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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2016.

Magos del Sur

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Foto: www.medciencia.com

Acabamos de celebrar la fiesta de los Reyes Magos con variantes diversas: comparsas de teatro, circo, personajes que guían a los astros, niños con capacidades diferentes junto a Sus Majestades… Bienvenida la diversidad –lo de la versión en femenino es otro cuento–.

¿Sabios, monarcas, refugiados? “Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella y venimos a adorarlo” (Mateo 2, 1-2). Poder para cambiar el signo de los tiempos y las castas no es que tuviesen mucho.

¿Qué riquezas anunciaba el profeta?: “Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti” (Isaías 60, 5). ¿Quiénes eran? ¿Tendremos que volvernos niños para reconocerlos?

Me gustó desde siempre su imagen de sencillos buscadores. Quizá por eso, este año me he encontrado con tres magos que venían del sur: Abdou, de Senegal –el jardín de la hospitalidad–; Vaibhav, de la India; Ángel, de Paraguay. Historias tan humanas como líricas.

Abdou, de un barrio de Dakar, se ganó durante meses la vida fuera de casa, viendo crecer sus rastas y el reconocimiento de “fay fal”, respetable. Profesor de música africana, se sabe español y catalán. Vaibhav, estudiante con nota de Física Cuántica en Bombay, amplió sus estudios en Londres y Zaragoza. Física y religión le llevan a la verdad; igual que la mística hinduista y budista, cristiana –Teresa y Juan–, judía o musulmana.

Y el padre Ángel –no el Príncipe de Asturias–, claretiano, buscador de estrellas interiores en jóvenes y desfavorecidos. Nos dejaba hace nada en Lambaré (Paraguay), tras la estela del Astro más radiante.

“Me pido la luna”, el lema de la cabalgata de Melchor, Gaspar y Baltasar. Y el Salmo 72: “Que en sus días florezca la justicia / y abunde la paz, mientras dure la luna”. Un marketing impecable; si no fuese porque otras luces más vistosas nos ocultan la estrella.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 8 de enero de 2016).

08/01/2016 01:06 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Refugiados

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Foto: Heraldo -- Acnur

Refugiado, “persona que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ve obligada a buscar refugio fuera de su país”, palabra del 2015 para la Fundación del Español Urgente (Fundéu), frente a excentricidades ya usuales gracias a las redes: “trotear”, “zasca” o “clicktivism” –nueva forma de solidaridad a golpè de ratón–. También Porto Editora la seleccionaba en Portugal, a pocos ovotos de “terrorismo”.

Los movimientos humanos no son de hoy. El evangelista Lucas nos habla de la Siria romana: “En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria” (Lc. 2, 1-2). Mateo, de la huida a Egipto y la matanza de los inocentes: “Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años” (Mt. 2, 16).

Diez siglos antes, según Plutarco en Vida de Licurgo, en Creta se practicaba la matanza eugenésica: “… nada más nacer, el niño era examinado por una comisión de ancianos en la Lesjé, para determinar si era hermoso y de constitución robusta. En caso contrario, se le llevaba al Apóthetas, una zona barrancosa al pie del Taigeto, donde se le arrojaba o abandonaba en una cima” –algunos estudiosos intentan desmentirlo–.

La actual es la mayor diáspora desde la II Guerra Mundial, aunque miles de refugiados se queden en el conflicto. Y recordaba la espeluznante narración de Rosa Montero en La loca de la casa: “… se llamaba Hurbinek y era un crío que murió en Auschwitz cuando tenía tres años de edad. Estaba solo, sin padre, sin madre. Tenía las piedras deformadas y paralizadas, había pasado por las sádicas manos de Mengele y no sabía decir ninguna palabra, aunque no era mudo”.

La historia se repite si se olvida. El Estado Islámico ordena a clérigos “matar a los recién nacidos con síndrome de Down y malformaciones congénitas y a los menores de edad discapacitados”. ¿Algo más doloroso? Acoger a refugiados de tu propia nación por motivos políticos.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", vierrnes 15 de enero de 2016).

16/01/2016 01:17 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

No comulgo

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Foto: elmundo.es

Volvamos a la RAE. “Dar la sagrada comunión a alguien”, o “recibirla”; y también “coincidir en ideas o sentimientos con otra persona”. La primera acepción, muchos estarán de acuerdo, va tomando sabor a pan y vino rancios, de esos que cobran calidez con el tiempo –por lo minoritario y selecto, casi friki–. Aunque algunos teólogos, creyentes de a pie y guías orientales vean un renacer espiritual en plena noche.

