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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2017.

Magos de la domótica

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Foto www.casadomo.com

Estimados Magos –Majestades, sabios, ingenieros de la electrónica o quienes quiera que seáis–:

Este año, no voy a deciros que he sido una niña buena, pero sí una adulta que ha luchado con toda su voluntad y sus fuerzas para que el entorno cercano, la ciudad y esta sociedad que habitamos sean más accesibles para todos. Por eso, os pido mi regalo: un techo digno, una vivienda asequible y no solo a mi altura, sino a la de tantos compañeros con cualquier diversidad funcional; y también niños, ancianos, bajitos, corpulentos, mamás embarazadas o deportistas que deben de guardar una temporada de reposo.

Sí, una casa como la que, gracias a Fundación ONCE y al Real Patronato de la Discapacidad, viene paseándose por España, precisamente sobre ruedas, y que hace poco paró junto a La Lonja. La casa inteligente o casa domo, con su recibidor, salón, dormitorio, un baño para la higiene íntima casi autónoma, cocina a la medida de cada usuario, y la puerta de entrada y de salida con sistema automático y seguro de apertura o cierre.

Con vuestra sagacidad y experiencia, no se os escapa una. Vale, es un inmueble de cien metros. Pero habréis notado que está montado en una sencilla furgoneta. Algún detalle. La lámpara se enciende al roce de la mano –sin quitarle el empleo a Aladino–. La alfombra no es voladora, pero avisa si el abuelo con alzhéimer o el niño soñador se levantan por la noche a ver la luna. El baño es unisex y universal, con lavabo elevable, sistema anti caída, ducha por aspersión, secador de piel y un inodoro que te limpia el bajo con un tubo de agua, al estilo japonés.

En la cocina, ningún bebé puede hacer de las suyas, con vajilla y cubiertos adaptados e irrompibles. Y con el mobiliario regulable e inteligente, a ningún señor o papá le vale ya la excusa del “yo no puedo”.

Cuando lleguéis, magos míos, yo misma podré abriros: el vídeo portero está a mi altura. ¡Corred la voz! ¿Sabéis que poner todos los sensores de un hogar no sube los 500 euros? De pequeños, podían engañarnos con vosotros. Ahora, el cuento de la crisis ya no cuela.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 6 de enero de 2017).

07/01/2017 01:48 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Elena Peralta

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Foto Elena Peralta Valero (facebook)

Sobran presentaciones. Autora de Las cárcavas del silencio y Entre las sombras de otoño. Coordinaría Un poema una voz (Olifante), antología con nombres como Ángel Guinda, Luis Alberto de Cuenca o Joan Margarit; El laberinto de la dicha y otros relatos, o 35 Noches para un sueño –homenaje a Javier Tomeo–.Tradujo al catalán la novela El príncipe Mallorquín, del arabista Juan José Valle.

Nos conocimos en el X Festival de Poesía del Moncayo. Su voz pondría luz a Del Verbo y la Belleza –en torno a óleos de Isabel Guerra–, y un año después participaba en Cuentos desde la diversidad (Col. Joseph Merrick). “Subir sola al metro y buscar en la puerta, para poder  leer con la yema de mis dedos el juego de signos que me trajera la palabra “abrir” era toda una proeza”.

Coincidimos en diciembre en las Jornadas de Concienciación del IES Leonardo de Chabacier, en Calatayud. “Como soy invidente…”. “¿Tú eres ciega? –la alumna le miró incrédula–. ¿Y cómo te combinas la ropa?”. “Cada color emana una diferente calidez”.

“También tienen fecha de partida / las lágrimas que intento desterrar”. Conserva un mínimo porcentaje de visión por el ángulo de un ojo. “Los ciegos leemos mucho, por braille o audiolibro. Jugamos a las damas y otros juegos. Memorizamos el lugar; no es igual un paso de cebra que de metro. Desarrollamos mucho el sentido del oído”.

