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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2018.

El señor del anillo

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Foto ABC Cultura / Haaretz

“Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro / en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. / Un Anillo para gobernarlos a todos”. Así comienza El Señor de los Anillos, de Tolkien, ya un clásico de novela fantástica. Odisea del bien frente al mal, de Frodo frente a Sauron, en su empeño de arrebatarle el Anillo Único, fuente de su poder maléfico, la guerra y la destrucción.

Pero no nos remontenos a la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media, ni a reinos de hobbis, enanos y elfos. Anillos en la Historia ha habido muchos, casi siempre instrumentos y símbolo de poder. Como el atribuido hace unos días al prefecto romano de Judea Poncio Pilato: junto al vaso de vino grabado en el cobre y una inscripción en griego, “de Pilatus”.

¿Sellaría con él la ejecución de Cristo? Testimonio tenemos en los tres evangelios sinópticos (Lucas, Marcos, Mateo), y algo más teatralizado en el de Juan. El mismo lugar donde se halló el anillo, el Herodión, el que fuera palacio del sanguinario Herodes el Grande y después de Pilatos, es harto significativo. También Flavio Josefo y Tácito aluden al personaje histórico; y Filón de Alejandría en su Ad Gaium le acusa de “sobornos, injurias, robos, atropellos, daños injustificados, continuas ejecuciones sin juicio y una crueldad incesante y muy lamentable”.

La fe es un hecho personal, social a veces. La Historia es memoria colectiva e ignorarla nos conduce a seguro holocausto. ¿Cuántas matanzas de inocentes y de cristianos no se dan hoy en día? Y es que el imperio de Tiberio, y aun el de Nerón, no resulta en esencia mucho más violento que muchos integrismos del siglo XXI. Por no hablar de corruptelas, y de apego al escaño, bancada o silla que conlleva mandato y control.

Pensaba hablar de la festividad de mañana sábado, la Inmaculada Concepción, y se han cruzado los cables. Será porque a través del puente, como en el Juego de la Oca, me he ido a la otra fiesta y me pregunto: ¿Esto es digno y humano? ¿Y constitucional?

¿María fue inmaculada? Sin duda alguna, como tantas mujeres que dan la vida por sus hijos, por el ser amado, y en clave trascendente. Su anillo la desposó en dignidad humana y santidad.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 7 de diciembre de 2018).

07/12/2018 14:52 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Amnesia histórica

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Foto Ayuntamiento de Zaragoza

Hoy todo parece alzhéimer, o accidentes cardiovasculares, o demencia senil. Se nos olvida aquello de “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme” cervantino. O que la pérdida de memoria es mucho más grave si es social, tendenciosa la mayor parte de las veces. “Hace unos días, en el altar de la iglesia del monasterio de San Juan de la Peña, ante el cáliz de piedra roja que contuvo la sagrada sangre de Nuestro Señor Jesucristo, juré en presencia del abad don Jimeno que no levantaría este asedio hasta que no tomara Zaragoza” (José Luis y Alejandro Corral, Batallador).

A principios de 1118, un concilio celebrado en Toulouse ofrece beneficio de cruzada a quienes se la jugasen por conquistar la ciudad. Ayerbe, Almudébar, Gurrea de Gállego, Zuera… privación dramática de agua… La población mora acabó rindiéndose el 18 de diciembre. Ni flores de la conmemoración. Como mucho, el león de bronce devuelto al Parque Grande, y los festejos y recreaciones en Gúdar (Teruel), de la ermita de la Magdalena a la pasarela y el mirador del castillo, precisamente el día de la Constitución, por sus 900 años de cristianos.

Juegos de tronos y ambición de poder los hubo siempre. Rey de Aragón y Pamplona en 1104, fue anexionando Castilla, Toledo, León… en su nunca consumado matrimonio con doña Urraca, frente a las reticencias de los nobles y la propia esposa: “… puebla con fueros buenos las villas de Soria, Almazán, Berlanga, Redoredo y Villaforado…”. Y una se imagina el burgo de Oxama transformado en villa, grandes máquinas con ruedas en el catillo de Gormaz, o a un valeroso caballero clavando con su espada al gran lagarto en la puerta de la Colegiata.

Intrigas, malentendidos conyugales, corruptelas sin cuartel. En aquel tiempo, algunos franceses apoyaban a Alfonso, mientras los catalanes le frenaban el paso hacia Lérida. El control del curso del Ebro, una baja demografía autóctona, señores y gleba de uno u otro partido. ¿No somos herederos y espejo de la Historia? Conocer solo de los reyes una calle dedicada –Alfonso I, Don Jaime–, su estatua en el Parque, o el nombre de un hotel –Reina Petronila–, es amnesia histórica y presente.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 14 de diciembre de 2018).

14/12/2018 02:33 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Belenes

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Foto M. A. M. B.

