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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2021.

Pandemia intelectual

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Ana López, presidenta de Asapme, durante la visita de la consejera de Sanidad, Sira Repollés. Foto Guillermo Mestre / Heraldo

Asapme (Asociación Aragonesa Pro Salud Mental) alerta de la necesidad de más recursos por el auge de trastornos mentales en la pandemia. Problemas como la ansiedad, la depresión, el trastorno bipolar, los trastornos de la conducta alimentaria, la esquizofrenia… eran tratados desde hace años por la Asociación. A los que  ahora  se unen crisis de soledad, aislamiento, incertidumbre. Todos estamos tocados, aunque no hundidos.

Si la población adulta se ha visto afectadas por las pérdidas, el desempleo, la inestabilidad emocional, el estrés entre teletrabajo y niños… la ciudadanía infantojuvenil muestra aún un mayor porcentaje de problemas. La anorexia, la no aceptación de la propia imagen, el acoso escolar pese al grupo burbuja del colegio, el autoaislamiento, la adicción a las redes y al whatsapp. Las tentaciones de suicidio. Realidades que ignoramos, obviamos o ante las que, más cómodo todavía, cerramos los ojos.

Salimos a la calle y vemos rostros tristes, cabizbajos, como de ancianos que viniesen de un tiempo que no existe. El amigo de siempre ya no es el mismo, dice cosas rarísimas. Y nosotros, ¿nos miramos al  espejo? Una losa nos pesa  día y noche, como a Sísifo.

¿Dónde la alegría por progresar? ¿Dónde los encuentros de vecinos, familiares, de empresa? Si no hemos podido reunirnos ni para la avería del ascensor. ¿Y el placer de viajar sin pcr?

Y eso sin haber tenido despedidas sin presencia, sin abrazos ni llanto compartido, sin casi duelo. Envejecer también es triste, y más en hospital. Un toro o unicornio persigue al anciano en forma de delirium sin sentido ni lógica. Retorno a la infancia o a miedos ancestrales intransferibles.

Pandemia: “Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Pero hay otra pandemia que sobrepasa la enfermedad, mental o física, la penuria económica, las pérdidas virtuales. Es el desequilibrio de quienes de alguna forma llevan las llaves del timón. Y aquí nos volvemos todos locos, esquizofrénicos, de cabeza.

Nuestro querido y extraño planeta y sus habitantes, ¿verán alguna luz intergaláctica?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", demingo 5 de diciembre de 2021).

05/12/2021 13:14 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

¿La nueva humanidad?

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Foto https://elfarodeceuta.es

Anteayer celebrábamos el Día Internacional de los Derechos Humanos. Siempre he creído que la Carta Magna de la Asamblea General de las Naciones Unidas (París, 10 de diciembre de 1948) se refería a las mujeres y hombres que habitamos el planeta: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (art. 1).

Una se queda a cuadros: “El Derecho Animal es la única rama del derecho donde los clientes son siempre inocentes. (…) conviene recordar que a lo largo de los siglos, los Animales No Humanos (A.N.H), cerdos, ratas, perros, loros, burros… y hasta moscas y orugas, fueron procesados, juzgados y condenados por la comisión de los crímenes más variopintos, a penas tan severas como el destierro y la muerte” (Joyce Tischler, directora del Animal Legal Defense Fund).

La Declaración de la Conciencia Animal o el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea lo apoyarían. Según la Ley de Protección Animal de Aragón (marzo 2013): “Todos deben evitar maltratar a los animales, ya sea por acción u omisión, directa o indirectamente” (art. 3). Atender a un animal hace crecer a niños y adultos, y es un realmente humano hacia el mismo –humanizar ratones es otra cosa–. Meter en el mismo saco a un maltratador, de animales humanos o no humanos, psicópata, infanticida…

Humano: “Del hombre o de la humanidad. Limitado a lo que es propio de la imperfección humana”; y también, “afable, afectuoso, benévolo, benigno, blando, caritativo…” (María Moliner, Diccionario de uso del español). Humanidad: “Naturaleza humana. Género humano. Conjunto de personas. Fragilidad o flaqueza propia del ser humano” (Diccionario de la lengua española).

Y es que le hemos dado la vuelta. Si no, ¿cómo entender que a un enfermo de ELA una trabajadora social le recuerde su derecho a la eutanasia, cuando pide asistencia personal? Hemos traspasado la barrera: científicos chinos han creado los tres primeros bebés modificadas genéticamente. Humanoide: “[Animal o cosa] cuya forma recuerda a la humana” (Diccionario del español actual). Esperemos no llegar a serlo nunca.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "La tribuna", domingo 12 de diciembre de 2021).