“El trabajo, mi casa, mi marido… De la pérdida de tantísimas cosas en poco tiempo surgió con fuerza otra nueva persona”. ¿Qué le haría salir de su hundimiento? “La fuerza de uno de mis hijos, me llevó a la ONCE y ahí comenzó todo”.

Tenía 53 años cuando el glaucoma. Miembro de las tertulias Versos pintados del Café Gijón y del Círculo de Bellas Artes en Madrid; de Zero Art en Barcelona. Da talleres literarios en Alcalá Meco y en el Psiquiátrico San Miguel. Actriz en el mejor grupo de teatro amateur, “La luciérnaga”. “Debía devolver lo recibido”. Lo mejor, sus poemas: “La hipotenusa del dolor / besa la luz / en las heridas del sarcasmo” (“A la mujer maltratada”). O “surco la eternidad, formando parte de ella”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 13 de enero de 2017).

13/01/2017 14:38 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Silencio

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Foto www.elperiododigital.com

Me cuestiona mi fe. Veía el otro día “Silencio”, la última película de Martin Scorsese basada en la novela homónima del escritor católico Shūsaku Endō. Dos jóvenes jesuitas, Rodrígues y Garipe, emprenden un peligroso viaje a Japón –segunda mitad del siglo XVII–, en busca de su antiguo maestro espiritual, el padre Ferreira.

Se habla de una filmografía impecable, de imágenes bellísimas, de seres existencialmente torturados, de la niebla y el barro de una tierra paupérrima; de Nikos Kazantzakis –La tentación de Cristo–, Mel Gibson o el cristianismo trágico de Unamuno; de Dios personal y comunión cósmica. Del otro lado, la apostasía, evitar el sufrimiento a toda costa, una falsa alianza de creencias –cristianismo y budismo–; y un silencio de Dios manipulado según lo políticamente correcto.

Con los ojos del alma, se ve algo más allá: la captura de los “kirishitans”, entre el auge misionero de San Francisco Javier y la legalización en el siglo XIX. Emociona cómo los campesinos acogen a escondidas la Eucaristía, el perdón o una simple cuenta de rosario. O Mónica, esa mujer que aguarda esperanzada su sentencia, a cambio del “paradiso” sin miseria. Impresiona Kichijiro, traidor y espejo del protagonista. O ese cristo de madera escondido, como sus siervos, en lo más íntimo del ser hasta la pira crematoria.

¿Ficción histórica? ¿Cuántos cristianos son masacrados hoy? El Lycée Molière de Zaragoza recibía un abrumador ciberataque: “Somos musulmanes y estamos orgullosos de serlo. El Corán es nuestro libro. Confiamos en Alá. Trabajamos para Alá. Muerte a Israel. Libertad para Palestina. Jerusalén es nuestra. ¡Espérennos!”.

Se habla de nuevos tiempos. De la era Trump en la relación internacional. Del periodo Antropoceno del planeta, generado por la mano humana –bombas nucleares incluidas–. “El ambiente humano y el natural se degradan juntos” (Laudato sí, papa Francisco). Scorsese lo muestra en su película. Y en el centro, “Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; para los llamados fuerza y sabiduría”. ¿Apocalipsis o Parusía?

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragón, "Tribuna", "Con DNI", viernes 20 de enero de 2017).

20/01/2017 14:39 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.

Sísifo humanizado

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Foto Gabinete de Prensa Hospital Puerta de Hierro - Majadahonda de Madrid

La fuerza de los límites

Desde mi sillón

Sísifo humanizado

Sísifo fue castigado por los dioses a subir una pesada roca a lo alto de la montaña; casi consumado, volvía a rodar pendiente abajo, volviendo a comenzar eternamente. “El esfuerzo mismo de llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre. Hay que imaginarse a Sísifo feliz” (Albert Camus, El mito de Sísifo).

