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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2014.

Tiempos históricos

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Foto: Heraldo.

 

 

“Cuando habla, se le nota todavía azorado, ¿no lo veis?”, nos decía Esperanza, nuestra profe de Lengua y Literatura. Era por el 76. Don Juan Carlos terminaba de ser proclamado rey de España, y yo era la primera vez que asistía a una clase, con otros compañeros con diversidad funcional.

Decíamos ayer –como Fray Luis de León–: “El Rey quiere serlo de todos a un tiempo y de cada uno en su cultura”. El príncipe Juan Carlos, hasta entonces, venía de unos años difíciles de posguerra, exilio y dictadura. No pude ser testigo: entré en escena tres meses después de haber contraído matrimonio con Sofía de Grecia. Pero me lo han contado: “Fabiolilla” me llamaba mi madrina, por la reina de Gracia, su cuñada. ¡Qué intrahistoria la nuestra!

Y fueron naciendo los infantes: Elena, Cristina y Felipe. Hasta el 68 su padre no sería ni príncipe, y casi ocho años después rey de España, tras la muerte de Franco, el dictador –hasta mis sobrinos lo reconocen como tal–. De entonces ya conservo mi memoria histórica personal, del belén que ponían en la Zarzuela, sobre todo.

Y comienza el vértigo: cada vez los años pasan más deprisa según nos hacemos más mayores. Quizá no sea tan consciente de las primeras irrupciones violentas de grupos abertzales –aunque mi padre iba cada tres días por allí en el coche correo–, como de la elección de Adolfo Suárez y el refrendo por votación de nuestra Constitución y nuestra Monarquía Parlamentaria. Era mi adolescencia.

Después todo fue sobre ruedas, hasta los tanques aquella noche fatídica, en Valencia, el 23 de febrero del 81. Para echarse a temblar, aunque Don Juan Carlos prefirió echarse a la televisión y tranquilizar, como una madre casi, a todo un país. Tuvo buenas agallas, decimos en español. Más desapercibido se nos pasa el Premio Carlomagno, en Aquisgrán, por su contribución a la consolidación de Europa –20 de mayo del 82–.

Nos hicimos mayores. La familia real fue haciéndose más cercana, por sendos galardones entregados por Cristina y Felipe a la revista Humanizar. “He querido ser Rey de todos los españoles”, afirmaba su padre en el anuncio de abdicación. ¿Abrir el debate? Solo reformaría un breve punto en la i en un párrafo de la Constitución: “Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos…” (art. 49).

 

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", viernes 6 de junio de 2014).

06/06/2014 02:18 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Carta de ceniza enamorada

A Aurora

Pasé a tu casa, cálida, a llevarte
un crisma y un abrazo de esperanza.
Y apenas si me dejas retornar.
Había en la salita libros, música,
y la tele encendida a media voz.
En la mesa, recuerdo, un libro abierto
no leído aún, en el silencio
de aquel tiempo tan lento en soledad.
Y el retrato entrañable de los hijos
coligando de los muros, de tu centro.
Todo tan bellamente modelado
como cuando esbozabas, línea a línea,
un alma en luna nueva en cada alumno.

Comenzamos a hablar de nuestras cosas,
mientas ibas sacando turrón de chocolate
y tu yo más genuino y luminoso.
Me soñabas María, reclinada
a los pies del Señor, o introspectiva
eh un mundo de luz y sombra en esperanza;
cuando tú te sabías azarosa,
siempre envuelta en afanes y fatigas,
entregada al desvelo por los otros.
¿Sentías cómo el tiempo se te iba deslizando
de entre tus manos fértiles, abiertas,
a tu imagen y ensueño, en tanto corazón?

Estaba, de verdad, bueno el turrón,
con ese sabor tierno
a una paz degustada lentamente.
Llamaron a la puerta. Era Miguel,
que quiso compartir nuestros ensueños
nacidos al calor de lo más íntimo.
Sencillo y silenciado por esa voz profunda
que os fue sumergiendo en el deseo,
seguíamos charlando en la salita,
que tardecía ya tras los visillos,
al tiempo que se iba caldeando
espacio y corazón.

                                 Y tú temías
se me fuera nublando la mirada
al contemplar desnuda tu tristeza,
aquel hondo desierto que te hacía
olvidar por instantes la esperanza.
¿Acaso no sabías que la luz
discurre lentamente, como el agua
que fecunda el espíritu y los troncos,
hacia aquellos que amamos? ¿No querías
para mí lo mejor del universo?
¡Cómo iba a ser de noche al lado tuyo!