12/12/2021 23:29 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Ya está aquí

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Foto José Miguel Marco / Heraldo

El pasado puente de la Constitución-Inmaculada, las nieves comenzaron a cubrir los cantos y las altitudes no demasiado elevadas, bloquear carreteras e inaugurar las pistas de esquí se inauguraron, con riesgo de avalanchas por los fuertes vientos. Para niños, residencias de ancianos y quienes todavía tenemos una esperanza de tejas para arriba, es un buen momento de poner el belén, y no quitarlo hasta el domingo 9 de enero, día del Bautismo de Cristo. En la tradición oriental, hasta la Candelaria.

Ya la cuarta vela de la corona de Adviento, cuando las luces, las bolas gigantescas y los buzones para echar la carta a los Reyes, llevan dos largas semanas iluminando la ciudad y la mirada de los más pequeños, recordando a ausentes, encendiendo el espíritu de todos.

Del black friday del último viernes de noviembre a los comercios de adornos navideños, dulces y turrones, regalos para las próximas semanas. ¿Árbol o nacimiento en el salón? ¿Un detalle en la puerta a nuestro hogar? ¿Poner velas en la mesa, junto a los cubiertos y vajillería especiales? ¿El estilo de siempre o uno de ramas y piñas? ¿Dejar una silla vacía?

Antes de la pandemia, las oficinas de correos se llenaban de cartas, felicitaciones y paquetes pata amigos y seres queridos distantes. ¡Qué navidades aquellas, con mi padre lejos de nosotros, de tantas sacas acumuladas en el coche correo! En esta nueva era, nos felicitamos por el whatsapp, las redes sociales o, como mucho, el teléfono móvil.

Apenas cinco días para Nochebuena y Navidad. ¿Nos reuniremos este año las familias? ¿Visitaremos los peques y los jóvenes, los padres de familia, a los yayos? ¿Qué hacemos con los mayores de residencia? Se empieza a vacunar a los menores, pero no es suficiente. Además, el interés de cada no solo está en lo sanitario.

No es cierto que este bicho nos haya cambiado para bien. ¿Quién sentaría a su mesa a un pobre, de esos que piden por la calle? Abrazos y besos los seguimos dando con cautela. ¿Y hasta cuándo?

¿Y si no es el entorno ni la carga viral? ¿Desde cuándo no oímos villancicos? Las luces se encendieron hace semanas. ¿Y el espíritu? ¿Cómo van los preparativos de abrigo para adentro?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", domingo 19 de diciembre de 2021).

19/12/2021 21:13 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.

Remembranzas

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Foto álbum familiar

Anteanoche celebrábamos la Natividad de Jesús, o Encarnación del Niño Dios, según la tradición cristiana. Al fondo, los rituales paganos, el solsticio de invierno, con las noches más cortas del año. La siembra del cultivo, el apareamiento de los animales, la reserva de alimentos o la espera de un nuevo renacer, desde el Neolítico a las saturnales romanas, las fiestas judías, musulmanas, o la culminación del círculo con velas o corona de Adviento de los católicos,

¿Volvemos a desacralizar el Misterio? Remembranza, ‘recuerdo, memoria, reminiscencia, rememoración’ (Diccionario de sinónimos online). Recuerdo con cariño cuando cantábamos villancicos con almirez y botella. Rememoro aquel largo pasillo de la calle Delicias, el espumillón colgando con bolas de cristal de colores. Una herradura, una campana, la estrella en lo alto del pino, que traía el tío de los Viveros. Mi madre tan activa; a la tía no había quien la hiciera parar.

Nacieron mis hermanos y, además de llenar la casa de alegría, comenzamos a poner el belén. El fondo azul con estrellas y luna; una roncha de madera para poner en alto el castillo de Herodes. Mi padre sacaba tiempo de sus viajes, cuando no se volvían por otra falsa alarma de atentado, por colocar al mínimo detalle escenario y figuras. El corcho para nieve no era buena idea; mejor musgo o polvito brillante. Mis hermanos llevaban a adorar al Niño patos o hipopótamos, todo valía.

Los Reyes se portaban cada año mejor. Dos pozales o cubos pequeñitos para traer el agua, una vajillería de juguete, un piano, un acordeón, mi muñeca favorita, Maribel –a la que dejaba el mejor sitio en mi cama–, el mecano…

Un poco más atrás, una pequeña se agarra, de puntillas, a una rama del abeto. ¿No se caía? Y antes la cuna, y otra cuna de muñecos. Una cocina de pueblo, con hogar y trébedes, el almirez en la campana. Y frío, y pobreza, y la Misa del Gallo con tres zagalillos de pastores.

Navidad; “En el mundo cristiano, festividad anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo” (Diccionario de la lengua española). En Colombia, “pastora, arbusto de hasta 3 m.” (Diccionario de americanismos). Cada cual tiene su memoria emocional.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", viernes 26 de diciembre de 2021).

26/12/2021 01:13 pilmarbarca Enlace permanente. La columna dominical No hay comentarios. Comentar.


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