Así es también mi vida, como todas. Desde la creación, Epifanía de la luz, mi primer libro, supuso un éxtasis iniciático, tras largas horas de desvelo y luchar con las palabras. Una vez publicado, el vaciado, el deseo de algo más.

Historia de amor en Florencia coincidió con la concesión de la Medalla a los Valores Humanos. Alegría exultante, satisfacción íntima casi plena. Y llegó Flor de agua: “Creo que lo que este libro ha conseguido es reavivar para el hombre actual unos sentimientos que se repetían desde que los “Evangelios” empezaron a transmitirse…” (Manuel Alvar).

Manuel Pinillos o la consagración a la poesía más Poesía completa, veinte años de trabajo; El corazón en vilo y Del Verbo y la Belleza, otros tantos de espera. “María Pilar posee un apetito de felicidad y de alegría, y la encuentra en los pequeños gestos de cada día” (Antón Castro, prólogo a La manzana o el vértigo). Triunfar junto a los otros, sin creértelo, es también humanizar.

María Pilar Martínez Barca

A nuestro alcance

Humanizar: recobrar la esperanza

Sentir el cuerpo, el agua de la ducha. Volver a amar. Los grandes lesionados medulares dan sus primeros pasos.

M. P. M.

El Hospital Puerta de Hierro-Majahonda de Madrid, junto a las fundaciones Mapfre, Rafael del Pino y de Investigación Biomédica del propio centro universitario, han llevado a cabo una experiencia pionera: devolver sensibilidad y movimiento a lesionados medulares que habían perdido toda esperanza de recuperación, mediante la implantación de células madre de su propia médula ósea.

Dirigidos por el doctor Jesús Vaquero, neurocirujano, el equipo lleva veinte años de estudio y cuatro de ensayo aplicado a pacientes concretos. Algunos resultados: mejoría de la sensibilidad y la rigidez muscular, en el control de esfínteres, en la función sexual y el dolor neuropático (o su percepción anormal a causa de la lesión) y recuperación de la función motora en más del cincuenta por ciento de los casos.

“No es la curación de las lesiones medulares, pero hemos dado el primer paso”, afirma el médico. A David, Marisa, Degant, Mercedes y otros ocho pacientes también intervenidos quirúrgicamente, más diez lesionados parciales, a quienes se inyectarán sus propias células madre en la zona dañada, se les abre un futuro insospechado.

Se seleccionó a los más difíciles, “aquellos que no tenían ninguna posibilidad de recuperación”, y de diversos puntos de España. “Con mucha prudencia, pero hemos podido comprobar que los resultados pueden mejorar la calidad de vida de todas las personas afectadas”.

Las conclusiones aparecen en la revista científica Cytotherapy. Los rostros de los jóvenes lo dicen todo.

Más corazón

Raúl, el blog del logro humano

“Yo tenía titulación de socorrista y ese día tuve que aplicar todo lo aprendido si quería salvarme. Me tiré de cabeza a casi dos metros de profundidad, se me escurrieron las manos”. Dieciséis años.

“Tuve la suerte de ser pionero en usar el ‘Parastep’, un sistema novedoso en los años noventa para caminar con corrientes, en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. […] Al final, sigo en mi silla, jamás perdí la perspectiva”.

¿Resignación? “Cuando se está decidido a seguir creciendo e ir superándose, se debe de estar convencido y asimilar que siempre se estará fuera de la zona de comodidad”.

Raúl Martínez: http://masvalidos.blogspot.com.es. 100.000 visitas. También en Facebook.

M. P. M.

(Humanizar, «La fuerza de los límites», N.º 150 -Madrid, enero-febrero 2017-).

27/01/2017 14:29 pilmarbarca Enlace permanente. La fuerza de los límites No hay comentarios. Comentar.