Con los pies en la tierra, sin embargo, es más raro y difícil todavía comulgar con ciertas ruedas de molino. ¿Coincidir con quién? ¿Con qué tendencia? ¿A izquierda o a derecha? ¿Qué dirección exacta lleva al centro? Mucho más trabajoso, cuando un camino se bifurca en mil vericuetos y trochas sin final.

“¿Se imaginan a mi niña jugando por el quirófano mientras yo intento operar? No me concentraría. Tampoco es el ambiente idóneo para una niña”, leía el otro día en Facebook. Un bebé en el Congreso no garantiza derechos sociales, ni flexibilidad laboral a sus papás. ¿Una ley sobre rastas y formas de vestir tercer milenio? O de magas barbadas con pajes arlequines.

Más allá de los gestos, los números, exactos, enteros o racionales, tampoco cuadran. Dos más dos no son cuatro. Ni en el país de Alicia, ni en el mundo del revés, la suma de los votos era proporcionalmente inversa a poder gobernar. Intentar presidir la nación y pactar con propuestas independentistas lleva en sí directrices diametralmente opuestas.

Mientras, los desempleados, la huelga de autobuses, la no asistencia a dependientes, la situación del Zaragoza o un posible ataque yihadista, quedan en segunda. Demasiado batiburrillo y lucha de intereses al desnudo, sin pudor.

En esa torre de babel, y según sople el cierzo en los próximos meses, igual es mejor volverse a la noche oscura de San Juan o al nirvana. Que por mistérico y enrevesado que parezca algo se entenderá. Y si no, siempre queda el exilio interior. Tras la muerte de Miguel de Unamuno, en arresto domiciliario, Antonio Machado hablaba ya de dos Españas. ¿Cuántas serían hoy?

Pero movamos pieza. En hora catalana, no comulgo.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 22 de enero de 2016).

22/01/2016 16:58 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Infancia robada

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Foto: www.lunalunerareborn.es

Nos sorprendía la presencia de Diego, de seis meses, en el Congreso de los Diputados. Una vez al año, es bueno que los niños tomen la tribuna y expresen sus inquietudes de pequeños políticos, más maduros de lo que pensamos; pero nunca a tan corta edad.

No son indiferentes al sufrimiento, sus compañeros refugiados, que no haya pobreza… Lo comparten con sus juegos, los estudios o un primer tontear por el wassap o Facebook –en eso chicas y chicos siguen siendo diferentes–. Seguramente sellarían pactos, pese a las cuadrillas y los líderes, mucho antes que los adultos.

No dejan de asombrarnos, ni por sus salidas vitalistas ni por sus bajones de moral. “Papá, mamá, estos 11 años que llevo con vosotros han sido muy buenos y nunca los olvidaré como nunca os olvidaré a vosotros”. ¿Qué le sucedió a Diego González para hacerlo? ¿Cuántas vueltas y dolores de cabeza? ¿Y pesadillas? ¿Qué se llevó con él y su silencio? Papá, mamá, tata, tío Lolo, abuelo… “Os echaré de menos y espero que un día podamos volver a vernos en el cielo”.

Hay asombros que nos paralizan. Inspectores, preparación a padres y profesores, educación de los chavales. Es necesario, urgente contra el “bullying” escolar. Sin embargo, es difícil interpretar un cambio repentino de ánimo, un ceño fruncido, por qué las notas caen como la Bolsa; o controlar a un adolescente o un grupo que se exalta. No es cuestión de buscar culpables.

Sí las causas de fondo: “…yo no aguanto ir al colegio y no hay otra manera para no ir”. Un descubrimiento atroz. Hay una línea más: “Os pido que no os separéis papá y mamá, sólo viéndoos juntos y felices yo seré feliz”. Siempre los vio. No como la niña de Vitoria que fue arrojada, ella sí, arrojada, en mitad de una discusión. La vecina vio una muñeca. ¿Un bebé Reborn?

Podremos comer roscones solidarios –hoy, San Valero, el bar La Ternasca, en el Tubo, toma la iniciativa–. Sn olvidar que Diego dejó el mensaje en Luchó, su muñeco fetiche. Me recordaba a Gorogó, el juguete que el padre trajo a la pequeña Ana María Matute de un viaje a África. No robemos la infancia.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Triibuna", "Con DNI"), viernes 29 de enero de 2016).

