué le hizo desaparecer?

Rama colateral, nuestro verdadero padre, el Homo sapiens, hijo a su vez del antecessor a través de una especie intermedia, el Homo rhodesiensis. Siempre el eslabón perdido: “En latín humänus estaba emparentado con hömo, aunque no derivado directamente, y la forma en que ambos proceden de un antepasado de hümus ‘tierra’ es una de las cuestiones oscuras de la lingüística indoeuropea” (Joan Corominas y José A. Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispano).

Los sapiens paleolíticos pintarían bisontes, ciervos, caballos, cazadores… en las cuevas cantábricas, y en la de Altamira; modelando la roca, fabricando utensilios y estatuillas artísticas para los enterramientos. Supervivientes a las glaciaciones, la violencia y las enfermedades infecciosas, llegaron a más ancianos, experimentados y sabios.

¿Expresión ritual? ¿Comunitaria? ¿Religiosa? Altamira la descubren el pastor Modesto Cubillas y el estudioso Marcelino Sanz de Sautuola en 1868. Nueve años después de El origen de las especies, de Darwin; a los doce años del natalicio de Marcelino, Menéndez Pelayo, padre antecesor de historiadores y filólogos.

Hemos superado varias pandemias. “Durante la Edad de Hierro se participaba del ritual de la incineración (…) Sin embargo, cuando se trataba de enterramientos infantiles, (…) de pocos meses de vida, la costumbre era enterrarlos mediante el rito de la inhumación, dentro de las casas, próximos al hogar” (exposición permanente en la catedral de Pamplona). ¿Selección natural o involución?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 11 de septiembre de 2020).

11/09/2020 00:10 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Adiós a los que se quedan

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Foto Antón Castro / Julio Sánchez Millán.

“¿Qué me dice si le digo que la poesía es una actividad inútil, dado el comportamiento de la sociedad?”. 29 de enero de 1995, al día siguiente presentaba Flor de agua en la Biblioteca de Aragón, Joaquín Carbonell vino a hacerme una entrevista a casa. Su ironía y cercanía se dejaban sentir.

Más de veinte años desde aquel recital histórico en el Teatro Principal, junto a José Antonio Labordeta, La Bullonera, Renaxer… Sería en los 80 cuando con mis amigos despertaría al mundo, a las reivindicaciones, a la canción popular aragonesa. Atrás quedaba el colegio San Pablo de Teruel, con Federico Jiménez Losantos, Manuel Pizarro, Carmen Magallón o Pilar Navarrete, y Labordeta, Eloy Fernández Clemente y José Sanchís Sinisterra como profesores. Y mucho más atrás, la España vaciada de su Alloza natal. “Esta es la historia, señores, / de las minas de carbón. / El carbón es todo negro. / Y rojo mi corazón”.

Camarero en Sitges en los veranos, molinero de aceite en los duros inviernos turolenses… “Ordeña la oliva desde la escalera, / con los dedos rotos de la ventolera, / con los dedos rotos de la llegadera”. Cantautor, periodista, botones de hotel, vendedor de cursos de idiomas, empaquetador de best sellers, ¿poeta?, ¿novelista?, entrevistador, mozo de bolera…

“Me gustaría darte el mar, / todo ese mar que no conoces, / todo ese mar que no has bebido, / y hace más seco tu camino / de piedras sordas y de espinos”. No le costaría saltar a la canción, desde su armónica de los nueve años a la gloriosa etapa de instituto, la Zaragoza de final de los 60, los festivales de cine de La Seo, la radio. Más de 200 canciones.

Sus maestros, su padre, los tebeos y Brassens. Entre sus 15 libros, El Pastor de Andorra, Pongamos que hablo de Joaquín o Querido Labordeta. “Yo nací en un parto sin doctor / una noche de vendaval. / Cuando abrí los ojos me iluminó / un asombro mineral”. Medalla al Mérito Cultural 2019. Medalla de oro en reconocimiento a una trayectoria profesional 2020.

El sábado comenzábamos la temporada del Teatro Principal con Miguel Ángel Berna. Al final, la voz en off del amigo ido, recordando a otro amigo: “Esta es la albada del viento, / la albada del que se fue. / Que quiso volver un día, / pero eso no pudo ser”. Me emocione. “Todos los poetas están tocados del coco, señorita”. Nos reímos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 18 de septiembre de 2020).

18/09/2020 13:40 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Otoño

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Foto Jesús Alba Enatarriaga

“Me siento bien dentro de mi corteza, / con algunas hojas amarillas / y el corazón en sepia, por ese polvo de oro / que nos dejan la vida y sus crisoles”. Salía hace tres otoños en Ahora que calienta el corazón, antología de la Feria Internacional de Poesía de Madrid, a raíz del Premio Juan Alcaide por Pájaros de silencio (Editorial Verbum).

Hoy seguramente no escribiría lo mismo. ¿Quién nos secuestró la primavera? Más aulas en cuarentena y colegios cerrados, la atención primaria al borde de la saturación, ¿confirman los expertos una segunda ola del tsumami? A más de eso, tras unas semi vacaciones en las que algunos nos aventuramos por el contorno o a lugares más o menos seguros, el ocre de este otoño se ha transformado en negro, por eso de la moda en mascarillas esta temporada.

Dicen que son más recias y anti-covid, imitación portuguesa, en las que el virus revota y va al aire. El caso es que la edad de los contagios ha bajado, y ya no solo hay niños y jóvenes asintomáticos, como decían antes. ¿O edulcoraban la píldora?

Las articulaciones se resisten, tras el confinamiento y lo que vino después; la mirada, sin máscara, deja entrever un vaho de tristeza; y el alma nos duele como nunca. ¿Hemos envejecido prematuramente? “Presiento la estación de los despojos, / de los ocres penúltimos, antes de que la lluvia nos transfigure en tierra y humus cálido”.

Se vuelve a la cultura con un hambre insólita, al cine y al teatro; se reabren algunos restaurantes. Rosa Montero, Ignacio Martínez de Pisón, Ángel Guinda, Manuel Vilas, Miguel Mena, Margarita Barbachano, Sergi Allepuz, Pilar Aguarón, Ana Alcolea… la Bella Durmiente de la Literatura parece despertar. Y una lluvia de oro cae sobre la frente de Luisa Gavasa en forma de merecido galardón.

El martes presentábamos De la noche al Ángelus; y el jueves día 1 será En luna llena, Premio Acordes de Poesía, en la Fnac. Agradecimiento, emotividad, una bocanada de aire fresco. Ahora la alegría es más caduca que nunca: un día moriremos, como el último ocre de la hoja.

“Pero antes / de reposar eterna en otro círculo, / han de seguir creciendo mis raíces / hacia un cielo más hondo, más auténtico”. Parafraseando a Carbonell: el poeta no es un hombre que hace poemas bellos, sino quien se compromete el hombre, desde su noche oscura a un último destino en esperanza.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 25 de septiembre de 2020).

25/09/2020 12:56 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.


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