Andrés y Cristóbal Aberasturi

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Foto Andrés Aberasturi

Andrés y Cristóbal Aberasturi

La vida no es hermosa, pero se puede vivir hermosamente si la humanizamos 

Realista, sincero, combativo. Del vértigo y el agujero negro iniciales, ha sacado fuerzas en el abrazo de su hijo, cuando lo ve dormir con las manos juntas, el apoyo de otros padres. Se comprenden en silencio, hay empatía. Y aunque las minorías no dan votos, Andrés sigue luchando, hasta el final.

María Pilar Martínez Barca

Periodista, poeta, narrador. Comenzaría en La Información y Pueblo, para pasar después a Radio Nacional de España y Onda Cero. A Andrés Aberasturi lo conocemos especialmente por sus informativos y magazines en Televisión Española, Antena 3, Telecinco, Telemadrid… Recoge su poesía completa en Hablando solo. Su último libro, Cómo explicarte el mundo, Cris. Casado y padre de dos hijos.

Pasión por las palabras

P. Prensa, radio, televisión, periodismo digital. ¿Cuál es su medio?          

R. Por razones de edad, prensa escrita. Cuando yo empecé en esto los periodistas estaban en los periódicos, internet no existía y la radio y la tele eran otra historia que nada tenía que ver con el periodismo.

P. Estudió con Pilar Cernuda y Rosa Montero. ¿Ha evolucionado el periodismo?

R. Ha evolucionado la sociedad; mi generación empezó con la censura franquista. Luego tuvimos la suerte de poder contar la llegada de la libertad. Ahora se ha puesto de moda un “periodismo espectáculo” que a mí no me gusta. 

P. Da la imagen de periodista inconformista. ¿Se puede humanizar el mundo comunicando?

R. Ese es el sueño de algunos, pero para conseguirlo necesitas una sociedad dispuesta a ser más humana, más sensible a los grandes problemas, y no parece que las cosas vayan en ese sentido.

P. Hablando solo. ¿Ha llegado a sentirse así? 

R. Es muy complicado de responder en pocas palabras. Al final el ser humano siempre está solo frente al resto o junto al resto. Lo de hablar solo es un buen ejercicio para decirte a ti mismo lo que en ocasiones no quieres oír. Profesionalmente me ocurre a diario: escribes una columna tras otra, pero nada cambia. Los periodistas, incluso los que se consideran “influyentes”, deberíamos hacer un ejercicio de humildad.

P. Un blanco deslumbramiento (Palabras para Cris). ¿Un antes y un después?

R. No creo; en mi caso al menos, los libros que he escrito son el fruto de una reflexión ya vivida, un testimonio más o menos acertado de lo que sea, pero nunca una necesidad interior que me libera; en todo caso al contrario: lo paso mal reviviendo el pasado, pero, como digo en el libros último, conviene morir con todo dicho.

Poniendo orden al caos

P. ¿Cómo asume un padre que su hijo no va a poder expresarse verbalmente?

R. Como cualquier otro: es sencillamente un drama, una injusticia, una estafa. En el libro “Cómo explicarte el mundo, Cris” intento contar todo eso.

P. Supongo tienen otras formas de comunicación.

R. Bueno, queremos pensar que las tenemos, pero no estoy seguro. Siempre hay cosas muy básicas que puedes intuir, pero realmente no existe la comunicación como tal. Vivimos “como si…” Hablamos con él, le contamos las cosas; pero siendo conscientes de la realidad.

P. ¿Qué supone el silencio?

R. Esa es una buena pregunta que necesita apellidos. ¿Qué silencio? El de Cris es algo abrumador, el de un posible Dios es la negación, el de la sociedad un ejemplo a no seguir.

P. ¿Hay diferentes etapas en la aceptación?

R. Supongo que sí, pero no tengo muy claro cómo ocurren las cosas. Al principio es un vértigo, un agujero negro, el desorden total. Luego viene la reflexión y todo se va recolocando, incluso la injusticia, que se acepta porque es real, está ahí, pero eso no significa que no te reveles. En la familia, que es importante como tú trates el tema: si haces una tragedia, todo será una tragedia; si intentas “normalizar” lo que evidentemente no es normal, todo se normaliza. 