Recibo de todos los estilos. Imitación a madera o grabado, copia de pintor clásico; naif, de corte bizantino o icono de Taizé –ahora que miles de jóvenes de diversas confesiones cristianas se reúnen en Madrid–. Las que más me llaman son las que producen extrañeza: un portal de palillos sobre una cartulina, con tres figuras negras; o un niño recostado en un pequeño colchoncito tendido en una hamaca. ¿Nicaragua? ¿El Salvador?

Las felicitaciones navideñas en papel, cada vez más escasas y emotivas, son trasunto de la representación del belén tradicional. Creado por Francisco de Asís la Nochebuena de 1223 en la ermita de Greccio (Italia): un pesebre con el buey y la mula, sin niño. Y de pronto el asombro: el señor del lugar “aseguró que vio un hermoso niño dormido en el pesebre, que el padre Francisco cogió en sus brazos y lo hizo dormir” (San Buenaventura, “Legende de Santi Francisc”).

Le precedieron Isaías, los evangelios apócrifos o las catacumbas de San Sebastián de Roma –siglo IV–. “Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne” (Is. 1, 3). En el siglo XV se generaliza la costumbre (París, Alcorcón, Siena o Lisboa); aunque hasta el XIX, con la tolerancia religiosa, no se hace universal. Cataluña, Murcia y Madrid serían pioneros.

Y llegan nuevas voces del Sur: “Navidad de papel, Navidad de cartón, / Navidad de estrellitas y lucecitas de color. / Esta es una navidad de fantasía nada más, / pero hay otra Navidad que es la de Dios”.

Bíblicos, anacrónicos, populares, artísticos, vivientes o animados. Barbastro, Estadilla –120 figurantes– o Monzón –con 8000 figuras–, la Diputación de Huesca o la Casita de Blancanieves en el parque Miguel Servet; Teruel y Albarracín; y en la capital zaragozana, la plaza del Pilar, la Casa Amparo, el sumergido del Acuario o el de Playmobil de Aragonia.

Prima lo histórico y local: el nacimiento aragonés de Ibercaja, el del Palacio Real de Madrid, con la obra de Goya, o el de Brumete, que recrea el Imperio Romano, la conquista del Oeste y la Revolución Francesa. ¿Fecundidad o anhelo de poder? ¿Qué representa el “cagonet” catalán junto a la Sagrada Familia?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 21 de diciembre de 2018).

21/12/2018 14:02 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Mi patinete

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Foto Mestre / Heraldo

Están por todas partes: al salir de casa, en cualquier acera, justo delante del badén del súper. No hay manera. Casi imposible que sus ruedas no colisionen con las tuyas –300 casos este año, casi 2000 denuncias. Y es que ni carril verde ni de ningún otro color. Así no hay quien circule por las calles con la menor seguridad con ese mini bólido de a ruedas y un mando electrónico que tanto gusta a los peques. Ni aun sobre dos pies.

Zaragoza: Line, Koko, Tier y Voi. No son marcas de sillas, “scooter” para quienes vamos sentaditos, ni siquiera drones. Sino de patinetes eléctricos. ¿Pero dónde vamos a llegar, entre móviles, “Smart” y ahora esto. Sin ir más lejos, el otro día en El Corte Inglés vi un patinete estándar y otro con asiento. Y no te digo en ciudades turísticas, como Sevilla: coches, motos, bicicletas, caballos con calesa, tranvía y autobuses y… ¡patinetes! Y por angostas calles del bello casco histórico, que no entras ni de canto.

Pero bueno, dicen que van a reducirlo a dos compañías, a un máximo de 1700 vehículos, que pondrán carril y aparcaderos e irán por la calzada, y que la policía tendrá ojo avizor. Será más fácil hasta con las nuevas bicis azules Electric RG, de penúltima generación. ¿Dónde nos meteríamos si no los simples viandantes y rodantes?

Bueno, pues sopesando pros y contras, me he decidido. Les he escrito a los Reyes Magos que este año me traigan un patinete anfibio electrónico. Como el Centauro clásico, mitad caballo mitad hombre, pero en máquina: media silla electrónica y medio patín.

Dados mis michos conocidos y una larga experiencia, ya me he puesto en contacto con la empresa que ha asistido siempre a Christopher Reeve –el mítico Supermán–, Stephen Hawking y Pablo Echenique. Me dicen que es bastante fácil. Mis extremidades inferiores se apoyarían sobre el patinete, unido este a un asiento no demasiado ancho, a mi medida, ergonómico y confortable. Sería una sincronización entre el mecanismo del patín y el control del mando de mi silla.

El “bluetooth”, o incluso un dispositivo más sencillo de microdomótica, irían sobre el reposabrazos, para facilitar el aparcamiento y el arranque. Accesibilidad universal en patinete.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El Meridiano", viernes 28 de diciembre de 2018).

28/12/2018 02:38 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.


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