Pasaron tres inviernos todavía,
más lenta la existencia, y más profunda
esa noche interior que te embargaba.
La luna, silenciosa, fue empañándose
en tu mirada gris, ternura y sacrificio.
¿Seguía en la salita aquella luz
que se iba en ti apagando hacia el crepúsculo?
¿En qué página en sombra ibas leyendo?
Te sé en largas vigilias sin frontera,
asomada a un abismo de temores
y opacas claridades.
                                   Te siento semioscura,
luchando por abrirte a nuestra luz
con un calmo deseo de esperanza.
Silenciosa y ausente,
perdida en tu penumbra, en tu desmayo.
Iría yo alejándome
de tu interior en desarraigo y niebla.
Apenas si se abrían las palabras,
de tanto que guardaba el corazón.
La mirada se te iba anocheciendo,
cada vez más profunda y más hermosa,
madura y despojada en el silencio.
Y te ibas tú apagando hacia la luz.
No sabía expresarte,
ni dar forma concreta a aquella espera
que sentíamos triste y tan cercana.
Y me fui distanciando de tus ojos
de lluvia y corazón.

Pasarían las lunas, los meses y estaciones,
y una noche sentí que te marchabas
–algún ángel
debió de susurrármelo entre sueños–.
Y desde entonces siento tu presencia
en cada instante mínimo.
¿Has estado inspirándome al oído?
Ahora, que de nuevo
florecen las raíces y las hojas,
recuerdo con ternura de hija amada
aquella Navidad tan entrañable
que ha quedado por siempre, como estrella,
aquí dentro, del lado de la luz.

(Segundo premio II Certamen Bienal de Poesía de Carmona “Peña cultural Los tranquilotes” --Carmona (Sevilla), 21 de mayo de 2014--).

18/06/2014 00:24 pilmarbarca Enlace permanente. Poemas No hay comentarios. Comentar.

Diversa y precaria

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Foto: Foro de Vida Independiente y Divertad

Búlgara, discapacitada, prostituta. Suena fuerte, ¿verdad? Al final del túnel de la crisis, para unos, o al principio de una nueva era sin bipartidismo, para otros, continúa existiendo la esclavitud sexual. Y de nada sirve rasgarnos las vestiduras ni cerrar los ojos. Ahí está, como Carlos III y la Puerta de Alcalá.

Vidas precarias es un librito que recoge experiencia de mujeres con diversidad funcional y mujeres asistentes personales en condiciones de precariedad extrema. Pero cuando ambas circunstancias se dan en la misma persona, con un cuerpo defectuoso y una mente turbada e indignada de pura impotencia, la nave personal y social se hunde por sí misma. La protagonista de nuestra historia era sordomuda.

Me imagino en un país extraño, engañada, vendida, obligada a ejercer con lo más íntimo; para que mi salario se lo lleve un imán o un capitalista sin escrúpulos. Sin poder expresarme ni escuchar. Sintiendo solo que se burlan de mí y me pisotean. Y además, me produce dolor y enfermedades. No puedo imaginármelo.

Es solo la punta de un enorme iceberg. ¿Cuántas niñas en esa misma situación? Pero no hay que ir tan lejos. Multitud de mujeres con discapacidad, muchas más de las que pensamos, sufren en carne propia cada día vejaciones, amenazas psicológicas, falta de atención, sobreprotección, agresiones físicas, embarazos… A Beatriz Ejea se le terminó la felicidad de esposa y madre cuando contrajo la terrible enfermedad; su esposo dejó de prestarle la atención básica debida; la ELA no dio tiempo a que nos revelase todo su martirio.

Según las estadísticas, los malos tratos a personas mayores ha subido al 30%. Porque luego se da la vuelta a la tortilla, y los que fuimos cuidados tenemos que cuidar, no siempre altruistamente. No es el caso de mi amiga Manoli, con parálisis cerebral y sin ayuda alguna, con su padre en estado avanzado de alzheimer. Y sigue siendo feliz.

¿Quién lanza la primera piedra? El pecado, como la visión del fenómeno de la dis-capacidad, es más social que nunca. Al menos, el encuentro entre Irene Villa y Teresa Perales, en la recién clausurada Feria del Libro, ha sido y es un soplo de aire sano y fresco. ¡Basta de violar los derechos humanos! Podemos conseguirlo, sin violencia.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 13 de junio de 2014).

20/06/2014 00:53 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Felipe VI el Humano

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En poco más de quince días, nos ha cambiado el tiempo: del cierzo a los tirantes, de un rey a otro rey. ¿Cómo se moverán a partir de ahora las agujas y el péndulo?

Recuerdo, hace años, un encuentro o taller para personas con diversidad funcional. Quien nos lo impartía había conocido al preceptor del príncipe Felipe, todavía muy niño. “No deseo a nadie estar en su piel –nos comentaba–. Tiene controlados los juegos, la comida, las horas del estudio, cada paso que da. Su misión en la vida es llegar un día a reinar”.