P. Su hermano lo aceptó con naturalidad.

R. Si, aunque supongo que no fue fácil para él; era pequeño y creció viendo a su hermano así y que sus padres no hacían un drama pese a todo.

P. ¿Ayuda apoyarse entre familias?

R. Ahora es más fácil con las nuevas tecnologías, pero la sensación de soledad y de desamparo cuando nació Cris fue bastante opresiva. En esos momentos, más que respuestas científicas quieres palabras solidarias, gente que haya pasado lo mismo que tú estás pasando y te digan que se puede superar.

P. ¿Qué es Fundación Nido?

R. Una iniciativa de un grupo de familias que nos constituimos en Fundación para ocuparnos de los paralíticos cerebrales, sobre todo profundos, que son los que menos atención reciben y más necesitan.

P. ¿Qué es lo más duro en la vida de Cris?

R. Realmente no lo sé. Hay algo que es un hecho: la cantidad de veces que ha pisado los hospitales, las urgencias… Cuando las neumonías son graves le falta oxígeno y eso debe ser angustioso; y el dolor, claro, los pinchazos.

P. ¿Y con lo que más disfruta?

R. La piscina, le metamos allí con un flota o muy abrazado a nosotros. Imagino que el hecho de estar en el agua, de no pesar, esa sensación de libertad, que no tiene en su silla de ruedas, le resulta reconfortante.

P. Momentos más conmovedores…

R. Hay muchos, positivos y negativos. Los segundos están en el libro. De los primeros, cuando pasas a su lado y te coge de la camisa y te pone frente a él y te abraza; cuando se duerme con las dos manos en la mejilla, cuando se ríe sin motivo aparente… no sé, hay muchos momentos llenos de paz.

Un silencio inocente

P. ¿Cómo explicarnos las víctimas inocentes?

R. Bueno, esa es la gran pregunta, la pregunta que intento contestar en no sé cuántas páginas y en treinta y seis años de vida. Al final, llegas a la conclusión de que no hay respuesta posible o moral. Nadie sabe, no ya justificar, sino explicar esa sinrazón, y yo menos que nadie después de haberlo meditado mucho, después de haber reflexionado sobre lo que al final no es más que una gran estafa. Mi hijo y todos los inocentes condenados son un tremendo error, de la naturaleza unas veces; de la sociedad, otras. 

P. ¿Qué tiene que ver Dios?

R. Nada. No soy capaz de entender a un Dios con mayúsculas, a un Dios Padre que ama sus hijos y contempla impasible lo que ocurre. Respeto a los que creen y seguramente les envidio, pero yo, si quiero ser honesto conmigo mismos, no puedo entenderlo. No lo niego, solo digo que no puede ser.

P. Su hijo es un luchador nato.

R. Esa es una palabra equivocada, una idea, como tantas otras, dulcemente falsa. Porque ser un luchador, en el sentido que lo entendemos, implica un proceso intelectual, una intención, la posibilidad de elegir; y él carece de todo eso. Tiene instinto de supervivencia. Tal vez a alguien le parezca duro que diga esto, o que lo afirme sin saber realmente lo que pasa en su pensamiento. Hay que pasar muchas noches intentando que no se quite la mascarilla de oxígeno que es su vida, su carencia de angustia, para empezar a comprender muchas cosas sin miedo.  

P. Ante la necesidad de una residencia, ¿qué sentimientos se despiertan?

R. Es un desgarro, un desgarro que nunca cicatriza. Al principio, sientes la tentación de culparte de abandonarle, de que te estás quitando un problema de encima; no es verdad, claro, pero esa idea te persigue y no te abandona del todo nunca.

