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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2013.

No llueve a gusto...

Dicen que quien soporta nuestro clima es capaz de soportarlo todo. Y debe ser verdad. Ya bien entrado junio hacía un frío que pelaba, y a los dos días nos vino un calor que se freían los huevos en la acera. Por Pilares seguíamos sorprendiéndonos de que la temperatura no era la habitual –pese a que fue de agradecer para los feriantes y la ofrenda–; lo mismo que en los Santos. Y ahora, de repente, se ha echado encima el aguacero, un frío invernal y este cierzo traidor. Otros años en esta época ha hecho mejor tiempo. ¿Alguien nos dará gusto?

A mis sobris supongo que les supone cierto esfuerzo madrugar para ir al colegio o, ya, al instituto; pero disfrutan superándose. Y de algo tan sencillo los adultos empezamos a hacer cábalas, análisis poliédricos, comparativas, conclusiones hiper-surrealistas… ¿Educación para la diversidad o sobrevaloración de los talentos? ¿Español para todos o lenguas autóctonas y extranjeras? ¿Principado, corona o república catalano-aragonesa? ¿LOE o LOMCE? Tenía la otra noche la suerte de asistir a la Gala de ASPANOA (Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Aragón) en su 25 aniversario. El humorista Javier Segarra, conductor de la misma junto a la periodista Mayte Salvador, invitó a participar a una niña feliz: no sabía nada de Urdangarín, Rajoy ni Don Juan Carlos; pero sí la canción del ratón de Susanita. ¿No tendrán más sentido común nuestros locos bajitos?

Escuchaba a Juan Goytisolo, flamante y merecido Premio Nacional de las Letras Españolas, cómo la Transición fue solo política, no ideológica ni mucho menos cultural. Y Javier Marías escribía recientemente en El País: “Van a cumplirse dos años desde las últimas elecciones. Sí, solo dos años, aunque parezca que Rajoy, Sáenz de Santamaría, Montoro, Mato, Wert y demás conmilitones lleven burlándonos una eternidad. […] Las partidas presupuestarias han caído en todos los ámbitos: los enfermos “copagan” sus medicamentos (es decir, los pagan dos veces); los “dependientes” se han quedado sin asistencia y algunos pacientes crónicos han de contribuir a sufragar las ambulancias que los transportan para sus tratamientos…” –y dale con mezclar churras con merinas, pero bueno–. ¿Sanidad pública o privada? ¿Tarjeta sanitaria para los inmigrantes, si o no? ¿Hasta cuándo seguir rizando el rizo? ¿Y los pacientes…? “Muerto el burro, la cebada al rabo”, decía el dicho popular.

Solo unos ejemplos. Porque entre “No hacen más que mentir” y “Estamos al final del túnel” va más de un trecho. Quizá la culpa, de Esos días raros de lluvia, de la autora María Pérez Heredia: “Solo es la historia de cómo nos convertimos en sombras sobre el asfalto y todo ese rollo. Nada más”. Habrá que aprender a sonreír. Rosa Montero habla de cómo una fiel lectora le envía una fotografía de Madame Curie sonriendo, ya cercana a la fecha de su muere, algo inhabitual en la científica. Y añadirá: “En las Navidades de 1928, Marie Curie le mandó una carta a su hija Irene para felicitarle las fiestas. Y escribió: “Os deseo un año de salud, de satisfacciones, de buen trabajo, un año durante el cual tengáis cada día el gusto de vivir, sin esperar que los días hayan tenido que pasar para encontrar su satisfacción y sin tener necesidad de tener esperanzas de felicidad en los días que hayan de venir””.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Día a día", lunes 25 de noviembre de 2013).

03/12/2013 02:29 pilmarbarca Enlace permanente. Articulos No hay comentarios. Comentar.

Se hace camino

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No hablaré de polémicas ni leyes, pese a tratar de la nueva Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social (Ley General de Discapacidad): refundición de otras tres normativas anteriores: Ley de Integración Social de Personas con Discapacidad (LISMI, 1982); Ley de Igualdad de Oportunidades, no Discriminación y Accesibilidad Universal (LIONDAU, 2003), y Ley por la que se establece el régimen de infracciones y sanciones en materia de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal (2007). El texto, sazonado con sabrosas especias de la Convención de la ONU de 2006, lo aprobaba el Gobierno el pasado 29 de noviembre.

Según dice un amigo, hemos ido abriendo sucesivas esferas: la de salir de casa, la de la formación, la del empleo. Y es un gozo leer en el Artículo 2 de la nueva Ley Definiciones como estas: “Discapacidad: es una situación que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias previsiblemente permanentes y cualquier tipo de barreras que limiten o impidan su participación plena y efectiva en la sociedad”. “Igualdad de oportunidades: es la ausencia de toda discriminación, directa o indirecta, por motivo de o por razón de discapacidad”. “Vida independiente: es la situación en la que la persona con discapacidad ejerce el poder de decisión sobre su propia existencia y participa activamente en la vida de su comunidad, conforme al derecho al libre desarrollo de la personalidad”.

Se contempla la atención sanitaria y el sistema médico-preventivo-rehabilitador; el respeto a la autonomía y la dignidad; la educación inclusiva; el empleo –ordinario, protegido, autónomo–; diversas formas de discriminación, directa o indirecta, por asociación o por acoso… Pero se obvia por elemental uno de los ejes de la Convención: “Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad y para evitar su aislamiento o separación de ésta” (Art. 19.b). ¿Cuándo se caerá del guindo? Resulta más barato que residencia.