Su primera aparición en público, con siete añitos, en la proclamación como rey de su padre. Su primer discurso en la entrega de los Premio Príncipe de Asturias, a los trece. Pero siempre lo vimos uno más de nosotros. “¡Qué guapo es! Lo he visto por la calle –intentaba reafirmarse más de una adolescente zaragozana durante su estancia en la Academia General Militar”. Se nos hizo cercano mientras veraneaba en el Palacio de Marivent, practicaba esquí, cursaba COU en el Lakefield College School o portaba la bandera en las Olimpiadas del 92.

Fuimos peinando canas y Don Juan Carlos le encomendó tareas y complicidades. Un día nos presentó a Letizia, una joven periodista, como su prometida; y ayer nos sorprendía y agradaba en su discurso de proclamación: “Encarno una monarquía renovada para un tiempo nuevo”. El lenguaje gestual es más importante que las propias palabras: el cambio de las sillas, llamar a las pequeñas en el instante justo, el afecto entre esposos…

“Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas”. Huele a nuevo, a bocanada de aire fresco, a respeto a los padres y a apertura. “En esa España unida y diversa cabemos todos”. La división existía desde Felipe IV, y mucho antes; la inteligencia es el mejor antídoto.

Da para una tesis doctoral… Pero una clave: “El Rey tiene que ser un referente de la ejemplaridad que demandan los ciudadanos en la vida pública”. Leonor y Sofía han logrado su sueño de princesas –en la mente infantil no hay escalafones–, desde Isabel II; y los jóvenes pueden aferrarse a otro sueño. ¡Qué distancia desde el primer Felipe!

Me ha llegado al alma la cita inter lingüística a Antonio Machado, Espriu, Aresti o Castelao. ¿Volverá a no ponerse el sol? “Hoy España es Europa”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Día a día", viernes 20 de junio de 2014).

22/06/2014 19:55 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Dos académicas

Leyó un extracto de las 350 páginas de su discurso, “La búsqueda de la inmortalidad en las obras de Baltasar Gracián”. Asistieron todas sus compañeras académicas, excepto Ana María Matute, por motivos de salud. Aurora Egido continúa siendo aquella entrañable profesora del Siglo de Oro que motivaba a todos en sus clases, que me inspiró el título de Epifanía de la luz a través de un verso de Guillermo Carnero –“… la luz encadenada en los capiteles del tiempo”–, que me examinaba a lo largo de ocho horas para que no quedase nada en el tintero. Cada vez más cercana.

“Fue gracia inesperada y honor inmerecido que en el Tricentenario de la Real Academia Española se pensara en mi nombre para la silla B que ocupara don José Luis Borau”. Tras loar trabajos y conquistas de su predecesor, la nueva académica iría analizando la obra y el sentido de uno de nuestros más grandes padres literarios para las mujeres y los hombres de hoy: “Desde su primer libro, El héroe, Gracián  estaba obsesionado por dos búsquedas, la de la felicidad y la de la inmortalidad”.

Dieciséis años antes, Ana María Matute parecía dar, en su discurso de ingreso en la Real Academia, “En el bosque. Defensa de la fantasía”, con otra clave: “La palabra es lo que nos salva. […] Escribir es para mí la persecución de esa palabra mágica, de la palabra que nos ayude a alcanzar la plenitud”.

Me perdí aquellas visitas a Zaragoza de quien luego ocupó el sillón K, que dejaría Carmen Conde, tan entrañablemente retratadas en los comentarios y poemas de Antón Castro. Pero pronto intuí. La niña incomprendida por su madre, la joven enamorada, la esposa malquerida, la madre a la que se retira la custodia del hijo. Y su temprana inquietud por los universos de la discapacidad: la muñeca coja, los 5 como sillas para inválidos, Los niños tontos o el ciego Nin, compañero inseparable de Paulina. Dicen que la guerra curó su tartamudez. ¿Tenemos de verdad motivos para seguir creyendo en la bondad?

Fue Rosa Montero quien me puso en contacto con Carina Pons, de la Agencia Literaria Carmen Balcells, y Ana María nos daba su permiso para incluir “La rama seca” y “El jorobado” en Cuentos desde la diversidad –Colección Joseph Merrick, Libros del innombrable–. Todo un lujo, ahora sí, rotundamente inmerecido.

“Es interesante ver cómo el laberinto del estilo, del lenguaje y el conceptual refleja también el laberinto del mundo y de la sociedad” (Aurora Egido). “Si perdemos la memoria, lo perdemos todo” (Ana María Matute). El Unicornio volverá a salir del cuadro, como en Paraíso inhabitado, con mujeres como ellas.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 27 de junio de 2014).

28/06/2014 01:22 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.


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