P. ¿Qué les diría a otros padres? ¿Y a la gente de la calle?

R. No soy amigo de dar consejos ni lecciones, ni siquiera pretendo que nadie piense como yo. En todo caso, hay algo que digo en el libro y que creo que es cierto: la vida no es hermosa pero se puede vivir hermosamente.

P. ¿Por qué no se mojan más nuestros políticos?

R. Somos pocos y damos pocos votos. La sociedad no valora demasiado el gasto social para minorías.

P. Tendemos a olvidarnos de que todos somos personas…

R. Quiero pensar que no, pero a veces te lo ponen muy difícil.

P. ¿Piensa que hemos avanzado?

R. Claro, pero la pregunta es por ejemplo: ¿dónde hemos avanzado más, en las carreteras o en el tena social?

P. ¿Qué vida sueñan para su hijo?

R. Ya no soñamos, discutimos con las administraciones, peleamos por su dignidad, por su bienestar. Pero no hay sueños, no hay milagros.

P. Escriba un titular dedicado a Cristóbal

R. Inocente.

 

SUMARIOS

“Conviene morir con todo dicho”

“Hay muchos momentos llenos de paz”

“La sociedad no valora demasiado el gasto social para minorías”

(Humanizar, Nº 150 -Madrid, enero-febrero 2017-).

27/01/2017 14:45 pilmarbarca Enlace permanente. Humanizar No hay comentarios. Comentar.

Trump y las otras Lisas

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Foto www.lasprovincias.es. La actriz Taraji P. Henson protagonizando a Katherine Coleman G. Johnson en una de las escenas de la película.

La realidad supera a la ficción. En un capítulo de “Los Simpson”, Lisa, la hija mayor de Homer, tenía una pesadilla: Trump, el pato Donald a lo moderno –benefactor de sus sobrinos y familiares–, era proclamado presidente de Estados Unidos. De los dibujos podemos pasar al blanco y negro de los años sesenta y a los personajes de color.

Me niego a hablar de muros, páginas en español cerradas y relaciones internacionales rotas. Si estos días me ha quedado una imagen es la de tres mujeres que hicieron historia en la sombra: Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson. ¿Quiénes fueron?

Pioneras en las misiones de la NASA, tras los “Sputnik” soviéticos en años precedentes –cuando Rusia y América eran enemigos–. Entre sus logros, las tres órbitas a la Tierra del coronel John Glenn, más tarde senador por Ohio y Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional, y la llegada de Armstrong, Aldrin y Collins a la Luna.

Katherine Coleman G Johnson era una niña prodigio, que sacaba números primos y compuestos mientras jugaba. Profesora de Matemáticas en colegios para niños negros, entra en el Departamento de Guía y Navegación, como “calculadora” con lápiz y papel. Llegaría a ser clave en el alunizaje exacto del Apolo 11. Dorothy Vaughan, supervisora de las trabajadoras de color y profesora en el manejo de las primeras computadoras IBM 7090. Mary Jakson, primera ingeniera de color por el estado de Virginia, especializada en el flujo de aire, las fuerzas de empuje y de resistencia en el vuelo; trabajó en la Oficina de Programas de Igualdad de Oportunidades y Discriminación Positiva.

Hasta no ver el film, “Figuras ocultas” –inspirado en el libro de Margot Lee Shetterly–, no sabes qué supone que no existan baños para negras hasta un kilómetro de la mesa de trabajo. Ni que las bibliotecas se hallen divididas por la piel de sus usuarios.

¿Latinos? ¿Afroamericanas? Katherine Johnson, noventa y ocho años, fue distinguida con la Medalla Presidencial de la Libertad 2015. Como dirían Dorothy, Mary, Katherine y Lisa: “Deja de quejarte, lucha”.

María Pilar Martínez Barca

(Heraldo de Aragon, "Tribuna", "Con DNI", viernes 27 de enero de 2017).

27/01/2017 15:02 pilmarbarca Enlace permanente. La columna del viernes No hay comentarios. Comentar.


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