29/01/2016 00:53 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

El cambio es un misterio en el amor

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Antonio Mas Arrondo, sacerdote y maestro de mística

El cambio es un misterio en el amor

Descubrirnos personas amadas en el centro, perdonadas desde la raíz, nos lleva a ser felices y a cambiar. Una mística con los pies en la tierra, que nace en el Evangelio y los profetas, apasionadamente innovadora.

María Pilar Martínez Barca

Licenciado en Teología por Zaragoza, Lyon y la Gregoriana de Roma; doctor en Burgos con una tesis sobre las Séptimas Moradas. Profesor de Cristología, Dogmática y Sacramentos en el CRETA (Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón) y en el CITEs (Centro Internacional Teresiano Sanjuanista), de Ávila; conferenciante en países latinoamericanos. Autor de Acercar el cielo y Teresa de Jesús en el matrimonio espiritual. Ha servido en distintas parroquias, con una dedicación especial a las víctimas del mundo.

La humanidad de Cristo

P. ¿Qué le atrajo de una mística del siglo XVI?

R. Es una mujer que buscó la verdad, apasionadamente, el misterio de la vida. Profundizó en el alma humana. Me atrajo la libertad con la que maneja el espíritu, la paciencia con la que lleva a la persona a encontrarse consiigo misma. La propuesta de Teresa de Jesús es sencilla: un viaje precioso al interior de cada uno. Lo más profundo del ser humano es Dios.

P. ¿Una nueva espiritualidad?

R. Es una propuesta para un cristianismo nuevo, personal. La fe heredada por nacimiento se está muriendo en Europa. Un estudioso ateo, Marcel Gauchet, opina que está dándose una salida masiva de la religión; ve como salida un cristianismo que nos ayude a ser personas libres. En los siglos XI y XII, monjes como Guillaume de Saint Thierry y Bernardo de Claraval, y luego Francisco de Asís, crearon ya esa forma de acercarse a Cristo por amor.

P. ¿Cambiamos las personas?

R.  Sí. Es una historia de amor, en la que se meditan los misterios de la vida de Cristo, en su humanidad. Lo primero que cautiva a Teresa es el versículo del Cantar de los Cantares: “Bésame con los besos de tu boca”. Las moradas no son una escalera, sino actitudes vitales que pueden vivirse a la vez. Será en las quintas, cuando el yo egoísta renuncie a sí. Recuerdo a Ignacio, enfermo alcohólico, que visitó a un monje benedictino –superviviente de los religiosos asesinados en Barbastro y autor de Un adolescente en la retaguardia–, Claudio, quien le enseñó a rendirse y dejar el alcohol.

P. ¿Es fácil ver a Cristo en el sufrimiento?

R. El itinerario teresiano no es solo para santos o altos místicos, sino para mártires comunes, y más para quien sufre. Los místicos del siglo XII optaron por la humanidad de Cristo, siguiendo la primitiva escuela antioquena, e hicieron de la humildad la virtud fundamental. San Francisco dio un nuevo paso, sacando a la calle la meditación en la vida de Cristo y la hizo accesible a todos, incluidas las mujeres. Hoy se puede aplicar viviendo la vida con intensidad, sobre todo el misterio del amor.

P. Enfermos de sida, invidentes, alcohólicos… ¿Mística o compromiso?

R. La experiencia mística no es algo exterior a la persona. Dios nos “inhabita”, está en nuestro centro, y nos respeta infinitamente, desde que nacemos hasta la muerte. La persona es el castillo. Se trata de vivir la vida, lo más normal posible, unidos a Cristo. Nada más.

P. ¿Dios lo perdona todo? Violencia de género, terrorismo…

R. Dios nos perdona todo, incluso el pecado grave o mortal. Pero debemos estar con víctimas. Las consecuencias del terrorismo, un hecho premeditado en el que se asesina a inocentes, son imperdonables. Recuerdo que en alguna ocasión me he visto acompañando en una denuncia; era un padre que trataba mal a su mujer y a su propia hija; queríamos mantenerlo alejado.

P. ¿Por qué nos cuesta perdonarnos a nosotros mismos?

R. Por la educación recibida; porque no nos aceptamos, por baja autoestima; por alguna herida no curada en la infancia o primera juventud. Hay múltiples motivos.

La ternura de Dios

P. Alguna experiencia que le haya llegado de forma especial.

R. He acompañado durante años a enfermos de sida, teníamos pisos para ellos. Recuerdo a una joven, había sido prostituta. Una tarde me contó en un bar toda su vida, se confesó; y me dijo: “No quiero que me de la absolución, hasta que me vea preparada y en presencia de mis padres. Y ahora, ¿por qué no se confiesa usted conmigo?”. Fue entrañable. Meses después, poco antes de morir, le di la absolución en compañía de sus padres. Se sintió feliz.