“Al andar se hace camino, / y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver a pisar” (Antonio Machado). Ojalá que los niños no vuelvan a ser privados de la escuela en común con otros niños; ni que vuelvan a darse tantos tratos vejatorios por motivos de discapacidad, más frecuentes de lo que sale en las noticias. ¿Hasta cuándo remiendos en odres nuevos?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "La columna", miércoles 4 de diciembre de 2013).

06/12/2013 14:51 pilmarbarca Enlace permanente. Articulos No hay comentarios. Comentar.

Derchos inhumanos

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Del pueblo siempre me han contado casos chuscos, o curiosos –en román paladino–: la criada que se quedaba preñada del señor, los hermanos que dejaban de hablarse o el cura y los guardias civiles que perseguían a quienes merodeaban el pedazo sembrado en fiesta de guardar. La parienta obedecía a su hombre y paría con las orejas bajas, como una hembra más; y el tonto del pueblo era el hazmereír de todos, por acuerdo tácito y consuetudinario. Haylos siempre los hubo. Pero los medios de comunicación y el raciocinio de algo nos han servido, creo yo.

Puede ser el motivo por el que nos estremecemos de pavor cuando un matrimonio prepara, con premeditación y alevosía, los abusos sexuales a sesenta empleadas de hogar. O cuando vemos por televisión los tajos que se hacen innumerables inmigrantes en potencia que quisieran salir de su esclavitud. Barbaries existieron  siempre, solo que antes ponían los dos rombos –ante actos mucho más naturales– y ahora no.

Leía en la página web del Foro de Vida Independiente: “En la diversidad funcional se difumina el género, se soslaya el género del individuo para ubicarlo en una identidad mayor desde la que definirle más fácilmente: la discapacidad. […] El concepto de igualdad de género parece no tenerse en cuenta” (Marita Iglesias). Y a continuación: “Escribiendo este artículo tiene el lugar el fallecimiento de Beatriz Egea, una mujer con ELA, víctima de malos tratos presuntamente por parte de su pareja e hijo”. Un caso extremo. Pero una profesional amiga me comentaba cómo muchos discapacitados se lesionan voluntariamente para abstraerse del “otro dolor”.

Es aquí donde me quedo a cuadros ante hechos como que San Juan de la Cruz escribiese en la cárcel de Toledo el Cántico espiritual; que Viktor Frankl apostase por la vida en el campo de Auschwitz, o que Nelson Mandela hiciese germinar una nueva Sudáfrica desde una celda miserable. “Vivimos la vida que elegimos. La vida no es muy larga, tú decides sufrir o disfrutar”, escuchaba el otro día a Irene Villa. ¿Solo cuestión de voluntad?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "El meridiano", martes 10 de diciembre de 2013).

11/12/2013 12:57 pilmarbarca Enlace permanente. Articulos No hay comentarios. Comentar.

Bendita inocencia

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Hace días que El Corte Inglés encendió sus estrellas y que en los escaparates brilla el espumillón y el abeto de turno, pese a esta crisis pertinaz que no termina de despedirse ni al acabar el año. Eso sí, reconozco que Papá Noel les toma la revancha a los Magos de Oriente –tan ancianos– y al Niño Jesús; y que las Monster Hight ya no son como  aquella muñeca que me trajeron de pequeña y a la que hacía sitio en mi cama. Y aun con todo vuelvo a sentirme niña.

Pero no siempre reina la ternura, el sabor a mazapán ni el reencuentro. Junto a los grandes almacenes y muchos abrigos de visones, un señor sin piernas, sin marketing ni corbata, o una abuela de pañuelo oscuro, piden por el amor de Dios. ¡Si parecen pastores o pobres anacrónicos de un belén desfasado! Si te descuidas, a la vuelta de la esquina un joven o una madre con niños buscan en un cubo de basura. ¿No se habrán confundido de tiempo y de escenario?

Mejor volver a casa, sorteando todavía conciertos callejeros de inmigrantes que vienen de lejanos países, con cajas o gorras por bandeja –nada que ver con villacicos–. Y en la televisión, no todo son noticias halagüeñas: otro caso de violencia doméstica, u otra familia que se apea del tren por no poder pagar. Al menos, este año no va a ser de hospital, aunque sigan subiendo la luz, el gas y el agua; que dicen que en algunos hospitales conviven niños y mayores en una misma habitación. ¿Será por compartir fechas tan entrañables?

Recuerdo cuando en casa tocábamos panderetas, botella –de esas de Anís del Mono– y almirez; y aquella Navidad en la que me puse triste porque le vi a papá los cabellos más canos. Luego cumples diciembres y ya sabes: unos kilos de más, sillas vacías, alguna que otra arruga en el corazón. Menos mal que los peques nos van regenerando: otra vez los regalos, y hasta los Reyes Magos y las chuches. Todo casi perfecto, si el puñetero crío nos dejara dormir; que mañana él no va a la oficina ni a la fábrica. Y mejor así.

Yo pensaba todavía, ¡ay, bendita inocencia!, que todo se trataba de un Niño que nacía, con mayúsculas, para dar dignidad a la mujer y al hombre. ¿En qué cajón perdido de la infancia guardamos aquella otra Navidad?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Día a día", martes 24 de diciembre de 2013).

24/12/2013 03:49 pilmarbarca Enlace permanente. Articulos No hay comentarios. Comentar.


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