P. ¿Es feliz el final de la película?

R. Sí. He visto a muchos enfermos de sida morir en paz, consigo mismos y su vida anterior, criados y amados por su Señor –Teresa, seguidora de la tradición mística, nunca escribe “creados”–. Los cristianos además esperamos la Parusía, la vuelta de Jesucristo.

P. ¿Existe una mística del dolor?

R. Como en el siglo XVI no había Orfidal ni ansiolíticos, se contemplaban los misterios dolorosos, en especial el Huerto de los Olivos. Y en las sextas  moradas, cuando el alma o la persona llega a unirse con el Esposo, baja al infierno de las víctimas, de los que no ven salida, de la noche oscura de la increencia. El peor infierno es la muerte de un niño; existen muchos más.

P. ¿Dónde ver al Resucitado?

R. En todos los resucitados de hoy. Cuando dos enamorados se dan el sí definitivo; cuando una madre renuncia a tanto por su hijo; cuando un drogadicto abandona la droga al descubrirse digno… Y en todos esos cristianos que están dando su vida por confesar a Cristo.

P. “Los cristianos en el siglo XXI serán místicos o no serán” (Karl Rahner). ¿Apoya la Iglesia esta postura?

R. Totalmente. El papa Francisco, al convocar el Jubileo de la Misericordia, comienza su bula “Misericordiae Vultus” –“El Rostro de la Misericordia”–: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”. Continúa la línea de los místicos del XII, del Cartujano y su Vita Christi –Ludolfo de Sajonia, olvidado a principios del XX por una teología más historicista–; de santa Teresa y san Juan. Pasión, alegría y ternura que recoge la encíclica “Dives in Misericordia” –“Rico en Misericordia”– de Juan Pablo II, y que nos lleva a los profetas (Isaías 6 y 61-62). Un perdón no centrado en la lista de pecados, sino en el amor.

Un encuentro en el centro

P. El Castillo Interior. ¿Estamos volviendo a Dios?

R. Sí. Las primeras moradas son el descubrimiento de un Dios cercano, que nos ha criado. Empieza la oración vocal. Según Sloterdijk: “El cristianismo ha muerto porque las sociedades modernas han renunciado al silencio”. No es verdad, cada vez se está volviendo más a lo espiritual.

P. ¿Y la llamada personal?

R. En las segundas moradas se comienza la historia de amor, meditando la vida de Cristo –oración mental–. Se practican algunos sacramentos. Dios te llama por tu nombre.

P. ¿Cuándo un paso decisivo?

R. Las terceras moradas son la decisión adulta de la voluntad. Nos proponemos hacer algo por los demás. Teresa medita sobre el joven rico. Con estos tres primeros pasos, eres cristiano pleno. A partir de aquí comienza una mística más elevada.

P. ¿Qué es el monte Tabor?

R. El reposo, en las cuartas moradas, que precede a la entrega absoluta en y por el ser amado, la muerte y la resurrección. Es sentirse bien con el amigo, con el ser querido, el principio de la oración de quietud. La transfiguración de Jesús, en los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas).

P. ¿Y las quintas?

R. Comenzamos a morir por amor: unos padres, una pareja que se promete fidelidad… Tiene multitud de formas. Lo hacemos cada día todos, sin darnos cuenta.

P. ¿Cómo vive Teresa el Amor?

R. En las sextas moradas habla de unión matrimonial. Es la de los esposos, que entregan su vida el uno al otro, sin perder su yo y aceptando las diferencias, en un amor incondicional, que incluye el perdón como máxima expresión. La persona se lanza en brazos del amado en un “vuelo suave”, “deleitoso”, “sin ruido”. Aquí entran el Cantar de los Cantares y el evangelio de Juan.

P. ¿Cuál es el culmen?

R. Las séptimas son la participación en la resurrección de Cristo, la presencia casi permanente de la Trinidad y Jesús, la ayuda al Crucificado en los crucificados del mundo, y la espera de la segunda venida de Cristo. El Castillo Interior es un comentario a los Evangelios, desde una perspectiva humana y muy actual.

 

SUMARIOS

“Lo más profundo del ser humano es Dios”

“He visto a muchos enfermos morir en paz, consigo mismos y la vida”

“Se está volviendo a lo espiritual”

29/01/2016 01:23 pilmarbarca Enlace permanente. Humanizar No hay comentarios. Comentar.


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